La última palabra de la táctica “iskrista” o sea elecciones de comedia como nuevo motivo de estimulo para la revolución

Lenin Iskra

 

“Las elecciones de comedia nunca estimulan a las masas. Pero una huelga, una manifestación, un motín militar, un grave incidente estudiantil, el hambre, la movilización, un conflicto en la duma del Estado, etc., pueden en verdad ser el estímulo constante y permanente para las masas. No sólo la idea de inventar ‘nuevos motivos de estímulo para la insurrección’ es una insigne estupidez, sino que sería irracional la idea de establecer de antemano que ese y no otro es el motivo que realmente puede estimular a las masas. Ninguna persona que se estime en algo, que tome en serio sus propias palabras, se permitiría jamás inventar ‘nuevos motivos de estímulo para la insurrección’. No son ‘nuevos motivos’ los que nos hace falta sino la fuerza militar, la fuerza militar del pueblo revolucionario (y no del pueblo en general), que está formado por: el proletariado y el campesino armados;  los destacamentos de avanzada compuestos por los representantes de estas clases; y las unidades del ejército dispuestas a pasarse a la causa revolucionaria. Todo esto tomado en conjunto constituye un ejército revolucionario. Hablar de insurrección, de su fuerza, de la transición hacia ésta, y no hablar del ejército revolucionario, es un absurdo y un confusionismo tanto mayores cuanto más avance la movilización del ejército contrarrevolucionario…Insurrección es una palabra muy grandiosa. El llamamiento a una insurrección es un llamamiento sumamente grave. Cuanto más compleja es la estructura social, cuando más perfecta la organización del poder estatal, cuanto más alta la técnica militar, tanto más imperdonable es el planteamiento a la ligera de semejante consigna. Y más de una vez dijimos que los socialdemócratas revolucionarios han estado mucho tiempo preparando su planteamiento, pero lo plantearon como un llamado directo sólo cuando no podía caber ninguna vacilación en cuanto al hecho de que la situación se acerca a su desenlace en el verdadero sentido de la palabra.

Es necesario comportarse cuidadosamente con las palabras grandiosas. Las dificultades para convertirlas en grandiosas obras son enormes. Pero precisamente por eso, sería imperdonable obviar estas dificultades con una frase, rechazar las tareas serias por ficciones, cubrirse los ojos con la visera de dulzonas quimeras acerca de una supuesta ‘natural transición’ hacia estas tareas difíciles. Ejército revolucionario: estas también son palabras muy grandiosas. Su creación es un proceso difícil, complejo y largo. Pero cuando vemos que ya se ha iniciado y se desarrolla, fragmentariamente, episódicamente, pero en todas partes; cuando sabemos que sin este ejército la verdadera victoria de la revolución es imposible, debemos plantear la consigna categórica y directa, predicarla y convertirla en eje de las tareas políticas cotidianas. Sería erróneo creer que las clases revolucionarias siempre poseen fuerza suficiente para realizar la revolución cuando esta ha madurado por completo en razón de las condiciones del desarrollo económico-social. No. La sociedad humana no está estructurada de una manera tan racional y ‘cómoda’ para los elementos de vanguardia. La revolución puede haber madurado y los creadores revolucionarios de esta revolución pueden carecer de fuerzas suficientes para realizarla. Entonces la sociedad entra en descomposición y esta descomposición se prolonga a veces por decenios. Es indudable que la revolución democrática en Rusia ha madurado. Pero no se sabe si las clases revolucionarias tienen ahora bastante fuerza para realizarla. Eso lo decidirá la lucha, cuyo momento crítico se aproxima con enorme rapidez, si nos engañan una serie de síntomas directos e indirectos. La preponderancia moral es indudable, la fuerza moral ya es aplastante; sin ella, por supuesto, no podría hablarse siquiera de revolución. Es una condición indispensable, pero todavía insuficiente. Y si llegara a transformarse en fuerza material, suficiente para quebrar la resistencia, muy, pero muy seria de la autocracia (no cerremos los ojos ante eso), quedará demostrado por el resultado de la lucha. La consigna de la insurrección es la consigna de la solución del problema por medio de la fuerza material, y en la cultura europea contemporánea, ésta sólo lo es la fuerza militar”.

 

Lenin, en Proletari, 17 (4) de octubre de 1905.

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