“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (2º PARTE)

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El Movimiento de Acción Revolucionaria y la futura Revolución Negra

 

El vuelo de Williams a Cuba inspiró en parte la creación del RAM. En Ohio, alrededor de 1961, miembros negros de los Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS), así como activistas del Comité de Coordinación Estudiantil sin Violencia (SNCC) y del Congreso de Igualdad Racial (CORE) se reunieron en un pequeño grupo para discutir el significado del trabajo de Williams en Monroe y su posterior exilio. Liderados por Donald Freeman, un estudiante negro en la Case Western Reserve en Cleveland, el núcleo del grupo consistía en una organización recién creada llamada “Challenge“, formada por estudiantes de la Central State College en Wilberforce. Los miembros de la Challenge estaban especialmente motivados por el ensayo de Harold Cruse “Nacionalismo Revolucionario y Afroamericano“, que circulaba ampliamente entre los jóvenes radicales negros. Inspirados por la interpretación de Cruse de la importancia mundial de la lucha por la liberación negra, Freeman esperaba transformar la Challenge en un movimiento revolucionario nacionalista similar a la Nación del Islam, pero eso adoptaría las tácticas de acción directa del SNCC. Después de un largo debate, los miembros de la Challenge resolvieron disolver la organización en la primavera de 1962 y formar el Comité de Acción Revolucionaria (originalmente llamado “Reform” Action Movement para no asustar a la administración), con sus principales líderes Freeman, Max Stanford y Wanda Marshall. Unos meses más tarde trasladaron su base a Philadelphia, comenzaron a publicar un periódico bimensual llamado “Black América” y un boletín informativo de una página llamada “RAM Speaks“, e hicieron planes para construir un movimiento nacional en dirección al nacionalismo revolucionario, la organización juvenil, y la autodefensa armada.

Freeman y los miembros del RAM, en Cleveland, continuaron trabajando públicamente a través del Instituto Afroamericano, un grupo de reflexión de orientación activista formado en el otoño de 1962. Bajo la dirección de Freeman, su consejo -apodado “Soul Circle“- consistía en un pequeño grupo de hombres negros relacionados con organizaciones comunitarias, derechos civiles y laborales y grupos estudiantiles. Miembros del consejo como Henry Glover, Arthur Evans, Nate Bryant, y Hanif Wahab disertaban sobre historia y política africana, organizaban foros para discutir el futuro del movimiento por los derechos civiles, la participación negra en la política de Cleveland, y las condiciones económicas de los negros urbanos. El instituto también reclutó al gran baterista Max Roach para ayudar en la organización de un tablón titulado “El papel del artista negro en la lucha por la libertad“. Miembros del instituto también utilizaron folletos y panfletos al azar para influir en el pensamiento de la comunidad negra sobre asuntos locales e internacionales. Destinados “a quien pueda interesar“, estos breves folletos pretendían estimular debate y ofrecer a la comunidad negra una posición sobre temas más urgentes como “las elecciones, la renovación urbana, la subordinación de la economía negra, la ‘carrera armamentista’, y la lucha en el sur“. En un año, el instituto pasó de la impresión de folletos a la impresión de un boletín informativo completo llamado “Afropinion“. A través del Instituto Afroamericano, los miembros de la RAM en Cleveland trabajaron con activistas del CORE y otros organizadores de la comunidad para exigir mejoras en la asistencia hospitalaria para los pacientes negros y protestar contra la exclusión de la historia africana y afroamericana del currículum de las escuelas públicas. La campaña más importante del instituto en 1963 fue la defensa de Mae Mallory, una mujer negra que estaba encarcelada en Cleveland por su relación con Robert Williams en Monroe, Carolina del Norte. Poco después del vuelo de Williams a Cuba, Mallory fue arrestada en Ohio a la espera de los cargos de extradición. El instituto y sus aliados, incluída la Nación del Islam en Cleveland, pidieron al gobierno de Ohio que retira la solicitud de extradición, y también organizaron una manifestación masiva delante de la prisión exigiendo la liberación inmediata de Mallory.

En Carolina del Norte, el RAM provino principalmente de la Asociación Afroamericana. Fundada por Donald Warden en 1962, la Asociación Afroamericana consistía en estudiantes de la Universidad de California en Berkley y de la Merritt College, muchos de los cuales, como Leslie y Jim Lacy, Cedric Robinson, Ernest Allen, y Huey Newton, tenían papeles especiales como intelectuales y activistas radicales. En Los Angeles, el presidente de la Asociación Afroamericana era un joven llamado Ron Everett, que más tarde cambiaría su nombre a Mualna Karenga y fundaría la organización de los EE.UU.. La Asociación Afroamericana desarrolló rápidamente una reputación como grupo de militantes intelectuales dispuestos a discutir con cualquiera. Desafiando a maestros, a grupos de discusión como la Alianza de la Juventud Socialista, y enseñando públicamente historia y cultura negra, esos jóvenes activistas dejaron una profunda impresión en algunos estudiantes, así como en la comunidad negra. En el Este de la Bahía, donde la tradición de los discursos de tribuna murió en los años 30 (con la excepción de las campañas individuales del Congreso de Derechos Civiles comunista a principios de los años 50), la Asociación Afroamericana era la prueba viviente de que una cultura militante intelectual, vibrante y altamente visible, podría existir.

Mientras tanto, el movimiento Trabajo Progresista (PL) comenzó a patrocinar viajes a Cuba y reclutó a algunos estudiantes radicales negros en el Este de la Bahía para ir juntos. Entre ellos estaba Ernest Allen, trasladado para la UC Berkley del Merritt College, ya que había sido expulsado de la Asociación Afroamericana. Chico obrero de Oakland, Allen formaba parte de una generación de radicales negros cuyo descontento con la estrategia del movimiento por los derechos civiles de la resistencia pasiva y sin violencia, los llevó más cerca de Malcolm X y de los movimientos de liberación en el Tercer Mundo. No es sorprendente que a través de su viaje a Cuba en 1964 descubriera el Movimiento de Acción Revolucionaria (RAM). Entre los compañeros de viaje de Allen estaba un grupo de militantes negros Detroit: Lucas Tripp, Charles (“Mao“) Johnson, Charles Simmons, y General Baker. Todos eran miembros del grupo estudiantil en Uhuru, y todos desempeñaron papeles clave en la formación del Movimiento Obrero Revolucionario Dodge de la Liga Obrera Negra Revolucionaria. Casualmente, el líder de RAM, Max Stanford, ya estaba en la isla visitando a Robert Williams. Cuando llegó la hora de regresar a los Estados Unidos, Allen y el grupo de Detroit estaban comprometidos con la fundación de la RAM. Allen se detuvo en Cleveland para reunirse con miembros de la RAM en su viaje en autobús de vuelta a Oakland. Armado con copias de “Crusader” de Robert Williams y materiales relacionados con la RAM, Allen regresó a Oakland con la intención de establecer la presencia de la RAM en el Este de la Bahía. Como resultado, activistas como Isaac Moore, Kenn Freeman (Mamadou Lumumba), Bobby Seale (futuro fundador de los Black Panthers), y Doug Allen (hermano de Ernie) establecieron una base en el Merritt College a través del “Soul Students Advisory Council“. Aunque el grupo nunca había superado un puñado de personas, su presencia intelectual y cultural fue ampliamente estimada. Allen, Freeman y los otros, fundaron un periódico llamado “Soulbook: The Revolutionary Journal of the Black World“, que publicaba prosa y poesía orientadas a la izquierda nacionalista negra. Freeman, en particular, era muy respetado entre los activistas del RAM y ampliamente leído. Constantemente llevaba a sus miembros a pensar en la lucha negra en un contexto global. Los editores de “Soulbook” también desarrollaron lazos con radicales negros de la vieja izquierda, sobre todo con el ex-comunista Harry Haywood, cuyo trabajo publicaron en una edición temprana.

Aunque el RAM se había estructurado en el norte de California y en Cleveland, en 1964 Philadelphia parecía ser la “base” del RAM. Fue en Philadelphia, después de todo, donde el RAM mantuvo una existencia abierta, operando bajo su propio nombre en lugar de una variedad de frentes organizadores. La fuerza de la fracción de Philadelphia tiene mucho que ver con el hecho de que era también el hogar de Max Stanford, presidente de la RAM Nacional. Fue desde Philadelphia que la RAM publicó un periódico bimensual llamado “Black América” y un boletín informativo llamado “RAM Speaks“; hizo planes para construir un movimiento nacional dirigido al nacionalismo revolucionario, la organización juvenil, y la lucha armada; y reclutó a algunos activistas de Philadelphia para el grupo, incluyendo a Ethel Johnson (quien también había trabajado con Robert Williams en Monroe), Stan Daniels, y Playthell Benjamin. Posteriormente, la RAM reclutó a un grupo de jóvenes activistas de Philadelphia que más tarde desempeñarían un papel clave en las organizaciones radicales, incluyendo a Michael Simmons, unos de los autores del famoso “Black Consciousness Paper” de la SNCC, cuya resistencia al reclutamiento dio lugar a una condena de dos años y medio de prisión, y Tony Monteiro, que se convertiría en un líder nacional en el CPUSA durante los años 70 y 80.

 

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La organización RAM representó el primer intento serio y duradero de casar, en el periodo de la posguerra, el marxismo, el nacionalismo negro, y el internacionalismo del Tercer Mundo en un programa revolucionario coherente. Desde la perspectiva de Max Stanford, la RAM “intentó aplicar una línea de pensamiento Marxista-Leninista-Maoísta” a las condiciones de los negros y “avanzó en la teoría de que el movimiento de liberación negra en los Estados Unidos era parte de la vanguardia de la revolución socialista mundial“. Jóvenes militantes de la RAM buscaron orientación política de anteriores comunistas negros que habían sido expulsados, o por “ultraizquierdismo” o “nacionalismo burgués“, o abandonado el partido debido a su “revisionismo“. Entre este grupo de antiguos comunistas se encontraban Harold Cruse, Harry Haywood, Abner Berry y “Queen Mother” Audley Moore. Por supuesto, Moore se convertiría en el mentor más importante de la RAM en la Costa Este, ofreciendo a los miembros formación en el pensamiento nacionalista negro y en el marxismo. La casa de “Queen Mother“, la cual era cariñosamente llamada “Mount Addis Ababa“, sirvió prácticamente como escuela para una nueva generación de jóvenes radicales negros. Moore había fundado el Partido Afroamericano de Liberación Nacional en 1963, formando un gobierno provisional en el que eligió a Robert Williams como primer ministro en el exilio. Estos jóvenes radicales negros también buscaban entre los legendarios ex-trotskistas James Boggs y Grace Lee Boggs, antiguos camaradas de C.L.R. James, cuyos escritos marxistas y panafricanistas influenciaron inmensamente a los miembros de la RAM, así como otros activistas de la Nueva Izquierda.

Aunque la RAM como movimiento nunca haya recibido la gloria publicitaria como la dada a grupos como los Black Panthers, su influencia superaba en mucho sus números, no muy diferentes a los de la Hermandad de Sangre Africana (ABB) cuatro décadas antes. Por supuesto, como la “African Blood Brotherhood“, la RAM se mantuvo predominantemente como una organización clandestina que dedicaba más tiempo a la agitación propagandística que a las organización propiamente dicha. Líderes como Max Stanford se identificaban con los campesinos rebeldes chinos que llevaron a la victoria al Partido Comunista Chino. Se aprovecharon de la famosa frase de Mao: “Cuando el enemigo avanza, retrocedemos; cuando acampa, lo hostigamos; cuando se fatiga, lo atacamos; cuando se retira, lo perseguimos“- y la entendieron literalmente, llamando a la insurreción armada e inspirándose directamente en las ideas de la teoría de la guerra de guerrillas en las ciudades de Estados Unidos de Robert Williams. Los líderes de la RAM creían, no sólo que esa guerra era posible, sino que también podría ser ganada en noventa días. La combinación entre el caos en la masa y la disciplina revolucionaria eran la llave para la victoria. La edición de otoño de 1964 de “Black América” preveía el Armagedón:

Hombres y mujeres negras abandonarán las fuerzas armadas y formarán parte de las fuerzas de liberación negras. Los blancos que dicen querer ayudar en la revolución serán enviados a las comunidades blancas para dividirlos, luchar contra los fascistas y frustrar los esfuerzos de las fuerzas contrarrevolucionarias. El caos estará en todas partes y con el colapso de la comunicación en masa, la rebelión se multiplicará en todas las facetas opresoras del gobierno. El mercado de valores caerá; Wall Street se detendrá; Washington D.C. será destrozado por los disturbios. Oficiales de todos los lugares correrán para salvar sus vidas. George Lincoln Rockwellers, Kennedys, Vanderbilt, Hunts, Johnsons, Wallaces, Barnetts, etc, serán los primeros en irse. La revolución “vendrá por la noche y no perdonará a nadie“. (…)La Revolución Negra será usada para el sabotaje en las ciudades, acabando con la energía eléctrica en primer lugar, a continuación, el transporte y la guerrilla en el interior del sur. Con las ciudades indefensas, el opresor quedará desamparado.

La revolución era claramente vista como un trabajo masculino, ya que las mujeres casi no aparecen en la ecuación. Está claro que uno de los hechos sorprendentes sobre la historia de la izquierda antirrevisionista es como permaneció dominada por los hombres. Aunque Wanda Marshall haya sido una de las fundadoras de la RAM, no obtuvo un puesto de liderazgo nacional en 1964. A pesar de promover la creación de “ligas femeninas” cuyo propósito era “organizar a mujeres negras que trabajan en hogares de blancos“, la RAM se mantuvo relativamente estática en cuanto a la liberación de las mujeres hasta finales de los años 60, cuando la organización comenzó a derrumbarse. En 1969, la RAM publicó una declaración sobre el papel de las “Soul Sisters” en el movimiento. Como auxiliar de la RAM, las “Soul Sisters” deberían ser entrenadas en autodefensa y trabajar para organizar a la juventud femenina, pero también deberían educar, cuidar, e influir positivamente en los hombres revolucionarios negros. Sus tareas inmediatas incluían “influenciar a negros no-militantes a participar en la autodefensa organizada“, promover los esfuerzos para mantener “mujeres blancas fuera de todas las áreas de la política y de la vida sexual negra“, denunciar cualquier incidente de “abuso por parte de la policía o cualquier otro hombre blanco en el guetto o en las escuelas“, y “promover la imagen de Robert Williams como símbolo internacional de la lucha por la libertad negra“. Las dos tareas que más revelaban la posición de subordinación de las mujeres eran entrenar “niñas para hacer un censo de la población negra” y hacerlas “comprar y diseñar suéteres como símbolo de identificación“.

La orientación masculina de la RAM no debería ser sorprendente considerando la orientación masculina de las organizaciones nacionalistas negras (sin mencionar a la Nueva Izquierda) en los años 60, ya sea reivindicando derechos civiles o alguna versión incipiente del Poder Negro. El masculinismo de la RAM, sin embargo, fue intensificado por el hecho de que sus líderes se veían como guerrilleros urbanos, como miembros de una versión completamente negra del Ejército Rojo de Mao. No todos los miembros de la RAM se veían de esa manera, pero aquellos que si se veían, estaban profundamente comprometidos con una serie de éticas revolucionarias que Mao estableció para su propio partido y para los miembros del Ejército Popular. Vemos esto muy claramente en el “Código de los Núcleos” de la RAM, una serie de reglas de conducta altamente didácticas que los miembros deberían seguir. Algunos ejemplos de este código:

-Un nacionalista revolucionario mantiene el máximo respeto a toda autoridad dentro del partido…

-Un nacionalista revolucionario no puede ser corrompido por el dinero, honores o cualquier otro beneficio personal…

-Un nacionalista revolucionario no vacilará a la hora de subordinar su interés personal al de la vanguardia sin dudar…

-Un nacionalista revolucionario mantendrá el mayor nivel de moralidad y nunca tomará de las masas ni una sola aguja y ni una sola hebra de hilo, manteniendo el máximo respeto entre ellos, y nunca abusará o sacará ventaja alguna de otros para beneficio personal y nunca interpretará mal la doctrina del nacionalismo revolucionario, por cualquier razón…

Las similitudes del código con la Citas del Presidente Mao Tse-Tung son impresionantes. Por supuesto, el último ejemplo viene directo de las “Tres Principales Reglas de la Disciplina” de Mao, que instaban a “No tomar de las masas ni una sola aguja y ni una sola hebra de hilo“. Abnegación y compromiso total con las masas es otro tema que dominan las Citas. Nuevamente, las comparaciones son notables: “En ningún momento y en ninguna circunstancia“, dice Mao, “puede un comunista poner en primer plano sus intereses personales; al contrario, debe subordinarlos a los intereses de la nación y de las masas populares. De ahí que el egoísmo, la desgana en el trabajo, la corrupción, el afán de figurar, etc., sean lo más despreciable, mientras que la entrega abnegada, el entusiasmo y la energía en el trabajo, la dedicación de todo corazón al deber público y el esfuerzo concienzudo y tenaz merezcan respeto“.

El énfasis del maoísmo en las éticas revolucionarias y en la transformación moral, al menos en la teoría, resonaba con las tradiciones religiosas negras (así como con el protestantismo norteamericano de manera general), y como la Nación del Islam, predicaba el autocontrol, el orden y la disciplina. Es muy posible que en medio de una contracultura que incorporaba elementos de hedonismo y el uso de drogas, una nueva ola de estudiantes y obreros radicales encontraran atractivas las éticas maoístas. (Por supuesto, muchos en la nueva izquierda y en el movimiento de liberación femenina posiblemente también encontraron atractiva la idea de las éticas revolucionarias de Mao). Después de su regreso de China, Robert Williams -en muchos aspectos, el padre fundador de la RAM- insistió en que todos los jóvenes activistas negros pasaban por una transformación personal y moral. “Existe una necesidad por un código revolucionario estricto de éticas morales. Los revolucionarios son instrumentos de justicia“. Para los revolucionarios negros, la dimensión moral y ética del pensamiento de Mao se centraba en la noción de la transformación personal. Era una lección familiar incorporada en la vida de Malcolm X y (más tarde) de George Jackson, la idea de que alguien posee la voluntad revolucionaria de transformarse. (Estas narraciones son casi exclusivamente masculinas a pesar del creciente número de memorias de mujeres radicales negras). Si los miembros de la RAM vivían o no por las reglas del código, las éticas maoístas servirían definitivamente para reforzar el status de Malcolm X como modelo revolucionario.

Un programa de doce temas fueron creados por la RAM para el desarrollo de escuelas de la libertad, organizaciones estudiantiles negras, clubes de tiro, cooperativas negras (no sólo para el desarrollo económico, sino para mantener “la comunidad y las fuerzas de la guerrilla trabajando durante algún tiempo“), y un ejército guerrillero de liberación hecha por jóvenes y desempleados. Estos también dieron especial énfasis al internacionalismo en el apoyo a los movimientos de liberación nacionales en África, Asia y América Latina, así como la adopción del “socialismo panafricano“. En la línea del ensayo seminal de Cruse, los miembros de la RAM se veían a sí mismos como colonos combatiendo una “guerra colonial en casa“. Como escribió Stanford en un documento interno titulado “Proyectos y Problemas del Movimiento Revolucionario” (1964), “la posición de la RAM es que el afroamericano no es un ciudadano de los EE.UU., cuyos derechos fueron negados, sino que es un colono esclavizado. Esto quiere decir que los negros en los EE.UU. son una nación atrapada y suprimida y que su lucha no es por la integración en la comunidad blanca, sino por la liberación nacional“.

Como colonos con derecho a la autodeterminación, la RAM vio Afroamérica como un miembro de hecho de las naciones no alineadas. Incluso se identificaban como parte del “mundo de Bandung“, llegando tan lejos como para hacer una conferencia en noviembre de 1964, titulada “La Relación de la Revolución Negra con en el Mundo de Bandung“. En un artículo de 1965 publicado en el periódico de la RAM, “Black América“, el grupo pasó a desarrollar una teoría llamada Humanismo Bandung, o Internacionalismo Revolucionario Negro, con el argumento de que la batalla entre el imperialismo occidental y el tercer mundo -más que la batalla entre el trabajo y el capital- representaba la contradicción más fundamental de nuestro tiempo. La organización equiparó la lucha por la libertad afroamericana con lo que sucedía en China, Zanzíbar, Cuba, Vietnam, Indonesia y Argelia, y caracterizó su trabajo como parte de la estrategia internacional de Mao de cercar los países capitalistas occidentales y desafiar el imperialismo. Después de 1966, sin embargo, el término Humanismo Bandung fue dejado atrás por completo y sustituído por Internacionalismo Negro.

 

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Lo que era pretendido precisamente por el Internacionalismo Negro fue expuesto en un folleto increíblemente grueso de treinta y seis páginas, “The World Black Revolution“, que fue publicado por la RAM en 1966. Libremente a los moldes del Manifiesto Comunista, el folleto se identificaba fuertemente con China en contra tanto del Occidente capitalista como del Imperio soviético. La “emergencia de la China revolucionaria comenzó a polarizar contradicciones de castas y clases por el mundo, tanto en los campos del imperialismo burgués como en el campo europeo burgués comunista-socialista“. En otras palabras, China fue la punta que moldeó las contradicciones entre el pueblo colonial y el Occidente. Rechazando la idea de que la revolución socialista ascendería en los países desarrollados de Occidente, la RAM insistía en que la única solución verdaderamente revolucionaria era la “Dictadura Mundial de los Negros y desfavorecidos a través de la Revolución Negra Mundial“. En esto, por supuesto, estaban trabajando con las definiciones de hoy: la RAM utilizó “desfavorecidos” para anglobar todos los pueblos de color de Asia, América Latina, África, y otros lugares; “Negros y desafavorecidos” no era más que un sinónimo para el mundo colonial. China estaba en una lucha amarga por defender su propia libertad. Ahora el resto del mundo “negro” debería seguir el ejemplo: “Los negros desfavorecidos tienen sólo una alternativa para liberarse del colonialismo, el imperialismo, el capitalismo y el neocolonialismo; destruir la civilización (las ciudades del mundo) Occidental (burguesa) a través una Revolución Mundial Negra, estableciendo una Dictadura Mundial Revolucionaria, pudiendo así dar fin a la explotación del hombre por la humanidad y crear el nuevo mundo revolucionario“. Para coordinar esta revolución, la RAM pidió la creación de una Internacional Negra y un “Ejército de Liberación Popular a escala mundial“.

Debido a su nacionalismo estridente, la Revolución Mundial Negra concluyó que el nacionalismo negro “es realmente el internacionalismo“. Sólo destruyendo el nacionalismo blanco y el poder blanco puede la liberación ser alcanzada por todo el mundo. No sólo las fronteras nacionales serán eliminadas con la “dictadura de los negros y desfavorecidos”, sino que “la necesidad por el nacionalismo en su forma agresiva será eliminada“. Esta es una declaración notable dadas las raíces sociales e ideológicas de la RAM. Pero en lugar de representar una posición unificada, la declaración refleja diferentes tensiones que persistirán a lo largo de la historia de la RAM. Por un lado estaban los nacionalistas que consideraban que los revolucionarios deberían luchar primero por la nación negra y construir el socialismo separados del resto de los Estados Unidos. Por el otro lado estaban los socialistas como James Boggs y Grace Lee Boggs que querían saber quién lideraría a la nación “blanca” y que significaría para la libertad negra. Ellos también rechazaban los esfuerzos para resucitar la tesis de la “Nación Negra“, la antigua línea comunista que decía que el pueblo del interior sureño de mayoría negra (la región del “black belt“) tenía el derecho de abstenerse de la unión. Los Boggs creían que la verdadera fuente del poder estaba en las ciudades y no en el mundo rural.

Después de años como organización clandestina, una serie de “revelaciones” en  las revistas “Life” y “Esquire” que circulaban en 1966, identificaban a la RAM como uno de los grupos extremistas líderes “conspirando una guerra contra los ‘blanquitos'”. El grupo “patrocinado por Pekín” no sólo era considerado armado y peligroso, sino “impresionantemente culto en literatura revolucionaria, de Marat y Lenin a Mao, Che Guevara y Frantz Fanon“. La fracción de Harlem Brach del Partido Obrero Progresista respondió a los artículos con un folleto titulado “La Conspiración contra la América Negra“, con el argumento de que China no estaba financiando la revolución, sólo dando un ejemplo revolucionario por su fiel antiimperialismo. Las verdaderas causas de la rebelión negra, insistían, se podían encontrar en la calidad de vida en el guetto. No es sorprendente que estos artículos altamente divulgados fueron seguidos de una serie de redadas en las casas de los miembros de la RAM en Philadelphia y en Nueva York. En junio de 1967, miembros de la RAM fueron detenidos y acusados de conspirar para instigar la revuelta, envenenar policías con cianuro de potasio, y asesinar a Roy Wilkins y Whitney Young. Un año después, bajo la atmósfera represiva del Programa de Contrainteligencia del FBI (COINTELPRO), la RAM se convirtió en el Partido de Liberación Negra, o Partido Afroamericano de Liberación Nacional. En 1969, la RAM se había prácticamente disuelto, aunque sus miembros prefirieron “volver a la comunidad e infiltrarse en organizaciones negras existentes“, continuaron exigiendo el programa de los doce puntos, y desarrollar grupos de estudio que se centrasen en la “Ciencia del Internacionalismo Negro y el pensamiento del presidente Rob [Robert Williams]“.

Las operaciones de COINTELPRO explican sólo en parte la disolución de la RAM. Algunos de sus miembros se trasladaron a otras organizaciones, como la República de la Nueva África y el Black Panthers. Pero su afiliación decreciente y su definitiva desaparición pueden atribuirse parcialmente a errores estratégicos de su propio parte. Por supuesto, la comprensión de los miembros de la actual situación en los guettos y sus estrategias específicas de movilización sugieren que no eran, al final, buenos maoístas. La insistencia de Mao en la naturaleza prolongada de la revolución no fue tomada en serio; en cierto punto sugerían que la guerra por la liberación probablemente llevaría noventa días. Y debido a que los líderes de la RAM centraban su trabajo en confrontar al Estado y atacar a líderes negros que denominaban reformistas, fracasaron en crear una fuerte base en las comunidades urbanas negras. Por otra parte, a pesar de su fiel internacionalismo, no han llegado a otras “nacionalidades” oprimidas en los Estados Unidos. Sin embargo, lo que la RAM y Robert Williams hicieron fue elevar el nacionalismo revolucionario negro a una posición de importancia crítica y teórica para la izquierda antirrevisionista en general. Proporcionaron un ejemplo práctico y organizativo de lo que Harold Cruse, Frantz Fanon y Malcolm X trataron de desarrollar en sus escritos y discursos. Más importante aún, encontraron justificación teórica para el nacionalismo revolucionario negro en el pensamiento de Mao Tse-Tung, especialmente después del lanzamiento de la Revolución Cultural en China.

Finalmente recibí las noticias“: La Liga Obrera Negra Revolucionaria

 

Aunque la RAM estaba en decadencia, sus líderes siguieron formando algunos de los movimientos más radicales de la década. Varias figuras clave de la Liga Obrera Negra Revolucionaria en Detroit habían sido líderes en la RAM, más notablemente Lucas Tripp, General Baker, Charles (Mao) Johnson y, más tarde, Ernie Allen. Tripp, Baker, Johnson y John Watson eran estudiantes de la Wayne State University activos en el colectivo nacionalista Uhuru, que en algunos aspectos servía como cara pública de la RAM, así como el “Challenge” en Ohio y el “Soul Students Advisory Council” en California. Watson, que aparantemente no pertenecía a la RAM, había trabajado con numerosas organizaciones, incluyendo el Partido por la Libertad Ahora (un partido negro que apoyó al socialista Clifton DeBerry para la presidencia de 1964), el SNCC, y el Comité de Acción Negra. Antes del retorno de General Baker de Cuba, profundizó en los círculos obreros e izquierdistas de Detroit, aceptando un trabajo como obrero en la principal fábrica de Chrysler-Dodge y asistiendo a las conferencias sobre “El Capital” de Marx con Marty Glaberman, un veterano radical de la tendencia Johnson-Forest (un grupo disidente del Partido Socialista de los Trabajadores liderado por C.L.R. James y Raya Dunayevskaya en el que estaban James Boggs y Grace Lee Boggs).

El “Inner City Voice (ICV)“, el cual Watson comenzó a publicar después de las revueltas en Detroit en 1967, fue concebido como una publicación revolucionaria que podría crear lazos entre radicales negros, particularmente estudiantes y activistas obreros, con la amplitud de la comunidad negra. Habiendo estudiado las obras de Lenin, y en menor grado las de Stalin y Mao, los militantes que comenzaron en el ICV se referían al periódico como “el foco de una organización permanente que podría proporcionar un puente entre los picos de actividad“. Y trataron de vivir conformes a esta orden: en 1968 Baker organizó un debate en grupo constituído en gran parte por los obreros de la principal fábrica de Dodge en la oficina del ICV. No mucho después -después del “Vday” y del “May Day“, en 1968, para ser exactos- cuatro mil obreros en la fábrica principal de Dodge iniciaron una huelga espontánea, la primera en la fábrica en catorce años y la primera organizada y dirigida en su totalidad por trabajadores negros. La huelga era contra el aumento de la velocidad de la línea de montaje, que en la semana anterior había sido aumentada de cuarenta y nueve vehículos por hora a cincuenta y ocho. Sindicalistas radicales negros caracterizaron las aceleraciones como parte de un proyecto más amplio de “niggermation“, o como uno de los obreros explicó, la práctica de contratar a un obrero negro para hacer el trabajo de tres obreros blancos. Aunque muchos de los piquetes eran blancos, la mayor represalia de la compañía fue contra los obreros negros. General Baker, acusado de liderar la huelga, estaba entre los despedidos. En una “Carta Abierta a la Corporación Chrysler”, Baker escribió: “Hoy y en este momento… el liderazgo de una huelga espontánea es un símbolo de honor y coraje… Ustedes tomaran la decisión de luchar conmigo y luego luchar con toda la comunidad negra de esta ciudad, de este estado, de este país y de este mundo del cual formo parte. Negros de todo el mundo están unidos en una lucha común“.

Sin importar que papel desempeñó Baker en la huelga, está claro que los individuos que participan en el grupo de estudios del ICV estaban al frente de la misma. Este núcleo de obreros radicales con Baker y el grupo ICV dieron origen al DRUM, el Movimiento Sindicalista Revolucionario de Dodge. El espíritu y la militancia representados por el DRUM se propagaba por otras fábricas: ELRUM ascendió de la fábrica “Eldon Avenue Gear and Axle” JARUM comenzó en la “Chrysler Jefferson Avenue“, MERUM en la “Mound Road Engine“, CADRUM en la “Cadillac Fleetwood“, FRUM en la “Ford Rouge“, y GRUM en la “General Motors“. Si bien en muchos de estos comités participaban activamente sólo un pequeño número de obreros, la propagación del movimiento revelaba el nivel de frustración y de rabia que los obreros negros sentían tanto por la industria automotriz como por la dirección de la Unión de Trabajadores de Automóviles (UAW).

Desde el principio, los estudiantes radicales de la Wayne State University estaban comprometidos para formar el DRUM y otros movimientos sindicalistas revolucionarios porque veían la lucha obrera como un arma fundamental contra el capitalismo. Por otra parte, en una institución pública como la Wayne State, en la cual el 10% de los estudiantes eran negros, no era difícil encontrar estudiantes en las fábricas a tiempo parcial u obreros cuyos hijos se unían al primer movimiento revolucionario. Durantes las huelgas espontáneas en Dodge y Eldon Avenue, los estudiantes se unieron con los piquetes después de que el tribunal hubiese prohibido a los obreros en huelga acercarse a las puertas de la fábrica. Entonces las distinciones entre “intelectuales” y “obreros” se fueron apagando. Como Geoffrey Jacques, un negro nativo de Detroit, activo en las políticas radicales durante 1970 recuerda, “Iba en el autobús lleno de obreros automovilísticos de camino a la fábrica y siempre había alguien leyendo a Stalin, Lenin, o Mao. Parecía que todo el mundo formaba parte de algún grupo de estudio“.

No es exagerado decir que la mayoría de los líderes del DRUM se identificaban con Marxistas-Leninistas-Maoístas o trotskistas de alguna vertiente. En gran parte gracias a la labor original del núcleo del ICV, pero con el añadido importante de obreros que se mantuvieron activos en la planta de la fábrica, la Liga Obrera Negra Revolucionaria se formó en 1969. Su constitución llamaba a los obreros a “actuar rápidamente para organizar organizaciones como el DRUM donde había obreros negros, ya sea en la cocina de Lynn Townsend, en la Casa Blanca, en el Ford Rouge, en el delta del Mississippi, en las llanuras de Wyoming, en las minas de Bolivia, en las plantaciones de caucho de Indonesia, en los campos de petróleo de Biafra o en la fábrica de Chrysler en Sudáfrica“. La creencia de la organización de que una revolución mundial era inminente y que los pueblos de color del mundo estaban en la vanguardia refleja la perspectiva maoísta característica de la RAM. Por supuesto, cuando Ernie Allen se convirtió en el director de educación política de la Liga. Señaló que prácticamente todos estaban leyendo Mao y Giap (el teórico vietnamita de la lucha de guerrilla). No era raro que los miembros utilizaran la Revolución China como modelo para entender la historia de la lucha de los obreros negros. Además, los activistas de la Liga no sólo leían a Mao: estaban interesados en algunos de los movimientos de la nueva izquierda en Italia y Francia, particularmente Potere Operaio, Lotta Continua, y otras organizaciones “obreras” francesas. Allen trajo algunos de estos debates acalorados sobre los acontecimientos mundiales a casa presentando libros y artículos sobre la historia afroamericana del trabajo.

A pesar de su profundo sentido de internacionalismo y su visión radical del sindicalismo, miembros de la Liga se dividieron en cuanto a la estrategia y la táctica. Un grupo liderado por General Baker, creía que el movimiento debía centrarse en las luchas de la planta de la fábrica, mientras que Watson, Mike Hamlin, y Cockrel sentían que la Liga debía organizar a las comunidades negras más allá del punto de producción. Un desarrollo de su enfoque comunitario fue la Conferencia de Desarrollo Negro (BEDC) en la primavera de 1969. Bajo el impulso del anterior líder del SNCC James Forman, que había llegado recientemente a Detroit, la Liga se involucró profundamente en la planificación y el progreso de la conferencia. Originalmente organizada por la Fundación Interreligiosa para Organizaciones Comunitarias, la conferencia fue dominada por la izquierda revolucionaria en Detroit y produjo esencialmente una llamada al socialismo negro. Por la BEDC vino la propuesta de Forman para un Manifiesto Negro, que exigía, entre otras cosas, quinientos millones de dólares por daños y perjuicios de las iglesias blancas.

El trabajo en la BEDC llevó el liderazgo de la Liga, de la cual era parte ahora Forman, lejos de su énfasis regional. Sus esfuerzos llevaron a la fundación del Congreso de los Obreros Negros (BWC) en 1970. El BWC fue concebido más o menos como una alianza de sindicalistas revolucionarios negros, y atrajo a un cierto número de movimientos maoístas y nacionalistas de izquierda, incluyendo a la Organización Puertorriqueña de Obreros Revolucionarios (que ayudaría a fundar la Liga Obrera Revolucionaria) y al Partido Comunista (Marxista-Leninista). Forman fue profundamente influenciado por Kathy Amatniek, una teórica del movimiento de liberación femenina con la que tuvo una relación. Ella había estudiado chino en Harvard y presentado una campaña de sensibilización basada en la “speaks bitterness” de China. Según Rosalyn Baxandall, una de las integrantes fundadoras del grupo radical feminista Redstockings, Amatniek era una antirrevisionista que apreciaba a Stalin y simpatizaba con Albania. Finalmente, la BWC, dirigida por Forman, se convirtió en una organización Marxista-Leninista-Maoísta, clamando por el control de los obreros sobre la economía y el dominio del estado a través de las cooperativas, de los grupos de vanguardia, de centros comunitarios, de organizaciones estudiantiles, y últimamente de un partido revolucionario. Con Forman al timón, el BWC exigía el fin de todas las formas de racismo, imperialismo, aceleraciones y congelaciones salariales, y manifestaba su apoyo al Gobierno Revolucionario Provisional de Vietnam del Sur.

 

Missisipi

 
Mientras tanto, la base local de la Liga comenzó a desintegrarse. Algunos activistas de la Liga como Chuck Wooten y General Baker habían sido despedidos y los movimientos sindicalistas revolucionarios apenas funcionaban alrededor de 1972. La “Declaración de Políticas Generales” de la Liga, que basaba todo en la necesidad de que las organizaciones vibrantes “como el DRUM”, parecía haber caído en el olvido. Las divisiones entre los líderes de los grupos estaban tan arraigadas que ninguno conseguía escuchar críticas del “otro lado” sin asumir motivaciones hostiles. Estas contradicciones surgieron cuando Cockrel, Hamlin y Watson dejaron la Liga en junio de 1971 para formar el Congreso de Obreros Negros. En su artículo “La fractura en la Liga Obrera Negra Revolucionaria: Tres líneas y sedes” se describen a sí mismos como “los proletarios revolucionarios” y a las otras dos tendencias como “los pequeño-burgueses oportunistas” y “el lumpenproletariado nacionalista atrasado y reaccionario“. No mucho después de sus salidas de la Liga, el núcleo restante, encabezado por General Baker, se unió a la Liga Comunista bajo la dirección del veterano marxista negro Nelson Peery. Algunos miembros del Movimiento Sindicalista Revolucionario Dodge y de Liga Obrera Negra Revolucionaria ascendieron a posiciones de liderazgo dentro del Partido Comunista del Trabajo (CLP) y moldearon de forma significativa su orientación industrial. Estudiaban a Mao y a Stalin aún más rigurosamente y construyeron un partido altamente disciplinado en Detroit, centrado en las plantas y en las fábricas. Mientras que la Liga (que se había convertido en el Partido Comunista del Trabajo en 1972) había abierto la librería Chino-Albanesa en Detroit, nunca trató de operar como una organización de masas o reclutar en los campus. Baker, especialmente, mantuvo su compromiso con la Liga de los Comunistas a través de todas sus manifestaciones, como CLP, y más recientemente, como Liga de los Revolucionarios.

En muchos aspectos, los líderes de la Liga acabaron por ser grandes maoístas, aunque se identificasen o no con Mao. A través de los periódicos y de los movimientos sindicalistas revolucionarios, siempre buscaban maneras de relacionar su análisis político general a las condiciones de su alrededor. Establecían líneas estratégicas en lugar de un organigrama rígido para la organización. Y constantemente se empeñaban en la relación entre los intelectuales marxistas, que eran una gran parte, y los obreros que deseaban alcanzar. Al hacer esto conseguían crear un lenguaje revolucionario y hacerlo accesible a los obreros negros. Sin embargo, la promesa de la Liga era también su riesgo: cuando el fenómeno de los movimientos sindicalistas revolucionarios comenzó a desvanecerse, y las luchas lideradas por ellos fueron derrotadas, la propia Liga fue puesta en duda. Como decía Ken Cockrel “Tuvimos que desarrollar la noción de qué hacer cuando los obreros eran despedidos por actividad organizada, y usted no está en condiciones de alimentarlos, no está en posición de forzar a la administración para que los acepte de nuevo, no está en posición de relacionarse específicamente con cualquiera de sus necesidades… Si no da una respuesta, está en la posición de haber sacado a los trabajadores de la planta utilizando líneas antirracistas, antiimperialistas y anticapitalistas y hecho al hombre reaccionar sin poder hacer nada“.

Pero esta no es toda la historia. Tal vez la mayor tragedia de la Liga fue el fracaso de los obreros blancos en el apoyo a los movimientos sindicalistas revolucionarios. Si el UAW había utilizado sus recursos para apoyar las demandas de la Liga en vez de aliarse con las compañías automotrices para aislar y destruir a los movimientos, el resultado probablemente habría sido diferente. La raza, una vez más, contribuyó a la ruina de un movimiento obrero americano potencialmente transformador. Fue otra etapa de una antigua (y duradera) saga.

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Souls”, Vol.1, Nº4. Radicalism in Black America.

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