“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (1º PARTE)

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Esta es la era de Mao Tse-Tung, la era de la revolución mundial y la lucha afroamericana por la liberación es parte de un movimiento universal invencible. El Presidente Mao fue el primer líder mundial en elevar la lucha de nuestro pueblo al nivel de la revolución mundial“. – Robert Williams 1967

Parece que el presidente, al menos como un símbolo, ha disfrutado de un resurgimiento de la popularidad entre los jóvenes. La imagen y las ideas de Mao Tse-Tung aparecen constantemente en una miríada de contextos políticos y culturales. Por ejemplo, The Coup, un famoso grupo de hip-hop de la bahía de San Francisco, rehabilitó a Mao en el panteón de los héroes radicales negros y, al hacerlo, colocó la lucha por la libertad negra en un contexto internacional. En una canción llamada “Dig It” (1993), The Coup se refiere a sus miembros como “Los condenados de la Tierra“; le dicen a los oyentes que lean El Manifiesto Comunista; y evocan ídolos revolucionarios como Mao Tse-Tung, Ho Chi Minh, Kwame Nkrumah, H. Rap Brown, el movimiento Mau Mau en Kenia, y Geronimo Ji Jaga Pratt. A la manera maoísta clásica, The Coup se aprovecha de la frase más famosa de Mao y se apropia de ella: “Somos conscientes de que el poder está niquelado“. Aunque los miembros de The Coup no nacieron hasta después del apogeo del maoísmo negro, “Dig It” captura el espíritu de Mao en relación al mundo-a-mundo colonial que incluía a los afroamericanos. En Harlem, a finales de los años 60 y principios de los 70, parecía que todo el mundo poseía una copia de Citas del Presidente Mao Tse-Tung, más conocido como “El Libro Rojo“. Periódicamente, simpatizantes de los Black Panthers eran vistos vendiendo El Libro Rojo en las esquinas para recaudar fondos para el partido. Y no era raro ver a un joven radical negro caminando por la calle vestido como un campesino chino, excepto por el pelo Afro y las gafas de sol, por supuesto.

Como África, China estaba en movimiento y había un sentimiento general de que los chinos apoyaban la lucha por la libertad negra; por supuesto, los negros clamaban por la revolución en nombre de Mao al igual que en el nombre de Marx y Lenin. Incontables radicales negros de la época estimaban que China, ni Cuba ni Ghana o incluso París, era la tierra en la que se podría obtener la verdadera libertad. No era perfecta, pero era mejor que vivir en el vientre de la bestia. Cuando el líder de los Black Panthers, Elaine Brown, visitó Beijing en el otoño de 1970, se sorprendió gratamente por lo que la Revolución China había conseguido en términos de mejora de la calidad de vida: “Viejos y jóvenes relataban emocionantes testimonios, como convertidos en un bautismo, sobre las glorias del socialismo“. Un año más tarde regresó con el fundador de los Black Panthers Huey Newton, cuya experiencia en China describió como “una sensación de libertad, como si se hubiese ido un gran peso de mi alma y pudiese ser yo mismo, sin defensa o pretensión o necesidad de explicación. Me sentí absolutamente libre por primera vez en mi vida, completamente libre entre mis hombres“.

Más de una década antes de que Brown y Newton pisasen suelo chino, W.E.B. Du Bois se refirió a China como el otro gigante dormido preparado para liderar las razas de color en la lucha mundial contra el imperialismo. Su primer viaje a China fue en 1936 -antes de la guerra y de la revolución- durante un largo viaje a la Unión Soviética. Volviendo en 1959, cuando era ilegal viajar a China, Du Bois descubrió un nuevo país. Le llamó la atención la transformación de los chinos, en particular en relación a la emancipación de la mujer, y se fue convencido de que China lideraría a las naciones subdesarrolladas en el camino hacia el socialismo. “China después de largos siglos“, dijo en un encuentro con comunistas chinos en la celebración de su 91 aniversario, “se puso de pie y dio un salto hacia adelante. ¡África se levanta, se pone en pie, piensa y habla! ¡Aja! Se aleja de Occidente y su esclavitud y humillación de los últimos 500 años y encara el sol naciente“.

Como radicales negros llegaron a ver a China como el faro de la revolución del Tercer Mundo y el pensamiento de Mao Tse-Tung como guía es una complicada y fascinante historia que involucra literalmente a decenas de organizaciones y que cubre buena parte del mundo, desde los guetos estadounidenses al interior de África. Por lo tanto, el texto que sigue no pretende ser exhaustivo; al contrario, organizamos este artículo para explorar el impacto del pensamiento maoísta y, más en general, de la República Popular de China en los movimientos negros radicales desde los años 50 hasta por lo menos la mitad de los años 70. Además de eso, nuestro propósito es explorar como el nacionalismo radical negro formuló debates dentro del maoismo de las organizaciones “anti-revisionistas” en los Estados Unidos. Nuestra opinión es que China ofreció a los radicales negros un modelo del Tercer Mundo “de color” o un modelo marxista que les permitió desafiar una visión blanca y occidental de la lucha de clases, un modelo que moldear y reformular para adaptar sus realidades políticas. Aunque el papel de China haya sido contradictorio y problemático en muchos aspectos, el hecho de que los campesinos chinos, por delante del proletariado europeo, hicieran una revolución socialista y clavaran una posición en la política mundial distinta de la soviética y de la americana, dotó a los radicales negros de un sentido más profundo de la importancia revolucionaria y del poder. Por último, Mao no sólo demostró a los negros en el mundo que no necesitaban esperar “condiciones objetivas” para una revolución, pero su exaltación de la lucha cultural formuló también debates profundos sobre el arte y la política negra.

 

 

La Larga Marcha

 

Cualquiera que esté familiarizado con el maoísmo sabe que nunca fue una ideología desarrollada para sustituir el Marxismo-Leninismo. Al contrario, marcó un punto de inflexión contra el “revisionismo” del modelo soviético post-Stalin. Lo que Mao contribuyó al pensamiento marxista salió directamente de la Revolución China de 1949. La insistencia de Mao en que el potencial revolucionario del campesinado no dependía del proletariado urbano era particularmente atractiva para los escépticos radicales negros de la idea de que debían esperar a las condiciones objetivas para hacer su revolución. En el centro del maoísmo se encuentra la idea de que el marxismo puede ser (debería ser) reconfigurado a las condiciones de tiempo y lugar, y que el trabajo práctico, ideas y liderazgo son provenientes de las masas en movimiento y no de una teoría creada en abstracto o producida por otras luchas. En la práctica, esto significa que los verdaderos revolucionarios deben poseer una voluntad revolucionaria de vencer. La noción de voluntad revolucionaria no puede ser subestimada, especialmente por aquellos en movimientos aislados y atacados por todos los lados. Armados de la teoría propicia, del comportamiento ético propicio, y de la voluntad, los revolucionarios en las palabras de Mao pueden “mover montañas“. Tal vez sea por eso que el líder comunista chino Lin Biao escribió en las Citas que “una vez que las palabras de Mao Tse-Tung son comprendidas por las grandes masas, se convierten en una inagotable fuente de fuerza y una bomba atómica espiritual de poder infinito“.

Tanto Mao como Lin Biao reconocieron que el origen de esta “bomba atómica” se puede encontrar en las luchas nacionalistas del Tercer Mundo. En una era donde la Guerra Fría ayudó a introducir el movimiento de no-alineados, cuando los líderes mundiales “de color” convergían en Bandung, Indonesia, en 1955 para intentar tratar un camino independiente rumbo al desarrollo, los chinos esperaban liderar estas ex-colonias al camino hacia el socialismo. Los chinos (con el apoyo de la teoría de la “nueva revolución democrática” de Lin Biao) no sólo dotaron a las luchas nacionalistas de valor revolucionario, sino que también alcanzaron específicamente a África y al pueblo de descendencia africana. Dos años después de la histórica Conferencia de Bandung de las naciones no alineadas, China formó la Organización de Solidaridad con los Pueblos de África y de Asia. Mao no sólo invitó a W.E.B. Du Bois para pasar su 91 cumpleaños en China después de haber sido declarado enemigo público de los Estados Unidos, sino que tres semanas antes de la Gran Marcha en Washington en 1963, Mao publicó un comunicado criticando el racismo estadounidense y citando el movimiento de liberación afroamericano como parte de la lucha mundial contra el imperialismo. “El perverso sistema del colonialismo y del imperialismo“, dijo Mao, “exaltó y contribuyó con la esclavitud de los negros y el intercambio de los negros, y sin duda tendrá su fin con la completa emancipación de los negros“. Una década después, el novelista John Oliver Killens quedó impresionado con el hecho de que varios de sus libros, así como obras de otros escritores negros, habían sido traducidos al chino y eran leídos por los estudiantes. A todos los lugares que iba, conocía jóvenes intelectuales y trabajadores que estaban “tremendamente interesados en el movimiento negro y en como el arte y la literatura de los negros reflejaban el movimiento“.

 

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La posición del “pueblo de color” sirvió como una poderosa arma política en la movilización del apoyo de los africanos y descendientes de africanos. En 1963, por ejemplo, delegados chinos en Moshi, Tanzania, declararon que los rusos no tenían nada que hacer en África a causa de sus posiciones de blancos. Los chinos, por otra parte, no sólo formaban parte del mundo de color sino que a diferencia de los europeos, nunca tomaron parte en el intercambio de esclavos. Por supuesto, muchos de estas declaraciones servían principalmente para facilitar la creación de alianzas. El hecho es que podían encontrarse esclavos africanos en Guangzhou durante el siglo XII, y en la China comunista, los estudiantes africanos, muy raramente se quejaban de racismo. (Por supuesto, después de la muerte de Mao los enfrentamientos raciales en las universidades comenzaron a ocurrir con mayor frecuencia, sobre todo en Shangai en 1971, Nanjing en 1980 y Tianjin en 1986). Además, la política exterior de China para con el mundo negro era frecuentemente dada más por consideraciones estratégicas que por compromiso con los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo, especialmente después de la ruptura sino-soviética. La posición anti-soviética de China hizo que el establecimiento de políticas exteriores se debilitaran en sus relaciones con determinados movimientos de liberación africanos. En Sudáfrica, por ejemplo, los chinos apoyaron movimientos que también recibían apoyo del régimen del apartheid en Sudáfrica.

Sin embargo, las ideas de Mao ganaron popularidad entre los jóvenes radicales negros. Si bien los proyectos maoístas en los Estados Unidos nunca alcanzaron el resultado de los partidos comunistas soviéticos en los años 30, crearon raíces en el país. Y como cientos de flores, las ideas de Mao florecieron en un confuso mosaico de voces radicales en guerra unas con otras. Como era de esperar, en el centro del debate sobre la lucha de clases en los Estados Unidos estaba “La Cuestión Negra“: es decir, el papel de los negros en la revolución mundial.

 

 

La Revolución Negra Mundial

 

El Maoísmo en los Estados Unidos no fue importado de China. En verdad, para los maoístas educados en la antigua izquierda la fuente del maoísmo puede ser encontrada en las revelaciones de Khrushchev en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1956, que presentaron un movimiento antirrevisionista para toda la izquierda pro-stalinista. Fuera de los debates en el seno del Partido Comunista de EE.UU. surgían algunas organizaciones empeñadas en empujar a los comunistas de nuevo al territorio stalinista, incluido el Comité Provisional de Organización (POC) en 1958, “Acero y Martillo” en 1960, y el Partido Progresista de Trabajo (PLP) en 1965.

El “Partido Progresista del Trabajo”, una extensión del movimiento laboral progresista fundado tres años antes, era inicialmente dirigido por ex comunistas que creían que los chinos habían adoptado la posición correcta. Insistiendo en que los obreros negros eran la “fuerza revolucionaria clave” de la revolución proletaria, el PLP atrajo a algunos activistas negros excepcionales como John Harris en Los Angeles y Bill Epton en Harlem. Epton fue famoso por ser arrestado por “anarquía criminal” durante la rebelión de 1964 en Harlem. Dos años después, el PLP ayudó a organizar una huelga estudiantil para establecer un programa de estudios negro en la Universidad de San Francisco, y su Comisión de Liberación Negra publicó un folleto titulado “¡Liberación Negra Ahora!” que tenía la intención de colocar todas estas rebeliones urbanas en un contexto global. Pero en 1968, el PLP abandonó su apoyo al nacionalismo “revolucionario” y llegó a la conclusión de que todas las formas de nacionalismo eran reaccionarias. Como resultado, el PLP se opuso a las acciones afirmativas y a las convenciones políticas de los sindicatos negros y de posiciones latinas, que rompieron la relación del PLP con las comunidades activistas negras. De hecho, la conexión del PLP con la nueva izquierda en general fue perjudicada en parte debido a su ataque a los Black Panthers y al movimiento estudiantil negro. Miembros del PLP fueron expulsados de Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) en 1969 con la ayuda de algunos grupos nacionalistas radicales, incluyendo los Black Panthers, los “Young Lords” y los “Brown Berets“.

Sin embargo, los partidos marxistas-leninistas-maoístas predominantemente blancos, no fueron el principal vehículo de la izquierda negra maoísta. La mayoría de los radicales negros de finales de los años 50 y principios de los años 60 descubrieron China a través de las luchas anticoloniales en África y de la Revolución Cubana. La independencia de Ghana en 1957 fue motivo de celebración, y el asesinato patrocinado por la CIA de Patrice Lumumba en el Congo inspiró protestas de todos los círculos de activistas negros. La Revolución Cubana y la infame estancia de Fidel Castro en el Hotel Theresa en Harlem durante su visita a los EE.UU. permitió a los negros estar frente a frente con un socialista confeso que les tendió la mano en solidaridad con los pueblos de color en todo el mundo. Por supuesto, decenas de radicales negros no sólo defendían públicamente la Revolución cubana, sino que también visitaron Cuba a través de grupos como el “Fair Play for Cuba Committee“. Uno de los visitantes era Harold Cruse, un excomunista aún comprometido con el marxismo. Él creía que las revoluciones cubana, mexicana y africanas podrían revitalizar el pensamiento radical porque demuestraban el potencial revolucionario del nacionalismo. En un ensayo provocativo publicado en “New Leader” en 1962, Cruse escribió que la nueva generación estaba buscando en el viejo mundo colonial sus líderes y sus ideas, y entre los héroes estaba Mao: “Ellos ya tienen un panteón de héroes modernos: Lumumba, Kwame Nkrumah y Sekou Touré en África; Fidel Castro en América Latina, Malcolm X, el líder musulmán, en Nueva York, Robert Williams en el Sur y Mao Tse-Tung en China. Estos hombres son heróicos para los afroamericanos, no por su filosofía política, sino porque eran o viejos colonos que alcanzaron la independencia completa, o porque, como Malcolm X, se atrevieron a mirar a la cara a la comunidad blanca y decir: “No creemos que su civilización merezca el esfuerzo de un hombre negro para integrarla. Eso para muchos afroamericanos es un acto de desafío verdaderamente revolucionario“.

En otro ensayo, aparecido en “Studies on the Left” en 1962, Cruse fue aún más explícito sobre el carácter global del nacionalismo revolucionario. Sostuvo que los negros en Estados Unidos vivían en un colonialismo doméstico y que sus luchas debían ser vistas como parte del movimiento anticolonial en todo el mundo. “El fracaso de los marxistas estadounidenses“, escribió, “en entender la conexión entre el negro y los colonos del mundo, los llevaron al fracaso en el desarrollo de teorías que pudieran ser de valor para los afroamericanos“. Desde su punto de vista, las anteriores colonias eran la vanguardia de la revolución, y al frente de esa nueva revolución socialista estaban Cuba y China.

Las revoluciones en Cuba, en África y en China tuvieron un efecto similar en Baraka, quien una década y media después fundaría la Liga Comunista Revolucionaria inspirada en el maoísmo. Conmovido por su visita a Cuba y por el asesinato de Lumumba, Baraka se dedicó a escribir ensayos para una nueva revista llamada “African Revolution“, editada por el líder nacionalista argelino Ahmed Ben Bella. Como explicó Baraka: “India y China han tenido su independencia formal antes de la llegada de los años 50, y a finales de los años 50, ya existían muchas naciones africanas independientes (aunque con distintos niveles de neocolonialismo). Kwame Nkrumah, de Ghana, había acogido a la estrella negra en una casa del estado en Accra, y las palabras de Nkrumah sobre sus hechos aumentaban el coraje en los pueblos de color en todo el mundo. Cuando los chinos explotaron su primera bomba atómica, escribí un poema diciendo, en efecto, que el tiempo de los pueblos de color se había reanudado“.

La matriz Ghana-China es quizás la más consagrada en la carrera de Vickie Garvin, un fuerte radical que se paseó por los círculos de la izquierda negra en Halem durante el período de la posguerra. Criada en una familia negra de clase obrera en Nueva York, Garvin pasó sus veranos trabajando en la industria textil para complementar el ingreso familiar. Luego, en la escuela secundaria se mostró activa en las protestas políticas negras, apoyando los esfuerzos de Adam Clayton Powell Jr. para obtener empleos mejor remunerados para los afroamericanos de Harlem y la creación de clubes de historia negra dedicados a recaudar fondos para una biblioteca. Después de conseguir su licenciatura en Ciencias Políticas en el Hunter College y su master en Economía en el Smith College en Northampton, pasó los años de la guerra trabajando para el “National War Labor Board“, continúo como organizadora para el “United Office and Professional Workers of America” (UOPWA-CIO) y como directora de investigación nacional y co-presidenta del “Fair Employment Practices Committee“. Durante las purgas de la izquierda de la posguerra en el CIO, Garvin fue una gran voz de protesta y crítica frecuente del fracaso del CIO en su organización en el sur. Como secretaria ejecutiva de la fracción neoyorkina del Consejo Nacional del Trabajo Negro y vicepresidenta de la organización nacional, Garvin estableció estrechos vínculos con Malcolm X y lo ayudó a organizar parte de su gira por África.

Para Nkrumah de Ghana, Garvin se unió al éxodo intelectual negro cuando compartió, en los comienzos, una habitación con la poeta Maya Angelou y luego se mudó a una casa cerca de Du Bois. Pasó dos años en Accra rodeada de algunos intelectuales y artistas negros claves, incluyendo a Julian Mayfield, el artista Tom Feelings y el caricaturista Ollie Harrington. A medida que la radical enseñaba Inglés al núcleo diplomático cubano, argelino y chino en en Ghana, era difícil no desarrollar una perspectiva profundamente internacionalista. Las conversaciones de Garvin con Du Bois durante sus últimos días en Ghana sólo reforzaron su internacionalismo y despertaron su interés por la Revolución China. Por supuesto, a través de Du Bois, Garvin consiguió un trabajo como un “supervisora” de las traducciones al inglés de “Pekín Informa“, así como profesora en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Shanghai. Continuó en China desde 1964 hasta 1970, construyendo puentes entre la lucha por la liberación negra, los movimientos independentistas africanos, y la Revolución China.

Para Huey Newton, el futuro fundador de los Black Panthers, la revolución africana parecía aún menos crucial que los acontecimientos en Cuba y en China. Como estudiante del Merritt College a comienzos de los años 60, leyó un poco de existencialismo, comenzó a asistir a las reuniones patrocinadas por el Partido Laboral Progresista, y a apoyar a la Revolución Cubana. No es de extrañar, Newton comenzó a leer literatura marxista vorazmente. Mao, en particular, dejó una impresión permanente: “Mi conversión fue completa cuando leí los cuatro volúmenes de Mao Tse-Tung para aprender más sobre la Revolución China” Así que, mucho antes de la fundación de los Black Panthers, Newton se sumergió en el pensamiento Mao Tse-Tung, así como en los escritos del Che Guevara y de Frantz Fanon. “Mao, Fanon y Guevara veían claramente que las personas habían sido despojadas de sus derechos y dignidad, no por una filosofía o meras palabras, sino a punta de pistola. Habían sido asaltadas por gángsters y violadas; para ellas, la única manera de obtener la libertad era confrontar fuerza con fuerza“.

 

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La voluntad de los chinos y cubanos de “confrontar fuerza con fuerza” también hizo sus revoluciones atractivas para los radicales negros en la era de la resistencia pacífica no violenta. Por supuesto, cuando tuvo su parte de lucha armada en el Sur, con grupos como los “Deacons for Defense and Justice“, y el movimiento de Gloria Richardson en Cambridge defendiendo protestas pacíficas cuando era necesario. Pero la figura que mejor encarnaba las tradiciones negras de la autodefensa armada era Robert Williams, un héroe para la nueva ola de internacionalistas negros cuya importancia casi igualaba a la de Malcolm X. Como ex miembro de la marina estadounidense, con una amplia formación militar, Williams ganó notoriedad en 1957 por la formación de grupos de autodefensa armada en Monroe y Carolina del Norte para luchar contra el Ku Klux Klan. Dos años más tarde, la declaración de Williams de que los negros deberían “confrontar la violencia con la violencia” como única forma de acabar con la injusticia en un sur sin civilización, llevó a su suspensión de la presidencia de la fracción de Monroe de la NAACP.

La ruptura de Williams con la NAACP y su apoyo abierto a la autodefensa armada lo empujó más hacia la izquierda y hacia la órbita del Partido Socialista de los Trabajadores, del Partido del Trabajo Mundial, y de algunos miembros de la vieja CPUSA. Sin embargo Williams tuvo contacto con comunistas desde sus días como mecánico en Detroit en los años 40. No sólo leía el “Daily Worker“, como publicó en una historia en sus páginas llamada “Algún día volveré al sur“. Williams tenía algo de intelectual y autodidacta. Estudió en la West Virginia State College en el Norte de California, y en la Johnson C. Smith College. Sin embargo, sus asociaciones más recientes con la izquierda, lo llevaron al “Cuba and the Fair Play for Cuba Committee“. Después de regresar de su primer viaje en 1960, levantó una bandera cubana en su jardín y escribió una serie de artículos en su publicación mimeografiada, “Crusader“, sobre la transformación de la vida de los obreros en Cuba como resultado de la revolución. En uno de sus editoriales publicados en agosto de 1960, Williams insistió en que la lucha por la liberación de los afroamericanos “está relacionada con las luchas por la autonomía de los africanos, cubanos, todos los latinoamericanos y los asiáticos“. Su apoyo a la Revolución China también era evidente en las páginas de “Crusader“, haciendo hincapié en la importancia de China como fuente de fuerza para los movimientos de justicia social en todo el mundo. Como Baraka, Williams escribió acerca de la detonación de la bomba atómica china en 1960 como una ocasión histórica para los oprimidos. “Con la bomba“, escribió “China será respetada y le dará una voz poderosa a aquellos que han clamado justicia tanto para los negros como para los blancos“.

En 1961, como resultado de las denuncias de secuestro forjadas en una orden de arresto federal, Williams y su familia se vieron obligados a abandonar el país y a buscar asilo político en Cuba. Durante los próximos cuatro años, Cuba se convirtió para Williams en la base para promover la revolución mundial negra y establecer una ideología internacionalista que abrazara el nacionalismo negro y la solidaridad con el Tercer Mundo. Con el apoyo de Fidel Castro, Williams mantuvo un programa de radio llamado “Radio Free Dixie“, dirigido a los afroamericanos, continuó editando “Crusader” (que ahora había pasado de una publicación mimeografiada a una revista completa), y terminó su libro “Negros con armas” (1962). Sin embargo, no se identificaba con el marxismo. Al mismo tiempo, rechazaba la etiqueta de “nacionalista”, haciéndose llamar “internacionalista”: “Eso es todo, estoy interesado en los problemas de África, Asia y América Latina. Creo que todos somos parte de la misma lucha, una lucha por la liberación“.

Aunque Williams recuerda haber tenido buenas relaciones con Castro, las diferencias políticas sobre la raza le llevaron a un desacuerdo con los comunistas cubanos. “El Partido“, recuerda Williams, “creía que era un problema exclusivamente de clases y que una vez que el problema de clase fuese resuelto a través de una administración socialista, el racismo sería abolido“. Williams no sólo no estuvo de acuerdo cuando se acercaba mucho al Che Guevara, que incorporaba mucho de lo que Williams predicaba desde el principio: solidaridad para con el Tercer Mundo, el uso de la lucha armada, y un interés firme y profundo en la revolución africana. Por supuesto, la inclinación del Che hacía China, causó impactó en la decisión de Williams de dejar Cuba por Beijing. Dada la ruptura de el Che con Fidel y la solidificación de los lazos entre Cuba con la Unión Soviética, Williams no veía motivo alguno para quedarse. Él y su familia hizieron las maletas y se trasladaron a China en 1966.

Cómo revolucionario exiliado en China durante su época más tumultuosa, Williams, sin embargo, predijo que las rebeliones urbanas en los ghettos de América transformarían el país. Aunque se puede decir que desde la publicación de “Crusader” en Cuba y entonces en China, Williams tenía muy poco contacto con el movimiento de liberación negra en los Estados Unidos, su revista llegó a una nueva generación de jóvenes activistas negros y promovió la perspectiva de la revolución mundial negra articulada por críticos como Harold Cruse. El hecho es que “Crusader” es el propio ejemplo de que Williams unió un pequeño grupo de intelectuales radicales negros y activistas para formar lo que podría se espontáneamente llamado la primera organización negra maoísta de la historia: el Movimiento de Acción Revolucionaria (Revolutionary Action Movement – RAM).

 

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Souls”, Vol.1, Nº4. Radicalism in Black America.

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