Diez preguntas y diez respuestas en torno al feminismo

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1- ¿El feminismo busca la superioridad de la mujer sobre el hombre?

No. Pese que a menudo se acusa a las personas feministas de pretender darle la vuelta a la situación para situar a la mujer jerárquicamente encima del hombre, lo cierto es que la intención del feminismo no es esa. Precisamente el feminismo lucha contra la dominación de género, y su objetivo es lograr la igualdad total entre las personas independientemente de su sexo. Feminismo es por tanto sinónimo de igualdad.

2- ¿El machismo ya está superado?

No. A veces se tiende a pensar que el machismo está superado, que es algo que en el siglo XXI no existe (al menos en Occidente) y que solo tiene lugar en países islámicos o en casos aislados en nuestros países. Se considera que el machismo se materializa únicamente en el maltrato de género o en algunas actitudes propias de individuos conservadores y reaccionarios.

Pero lo cierto es que el machismo está muy presente en nuestro día a día. De forma cotidiana se relega a la mujer a una situación de inferioridad. ¿Es que acaso las mujeres no siguen siendo sujetos pasivos en lo referente al amor y la sexualidad? ¿es que no siguen esclavizadas en sus hogares, siendo obligadas a realizar las tareas domésticas? ¿no sigue apareciendo la mujer con un papel secundario y a menudo únicamente sexual en las pelis, series y libros? ¿es que no son tratadas como seres débiles y poco capaces por los hombres en general? ¿es que no sufren acosos a diario? Negar esto es simplemente negar la realidad. Si se observa atentamente la realidad se verá que el machismo sigue muy presente en nuestras avanzadas sociedades, aunque en formas distintas (a menudo más disimuladas) que antaño.

3- Las feministas siempre se quejan de que las mujeres sufren acoso, ¿en qué consiste?

Para criticar a las feministas a menudo se dice que ven acoso sexual por todas partes y que están algo obsesionadas con el tema. Al parecer esto les lleva a hacer juicios erróneos.

Por acoso sexual entendemos todo acto que se ejerce con connotaciones sexuales hacia la mujer sin consentimiento de esta. Que una mujer vaya paseando tranquilamente por la calle y de repente un grupo de hombres le grite cosas obscenas, molestándola, es acoso. Un ejemplo verídico, entre billones, sacado de la web “espana.everydaysexism:”

“Salgo cada día a la calle sola con miedo y rabia porque sé de sobra que más de un hombre me dirá algún “piropo”, me gritará algo desde un coche, intentará tocarme, me perseguirá o simplemente me mirará de arriba a abajo. Qué casualidad que cuando voy acompañada por un amigo, esto nunca pasa. Qué triste que sienta un gran alivio solo cuando voy acompañada de un hombre”

Tomarse la libertad de tocarle el culo a una mujer sin su consentimiento es acoso. Presionar a una mujer, obviamente en contra de su voluntad, para que acceda a mantener relaciones sexuales contigo es acoso. Mirar a una mujer insistentemente sin que ella te corresponda es acoso, y es peor aún si estás mirando alguna parte sexualizada de su cuerpo.

A esto el lector machista repondrá que “son tonterías sin importancia” y que “si se visten así es porque quieren que las mires/toques/entres/digas piropos”. Esto significa legitimar el acoso, y si acaso solo condenarlo cuando se materializa en violación o asesinato. Lo peor es que estas frases no las he escuchado de conservadores o ultraderechistas, sino de compañeros comunistas y de izquierdas en general.

4- ¿El machismo oprime también al hombre?

Sí, pero de forma muy insignificante en comparación con lo que oprime a la mujer. Es cierto que en las sociedades machistas los hombres se ven coaccionados en el sentido de que les están vetados ciertas actitudes (vestir colorido, ser sensible, que no le gusten los deportes, no ser físicamente fuerte…) pero equiparar esto a la situación que sufren las mujeres es absurdo.

5- ¿Existe o ha existido alguna sociedad feminista?

Pese a que algunos historiadores creen que han existido sociedades en las que no habían diferencias ni desigualdades fundadas en el género, lo cierto es que no hay verdadera constancia de ello. En cuanto a las experiencias socialistas que nacieron en el siglo XX, si bien es cierto que lograron una mayor igualdad de género que las sociedades capitalistas, no llegaron al punto de garantizar una igualdad real y radical. De hecho muchas veces el tema del feminismo se veía como un asunto secundario, como algo que “ya se verá cuando hagamos la revolución”. Son famosas las represalias de Lenin a Clara Zetkin por anteponer el debate y estudio de la sexualidad a la revolución proletaria (como si ambas cosas no pudiesen atenderse a la vez).

6- ¿El machismo es fruto del capitalismo?

No, el machismo es fruto de muchos sistemas económicos y de distintas realidades, no exclusivamente del capitalismo. Existían desigualdades de género en el esclavismo, en los sistemas tribales (el llamado comunismo primitivo) y en el feudalismo. También existe y existió machismo en los países del campo socialista.

El machismo no puede ser eliminado en el capitalismo, pero eso no significa que la eliminación del capitalismo lleve directamente y de forma automática a una sociedad sin desigualdades de género. Del mismo modo, el racismo le es útil al sistema capitalista (divide a los trabajadores y permite que se acepten invasiones imperialistas, además de que se consientan que los inmigrantes cobren menos) pero la superación del capitalismo no llevará a una sociedad libre de racismo automáticamente.

Esto se debe a que la situación ideológica/social creada por un sistema (en este caso el machismo) puede subsistir aun cuando este sistema sea destruido. Es que la relación entre el sistema económico y su reflejo ideológico, político, social… no es mecánica ni automática.

 

7- ¿El machismo tiene algo que ver con la homofobia?

En gran medida sí. La homofobia se da sobretodo desde hombres heterosexuales hacia hombres afeminados o mujeres masculinizadas. Es que los machistas no pueden tolerar que una mujer se salga de su rol (es decir, que deje de ser femenina) ni que un hombre se salga del suyo. Pero al machista no le molesta demasiado un hombre gay que sea viril, ni una mujer lesbiana que sea femenina (menos le molesta aún si es atractiva).

La homofobia a menudo le sirve al machista para reafirmar su virilidad. De hecho, una de las peores afrentas que puede recibir un hombre (un hombre machista, se sobreentiende) es que le llamen marica, maricón o gay. También se suele retar a un chico diciéndole “no tienes huevos” o “te faltan cojones” (referencia obvia a su virilidad). Algunos sociólogos, como Pierre Bourdieu apuntan a que la homofobia se reduce al odio contra los hombres que son sujetos pasivos en sus relaciones. Así, la cuestión sería simplemente que es socialmente incorrecto que el hombre sea pasivo en sus relaciones (siempre debe ser activo, él “se folla” a la mujer). El francés pone como ejemplo que en la Antigua Roma los esclavistas podían tener sexo con sus esclavos sin que esto fuese mal visto siempre que fuera el amo el que penetrase al esclavo.

8- Soy un caballero con las mujeres, ¿eso me convierte en feminista?

No. Ser feminista no consiste en absoluto en comportarse como un caballero con las mujeres. De hecho ser un caballero es comportarse de forma machista. El caballero básicamente se dedica a cuidar de las mujeres asumiendo la inferioridad de estas: les presta su chaqueta cuando hace frío (¿significa que ellas resisten peor el frío que nosotros?), les abre la puerta del coche, del restaurante, del metro… (¿no pueden hacerlo ellas solitas? ¿son niñas acaso?) y, por supuesto, les protege de otros hombres. Los caballeros presentan a la mujer como un ser débil, inferior y delicado al que hay que cuidar como si fuera un animalito herido que no puede sobrevivir solo.

9- Entonces, ¿hombres y mujeres son exactamente iguales? ¿no hay diferencias biológicas?

El feminismo reconoce que existen hombres y mujeres, lo que no acepta es que estos géneros sean distintos en lo cultural o en lo social. Es decir: objetivamente existen hombres y mujeres, con sus diferencias fisiológicas y biológicas, pero esto no se traduce en que tengamos distintas formas de actuar o de pensar. Hombres y mujeres tienen distintas formas de pensar y de actuar en las sociedades machistas (esto es indiscutible), pero esto no se debe a que hayan nacido así, sino a que se les ha educado así. Desde la infancia hasta la edad adulta se van construyendo diferencias artificiales, por los juguetes que tienen, por las expectativas que despiertan en sus padres, por los deportes que se asocian a unas y a otros, por lo que ven en la tele, por lo que leen en las novelas románticas, por cómo se distribuyen las tareas domésticas en sus casas.

El argumento machista de que los hombres nacen siendo fuertes y superiores a la mujer no se sostiene científicamente. De hecho creo que a estas alturas es ridículo creer que nacemos con una forma de ser determinada, como si fuese nuestra propia naturaleza la que nos hiciese a los hombres más aptos y autosuficientes y a las mujeres débiles y pasivas. Decir que las formas de ser y pensar se adquieren antes del nacimiento equivale a negar la evolución del pensamiento y del comportamiento humano en los últimos 12.000 años (desde la aparición del Homo Sapiens). Si adquirimos nuestras actitudes antes de nacer, ¿cómo explicar las diferencias culturales entre españoles y chinos, o entre los españoles del siglo XXI y los del siglo V? Es el entorno social (familia, literatura, educación, representación cultural de la sexualidad…) lo que determina nuestro comportamiento. O, como diría Beauvoir: “la mujer no nace, se hace”.

Para resumir: hombres y mujeres existen objetivamente, pero “ser masculino” y “ser femenina” son simples construcciones sociales. Y como tales pueden ser destruídas (si se dan las condiciones materiales, cosa que solo es posible en un sistema socialista por motivos que no explicaré aquí por motivos de espacio).

10- Soy feminista, ¿qué puedo hacer para luchar contra el machismo?

Luchar contra una actitud tan arraigada y enraizada en nuestra sociedad no es tarea fácil. Para empezar es necesario condenar (o ridiculizar) los comportamientos machistas que veamos en nuestro entorno, aún a riesgo de ser reprobados por la mayoría. Atacar al machismo es atacar a las reglas sociales, y por tanto es probable que nos sintamos solos en nuestra justa cruzada. Pero esto no nos debe echar para atrás: es en los pequeños actos cotidianos donde se combate la dominación masculina. Para hacerlo debemos desarrollar y debatir en torno al método: por ejemplo sería útil que la mujer feminista reaccionase a los piropos acosadores con piropos aún más obscenos. O que el hombre feminista “ridiculizase” a las mujeres machistas por ejemplo diciéndolas que son las chicas las que deben invitar a copas a los chicos o burlándose de ellas cuando tomen una actitud de debilidad de género frente a él, a ser posible en público y con buen rollo. Por último sobra decir que hay que actuar sin dudar contra cualquier acoso físico (sea del grado que sea), no sólo contra el hombre acosador al que no conocemos, sino contra nuestros amigos que toman comportamientos acosadores.

En cuanto a la lucha colectiva, creo que comunistas y feministas debemos ir de la mano, pues el feminismo solo puede materializarse en una sociedad socialista.

 

Extraído de lescommunards.blogspot.com.es

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