El socialismo puso a la URSS a la cabeza del progreso científico

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En 1917 Rusia era uno de los países más atrasados de Europa y su
población era casi totalmente analfabeta. La Revolución de Octubre cambió
esa situación radicalmente.
En toda una serie de direcciones, los adelantos de los soviéticos permitieron
a la ciencia soviética ocupar posiciones de vanguardia en la mundial. Se
prestó especial atención al fomento de las investigaciones fundamentales, de
las ramas del saber que aseguraban en muchos aspectos la tasa de progreso
de la economía nacional y reforzaban la capacidad de defensa del país.
Fue una realización histórica el dominio de la energía atómica (por un grupo
de científicos bajo la dirección del académico I. Kurchátov), la puesta en
marcha en 1947 de un sincrofasotrón, el más potente del mundo a la sazón,
para el estudio de las partículas atómicas (1). La creación en la URSS de la
bomba atómica enfrió el ímpetu de muchos instigadores de la nueva guerra
mundial.
Descentralización de la investigación científica
El descubrimiento de poderosas zonas petrolíferas, previstas en trabajos
anteriores, en Siberia Occidental y de grandes yacimientos de minerales en
Yakutia, los Urales, Siberia y el Extremo Oriente y la utilización de
riquísimos recursos hidroenergéticos condicionaron el impetuoso progreso
de estas comarcas. En un pasado reciente, las fuerzas científicas
fundamentales se concentraban en Moscú, Leningrado, Járkov, Kíev y otras
ciudades de la parte europea del país, pero hacia mediados de la sexta
década una parte de las organizaciones de investigación científica pasó a
concentrarse igualmente en los Urales, el Kazajstán, Siberia, Transcaucasia,
las repúblicas centroasiáticas y el Extremo Oriente.
[…] Tan sólo en el sistema de la Academia de Ciencias de la URSS había en
1956 un total de 120 institutos y grandes laboratorios, además de 12 filiales
locales. Se crearon bases de investigación en la isla de Sajalin, en
Kamchatka, en el Daguestán, las tierras del Volga y Crimea. Cuando ante el
país se planteó el importante problema de utilizar en gran escala las fuerzas
productivas de Siberia se resolvió crear allí un nuevo e importante complejo
de centros científicos -la Sección Siberiana de la Academia de Ciencias de la
URSS, con sede en Novosibirsk-, levantándose Akademgorodok, es decir,
un poblado con toda una red de instituciones científicas. Los científicos de
Siberia se dedican a investigaciones fundamentales de las direcciones
generales y específicas del territorio. En algunas direcciones científicas
importantes, la Sección Siberiana ocupa un lugar prominente en el país y
goza de fama mundial.
Merced a la consecuente aplicación de la política nacional leninista del
partido, a medida que aumentaban los cuadros científicos y se fortalecían los
centros de investigación científica en las zonas habitadas por otras
nacionalidades, ademas de la rusa, surgieron en los años postbélicos
[después de 1945] nuevas academias de ciencias de diversas repúblicas: las
de Kazajia, Estonia, Letonia, Tadzhikia, Turkmenia, Kirguizia, Lituania y
Moldavia. Muchas academias fueron fundadas partiendo de las filiales de la
Academia de Ciencias de la URSS. Estas instituciones pasaron a
desempeñar el papel rector en el progreso de su respectiva región. En el
período posterior a la guerra [II Guerra Mundial] se ha elevado aún más el
prestigio científico de la Academia de Ciencias de la RSS de Ucrania, en la
que se desplegaron vastas investigaciones en el dominio de la cibernética
(2), la física del estado sólido, la materialogenia, la química física, la
geología y la soldadura de metales. Hicieron considerable aporte al progreso
de la ciencia patria y mundial los astrofísicos de la Academia de Ciencias de
la RSS de Armenia; en la esfera de la mecánica y la matemática, los sabios
de la Academia de Ciencias de la RSS de Georgia; en la esfera de la química
de los alcaloides, los científicos de la Academia de Ciencias de la RSS de
Uzbekia; en la esfera de la geología, los hombres de ciencia de la Academia
de Ciencias de la RSS de Kazajia; en la esfera de la petroquímica, los
científicos de la Academia de Ciencias de la RSS de Azerbaidzhán; en el
dominio de la síntesis orgánica fina, los sabios de la Academia de Ciencias
de la RSS de Letonia, y así sucesivamente. Las academias de ciencias de las
repúblicas de Asia Central prestan atención a la investigación de las bases
científicas del cultivo del algodonero, al estudio de los desiertos, al
usufructo de las aguas y a los problemas de sismología.
[…] En estrecha colaboración creadora con científicos extranjeros
comenzaron a principios de la sexta década las investigaciones de la
Antártida y prosiguieron los intensos estudios del Ártico. Fueron
galardonadas con el Premio Nobel las realizaciones de los científicos
soviéticos N. Semiónov, J. Tamm, L. Landau, P. Cherenkov, I. Frank, N.
Básov y A. Projorov.
Fue un gran adelanto de la técnica soviética la creación de aviones
supersónicos militares y de viajeros (de los constructores A. Tupolev, S.
Iliushin, A. Yakovlev, O. Antónov y otros), en los que se batieron varios
récords mundiales.
Avances en Física subatómica
Una extensa labor de experimentación científica e investigación han
realizado, sobre todo en los últimos decenios, los físicos del país para revelar
los secretos del átomo y utilizar su energía con fines pacíficos. E1 27 de
junio de 1954 se puso en servicio en la Unión Soviética la primera central
atomoeléctrica de carácter industrial. Los hombres de ciencia de los países
socialistas mancomunaron sus esfuerzos para crear en la ciudad de Dubna,
cerca de Moscú, el Instituto Internacional de Problemas Nucleares. Este
centro científico de primer orden está dotado de magníficos equipos
modernos facilitados por el Gobierno de la URSS. En abril de 1957 se puso
en marcha aquí el acelerador de partículas atómicas más potente de la época.
Se comenzó con éxito la construcción de otro acelerador, todavía más
poderoso: hasta la energía de 70 mil millones de electrones-voltio (1). Los
aceleradores adquirieron gran empleo para atender las necesidades de la
industria socialista, al igual que la economía agropecuaria. Significó una
gran realización el descubrimiento de un isótopo pesado del 102° elemento
por un grupo de científicos bajo la dirección de G. Flerov, correspondiente
de la Academia de Ciencias de la URSS.
En 1958, en la Unión Soviética comenzó a generar fluido eléctrico una
central atómica con potencia de 100 mil kW y se emprendió la construcción
de varias centrales atomoeléctricas de gran potencia. En particular, en 1969,
se inició la construcción de una nueva central atomoeléctrica industrial con
reactor de neutrones rápidos, con potencia práctica de 600 mil kW.
Otro ejemplo de empleo pacífico de la enegría del átomo y momento de
viraje en la historia de las construcciones navales fue la botadura en la URSS
del rompehielos atómico Lenin (1959), el primero del mundo, construido en
los conocidos astilleros del Almirantazgo de Leningrado.
Desempeñó un papel relevante en el progreso de la física atómica el
académico I. Kurchátov, tres veces Héroe del Trabajo Socialista, cuya vida
fue una verdadera hazaña en aras de la ciencia y la Patria.
En el terreno de la física teórica hicieron nuevos descubrimientos los
académicos N. Bogoliúbov y B. Pontecorvo, cuyas investigaciones les
valieron el Premio Lenin.
Los descubrimientos de la física soviética, de reconocimiento mundial,
estuvieron ligados inseparablemente a la obra de figuras tan eminentes de
nuestra época como D. Skobeltsin, P. Kapitsa, I. Tamm, V. Véxler, L.
Landáu, A. Alexándrov, Y. Zeldóvich, B. Konstantínov, L. Artsimóvich, M.
Milliónschikov y otros (3).
Avanzaron con éxito las investigaciones en todas las direcciones de la
matemática contemporánea. Se probó la posibilidad de resolver las teorías
elementales de una amplia clase de campos normados, se hicieron relevantes
descubrimientos en la esfera de la teoría analítica de los números (4), se
logró puntualizar sustancialmente y argumentar ciertos problemas de la
teoría de la probabilidad (5) y la estadística matemática, así como en otras
ramas de dicha ciencia.
Contribuyeron en muchos aspectos al progreso de la economía del país las
nuevas realizaciones de la ciencia química (las investigaciones de los
académicos A. Nesmeyánov, N. Semiónov, I. Knuniants, A. Beloziorski, A.
Tópchiev, A. Sadykov y otros). En particular, se realizaron varios trabajos de
importancia básica en el terreno de la química cuántica, la petroquímica, la
química y la física de los compuestos macromoleculares, la química de las
altas energías, los procesos de obtención y tratamiento de metales, etc.
Hicieron un aporte considerable a la ciencia los investigadores soviéticos
dedicados a la mecánica, la radiofísica, la energética, la cibernética, etc.
Merced a los trabajos del académico N. Chetáev y otros se formó
definitivamente la escuela de la teoría de la estabilidad del movimiento del
cuerpo sólido.
Son de mucha importancia para la economía agropecuaria, la medicina y
ciertas ramas de la industria los resultados científicos de la biología. Se
realizaron investigaciones con el fin de conocer las bases físicas, químicas y
biológicas de la actividad vital. Se ampliaron continuamente las
proporciones de las búsquedas científicas en el terreno de la biología
molecular (las direcciones principales se consagraron a la estructura y la
función de los ácidos nucleicos y al proceso de la biosíntesis de la proteína)
y de la biofísica molecular (se descubrieron y se investigaron los estados
excitados estables en las proteínas y los ácidos nucleicos), en el terreno de la
fisiología del hombre y los animales, de la biología general (sobre todo la
genética). Se ampliaron sustancialmente las investigaciones para la
quimización de la agricultura, de mucha importancia para la elevación de los
rendimientos de los cultivos y la productividad del ganado (6).
En la lucha por el incremento de la producción agropecuaria, a la par con los
hombres de ciencia, participaron los seleccionadores prácticos. En 1962,
más de 20 millones de hectáreas ocuparon los sembrados de híbridos y
nuevas variedades de maíz obtenidos por B. Sokolov, M. Jadzhínov, G.
Galéev, A. Musíiko y V. Kozubenko.
Significaron valioso aporte a la medicina los trabajos de L. Bogush
(tratamiento de la tuberculosis), A. Vishnevski y B. Petrovski (enfermedades
del corazón), N. Blojín y N. Petrov (tratamiento y profilaxis de
enfermedades cancerosas), todos ellos Premio Lenin, y muchos otros
científicos eminentes. Fue valorado altamente por la medicina mundial el
preparado eficaz antipoliomielítico creado bajo la dirección de A.
Smoródintsev y M. Chumakov. Cientos de institutos y laboratorios de
investigación científica y decenas de miles de investigadores médicos se
ocuparon intensamente en problemas de prolongación de la vida humana.
Como hemos señalado antes, la duración media de la vida del hombre en la
URSS a principios de la octava década alcanzó 70 años. Hacía ya
aproximadamente 20 años que la Unión Soviética había ocupado el primer
lugar del mundo por el número absoluto de médicos, así como por la
proporción de éstos en el total de la población. Respecto de 1913, el número
de médicos por cada 10 mil habitantes a comienzos de los años 60 era 34
veces mayor en Turkmenia; 42 veces mayor en el Kazajstán y el Uzbekistán;
66 veces mayor en Kirguizia, y 112 veces mayor en el Tadzhikistán. Tan sólo
en el primer semestre de 1973, a cuenta de las asignaciones del Estado, se
construyeron y pusieron en servicio nuevos hospitales para 12 mil camas y
nuevas policlínicas para 23 mil visitas por turno.
Ingeniería y tecnología
Importantes cambios cualitativos se registraron en el progreso de la
construcción soviética de maquinaria. Aquí salieron a primer plano los
problemas de resistencia y automatización. Los hombres de ciencia e
ingenieros crearon muchas máquinas-herramienta automáticas y
semiautomáticas de alto rendimiento con transmisión hidráulica y
dispositivos copiadores para tratamiento de distintos materiales. Especial
atención se prestó a la dirección programada del mecanizado de metales.
Avanzó la teoría de la dirección automática (escuela del académico V.
Trapéznikov).
En el dominio de la tecnología creció sin cesar la importancia de los
métodos químicos de tratamiento de los metales. Merced al progreso de la
industria de polímeros comenzó la producción de nuevos materiales que,
además de desplazar a los naturales, poseen cualidades que la naturaleza no
conoce. En 1962, los colaboradores del Instituto Patón de soldadura,
dependiente de la Academia de Ciencias de la RSS de Ucrania, pusieron en
práctica un nuevo método de soldadura automática de aceros al arco. Los
metalúrgicos soviéticos resolvieron, en la práctica, el problema del empleo
del gas natural en los altos hornos. Se investigó activamente la tecnología de
la llamada micrometalurgia, o sea la obtención de hilos y cables metálicos
superdelgados, sin los cuales es inconcebible el progreso de la técnica
moderna.
La divulgación científica
Paso de gran significación para la formación de cuadros marxistas en la
esfera de las humanidades fue la fundación, al poco de terminar la guerra, de
la Academia de Ciencias Sociales, aneja al CC del PCUS. Comenzó a
desempeñar un gran papel en el sistema de educación de los trabajadores la
Sociedad de propagación de conocimientos científicos y políticos (hoy
denominada Sociedad Znanie) fundada en 1947 a iniciativa de los científicos
soviéticos. A finales de los años 40, en el sistema de la Academia de
Ciencias de la URSS se organizaron varias filiales (de la península de Kola,
de Yakutia, etc.), instituciones científicas de múltiples ramas, lo que
aumentó en amplitud y profundidad la geografía de la ciencia (7).
[…] La construcción del comunismo incorporó a la participación activa en el
fomento de la ciencia a las grandes capas de la población laboriosa de todas
las repúblicas del país. Se unieron a la lucha por el progreso científicotécnico
decenas de miles de obreros, ingenieros y peritos. En las empresas
de Moscú, Leningrado, Sverdlovsk y otros centros industriales surgieron
comisiones de asistencia al progreso técnico, oficinas de análisis económico,
etc.
Ocuparon importante lugar en la lucha por el progreso de la ciencia y la
técnica la Sociedad de inventores y racionalizadores de la URSS (su I
Congreso se celebró en septiembre de 1959) y diversas sociedades
científico-técnicas.
La ciencia soviética dispone de numerosos cuadros altamente calificados de
científicos, cuyas filas se engruesan continuamente a cuenta de la afluencia
de jóvenes investigadores. En el presente [1977], más de un millón de
personas se ocupa en la URSS en trabajos científicos y en enseñanza
científica. Es la cuarta parte de todos los trabajadores de la ciencia del
mundo.
La inauguración de la era cósmica
Entre las grandes realizaciones de la ciencia soviética ocupan legítimamente
el lugar principal los adelantos en el estudio del espacio cósmico y en la
investigación del núcleo atómico. Estas realizaciones produjeron una
auténtica revolución en la ciencia mundial y son de gran significación para
los destinos del género humano. El 4 de octubre de 1957, en la URSS se
puso en órbita el primer satélite artificial (spútnik) de la Tierra, con lo que se
dio comienzo al cumplimiento del sueño secular del hombre: el asalto del
Cosmos (8).
La palabra rusa spútnik arraigó de golpe en los diversos idiomas del mundo.
El progreso de la ciencia y la técnica en la URSS permitió a los soviéticos
penetrar más y más hondo en los misterios de la naturaleza. Tan sólo en
1959 se lanzaron tres cohetes cósmicos. El primero pasó a ser el décimo
planeta del sistema solar. El segundo llegó a la superficie de la Luna,
llevando a la zona de los mares lunares de la Claridad y la Tranquilidad un
gallardete con el escudo de armas de la URSS y la inscripción: Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas. Septiembre de 1959. El tercero puso una
estación automática interplanetaria en órbita alrededor de la Luna y permitió
fotografiar la cara invisible de la Luna. Se lanzaron al Cosmos animales,
plantas e insectos terrestres con fines de experimentación. Los datos
obtenidos brindaron nuevos conocimientos indispensables para la
preparación del vuelo del hombre al Cosmos. La ofensiva sobre el Universo
propició el nacimiento de una nueva rama de la ciencia: la física del
Cosmos.
El 12 de febrero de 1961 se lanzó a la zona de Venus una estación
interplanetaria soviética.
En la mañana del 12 de abril de 1961 se oyeron por radio las palabras: Habla
Moscú. Transmiten todas las emisoras de la Unión Soviética. El 12 de abril
de 1961 se ha lanzado en la Unión Soviética en órbita alrededor de la Tierra
la nave-satélite cósmica Vostok, la primera del mundo, tripulada por un
hombre. El piloto cosmonauta de la nave es el comandante de aviación Yuri
Alexéevich Gagarin, ciudadano de la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas. A las 10 horas y 35 minutos (hora de Moscú) del mismo día, la
nave cósmica soviética pilotada por el cosmonauta aterrizó en la URSS sin
contratiempo en la zona fijada de antemano. Se dio a Y. Gagarin, con toda
razón, el nombre de Colón del siglo XX.
El vuelo cósmico de Yuri Gagarin abrió vastas perspectivas de mayor
conquista del espacio circunterrestre por el hombre.
El 6 de agosto de 1961, a las 9 horas de la mañana, se puso en órbita
alrededor de la Tierra la nave-satélite Vostok-2 pilotada por G. Titov. El
nuevo cosmonauta pasó 25 horas a grandes alturas, más allá de la atmósfera
terrestre, siendo el primero en manejar una nave cósmica. El 16 de marzo de
1962 se lanzó al cielo el satélite Cosmos, el primero de la serie de sputniks
de investigación científica. Después de éste se oyeron reiteradas veces
comunicados acerca de la puesta en órbita circunterrestre de naves cósmicas
con cosmonautas soviéticos a bordo. En el verano de 1962 se realizó el
vuelo cósmico de A. Nikoláev y de P. Popóvich en naves-satélites Vostok-3
y Vostok-4, y al cabo de un año, el mundo fue testigo de otra victoria de la
ciencia soviética: se realizó un nuevo vuelo en grupo de varios días de la
nave Vostok-5 pilotada por V. Bykovski y Vostok-6 pilotada por Valentina
Tereshkova, la primera mujer cosmonauta del mundo.
En noviembre de 1962 se lanzó en la dirección de Marte la estación
automática interplanetaria Marte-1; el 2 de abril de 1963 salió en dirección
de la Luna la estación soviética Luna-4.
El 12 de octubre de 1964, un nuevo y potente cohete puso en órbita de
satélite de la Tierra, por vez primera en el mundo, la nave cósmica Vosjod-1
tripulada por tres personas: el ingeniero coronel V. Komarov, el colaborador
científico K. Feoktístov y el médico cosmonauta B. Egórov. Por vez primera,
un hombre de ciencia y un médico hacían sus observaciones directamente en
el Cosmos. Los cosmonautas realizaron el vuelo sin usar escafandras ni
sistema de catapultaje.
El 18 de marzo de 1965 salió a la órbita de satélite de la Tierra una nueva
nave cósmica soviética -Vosjod-2-, cuyo vuelo inauguró una nueva página
brillante en la historia de la penetración en el Cosmos: por vez primera en el
mundo, el hombre abandonó la nave para salir al espacio cósmico. Este
complejo experimento, que requería excepcional valor, fue realizado por el
piloto cosmonauta A. Leónov, con la asistencia del jefe de la nave Vosjod-2,
el piloto cosmonauta P. Beliáev.
Cabe estimar importante jalón en el estudio del Cosmos el alunizaje suave
en la Luna, el 3 de febrero de 1966, de la estación automática soviética, que
transmitió fotos de la superficie del satélite natural a la Tierra.
En abril de 1967 se probó la nave Soyuz-1. Tras cumplir todo el programa de
vuelo, al aterrizar, debido a ciertas circunstancias imprevistas, murió el
cosmonauta V. Komarov.
El 18 de octubre de 1967, la estación automática Venus-4, dotada de
aparatos científicos, realizó por vez primera mediciones en la atmósfera de
Venus, y a fines de octubre del mismo año, por vez primera en el mundo, se
efectuó el primer empalme automático en órbita de satélites artificiales de la
Tierra.
En 1968, el cosmonauta G. Beregovói realizó un vuelo en una nave nueva y
más perfecta: Soyuz-3; se lanzaron dos estaciones en la dirección de Venus,
que alcanzaron la superficie del planeta en mayo de 1969, llevando allí
gallardetes soviéticos.
En enero de 1969 se efectuó en órbita circunterrestre el empalme de dos
naves-satélites cósmicos: Soyuz-4, al mando del cosmonauta V. Shatálov, y
Soyuz-5 al mando del cosmonauta B. Volynov, así como el paso de los
cosmonautas E. Jrunov y A. Eliséev, a través del espacio abierto, de una
nave a la otra.
El 11, 12 y 13 de octubre de 1969 se pusieron en órbita en torno a la Tierra
tres naves cósmicas soviéticas: Soyuz-6 (con los cosmonautas teniente
coronel G. Shonin e ingeniero de a bordo V. Kubásov), Soyuz-7 (con los
cosmonautas coronel A. Filípchenko, ingeniero de a bordo V. Vólkov e
ingeniero coronel V. Gorbatkó) y Soyuz-8 (con los cosmonautas V. Shatálov
e ingeniero de a bordo A. Eliséev). Se cumplió un complejo conjunto de
trabajos previstos por el programa del vuelo, en particular, por vez primera
en la práctica mundial, se realizó en órbita un proceso tan complejo como la
soldadura de metales.
La carrera espacial
Los años de 1969 y 1970 mostraron claramente las peculiaridades y la
diferencia de los programas de la URSS y de los EE.UU. para la
investigación del Cosmos. La Unión Soviética investigaba con sentido
consecuente el espacio cósmico y los planetas del sistema solar, ante todo,
con ayuda de aparatos cósmicos dirigidos y dando pasos concretos para crear
estaciones científicas orbitales, mientras que los EE.UU. emprendieron el
camino de la preparación y cumplimiento de un programa de desembarco de
astronautas en la Luna (el programa Apolo).
El 16 de julio de 1969 se lanzó el Apolo XI (con los astronautas Neil
Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin). El 20 de julio, el módulo lunar
de Apolo XI alunizó en el satélite natural de la Tierra. En noviembre del
mismo año realizó un vuelo a la Luna la nave Apolo XII: Los astronautas
trajeron a la Tierra 36 kilos de muestras de suelo del satélite.
En la misma época, la Unión Soviética lanzó la nave pilotada Soyuz-9 y las
estaciones automáticas para el estudio de la Luna, Venus y el espacio
circunterrestre e interplanetario.
Del 1 al 19 de junio se realizó el vuelo de Soyuz-9 (jefe de la nave, A.
Nikoláev, ingeniero de a bordo, V. Sevastiánov, candidato a doctor en
Ciencias Técnicas). Su programa era investigar el efecto duradero del
conjunto de factores del vuelo en el organismo del hombre y, ante todo,
comprobar la capacidad de trabajar activamente en medio de la
imponderabilidad durante un largo período. El vuelo significó un paso
importante en la creación de estaciones orbitales.
El vuelo de la estación automática Luna-16 (septiembre de 1970) permitió
resolver un complejo problema científico-técnico de la cosmonáutica: la
toma de muestras de suelo de la Luna con medios automáticos y su
transporte a la Tierra. El 20 de octubre se envió a la Luna, para regresar a la
Tierra la estación automática Zond-8. El 17 de noviembre alunizó en la parte
occidental del Mar de las Lluvias Luna-17, que llevó allí el aparato
automóvil Lunajod-1. Durante diez meses y medio se llevó a cabo un
experimento cósmico único en su género, con empleo de un sistema lunar de
transporte para realizar un vasto conjunto de investigaciones científicotécnicas.
Lanzada el 17 de agosto de 1970, la estación automática
interplanetaria Venus-7 alcanzó el planeta Venus el 15 de diciembre,
investigó las capas inferiores de la atmósfera hasta la superficie y, por vez
primera, transmitió a la Tierra información científica directamente desde la
superficie de otro planeta del sistema solar.
La primera estación orbital
[…] Durante el vuelo conjunto de dos días (abril de 1971) de la nave cósmica
Soyuz-10 (con los cosmonautas V. Shatálov, A. Eliséev y N. Rukavíshnikov)
con la primera estación científica orbital se realizó un conjunto de complejas
investigaciones para comprobar la capacidad de funcionamiento de distintos
sistemas perfeccionados.
Relevante hazaña en aras de la ciencia patria y mundial fue el vuelo de la
estación Saliut (con el teniente coronel G. Dobrovolski, jefe de la nave, el
ingeniero de a bordo V. Vólkov y el ingeniero probador V. Patsáev). Durante
el vuelo orbital de inusitada duración (del 6 al 30 de junio de 1971), los
cosmonautas cumplieron un complejo programa de investigaciones en la
nave Soyuz-11 y durante el vuelo en la estación científica orbital Saliut. Al
regresar a la Tierra en la nave de transporte Soyuz-11, los valerosos
cosmonautas murieron, pero su vuelo hizo un aporte inapreciable al progreso
de la cosmonáutica.
[…] A principios de 1975 se puso en órbita la nave cósmica Soyuz-17,
pilotada por los cosmonautas A. Gúbarev y G. Grechko, que empalmó con la
estación [espacial]. Tras pasar a ésta, los dos cosmonautas cumplieron en 30
días de vuelo un extenso programa de investigaciones y experimentos
científico-técnicos.
Después de aterrizar Soyuz-17, la tripulación de la nave cósmica Soyuz-18,
P. Klimuk y V. Sevastiánov, empalmó con la estación, pasó a ella y trabajó a
bordo 63 días. Fue éste el más largo vuelo cósmico, durante el que se llevó a
cabo un vasto programa de investigaciones científicas.
Eminente experimento cósmico fueron el empalme y el vuelo conjunto en
julio de 1975 de la nave soviética Soyuz-19 con los cosmonautas A. Leónov
y V. Kubásov, y la nave norteamericana Apolo con los cosmonautas T.
Stafford, V. Brand y D. Slayton. El 17 de julio, las naves empalmaron, en la
órbita comenzó a funcionar un conjunto cósmico internacional. Soyuz-Apolo
fue el prototipo de las futuras estaciones internacionales.
[…] Fue prueba de notables éxitos de la ciencia y la técnica soviéticas el
lanzamiento de estaciones automáticas interplanetarias. El 22 y el 25 de
octubre de 1975 se pusieron en órbita de satélites artificiales de Venus las
estaciones automáticas Venus-9 y Venus-10. Los aparatos de descenso de las
estaciones realizaron un aterrizaje suave en la superficie del planeta en
distintos lugares y transmitieron a Tierra fotografías de la superficie de
Venus. Así, por vez primera en la historia, se crearon satélites artificiales de
Venus y se obtuvieron fotografías de la superficie de este planeta.
Las investigaciones del Cosmos contribuyen al rápido progreso de muchas
ramas de las ciencias naturales y la técnica, a la creación de nuevas
disciplinas científicas (biología, medicina y física cósmicas). La conquista
de los espacios cósmicos ha acelerado el ritmo de la revolución científicotécnica,
ha exigido la creación de la metalurgia de calidad, la producción de
nuevos materiales e, indudablemente, tiene ya ahora mucha importancia para
el avance de numerosas ramas de la economía nacional.
La ciencia es una fuerza productiva
En la URSS, la ciencia contemporánea se va erigiendo en fuerza productiva
directa de la sociedad. Los científicos soviéticos han logrado notables éxitos.
La propia ciencia se industrializa rápidamente. Su base experimental se
amplía a cuenta de instalaciones que, por su escala, nada tienen que envidiar
a las empresas industriales.
Han salido a primer plano los trabajos relacionados con las rápidas
calculadoras electrónicas. El impetuoso proceso de matematización de las
más diversas ramas del saber ha dado vida en el último decenio al
surgimiento de muchas ideas fecundas que han formado la base de la
cibernética, la biónica y otras direcciones importantes del progreso
científico-técnico. La simulación matemática en la química, la biología y las
distintas esferas de las ciencias técnicas durante el cumplimiento del plan
septenal y del octavo plan quinquenal aceleró la marcha de las
investigaciones y contribuyó a la aplicación práctica más rápida de los
adelantos de la ciencia. El progreso de la ciencia ahora depende más que
nunca del pertrechamiento técnico del experimento. A fin de satisfacer las
crecientes demandas de la ciencia soviética surgió en los años 60 una nueva
rama de la industria: la construcción de aparatos científicos.
[…] Los adelantos de la ciencia soviética encarnan el trabajo de los hombres
de ciencia de todas las repúblicas del país. En los últimos años han sido
puestos en marcha nuevos reactores atómicos en Kíev y Tbilisi, en Letonia y
Uzbekistán. Antes de la revolución no había un solo colaborador científico
en Kirguizia, y ahora trabajan en la república más de 25 mil. Cerca de 40
instituciones científicas funcionan dentro del sistema de la Academia de
Ciencias de la RSS de Kazajia y alrededor de 600 se hallan en Ucrania.
[…] En la sociedad socialista desarrollada, cuando la ciencia llega a ser el
factor decisivo del crecimiento de las fuerzas productivas de la sociedad, los
científicos soviéticos procuran que se utilicen con la máxima eficacia las
riquezas y las fuerzas de la naturaleza en beneficio de los trabajadores, en
aras del fortalecimiento de la paz en todo el mundo. La sociedad comunista,
que se construye con el trabajo creador y abnegado del pueblo soviético, será
la más alta encarnación del progreso social y científico-técnico.
Historia de la URSS, Editorial Progreso, Moscú, 1977, tomo III, pgs.265 a
284
Añadidos nuestros:
(1) Un sincofasotrón es un tipo gigantesco de acelerador de partículas
subatómicas que, como otros parecidos (ciclotrones, betatrones,
sincrotrones) incrementa la energía cinética de partículas cargadas
colocándolas dentro de campos electromagnéticos para utilizarlas como
proyectiles contra núcleos atómicos.
(2) La afirmación de que la cibernética estaba prohibida en la Unión
Soviética es, por tanto, falsa.
(3) P.L. Kapitsa fue quien realizó en 1937 un descubrimiento tan decisivo
para la Física moderna como la superfluidez.
(4) Aunque el texto no lo menciona, fue el matemático I.M.Vinogradov
quien impulsó esta teoría.
(5) La axiomatización de la teoría de probabilidades la realizó en 1925 el
gran matemático soviético A.N. Kolmogorov, quizá el mayor matemático
del pasado siglo.
(6) Sorprendentemente el texto tampoco cita las trascendentales aportaciones
del biólogo A.Oparin al estudio del origen de la vida en el universo.
(7) Desde los años treinta existía en la Unión Soviética una disciplina
pionera llamada Naukovodemia, un especie de ciencia de la ciencia, que
recopilaba y analizaba quién, cómo y dónde se investigaba y publicaba en
todo el mundo a fin de que el conocimiento fuera accesible a todos los que
desearan aprender.
(8) En la Unión Soviética se hablaba de cosmos y de cosmología por
influencia ideológica, específicamente rusa, que los comunistas heredaron,
derivada de las corrientes filosóficas más avanzadas de su país de mediados
del siglo XIX. En occidente se utilizan preferentemente las expresiones
universo y astronomía.

Extraído de la extinta Antorcha

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