La mujer china

ImagenLa lucha contra la opresión de la mujer constituía una gran parte de la Revolución Cultural de 1966 a 1976: una lucha política de masas sin precedentes dirigida por Mao Tse-tung y otros revolucionarios, para hacer retroceder las actividades de los “seguidores del camino capitalista” empecinados en restaurar el capitalismo, y para llevar a cabo mayores transformaciones de la sociedad en su conjunto. Las mujeres se pusieron al frente como líderes en todos los niveles y al hacerlo, contaron con apoyos. Arriba: Unas mujeres cuelgan cartelones de grandes caracteres para impulsar el debate político y elevar la conciencia.

 

 

En la China previa a la revolución, el estatus de la mayoría de las mujeres era poco mejor que el de los esclavos. Las desesperadas y hambrientas familias vendían a sus muy pequeñas hijas como “esposas” a los hombres de privilegio. A millones de mujeres, de las clases altas a las prostitutas, les aplastaron los huesos de los pies (“el vendaje de los pies”) para crear una apariencia supuestamente sexualmente atractiva y más “refinada”. Las mujeres gozaron de pocos o ningún derecho. Con el ascenso al poder de la revolución en China en 1949, se dio la movilización de las masas populares para cambiar todo eso.

Las nuevas leyes prohibieron los matrimonios infantiles y concertados. Se despenalizó el divorcio y se dispuso para todos. Se puso fin al vendaje de los pies. Se eliminó la humillación de aquellos que anteriormente fueron obligados a prostituirse y se les ofreció una nueva vida productiva. En poco tiempo, desapareció la prostitución como fenómeno social.

Echaron abajo las barreras económicas y sociales que impedían la plena participación de la mujer en la transformación del mundo. Mao Tse-tung, el presidente del Partido Comunista de China que dirigió la revolución, popularizó la consigna, “las mujeres sostienen la mitad del cielo”, un llamamiento a luchar por la liberación de la mujer como un elemento crucial de emancipar a toda la humanidad.

Si bien de inmediato se dieron grandes cambios en el rol de la mujer a la toma revolucionaria del poder en China, hacían faltan cambios aún más radicales. La lucha contra la opresión de la mujer constituía una gran parte de la Revolución Cultural de 1966 a 1976: una lucha política de masas sin precedentes dirigida por Mao Tse-tung y otros revolucionarios, para hacer retroceder las actividades de los “seguidores del camino capitalista” empecinados en restaurar el capitalismo, y para llevar a cabo mayores transformaciones de la sociedad en su conjunto. Al detectar los rezagos de las ideas opresivas tradicionales y la necesidad de desarraigarlas, Mao dijo que “si el Ministerio de Cultura rehúsa transformarse, tiene que cambiar su nombre por el de Ministerio de emperadores y reyes, generales y cortesanos, de letrados y beldades, o de extranjeros de museo”. En marcado contraste con la forma en que la cultura actual exhibe a las mujeres en el mundo (subordinadas a los hombres en la sociedad y en las relaciones), las nuevas obras de arte y teatro presentaron a unas mujeres fuertes, audaces y en las líneas del frente del cambio revolucionario. Millones de mujeres y hombres participaron en amplias campañas de crítica a las ideas feudales y capitalistas que defendían las divisiones explotadoras de opresión y desigualdad en la sociedad y las formas de relaciones entre las personas. Una participante en la Revolución Cultural describió que, de joven, libró una revolución cultural en su familia contra los valores y reglas patriarcales.

Extraído de revcom.us/

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