Discurso de Chiang Ching ante las delegaciones enfrentadas de Anwey (5 de septiembre de 1967)

chiang_ching

 

¡Salud a todos vosotros, camaradas!

(Gran griterío: “¡Viva el presidente Mao!,¡Viva!, ¡Viva!“)

He venido bastante apresuradamente y no tengo ni idea de lo que ocurre aquí. El viejo K ́ang (K ́ang Sheng) simplemente me ha arrastrado hasta aquí. Tampoco he preparado las pocas palabras que aquí diré. Si lo que voy a decir es justo, podéis usarlo como referencia; en caso contrario me podéis criticar; ¡podéis incluso bombardearme o quemarme!

Quiero hablar acerca de la situación actual. Sobre esta cuestión de la situación existen entre nosotros diferentes opiniones. Creemos que, considerando el conjunto de la nación, la  situación de la Gran Revolución Cultural es excelente. Si, de otra manera, consideramos la situación en forma aislada, entonces, por supuesto, parece bastante grave en algunas regiones y lugares del país. En realidad, no es así.

Tomando el país en su conjunto y examinándolo desde el punto de vista histórico ¿no difiere grandemente la situación en este año de la que prevalecía por esta misma época el año pasado? El año pasado, por esta época, el reducido puñado de elevados miembros del Partido investidos de autoridad y que son en realidad acompañantes capitalistas y los chacales que los siguen en algunas localidades eran todavía considerablemente poderosos y capaces de actuar. ¿Y qué pasa ahora? Se encuentran paralizados. Algunos de ellos han sido derribados a golpes por los jóvenes luchadores revolucionarios. La parálisis en sí es cosa buena, por cuanto los caminantes capitalistas con autoridad ya no pueden moverse. Ésta es la razón por la cual se han establecido comités revolucionarios en algu-
nas localidades.

¿Qué se hace ahora? El Comité Central está abordando los problemas provincia por provincia y ciudad por ciudad, en el caso de las grandes ciudades. ¿No se ha procedido también de la misma manera en Anhwei? Ahora os hemos invitado, camaradas, de manera que los dos bandos que formáis puedan sentarse y resolver los problemas. Esta es asi mismo una buena situación.

Si miramos atrás, veremos que del año pasado al actual han ocurrido tremendos cambios. La campaña para la crítica de masas y el repudio del máximo acompañante capitalista que ocupaba un puesto de autoridad en el Partido está ahora desplegándose gradualmente en todo el país, y se ha abierto el fuego contra él en todos los frentes. Es necesario hacerlo caer, desacreditarlo y criticarlo completa y penetrantemente. Para hacer esto, tal como he dicho anteriormente en múltiples ocasiones, debemos llevar a cada hogar la noticia de que nosotros lo criticamos con mayor severidad aún que la empleada en su tiempo contra Trotsky, de la Unión Soviética, con el propósito de evitar que China cambie de color.

Las cosas van así porque el sujeto en cuestión ha estado en el poder durante muy largo tiempo, es traidor por partida doble y posee un equipo completo de cuadros de línea para proteger su equivocada orientación.

Pero desde el momento mismo en que el presidente Mao dio su orden para comenzar la Gran Revolución Cultural Proletaria, los jóvenes luchadores acudieron al campo de batalla y expulsaron a rastras a esos sujetos. Seguramente habrá camaradas que dirán: “La camarada Chiang Ch’ing dice bien, pero en nuestra localidad la lucha es bastante severa“. Nuestra lucha es también muy severa, aunque nosotros no aplicamos la fuerza. No obstante, he hecho saber si alguna persona insiste en mantener una lucha violenta conmigo, puede estar seguro de que me defenderé y devolverá golpe por golpe.

(Atronador griterío: “¡aprended de la camarada Chiang Ching y saludadla!“)

Camaradas yo no estoy en favor de la lucha armada, y no debéis pensar que me gusta; por el contrario, soy firmemente contraria a ella. Resueltamente me adhiero al llamado de Mao en pro de la “lucha pacífica” y no la “lucha armada”. Lo que quiero decir es esto: cuando los enemigos de clase nos ataquen, podría suceder que nosotros no tuviésemos ni un centímetro de hierro en nuestras manos, que estuviésemos desarmados. Esta es la situación en que pienso, pero por ahora necesitamos que no se produzca ese género de lucha armada.

La lucha armada siempre lesiona a una o varias personas y causa daños a bienes del estado. ¿Por qué, entonces, hemos de ser nosotros hijos pródigos? Y problemas como éste merecen explicarse claramente, El lema “ataca con la palabra y defiéndete con la fuerza” no debe presentarse privado de su contenido clasista; no debe considerarse aislado, sino en condiciones y circunstancias definidas. Sería malo el que a vuestro regreso suscitarais peleas por el mero hecho de llevar gorra de soldado y portar lanzas (El viejo K ́ang interrumpe: “Nada de lanzas, ahora tenemos ametralladoras“). Después de haber disparado un cargador completo de proyectiles, hay que volver a cargar la ametralladora.

En conjunto, creo que la situación es excelente. Ha templado a las jóvenes generaciones y a los jóvenes luchadores. Ha templado también a los cuadros revolucionarios e, igualmente, a personas de las viejas generaciones, como el anciano K’ang.

(El anciano K’ang interrumpe: “vosotros, los jóvenes, me templáis a diario“).

Camaradas: no creo que la cuestión de Anhwei sea excepcionalmente complicada. Cada cuestión presenta sus propias peculiaridades. El estado actual de Anhwei es mejor que el año pasado. Y la situación es ahora mejor que lo fuera hace un momento. Es maravilloso el que nosotros podamos sentarnos y hablar, en lugar de pelear por las cosas. Es ésta una situación favorable, un buen comienzo. Ahora bien, en varias provincias el caso es generalmente como el siguiente: se están sosteniendo conversaciones gracias a arreglos logrados por el Comité Central, y aunque en algunas determinadas localidades ha habido retrocesos, hemos de considerar que esto es un fenómeno común. Por otro lado, hay desequilibrios en la situación, pero el desequilibrio es asimismo un fenómeno habitual.

En su conjunto, la situación es satisfactoria y se desarrolla en sentido favorable. Esto exige el cumplimiento de varias condiciones: Liderazgo por el Comité Central del Partido encabezado por el presidente Mao, que es la más importante; la presencia del Ejército Popular de Liberación como pilar de la dictadura del proletariado y para defender la Gran Revolución Cultural Proletaria; y el establecimiento gradual de comités revolucionarios locales que fomenten la gran alianza revolucionaria y la combinación revolucionaria de las “tres vías”, antes de que podamos efectuar la lucha-crítica-transformación y combinar esto con la critica de masas en toda la extensión de la nación, ¿A este respecto; cómo se encuentran ahora las cosas? En primer lugar tenemos en el Partido miembros con autoridad que son acompañantes capitalistas, y tenemos además los terratenientes, los campesinos ricos, los contrarrevolucionarîos, la gente maleada y los derechistas, sin contar a los espías de los Estados Unidos, de la Unión Soviética, de Japón y del Kuomintang, todos ellos inclinados a destruirnos. Con tantas manos negras ocultas detrás del cuerpo, no es nada fácil descubrirlas. Presentándose como “ultraizquierdistas” o como “derechistas”, coinciden en su afán por minar al Comité Central del Partido, encabezado por el presidente Mao. Jamás permitiremos que tal Cosa suceda y quienes pretendan ejecutarla están condenados al fracaso.

Camaradas: Pensemos en ello: ¿Permitiríais que esto ocurriera? (El público: “¡No, nunca!“) Tomemos ahora a Pekín como ejemplo. Existe una cosa mala, y digo que es mala porque es una organización contrarrevolucionaria, la llamada “Cuerpo 16 de Mayo”. Numéricamente no es una gran organización y en apariencia, la mayoría de sus miembros son jóvenes, los cuales son en realidad los engañados. La minoría esta constituida por elementos burgueses que sienten odio profundo contra nosotros y se aprovechan de la credulidad e inestabilidad ideológica de la gente joven. Quienes realmente pulsan las cuerdas tras la escena son indudablemente malos.

¿Y respecto a Anhwei? Hay algunas personas que se oponen al Comité Central y sus nueve puntos, cinco puntos y otras decisiones. Han fallado en su ejecución; se han rehusado a ejecutarlos. Si las cosas se hicieren de acuerdo con la decisión de los nueve puntos, no hubiéranse producido los retrocesos, y de haberse producido hubiera sido cosa buena. Ahora que estáis aquí, ¡bienvenidos Seáis! La organización “16 de Mayo” asume una apariencia “ultraizquierdista”; centra su oposición sobre el primer Ministro [Chou En-lai]. En realidad, esa organización ha recogido material negro para denunciar a cada uno de nosotros, y es capaz de hacerlo de público conocimiento en cualquier momento.

(El viejo K’ang interrumpe: “¿Ha enviado la gente de Anhwei a alguna persona a recoger material referente al Grupo de la Revolución Cultural del Comité Central? Los representantes replicaron: Sí, a Liu Hsiu-shan. El anciano K’ang interviene de nuevo: Para ser justos, vosotros, los del grupo bueno, habíais también enviado a alguno a recoger material, igual que ha hecho el grupo de charlatanes. Liu Hsiu-Shan había enviado a alguien a recoger material y lo mismo hicisteis vosotros, los de los dos grupos“).

No tenemos miedo del uno ni del otro grupo. Con la conciencia limpia, ¿por qué habríamos de tener miedo? ld adelante y recoged el material que os plazca. Vosotros os limitáis a comer y a no hacer nada; en consecuencia habéis elegido esa cosa en lugar de la revolución. Haced lo que gustéis. No tengo ningún miedo. Ellos recogieron material negro contra mí en el pasado, pero sólo ahora me he enterado de ello. Mientras permanecía en Shangai, un grupo de estudios casuísticos se dedicó a colectar material, diciendo que el camarada Ch’i Pen-yü había dicho que el material se refería a mí. Para ellos no había otra alternativa que recoger el material. Cuando este material se devolvió, no hice pregunta alguna. ¡Fíjaos, todo un gran camión lleno de él! Recientemente se ha descubierto que en algunos lugares se han hecho costumbre las llamadas “reuniones especiales”. El desarrollo de estas reuniones parece cosa de payasos, de payasos incapaces de ver la luz (el camarada Yao Wen-yüan interrumpe: “¡Payasos!! Payasos“). De la derecha partió la agitación del viento de febrero de este año, en oposición a la Gran Revolución Cultural Proletaria mientras que ahora aquellos que agitan el viento “izquierdista” para oponerse al Comité Central, se oponen al primer ministro como ‘‛ultraizquierdístas”.

La “16 de Mayo” es una muy típica organización contrarrevolucionaria, y nosotros debemos intensificar nuestra vigilancia contra ella. Los espías de los Estados Unidos, Chiang Kai-shek o los espías revisionistas soviéticos, lo mismo que los terratenientes, los campesinos ricos, los contrarrevolucionarios, los elementos maleados y los derechistas nunca obraran honradamente, sino que recurrirán a todos los medios posibles para emprender una guerra a muerte.

Esto requiere que agucemos nuestra vigilancia, los descubramos e identifiquemos y hagamos propaganda entre las masas, las despertemos y aislemos a esa gente perniciosa, una minoría incapaz de ver la luz.

Es decir, que nosotros nos oponemos a los individuos que se oponen al grupo dirigente del Comité Central del Partido, encabezado por el presidente Mao, sea desde la izquierda, la extrema izquierda o la derecha. Os advierto, camaradas, que debéis estar más alerta por lo que toca a esta cuestión.

Es esta una cuestión de principio. Pero no podéis robar armas del ejército de esta manera. En el frente de la defensa nacional estamos dispuesto a a imponer penas severísimas.

El Comité Central ha aprobado ya el proyecto. Quiero advertir a los soldados que si alguno quisiera quitarme mis armas, indudablemente tomaría represalias. Por supuesto, Sería erróneo abrir el fuego. Yo soy de esa clase de personas y se si tú eres buena o mala persona, si vienes a robar mis armas.

Hemos de hacernos revolucionarios guiados por el pensamiento de Mao Tse-tung, y no miembros de los grupos de Chang o de Li. El faccionalismo es una característica de la pequeña burguesía, lo mismo que la “mentalidad de plaza fuerte de montaña” y el anarquismo muy serio. Si ambos bandos se hacen autocrítica no se producirán pleitos. Por ejemplo, si tú te opones a mi, yo debo ir a donde te encuentres y hacer autocrítica. Naturalmente, te sentirás un tanto avergonzado. Entonces, buscarías entre tus errores y también harás autocrítica. De esta manera, ambos nos aplacaremos y nos habremos puesto en condiciones de sostener una charla.

Quiero también discutir la tercera cuestión, la de establecer un comité revolucionario. Este es un órgano de poder provisional que ha evolucionado gradualmente. Sentimos ahora soplar cierto viento de malignidad y percibimos la tendencia no sólo a atacar al Comité Central presidido por el presidente Mao, sino también al Ejército Popular de Liberación y también a los comités revolucionarios. Inevitablemente, algunos miembros del Comité revolucionario habrán cometido errores y tendrán defectos. Más inevitable aún es que en estos comités se hayan infiltrado malos elementos. Los comités revolucionarios son seres recién nacidos fundados por las masas. Actualmente se manifiesta la tendencia a exigir al Comité Central que disuelva todos los comités revolucionarios que antes merecieran aprobación. ¿No es éste el caso de algunas personas que, llevados por ulteriores motivos, causan divisiones? Camaradas ¿Estáis o no enterados de esto? (Sí).

En el futuro, cuando forméis comités revolucionarios gradualmente, debéis vigilar muy estrictamente este problema. Naturalmente, a nosotros no nos asusta el que un problema resulte un tanto complicado

En la presente situación, que es excelente, debéis mantener vigilancia sobre tres cosas. Esto es que individuos de la extrema izquierda o de la derecha están saboteando al Comité Central encabezado por el presidente Mao Tse-tung y socavando a los comités revolucionarios del Ejército Popular de Liberación. No Sólo personas con autoridad toman la vía capitalista a espaldas de los comités, sino que junto a ellos se encuentran terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, malos elementos y derechistas, sino también revisionistas soviéticos, agentes de Chiang o de los japoneses y otra canalla. Poseemos acerca de ellos algún material y los hemos hecho objeto de algunas criticas.

Trazad las fronteras entre los revolucionarios y los reaccionarios, levantad vuestra moral, destruir el eventual prestigio del enemigo y después podréis aislar a los reaccionarios y luchar para vencerlos, derribarlos o eliminarlos.

 
Extraído del blog mar-armado.blogspot.com.es/

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