Simples Verdades Socialistas

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Paul Lafargue

Septiembre 1903

Trabajador: Pero si no hay más jefes, ¿quién me dará un trabajo?

Socialista: Esta es una pregunta que a menudo me hacen, vamos a examinarla. Con el fin de trabajar, se requieren tres cosas: un taller, maquinaria y materia prima.

Trabajador: Cierto.

Socialista: ¿Quién construye los talleres?

Trabajador: Albañiles.

Socialista: ¿Quién construye las máquinas?

Trabajador: Ingenieros.

Socialista: ¿Quién cultiva el algodón que usted teje, quién corta la lana que su esposa hila, quién excava los minerales que su hijo funde/forja?

Trabajador: Los agricultores, ganaderos, mineros. Trabajadores como yo.

Socialista: Consecuentemente, usted, su esposa y su hijo, sólo pueden trabajar gracias a todos estos otros trabajadores que les han dado los edificios, la maquinaria y las materias primas.

Trabajador: Así es, yo no podría tejer calicó (tipo de tejido de algodón) sin algodón y sin telar.

Socialista: Pues bien, no es el capitalista o el patrón el que le da trabajo, sino el constructor, el ingeniero, el agricultor. ¿Ya sabe cómo su patrón logró todo lo que se necesita para su trabajo?

Trabajador: Lo compró.

Socialista: ¿Quién le dio el dinero?

Trabajador: ¿Cómo voy a saberlo? Su padre le ha debido dejar un poco; hoy él es millonario.

Socialista: ¿Consiguió esta cantidad manejando sus propias máquinas y tejiendo su propio algodón?

Trabajador: Probablemente no, él ganó esos millones haciéndonos trabajar.

Socialista: Entonces se enriqueció sin haber hecho nada, esta es la única manera de hacer una fortuna. Aquellos que trabajan consiguen solamente lo suficiente para seguir viviendo. Pero dígame, si usted y sus compañeros no trabajasen, las máquinas de su patrón no se oxidarían y su algodón no sería comido por los insectos?

Trabajador: Todo lo que tiene en la fábrica se echaría a perder si no trabajásemos.

Socialista: Consecuentemente, usted trabajando, termina preservando las máquinas y las materias primas necesarias para su trabajo.

Trabajador: Eso es verdad, nunca había pensado en eso.

Socialista: ¿Su patrón vigila el trabajo que hacen?

Trabajador: No mucho, hace una rutina diaria para vernos trabajar, pero mantiene las manos en los bolsillos por temor a ensuciarlas. En la hilandería, donde mi esposa y mi hija trabajan, los patrones nunca son vistos, incluso siendo cuatro. Es aún peor en la fundición, donde trabaja mi hijo, nadie ve a los jefes nunca, ni siquiera los que los conocen, no ven ni su sombra. Es una sociedad limitada que posee varios negocios. Suponga que usted y yo tenemos quinientos francos ahorrados, podríamos comprar una parte y convertirnos en uno de los patrones, sin tener nunca colocado, o sin colocar jamás, un pie en el lugar.

Socialista: ¿Quién, entonces, dirige y supervisa el trabajo en este lugar donde los patrones son los accionistas, donde ellos nunca son vistos, o si lo son, es tan raro que ni cuenta?

Trabajador: Oficiales y capataces.

Socialista: Pero si son los trabajadores los que construyeron el taller, hicieron las máquinas y produjeron la materia prima, si son los trabajadores los que mantienen las máquinas funcionando y los oficiales y capataces quienes se encargan de todo, ¿qué hacen entonces los patrones?

Trabajador: Nada, sólo jugar con sus pulgares.

Socialista: Si tuviese un ferrocarril de aquí a la luna, podríamos enviar a los patrones para allá, sin un billete de vuelta, y su tejedora, la hilandería de su esposa y la fundición de su hijo continuarían como antes. ¿Sabe cuánto ganó su patrón el año pasado?

Trabajador: Calculamos que ha sido alrededor de cien mil francos.

Socialista: ¿Cuántos trabajan para él, incluyendo hombres, mujeres y niños?

Trabajador: Un centenar de personas.

Socialista: ¿Cuánto ganan?

Trabajador: De media, alrededor de mil francos, contando los salarios de los oficiales y capataces.

Socialista: Entonces estos cien trabajadores recibe un total de cien mil francos en sueldos, apenas lo suficiente para no dejarlos morir de hambre, mientras que su jefe se embolsa cien mil francos sin hacer nada. ¿De dónde viene estos doscientos mil francos?

Trabajador: Del cielo no vienen, nunca he visto llover dinero.

Socialista: Son los trabajadores quienes producen los cien mil francos que recibirán en forma de salarios, y además de eso, los cien mil francos de ganancia para el jefe, que tiene una parte invertida en la compra de nueva maquinaria.

Trabajador: No se puede negar.

Socialista: Por tanto, son los trabajadores los que producen el dinero que el patrón usa en la compra de nueva maquinaria para hacerlos trabajar, son los oficiales y capataces, esclavos asalariados como usted, los que impulsan la producción. ¿Dónde, entonces, entra el patrón? ¿En qué es bueno?

Trabajador: En la explotación de trabajo.

Socialista: En robar a los trabajadores, diría yo, es más claro y preciso.

Traducido por “Cultura Proletaria” de Marxists.org

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