Contra el subjetivismo en las Ciencias Naturales

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Zhdanov

La obra de JV Stalin, “Problemas económicos del socialismo en la URSS”, es de gran importancia para el desarrollo de la ciencia materialista de vanguardia, para la lucha contra las diversas manifestaciones de puntos de vista no científicos, idealistas tanto en las ciencias naturales como en las ciencias sociales.

Stalin muestra, de hecho, en su obra, el error de la posición de ciertos economistas que negaban el carácter objetivo de las leyes de la ciencia y trataban de presentar las cosas como si las leyes de la ciencia pudiesen ser abolidas o transformadas por la voluntad de los hombres. Tales puntos de vista conducían directamente al laberinto del idealismo subjetivo. Stalin, criticándolos, acentúa en estos términos el principio de la posición de la teoría marxista

“El marxismo concibe las leyes de la ciencia -lo mismo si se trata de las leyes de las Ciencias Naturales que de las leyes de la Economía Política- como reflejo de procesos objetivos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir estas leyes, llegar a conocerlas, estudiarlas, tomarlas en consideración al actuar y aprovecharlas en interés de la sociedad; pero no pueden modificarlas ni abolirlas. Y aun menos pueden formar o crear nuevas leyes de la ciencia.”(1)

Esta definición profunda presenta, de forma clara y concisa, la conclusión fundamental que puede extraerse del desarrollo de la ciencia. Remarca que los fenómenos de la naturaleza y la vida social son regidos por leyes; destaca el carácter objetivo de las leyes de la ciencia y la congnoscibilidad de esas leyes, que es dirigida contra la contemplación pasiva de las leyes, contra su transformación en un fetiche. Al mismo tiempo, Stalin golpea duramente a todas las manifestaciones del subjetivismo nacional en la ciencia.

Los grandes fundadores de la ciencia marxista-leninista defendieron y desarrollaron, durante décadas, esta concepción del carácter de las leyes científicas y desenmascararon a los idealistas de todas las tendencias. Sin embargo, una de las formas bajo las cuales se manifiesta la concepción idealista del mundo y el subjetivismo en la ciencia, el esfuerzo para privar las leyes de la naturaleza y las leyes de la sociedad de su contenido objetivo, para sustituir el método científico objetivo de conocimiento por un método subjetivo cualquiera.

Un ejemplo clásico de la lucha contra los puntos de vista subjetivistas en la ciencia es la manera en la cual Lenin y Stalin desenmascararon a los liberales narodniki (movimento social surgido en1870 y llamado Khosdenie o narod, que significa ir al pueblo, conocidos como populistas russos o narodiniks), los socialista-revolucionarios, los anarquistas, los empirocriticistas. Los Narodnikis, con su jefe Mikhailovski, negaban, como se sabe, que los métodos objetivos fuesen aplicables al estudio de los fenómenos de la vida social. Destacaban los fenómenos sociales del conjunto de los “procesos históricos naturales” y exigían la creación de un método particular, un “método subjetivo en sociología”. Este método volvería a considerar los fenómenos históricos desde el punto de vista de las ideas y de los objetivos del hombre, de sus deseos, de sus sentimientos, de sus aspiraciones. Con esto, los narodnikis eludían la cuestión de saber de dónde venían las ideas y los objetivos sociales, manifestaban una incomprensión completa del carácter determinante del bienestar social de los hombres en relación a los sentimientos, sus pensamientos y sus deseos.  Mostrando el error de ese punto de vista, Lenin escribió:

“Así como Darwin puso fin a la visión de que las especies animales y vegetales eran inconexas, fortuitas, “creadas por Dios” e inmutables, y fue el primero en dar una base rigurosamente científica a la biología, estableciendo la variabilidad y la sucesión de las especies, Marx, de la misma forma, puso fin a la visión de que la sociedad es un conglomerado mecánico de individuos que sufren todo tipo de cambios a voluntad de las autoridades (o, lo que es lo mismo, a voluntad de la sociedad y del gobierno); que nace y se transforma por casualidad; fue el primero en dar una base científica a la sociología, estableciendo el concepto de la formación económica de la sociedad como un conjunto determinao de relaciones de producción, estableciendo que el desarrollo de esas formaciones es un proceso histórico natural”.(2)

Sin la derrota del subjetivismo en la sociología, la creación de una ciencia social verdaderamente materialista no habría sido posible, ni tampoco la predicción científica, que es la base de la política de los partidos comunistas: el subjetivismo condenaba en efecto a sus partidarios a errar en el caos de las casualidades, a  enredarse en las utopías, y los condujo finalmente al aventurerismo en el campo político.

La lucha contra las diversas manifestaciones de subjetivismo tiene igualmente una gran importancia en el campo de las ciencias naturales. En todas las áreas clave de las ciencias naturales, la afirmación de un método de búsqueda de carácter científico consecuente, objetivo, condujo a una lucha encarnizada contra esta forma de idealismo, que es el punto de vista subjetivista.

Se sabe de la lucha emprendida por K.A. Timiriaziev contra el método “psicológico” de los vitalistas pseudo-psicólogos en la botánica.  Los partidarios de esta variedad del subjetivismo disertaban sobre la memoria, sobre las tendencias de los vegetales, sobre su psiquismo; trataban de explicar el crecimiento de los vegetales por las tendencias instintivas del tallo en dirigirse hacia la luz.

La fisiología de la actividad superior nerviosa representa igualmente un sector importante del frente de combate de la ciencia materialista de vanguardia contra el subjetivismo. Esta ciencia debe sus logros en la época actual a I.P. Pavlov. Cuando Pavlov pronunció su famoso discurso “Las Ciencias Naturales y el cerebro”, en el que defendía el método objetivo en la fisiología, Timiriaziev le escribió:

“Es necesario para mí luchar constantemente contra botánicos, jóvenes o viejos, rusos o alemanes, que predican que los fisiólogos deberían rechazar “las estrictas reglas de pensamiento de las ciencias naturales” y sustituir este sistema de reglas por una cierta “pseudo-psicología” que, afortunadamente, no existe. Pero ahora puedo decir que “un gran fisiólogo de nacionalidad rusa, como tú, considera que tiene la misión de expulsar el método psicológico de su último reducto en la fisiología, siento a partir de hoy bajo mis pies el terreno sólido para continuar ofreciéndoles resistencia”.

Pavlov acentúa realmente repetidas veces en sus obras la esterilidad del llamado método subjetivo, la futilidad del razonamiento banal sobre el alma: existe un análisis materialista consecuente, riguroso, objetivo de todos los aspectos de comportamiento del hombre y de los animales, sin tener que cerrar los ojos ante las dificultades de estas tareas. Critíca los métodos de los subjetivistas, que forjan hipótesis acerca de los sentimientos o de los deseos de los animales o buscan construir la fisiología y la psicología sobre la base de la introspección.

“El método subjetivo en el estudio de todos los fenómenos, escribe Pavlov, data del primer ser humano, ¿y que nos trajo él? Nada. Todo lo que se fue imaginando con la ayuda de este método, debe ser rechazado y reemplazado por algo nuevo”.

Asimismo, el método objetivo de Pavlov fue blanco de ataques de científicos inclinados al idealismo. Así como los narodniki, alegando el carácter específico de los fenómenos sociales, exigían el rechazo del método científico objetivo de la sociología, otros, en la fisiología, se apoyaban en el carácter específico de la actividad superior nerviosa del hombre para presentar un requerimiento idéntico. En consecuencia de las deformaciones subjetivistas en la fisiología subsisten aún ideas -muchas de los cuales aún no se han liberado- sobre el “alma”, la “psique”, consideradas como las entidades misteriosas y desconocidas, a las cuales no se le pueden aplicar las normas habituales de la investigación rigurosamente científica y objetiva.

Los más activos adversarios de la fisiología pavloviana, como el académico L. A. Orbeli, el académico I. S.Beritôv, el profesor P. K. Anokhine y algunos otros fisiólogos, atrajeron la crítica del mundo científico durante la sesión conjunta de la Academia de Ciencias de la URSS y la Academia de Ciencias Médicas de la URSS, en 1950, dedicada a las cuestiones de la fisiología.  Falsificando las enseñanzas de Pavlov, Orabeli declaraba que el método objetivo era limitado y unilateral, y para “superar” esta limitación, proponía completarlo con el método subjetivo. En este sentido, él escribió:

“Para establecer las leyes fundamentales de la actividad del sistema nervioso central, los fisiólogos deberían apelar tanto al método objetivo como al método subjetivo”.

Observamos que todavía tiene curso entre los fisiólogos puntos de vista de este género.

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Los fisiólogos materialistas consideran la liquidación de las supervivencias del subjetivismo como su tarea esencial, no es posible trabajar con éxito para un fructífero desarrollo de la fisiología pavloviana si no se cumplió esta tarea.

La penetración de puntos de vista subjetivistas también ha causado un gran daño a la química. Aquí, ideas similares han encontrado su expresión original en la llamada doctrina de la mesomeria (o de la resonancia) opuesta en sus propios principios a la teoría de A. M. Butlerov. Butlerov mostró que los científicos, mediante la observación, la experiencia y la reflexión, están en condiciones de conocer las relaciones que existen objetivamente entre los átomos en las moléculas y de exprimirlas en fórmulas estructurales. Si, estudiando la estructura de las combinaciones, la teoría de la estructura química de Butlerov parte de relaciones químicas reales, objetivas, a su vez los teóricos de la resonancia proponen considerar las diferentes representaciones gráficas que se pueden establecer para una determinada combinación, partiendo de diferentes dogmas acerca de la validez de los átomos, y guiarse por las fórmulas así establecidas. En consecuencia de esto se afirma que la verdadera estructura de la molécula es el promedio (Mesoamérico o de resonancia) entre las  diferentes fórmulas establecidas gráficamente, fórmulas que, como se sabe, no expresan ninguna realidad. Uno de los autores de esta teoría pseudo-científica, el químico estadounidense Wheland, reconoce:

“La teoría de la resonancia es un concepto especulativo en un nivel más alto que las otras teorías físicas. No refleja ninguna propiedad interna de la propia molécula, es un método matemático creado por el físico o el químico para su propia comodidad”.

Después de tener proclamado que la resonancia es una ficción vacía de sentido físico, Wheland examina con no menor seriedad la cuestión de la “¡influencia de la resonancia sobre las propiedades físicas y químicas de las moléculas!”

Esta forma de concebir los resultados de la ciencia como métodos cómodos de descripción de los hechos es el alimento -prestado por la filosofía positivista- del subjetivismo en química. No es de hoy que se encuentran químicos agnósticos para defender la tesis de que la ciencia no puede conocer la esencia de las reacciones químicas ni la estructura de las moléculas, que las fórmulas químicas tienen como única función describir comodamente las transformaciones químicas! Pero es una arbitrariedad en la ciencia indicar una sola sustancia y, al mismo tiempo, diez, cien fórmulas químicas, abarrotando de problemas la ruta que conduce a la síntesis de las combinaciones químicas. Precipitados por su subjetivismo ciego en el imperio del caos y de las casualidades, los teóricos de la resonancia invitan a los químicos a seguir su “instinto milagroso”, su “intuición”, pero, para decir toda la verdad, esto significa rendirse a la ciencia que les conviene.

Los teóricos soviéticos luchan contra la teoría de la resonancia; sin embargo, las raíces subjetivistas de esta teoría aún no se han puesto al descubierto.

El desarrollo de la física moderna se lleva a cabo también en la lucha contra las manifestaciones del subjetivismo en esta rama de la ciencia. Los puntos de vista subjetivistas se introdujeron en la física, como en otros campos de las ciencias naturales, por la ola turbulenta del kantismo, el arma principal de la reacción imperialista en el frente científico. En su “Materialismo y empiriocriticismo”, Lenin ya había sometido a la crítica despiadada los puntos de vista subjetivistas de los machistas, de los empiriocriticistas y de algunos físicos a quien ellos habían extraviado.

En la física contemporánea del mundo burgués se hace sentir con fuerza la tendencia al distanciamiento del método objetivo de investigación. Así, el famoso físico N. Bohr afirma que en el campo de la física atómica:

“No es posible justificar una separación estricta entre el objeto y el sujeto”.

El astrónomo Inglés Ellington escribe que las leyes y las constantes de la física son totalmente subjetivas y pueden se deducidas (a priori). Otro físico, P. Jordan, llega a afirmar que el investigador en una experiencia física, no estudia la realidad objetiva, sino que “prepara una realidad física”. Tal punto de vista encontró eco en la literatura científica soviética, en particular en los trabajos del físico Markov; este puede así escribir que la realidad física de la teoría cuántica contenía en sí un elemento de intervención activa del hombre, que se somete a la actividad humana; afirmó que la introducción de la noción de la actividad humana en el concepto de realidad física muestra la fuerza y la eficacia del conocimiento científico. En realidad, tal punto de vista choca con el contenido de la física, priva la práctica de una orientación justa y, por lo tanto, limita el poder del conocimiento humano.

Una interpretación incorrecta, subjetiva, y a menudo dada a los resultados de la teoría física de la relatividad. Los teóricos de la relatividad presentan las categorías de espacio, tiempo y causalidad como formas de la intuición inseparables de la conciencia. En uno de sus trabajos sobre la teoría de la relatividad, Einstein dice, por ejemplo:

“Por cada hombre existe un tiempo subjetivo personal”.

Estas declaraciones y muchas otras del mismo género avalan el desorden que reina en las mentes de los físicos seducidos por la filosofía machista que los desvía un método de investigación estrictamente científica y objetivo. A pesar de los puntos de vista de los subjetivistas, de los machistas, de los agnósticos, los resultados obtenidos por la física moderna demuestran el carácter objetivo de la ciencia, la cognoscibilidad de las leyes de la naturaleza, la capacidad de la ciencia para penetrar en los secretos más profundos del sistema de universo.

La lucha de la ciencia materialista de vanguardia contra las teorías subjetivistas y las demás teorías idealistas es, en definitiva, una de las expresiones de la lucha implacable que la historia ve desarrollarse entre las clases, entre la clase obrera y la burguesía, entre el socialismo y el capitalismo. Para defender sus intereses de clase, la reacción imperialista, bajo los auspicios de la burguesía estadounidense, utiliza cualquier teoría reaccionaria idealista, oscurantista, por más insignificante que sea, desde que ella sirve a su lucha contra el materialismo. En el dominio de la ciencia la reacción disfraza con ropas de colores chillones las más recientes manifestaciones del positivismo y del machismo, y arremete contra la realidad objetiva, contra la concepción materialista del mundo, contra la cognoscibilidad de los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad.

No debemos cerrar los ojos ante el hecho de que tales puntos de vista pueden penetrar en la ciencia soviética. Con la ayuda de artificios de terminología, diferentes autores buscan en la URSS  presentar fraudulentamente estos puntos de vista como materialistas, al igual que en su tiempo un feroz enemigo del marxismo, Bogdanov, trató de hacer pasar por marxista su orientación machista. En las condiciones actuales de la Unión Soviética, el subjetivismo contemporáneo se caracteriza por la tendencia a “corregir”, a “completar” el método científico objetivo, apoyándose en el carácter específico, en la originalidad cualitativa de este o aquel fenómeno estudiado.

En todas las ramas del conocimiento, el subjetivismo es el enemigo de la verdadera ciencia. El subjetivismo y la ciencia son incompatibles. No existe en realidad ningún “método subjetivo” sobre el cual se pudiese basar realmente el desarrollo de la ciencia. La ciencia sólo conoce un método de investigación, el que es rigurosamente objetivo; sólo él es fructífero y ha demostrado sobradamente su eficacia: tanto en la sociología como en la física, la fisiología y la química, tano en la psicología como en la geología. Esto no significa, por supuesto, que cada rama del conocimiento no tenga sus propios procesos de investigación y sus modos específicos de aplicación de las leyes. En sus obras “El marxismo y las cuestiones de la lingüística” y “Problemas económicos del socialismo en la URSS”, Stalin mostró la extrema importancia de las leyes específicas de los fenómenos sociales; subrayó que ignorar este carácter específico sería un profundo error. Pero el propio carácter específico de cada fenómeno requiere un análisis objetivo, partiendo de las posiciones de la ciencia materialista.

La utilización del método científico permite descubrir las leyes de la naturaleza y de la sociedad, sin el reconocimiento y sin el estudio de los cuales ninguna ciencia puede desarrollararse. Sobre la base de los conocimientos adquiridos se desarrolla la práctica humana, el uso de las fuerzas naturales en el interés de la sociedad y la limitación de la acción destructiva de los elementos.  En su obra “Problemas económicos del socialismo en la URSS”, Stalin indica:

“Por consiguiente, cuando se habla de «sometimiento» de las fuerzas de la naturaleza o de las fuerzas económicas, de «dominio» sobre ellas, etc., etc., ello no quiere decir, ni mucho menos, que los hombres puedan «destruir» las leyes de la ciencia o «formarlas». Al contrario: ello sólo quiere decir que los hombres pueden descubrir las leyes, llegar a conocerlas, dominarlas, aprender a utilizarlas con pleno conocimiento de causa, aprovecharlas en interés de la sociedad y, de esa manera, someterlas, lograr dominarlas”.

El conocimiento de las leyes objetivas del desarrollo social permite al Partido conducir con seguridad el pueblo soviético al comunismo. El conocimiento de las leyes objetivas sirve de base a la grandiosa transformación de la naturaleza que tiene lugar en la Unión Soviética. Un papel destacado en la realización de estas tareas recae en la ciencia soviética.

La obra de Stalin “Problemas económicos del socialismo en la URSS” inspirará a los trabajadores científicos en la lucha contínua por una ciencia de vanguardia, materialista, en su trabajo creativo en interés del pueblo.

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Notas al pie:
(1) J. Stalin – “Problemas económicos del socialismo en la URSS”, en PROBLEMAS, No, 43, p.34 – Rio.
(2) V. I. Lenin – Obras Escogidas, página 94 – Ediciones en Lenguas Extranjeras – Moscú.

Traducido por “Cultura Proletaria” de “Problemas” – Revista Mensual de Cultura Política nº 47 – Julio de 1953.

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