Entrevista del periódico Pravda a Stalin el 17 de febrero de 1951

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PREGUNTA – ¿Cuál es su opinión sobre la última declaración hecha por el primer ministro británico Attlee, en la Cámara de las Comunes según la cual, tras el fin de la guerra, la Unión Soviética no se habría desarmado, es decir, no tendría desmovilizadas sus tropas y seguiría aumentado constantemente sus fuerzas armadas?

RESPUESTA – Considero que esta declaración del primer ministro Attlee es una calumnia a la Unión Soviética.

El mundo entero sabe que la Unión Soviética desmovilizó sus tropas después de la guerra. Como se sabe, la desmovilización se realizó en tres etapas: la primera y la segunda durante 1945, y la tercera de mayo a septiembre de 1946. También en 1946 y 1947 se procedió a la desmovilización de las categorías más antiguas del ejército soviético, y, a principios de l948 las restantes categorías antiguas fueron desmovilizadas. Tales son los hechos conocidos por todos.

Si el primer ministro Attlee conociese la ciencia de las finanzas o de la economía, habría comprendido sin dificultad, que ningún Estado, ni siquiera el Estado soviético, podrían desarrollar ampliamente la industria civil, emprender grandiosas obras tales como la construcción de centrales hidroeléctricas en el Volga, en  Dniéper y en  Amu Darya, que necesitan decenas de miles de millones de gastos presupuestarios, proseguir en una política de bajada sistemática de los precios de las mercancías de primer uso, política que también exige decenas de miles de millones de gastos presupuestarios, invertir cientos de miles de millones para el resurgimiento de la economía nacional destruida por los ocupantes alemanes y, al mismo tiempo, multiplicar sus fuerzas armadas y desarrollar la industria de la guerra. Es fácil comprender que tal política insensata llevaría a la quiebra del Estado. El primer ministro Attlee debería saber por su propia experiencia, así como por la de los Estados Unidos, que el aumento de las fuerzas armadas de un país y de la carrera armamentista llevan al desarrollo de la industria de guerra, la reducción de la industria civil, la interrupción de las grandes construcciones civiles, el aumento de impuestos y de los precios de los bienes de consumo diario. Es comprensible que si la Unión Soviética no disminuye, pero, al contrario, desarrolla la industria civil, no reduce, sino, al contrario, amplia la construcción de grandiosas centrales hidroeléctricas y sistemas de riego, no interrumpe, sino, al contrario, continúa una política de bajada de precios, ella no puede, al mismo tiempo, ampliar la industria de la guerra y multiplicar sus fuerzas armadas sin correr el riesgo de entrar en quiebra.

Y si el primer ministro Attlee, a pesar de todos estos hechos y consideraciones científicas, todavía cree que es posible calumniar abiertamente a la Unión Soviética y a su política de paz, en ese caso la única explicación posible es que él cree poder, por medio de la calumnia a la Unión Soviética,  justificar la carrera armamentista ya realizada en Gran Bretaña por el gobierno laborista.
El primer ministro Attlee tiene necesidad de mentir con respecto a la Unión Soviética, tiene necesidad de presentar la política de paz de la Unión Soviética como una política agresiva y la política agresiva del gobierno británico como una política de paz. Se trata de engañar al pueblo británico, endilgarle esta mentira contra la Unión Soviética y engañarlo, arrastrarlo a una nueva guerra mundial organizada por los círculos dirigentes de los Estados Unidos de América.

El primer ministro Attlee se dice partidario de la paz. Pero, si de verdad ama la paz, ¿por qué rehusó la propuesta de la Unión Soviética en la Organización de las Naciones Unidas, relativa a la celebración inmediata de un acuerdo de paz entre la Unión Soviética, Gran Bretaña, los Estados Unidos de América, China y Francia?

Si él realmente ama la paz, ¿por qué rehusó las propuestas de la Unión Soviética de proceder inmediatamente a la reducción de los armamentos, de prohibir inmediatamente el arma atómica?

Si él realmente ama la paz, ¿por qué persigue a los que abogan por la paz? ¿Por qué prohibió el Congreso de los Partidos de la Paz en Gran Bretaña? ¿Puede la campaña de defensa de la paz poner en peligro la seguridad de Gran Bretaña?

Está claro que el primer ministro Attlee no está a favor de mantener la paz, sino a favor de desatar una nueva guerra mundial de agresión.

PREGUNTA – ¿Qué piensa usted de la intervención en Corea? ¿Cómo terminará todo esto?

RESPUESTA – Si Gran Bretaña y los Estados Unidos rechazan definitivamente las propuestas de paz del Gobierno Popular de China, la guerra de Corea no puede terminar sino con la derrota de los intervencionistas.

PREGUNTA – ¿Por qué? ¿Son los generales y oficiales estadounidenses y británicos peores que los generales y oficiales chinos y coreanos?

RESPUESTA – No, no son peores. Los generales y oficiales estadounidenses y británicos no son en absoluto peores que los generales y oficiales de cualquier otro país. En cuanto a los soldados de los Estados Unidos y Gran Bretaña, ellos, como se sabe, en la guerra contra la Alemania de Hitler y el Japón militarista, demostraron su valor. ¿De qué se trata entonces? De que los soldados consideran injusta la guerra contra Corea y China, mientras que consideraban la guerra contra la Alemania de Hitler y el Japón militarista perfectamente justa. Y esta guerra es impopular al más alto nivel entre los soldados estadounidenses y británicos. De hecho, es difícil convencer a los soldados de que China, que no amenaza ni a Gran Bretaña ni a los Estados Unidos a la cual los norteamericanos usurpan la isla de Taiwán, es el agresor, mientras que los Estados Unidos, que se apoderaron de Taiwán y llevaron a sus tropas hasta las mismas fronteras de China, son los que se defienden. Es difícil convencer a los soldados de que los Estados Unidos tienen el derecho de defender su seguridad en el territorio de Corea y en las fronteras de China, mientras que China y Corea no tienen el derecho de defender su seguridad en su propio territorio o en las fronteras de su estado. De ahí la impopularidad de la guerra entre los soldados anglo-estadounidenses.

Es comprensible que generales y oficiales, los más experimentados, puedan ser derrotados si sus soldados consideran que la guerra que se les impone es profundamente injusta, y si, en consecuencia, cumplen con sus obligaciones en el frente de una manera completamente formal, sin fe en la justicia de su misión, sin entusiasmo.

PREGUNTA – ¿Cómo considera la resolución de las Naciones Unidas (ONU) proclamando como agresor a la República Popular de China?

RESPUESTA – Considero que es una resolución vergonzosa, de hecho, es preciso haber perdido hasta los últimos restos de conciencia para afirmar que los Estados Unidos de América, que se han apoderado de un territorio chino, la isla de Taiwán, e invadieron Corea hasta las fronteras de China, son los que se defienden mientras que la República Popular de China, que defiende sus fronteras y se esfuerza por recuperar Taiwán invadida por los estadounidenses, sea el agresor.

La Organización de las Naciones Unidas, creada para ser el baluarte de la paz, se convierte en un instrumento de la guerra, en un medio para desencadenar una nueva guerra mundial. El núcleo agresor de la ONU está constituido por diez países: los miembros del Pacto de agresión del Atlántico-Norte (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Canadá, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega, Islandia ) y por veinte  países de América Latina (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela). Los representantes de estos países actualmente deciden, en la ONU, la guerra y la paz.  Fueron ellos quienes hicieron a la ONU adoptar la vergonzosa decisión de declarar agresora a la República China.

Un hecho característico de la situación actual en la ONU, es, por ejemplo, que la pequeña República Dominicana, que apenas tiene dos millones de habitantes, tenga ahí, actualmente, el mismo peso que la India y mucho más que la República Popular de China, privada de derecho de voto en la ONU.

De este modo, la ONU, convirtiéndose en instrumento de una guerra de agresión deja, al mismo tiempo, de ser una organización mundial de naciones iguales en derechos; en realidad, la ONU es actualmente no una organización mundial sino una organización para los estadounidenses, que actúa según los caprichos de los agresores norteamericanos. No sólo los Estados Unidos y Canadá aspiran a desatar una nueva guerra, sino que este camino también es seguido por una veintena de países de América Latina, donde los terratenientes y comerciantes anhelan una nueva guerra en cualquier parte de Europa o Asia,  con el fin de vender a los países beligerantes mercancías a precios exhorbitantes y ganar millones en este negocio sangriento. No es ningún secreto que los veinte representantes de los veinte países latinoamericanos representan actualmente el ejército más unido y más obediente de los Estados Unidos y de la ONU.

De este modo, la ONU se embarcó en el camino sin gloria de la Sociedad de las Naciones. Por lo tanto, entierra su autoridad moral y se condena a la desgracia.

PREGUNTA – ¿Considera inevitable una nueva guerra mundial?

RESPUESTA – No. Por lo menos en el momento actual, no podemos considerarlo inevitable. Evidentemente, en los Estados Unidos, en Gran Bretaña, así como en Francia, existen fuerzas agresivas que tienen sed de una nueva guerra. Ellos tienen necesidad de una guerra para obtener superganancias, para saquear a los otros países. Son los ricos y millonarios los que consideran la guerra como una fuente de ingresos que les proporciona beneficios.

Son ellas, esas fuerzas agresivas, que tienen en sus manos los gobiernos reaccionarios que las dirigen. Pero, al mismo tiempo, ellos tienen miedo de que sus propios pueblos no quieran una nueva guerra y sólo quieran mantener la paz. Es por eso que ellas tratan de emplear a los gobiernos reaccionarios para engañar a sus pueblos con mentiras, para engañarlos y presentar una nueva guerra como una guerra defensiva, y la política de paz de los países pacíficos como una política agresiva. Procuran engañar a sus pueblos para imponerles sus planes de agresión y arrastrarlos a una nueva guerra.

Es precisamente por eso que tienen miedo de la campaña en defensa de la paz, temiendo que esta desenmascare las intenciones agresivas de los gobiernos reaccionarios.

Es precisamente por esto que ellas frustraron las propuestas de la Unión Soviética, relativas a la conclusión de un Pacto de Paz, la reducción de los armamentos, la prohibición de las armas atómicas, por miedo a aceptar que estas propuestas hiciesen fracasar las medidas agresivas de los gobiernos reaccionarios y se volviese inútil la carrera armamentística.

¿Cómo terminará esta lucha de las fuerzas agresivas y de las fuerzas amantes de la paz?

La paz se mantendrá y se consolidará si los pueblos toman en sus manos la causa del mantenimiento de la paz y si la defienden hasta el fin. La guerra puede llegar a ser inevitable si los provocadores de guerra consiguen engañar a las masas con mentiras, engañarlas y arrastrarlas a una nueva guerra mundial.

Esta es la razón principal de la campaña de mantenimiento de la paz, como medio para denunciar las maquinaciones criminales de los provocadores de guerra, se reviste hoy en día de suma importancia.

En lo que concierne a la Unión Soviética, ella continúa hoy como ayer, poniendo en práctica inflexiblemente una política para impedir la guerra y mantener la paz .

Traducido por “Cultura Proletaria” de “Marxists.org”

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