De las bases revolucionarias en el campo a la victoria completa de la revolución

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Como es generalmente conocido, la revolución China triunfó después de una larga y cruel lucha, luego de capturar uno a uno todos los baluartes enemigos. Después de 1927, la captura de estos baluartes no comenzaba en las grandes ciudades, sino en el campo. En esta época, el Partido Comunista de China representado por Mao Tse-tung, trasladó el centro de gravedad de su trabajo a las aldeas, tomo fuerza allí y las utilizó para cercar las ciudades y luego tomarlas. Esta fue la línea de trabajo sobre la cual Mao Tse-tung insistió. Hace mucho tiempo los hechos probaron que esta línea trajo la victoria completa, puesto que era la línea correcta y la única. Estaba basada en un solido análisis científico Marxista-Leninista de las condiciones de la China.

Los enemigos de la revolución China eran numerosos y poderosos. Ya en 1927 Stalin había dicho:

… los enemigos de la revolución China —tanto internos (Chang Tso-lin, Chiang Kai-shek, la gran burguesia, los señores feudales, etc.), como externos (los imperialistas)— son muy numerosos y demasiado fuertes…“(1).

Analizando los enemigos de la revolución China que incluían no solamente los poderosos países imperialistas, sino también las poderosas fuerzas feudales y la gran burguesía que estaba en colusion con los imperialistas y las fuerzas feudales, y que eran hostíles al pueblo, Mao Tse-tung consideró una serie de cuestiones a saber:

Enfrentada a tales enemigos, la revolución China llegó a tener un carácter cruel y una naturaleza prolongada. Siendo los enemigos tan sumamente poderosos, no fue sino después de un largo período de tiempo que las fuerzas revolucionarias pudieron ser aglutinadas y fortalecidas al punto de ser invencibles y obtener la victoria final. Puesto que nuestros enemigos se esfuerzan ferozmente por aniquilar la revolución, las fuerzas revolucionarias no podrían mantener firmementte sus propias posiciones y enfrentarse a ellos, a menos que se fortalecieran -y se desarrollaran con tenacidad. La concepción de que las fuerzas de la revolución China pueden ser construidas en un abrir y cerrar de ojos, y que la lucha revolucionaria China puede triunfar de la noche a la mañana, es en consecuencia falsa.
 
Enfrentada a tales enemigos, la revolución China debe ser -en lo que respecta a su carácter fundamental- una revolución armada antes que una revolución pacífica. Esto se debe a que nuestros enemigos imposibilitan al pueblo Chino -privado de todos los derechos y de todas las libertades políticas- la realización de cualquier acción política pacífica. Stalin dijo: “En la China, la revolución armada está luchando contra Ia contrarrevolución armada. Esta es una de las peculiaridades y una de las ventajas de la revolución China”. Esta es una formulación perfectamente correcta. Las concepciones que dan escasa importancia a Ia lucha armada, a la guerra revolucionaria, a la guerra de guerrillas y a un trabajo militar, son por consiguiente falsas. Enfrentada a tales enemigos, la revolución China tiene también que abordar la cuestión de las áreas de bases revolucionarias. Las grandes potencias imperialistas y los ejércitos de sus aliados, las fuerzas reaccionarias en la China, han ocupado siempre e indefinidamente las principales ciudades. Si las fuerzas revolucionarias no querían comprometerse con ellas, sino que deseaban continuar firmemente en la lucha, si tenían por objetivo crecer, acumular fuerzas, fortalecerse y evitar batallas decisivas con su poderoso enemigo antes de haberse podido concentrar y Ilegado a ser bastante fuertes, entonces, deben transformar las regiones rurales atrasadas en grandes baluartes revolucionarios tanto en el plano militar como en el político, económico y cultural. Entonces, desde estos baluartes, la fuerza revolucionaria puede lanzar ataques para liquidar al enemigo acantonado en las grandes ciudades pero cercado por nuestras aldeas y, en una prolongada lucha llevada hasta el fin, gradualmente ganar una victoria absoluta para la revolución“.(2)

El establecimiento de bases revolucionarias con fuerzas armadas, fue el punto de partida del camino seguido por Mao Tse-Tung para llevar la revolución China a una victoria absoluta. Él anotó que era necesario establecer bases revolucionarias, aún cuando en el comienzo fueran solamente pequeñas partes de territorio, demostrando al seguir esta ruta que “una sola chispa puede incendiar toda una pradera”.

Mao Tse Tung dijo:

Solamente entonces podremos ganar la confianza de las masas revolucionarias en todo el país, justamente como la Unión Soviética lo ha logrado en todo el mundo. Solamente entonces podremos crear tremendas dificultades a las reaccionarias clases dominantes, hacer temblar sus cimientos y precipitarlas a su desintegración interna. Y solamente entonces podremos crear verdaderamente un Ejército Rojo que sea nuestra arma principal en el advenimiento de la Gran Revolución. En resumen, solamente entonces podremos acelerar el futuro revolucionario“.(3)

¿Por qué hubo la posibilidad de establecer bases que pudieran existir durante un largo tiempo y por qué podría esta posibilidad transformarse en una realidad? Mao Tse-Tung anotó las siguientes condiciones existentes en la vieja China:

La China se desarrolla desigualmente sobre los planos político y económico; coexisten una frágil economía capitalista y una economía semi-feudal profundamente enraizada; coexisten unas pocas industrias modernas y unas cuantas ciudades comerciales, y un ilimitado número de distritos rurales atrasados; coexisten por una parte varios millones de trabajadores industriales y por la otra cientos de millones de campesinos y de artesanos bajo el yugo de un orden arcaico; coexisten los grandes señores de la guerra que controlan el Gobierno Central, y los pequeños senores de la guerra que controlan las provincias; coexisten dos categorías de ejércitos reaccionarios, es decir, el Ilamado Ejército Central bajo el mando de Chiang Kai-shek y las tropas de diverso tipo bajo el mando de los señores de la guerra en las provincias, y coexisten unas pocas vias ferreas, líneas de vapor y carreteras por una parte, y un vasto número de caminos de herradura y de senderos en los que solo se puede circular a pie y aún algunos en los que es difícil transitar.

China es un país semi-colonial -los conflictos entre los países imperialistas causan también los conflictos entre las diferentes camarillas políticas imperantes en la China. Un estado semi-colonial controlado por varios países, es diferente de una colonia controlada por un solo país. China es un vasto país. “Cuando el Este se encuentra todavía oscuro, el Oeste se ilumina; cuando la noche cae en el Sur, el día nace en el Norte”; en consecuencia, allí no hay razón para preocuparse por falta de espacio.

China ha llevado hasta el fin una gran revolución que ha preparado el terreno a la creación del Ejército Rojo, que ha preparado al elemento dirigente del Ejército Rojo: el Partido Comunista, que ha preparado las masas populares, las cuales han tomado parte en la Revolucion“. (4)

 

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Con especial énfasis, Mao Tse-Tung señaló las divisiones y las guerras dentro del campo de la burguesía compradora y los señores feudales gobernantes manipulados por el imperialismo. Él estableció:

Las prolongadas luchas y divisiones en el interior del campo Blanco, han creado tales condiciones, que ha sido posible a una o varias pequeñas regiones Rojas dirigidas por el Partido Comunista, constituirse y subsistir en medio del cerco de la fuerza política Blanca… Solo comprobando que las luchas intestinas y las guerras en el interior del campo Blanco revisten en la China un carácter crónico, puede explicarse la posibilidad del surgimiento, existencia y diario crecimiento del poder político Rojo“.(5)

Puede deducirse de lo anterior que, aplicando a la China semi-colonial la ley que rige el desigual desarrollo político y económico en varios países capitalistas, como lo expusieron Lenin y Stalin, y haciendo un análisis serio de las condiciones concretas, Mao Tse-Tung extrajo una serie de amplias conclusiones. Tales conclusiones fueron: que el desarrollo político y economico de la China fue en extremo desigual; que este desigual desarrollo dio origen a extremas desigualdades en el desenvolvimiento de la revoluciOn: que era posible para la revolución tomar ventaja de la debilidad del enemigo para ganar la primera victoria en las areas rurales, y que fue posible a largo plazo, el establecimiento de bases revolucionarias allí. Obviamente, después del fracaso de la revolución en 1927, estas conclusiones de Mao Tse-Tung fueron de enorme significado para la causa revolucionaria en la China. Mao Tse-Tung recordó en 1936:

Nosotros señalamos esto (ante la Primera Conferencia del Partido del Area Fronteriza Hunan-Kiangsi), a finales de 1927 y comienzos de 1928, poco después de que la guerra de guerrillas hubo comenzado en la China, cuando algunos camaradas en el area fronteriza de Hunan-Kiangsi -las montañas Chingkang- plantearon la pregunta: “¿Cuánto tiempo lograremos mantener en alto la bandera Roja?” Esto era una cuestión fundamental. Sin responder a la pregunta de si era posible la existencia y el desarrollo de áreas de bases revolucionarias en la China y del Ejército Rojo Chino, nosotros no habríamos dado un solo paso adelante“.(6)

La marcha de las fuerzas revolucionarias dirigidas por el camarada Mao Tse-Tung a las Montañas Chingkang, constituyó un ataque muy heróico a la contrarevolución de Chiang Kai-Shek y Wang Ching-wei.(7) Este ataque dió nacimiento a la primera base revolucionaria. El establecimiento de esta base revolucionaria cuando el pueblo sufría espantosos trabajos y privaciones, llenó de esperanza a la nación entera y muchas otras bases revolucionarias fueron establecidas con este despertar.

Después del fracaso de la revolución en 1927, la camarilla capitulacionista de Chen Tu-Hsiu perdió inmediatamente la confianza en el futuro de la revolución y se tornó liquidacionista. Se opusieron a la línea de Mao Tse-Tung y a la heróica marcha que dirigió para atacar la contra-revolución. Su permanente negación de la revolución campesina constituía ya la base de su integración a la camarilla trotskista con la cual pronto colaboraron, siendo expulsados del Partido. Los miembros de la camarilla Trotskista-Chen Tu-Hsiu hicieron todo lo posible por popularizar el gobierno reaccionario del Kuomintang de Chiang Kai-Shek y el poder de los reaccionarios del Kuomintang. Incluso llegaron a ser tan desvergonzados como para alabar la guerra contra-revolucionaria de Chiang Kai-Shek como una “guerra de unificación” y declarar públicamente estar “de acuerdo con la reacción“. Denigraron de Mao Tse-Tung y de la revolución con gran maldad. Constantemente este puñado de elementos degeneró en la más despreciable y vil basura contra-revolucionaria, e hizo el más sucio trabajo para el imperialismo y la contra-revolución.

Por otra parte, algunos camaradas del Partido cometieron el error de ser impetuosos, un defecto peculiar de los revolucionarios pequeños-burgueses. Odiaban la cruel política de masacre del Kuomintang y se enfurecieron con la capitulación de Chen Tu-Hsiu. Sin embargo, carecían de paciencia para continuar en una lenta, ardua y delicada lucha revolucionaria y se impacientaron ante la necesidad de persistir en el trabajo de las bases revolucionarias en el campo por un largo período de tiempo. Establecieron la teoría de que la revolución podria ganar una rápida victoria. Estos camaradas realmente negaron el desigual desarrollo político y económico de la China: negaron el desigual desarrollo de la revolución y soñaron con que se podría ganar una rápida victoria de la noche a la mañana, o que se podría lograr una significativa y rápida victoria capturando muchas ciudades. Este aventurerismo de “izquierda” ganó temporalmente ascendencia en el Partido en tres ocasiones (8), siendo rechazada la línea correcta de Mao Tse-Tung y sufriendo la revolución serias pérdidas. La tercera línea aventurera representada por Wang Ming (Chen Shao-yu) y Po Ku (Ching Pang-hsien) particularmente, que prevalecio en el Partido después de la línea aventurera de Li Li-san, causó los daños más serios. Nuevamente gracias a la dirección de Mao Tse-Tung, la revolución fue eventualmente salvada de la crítica situación creada por tales aventurerismos.

Como las bases revolucionarias fueron establecidas y preservadas hasta el final de la lucha armada, la cuestión concerciente a las bases revolucionarias estaba en relación con los problemas estratégicos de la guerra revolucionaria. Realmente, la controversia sobre la cuestión concerniente a las bases revolucionarias era una controversia sobre los problemas estratégicos de la guerra revolucionaria.

Una de las más grandes contribuciones militares hechas por Mao Tse-Tung en el largo proceso de la revolución China, fue el haber colocado la guerra de guerrillas en una posición estratégica en extremo importante. El anotó:

… la prolongada lucha revolucionaria sostenida en tales areas de bases revolucionarias, es principalmente una guerra de guerrillas campesina dirigida por el Partido Comunista Chino. Despreciar Ia constitución de areas de bases revolucionarias en los distritos rurales, descuidar la ejecución de un trabajo laborioso entre los campesinos y abandonar la guerra de guerrillas, son en consecuencia puntos de vista incorrectos“.(9)

Puesto que durante el período de la Guerra Civil de los Diez Años, los oportunistas de “izquierda” ignoraron la importancia de poseer y mantener bases rurales por un largo tiempo, inevitablemente ignoraron la guerra de guerrillas y la línea de lograr grandes victorias por una acumulación de pequeñas victorias. Ellos no reconocieron que la guerra de guerrillas y la guerra móvil de carácter guerrillero eran las formas principales de lucha y soñaron luchando batallas decisivas en guerra de posiciones, bajo condiciones en que el poder del enemigo era mucho mayor que el nuestro. Los resultados desastrosos ocasionados por esta estrategia erronea, condujeron a la perdida de las bases. Luego, cuando su teoría de lograr una rapida victoria no condujo al éxito, sino por el contrario a la pérdida de muchas bases, estos oportunistas de “Izquierda” llegaron a ser pesimistas y desviaron hacia la Derecha. En el período de la Guerra de Resistencia contra el Japón, de nuevo propugnaron por la estrategia de una rápida victoria. No mostraron interés en la política de persistir en el establecimiento de bases anti-Japonesas en el campo, en una guerra de guerrillas anti-Japonésa y en la extensión en gran escala de vigorosas bases. En cuanto a la política de operaciones por las fuerzas armadas del pueblo, fueron intolerantes con cualquier cosa a excepción de la “guerra regular”, desconociendo el hecho de que el poder del enemigo era macho mayor que el nuestro en las etapas iniciales de la guerra. Todo esto era similar a la política que habían defendido durante el período de la Guerra Civil de los Diez Años. La diferencia estaba en que en el período de la Guerra de Resistencia mostraron completamente que habían perdido la confianza en el poder del pueblo. Fijando sus esperanzas de victoria durante la Guerra de Resistencia principalmente en la “guerra regular” sostenida por el Ejército del Kuomintang, no comprendieron el gran papel y el futuro de las fuerzas armadas del pueblo.

El metodo de la conducción de la guerra de guerrillas como lo expuso Mao Tse-Tung, era en algunos casos, “dividir el todo en partes” y “dividir las fuerzas en orden a movilizar las masas”; mientras que en otros era “unir las partes en un todo” y “concentrar las fuerzas pars asestar golpes al enemigo”. La principal estrategia de la Guerra revolucionaria como fue expuesta por Mao Tse-Tung, era el desarrollo extensivo de la guerra de guerrillas lo más completamente posible y luego, bajo ciertas condiciones, con el crecimiento de nuestro poder, convertirla en una guerra regular, como ocurrió en el período posterior de la Guerra Civil de los Diez Años. Durante este período, la guerra regular todavía adquirió la forma de una guerra de movimientos de carácter guerrillero. Bajo otras circunstancias, de acuerdo con los cambios en la situación del enemigo, la guerra regular fue convertida en guerra guerrillas, como en el primer período de la Guerra de Resistencia contra el Japón. Durante aquel período, la principal forma de lucha era la guerra de guerrillas; sin embargo, Ia posibilidad de sostener una guerra de movimientos bajo condiciones favorables no fue abandonada.

Debido a nuevas condiciones, al amplio crecimiento de la fuerza revolucionaria y a los cambios en la situación del enemigo, la guerra de guerrillas fue de nuevo convertida en guerra regular, como en el último período de Ia Guerra de Resistencia contra el Japón y durante la Guerra de Liberación contra el imperialismo norteamericano y contra Chiang Kai-Shek. En el período posterior de la Guerra de Liberación, la guerra regular se desarrolló de tal manera y en forma tan completa que incluyó operaciones de grandes formaciones en las cuales gran número de armas pesadas fueron empleadas y fueron lanzados ataques sobre puntos poderosamente fortificados. Al mismo tiempo que ocurrían todos estos cambios estratégicos, otros cambios tenían lugar en las bases revolucionarias, pequeñas bases se habían convertido en grandes y estas a su turno se extendieron a áreas que incluían ciudades, hasta que la victoria fue lograda en la mitad de la China y luego en todo el país.

Después de que la revolución hubo alcanzado la victoria en toda la nación, Mao Tse-Tung anotó la necesidad de construir un ejército completamente moderno en orden a defender nuestra patria.

En su amplio discurso ante la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, en Setiembre de 1949, dijo: “Nuestra defensa nacional debe ser consolidada y no permitiremos a los imperialistas invadir de nuevo nuestro territorio. Nuestras fuerzas armadas populares deben preservarse y fortalecerse, teniendo como pilar fundamental nuestro heróico y probado ejército de Liberación Popular. No debemos tener solamente un poderoso ejército, sino que debemos también tener una poderosa fuerza aérea y una poderosa marina de guerra“.

La toma de nuestro territorio de Taiwan por el imperialismo Norteamericano y su agresión contra la República Democrática Popular de Corea, han demostrado plenamente -como Mao Tse-Tung lo había anotado dos años antes- cuan necesario es construir modernas fuerzas para la defensa nacional. Mientras se enviaban voluntarios a luchar triunfalmente hombro a hombro con el Ejército Popular Coreano contra la agresión de los Estados Unidos, el pueblo Chino ha hecho todo lo posible por construir un ejército completamente moderno, una poderosa fuerza aérea y una poderosa fuerza naval.

Mao Tse-Tung aplicó la dialéctica Marxista-Leninista a los problemas estratégicos de la guerra revolucionaria con excepcional brillantez y paso por paso probó que este analisis dialéctico era correcto. Sin embargo, los oportunistas y los dogmáticos siempre ignoraron la relación de fuerzas entre nosotros y el enemigo, e insistieron unilateralmente en la “guerra regular”. Ellos ignoran la dialéctica en la vida y en consecuencia la vida les trae solamente sufrimientos.

 

 

Notas:

(1) J. V. Stalin, obra citada, vol. IX, página 258.

(2) Mao Tse-tung, “Obras Escogidas“, Londres, Vol. III, páginas 84 – 5.

(3) Ibid„ Vol. I, página 117.

(4) Ibid., página 194. (Mao Tse-tung, “Obras Escogidas“, Tomo I Editions Soc., París, 1955, página 235).

(5) Ibid., página 65.

(6) Ibid. página 193 – 194.

(7) Wang Ching-wei fue un notable líder del Kuomintang y un traidor pro-Japonés. Abiertamente se entregó a los invasores Japoneses en Diciembre de 1938 (durante la Guerra de resistencia contra el Japón), cuando era vicepresidente del Kuomintang y presidente de su Consejo Político Popular. En Marzo de 1940 llegó a ser presidente del títere gobierno central entonces formado en Nanking. Murió en el Japón en Noviembre de 1944.

(8) Después del fracaso de la revolución en 1927, en tres ocasiones los errores de oportunismo de “izquierda” surgieron en el cuerpo de dirección central del Partido Cornunista Chino. La primera línea oportunista de “izquierda” existió entre el invierno de 1927 y la Primavera de 1928. Estimaba erróneamente que la corriente revoluciónaria estaba todavía en ascenso; sus abogados rehusaron reconocer el fracaso de la revolución, se opusieron a cualquier retirada y demandaban continuos ataques. Su error causó grandes daños y pérdidas a las fuerzas revoluciónarias que habían sido preservadas después del fracaso de la revolución en 1927. La segunda línea oportunista de “izquierda”, generalmente llamada la línea Li Li-san, fue dominante por cerca de cuatro meses comenzando en Junio de 1930, cuando su representante, Li Li-san, encabezó la dirección central del Partido. Los abogados de esta línea negaron la necesidad de tomar fuerzas de masas en la revolución y rehusaron reconocer el desigual desarrollo de la revolución China. Llamaron a levantamientos en todo el país y a la toma de grandes ciudades, enfrentados a la idea de Mao Tse-tung de que por un largo período de tiempo el principal esfuerzo debía ser dedicado al establecimiento de áreas de bases rurales, a fin de utilizarlas para cercar las ciudades y ganar una victoria en toda la nación. La tercera línea oportunista de “izquierda” gobernó desde Enero de 1931 hasta Enero de 1935; fue defendida por un grupo de camaradas de dirección en el Comité Central del Partido que no tenían experiencia en la actual lucha revoluciónaria. Colocandose contra la línea de Mao Tse-tung -la línea correcta- propusieron un nuevo programa político que realmente restablecía y desarrollaba la línea de Li Li-san en una forma nueva, así como otras ideas y políticas “izquierdistas”. La tercera línea oportunista de “izquierda” condujo a la pérdida del noventa por ciento de las organizaciones del Partido, del Ejército Rojo Chino y sus áreas de base, expuso a millones de personas en las bases revolucionarias al gobierno tiránico del Kuomintang y retardó el proceso de la revolución China. Sin embargo, gracias a largos años de experiencia práctica, la mayoría de los camaradas que cometieron este error de “izquierdismo”, lo comprendieron y rectificaron sus faltas.

(9) Mao Tse-tung, “Obras Escogidas“, Londres, Vol. III, pág. 85 – 86.

 

 

Extraído de “Mao Tse-Tung en la revolución China” de Chen Boda, Lima, Ediciones Yawarwaqa, 1974.

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