“Stalin y la Revolución China” Chen Boda

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Stalin y la Revolución China

1 de Julio de 1952

I – La Ayuda Teórica y Práctica de Stalin

Con ocasión de las ceremonias celebradas en Yenan en conmemoración del 60º aniversario de Stalin, el camarada Mao Tse-Tung dijo:

“Stalin es el líder de la revolución mundial. Se trata de una cuestión de suma importancia. Es un gran acontecimiento el hecho de que la humanidad tenga a Stalin. Mientras que lo tengamos, las cosas irán bien. Como todos ustedes saben, Marx está muerto y también Engels y Lenin. Si Stalin no existiese, ¿quién nos guiaría? Pero ya que los tenemos, es un acontecimiento feliz. Actualmente existe en el mundo una Unión Soviética, un Partido Comunista y un Stalin.  Por lo tanto, los problemas mundiales pueden marchar bien”.

El camarada Mao Tse-Tung hizo ver a los camaradas de nuestro Partido Comunista:

“Es nuestro deber aplaudirlo, apoyarlo y aprender de él. Debemos aprender de él de dos maneras: de su teoría y de su obra”.

El camarada Mao Tse-tung explicó los méritos de Stalin en el desarrollo del marxismo-leninismo. Manifestó que el liderazgo de Stalin en la finalización de la construcción del socialismo en la Unión Soviética era “cuestión de importancia monumental”. Quedó claro que Stalin ha ayudado a la causa del pueblo chino, tanto con la teoría como con la ayuda material. El camarada Mao Tse-Tung declaró:

“En el pasado, el marxismo-leninismo dio una dirección teórica a la revolución mundial. Ahora, fue añadida alguna cosa más, es decir, se puede dar una ayuda material a la revolución mundial. Este es un gran mérito de Stalin”.

Pasaron más de diez años y ahora celebramos el 70º aniversario del camarada Stalin. Esta efeméride tiene lugar después de que la humanidad haya pasado por las luchas de la Segunda Guerra Mundial, y los pueblos del mundo, liderados por la Unión Soviética, derrotaran a los tres Estados imperialistas y fascistas, Alemania , Italia y Japón. Se produce después la aparición en el mundo de muchas nuevas Democracias Populares. Se produce después de que el pueblo chino derrotara al imperialismo japonés, continuando la lucha para desbaratar el gobierno contrarevolucionario del Kuomintang y para expulsar a las fuerzas invasoras del imperialismo norteamericano, de lo que resultó el establecimiento de la República Popular de China. Se produce en el momento en que la Unión Soviética se convirtió incomparablemente fuerte en el mundo, mientras que el sistema imperialista mundial, liderado por el imperialismo americano, está tambaleante. Una serie de importantes acontecimientos históricos de los últimos diez años no puede ser separada del nombre de Stalin. Con mayor razón, estos eventos no se pueden separar de la obra de Stalin o de la ayuda de Stalin a los pueblos de todos los países. Los acontecimientos históricos mundiales de los últimos diez años han demostrado una vez más que Stalin no sólo es la bandera de la victoria del pueblo soviético, sino también de la humanidad progresista en todo el mundo. Demostró también lo que el camarada Mao Tse-Tung señaló hace diez años:

“Stalin es el líder de la revolución mundial. Se trata de una cuestión de suma importancia. Es un gran acontecimiento el hecho de que la humanidad tenga a Stalin. Mientras que lo tengamos, las cosas irán bien. El hecho de que la humanidad tenga un Stalin es realmente un acontecimiento feliz”.

El aniversario de Stalin es el “día de la humanidad” para todos los países. Es una felicidad para el pueblo chino la propia posibilidad  de celebrar, junto con el pueblo soviético y toda la humanidad progresista, el 70º aniversario del nacimiento de la figura más grande que la historia contemporánea nos presenta, de ese maestro y genio, cuyos conocimientos son los más universales y cuyos logros han sido los más extensos para la causa de la liberación de la humanidad desde Marx, Engels y Lenin. Esta celebración es un brindis a la liberación de los pueblos y a la esperanza y futuro de la humanidad.

Sin embargo, nosotros, el pueblo chino, tenemos razones especiales para saludar a Stalin. Estas razones son: la estrecha afinidad de Stalin con la revolución china; su preocupación por el destino del pueblo chino, y sus grandes aportaciones teóricas a los problemas y cuestiones de la revolución china.

 

II – Confirmados todos los pronósticos de Stalin

Sobre la base de un análisis concreto de las condiciones reales de China, Stalin, este gran científico del materialismo dialéctico, el maestro de la revolución mundial, elabora, en la época de la primera Gran Revolución de China, una serie de cuestiones relativas a la revolución china, las cuales ofrecían soluciones verdaderamente brillantes. Con su contribución, Stalin liquidó la absurda posibilidad de una China dominada por los contrarrevolucionarios trotskistas y ayudó al Partido Comunista de China a tomar el camino del bolchevismo. Las muchas contribuciones de Stalin sobre China, durante este periodo, son ejemplos de la integración de la teoría revolucionaria con la práctica revolucionaria, constituyen una parte importante del tesoro de la teoría marxista-leninista en cuanto al destino de la humanidad. Estas contribuciones de Stalin eran correctas no sólo entonces, sino que también resultaron ser totalmente justas por la práctica de la revolución china durante estos tumultuosos veinte años.

Cuando el espíritu revolucionario del pueblo chino por primera vez se revelaba, Stalin ya había percibido que la revolución china contenía una fuerza ilimitada. Recientemente, con motivo de las celebraciones conmemorativas de la Revolución de Octubre, Malenkov tuvo ocasión de mencionar una predicción de Stalin, hecha en 1925:

“Las fuerzas del movimiento revolucionario en China son ilimitadas. Aún no se manifiestan correctamente. Pero aún así se manifiestarán en el futuro. Los gobernantes de Oriente y de Occidente que no vean estas fuerzas y no cuenten con ellas en el grado necesario, sufriran las consecuencias”(1).

Esta predicción de Stalin estaba basada en un análisis, entre otros, de las condiciones políticas y económicas de China y en la posición de las fuerzas que componen la sociedad china. También se basaba en el análisis, entre otros, de las condiciones políticas y económicas del mundo y en la posición de las distintas fuerzas del mundo.

Con respecto a China, Stalin hizo este importante análisis en noviembre de 1926, cuando escribió acerca de las perspectivas de la revolución china:

“El papel de iniciador y dirigente de la revolución china, el papel de líder del campesinado chino, caerá inevitablemente, en el proletariado chino y su partido”.

Este análisis de Stalin fue hecho en relación a la debilidad de la burguesía nacional de China. Se trata de un análisis de mayor importancia. Porque si el proletariado chino estaba en condiciones de asumir el liderazgo de la revolución china, entonces los campesinos chinos y las demás clases populares podrían desarrollar en mayor medida su fuerza revolucionaria bajo la dirección del proletariado chino. Y una vez que esto sea realizado por el pueblo de este país, que comprende casi un cuarto de la población mundial, la cara del mundo será necesariamente cambiada.

A nivel mundial, es evidente que Stalin se basó en la famosa ley descubierta por Lenin sobre el desarrollo económico y político desigual de los países capitalistas y de la gravedad excepcional de sus contradicciones en la época del imperialismo. Partiendo de esa ley, Stalin predijo que la revolución china tenía la posibilidad, siguiendo a la Revolución de Octubre en Rusia, de continuar la ruptura del frente imperialista en Oriente. Stalin basó sus conclusiones también en la existencia de la Unión Soviética y en su poder. Como señaló en su obra “Sobre las perspectivas de la revolución china”.

“Junto con China existe y se desarrolla la Unión Soviética, cuya experiencia revolucionaria y ayuda no puede dejar de facilitar las luchas del proletariado chino contra el imperialismo y contra los restos feudales y medievales en China”.

Partiendo su pronóstico de una base científica sólida, Stalin vio el carácter extraordinariamente profundo de la lucha del pueblo chino. Por lo tanto, en todas las etapas de la revolución china y por mayores que fueran los obstáculos opuestos a su marcha, estaba convencido de que la revolución finalmente avanzaría y obtendría la victoria.

Después de que Chiang Kai-Shek traicionara la revolución en 1927, Stalin refutó la absurda confusión que la camarilla trotsquista hacía de la revolución china con la “forma kemalista de la revolución” de Turquía. Stalin analizó la diferencia entre China y Turquía, y sostuvo que la posibilidad de una “forma kemalista de revolución” no existía en China. Stalin dijo:

“En China, el imperialismo debe herir el cuerpo vivo de la China nacional, despedazarlo y despojarlo, por la fuerza, de provincias enteras con objeto de conservar sus antiguas posiciones, o por lo menos, parte de ellas”.

“Por eso, si en Turquía la lucha contra el imperialismo pudo terminar con la menguada revolución antiimperialista de los kemalistas, en China la lucha contra el imperialismo debe adoptar un carácter claramente popular y nacional, e irá profundizándose, paso a paso, hasta llegar a combates encarnizados con el imperialismo y a cuartear los cimientos mismo del imperialismo en el mundo entero”(2).

Stalin también señaló:

“En China, deben vencer a los Mussolini chinos, tipo Chang Tso-Ling y Chang Tsung-Chan, para después ser derribados por el empuje de la revolución agraria, o Wuhan (Stalin se refiere aquí a cuando Wuhan era revolucionario). Chiang Kai-Shek y su camarilla, que tratan de ocupar una tercera posición entre estos dos campos, deben caer indefectiblemente, compartiendo la suerte de Chang Tso-Lin y Chang Tsung-Chang”(3).

Cuando Wang Ching-Wei, siguiendo las huellas de Chiang Kai-Shek, también traicionó a la revolución, Stalin continuó refutando a la camarilla trotskista que veía en eso la derrota de la revolución china. Luego afirmó que no había ninguna posibilidad para la existencia del reformismo en China. Stalin dijo:

“Entre los propios militares, antiguos y nuevos, la guerra está encendida, y este hecho no puede dejar de debilitar el poder de la contrarrevolución, arruinar el campesinado y aumentar su descontento”.

“En China todavía no existe un grupo o gobierno capaz de realizar reformas análogas a las que Stolypin puso en práctica y servir como pararrayos a la clase dominante”.

“No es fácil contener y reprimir a los millones de campesinos que tomaron posesión de las tierras de los terratenientes”.

“El prestigio del proletariado entre las masas trabajadoras aumenta día a día y su fuerza está lejos de ser destruida”(4).

El desarrollo de los acontecimientos es la piedra de toque de los pronósticos.

A partir de 1927, una serie de acontecimientos se produjeron en China: Chiang Kai-Shek se convirtió en el Mussolini de China en substitución de Chang Tso-Lin y Chang Tsung-Chang; guerras de rapiña se llevaron a cabo entre los nuevos y antiguos señores de la guerra del Kuomintang; la revolución agraria china adquirió un carácter de lucha armada abierta; todos los intentos de “reformismo” por parte del régimen contrarrevolucionario del Kuomintang fracasaron rotundamente; China fue completamente saqueada, en primer lugar por los imperialistas japoneses y después por los imperialistas norteamericanos; el pueblo chino emprendió una lucha de vida o muerte contra el imperialismo japonés y americano; estas batallas han sacudido los cimientos del imperialismo en todo el mundo; Chiang Kai-Shek tuvo la misma suerte de Chang Tso-Lin y Chang Tsung-Chang, habiendo sido expulsado de la escena política contrarrevolucionaria. Esta serie de acontecimientos confirmó plenamente las predicciones hechas por Stalin durante más de 20 años.

Las predicciones de Stalin infundieron coraje al pueblo chino durante su lucha en estos tumultuosos veinte años. Demostraron claramente que la ciencia revolucionaria es una fuerza irresistible. Revelaron, al mismo tiempo, la manera vergonzosa por la cual los trotskistas y todos los lacayos contrarrevolucionarios apoyaban a Chiang Kai-Shek y Wang Ching-Wei.

 

III – El carácter y la táctica de la revolución china

En mayo de 1927 Stalin hizo la siguiente generalización respecto al problema del carácter de la revolución china:

“La actual revolución china es una confluencia de dos corrientes de dos movimientos revolucionarios, el movimiento contra los remanentes feudales y el movimiento contra el imperialismo. La revolución china democrático-burguesa es la confluencia de la lucha contra los restos feudales y de la lucha contra el imperialismo”(5).

Stalin llegó a esta conclusión a través de un agudo análisis de la sociedad china. Se trataba de una conclusión de gran importancia histórica en relación a las cuestiones de la revolución china. Como Stalin señaló:

“Este es el punto de partida de toda la política de la Internacional Comunista sobre las cuestiones de la revolución china” en ese momento.

Los trotskistas precisamente en ese momento se oponian a esta línea. Pensaban que la cuestión de China con relación a los países extranjeros era sólo una cuestión de costumbres, negando de esa manera la naturaleza antiimperialista de la revolución china. Negaban la influencia preponderante de los restos feudales chinos, por lo tanto, no reconocían el carácter antifeudal de la revolución china.

Stalin hizo ver que el punto de vista sostenido por Trotsky y sus seguidores era el punto de vista contrarrevolucionario de Chang Tso-Lin y Chiang Kai-Shek. Como todos saben, fue precisamente porque los trotskistas chinos se basaban en toda la teoría contrarrevolucionaria de Trotsky y, al mismo tiempo, en los puntos de vista contrarrevolucionarios de Trotsky en relación a China, que ellos tomaron el camino de la contrarrevolución junto con los trotskistas de otros países.

Stalin dijo:

“La revolución democrático-burguesa en China es dirigida no solamente contra los restos feudales. Es al mismo tiempo dirigida contra el imperialismo”(6).

Solamente cuando la naturaleza de la revolución haya sido determinada sobre la base de las condiciones sociales en China puede nuestro Partido evaluar correctamente los cambios concretos en las relaciones de clase en cualquier situación histórica concreta, con el fin de determinar las tareas específicas de la revolución, organizar el frente revolucionario, impulsar la revolución hacia adelante y crear la posibilidad de transformar la revolución china, bajo la hegemonía del proletariado chino, de revolución democrático-burguesa en revolución socialista.

El oportunismo de Chen Tu-Hsiu en 1927 se opuso precisamente a este análisis dialéctico de Stalin. El oportunismo de Chen Tu-Hsiu se alió posteriormente con el trotskismo contrarrevolucionario; este punto es conocido por todos y nadie lo trata.

Cabe señalar aquí que durante los veinte años tumultuosos que nos separan de 1927, los errores surgidos tanto por el oportunismo de derecha como por el de “izquierda” dentro de nuestro Partido constituían, en primer lugar, violaciones de este análisis dialéctico de Stalin acerca de la naturaleza de la revolución, tanto por la subestimación de su aspecto anti-feudal como de su carácter antiimperialista.

Por ejemplo, durante el periodo de la guerra civil de diez años, los camaradas que cometieron errores causados por el oportunismo de “izquierda” habían subestimado mucho el aspecto antiimperialista. Despreciaban lo que Stalin había señalado:

“La revolución democrática-burguesa de China se caracteriza por la agudización de la lucha contra el imperialismo”(7).

Así que, no fueron capaces de utilizar la situación para organizar un frente anti-imperialista, con el objetivo de coordinarlo con las luchas de la revolución agraria y vencer el aislamiento en que se encontraban. Durante este periodo también defendieron prematuramente las aventuras de poner en práctica “la transformación en una revolución socialista”.

Citemos otro ejemplo. Durante la guerra anti-japonesa, los camaradas que habían cometido errores causados por el oportunismo de “izquierda” se precipitaron hacia el extremo opuesto, los errores provenientes del oportunismo de derecha. Sus puntos de vista eran exactamente iguales a los mantenidos en 1927 por el oportunismo de Chen Tu-Hsiu, en el sentido que desprecian el aspecto de la oposición al feudalismo. “Sólo vieron a la burguesía” y “no consiguieron ver la importancia crucial del movimiento campesino revolucionario”. “No convinieron apoyar decididamente la revolución en el campo, temiendo que, por el hecho de que los campesinos participaran en la revolución se dividiera el frente único antiimperialista”.

Tales puntos de vista erróneos estaban en contradicción directa con los de Stalin, ya que, según Stalin:

“El único frente antiimperialista en China será más fuerte y más poderoso cuanto antes y más ampliamente el campesinado chino sea llevado a la revolución”(8).

Dado que este tipo de oportunistas de derechas en ese periodo negaron el aspecto anti-feudal, naturalmente también defendían, justamente como el oportunismo de Chen Tu-Hsiu hizo en 1927, el desprecio de la hegemonía del proletariado. Vieron solamente un futuro para la burguesía y no pudieron ver un futuro para la victoria revolucionaria del pueblo y el socialismo.

Se hace evidente que la cuestión de la naturaleza de la revolución china está conectada a la cuestión de las tácticas específicas para cada etapa de esta revolución.

Cualquiera de nosotros que cometa errores acerca de la naturaleza de la revolución, inevitablemente cometerá errores con respecto a las tácticas revolucionarias concretas.

Al refutar el galimatías de los trotskistas sobre la cuestión china, Stalin dejó bien claro los principios tácticos fundamentales del leninismo.

1. El principio de la necesidad de tener en consideración las peculiaridades nacionales y las características nacionales de cada país para elaborar las políticas de la Internacional Comunista para el movimiento obrero de esa nación”.

2. El principio de la necesidad en que se encuentra el Partido Comunista de cada país de utilizar las menores posibilidades de ganar aliados de la masa para el proletariado, aunque sean temporales, vacilantes, indecisos o no dignos de confianza”.

3. El principio de la necesidad de tener en cuenta el hecho de que sólo la propaganda y la agitación no son suficientes para la educación política de las masas de millones de hombres, pero que esta educación política exige la experiencia política de las propias masas”(9).

Stalin sigue haciendo hincapié en la combinación de los principios generales del marxismo-leninismo con las características nacionales. Él escribió:

“A pesar de los avances ideológicos de nuestro Partido, por desgracia aún mantiene en su medio ciertos tipos de “líderes” que claramente creen que es posible conducir la revolución en China, por así decirlo, por telegramas redactados sobre la base de los principios generales bien conocidos y universalmente aceptados provenientes de la Internacional Comunista, y que no prestan la mínima importancia a las peculiaridades nacionales de la economía china, la política china, la cultura china, las costumbres y las tradiciones chinas. Estos líderes se distinguen de los verdaderos líderes por el hecho de que siempre tienen en sus bolsillos dos o tres fórmulas preparadas y adecuadas para todos los países y “obligatorias” en todos las condiciones. No se molestan en tomar en consideración el carácter nacional y las peculiaridades nacionales de cada país. Para ellos no existe el problema de ligar los principios generales de la Internacional Comunista a las peculiaridades nacionales del movimiento revolucionario de cada país y el problema de adaptar los principios generales de la Internacional Comunista a las peculiaridades nacionales de cada país”.

“No entienden que la tarea principal de dirección en el momento actual, en el que los partidos comunistas han alcanzado la madurez y se convierten en partidos de masas, consiste en descubrir y dominar hábilmente las peculiaridades del movimiento nacional en cada país con los principios generales de la Internacional Comunista, con el fin de promover y aplicar en la práctica los objetivos básicos del movimiento comunista”.

“De ahí resulta el intento de estereotipar las tareas de dirección para todos los países. De ahí resulta la tendencia a aplicar mecánicamente ciertas fórmulas generales sin tener en cuenta las condiciones específicas del movimiento revolucionario en cada país. De ahí se desprende el interminable conflicto entre las fórmulas y el movimiento revolucionario en cada país, resultando esencial el liderazgo de estos infelices líderes”(10).

Stalin planteó particularmente la cuestión de la naturaleza de la revolución china para explicar el problema de la táctica en tal revolución, y al hacerlo, rechazó la trotskista verborrea sin sentido acerca de la naturaleza y de la táctica de la revolución china. Stalin ligó el problema de la naturaleza de la revolución china al de sus tácticas, señalando y generalizando las peculiaridades nacionales de esta revolución.

El punto de vista de Stalin expuesto aquí es, para usar las palabras del camarada Mao Tse-Tung, el de la unión de la verdad universal del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución china.

Desde 1927 los errores de los dogmáticos en nuestro Partido, que son también los oportunistas de “izquierda” o de derecha, consistían precisamente en olvidar las lecciones contenidas en la refutación de Stalin a los trotskistas.

Pensaban que, para dirigir la revolución china, era suficiente tener en los bolsillos dos o tres fórmulas preparadas, “apropiadas” a cualquier país y “obligatorias” bajo cualquier condición. Para ellos no importaba la consideración de las peculiaridades nacionales de China, y no existían las características nacionales. En vista de esta falsa posición, surgieron muchos conflictos entre sus numerosas fórmulas mecánicamente aplicadas y la práctica de la revolución en China.

Nuestros dogmáticos se limitaban a fórmulas abstractas y simples analogías históricas, y no partían de la situación concreta de China. Por lo tanto, sobre la cuestión de la naturaleza de la revolución china, de vez en cuando, inevitablemente cometían un error u otro. También por esta razón, no sabían combinar los principios con la flexibilidad requerida por los cambios de la situación concreta. Con el fin de derrotar a un enemigo poderoso, no podían poner en práctica lo que Stalin había dicho:

“Es necesario poseer una política del proletariado flexible y ponderada, y ser hábil en la utilización de cualquier brecha en las filas del enemigo y en la conquista de aliados para nuestra causa”(11).

Durante la guerra civil de diez años, nuestros dogmáticos defendieron la derrota de todos, o como el camarada Mao Tse-Tung los ridiculizó:

“No podéis derrotar a los que están en el poder, y por eso sentís la necesidad de derrotar a los que no están en el poder. Todavía no están en el poder, y sin embargo, aún queréis derrotarlos”.

Pero, en otra situación histórica, por ejemplo, durante la Guerra de Resistencia contra el Japón, empezaron a defender la unión con todos, negando la existencia de tres grupos -izquierda, centro y derecha- en las filas del Frente Unido contra la Agresión Japonesa y negando que debía haber una diferencia en la táctica de nuestro Partido en relación con estos tres grupos. También por la misma razón no pudieron establecer conexiones reales con las masas de acuerdo a las cuestiones concretas, pero en lugar de esto exigían sucesivamente la ejecución forzosa de órdenes por parte de las masas. Stalin dijo:

“Es necesario que las masas reconozcan, a través de sus propias experiencias, que la dirección del Kuomintang no merece confianza y que su naturaleza es reaccionaria y contrarrevolucionaria.”

Pero nuestros dogmáticos se olvidaron de las enseñanzas de Stalin y pensaron que era suficiente con la comprensión del problema por parte de algunos líderes para que las masas ejecutasen sus consignas. Stalin dijo:

“La revolución es hecha no sólo por un grupo avanzado, no sólo por el Partido, no sólo por los individuos, aunque que sean “grandes hombres”, por encima de todo y fundamentalmente, por la masa de millones de hombres del pueblo”.

Pero nuestros dogmáticos se olvidaron de las enseñanzas de Stalin y creían que la revolución podría por encima de todo y esencialmente ser realizada por su grupo de dogmáticos, que se presentaban a sí mismos como “figuras prominentes”.

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Los acontecimientos desarrollados en China en los últimos treinta años han demostrado el carácter extremadamente tortuoso y complicado de la revolución china. También revelaron que fue particularmente la intrincada y compleja interpretación de las luchas anti-imperialistas y anti-feudales, en particular, la que dio origen a estas características. Estos factores colocaron en la agenda una serie de problemas relacionados con la táctica de la revolución, el frente único y la relación existente entre la revolución en las zonas rurales y urbanas. Al mismo tiempo, dieron origen a la cuestión de la estrategia fundamental en la lucha militar.

Justamente como Stalin declaró:

“En China, la revolución armada combatirá la contrarrevolución armada”.

¿Qué áreas deberían entonces constituir los puntos clave de ataque en las luchas armadas en diferentes momentos? ¿Durante la ofensiva todavía se pueden dar acciones defensivas o de retirada? ¿Cómo se deberían unir entre sí la ofensiva, la defensiva o la retirada? ¿Cómo la defensiva o la retirada se deberían transformar en la ofensiva? Cada uno de nosotros sabe que esta serie de problemas constituye la mayor parte de la larga lucha del camarada Mao Tse-Tung contra el oportunismo que a veces se manifiestaba en forma de aventurerismo y otras veces en forma de derrotismo. Todos los oponentes del camarada Mao Tse-Tung fueron también oponentes de Stalin.

En 1927, después de que Chiang Kai-Shek hubiera cometido su acto de traición en Shanghai, los problemas estratégicos de la lucha revolucionaria se colocaron en la agenda. Los trotskistas en esa época predicaban la ofensiva contra Shanghai. Stalin se opuso a tal aventurerismo. Stalin declaró en aquella ocasión:

“Shanghai es el centro mundial de la interpenetración de importantes intereses de los grupos imperialistas”.

Stalin defendió:

“La constitución de fuerza militar suficiente, el pleno desarrollo de la revolución agraria, la intensificación del trabajo en la retaguardia y vanguardia de las fuerzas de Chiang Kai-Shek y, luego, el levantamiento de todo el problema de Shanghai”(12).

Esto se debe a:

“El hecho de no evitar una batalla decisiva en condiciones desfavorables (cuando se puede evitar) significa facilitar la causa de los enemigos de la revolución”(13).

Sin embargo, durante el transcurso de la guerra civil de diez años, nuestros oportunistas de “izquierda” defendieron el lanzamiento de una ofensiva semejante, simple, aventurera y ciega, contra las grandes ciudades, en situación desigual. Bajo condiciones tan desfavorables, que eran para una lucha decisiva contra el enemigo.

Stalin dijo:

“Algunos camaradas piensan que una ofensiva en todos los frentes constituye en este momento el síntoma básico de ser revolucionario. No, camaradas, esto no es cierto. Una ofensiva en todos los frentes en el momento actual (después de la traición de la revolución por Chiang Kai-Shek – C.T.P.) es una estupidez, esto no es revolucionario. Nunca confundan la estupidez con la condición de revolucionario”(14).

Sin embargo, en el periodo de los diez años de la guerra civil, nuestros oportunistas de “izquierda” que defendieron el lanzamiento de una ofensiva en todos los frentes, sin tener en cuenta ninguna de sus condiciones, confundieron de esa manera la estupidez con la condición de revolucionario.

Stalin dijo:

“El movimiento revolucionario no puede ser considerado como un movimiento que surja en constante aumento. Esta es una concepción libresca e irreal de la revolución. Siempre está en zig-zag. En algunos lugares lanza ofensivas y destruiye el viejo sistema, mientras que en otros lugares sufre pérdidas parciales y es obligado a retroceder”(15).

Pero, durante el periodo de los diez años de la guerra civil, nuestro oportunistas de “izquierdas” pensaban que el movimiento revolucionario no podía ser de otra manera más que la de un movimiento en constante aumento, y que no podía estar siempre en zig-zag. A partir de esta premisa, llegaron a la conclusión de que, una vez que la ofensiva era necesaria, sólo podría tomar el carácter de una ofensiva en todos los frentes, o, como la denominaban, “un ataque a gran escala”. Si alguien se manifiestaba por la necesidad de atacar en un determinado lugar, mientras que en otro se hacía aconsejable retirarse, entonces afirmaban que esto era “oportunismo”.

Stalin declaró:

“No podemos llevar a cabo la realización de todas las tareas a la vez, ya que este esfuerzo nos agotaría”(16).

Pero, durante los diez años de la guerra civil, cuando nuestra fuerza revolucionaria aún era bastante insuficiente, los oportunistas de “izquierda” defendieron dicha acción (que deberíamos llevar a cabo la ejecución de todas las tareas de “aniquilar a todos” y “atacar en todos los frentes”, y de una sola vez todas las tareas de la revolución democrático-burguesa y de la revolución socialista). Si alguien criticaba esta acción, diciendo que “correríamos el riesgo de agotar todas nuestras fuerzas”, entonces nuestros dogmáticos no dejaban de etiquetar a esta persona como oportunista.

Está claro que desde 1927 los camaradas de nuestro Partido que, uno tras otro, cometieron numerosos errores oportunistas contra la línea correcta del camarada Mao Tse-Tung, lo hicieron porque todos ellos habían relegado al olvido todas las lecciones contenidas en la refutación de Stalin a los trotskistas en 1927. Así actuaron sin tener en cuenta si la cuestión involucraba la naturaleza de la táctica de la revolución, ya fuera política o militar. Todos estos errores ocasionaron a nuestra revolución, en el curso de su desarrollo, una serie de reveses amargos.

IV – Aplaudir, Apoyar y Aprender con Stalin.

El camarada Mao Tse-Tung estaba en lo cierto. Bajo su dirección, nuestro Partido, atravesando tortuosos caminos, finalmente venció tanto las dificultades objetivas como los errores subjetivos, y llevó la revolución a la victoria. Esto sucedió porque las opiniones del camarada Mao Tse-Tung sobre la naturaleza y la táctica de la revolución china, eran idénticas a las de Stalin. Además de eso, desarrolló la teoría de Stalin sobre la revolución china en el curso de la práctica concreta de la revolución.

Durante la primera Gran Revolución (Nota del editor: la revolución de 1925 a 1927) el camarada Mao Tse-Tung sostuvo con firmeza que el proletariado debe dirigir el movimiento campesino revolucionario contra el feudalismo con el fin de apoyar la lucha contra el imperialismo, colocándose así en oposición al oportunismo de derecha de Chen Tu-Hsiu.

Durante la guerra civil de diez años, aunque se encontraba en medio del movimiento revolucionario agrario de aquella época, el camarada Mao Tse-Tung ni por un momento se olvidó de este factor político extremadamente importante, el anti-imperialismo, librando la lucha contra el oportunismo de “izquierda”.

Al formular planes estratégicos para el establecimiento de bases revolucionarias, así como al determinar las maneras de proceder con relación a las diversas clases, tal como la conquista de las clases medias, etc, el camarada Mao Tse-Tung siempre tuvo en cuenta el factor representado por el imperialismo.

Durante la guerra de resistencia contra Japón, el camarada Mao Tse-Tung acreditaba que el proletariado y su vanguardia debían movilizar a las masas campesinas, de modo que la guerra anti-japonesa pudiese contar con una base de masa suficientemente amplia y así tener la posibilidad de terminar con una victoria del pueblo. En ese sentido lideró una lucha bastante dura contra el oportunismo de derecha.

La historia puso a prueba lo siguiente: fueron acertadas las luchas dirigidas en todos los períodos revolucionarios por el camarada Mao Tse-tung, cuyos puntos de vista concordaban con los de Stalin.

Particularmente, las luchas relativas a la línea del Partido que tuvieron lugar a principios y mediados de la Guerra de Resistencia contra el Japón, tuvieron un efecto determinante sobre toda la situación actual de la actual victoria de la revolución china.

Debemos, sin embargo, dejar bastante claro un hecho. Durante un largo período, tanto antes de 1927 cuando Chen Tu-Hsiu estaba en el poder, como después, los oportunistas, intencionadamente o no, creaban toda una serie de obstáculos a la circulación, dentro del Partido chino, de las numerosas obras de Stalin sobre la cuestión china. A eso se juntaban las dificultades presentadas por el idioma y el bloqueo contra-revolucionario. Por estas razones, había muchos camaradas en nuestro Partido que eran, de hecho, los dirigentes de la revolución china pero que no tenían oportunidad de hacer un estudio sistemático de las muchas obras de Stalin sobre China. El camarada Mao Tse-Tung fue también uno de ellos.

Fue solamente después de el movimiento de renovación ideológica de 1942 que numerosas obras de Stalin sobre China fueron sistemáticamente editadas por nuestro Partido. Recientemente, a raíz de una decisión del camarada Mao Tse-Tung, el libro “Lenin y Stalin sobre el problema de China” fue editado, convirtiéndose en uno de los doce trabajos que nuestros cuadros deben estudiar.

Un gran mal ha sido causado a nuestro partido por los oportunistas que, en aras de la difusión de sus propios conceptos y propuestas equivocadas, ya sea intencionadamente o no, impedían la difusión de las obras de Stalin en China.

Sin embargo, a pesar de esta situación, el camarada Mao Tse-Tung fue capaz de llegar a las mismas conclusiones que Stalin en muchas cuestiones fundamentales, a través de su propio desarrollo independiente, basado en los fundamentos de la ciencia revolucionaria de Marx, Engels, Lenin y Stalin, manteniendo, así, la exactitud de su análisis y de las aportaciones de sus compañeros de lucha.

Fue durante la Guerra de Resistencia contra el Japón que el camarada Mao Tse-Tung tuvo ocasión de estudiar más detenidamente las obras de Stalin. Leyó y analizó con el mayor entusiasmo todas las obras de Stalin que le llegaban a las manos. Como todos sabemos, el camarada Mao Tse-Tung, en un artículo publicado en la “Nueva Democracia”, dejó claro que las obras de Stalin habían sido un factor importante para obtener aclaraciones. El camarada Mao Tse-Tung explicó que la tesis correcta, anunciada por los comunistas chinos, declarando que la revolución china es parte de la revolución socialista mundial, fue basada en la teoría de Stalin. Fue en base a esta teoría de Stalin que el camarada Mao Tse-Tung desarrolló la idea de la hegemonía del proletariado. En su bien conocido trabajo activista, lanzó poderosos golpes contra el sueño reaccionario de establecer una dictadura burguesa en China, al mismo tiempo que lanzaba furibundos ataques a los oportunistas infiltrados en las filas del Partido y que intentaban que el proletariado fuera a remolque de la burguesía.

Desde el comienzo de la Guerra de Resistencia contra el Japón, el camarada Mao Tse-Tung pasaba mucho tiempo reflexionando en sus escritos sobre las famosas palabras de Stalin en el sentido de que:

“La característica de la revolución china está en el hecho de que se trata de un pueblo armado combatiendo una contra-revolución armada” y que “la cuestión colonial y semi-colonial es en esencia la cuestión campesina”.

ImagenSobre la base de las condiciones de China, el camarada Mao Tse-Tung analizó la correlación existente entre estas dos famosas declaraciones de Stalin y las desarrolló. Condenó severamente a los oportunistas infiltrados en nuestro Partido durante la Guerra de Resistencia contra el Japón que habían despreciado este principio fundamental y la política de que debe asignarse al proletariado la dirección de la guerra campesina.

Con el fin de estar capacitados para la conquista de nuestra victoria revolucionaria, el camarada Mao Tse-Tung lanzó un movimiento de renovación ideológica dentro de nuestro Partido en 1941-42. Al mismo tiempo, no se cansaba de citar repetidamente las afirmaciones de Stalin sobre la relación existente entre la teoría y la práctica, y que se encontraban en su obra “Sobre los fundamentos del leninismo”, una obra maestra que armó ideológicamente a los bolcheviques en todo el mundo.

El camarada Mao Tse-Tung dijo:

“Una vez más es Stalin quien tiene razón al decir: “La teoría pierde sentido si no está vinculada a la práctica revolucionaria”. Naturalmente también tenía razón cuando dijo: “La práctica es ciega si su camino no está iluminado por la teoría revolucionaria”.

El camarada Mao Tse-Tung se basó en la primera declaración de Stalin para combatir a los dogmáticos existente en nuestro Partido, y también en la segunda para luchar contra los practicistas en nuestro Partido.

El camarada Mao Tse-Tung seleccionó las obras de Stalin que tratan de los doce prerrequisitos necesarios que deben cumplirse para la bolchevización y los seis puntos que figuran en las conclusiones de la “Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS”, por considerarlos documentos básicos para el movimiento de renovación ideológica de nuestro Partido. Con el fin de permitir a nuestros camaradas un análisis más profundo de esos dos documentos escritos por Stalin, el camarada Mao Tse-Tung los discutió ampliamente en una intervención prolongada en la que hizo la afirmación de que estos dos documentos son idénticos: ambos representaban una breve exposición de la experiencia marxista-leninista en los problemas de dirección revolucionaria en el período de un siglo. Dio una explicación detallada de esos dos documentos, en base a la experiencia de nuestro Partido durante veinte años tumultuosos, estableciendo una clara diferencia entre el verdadero marxismo-leninismo y el falso marxismo- leninismo. Durante el movimiento de renovación ideológica, estos dos documentos dirigían golpes certeros en el dogmatismo y en el practicismo.

En su artículo titulado “Reformemos Nuestra manera de estudiar” el camarada Mao Tse-Tung señaló la urgente necesidad de utilizar la gran obra de Stalin “Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS” como texto principal para un estudio dl marxismo-leninismo en nuestro Partido. Escribió el camarada Mao Tse-Tung:

“La “Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS”, constituye la más perfecta síntesis y resume el movimiento comunista mundial durante el último siglo. Es un modelo de la unión de la teoría con la práctica y es el único modelo perfecto en todo el mundo. Examinando el método utilizado por Lenin y Stalin en la combinación de la verdad universal del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución soviética, desarrollando de ese modo el marxismo, podemos saber cómo debe ser desarrollado el trabajo en China.”

El camarada Mao Tse-Tung es discípulo y compañero de armas de Stalin. Fue capaz de convertirse en un eminente discípulo de Stalin y en el líder de la victoriosa revolución en China debido a que su método de trabajo y su ideología son los mismos que los de Stalin. Aplicó los métodos de Stalin al estudio de Stalin, los métodos de los marxistas creadores a quienes Stalin se refirió en su famoso artículo escrito para conmemorar el 50º aniversario del nacimiento de Lenin:

“Este grupo no elabora sus políticas y enseñanzas en base a analogías y paralelos históricos, sino en base a un estudio de las condiciones del medio. No basa sus actividades en citaciones y máximas, sino en la experiencia práctica, sometiendo cada paso a la prueba de la experiencia, aprendiendo con sus propios errores y enseñando a otros a construir una nueva vida. Esto, de hecho, explica por qué no hay ninguna discrepancia entre la teoría y la práctica de las actividades de este grupo, y por qué las enseñanzas de Marx conservan plenamente su fuerza viva y revolucionaria”.

Este es precisamente la razón por la cual los pensamientos y enseñanzas de Stalin “conservan plenamente su fuerza revolucionaria” cuando llegan a las manos del camarada Mao Tse-Tung.

Hay algunas personas en nuestro Partido que, al ejemplo de los dogmáticos mencionados anteriormente, tal vez subjetivamente deseen estudiar a Stalin, pero usan un método anti-estalinista al hacerlo. Justamente como afirmó el camarada Mao Tse-Tung:

“Su método de estudiar a Marx, Engels, Lenin y Stalin se opone directamente a Marx, Engels, Lenin y Stalin. Su método es igual al de los dogmáticos mencionados en el artículo de Stalin sobre el 50º Aniversario del nacimiento de Lenin”.

“Este método no basa sus actividades en la experiencia, en la que el trabajo práctico enseña, sino en citas de la obras de Marx. No toma sus enseñanzas y directivas del análisis de la realidad, sino de paralelos históricos y analogías. La contradicción entre la teoría y la práctica es la principal enfermedad de este grupo. De ahí esa decepción y maldición perpetua al destino que el tiempo revela a cada paso”.

Las enseñanzas, teorías y métodos de Stalin, después de presentados y aplicados por el camarada Mao Tse-Tung, ampliaron inmensamente la visión política e ideológica de los comunistas chinos. Elevaron la conciencia marxista-leninista de los comunistas chinos y ayudaron a nuestro Partido a adquirir fuerza ideológica capaz de derrotar a todos los enemigos contrarrevolucionarios y otros enemigos que constituían un obstáculo para la marcha del movimiento revolucionario.

Hemos conquistado una victoria revolucionaria. Tenemos que continuar para salir victoriosos. Pero, ¿cómo podemos asegurar nuestras continuas victorias? Como el camarada Mao Tse-Tung nos ha explicado frecuentemente: Debemos ser capaces de aprender. Debemos ser capaces de aprender de Stalin, la bandera de la gran victoria de la humanidad, nuestro maestro. Debemos ser capaces de aprender con el gran Partido Comunista de la Unión Soviética. Por otra parte, como hace el camarada Mao Tse-Tung, debemos aplicar en nuestros estudios el método de Marx, Engels, Lenin y Stalin. En resumen, debemos utilizar el método de combinar la teoría con la práctica.

Repitamos una vez más lo que dijo el camarada Mao Tse-Tung hace diez años, con motivo de los actos conmemorativos del 60 aniversario de Stalin:

“Debemos aplaudirlo, apoyarlo y aprender de él”.

Aprender de Stalin. Esta sigue siendo nuestra principal conclusión al celebrar el 70º aniversario de Stalin.

¡Para la felicidad y el futuro de la humanidad, viva el supremo, glorioso y gran Stalin!

Notas al pie:

(1) Jorge Malenkov – “El 32º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre” – PROBLEMAS, n°22, pág. 22 – Rio.

(2) J. Stalin – “Charla con los estudiantes de Sun Yat -Sen”.

(3) J. Stalin – “Charla con los estudiantes de Sun Yat -Sen”.

(4) J. Stalin – “Comentarios Sobre las Cuestiones del Momento: El problema de China”.

(5) J. Stalin – “Sobre la Revolución China y las tareas de la Internacional Comunista”.

(6) J. Stalin – “La revolución china y las tareas de la Internacional Comunista”,

(7) J. Stalin – “La revolución china y las tareas de la Internacional Comunista”.

(8) J. Stalin – “Sobre las perspectivas de la Revolución China”.

(9) J. Stalin – “Comentarios sobre las Cuestiones del Momento: El problema de China”.

(10) J. Stalin – “Comentarios sobre las Cuestiones del Momento: El problema de China”.

(11) J. Stalin – “Comentarios sobre las Cuestiones del Momento: El problema de China”.

(12) J. Stalin – “Charla con los estudiantes de Sun Yat -Sen”.

(13) J. Stalin – “Problemas de la Revolución China”.

(14) J. Stalin – “Charla con los estudiantes de Sun Yat -Sen”.

(15) J. Stalin – “Charla con los estudiantes de Sun Yat -Sen”.

(16) J. Stalin – “Charla con los estudiantes de Sun Yat -Sen”.

Traducido por “Cultura Proletaria” de la “Revista Mensal de Cultura Política nº 23” – Octubre de 1949.

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