Archivos Mensuales: enero 2014

Tributo a la camarada Zoya y al camarada Shura

Una corta historia (basada en documentos de la URSS y testimonios de los vecinos de Petrichestvo) sobre la vida de dos de los partisanos más heróicos de la historia de la patria soviética:

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Como sucede con la mayoría de las figuras heróicas, la infancia de los dos no dará muchas pistas acerca de sus futuros:

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Nacidos en la bella ciudad de Tambov, Rusia, su familia se mudó a Siberia (no fueron a un gulag ni nada parecido, fueron por cuenta propia).

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Luego se fueron a Moscú y la pequeña estrella de Zoya comenzó a brillar, teniendo excelentes calificaciones en casi todas las asignaturas y leyendo literatura clásica en su tiempo libre. Al graduarse, se encontraba entre las mejores. Le esperaba un futuro brillante. Podía convertirse en una de las más grandes científicas de la era soviética, dispuesta a ayudar a su país.
Podría… sólo podría… Sigue leyendo

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“Jruschov y la disgregación de la URSS” Mijaíl Kilev

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En este libro, Mijaíl Kilev intenta demostrar que las declaraciones del famoso discurso de Jruschov en el XX Congreso del PCUS no sólo son calumniosas, sino mentiras condenables que han contribuido a la destrucción del socialismo en Europa. Muchos testimonios y documentos (cerca de 300 citas) apoyan su denuncia.

PDF descargar: http://www.mediafire.com/view/iq1k5oh3nidya7m/Jruschov%20y%20la%20disgregación%20de%20la%20URSS.pdf

Video: Discurso de Thomas Sankara sobre la deuda externa de África (1987) (2º Parte)

Cuando nosotros decimos que la deuda no se ha de pagar no significa que estamos contra la moral, la dignidad, el respeto a la palabra. Nosotros consideramos que no tenemos la misma moral que los otros. Entre el rico y el pobre no hay la misma moral. La Biblia, el Corán no pueden servir de la misma manera a quien explota al pueblo y al que es explotado. Tendrá que haber dos ediciones de la Biblia y dos ediciones del Corán. [Aplausos]

Nosotros no podemos aceptar su moral. No podemos aceptar que nos hablen de dignidad. No podemos aceptar que nos hablen del mérito de los que pagan y de la pérdida de confianza en los que no pagarán. Al contrario, nosotros debemos decir que hoy es normal que se prefiera reconocer que los ladrones más grandes son los más ricos. Un pobre, cuando roba no comete más que un hurto, apenas un pecadillo para sobrevivir y por necesidad. Los ricos, son ellos los que roban al fisco, a las aduanas. Son ellos los que explotan al pueblo.

Señor presidente:

Mi propuesta no tiende sólo a provocar o a hacer un espectáculo. Quiero decir lo que cada uno de nosotros piensa y desea. ¿Quién, aquí, no desea que la deuda sea simple y llanamente anulada? El que no lo desee puede retirarse, tomar su avión y dirigirse directamente al Banco Mundial a pagar. [Aplausos] No querría que se tomara la declaración de Burkina Faso como si proviniera de parte de jóvenes inmaduros, sin experiencia. Pero tampoco querría que se piense que sólo los revolucionarios pueden hablar de este modo. Querría que se admita que es simplemente objetividad y obligación.

Puedo citar los ejemplos de aquellos que han dicho que no se pague la deuda, tanto revolucionarios como no revolucionarios, tanto jóvenes como viejos. Citaré, por ejemplo a Fidel Castro. Ya dijo que no hay que pagar. Aunque no tiene mi edad, es un revolucionario. También François Mitterrand ha dicho que los países africanos no pueden pagar, que los países pobres no pueden pagar. Citaré a la primera ministra de Noruega. No sé su edad y no quisiera preguntársela. [Risas y aplausos] Así mismo querría citar al presidente Félix Houphouët-Boygny. No tiene mi edad. Sin embargo ha declarado oficial y públicamente que, al menos en lo que concierne a su país, no se podrá pagar la deuda. Y eso que Costa de Marfil esta clasificada como uno de los países más desahogados del África francófona. Por eso, por otra parte, es normal que pague aquí una contribución mayor. [Aplausos]

Señor presidente:

No se trata por lo tanto de una provocación. Yo querría que con sensatez nos propusieran soluciones. Querría que nuestra conferencia adoptara la necesidad de decir con claridad que no podemos pagar la deuda. No con un espíritu belicoso, belicista. Esto es para evitar que nos hagamos asesinar aisladamente. Si Burkina Faso, solo, se negara a pagar la deuda, ¡yo no estaré presente en la próxima conferencia! En cambio, con el apoyo de todos, que mucho necesito, [Aplausos] con el apoyo de todos podríamos evitar pagar. Y evitando el pago podríamos dedicar nuestros magros recursos a nuestro desarrollo.

Querría terminar diciendo que podemos tranquilizar a los países, a los que decimos que no vamos a pagar la deuda, advirtiéndoles que lo que ahorremos no se irá en gastos de prestigio. No queremos más de eso. Lo que se ahorre irá al desarrollo. En particular, evitaremos endeudarnos para armarnos, porque un país africano que compre armas no puede hacerlo más que contra otro país africano. ¿Qué país africano puede armarse para protegerse de la bomba nuclear? Ningún país es capaz de hacerlo. Desde los más equipados a los menos equipados. Cada vez que un país africano compra un arma, es contra un africano. No contra un europeo. No contra un país asiático. En consecuencia, en el impulso de la resolución sobre la cuestión de la deuda debemos también encontrar una solución al problema del armamento.

Yo soy militar y llevo un arma. Pero, señor presidente, querría que nos desarmemos. Porque yo llevo el único arma que poseo. Otros han ocultado las armas que tienen. [Risas y aplausos] Entonces, queridos hermanos, con el apoyo de todos, podremos hacer la paz entre nosotros.

Igualmente podremos utilizar las inmensas potencialidades de África para desarrollarla, porque nuestro suelo y nuestro subsuelo son ricos. Tenemos lo suficiente y tenemos un mercado inmenso, muy vasto, de norte a sur, de este a oeste. Tenemos la suficiente capacidad intelectual para crear o al menos tomar la ciencia y la tecnología allí donde podamos encontrarlas.

Señor presidente:

Actuemos de manera que pongamos a punto este Frente Unido de Addis Abeba contra la deuda. De manera que sea a partir de Addis Abeba que decidamos limitar la carrera armamentista entre países débiles y pobres. Los garrotes y los machetes que compramos son inútiles. Actuemos de modo que el mercado africano sea un mercado de los africanos. Producir en África, transformar en África y consumir en África. Produzcamos lo que necesitamos y consumamos lo que producimos en lugar de importarlo.

Burkina Faso vino a exponer aquí la cotonada, producida en Burkina Faso, tejida en Burkina Faso, cosida en Burkina Faso para vestir a los burkinabés. Mi delegación y yo mismo somos vestidos por nuestros tejedores, nuestros campesinos. No hay ni un solo hilo que provenga de Europa o de América. [Aplausos] No organizo un desfile de moda sino simplemente quiero decir que debemos aceptar vivir como africanos. Es la única manera de vivir libre y de vivir con dignidad.

Gracias, señor presidente. ¡Patria o muerte, venceremos! [Largos aplausos]

Thomas Sankara fue asesinado el 15 de octubre de 2007.

Video: Discurso de Thomas Sankara sobre la deuda externa de África (1987) (1º Parte)

El 29 de julio de 1987, Thomas Sankara participaba en Adís-Abeba en los trabajos de la vigésimo quinta Conferencia en la Cumbre de los países miembros de la OUA. Pronunció allí el siguiente discurso. Este texto es una transcripción a partir de una grabación. El presidente de la sesión era Kenneth Kaunda, de Zambia.

Señor presidente, Señores jefes de las delegaciones:

Querría que en este momento pudiésemos hablar de esta otra cuestión que nos inquieta: la cuestión de la deuda, la cuestión de la situación económica de África. Tanto como la paz, es una condición importante de nuestra supervivencia. Y por eso he creído deber imponeros unos minutos suplementarios para que hablemos de ello.

Burkina Faso querría expresar de entrada su preocupación. La preocupación de ver que las reuniones de la OUA se suceden, se asemejan, pero hay cada vez menos interés en lo que hacemos.

Señor presidente: ¿Cuántos son los jefes de Estado aquí presentes, cuando todos han sido debidamente convocados para venir a hablar de África en África?

Señor presidente: ¿Cuántos jefes de Estado están prestos a saltar a París, a Londres, a Washington cuando desde allí son convocados a una reunión, pero no pueden venir a una reunión aquí, a Addis Abeba en África? Esto es muy importante. [Aplausos] Sé que algunos tienen razones válidas para no venir. Es por ello, señor presidente, por lo que querría proponer que establezcamos un baremo de sanciones para los jefes de Estado que no responden ¡presente! a la convocatoria. Hagamos de manera que por una suma de puntos de buena conducta, los que asisten regularmente, como nosotros, por ejemplo, [Risas] puedan ser apoyados en algunos de sus esfuerzos. Ejemplos: los proyectos que sometemos al Banco Africano de Desarrollo (BAfD) deben ser afectados de un coeficiente de africanidad. [Aplausos] Los menos africanos serían penalizados. Así todo el mundo vendría a las reuniones.

Quisiera decir, señor presidente, que la cuestión de la deuda es una cuestión que no sabríamos ocultar. Usted mismo sabe algo de esto en su país, donde habéis tenido que tomar decisiones valientes, temerarias incluso. Decisiones que no parecen en absoluto estar en relación con su edad y sus cabellos blancos. [Risas] Su excelencia, el presidente Habib Bourguiba, que no ha podido venir, pero que nos ha hecho llegar un importante mensaje, ha dado otro ejemplo a África, cuando en Túnez, por razones económicas, sociales y políticas tuvo que tomar decisiones valientes.

Pero, señor presidente, ¿vamos a dejar que los jefes de Estado busquen individualmente soluciones al problema de la deuda con el riesgo de crear en su país conflictos sociales que podrían poner en peligro su estabilidad, y hasta la construcción de la unidad africana? Estos ejemplos que he citado —hay muchos más— merecen que las cumbres de la OUA aporten una respuesta tranquilizadora a cada uno de nosotros en cuanto a la cuestión de la deuda.

Consideramos que la deuda se ha de analizar empezando por su origen. Los orígenes de la deuda se remontan a los orígenes del colonialismo. Quienes nos han prestado dinero son los mismos que nos colonizaron. Son los mismos que gestionaban nuestros Estados y nuestras economías. Son los colonizadores los que endeudaron a África con los prestamistas, sus hermanos y primos. Nosotros somos ajenos a esta deuda. Por lo tanto no podemos pagarla.

La deuda es el neocolonialismo o los colonialistas transformados en «asistentes técnicos». En realidad, deberíamos decir asesinos técnicos. Y son ellos los que nos propusieron las fuentes de financiación, los prestamistas o «proveedores de fondos». Una expresión que se emplea cada día como si hubiera hombres cuya «provisión» fuera suficiente para crear el desarrollo en otros países. Estos prestamistas nos fueron aconsejados, recomendados. Nos presentaron dossiers y montajes financieros fantásticos. Nos endeudamos por cincuenta años, sesenta años, y más aún. Es decir, nos han llevado a comprometer a nuestros pueblos durante cincuenta años o más.

La deuda en su forma actual es una reconquista de África sabiamente organizada, para que su crecimiento y su desarrollo respondan a unos niveles, a unas normas que nos son totalmente extrañas. De manera que cada uno de nosotros se convierta en un esclavo financiero, es decir, simplemente un esclavo de quienes han tenido la oportunidad, la astucia, la trapacería de invertir sus fondos en nuestros países con la obligación de que los reembolsemos. Nos dicen que honoremos la deuda. No se trata de una cuestión moral. No es una cuestión de ese pretendido honor de reembolsar o no reembolsar.

Señor presidente:

Hemos escuchado y aplaudido a la primera ministra de Noruega cuando intervino aquí mismo. Dijo, ella que es europea, que toda la deuda no puede ser reembolsada. Yo quisiera simplemente completar y decir que la deuda no puede ser reembolsada. La deuda no puede ser reembolsada porque, en primer lugar, si no pagamos, los prestamistas no se van a morir. Estemos seguros de esto. En cambio, si pagamos, somos nosotros los que vamos a morir. Estemos seguros igualmente de ello. Los que nos han conducido al endeudamiento han jugado como en un casino. Mientras ellos ganaban no había debate. Ahora que pierden en el juego, nos exigen el reembolso. Y se habla de crisis. No, señor presidente, ellos jugaron, ellos perdieron, es la regla del juego. Y la vida continúa. [Aplausos]

Nosotros no podemos reembolsar la deuda porque no tenemos nada que pagar. No podemos reembolsar la deuda porque no somos responsables de ella. No podemos pagar la deuda porque, al contrario, nos deben lo que las mayores riquezas nunca podrán pagar, esto es, la deuda de sangre. Es nuestra la sangre que ha sido derramada.

Se habla del Plan Marshall, que rehizo la Europa económica. Pero no se habla del Plan Africano que ha permitido a Europa hacer frente a las hordas hitlerianas cuando sus economías estaban amenazadas, su estabilidad estaba amenazada. ¿Quién ha salvado a Europa? Fue África. Se habla poco de esto. Se habla tan poco que no podemos, nosotros, ser cómplices de ese silencio ingrato. Si los otros no pueden cantar nuestros elogios, nosotros tenemos al menos el deber de decir que nuestros padres fueron valientes y que nuestros ex combatientes salvaron Europa y finalmente permitieron al mundo desembarazarse del nazismo.

La deuda es también la consecuencia de los enfrentamientos. Cuando hoy nos hablan de crisis económica, se olvidan de decirnos que la crisis no llegó de forma súbita. La crisis existe de siempre y se irá agravando cada vez que las masas populares sean más conscientes de sus derechos frente a sus explotadores.

Actualmente hay crisis porque las masas rechazan que las riquezas se concentren en las manos de unos pocos. Hay crisis porque unos pocos depositan en los bancos en el exterior, unas sumas colosales que serían suficientes para desarrollar África. Hay crisis porque frente a estas riquezas individuales que se pueden nombrar, las masas populares se niegan a vivir en los ghetos y los barrios bajos. Hay crisis porque por doquier los pueblos se niegan a ser Soweto frente a Johannesburgo. Hay lucha y la exacerbación de esta lucha produce inquietud a los que retienen el poder financiero.

Nos piden ahora que seamos cómplices de la búsqueda de un equilibrio. Equilibrio a favor de los que tienen el poder financiero. Equilibrio en detrimento de nuestras masas populares. ¡No! Nosotros no podemos ser cómplices. ¡No! Nosotros no podemos acompañar a los que chupan la sangre de nuestros pueblos y viven del sudor de nuestros pueblos. Nosotros no podemos acompañarlos en sus maniobras asesinas.

Señor presidente:

Oímos que hablan de clubs —Club de Roma, Club de París, Club de cualquier lado—. Oímos que hablan del Grupo de los Cinco, de los Siete, del Grupo de los Diez, tal vez del Grupo de los Cien. ¿Qué más puedo decir? Es normal que nosotros tengamos también nuestro club y nuestro grupo. Hagamos que desde hoy Addis Abeba sea igualmente la sede, el centro de donde partirá el soplo nuevo del Club de Addis Abeba. Tenemos el deber de crear hoy el Frente Unido de Addis Abeba contra la deuda. Sólo de este modo podremos decir hoy que negándonos a pagar no venimos con intenciones belicosas sino, al contrario, en una actitud fraternal para decir lo que es.

Además, las masas populares de Europa no se oponen a las masas populares de África. Los que quieren explotar a África son los mismos que explotan a Europa. Tenemos un enemigo común. Por ello, nuestro Club de Addis Abeba tendrá que decir igualmente a unos y a otros que la deuda no se pagará.

“Para leer El Capital” Louis Althusser

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“Para leer El Capital” es un libro de Louis Althusser escrito en 1965.

Con este libro se convirtió en el portavoz de una particular “lectura” del pensamiento de Marx, claramente antihistoricista o antihumanista y que tiende a mostrar que el análisis de “El Capital”, cuando se realiza a través de un modelo de tipo estructural que ve en el modo de producción capitalista un sistema totalizador de relaciones, es científico. De este modo se involucraba, desde un tono polémico, en el debate del marxismo occidental contemporáneo, reivindicando la prioridad de las obras maduras de Marx sobre sus escritos juveniles, a su juicio todavía escasamente científicos y poco conscientes del método estructural, y oponiéndose a una amplia corriente del pensamiento que basaba su interpretación precisamente en sus obras juveniles.

“Marx ha inventado realmente una forma nueva de orden de análisis demostrativo, le ocurrirá como a la mayoría de los grandes inventores en la historia de lo teórico: se necesita tiempo para que su descubrimiento sea simplemente reconocido y pase, en seguida, a la práctica científica corriente.”

PDF Descargar: http://www.mediafire.com/view/njpwzj2qsju5l2s/Louis%20Althusser%20-%20Para%20leer%20El%20Capital.pdf

Sobre Stalin y Kirov

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El texto que aquí se expone es un extracto del libro “Origins of the Great Purges: The Soviet Communist Party Reconsidered, 1933-1938” de J. Arch Getty. Getty es un conocido anticomunista estadounidense que escribió varias obras contra la URSS y el liderazgo de Stalin. Este texto se basa principalmente en la relación que Stalin tenía con Kirov. He decidido traducirlo de este libro para esos anticomunistas desconfiados.

“Stalin y Kirov, junto a otros altos dirigentes del partido, han tratado de lograr el restablecimiento del aparato del partido a través de la educación, la autocrítica, la reorganización, y de un ataque al burocratismo en los distintos niveles. Stalin había dicho que había llegado el momento de la lucha de “los hombres de mente”; tanto él como Kirov, afirmaron que la gran mayoría de los problemas de los partidos podrían resolverse mediante la educación política….

En primer lugar, prácticamente, no hay indicios que sugieran que Kirov favoreció o defendió una línea política específica contraria a la Línea General de Stalin. Un estudiante ha llegado recientemente a la conclusión de que “existe el problema de determinar hasta que punto estaban conectados la nueva dirección de la política soviética y el ascenso de Kirov. Como hemos visto, a menudo las líneas están tan entrelazadas que es difícil señalar una línea presentada por Kirov, que se distinga de la oficial”. El rumor de que Kirov favoreció el tratamiento indulgente a los disidentes, por ejemplo, se ve compensado por las actuales especulaciones opuestas… Un artículo actual de Nicolaevsky’s en “Sotsialisticheskii” (Herald Socialista) etiquetaba a Kirov en la línea dura. Si Kirov era suave con los opositores, la oposición sin duda no lo sabía.

Ciertamente, los discursos públicos de Kirov no reflejan una actitud moderada hacia los miembros de la oposición. En su discurso en el XVII Congreso, ridiculizó a los miembros de la oposición, cuestionando su “humanidad” y la sinceridad de sus retractaciones. Kirov denunció fuertemente la cháchara contrarevolucionaria de Trotsky y aplaudió a los servicios de la policía secreta, incluyendo el uso del trabajo forzoso en proyectos de construcción del canal. Sobre la moción de Kirov, el discurso de Stalin fue tomado como base para la resolución del congreso…

De hecho, como un estudiante ha demostrado recientemente, Stalin se había identificado con las políticas sociales y educativas más calmadas ya en 1931. Stalin llevó a cabo gestos conciliadores con los “especialistas burgueses” y con las restricciones educativas que habían excluido a hijos e hijas de los especialistas de cuello blanco. En mayo de 1933, Stalin y Molotov ordenaron la liberación de todos los prisioneros de los campos de trabajo cuyas infracciones estaban relacionadas con la colectivización. El verano siguiente, a la policía política (NKVD) se le prohibió dictar sentencias de muerte sin la autorización del fiscal de la URSS. En noviembre de 1934, el Pleno del Comité Central abolió el racionamiento de alimentos y aprobó nuevas normas para las granjas colectivas (Koljoses) que garantizaban el derecho a “parcelas privadas” y a ganadería propia…

El fin de la violenta lucha de clases en el campo, el momento para los partidarios de reunión (la conquista de la “mente de los hombres” en el discurso de Stalin en el XVII Congreso), la educación política, y la lucha contra el burocratismo habían sido parte del análisis llevado a cabo por Stalin de la situación y no son atribuibles únicamente a Kirov. Una “política de relajación” también fue percibida en la escena literaria. En el Congreso de los Escritores Soviéticos de agosto de 1934, el venerable Máximo Gorki confronta el “humanismo proletario” al fascismo vicioso. Esto, a raíz de la disolución de la polémica Asociación Rusa de trabajadores proletarios (que en nombre de la “literatura proletaria” habían atacado a los escritores considerados como demasiado “burgueses”), parecía augurar una actitud más tolerante hacia la literatura. A artistas, previamente reprimidos, ahora se les permitía regresar y trabajar en la nueva Unión de Escritores Soviéticos. El joven Andrei Zhdanov se encargó de estas cosas en el nombre del partido.

Si Stalin y Kirov eran antagonistas, sería difícil explicar el contínuo ascenso de Kirov. Stalin eligió a Kirov para un delicado puesto en la dirección del Partido de Leningrado y confiaba en el “solucionador de problemas ” para delicadas misiones, como supervisar las críticas cosechas (como el viaje de Kirov a Asia Central en 1934). Kirov fue elegido miembro de la Secretaria y del Politburó en 1934, y Stalin quería que se fuera a la Secretaría del Comité Central en Moscú tan pronto como fuera posible. A menos que uno esté dispuesto a creer que Stalin no controlaba los nombramientos para la Secretaría o el Politburó (a pesar de su supuesta práctica de manipulación de los votos en el congreso) uno debe asumir que él y Kirov eran aliados.

Mucho más probable que un escenario “Kirov vs Stalin”, es uno en el que Stalin, Kirov y Zhdanov colaboraron para revisar el plan educativo del Partido. Estos esfuerzos podrían eventualmente dar lugar a importantes revisiones de los planes de estudio y formar la base para la famosa historia del PCUS, versión corta, en 1938. Tal colaboración podría explicar la idea central de Stalin y las declaraciones de Kirov en el XVII Congreso. El ascenso de Kirov a la Secretaría y el deseo de Stalin de que Kirov cargase con su trabajo en Moscú.

Más evidente que el “terror” de 1934-35 fue la continuación de la política de Kirov y Stalin de relajación socieconómica combinada con la activación y radicalización del trabajo del Partido. Aunque muchas de estas medidas sociales y políticas se han atribuido a Kirov en oposición a Stalin, es más que propable que Stalin apoyó las nuevas políticas.”

J.Arch Getty. Origins of the Great Purges: The Soviet Communist Party Reconsidered, 1933-1938. New York: Cambridge University Press, 1985. PP 92-95.

Traducido por “Cultura Proletaria”

 

 

“Algunos problemas actuales del socialismo” Charles Bettelheim & Paul M. Sweezy

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Este libro recopila con gran acierto varios artículos (importantes para el estudio del marterialismo histórico) escritos por Paul M. Sweezy y Charles Bettelheim publicados en su día en Monthly Review, en los cuales ambos filósofos debaten sobre las causas en las que un país socialista se encamina a la restauración del capitalismo.

El primero de ellos es un artículo de Paul M. Sweezy en el que explica las causas de la invasión soviética a Checoslovaquia. Aunque también toca asuntos como la Revolución Cultural Proletaria China, su exposición se centra en este acontecimiento.

Este artículo recibe una respuesta de Charles Bettelheim, que sin dejar pasar la oportunidad de criticar su errada postura respecto a la Revolución Cultural China, cuestiona su análisis sobre la naturaleza del socialismo y la restauración del capitalismo, su “única atención a aspectos superficiales, formas económicas, hechos de menor importancia, etc.”

“Si reconocemos que la dominación de los productores sobre sus condiciones de existencia, es decir, sobre los medios de producción y sobre los productos de su trabajo, constituye lo esencial de las relaciones de producción socialistas, debemos llegar a la conclusión de que el progreso en la vida del socialismo exige una transformación de las formas de esta dominación para que pueda ser cada vez más completa. Creo que ésta es la significación de la lucha proletaria de clase bajo la dictadura del proletariado. Uno de los momentos esenciales de esta lucha consiste en la revolucionarización de los diferentes aparatos económicos, ideológicos y políticos, por que sólo a través de ella puede completarse la eliminación de las relaciones sociales capitalistas que continuan reproduciéndose y su sustitucion por relaciones sociales distintas.”

PDF Descargar: http://www.mediafire.com/view/7bc8517x3thh2jd/Charles%20Bettelheim%20%26%20Paul%20M.%20Sweezy%20-%20Algunos%20problemas%20actuales%20del%20socialismo.pdf

“Principios Elementales de Filosofía” de Georges Politzer

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Un clásico que apenas necesita presentación. Este libro es un manual elemental de filosofía marxista escrito por varios alumnos de George Politzer en 1935-36, en el que se explica de una manera muy sencilla la forma de aplicar el marxismo a la vida cotidiana.

PDF descargar: http://www.mediafire.com/view/a7b6rzkf8uc804j/Georges%20Politzer%20-%20Principios%20Elementales%20de%20Filosofia.pdf

“Rompiendo con las viejas ideas” Película subtitulada al español

“Rompiendo con las viejas ideas” es una película china de 1975 rodada durante la Gran Revolución Cultural Proletaria. En ella se muestra el arduo trabajo que los cuadros llevan a cabo para revolucionar la educación en el campo bajo la guía de la nueva educación socialista.
Una película recomendadísima.

El teléfono móvil, más comunista de lo que usted imagina.

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Para Karl Marx, en la “Crítica al programa de Gotha”, el bienestar de los obreros es un objetivo de la sociedad comunista

“¡Dice que es comunista pero usa un Iphone!” ¿Quién no escuchó esta frase nunca, generalmente en tono histérico o irónico, de este o aquel ignorante derechista metido a conocedor de la historia y de la obra de Marx? La revelación que hará este artículo dejará a muchos lame-botas de los capitalistas inquietos, tal vez incluso irritados. Ciertamente, al usar un cliché tan ridículo, ellos ignoran que un invento que están acostumbrados a usar fue concebido orginalmente en un país socialista.

Según la leyenda, “el primer teléfono móvil fue inventado en los EE.UU”. La misma insiste en que el 3 de abril de 1973, el director de la compañia Motorola, Martin Kutcher, presentó en Manhattan un dispositivo de telefonía móvil en una exposición. Hasta 1979, la Travel Electronics no pasaría a comercializarlo. Pesaba casi 1 kilo y su valor era de aproximadamente unos 3700,00$. El coste de la conexión era de 24 a 40 centavos por minuto.

Cualquiera que busque algo relacionado con el nombre de Leonid Ivanovich Kupriyanovich se dará cuenta de que apenas sabe una parte de la historia. El inventor comunista ruso era un famoso ingeniero, conocido por sus inventos en el área de comunicación. En 1955, publicó en una revista científica para amantes de la radio, una descripción de su aparato walkie-talkie, capaz de hacer conexiones de hasta 1,5 km de distancia. Pesaba cerca de 1,2 kilos y funcionaba con dos tubos de vacío.

En 1957 presentó la misma versión de su walkie-talkie, pero esta vez con un alcance de 2 km de distancia y con un peso de 50 gramos. Pero el ingeniero comunista no se detuvo ahí, en el mismo año presentó el LK-1, un teléfono móvil que usaba ondas de radio, tenía un alcance de 20 a 30 km de distancia y una bateria que duraba de 20 a 30 horas. El dispositivo manual pesaba cerca de 3 kilos y dependía de una estación. Según Leonid Ivanovich, la estación podía servir a varios clientes a la vez. El inventor soviético patentó su teléfono móvil en 1957 (Certificado Nº115494, 1.11.1957). En 1958, en el Instituto de Investigación Científica de Voronej (VNIIS), Kupriyanovich comenzó la búsqueda de un sistema propio de comunicación móvil. Sus descubrimientos científicos eran constantemente publicados en la revista más famosa sobre tecnología editada en la Unión Soviética, la “Nauza i Jizn” (Ciencia y Vida).

ImagenKupriyanov experimenta con su LK-1 mientras lee un libro en el coche

En 1958, Leonid Kupriyanovich fue más allá, encogiendo su invento a un tamaño lo suficientemente pequeño para coger en un bolsillo. El aparato del ingeniero comunista no sólo permitía hacer conexiones, si no también recibirlas de telefonos residenciales y de cabinas telefónicas. Tenía aproximadamente el tamaño de un paquete de tabaco, como la mayoría de los teléfonos móviles actuales.

ImagenKupriyanovich prueba y exhibe su invento: el teléfono móvil

En 1961, el ingeniero comunista de la Unión Soviética desarrolló un dispositivo aún menor, que cogía en la palma de la mano y tenía un alcance de más de 30 km. En el mismo año fue planteada la fabricación de ese objeto a larga escala, según una entrevista dada por Leonid a la agencia de noticias APN. El inventor también habló sobre el planteamiento de construir estaciones de telefonía móvil.

ImagenTelefónos móviles en la década de los 50 y posteriores en la URSS, compatibles con una cazadora/chaqueta o un traje

El primer dispositivo de telefonía móvil nacional acabó siendo el “Altay”, distribuído comercialmente a partir de 1963, y en 1970 ya estaba presente en más de 114 ciudades de la URSS. Muchos de sus dispositivos fueron inicialmente empleados por el mundo médico, en hospitales y después por taxis en el país. El sistema fue usado en países del Este Europeo como Bulgaria y exhibido en la exposición internacional Inforga-65.

Entonces, la próxima vez que venga alguien diciendo eso de que “un comunista de verdad no usa teléfono móvil” o que “el Iphone es capitalista”, haga el favor de recordarle al pobre ignorante que el invento que usa fue creado por el comunista Leonid Ivanovich Kupriyanovich y que se creó en la URSS y no en los EE.UU. Su patente es una prueba de ello.

ImagenPatente de la invención de Kupriyanov

Estos argumentos escatológicos son facilmente refutados con investigación y lectura, con el conocimiento de los clásicos del marxismo-leninismo, que revelan que sus maestros siempre se mostraron favorables a la tecnología. Karl Marx escribió en la “Crítica al programa de Gotha” que era necesario que los trabajadores disfrutasen de confort material en el socialismo. Marx y Engels eran entusiastas del progreso industrial, pero condenaron los métodos por los cuales fue alcanzado. Lenin era un entusiasta de la tecnología, y en su obra política hace hincapié en que el comunismo dependería del poder soviético más la electrificación de todo el país (la electricidad era, entonces, tal vez la más avanzada forma de tecnología humana en su época). La era de Stalin permitió al hombre y a la mujer soviético/a dominar la fuerza que genera el sol, la energía nuclear. El Che Guevara, alumno de éste último, acostumbraba a presentar la democratización de la tecnología como una de las definiciones del socialismo. Luego, lejos de ser prohibido al obrero tener un Ipad o un Iphone, este puede tener la conciencia tranquila de que es plenamente comunista llevar un teléfono móvil (especialmente si tiene una funda comunista para irritar a los anticomunistas), un invento de un genio comunista soviético que facilita y dinamiza las telecomunicaciones.

Fuentes de búsqueda:
– Muzey Oborony Mozga (Museo de la defensa del cerebro). El teléfono soviético de Kupriyanov. Disponible en: http://brainexpo.livejournal.com/8873.html
– El primer teléfono móvil del mundo. Artículo de la página web “Rossii”. Disponible en: http://www.opoccuu.com/pervyj-mobilnik.htm
– El 9 de abril de 1957, na URSS, fue construido el primer telefóno móvil del mundo. Artículo de la página web “Za russkoe”. Disponible en: http://www.zrd.spb.ru/news/2013-01/news-0286.htm
– WIKIPEDIA. Artículo biográfico de Leonid Ivanovich Kupriyanovich. Disponible en: http://ru.wikipedia.org/wiki/%D0%9A%D1%83%D0%BF%D1%80%D0%B8%D1%8F%D0%BD%D0%BE%D0%B2%D0%B8%D1%87,_%D0%9B%D0%B5%D0%BE%D0%BD%D0%B8%D0%B4_%D0%98%D0%B2%D0%B0%D0%BD%D0%BE%D0%B2%D0%B8%D1%87

Traducido por “Cultura Proletaria” del blog “A Pagina Vermelha”.

¿Qué es un cuadro? Ernesto Che Guevara

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Debemos decir que, un cuadro es un individuo que ha alcanzado el suficiente desarrollo político como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y transmitirlas como orientación a la masa, percibiendo además las manifestaciones que ésta haga de sus deseos y sus motivaciones más íntimas. Es un individuo de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y practica el centralismo democrático y sabe valorar las contradicciones existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas; que sabe practicar en la producción el principio de la discusión colectiva y decisión y responsabilidad únicas, cuya fidelidad está probada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollado al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder hasta con su vida de la buena marcha de la Revolución. Es, además, un individuo con capacidad de análisis propio, lo que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de modo que no choque con la disciplina.

El cuadro, pues, es un creador, es un dirigente de alta estatura, un técnico de buen nivel político que puede, razonando dialécticamente, llevar adelante su sector de producción o desarrollar a la masa desde su puesto político de dirección.

Este ejemplar humano, aparentemente, rodeado de virtudes difíciles de alcanzar, está sin embargo, presente en el pueblo de Cuba y nos lo encontramos día a día. Lo esencial es aprovechar todas las oportunidades que hay para desarrollarlo al máximo, para educarlo, para sacar de cada personalidad el mayor provecho y convertirla en el valor más útil para la nación.

El desarrollo de un cuadro se logra en el quehacer diario; pero debe acometerse la tarea, además, de un modo sistemático en escuelas especiales, donde profesores competentes, ejemplos a la vez del alumnado, favorezcan el más rápido ascenso ideológico.

En un régimen que inicia la construcción del socialismo, no puede suponerse un cuadro que no tenga un alto desarrollo político, pero por desarrollo político no debe considerarse sólo el aprendizaje de la teoría marxista; debe también exigirse la responsabilidad del individuo por sus actos, la disciplina que coarte cualquier debilidad transitoria y que no esté reñida en una alta dosis de iniciativa, la preocupación constante por todos los problemas de la Revolución. Para desarrollarlo hay que empezar, por establecer el principio selectivo en la masa, es allí donde hay que buscar las personalidades nacientes, probadas en el sacrificio o que empiezan ahora a mostrar sus inquietudes, y llevarlas a escuelas especiales, o, en su defecto a cargos de mayor responsabilidad que lo prueben en el trabajo práctico.

Así hemos ido encontrando multitud de nuevos cuadros que se han desarrollado en estos años; pero su desarrollo no ha sido parejo, puesto que los jóvenes compañeros se han visto frente a la realidad de la creación revolucionaria sin una adecuada orientación de partido. Algunos han triunfado plenamente, pero hay muchos que no pudieron hacerlo completamente y quedaron a mitad del camino, o que, simplemente, se perdieron en el laberinto burocrático o en las tentaciones que da el poder.

Para asegurar el triunfo y la consolidación total de la Revolución necesitamos desarrollar cuadros de distintos tipos; el cuadro político que sea la base de nuestras organizaciones de masas, el que oriente a éstas a través de la acción del Partido Unido de la Revolución Socialista (ya se están empezando a sentar estas bases con las escuelas nacionales y provinciales de Instrucción Revolucionaria y con los estudios y círculos de estudios a todos los niveles); también se necesitan cuadros militares, para lograr lo cual se puede utilizar la selección que hizo la guerra en nuestros jóvenes combatientes, ya que quedó con vida una buena cantidad sin grandes conocimientos teóricos pero probados en el fuego, probados en las condiciones más duras de la lucha y de una fidelidad a toda prueba hacia el régimen revolucionario, a cuyo nacimiento y desarrollo están íntimamente unidos desde las primeras guerrillas de la Sierra.

Debemos promover también cuadros económicos que se dediquen específicamente a las tareas difíciles de la planeación y a las tareas de la organización del Estado Socialista en estos momentos de creación. Es necesario trabajar con los profesionales, impulsando a los jóvenes a seguir alguna de las carreras técnicas más importantes, para tentar de darle a la ciencia el tono de entusiasmo ideológico que garantice un desarrollo acelerado. Y es imperativo crear el equipo administrativo que sepa aprovechar y acoplar los conocimientos técnicos específicos de los demás y orientar las empresas y otras organizaciones del Estado para acoplarlas al fuerte ritmo de la Revolución. Para todos ellos, el denominador común es la claridad política. Esta no consiste en el apoyo incondicional o los postulados de la Revolución, sino en un apoyo razonado, en una gran capacidad de sacrificio y en una capacidad dialéctica de análisis que permita hacer continuos aportes, a todos los niveles, a la rica teoría y práctica de la Revolución. Estos compañeros deben seleccionarse de las masas, aplicando el principio único de que el mejor sobresalga y que al mejor se le den las mayores oportunidades de desarrollo.

En todos estos lugares, la función del cuadro, a pesar de ocupar frentes distintos, es la misma. El cuadro es la pieza maestra del motor ideológico que es el Partido Unido de la Revolución. Es lo que pudiéramos llamar un tornillo dinámico de este motor; tornillo en cuanto a pieza funcional que asegura su correcto funcionamiento, dinámico en cuanto a que no es un simple trasmisor hacia arriba o hacia abajo de lemas o demandas, sino un creador que ayudará al desarrollo de las masas y a la información de los dirigentes, sirviendo de punto de contacto con aquéllas. Tiene una importante misión de vigilancia para que no se liquide el gran espíritu de la Revolución, para que ésta no duerma, no disminuya su ritmo. Es un lugar sensible; transmite lo que viene de la masa y le infunde lo que orienta el Partido.

Desarrollar los cuadros, es, pues, una tarea inaplazable del momento. El desarrollo de los cuadros ha sido tomado con gran empeño por el Gobierno Revolucionario; con sus programas de becas siguiendo principios selectivos, con los programas de estudio de los obreros, dando distintas oportunidades de desarrollo tecnológico, con el desarrollo de las escuelas técnicas especiales, con el desarrollo de las escuelas secundarias y las universidades abriendo nuevas carreras, con el desarrollo, en fin del estudio, el trabajo y la vigilancia revolucionaria como lemas de toda nuestra patria, basados fundamentalmente en la Unión de Jóvenes Comunistas, de donde deben salir los cuadros de todo tipo y aun los cuadros dirigentes de la Revolución en el futuro.

“El cuadro, columna vertebral de la revolución” Ernesto Che Guevara. Septiembre de 1962

“Concepción materialista de la historia” Plejanov

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“La concepción materialista de la historia” es una obra de las muchas importantes que escribió el marxista Plejanov. En ella explica que el cambio en el pensamiento humano se produce a causa del desarrollo de la producción material, aponiéndose así al idealismo, el cual expone que la materia es la consecuencia de la evolución del espíritu.

PDF descargar: http://www.mediafire.com/view/9009wsd4qnu6td4/Plejanov-concepcionmaterialista.pdf

“Sobre el feminismo”

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En este libro he querido recopilar algunas obras que creo son de importancia para el movimiento feminista. Cecilia Toledo, Ana de Miguel Álvarez o Carmen Jiménez Castro son algunas de las autoras que aparecen en él.

Descargar PDF: http://www.mediafire.com/view/361naswoxdp0awl/Sobre%20el%20feminismo.pdf

Al hilo de este tema, me gustaría dejar un artículo de Mila Frutos que a mi parecer es muy interesante para entender el feminismo desde la perspectiva socialista.

“Cuando la feminista socialista H. Hartmann afirmó en 1979 que las categorías marxistas son ciegas al sexo, puso el dedo en la llaga de los errores centenarios sobre los que se ha levantado dolorosamente la lucha por la liberación de las mujeres, lo mismo en la tradición burguesa que en la tradición marxista, sea socialdemócrata o revolucionaria.
¿Había que descubrir un nuevo paradigma para la comprensión de los géneros? Tal vez no sea imprescindible, puede que sean útiles el método y los instrumentos de observación y tan sólo necesitemos cambiar alguna lente, corregir el ángulo y aplicar el protocolo (marxista) sin interpretaciones previas de la realidad, es decir, sin prejuicios. Bastará con preguntar quién produce qué y quién se apropia del producto. Hagamos el intento.
Sostener que el patriarcado precede en el tiempo al surgimiento del capitalismo resulta hoy una obviedad. ¿O es que existía la igualdad entre hombres y mujeres en el feudalismo, en la Grecia clásica o en la Roma imperial, en la Civilización china, en Japón o en el Imperio inca? El capitalismo no inventó el patriarcado, obviamente. El propio Engels sitúa el origen de la opresión de las mujeres en el surgimiento de la propiedad privada de la tierra y del ganado, aunque después nos sorprende con una contradicción impropia según la cual las mujeres gozaban de reconocimiento social y respeto en toda la Historia hasta la llegada del capitalismo. Al parecer el capitalismo nos deja sin trabajo productivo y perdemos posición y autoridad.
Es cierto que el capitalismo transforma las relaciones patriarcales, al igual que la existencia previa del patriarcado determina importantes aspectos del sistema capitalista. Pero Engels confunde lo particular o específico del patriarcado en el marco de la producción capitalista con el propio capitalismo. Ambos sistemas son clasistas y probablemente sea el patriarcado la primera forma de clasismo, muy bien aprovechada siglos después por el capitalismo, hasta el punto de que se hallan tan estrechamente interrelacionados que difícilmente se puede concebir o explicar un sistema sin el otro, pero esto no implica que deban teorizarse como una sola cosa. Son dos sistemas independientes que se refuerzan y determinan cada uno por el otro.
El pensamiento de Marx y Engels adolece de eurocentrismo y de sexismo. Intentaron construir un sistema en el que integrar todos los fenómenos sociales y toda la historia. La potencia del análisis de clases es tan fuerte que eclipsó el desarrollo teórico de la relación entre los sexos, y la cuestión feminista se calzó dentro de la clase para que el esquema fuese perfecto. No detectaron la ideología patriarcal, subyacente a su propio esquema, que desprecia los intereses de las mujeres y encarnaron esa subordinación al pensar sobre el asunto. La ideología del patriarcado devalúa los trabajos “propios del género femenino” y los segrega del resto de trabajos necesarios para el sostenimiento de la vida diseñando una dicotomía artificial entre la familia y el trabajo “productivo”. Y en esa división las mujeres se subordinan a los hombres. Engels es consciente de ello pero responsabiliza únicamente al capitalismo sin tomar conciencia de que éste se limita a adaptar y profundizar un conflicto heredado, confiando en una fácil resolución a manos de la colectivización del trabajo doméstico.
En la actualidad resulta difícil comprender cómo es posible que Engels no reparase en el hecho de que las mujeres de la Edad Media estaban profundamente subordinadas a los hombres pese a realizar un trabajo productivo, al igual que las campesinas de cualquier época; y cómo es posible que Engels creyera que las mujeres (las de clase trabajadora) no hemos hecho trabajo productivo en algún momento. Las mujeres hemos trabajado siempre dentro y fuera de la familia, y cuando nos expulsaron de la fábrica trabajamos lavando sábanas, planchando camisas, vendiendo cerillas, cosiendo en casa para algún taller, limpiando portales o cuidando niños ajenos. Y, aunque no había una ley al uso, conseguíamos conciliar la vida familiar y laboral.
En ningún momento comprende Engels que el conflicto se da entre las mujeres y el Estado (capitalista) y entre las mujeres y los hombres. Comprender este doble conflicto es el gran logro del feminismo socialista. Pero Marx y Engels no sabían nada sobre el género porque la división sexual del trabajo les favorecía como individuos hombres y porque no aplicaron correctamente su propio método.
Las sufragistas de su época eran mayoritariamente burguesas de clase media y la separación de clase se impuso al descubrimiento que éstas efectuaron, aún muy rudimentario: que las mujeres estaban oprimidas por el hecho de ser mujeres. El pensamiento socialista de entonces debería haber alzado la bandera de la lucha feminista, evitar así el sesgo burgués, teorizar y apropiarse de una lucha que debe ser de la izquierda porque es anticlasistacontradicción según la cual las mujeres no estaban oprimidas por el hecho de ser mujeres sino por pertenecer a la clase trabajadora, el desarrollo industrial igualaría a las mujeres con los hombres a medida que se incorporasen al trabajo en la fábrica, y la revolución socialista liberaría a hombres y mujeres de la explotación capitalista. Caso cerrado.
Pero triunfaron algunas revoluciones socialistas y comprobaron a pie de obra que la desigualdad entre hombres y mujeres, pese a los avances que éstas experimentaron, no desaparecían automáticamente
Antes que Engels, Rousseau, el gran teórico de la burguesía, excluye a las mujeres del contrato social y de la igualdad de derechos políticos aplicando el anterior estatuto del feudalismo patriarcal: que hombres y mujeres son diferentes por naturaleza. Engels matiza el error pero sin llegar a superarlo: establece que la primera división del trabajo se da entre hombres y mujeres (correcto) pero que tal división es natural. Mantiene la contradicción burguesa y además introduce una nueva, específica del materialismo histórico primitivo, al argumentar que toda forma de organización de la producción y del trabajo es una organización social, excepto la que divide a hombres y mujeres, que es natural (¡toma anti-materialismo!). Engels, partiendo de un primer error, llega a otro que se ha demostrado ya como tal error. La incorporación de las mujeres al trabajo asalariado no ha traído la liberación, como preveía, sino la doble jornada.
El primer movimiento obrero y los sindicatos de la segunda mitad del siglo XIX, la etapa de Marx y Engels, tanto en Europa como en Estados Unidos, contribuyeron a adaptar la estructura patriarcal al flamante capitalismo; exigieron la exclusión de las mujeres de ciertos sectores industriales y de los sindicatos porque sus peores salarios competían a la baja con los de ellos en lugar de luchar por igual salario, expulsaron a las mujeres en lugar de organizarlas, forzaron leyes llamadas eufemísticamente de protección de las mujeres para evitar jornadas largas y trabajos pesados que su debilidad no podría soportar (pero esa protección se tradujo en que ellos se quedaron con los mejores trabajos y salarios), lucharon por el salario familiar para que “sus mujeres” volviesen al hogar y la familia estuviese mejor atendida sellando un lamentable pacto interclasista contra las obreras que se explica por las relaciones patriarcales entre hombres y mujeres y no sólo por los intereses del capitalismo.
Y argumentaban en estos términos tan panchos, sin cohibirse, ya que la ideología patriarcal no estaba contestada más que por las desprestigiadas sufragistas de clase media que ingenua o interesadamente creían que la igualdad de derechos políticos sellaría la igualdad real entre los sexos. También creyó en los derechos políticos el movimiento abolicionista (de la esclavitud) en Estados Unidos, pero nunca soportó críticas y desprecio tan virulentos. Las trabajadoras no tuvieron en ese momento capacidad para responder y organizarse, víctimas y reflejo de su histórica posición de subordinación en la sociedad. Las organizaciones dirigidas por varones hablaron en su nombre, dictaron las pautas de la lucha obrera y ellas aceptaron. Es curioso que unas décadas después la izquierda adoptase la lucha por los derechos políticos y por el sufragio femenino como propia: eso que tanto habían denostado. Pero la realidad es tozuda y cualquier izquierda consecuente no tiene más remedio que aceptar tarde o temprano –en nuestro caso tarde- algo tan obvio como es el hecho de que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.
De manera que tenemos una tesis socialista según la cual no existe el problema de las mujeres sino únicamente el de las mujeres de clase obrera, y su opresión constituye la forma específica de explotación capitalista de las mujeres.
Por otro lado aparece la antítesis feminista que sostiene que las mujeres en general sufren una opresión por el hecho de ser mujeres, que nada tiene que ver con la economía y la forma de producción sino con un sistema transversal que es el patriarcado, el cual es universal y se perpetúa a lo largo de la historia independientemente de la sociedad particular de que se trate.
Y finalmente, desde las filas socialistas, surge la síntesis del feminismo socialista desarrollado en los años setenta del siglo XX. Planteamiento que perfila el salto del feminismo utópico (marxista, burgués y radical) al feminismo científico.
Feminismo socialista
El patriarcado no es una cuestión fundamentalmente ideológica, no es sólo un elemento más de la superestructura capitalista. El patriarcado es un sistema de explotación de las mujeres por los hombres. Estos se apropian de trabajos y servicios producidos por las mujeres. Y constituye también un elemento del modo de producción: la producción y reproducción de la gente. El patriarcado ha desarrollado históricamente una enorme capacidad de adaptación al desarrollo económico y en la etapa del capitalismo establece una alianza muy ventajosa para ambos sistemas que se entrelazan como las hebras de una cuerda hasta parecer una misma cosa, alcanzando ambos mediante el pacto una fortaleza difícil de doblegar. Como tal sistema, tiene su propia ideología, subsumida en muchos aspectos en la ideología del capitalismo y viceversa.
El feminismo materialista descubre que las mujeres, además de trabajar para el capital reproduciendo a la clase obrera, construyendo una “balsa de aceite” (si bien, con sus propios conflictos internos) donde los proletarios descansan para volver al día siguiente a la fábrica bien lavados y planchados, listos para la explotación, y dulcificando el caos social de la lucha de clases mediante la estabilidad de la estructura familiar, las mujeres además hacen unos trabajos gratuitos para los hombres particulares en el marco de una relación de producción en la que se apropian del trabajo realizado por las mujeres.
Y esta relación de producción se extiende de forma transversal por toda la pirámide social, de modo que las mujeres de cualquier clase social sufren alguna forma de opresión y explotación, aunque de forma bien distinta y con posibilidades de superación tan alejadas como las clases sociales (tampoco todos los trabajadores o trabajadoras asalariados sufren la explotación capitalista de la misma forma, no desde luego comparten las mismas condiciones de vida un trabajador inmigrante senegalés o una trabajadora de las maquilas de Méjico que un informático madrileño). Las palizas, las agresiones sexuales o el acoso se dan entre hombres y mujeres de cualquier clase social y no únicamente por parte del obrero alienado, frustrado y bebido que golpea a su mujer. Y, en cualquier caso, lo que hay que preguntarse es por qué ese obrero considera a su mujer como una propiedad; por qué el obrero, el campesino, el intelectual o el burgués (o el señor y el siervo) tienen derecho de propiedad sobre las mujeres y sobre los trabajos que éstas realizan. Y por qué la crianza, socialización y educación de los hijos e hijas del obrero, del campesino, del intelectual o del burgués son asunto de sus esposas.
Por ello decimos que el patriarcado es transversal. Por ello existen experiencias similares entre mujeres de distinta clase social, que no padecen ni comprenden hombres de una u otra clase social ¿Para quién hacen un trabajo gratuito las mujeres y dentro de qué relaciones de producción se realiza? Esta es la pregunta del feminismo socialista.
Base material del patriarcado en su etapa capitalista
Si entre hombres y mujeres existen relaciones de producción, debemos establecer la base material sobre la que se establece tal relación.
Tres elementos fundamentales constituyen la base material del patriarcado: el trabajo doméstico, la crianza de los hijos e hijas y la producción de amor (afectivo y sexual, el primero dentro y fuera de la pareja –en la amistad, en el trabajo, en la política- y el segundo lógicamente en la pareja heterosexual). O sea: Sus Labores.
Todas sabemos de qué trabajos hablamos; ellos no tanto pero se hacen una idea porque muchos ayudan, incluso los hay que colaboran, y mientras ella hace la limpieza chunga el sábado por la mañana él se lleva a las niñas al parque con el periódico bajo el brazo, y por la tarde toda la familia va al centro comercial con la lista de la compra semanal que elaboró la mamá, que es la que organiza.
Pero además, hay que comprender que las necesidades de las personas no se limitan a la comida, el vestido y la casa. Para que una persona se socialice correctamente, llegue a convertirse en un individuo adulto con sus capacidades relacionales desarrolladas, en un ser social pleno, necesita cuidados y afectos: amor. Y esta necesidad no cesa al alcanzar la mayoría de edad, es una necesidad que, como el alimento y el abrigo, dura toda la vida. Sin embargo el intercambio es desigual entre hombres y mujeres. Los hombres se apropian de mayor cantidad de amor (cuidados, afectos y placer erótico) del que devuelven. Este desigual intercambio alimenta su mayor autoestima y autoridad reconocida socialmente (las mujeres y el descanso del guerrero en versión moderna).
Estos trabajos los realizan tanto las mujeres que además tienen un trabajo asalariado como las que no lo tienen. Y, al igual que el capitalismo extrae la fuerza laboral durante un tiempo mayor del que paga y se apropia del producto, los hombres se apropian del trabajo de las mujeres gratuitamente o a cambio del sustento (aunque ese sustento varíe mucho según la clase social del hombre concreto de que se trate). Estructura similar de explotación del capitalista y el trabajador y del hombre y la mujer. Engels afirmó con acierto que en la familia el hombre ejercía el rol del burgués y la mujer el del proletario. Las mujeres somos más pobres y más dependientes que los hombres, no sólo porque nuestro salario sea un 35 % más bajo que el de ellos, sino porque el cuidado de los hijos e hijas, las tareas domésticas y la atención de los demás nos impide formarnos y ascender. Y cuando nos separamos tenemos peores trabajos, peores salarios, mayores gastos y mayor dependencia de los hombres, que siguen teniendo la llave que gobierna nuestras vidas.
Qué socialismo necesitamos las mujeres
El histórico conflicto entre marxismo y feminismo ha resultado muy perjudicial para ambas luchas pero sobre todo para el feminismo, que padeció la subordinación sistemática ante la potencia del movimiento obrero y la jerarquía de contradicciones principales y secundarias. La división en dos frentes irreconciliables polarizó, cuando no enfrentó, dos corrientes de pensamiento que combaten el clasismo; y no debe ser excusa considerar la implicación liberal de un sector del feminismo, merecidamente criticado, para silenciar a otro sector insuficientemente comprendido.
También la lucha por el socialismo ha resultado dañada al excluir de sus parámetros el conocimiento del patriarcado y la verdadera relación entre hombres y mujeres y entre capitalismo y patriarcado, propiciando la frustración de muchas mujeres ante la parálisis del debate feminista en organizaciones políticas bajo direcciones machistas. Algunas de estas mujeres, no obstante, dedicaron mucha energía al desarrollo de un socialismo feminista verdaderamente liberador tanto de la estructura de clase como de la de género. Durante la segunda ola del feminismo en los años setenta surgieron una multitud de grupos de mujeres reclamando la independencia respecto de las organizaciones políticas para desarrollar una teoría no contaminada y no subordinada. En muchísimos pueblos y barrios del estado español dirigieron las luchas por el derecho al divorcio y al aborto, por una sexualidad libre, por la planificación familiar, por la incorporación al mercado de trabajo y en general por la liberación de las mujeres. En sus filas y entre sus dirigentes se situaron mujeres socialistas que defendían la necesidad de la doble militancia o que, rebotadas con la cerrazón de sus partidos o sindicatos, los abandonaban. No tuvieron opción. Levantaron, a la defensiva, el discurso de la independencia y desde esa independencia organizativa llamaron a las mujeres de cualquier ideología a la lucha por la liberación dando lugar al feminismo radical. Pero la falta de referentes políticos, al igual que ocurre con los sindicatos “independientes”, sembró un camino de confusiones, derivas y sesgos que culminaron con el abandono total del polo socialista dentro del movimiento. No debemos repetir los mismos errores.
Hoy, tras la derrota histórica de los intentos revolucionarios del siglo XX, tratamos de comprender los aciertos y los errores del socialismo real y consideramos la necesidad de formular un socialismo para el futuro que integre problemas desdeñados en fases anteriores y conflictos nuevos surgidos en el imparable desarrollo del capitalismo. La liberación de las mujeres merece ser uno de ellos.
Las organizaciones políticas deben asumir el feminismo socialista y contribuir al desarrollo de frentes feministas en su interior para que el socialismo que logremos no sea patriarcal. Los compañeros han de reconocer que los hombres gozan de privilegios a costa de las mujeres y que esos privilegios deben desaparecer.
Debemos asegurar que el socialismo por el que luchamos hombres y mujeres es el mismo socialismo, sin clases y sin géneros.”

El socialismo puso a la URSS a la cabeza del progreso científico

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En 1917 Rusia era uno de los países más atrasados de Europa y su
población era casi totalmente analfabeta. La Revolución de Octubre cambió
esa situación radicalmente.
En toda una serie de direcciones, los adelantos de los soviéticos permitieron
a la ciencia soviética ocupar posiciones de vanguardia en la mundial. Se
prestó especial atención al fomento de las investigaciones fundamentales, de
las ramas del saber que aseguraban en muchos aspectos la tasa de progreso
de la economía nacional y reforzaban la capacidad de defensa del país.
Fue una realización histórica el dominio de la energía atómica (por un grupo
de científicos bajo la dirección del académico I. Kurchátov), la puesta en
marcha en 1947 de un sincrofasotrón, el más potente del mundo a la sazón,
para el estudio de las partículas atómicas (1). La creación en la URSS de la
bomba atómica enfrió el ímpetu de muchos instigadores de la nueva guerra
mundial.
Descentralización de la investigación científica
El descubrimiento de poderosas zonas petrolíferas, previstas en trabajos
anteriores, en Siberia Occidental y de grandes yacimientos de minerales en
Yakutia, los Urales, Siberia y el Extremo Oriente y la utilización de
riquísimos recursos hidroenergéticos condicionaron el impetuoso progreso
de estas comarcas. En un pasado reciente, las fuerzas científicas
fundamentales se concentraban en Moscú, Leningrado, Járkov, Kíev y otras
ciudades de la parte europea del país, pero hacia mediados de la sexta
década una parte de las organizaciones de investigación científica pasó a
concentrarse igualmente en los Urales, el Kazajstán, Siberia, Transcaucasia,
las repúblicas centroasiáticas y el Extremo Oriente.
[…] Tan sólo en el sistema de la Academia de Ciencias de la URSS había en
1956 un total de 120 institutos y grandes laboratorios, además de 12 filiales
locales. Se crearon bases de investigación en la isla de Sajalin, en
Kamchatka, en el Daguestán, las tierras del Volga y Crimea. Cuando ante el
país se planteó el importante problema de utilizar en gran escala las fuerzas
productivas de Siberia se resolvió crear allí un nuevo e importante complejo
de centros científicos -la Sección Siberiana de la Academia de Ciencias de la
URSS, con sede en Novosibirsk-, levantándose Akademgorodok, es decir,
un poblado con toda una red de instituciones científicas. Los científicos de
Siberia se dedican a investigaciones fundamentales de las direcciones
generales y específicas del territorio. En algunas direcciones científicas
importantes, la Sección Siberiana ocupa un lugar prominente en el país y
goza de fama mundial.
Merced a la consecuente aplicación de la política nacional leninista del
partido, a medida que aumentaban los cuadros científicos y se fortalecían los
centros de investigación científica en las zonas habitadas por otras
nacionalidades, ademas de la rusa, surgieron en los años postbélicos
[después de 1945] nuevas academias de ciencias de diversas repúblicas: las
de Kazajia, Estonia, Letonia, Tadzhikia, Turkmenia, Kirguizia, Lituania y
Moldavia. Muchas academias fueron fundadas partiendo de las filiales de la
Academia de Ciencias de la URSS. Estas instituciones pasaron a
desempeñar el papel rector en el progreso de su respectiva región. En el
período posterior a la guerra [II Guerra Mundial] se ha elevado aún más el
prestigio científico de la Academia de Ciencias de la RSS de Ucrania, en la
que se desplegaron vastas investigaciones en el dominio de la cibernética
(2), la física del estado sólido, la materialogenia, la química física, la
geología y la soldadura de metales. Hicieron considerable aporte al progreso
de la ciencia patria y mundial los astrofísicos de la Academia de Ciencias de
la RSS de Armenia; en la esfera de la mecánica y la matemática, los sabios
de la Academia de Ciencias de la RSS de Georgia; en la esfera de la química
de los alcaloides, los científicos de la Academia de Ciencias de la RSS de
Uzbekia; en la esfera de la geología, los hombres de ciencia de la Academia
de Ciencias de la RSS de Kazajia; en la esfera de la petroquímica, los
científicos de la Academia de Ciencias de la RSS de Azerbaidzhán; en el
dominio de la síntesis orgánica fina, los sabios de la Academia de Ciencias
de la RSS de Letonia, y así sucesivamente. Las academias de ciencias de las
repúblicas de Asia Central prestan atención a la investigación de las bases
científicas del cultivo del algodonero, al estudio de los desiertos, al
usufructo de las aguas y a los problemas de sismología.
[…] En estrecha colaboración creadora con científicos extranjeros
comenzaron a principios de la sexta década las investigaciones de la
Antártida y prosiguieron los intensos estudios del Ártico. Fueron
galardonadas con el Premio Nobel las realizaciones de los científicos
soviéticos N. Semiónov, J. Tamm, L. Landau, P. Cherenkov, I. Frank, N.
Básov y A. Projorov.
Fue un gran adelanto de la técnica soviética la creación de aviones
supersónicos militares y de viajeros (de los constructores A. Tupolev, S.
Iliushin, A. Yakovlev, O. Antónov y otros), en los que se batieron varios
récords mundiales.
Avances en Física subatómica
Una extensa labor de experimentación científica e investigación han
realizado, sobre todo en los últimos decenios, los físicos del país para revelar
los secretos del átomo y utilizar su energía con fines pacíficos. E1 27 de
junio de 1954 se puso en servicio en la Unión Soviética la primera central
atomoeléctrica de carácter industrial. Los hombres de ciencia de los países
socialistas mancomunaron sus esfuerzos para crear en la ciudad de Dubna,
cerca de Moscú, el Instituto Internacional de Problemas Nucleares. Este
centro científico de primer orden está dotado de magníficos equipos
modernos facilitados por el Gobierno de la URSS. En abril de 1957 se puso
en marcha aquí el acelerador de partículas atómicas más potente de la época.
Se comenzó con éxito la construcción de otro acelerador, todavía más
poderoso: hasta la energía de 70 mil millones de electrones-voltio (1). Los
aceleradores adquirieron gran empleo para atender las necesidades de la
industria socialista, al igual que la economía agropecuaria. Significó una
gran realización el descubrimiento de un isótopo pesado del 102° elemento
por un grupo de científicos bajo la dirección de G. Flerov, correspondiente
de la Academia de Ciencias de la URSS.
En 1958, en la Unión Soviética comenzó a generar fluido eléctrico una
central atómica con potencia de 100 mil kW y se emprendió la construcción
de varias centrales atomoeléctricas de gran potencia. En particular, en 1969,
se inició la construcción de una nueva central atomoeléctrica industrial con
reactor de neutrones rápidos, con potencia práctica de 600 mil kW.
Otro ejemplo de empleo pacífico de la enegría del átomo y momento de
viraje en la historia de las construcciones navales fue la botadura en la URSS
del rompehielos atómico Lenin (1959), el primero del mundo, construido en
los conocidos astilleros del Almirantazgo de Leningrado.
Desempeñó un papel relevante en el progreso de la física atómica el
académico I. Kurchátov, tres veces Héroe del Trabajo Socialista, cuya vida
fue una verdadera hazaña en aras de la ciencia y la Patria.
En el terreno de la física teórica hicieron nuevos descubrimientos los
académicos N. Bogoliúbov y B. Pontecorvo, cuyas investigaciones les
valieron el Premio Lenin.
Los descubrimientos de la física soviética, de reconocimiento mundial,
estuvieron ligados inseparablemente a la obra de figuras tan eminentes de
nuestra época como D. Skobeltsin, P. Kapitsa, I. Tamm, V. Véxler, L.
Landáu, A. Alexándrov, Y. Zeldóvich, B. Konstantínov, L. Artsimóvich, M.
Milliónschikov y otros (3).
Avanzaron con éxito las investigaciones en todas las direcciones de la
matemática contemporánea. Se probó la posibilidad de resolver las teorías
elementales de una amplia clase de campos normados, se hicieron relevantes
descubrimientos en la esfera de la teoría analítica de los números (4), se
logró puntualizar sustancialmente y argumentar ciertos problemas de la
teoría de la probabilidad (5) y la estadística matemática, así como en otras
ramas de dicha ciencia.
Contribuyeron en muchos aspectos al progreso de la economía del país las
nuevas realizaciones de la ciencia química (las investigaciones de los
académicos A. Nesmeyánov, N. Semiónov, I. Knuniants, A. Beloziorski, A.
Tópchiev, A. Sadykov y otros). En particular, se realizaron varios trabajos de
importancia básica en el terreno de la química cuántica, la petroquímica, la
química y la física de los compuestos macromoleculares, la química de las
altas energías, los procesos de obtención y tratamiento de metales, etc.
Hicieron un aporte considerable a la ciencia los investigadores soviéticos
dedicados a la mecánica, la radiofísica, la energética, la cibernética, etc.
Merced a los trabajos del académico N. Chetáev y otros se formó
definitivamente la escuela de la teoría de la estabilidad del movimiento del
cuerpo sólido.
Son de mucha importancia para la economía agropecuaria, la medicina y
ciertas ramas de la industria los resultados científicos de la biología. Se
realizaron investigaciones con el fin de conocer las bases físicas, químicas y
biológicas de la actividad vital. Se ampliaron continuamente las
proporciones de las búsquedas científicas en el terreno de la biología
molecular (las direcciones principales se consagraron a la estructura y la
función de los ácidos nucleicos y al proceso de la biosíntesis de la proteína)
y de la biofísica molecular (se descubrieron y se investigaron los estados
excitados estables en las proteínas y los ácidos nucleicos), en el terreno de la
fisiología del hombre y los animales, de la biología general (sobre todo la
genética). Se ampliaron sustancialmente las investigaciones para la
quimización de la agricultura, de mucha importancia para la elevación de los
rendimientos de los cultivos y la productividad del ganado (6).
En la lucha por el incremento de la producción agropecuaria, a la par con los
hombres de ciencia, participaron los seleccionadores prácticos. En 1962,
más de 20 millones de hectáreas ocuparon los sembrados de híbridos y
nuevas variedades de maíz obtenidos por B. Sokolov, M. Jadzhínov, G.
Galéev, A. Musíiko y V. Kozubenko.
Significaron valioso aporte a la medicina los trabajos de L. Bogush
(tratamiento de la tuberculosis), A. Vishnevski y B. Petrovski (enfermedades
del corazón), N. Blojín y N. Petrov (tratamiento y profilaxis de
enfermedades cancerosas), todos ellos Premio Lenin, y muchos otros
científicos eminentes. Fue valorado altamente por la medicina mundial el
preparado eficaz antipoliomielítico creado bajo la dirección de A.
Smoródintsev y M. Chumakov. Cientos de institutos y laboratorios de
investigación científica y decenas de miles de investigadores médicos se
ocuparon intensamente en problemas de prolongación de la vida humana.
Como hemos señalado antes, la duración media de la vida del hombre en la
URSS a principios de la octava década alcanzó 70 años. Hacía ya
aproximadamente 20 años que la Unión Soviética había ocupado el primer
lugar del mundo por el número absoluto de médicos, así como por la
proporción de éstos en el total de la población. Respecto de 1913, el número
de médicos por cada 10 mil habitantes a comienzos de los años 60 era 34
veces mayor en Turkmenia; 42 veces mayor en el Kazajstán y el Uzbekistán;
66 veces mayor en Kirguizia, y 112 veces mayor en el Tadzhikistán. Tan sólo
en el primer semestre de 1973, a cuenta de las asignaciones del Estado, se
construyeron y pusieron en servicio nuevos hospitales para 12 mil camas y
nuevas policlínicas para 23 mil visitas por turno.
Ingeniería y tecnología
Importantes cambios cualitativos se registraron en el progreso de la
construcción soviética de maquinaria. Aquí salieron a primer plano los
problemas de resistencia y automatización. Los hombres de ciencia e
ingenieros crearon muchas máquinas-herramienta automáticas y
semiautomáticas de alto rendimiento con transmisión hidráulica y
dispositivos copiadores para tratamiento de distintos materiales. Especial
atención se prestó a la dirección programada del mecanizado de metales.
Avanzó la teoría de la dirección automática (escuela del académico V.
Trapéznikov).
En el dominio de la tecnología creció sin cesar la importancia de los
métodos químicos de tratamiento de los metales. Merced al progreso de la
industria de polímeros comenzó la producción de nuevos materiales que,
además de desplazar a los naturales, poseen cualidades que la naturaleza no
conoce. En 1962, los colaboradores del Instituto Patón de soldadura,
dependiente de la Academia de Ciencias de la RSS de Ucrania, pusieron en
práctica un nuevo método de soldadura automática de aceros al arco. Los
metalúrgicos soviéticos resolvieron, en la práctica, el problema del empleo
del gas natural en los altos hornos. Se investigó activamente la tecnología de
la llamada micrometalurgia, o sea la obtención de hilos y cables metálicos
superdelgados, sin los cuales es inconcebible el progreso de la técnica
moderna.
La divulgación científica
Paso de gran significación para la formación de cuadros marxistas en la
esfera de las humanidades fue la fundación, al poco de terminar la guerra, de
la Academia de Ciencias Sociales, aneja al CC del PCUS. Comenzó a
desempeñar un gran papel en el sistema de educación de los trabajadores la
Sociedad de propagación de conocimientos científicos y políticos (hoy
denominada Sociedad Znanie) fundada en 1947 a iniciativa de los científicos
soviéticos. A finales de los años 40, en el sistema de la Academia de
Ciencias de la URSS se organizaron varias filiales (de la península de Kola,
de Yakutia, etc.), instituciones científicas de múltiples ramas, lo que
aumentó en amplitud y profundidad la geografía de la ciencia (7).
[…] La construcción del comunismo incorporó a la participación activa en el
fomento de la ciencia a las grandes capas de la población laboriosa de todas
las repúblicas del país. Se unieron a la lucha por el progreso científicotécnico
decenas de miles de obreros, ingenieros y peritos. En las empresas
de Moscú, Leningrado, Sverdlovsk y otros centros industriales surgieron
comisiones de asistencia al progreso técnico, oficinas de análisis económico,
etc.
Ocuparon importante lugar en la lucha por el progreso de la ciencia y la
técnica la Sociedad de inventores y racionalizadores de la URSS (su I
Congreso se celebró en septiembre de 1959) y diversas sociedades
científico-técnicas.
La ciencia soviética dispone de numerosos cuadros altamente calificados de
científicos, cuyas filas se engruesan continuamente a cuenta de la afluencia
de jóvenes investigadores. En el presente [1977], más de un millón de
personas se ocupa en la URSS en trabajos científicos y en enseñanza
científica. Es la cuarta parte de todos los trabajadores de la ciencia del
mundo.
La inauguración de la era cósmica
Entre las grandes realizaciones de la ciencia soviética ocupan legítimamente
el lugar principal los adelantos en el estudio del espacio cósmico y en la
investigación del núcleo atómico. Estas realizaciones produjeron una
auténtica revolución en la ciencia mundial y son de gran significación para
los destinos del género humano. El 4 de octubre de 1957, en la URSS se
puso en órbita el primer satélite artificial (spútnik) de la Tierra, con lo que se
dio comienzo al cumplimiento del sueño secular del hombre: el asalto del
Cosmos (8).
La palabra rusa spútnik arraigó de golpe en los diversos idiomas del mundo.
El progreso de la ciencia y la técnica en la URSS permitió a los soviéticos
penetrar más y más hondo en los misterios de la naturaleza. Tan sólo en
1959 se lanzaron tres cohetes cósmicos. El primero pasó a ser el décimo
planeta del sistema solar. El segundo llegó a la superficie de la Luna,
llevando a la zona de los mares lunares de la Claridad y la Tranquilidad un
gallardete con el escudo de armas de la URSS y la inscripción: Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas. Septiembre de 1959. El tercero puso una
estación automática interplanetaria en órbita alrededor de la Luna y permitió
fotografiar la cara invisible de la Luna. Se lanzaron al Cosmos animales,
plantas e insectos terrestres con fines de experimentación. Los datos
obtenidos brindaron nuevos conocimientos indispensables para la
preparación del vuelo del hombre al Cosmos. La ofensiva sobre el Universo
propició el nacimiento de una nueva rama de la ciencia: la física del
Cosmos.
El 12 de febrero de 1961 se lanzó a la zona de Venus una estación
interplanetaria soviética.
En la mañana del 12 de abril de 1961 se oyeron por radio las palabras: Habla
Moscú. Transmiten todas las emisoras de la Unión Soviética. El 12 de abril
de 1961 se ha lanzado en la Unión Soviética en órbita alrededor de la Tierra
la nave-satélite cósmica Vostok, la primera del mundo, tripulada por un
hombre. El piloto cosmonauta de la nave es el comandante de aviación Yuri
Alexéevich Gagarin, ciudadano de la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas. A las 10 horas y 35 minutos (hora de Moscú) del mismo día, la
nave cósmica soviética pilotada por el cosmonauta aterrizó en la URSS sin
contratiempo en la zona fijada de antemano. Se dio a Y. Gagarin, con toda
razón, el nombre de Colón del siglo XX.
El vuelo cósmico de Yuri Gagarin abrió vastas perspectivas de mayor
conquista del espacio circunterrestre por el hombre.
El 6 de agosto de 1961, a las 9 horas de la mañana, se puso en órbita
alrededor de la Tierra la nave-satélite Vostok-2 pilotada por G. Titov. El
nuevo cosmonauta pasó 25 horas a grandes alturas, más allá de la atmósfera
terrestre, siendo el primero en manejar una nave cósmica. El 16 de marzo de
1962 se lanzó al cielo el satélite Cosmos, el primero de la serie de sputniks
de investigación científica. Después de éste se oyeron reiteradas veces
comunicados acerca de la puesta en órbita circunterrestre de naves cósmicas
con cosmonautas soviéticos a bordo. En el verano de 1962 se realizó el
vuelo cósmico de A. Nikoláev y de P. Popóvich en naves-satélites Vostok-3
y Vostok-4, y al cabo de un año, el mundo fue testigo de otra victoria de la
ciencia soviética: se realizó un nuevo vuelo en grupo de varios días de la
nave Vostok-5 pilotada por V. Bykovski y Vostok-6 pilotada por Valentina
Tereshkova, la primera mujer cosmonauta del mundo.
En noviembre de 1962 se lanzó en la dirección de Marte la estación
automática interplanetaria Marte-1; el 2 de abril de 1963 salió en dirección
de la Luna la estación soviética Luna-4.
El 12 de octubre de 1964, un nuevo y potente cohete puso en órbita de
satélite de la Tierra, por vez primera en el mundo, la nave cósmica Vosjod-1
tripulada por tres personas: el ingeniero coronel V. Komarov, el colaborador
científico K. Feoktístov y el médico cosmonauta B. Egórov. Por vez primera,
un hombre de ciencia y un médico hacían sus observaciones directamente en
el Cosmos. Los cosmonautas realizaron el vuelo sin usar escafandras ni
sistema de catapultaje.
El 18 de marzo de 1965 salió a la órbita de satélite de la Tierra una nueva
nave cósmica soviética -Vosjod-2-, cuyo vuelo inauguró una nueva página
brillante en la historia de la penetración en el Cosmos: por vez primera en el
mundo, el hombre abandonó la nave para salir al espacio cósmico. Este
complejo experimento, que requería excepcional valor, fue realizado por el
piloto cosmonauta A. Leónov, con la asistencia del jefe de la nave Vosjod-2,
el piloto cosmonauta P. Beliáev.
Cabe estimar importante jalón en el estudio del Cosmos el alunizaje suave
en la Luna, el 3 de febrero de 1966, de la estación automática soviética, que
transmitió fotos de la superficie del satélite natural a la Tierra.
En abril de 1967 se probó la nave Soyuz-1. Tras cumplir todo el programa de
vuelo, al aterrizar, debido a ciertas circunstancias imprevistas, murió el
cosmonauta V. Komarov.
El 18 de octubre de 1967, la estación automática Venus-4, dotada de
aparatos científicos, realizó por vez primera mediciones en la atmósfera de
Venus, y a fines de octubre del mismo año, por vez primera en el mundo, se
efectuó el primer empalme automático en órbita de satélites artificiales de la
Tierra.
En 1968, el cosmonauta G. Beregovói realizó un vuelo en una nave nueva y
más perfecta: Soyuz-3; se lanzaron dos estaciones en la dirección de Venus,
que alcanzaron la superficie del planeta en mayo de 1969, llevando allí
gallardetes soviéticos.
En enero de 1969 se efectuó en órbita circunterrestre el empalme de dos
naves-satélites cósmicos: Soyuz-4, al mando del cosmonauta V. Shatálov, y
Soyuz-5 al mando del cosmonauta B. Volynov, así como el paso de los
cosmonautas E. Jrunov y A. Eliséev, a través del espacio abierto, de una
nave a la otra.
El 11, 12 y 13 de octubre de 1969 se pusieron en órbita en torno a la Tierra
tres naves cósmicas soviéticas: Soyuz-6 (con los cosmonautas teniente
coronel G. Shonin e ingeniero de a bordo V. Kubásov), Soyuz-7 (con los
cosmonautas coronel A. Filípchenko, ingeniero de a bordo V. Vólkov e
ingeniero coronel V. Gorbatkó) y Soyuz-8 (con los cosmonautas V. Shatálov
e ingeniero de a bordo A. Eliséev). Se cumplió un complejo conjunto de
trabajos previstos por el programa del vuelo, en particular, por vez primera
en la práctica mundial, se realizó en órbita un proceso tan complejo como la
soldadura de metales.
La carrera espacial
Los años de 1969 y 1970 mostraron claramente las peculiaridades y la
diferencia de los programas de la URSS y de los EE.UU. para la
investigación del Cosmos. La Unión Soviética investigaba con sentido
consecuente el espacio cósmico y los planetas del sistema solar, ante todo,
con ayuda de aparatos cósmicos dirigidos y dando pasos concretos para crear
estaciones científicas orbitales, mientras que los EE.UU. emprendieron el
camino de la preparación y cumplimiento de un programa de desembarco de
astronautas en la Luna (el programa Apolo).
El 16 de julio de 1969 se lanzó el Apolo XI (con los astronautas Neil
Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin). El 20 de julio, el módulo lunar
de Apolo XI alunizó en el satélite natural de la Tierra. En noviembre del
mismo año realizó un vuelo a la Luna la nave Apolo XII: Los astronautas
trajeron a la Tierra 36 kilos de muestras de suelo del satélite.
En la misma época, la Unión Soviética lanzó la nave pilotada Soyuz-9 y las
estaciones automáticas para el estudio de la Luna, Venus y el espacio
circunterrestre e interplanetario.
Del 1 al 19 de junio se realizó el vuelo de Soyuz-9 (jefe de la nave, A.
Nikoláev, ingeniero de a bordo, V. Sevastiánov, candidato a doctor en
Ciencias Técnicas). Su programa era investigar el efecto duradero del
conjunto de factores del vuelo en el organismo del hombre y, ante todo,
comprobar la capacidad de trabajar activamente en medio de la
imponderabilidad durante un largo período. El vuelo significó un paso
importante en la creación de estaciones orbitales.
El vuelo de la estación automática Luna-16 (septiembre de 1970) permitió
resolver un complejo problema científico-técnico de la cosmonáutica: la
toma de muestras de suelo de la Luna con medios automáticos y su
transporte a la Tierra. El 20 de octubre se envió a la Luna, para regresar a la
Tierra la estación automática Zond-8. El 17 de noviembre alunizó en la parte
occidental del Mar de las Lluvias Luna-17, que llevó allí el aparato
automóvil Lunajod-1. Durante diez meses y medio se llevó a cabo un
experimento cósmico único en su género, con empleo de un sistema lunar de
transporte para realizar un vasto conjunto de investigaciones científicotécnicas.
Lanzada el 17 de agosto de 1970, la estación automática
interplanetaria Venus-7 alcanzó el planeta Venus el 15 de diciembre,
investigó las capas inferiores de la atmósfera hasta la superficie y, por vez
primera, transmitió a la Tierra información científica directamente desde la
superficie de otro planeta del sistema solar.
La primera estación orbital
[…] Durante el vuelo conjunto de dos días (abril de 1971) de la nave cósmica
Soyuz-10 (con los cosmonautas V. Shatálov, A. Eliséev y N. Rukavíshnikov)
con la primera estación científica orbital se realizó un conjunto de complejas
investigaciones para comprobar la capacidad de funcionamiento de distintos
sistemas perfeccionados.
Relevante hazaña en aras de la ciencia patria y mundial fue el vuelo de la
estación Saliut (con el teniente coronel G. Dobrovolski, jefe de la nave, el
ingeniero de a bordo V. Vólkov y el ingeniero probador V. Patsáev). Durante
el vuelo orbital de inusitada duración (del 6 al 30 de junio de 1971), los
cosmonautas cumplieron un complejo programa de investigaciones en la
nave Soyuz-11 y durante el vuelo en la estación científica orbital Saliut. Al
regresar a la Tierra en la nave de transporte Soyuz-11, los valerosos
cosmonautas murieron, pero su vuelo hizo un aporte inapreciable al progreso
de la cosmonáutica.
[…] A principios de 1975 se puso en órbita la nave cósmica Soyuz-17,
pilotada por los cosmonautas A. Gúbarev y G. Grechko, que empalmó con la
estación [espacial]. Tras pasar a ésta, los dos cosmonautas cumplieron en 30
días de vuelo un extenso programa de investigaciones y experimentos
científico-técnicos.
Después de aterrizar Soyuz-17, la tripulación de la nave cósmica Soyuz-18,
P. Klimuk y V. Sevastiánov, empalmó con la estación, pasó a ella y trabajó a
bordo 63 días. Fue éste el más largo vuelo cósmico, durante el que se llevó a
cabo un vasto programa de investigaciones científicas.
Eminente experimento cósmico fueron el empalme y el vuelo conjunto en
julio de 1975 de la nave soviética Soyuz-19 con los cosmonautas A. Leónov
y V. Kubásov, y la nave norteamericana Apolo con los cosmonautas T.
Stafford, V. Brand y D. Slayton. El 17 de julio, las naves empalmaron, en la
órbita comenzó a funcionar un conjunto cósmico internacional. Soyuz-Apolo
fue el prototipo de las futuras estaciones internacionales.
[…] Fue prueba de notables éxitos de la ciencia y la técnica soviéticas el
lanzamiento de estaciones automáticas interplanetarias. El 22 y el 25 de
octubre de 1975 se pusieron en órbita de satélites artificiales de Venus las
estaciones automáticas Venus-9 y Venus-10. Los aparatos de descenso de las
estaciones realizaron un aterrizaje suave en la superficie del planeta en
distintos lugares y transmitieron a Tierra fotografías de la superficie de
Venus. Así, por vez primera en la historia, se crearon satélites artificiales de
Venus y se obtuvieron fotografías de la superficie de este planeta.
Las investigaciones del Cosmos contribuyen al rápido progreso de muchas
ramas de las ciencias naturales y la técnica, a la creación de nuevas
disciplinas científicas (biología, medicina y física cósmicas). La conquista
de los espacios cósmicos ha acelerado el ritmo de la revolución científicotécnica,
ha exigido la creación de la metalurgia de calidad, la producción de
nuevos materiales e, indudablemente, tiene ya ahora mucha importancia para
el avance de numerosas ramas de la economía nacional.
La ciencia es una fuerza productiva
En la URSS, la ciencia contemporánea se va erigiendo en fuerza productiva
directa de la sociedad. Los científicos soviéticos han logrado notables éxitos.
La propia ciencia se industrializa rápidamente. Su base experimental se
amplía a cuenta de instalaciones que, por su escala, nada tienen que envidiar
a las empresas industriales.
Han salido a primer plano los trabajos relacionados con las rápidas
calculadoras electrónicas. El impetuoso proceso de matematización de las
más diversas ramas del saber ha dado vida en el último decenio al
surgimiento de muchas ideas fecundas que han formado la base de la
cibernética, la biónica y otras direcciones importantes del progreso
científico-técnico. La simulación matemática en la química, la biología y las
distintas esferas de las ciencias técnicas durante el cumplimiento del plan
septenal y del octavo plan quinquenal aceleró la marcha de las
investigaciones y contribuyó a la aplicación práctica más rápida de los
adelantos de la ciencia. El progreso de la ciencia ahora depende más que
nunca del pertrechamiento técnico del experimento. A fin de satisfacer las
crecientes demandas de la ciencia soviética surgió en los años 60 una nueva
rama de la industria: la construcción de aparatos científicos.
[…] Los adelantos de la ciencia soviética encarnan el trabajo de los hombres
de ciencia de todas las repúblicas del país. En los últimos años han sido
puestos en marcha nuevos reactores atómicos en Kíev y Tbilisi, en Letonia y
Uzbekistán. Antes de la revolución no había un solo colaborador científico
en Kirguizia, y ahora trabajan en la república más de 25 mil. Cerca de 40
instituciones científicas funcionan dentro del sistema de la Academia de
Ciencias de la RSS de Kazajia y alrededor de 600 se hallan en Ucrania.
[…] En la sociedad socialista desarrollada, cuando la ciencia llega a ser el
factor decisivo del crecimiento de las fuerzas productivas de la sociedad, los
científicos soviéticos procuran que se utilicen con la máxima eficacia las
riquezas y las fuerzas de la naturaleza en beneficio de los trabajadores, en
aras del fortalecimiento de la paz en todo el mundo. La sociedad comunista,
que se construye con el trabajo creador y abnegado del pueblo soviético, será
la más alta encarnación del progreso social y científico-técnico.
Historia de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1977, tomo III, pgs.265 a
284
Añadidos nuestros:
(1) Un sincofasotrón es un tipo gigantesco de acelerador de partículas
subatómicas que, como otros parecidos (ciclotrones, betatrones,
sincrotrones) incrementa la energía cinética de partículas cargadas
colocándolas dentro de campos electromagnéticos para utilizarlas como
proyectiles contra núcleos atómicos.
(2) La afirmación de que la cibernética estaba prohibida en la Unión
Soviética es, por tanto, falsa.
(3) P.L. Kapitsa fue quien realizó en 1937 un descubrimiento tan decisivo
para la Física moderna como la superfluidez.
(4) Aunque el texto no lo menciona, fue el matemático I.M.Vinogradov
quien impulsó esta teoría.
(5) La axiomatización de la teoría de probabilidades la realizó en 1925 el
gran matemático soviético A.N. Kolmogorov, quizá el mayor matemático
del pasado siglo.
(6) Sorprendentemente el texto tampoco cita las trascendentales aportaciones
del biólogo A.Oparin al estudio del origen de la vida en el universo.
(7) Desde los años treinta existía en la Unión Soviética una disciplina
pionera llamada Naukovodemia, un especie de ciencia de la ciencia, que
recopilaba y analizaba quién, cómo y dónde se investigaba y publicaba en
todo el mundo a fin de que el conocimiento fuera accesible a todos los que
desearan aprender.
(8) En la Unión Soviética se hablaba de cosmos y de cosmología por
influencia ideológica, específicamente rusa, que los comunistas heredaron,
derivada de las corrientes filosóficas más avanzadas de su país de mediados
del siglo XIX. En occidente se utilizan preferentemente las expresiones
universo y astronomía.

Extraído de la extinta Antorcha

Las doce recomendaciones del camarada Ho Chi Minh

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La nación tiene su raíz en el pueblo.

En la guerra de resistencia y en la reconstrucción nacional, la fuerza principal se encuentra en el pueblo. Así, todos los que están en contacto o vivan con el pueblo, ya sea en el ejército, en la administración o en las organizaciones de masas, deben recordar y desarrollar las siguientes doce recomendaciones.

Seis prohibiciones:

1 – No dañar de ninguna manera la tierra y las cosechas o las casas y los bienes del pueblo.

2 – No insistir en comprar o pedir prestado lo que el pueblo no quiere vender o prestar.

3 – No llevar gallinas a las casas de los pueblos de las montañas.

4 – Nunca faltar a nuestra palabra.

5 – No ofender la fé y las costumbres del pueblo (tales como arrodillarse ante el altar, poner los pies sobre la chimenea, tocar música en la casa, etcétera).

6 – No hacer o decir cosas que hagan que el pueblo crea que lo desdeñamos.

Seis obligaciones:

1 – Ayudar al pueblo en sus tareas diarias (la cosecha, buscar leña, acarrear agua, coser, etcétera).

2 – Siempre que sea posible, comprar productos para aquellos que viven lejos de los mercados (cuchillos, sal, agujas, hilo, plumas, papel, etcétera).

3 – En los ratos libres, contar pequeñas historias entretenidas y simples, útiles para la resistencia, pero sin revelar secretos.

4 – Enseñar a la población el alfabeto nacional y la higiene básica.

5 – Estudiar las costumbres de cada región para familiarizarse con ellas, crear primero una atmósfera de simpatía, y luego, gradualmente, explicar al pueblo para que deseche sus supersticiones.

6 -Mostrar al pueblo que eres correcto, diligente y disciplinado.

 

Un poema estimulante

Las doce recomendaciones antes señaladas

son factibles para todos.

Aquellos que aman a su país,

nunca las olvidarán.

Cuando el pueblo tiene una costumbre,

todos son como un sólo hombre,

con buenos combatientes y buen pueblo,

todo se recompensará con éxito.

Solamente cuando la raíz es firme, puede vivir el árbol largo tiempo,

y la vitoria es construida con el pueblo como base.

 

Ho Chi Min

5 de abril de 1948

“Conquest Sexual Violence and American Indian Genocide” de Andrea Smith (2005) (Inglés)

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En este libro escrito por Andrea Smith (intelectual feminista) se examinan las atrocidades que se cometieron durante la colonización del continente por los europeos en el actual territorio de los Estados Unidos y Canadá. Uno de los puntos fuertes del libro es como la violencia sexual contra las mujeres indígenas desempeñó un papel clave en este genocidio. Empezando por los abusos sufridos por niños indígenas americanos desde la década de 1880 hasta la década de 1980. 

La opresión de las mujeres indígenas en particular, es una de las muchas formas que se usan para garantizar la extinción de los pueblos indígenas. Las mujeres son una amenaza para la sociedad patriarcal.

Andrea Smith también habla del racismo, el colonialismo y el imperialismo.

 

PDF descargar: http://www.mediafire.com/view/iz29927aydijct6/Andrea%20Smith%20-%20Conquest%20Sexual%20Violence%20and%20American%20Indian%20Genocide.pdf

“Las mujeres en la época de Stalin” Artículo de Anna Louise Strong

MujeresURSS

El cambio de estatus de la mujer ha sido una de las transformaciones sociales más importantes en todas las regiones de la URSS. La Revolución trajo consigo la plena igualdad legal y política para las mujeres: la industrialización proporcionó la base económica para un salario igual.

Aún así, en cada pueblo y aldea las mujeres tuvieron que luchar contra costumbres centenarias. Por ejemplo, llegaron noticias de un pueblo de Siberia en el que, después de que las granjas colectivas otorgaran la independencia económica a las mujeres, éstas convocaron una huelga en protesta por el maltrato físico a las mujeres y acabaron con esa costumbre consagrada en una semana. “Todos los hombres se burlaban de la primera mujer que elegimos para nuestro soviet rural”, me contó una presidenta de aldea, “pero en la siguiente elección elegimos a seis mujeres, y ahora somos nosotras las que nos reímos”. Conocí a veinte de estas mujeres presidentas de aldea en 1928, en Siberia, a bordo de un tren destinado a un Congreso de Mujeres en Moscú. Para la mayoría de ellas éste era su primer viaje en tren, y sólo una había estado fuera de Siberia. Habían sido invitadas a Moscú para asesorar al gobierno acerca de las demandas de las mujeres. Sus respectivos distritos las habían elegido a ellas como representantes.

La lucha más tenaz de todas por la liberación de la mujer tuvo lugar en Asia Central. Aquí las mujeres eran bienes inmuebles vendidos en temprano matrimonio, a partir del cual nunca volvían a ser vistas en público sin el horrible “paranja”, un velo largo y negro de crin tejida que cubría el rostro entero dificultando la respiración y la visión. La tradición otorgaba a los maridos el derecho a matar a sus mujeres si se quitaban el velo; los mullahs –sacerdotes musulmanes– apoyaban esta costumbre en la religión. Las mujeres rusas trajeron el primer mensaje de libertad: fundaron clínicas de atención a la infancia, donde las mujeres nativas se quitaban el velo en presencia de otras personas.

En estos lugares se discutían los derechos de las mujeres y los males del velo. El Partido Comunista ejercía presión sobre sus miembros para que permitieran a sus mujeres quitarse el velo.

Cuando visité por vez primera Tashkent, en 1928, una conferencia de mujeres comunistas anunciaba: ” En pueblos atrasados nuestras militantes están siendo violadas, torturadas y asesinadas. Pero este año debemos terminar con el insidioso velo; éste debe ser un año histórico”.

Incidentes espantosos siguieron a esta resolución. Una alumna de una escuela de Tashkent dedicó sus vacaciones a manifestarse en favor de los derechos de la mujer en su pueblo natal. Su cuerpo descuartizado fue devuelto a la escuela en un carro que llevaba escritas las siguientes palabras: “Esto a cambio de tu libertad para las mujeres”.

Otra mujer había rechazado las atenciones de un terrateniente y se había casado con un campesino comunista; una cuadrilla de dieciocho hombres, incitados por el terrateniente, la violaron en su octavo mes de embarazo y luego la asesinaron y arrojaron su cuerpo al río. Muchos poemas fueron escritos por las mujeres para expresar su lucha. Cuando Zulfia Khan, una luchadora por la libertad, fue quemada viva por los mullahs, las mujeres de su pueblo escribieron este lamento: “¡Oh mujer, el mundo no olvidará tu lucha por la libertad! ¡Que no crean que su llama te consumió! ¡La llama en la cual te quemaron es una antorcha en nuestras manos!”

La ciudadela de la opresión ortodoxa era Santa Bokhara. En este lugar se organizó una dramática retirada colectiva de velos. Se extendió la noticia de que algo espectacular iba a ocurrir el Día Internacional de la Mujer, el 8 de Marzo. Aquel día se celebraron mítines masivos de mujeres en muchas partes de la ciudad, y las oradoras animaron a todas las mujeres presentes a quitarse el velo a la vez. Las mujeres marcharon sobre la plataforma, arrojaron sus velos delante de las oradoras y luego desfilaron por las calles. Las tribunas se habían instalado donde los líderes del gobierno solían saludar a las mujeres. Otras mujeres se unieron al desfile desde sus casas y arrojaron sus velos sobre las tribunas. Este desfile rompió la tradición del velo en Santa Bokhara. Muchas mujeres, por supuesto, se pusieron otra vez los velos antes de enfrentarse con sus maridos airados. Pero desde aquel día el velo se vio cada vez menos. El poder soviético empleó muchos medios para la liberación de las mujeres. La educación, la propaganda, la legislación, todo fue utilizado. Se celebraron grandes procesos públicos para juzgar a los maridos que asesinaban a sus mujeres; la presión de la nueva propaganda dio la razón a los jueces que aplicaban la pena de muerte para castigar los actos que la vieja costumbre no consideraba criminales.

El instrumento más importante para liberar a las mujeres fue, como en la propia Rusia, la reindustrialización. Visité una nueva fabrica de seda en la Vieja Bokhara. Su director, un hombre pálido y exhausto que trabajaba infatigablemente en la construcción de una nueva industria, me dijo que no esperaban que la fábrica obtuviera beneficios durante mucho tiempo. “Estamos entrenando a las mujeres del pueblo para que sean el nuevo personal de las futuras factorías de seda del Turquestán. Nuestra fábrica es la fuerza conscientemente aplicada que ha roto la costumbre de llevar velo en las mujeres; exigimos que las mujeres se quiten el velo dentro de la fábrica”. Las jóvenes trabajadoras textiles escribieron canciones sobre el nuevo significado de su vida, cuando cambiaron el velo por el tocado o pañuelo ruso: “Cuando emprendí el camino a la fábrica, encontré allí un nuevo pañuelo, Un pañuelo rojo, un pañuelo de seda, ¡Comprado con el trabajo de mis propias manos! El rugido de la fábrica está en mí. Esto me da ritmo. Esto me da energía.”

No podemos leer lo anterior sin recordar, en contraste, la “Canción de la Camisa” de Thomas Hood, que habla de las condiciones de las primeras fábricas de Gran Bretaña: “Con dedos cansados y magullados, Con párpados pesados y rojos, Una mujer se sentó, en harapos nada femeninos, A manejar su aguja y su hilo. La puntada, la puntada, la puntada, en la pobreza, el hambre y la miseria, Y de todos modos, con una voz de diapasón doloroso, Cantó la canción de la camisa.”

En la Gran Bretaña capitalista, la fábrica era un instrumento de explotación para el beneficio privado de unos pocos. En la URSS no sólo era un medio para crear riqueza colectiva, sino también un instrumento utilizado de manera concienzuda para romper los grilletes del pasado.

“Revolución Cultural y Organización Industrial en China” de Charles Bettelheim (1973)

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El libro “Revolución Cultural y Organización Industrial en China” está dedicado casi exclusivamente a las transformaciones operadas por la revolución cultural en la gestión y en la división del trabajo en el interior de las fábricas chinas. Más que una crónica, es en realidad una búsqueda tendiente a delinear algunas conclusiones teóricas en torno a la importancia de las transformaciones producidas en las fábricas chinas luego de la Revolución Cultural. Charles Bettelheim expuso diversos estudios a cerca de este trabajo en su seminario en la École Pratique des Hautes Études entre 1971 y 1972.

“Para comprender la Revolución Cultural Proletaria y su papel, debe considerarse que las transformaciones en la base económica que se observan actualmente en China no puede ser sino el producto de una lucha conducida (y que continúa siéndolo) por los trabajadores para transformar la división social del trabajo, para terminar con las relaciones jerárquicas en el seno de las unidades de producción para adueñarse de la gestión  para dominar la teórica. Tal lucha es una lucha política e ideológica. No es una simple rebelión. Tiene un carácter revolucionario. Y exige, para dar sus frutos, una unidad de concepción y de acción y una justa apreciación de la naturaleza de las transformaciones posibles y de su encadenamiento. A esto se debe que exija la dirección de un partido revolucionario.”

 

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