Ejército revolucionario y gobierno revolucionario

lenin ejercito rojo

 

“La insurrección de Odessa y el paso del acorazado de Potemkin al lado de la revolución, representan un nuevo y gran paso de avance en el desarrollo del movimiento revolucionario contra la autocracia…Bajo la influencia del desarrollo espontáneo de los acontecimientos, va madurando y organizándose ante nuestros ojos la insurrección general armada del pueblo. No hace todavía tanto tiempo que la única manifestación de la lucha del pueblo contra la autocracia eran las revueltas, es decir, los levantamientos inconscientes, no organizados, espontáneos y a veces sin freno. Pero el movimiento obrero, como el movimiento de la clase más avanzada, el proletariado, ha ido sobreponiéndose rápidamente a esta fase inicial. La propaganda y la agitación de la socialdemocracia, conscientes de su meta, han contribuido a ello. Las simples revueltas han dejado paso a la lucha huelguística organizada y a las manifestaciones políticas en contra de la autocracia. Las brutales represalias militares se han encargado de ‘educar’ en unos cuantos años al proletariado y a la gente sencilla de las ciudades, preparándolos para las formas más altas de la lucha revolucionaria. La criminal y bochornosa guerra a la que la autocracia arrastró al pueblo hizo rebasar la copa de la paciencia popular. Comenzaron los intentos de resistencia armada de la muchedumbre contra las tropas zaristas. Comenzaron los combates de calle en toda la regla entre el pueblo y las tropas; comenzaron las luchas de barricadas…La lucha ha ido derivando hacia la insurrección. El infame papel de los verdugos de la libertad y de los esbirros policíacos no podía por menos de ir abriendo también los ojos, poco a poco, el propio ejército zarista, que comenzó a vacilar. Al principio fueron casos aislados de insubordinación, chispazos entre los reservistas, protestas de los oficiales, agitación entre los soldados, negativa de algunas compañías o de regimientos a disparar contra sus hermanos, los obreros. Luego el paso de una parte del ejército al lado de la insurrección. La enorme importancia de los últimos acontecimientos ocurridos en Odessa estriba, precisamente, en que por primera vez se ha pasado abiertamente al lado de la revolución una gran unidad de las fuerzas armadas del zarismo: todo un acorazado…

El acorazado Potemkin era y sigue siendo territorio invencible de la revolución y, cualquiera que sea su suerte, podemos registrar desde ahora un hecho indudable y de una significación extraordinaria: el intento de formación del núcleo de un ejército revolucionario. Ninguna clase de represalias o de victorias parciales sobre la revolución podrán restar importancia a este acontecimiento. Se ha dado el primer paso. Se ha cruzado el  Rubicón…Revueltas, manifestaciones, combates de calle, destacamentos de un ejército revolucionario: tales son las etapas del desarrollo de la insurrección popular. Hemos llegado por fin a la última etapa. Esto no significa, por supuesto, que el movimiento en su conjunto se encuentre ya en este nuevo y elevado peldaño. No; hay todavía en el movimiento mucho por desarrollar y los acontecimientos de Odessa presentan todavía claros rasgos de las viejas revueltas. Pero ello significa que las primeras olas del torrente espontáneo han llegado ya hasta los mismo umbrales de la ‘fortaleza’ zarista. Significa que los representantes más avanzados de la masa del pueblo han arribado ya a las nuevas y más altas tareas de lucha, de la batalla final contra el enemigo del pueblo ruso, y no precisamente a la luz de consideraciones teóricas, sino bajo la presión del creciente movimiento. La autocracia ha hecho todo lo posible por preparar esta lucha. Durante años y años ha empujado al pueblo a la lucha armada contra las tropas y ahora cosecha lo que ha sembrado. De entre las mismas tropas están surgiendo destacamentos del ejército revolucionario. Tarea de estos destacamentos es proclamar la insurrección, dar a las masas una dirección militar, tan necesaria en la guerra civil como en cualquier guerra, crear puntos de apoyo para la lucha abierta de todo el pueblo, propagar la insurrección a las comarcas cercanas, asegurar la plena libertad política –aunque sólo sea, de momento, en una pequeña parte del territorio del Estado–, iniciar la transformación revolucionaria del podrido orden autocrático y hacer que se despliegue en toda su envergadura la iniciativa revolucionaria creadora de las capas bajas del pueblo… Los destacamentos del ejército revolucionario sólo podrán alcanzar la victoria completa y servir de puntal a un gobierno revolucionario, a condición de que emprendan estas tareas y las planteen audazmente y en toda su extensión. Y en la fase actual de la insurrección del pueblo, un gobierno revolucionario, constituye una exigencia tan apremiante como la del ejército revolucionario. El ejército revolucionario es necesario para la lucha militar y para asegurar a las masas del pueblo una dirección militar en las acciones contra los restos de fuerza armada de la autocracia. El ejército revolucionario responde a una necesidad, porque los grandes problemas históricos sólo pueden resolverse por la fuerza. Y la organización de la fuerza es, en la lucha moderna, la organización militar. Y, aparte de los restos de su fuerza militar, cuenta con las fuerzas armadas de los estados vecinos…”

 

 

 

Lenin, Proletari, Nº 7, 10 de Julio (27 de Junio) de 1905.

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