“¿Anarquismo o socialismo?” Stalin

¿Cómo consideran los anarquistas el socialismo proletario?

“Ante todo, debe saberse que el socialismo proletario no es simplemente una doctrina filosófica. Es la doctrina de las masas proletarias, su bandera; los proletariosdel mundo la veneran y «se inclinan» ante ella. Por tanto, Marx y Engels no son unos simples fundadores de una «escuela» filosófica cualquiera: son los jefes vivos del movimiento proletario vivo, que crece y se vigoriza cada día. Quien luche contra esta doctrina, quien quiera «echarla por tierra», debe tenerlo bien en cuenta, para no estrellarse vanamente en una lucha desigual. Esto es bien sabido de los señores anarquistas. Por eso en la lucha contra Marx y Engels recurren a un arma totalmente desacostumbrada y nueva en su género.

¿Cuál es esa nueva arma? ¿Es un nuevo estudio de la producción capitalista? ¿Es una refutación de «El Capital» de Marx? ¡Naturalmente que no! ¿O tal vez ellos, armados de «nuevos hechos» y del método «inductivo», refutan «científicamente» el «evangelio» de la socialdemocracia: el «Manifiesto Comunista» de Marx y Engels? ¡Tampoco! Entonces, ¿en qué consiste ese extraordinario procedimiento?

¡Ese procedimiento consiste en acusar a Marx y Engels de «plagio literario»! ¿Qué os parece? Resulta que en Marx y Engels no hay nada propio, que el socialismo científico es una invención, y todo porque el «Manifiesto Comunista» de Marx y Engels ha sido «plagiado», desde el comienzo hasta el fin, del «Manifiesto» de Víctor Considérant. Esto, naturalmente, es muy cómico, pero el «incomparable jefe» de los anarquistas, V. Cherkezishvili, nos cuenta con tal aplomo esta divertida historia, y un tal Pierre Ramus, frívolo «apóstol» de Cherkezishvili, y nuestros anarquistas de fabricación casera repiten con tal ahínco este «descubrimiento», que vale la pena detenerse aunque sea brevemente en esta «historia».Escuchad a Cherkezishvili:
«Toda la parte teórica del «Manifiesto Comunista», a saber, los capítulos primero y segundo… Están tomados de V. Considérant. Por consiguiente, el «Manifiesto» de Marx y Engels –esta Biblia de la democracia revolucionaria legal– no es más que una torpe paráfrasis del «Manifiesto» de V. Considérant. Marx y Engels no sólo se apropiaron el contenido del «Manifiesto» de Considérant, sino que… tomaron de él hasta algunos títulos» (v. la recopilación de artículos de Cherkezishvili, Ramus y lbriola, editada en alemán bajo el título: «Origen del «Manifiesto Comunista»», pág. 10).

Lo mismo repite otro anarquista, P. Ramus:
«Se puede afirmar resueltamente que la obra principal (el «manifiesto Comunista») de ambos (de Marx y de Engels) es un simple plagio, un plagio desvergonzado; pero no lo copiaron palabra por palabra, como hacen los plagiarios corrientes, sino que plagiaron sólo las ideas y las teorías…» (v. obra citada, pág. 4).

Lo mismo repiten también nuestros anarquistas en «Nobati», en «Musha», en «Jma», etc. Así, pues, resulta que el socialismo científico y sus fundamentos teóricos «han sido plagiados» del «Manifiesto» de Considérant. ¿Existe algún fundamento para semejante afirmación? ¿Quién es V. Considérant? ¿Quién es Carlos Marx?

V. Considérant, fallecido en 1893, era discípulo del utopista Fourier y siguió siendo un utopista incorregible, que veía la «salvación de Francia» en la conciliaciónde las clases. Carlos Marx, fallecido en 1883, era materialista, enemigo de los utopistas, y veía la garantía de la emancipación de la humanidad en el desarrollo de las fuerzas productivas y en la lucha de clases. ¿Qué puede haber de común entre ellos? La base teórica del socialismo científico es la teoría materialista de Marx y Engels. Desde el punto de vista de esta teoría, el desarrollo de la vida social viene determinado plenamente por el desarrollo de las fuerzas productivas. Si al régimen terrateniente-feudal siguió el régimen burgués, la «culpa» de ello la tuvo el desarrollo de las fuerzas productivas, que hizo inevitable la aparición del régimen burgués. Otro ejemplo: si al régimen burgués moderno ha de seguir inevitablemente el régimen socialista, es porque así lo exige el desarrollo de las modernas fuerzas productivas. De ahí emana la necesidad histórica de la destrucción del capitalismo y de la instauración del socialismo. De ahí emana la tesis marxista de que debemos buscar el origen de nuestros ideales en la historia del desarrollo de las fuerzas productivas, y no en las mentes de los hombres. Tal es la base teórica del «Manifiesto Comunista» de Marx y Engels (v. el «Manifiesto Comunista», capítulos I, II).

¿Dice algo semejante el «Manifiesto Democrático» de V. Considérant?¿Sostiene Considérant el punto de vista materialista? Nosotros afirmamos que Cherkezishvili, Ramus y nuestros «nobatistas» no citan ni una sola declaración, ni una sola palabra del «Manifiesto Democrático» de Considérant que confirme que Considérant era materialista y basaba la evolución de la vida social en el desarrollo de las fuerzas productivas. Por el contrario, nosotros sabemos muy bien que Considérant es conocido en la historia del socialismo como idealista utopista (v. Paul Louis, «Historia del socialismo en Francia»).

¿Qué induce, pues, a estos peregrinos «críticos» a decir vaciedades, por qué se ponen a criticar a Marx y Engels, si no son capaces siquiera de distinguir entre el idealismo y el materialismo? ¿Acaso el deseo de hacer reír a la gente? La base teórica del socialismo científico es la doctrina de la lucha intransigente de clases, pues ella es la mejor arma en manos del proletariado. La lucha de clases del proletariado es el arma por medio de la cual éste conquistará el Poder político y expropiará después a la burguesía para instaurar el socialismo. Tal es la base táctica del socialismo científico, expuesto en el «Manifiesto» de Marx y Engels. ¿Dice algo semejante el «Manifiesto Democrático» de Considérant?  ¿Reconoce Considérant la lucha de clase como la mejor arma en manos del proletariado? Según se ve por los artículos de Cherkezishvili y de Ramus (v. la recopilación arriba indicada), el «Manifiesto» de Considérant no dice ni una palabra sobre el particular: en él se señala solamente la lucha de clases como un hecho lamentable. En cuanto a la lucha de clase como medio de derribar el capitalismo, he aquí lo que dice Considérant en su «Manifiesto»:

«El Capital, el Trabajo y el talento son los tres elementos fundamentales de la producción, las tres fuentes de la riqueza, las tres ruedas del mecanismo industrial… Las tres clases que los representan tienen «intereses comunes»; su misión consiste en obligar a las máquinas a trabajar para los capitalistas y para el pueblo… Ante ellos… se alza el gran objetivo de organizar la Asociación de las clases en la unidad nacional…» (v. el folleto de C. Kautsky «Kommunistische Manifest – ein Plagiat», pág. 14, donde se reproduce este pasaje del «Manifiesto» de Considérant).

¡Clases, unios todas!: he aquí la consigna que proclama V. Considérant en su «Manifiesto Democrático». ¿Qué hay de común entre esta táctica de conciliación de las clases y la táctica de lucha intransigente de clases de Marx y Engels, quienes hacen este llamamiento resuelto: Proletarios de todos los países, unios contra todas las clases antiproletarias? ¡Naturalmente, no hay nada de común! ¡Qué absurdos dice, pues, Cherkezishvili u sus frívolos acólitos! ¿No nos tomarán por difuntos? ¡¿Acaso piensan que no vamos a desenmascararlos?!

Por último, es interesante otra circunstancia. V. Considérant vivió hasta 1893. En 1843 publicó su «Manifiesto Democrático». Marx y Engels escribieron su «Manifiesto Comunista» a fines de 1847. Desde entonces, el «Manifiesto» de Marx y Engels ha sido reeditado varias veces en todas las lenguas europeas. De todos es sabido que Marx y Engels hicieron época con su «Manifiesto». No obstante, Considérant o sus amigos jamás declararon en ninguna parte, mientras vivieron Marx y Engels, que éstos hubiesen robado el «socialismo» del «Manifiesto» de Considérant. ¿No es extraño, lector? ¿Qué mueve, pues, a estos «inductivos» arribistas…, perdonad, a estos «sabios» a decir tonterías? ¿En nombre de quién hablan? ¿Acaso conocen el «manifiesto» de Considérant mejor que su propio autor? ¿O tal vez suponen que V. Considérant y sus partidarios no leyeron el «Manifiesto Comunista»?

Sin embargo, basta… Basta, porque ni los propios anarquistas prestan un atención seria a la quijotesca campaña de Ramus y de Cherkezishvili: es ya harto evidente el final nada glorioso de esta ridícula campaña, para dedicarle mucha atención…”

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