La inevitabilidad del comunismo y la termodinámica

Thermodynamic

 

La revolución socialista va a ganar: es un hecho que sigue el punto de vista de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao Tse-Tung. Para ellos, no es una cuestión de azar, o de deber moral: la revolución socialista es “necesaria” y no depende de una “elección”.

Veamos las palabras del propio Mao Tse-Tung:

El sistema socialista terminará por reemplazar al sistema capitalista: ésta es una ley objetiva, independiente de la voluntad del hombre. Por mucho que los reaccionarios traten de frenar la rueda de la historia, tarde o temprano se producirá la revolución y, sin duda alguna, triunfará“. (“Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS para el 40 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre“, 6 de noviembre 1957)

“Ley Objetiva”: ¿Qué quería decir Mao con eso? ¿Se refería a que es una ley política? ¿una ley económica? ¿una ley moral? ¿Y no es extraño hablar de “ley objetiva” y decir que la voluntad humana es algo que no importa aquí?

De hecho, la concepción de Mao es comprensible solamente si uno sabe que para él, sólo hay una ley: la contradicción como única ley fundamental de la incesante transformación de la eterna materia.

Esta es la ley que hace que la revolución socialista sea inevitable. ¿Pero por qué? Si la materia se transforma, ¿por qué tendría que llevar al comunismo, y no, por ejemplo, de vuelta al feudalismo?

Para comprender esto, debemos observar la propia materia a través de un aspecto en particular: la termodinámica. La termodinámica es el área donde se estudia la conversión de la energía que transfiere calor.

Aquí tenemos una imagen del proceso utilizado, por ejemplo, en máquinas de vapor (donde es usado para hervir el agua, y el vapor, producido de esta manera, se utiliza para la acción mecánica).

Thermo-01

En este proceso, hay una ley llamada “segunda ley de la termodinámica” y realizada por el investigador alemán Rudolf Clausius (1822-1888).

Esta ley es fácil de comprender, en la medida en que afirma que las diferencias de temperatura, de presión y de potencial químico tienden a equilibrarse en un sistema físico aislado. Si uno está, por ejemplo, en una habitación cerrada y pone la calefacción, entonces es fácil sentir que la temperatura tiende a equilibrarse: no hay un rincón de la habitación que esté caliente, y otro que esté frío.

De la misma manera, si tomamos dos ladrillos, uno caliente y otro frío, y los ponemos juntos, el primero se pondrá más frío y el segundo más caliente hasta se equilibren.

Veamos una imagen de este proceso. Tenemos dos habitaciones cerradas, que se funden en una sola baja.

Thermo-02

La temperatura caliente y la temperatura fría se encuentran y hay una contradicción, esto produce una tercera temperatura, como en el caso de los dos ladrillos.

Este proceso fue llamado “entropía” por Rudolf Clausius; acuñó la palabra a partir del griego εν- [ción] (en) y τροπή [Trope] (conversión). Cada sistema va hacia la entropía, y es posible ver diferentes grados en este movimiento, evaluar el movimiento hasta el equilibrio.

Esta tendencia hacia el equilibrio explica por qué el movimiento perpetuo es imposible, como explica por ejemplo un tornado, el cual tiene el papel de devolver el equilibrio a una presión atmosférica.

Sabemos que la materia está siempre en movimiento, por lo que entendemos que la segunda ley de la termodinámica significa una elevación de la complejidad.

¿Por qué? Porque que nada existe de manera independiente, no existe un sistema completamente independiente de otros. Por lo tanto, ya que el movimiento perpetuo es imposible, las contradicciones deben llevarse a cabo, y producir así la síntesis, en un movimiento sin fin.

Según la formulación de Shoichi Sakata, en física podemos ver tal movimiento: partículas – núcleos – átomos – moléculas – masas – cuerpos celestes – nebulosas. En el campo de la biología, podemos ver el mismo proceso: moléculas – coloides – células – órganos – personas – sociedades.

Y debido a la segunda ley de la termodinámica, el movimiento no puede volver atrás una vez que la contradicción… cause una etapa superior.

El encuentro entre A y B produce la contradicción C, que es el salto hacia adelante. Esto es exactamente lo que Stalin quería decir cuando lo explicó:

Por oposición a la metafísica, la dialéctica no examina el proceso de desarrollo como un simple proceso de crecimiento, en que los cambios cuantitativos no se traducen en cambios cualitativos, sino como un proceso en que se pasa de los cambios cuantitativos insignificantes y ocultos a los cambios manifiestos, a los cambios radicales, a los cambios cualitativos; en que éstos se producen, no de modo gradual, sino rápido y súbitamente, en forma de saltos de un estado de cosas a otro, y no de un modo casual, sino con arreglo a leyes, como resultado de la acumulación de una serie de cambios cuantitativos inadvertidos y graduales.

Por eso, el método dialéctico entiende que el proceso de desarrollo debe concebirse no como movimiento circular, no como una simple repetición del camino ya recorrido, sino como un movimiento progresivo, como un movimiento en línea ascensional, como el tránsito del viejo estado cualitativo a un nuevo estado cualitativo, como el desarrollo de lo simple a lo complejo, de lo inferior a lo superior“.

La naturaleza -dice Engels- es la piedra de toque de la dialéctica, y las modernas ciencias naturales nos brindan como prueba de esto un acervo de datos extraordinariamente copiosos y enriquecido cada día que pasa, demostrando con ello que la naturaleza se mueve, en última instancia, por los cauces dialécticos y no por los carriles metafísicos, que no se mueve en la eterna monotonía de un ciclo constantemente repetido, sino que recorre una verdadera historia.

Aquí, hay que citar en primer término a Darwin, quien, con su prueba de que toda la naturaleza orgánica existente, plantas y animales, y entre ellos, como es lógico, el hombre, es el producto de un proceso de desarrollo que dura millones de años, ha asestado a la concepción metafísica de la naturaleza el más rudo golpe“.

Caracterizando el desarrollo dialéctico como el tránsito de los cambios cuantitativos a los cambios cualitativos, dice Engels:

En física…, todo cambio es una transformación de cantidad en calidad, una consecuencia del cambio cuantitativo de la masa de movimiento de cualquier forma inherente al cuerpo o que se transmite a éste. Así, por ejemplo, el grado de temperatura del agua no influye para nada, al principio, en su estado líquido; pero, al aumentar o disminuir la temperatura del agua líquida, se llega a un punto en que su estado de cohesión se modifica y el agua se convierte, en un caso, en vapor, y en otro caso, en hielo…

Así también, para que el hilo de platino de la lámpara eléctrica se encienda, hace falta un mínimo de corriente; todo metal tiene ru grado térmico de fusión, y todo líquido, dentro de una determinada presión, su punto fijo de congelación y de ebullición, en la medida en que los medios de que disponemos nos permiten producir la temperatura necesaria ¡ y finalmente, todo gas tiene su punto crítico, en que bajo una presión y un enfriamiento adecuados se licúa en forma de gotas…

Las llamadas constantes de la física [los puntos de transición de un estado a otro. J. St.] no son, la mayor parte de las veces, mas que los nombres de los puntos nodulares en que la suma o la sustracción cuantitativas (cambios cuantitativos) de movimiento provocan cambios cualitativos en el estado del cuerpo de que se trata, y en que, por tanto, la cantidad se trueca en calidad

Y más adelante, pasando a la química, Engels prosigue:

Podríamos decir que la química es la ciencia de los cambios cualitativos de los cuerpos por efecto de los cambios producidos en su composición cuantitativa. Y esto lo sabía ya el mismo Hegel. . . Basta fijarse en el oxígeno: si combinamos, para formar una molécula, tres átomos en vez de dos, que es lo corriente, produciremos ozono, cuerpo que se distingue de un modo muy definido del oxígeno normal, tanto por su olor como por sus efectos. ¡Y no digamos de las diversas proporciones en que el oxígeno se combina con el nitrógeno o con el azufre, y cada una de las cuales produce un cuerpo cualitativamente distiúto de todos los de más!“.

Por último, criticando a Dühring, que colma de injurias a Hegel -sin perjuicio de tomar de él, a la chita callando, la conocida tesis de que el tránsito del reino de lo insensible al reino de las sensaciones, del mundo inorgánico al mundo de la vida orgánica, representa un salto a un nuevo estado-, Engels dice:

Es, en absoluto, la línea nodular hegeliana de las proporciones de medida, en que el simple aumento o la simple disminución cuantitativa producen, al llegar a un determinado punto nodular, un salto cualitativo, como ocurre, por ejemplo, con el agua puesta a calentar o a enfriar, donde el punto de ebullición y el punto de congelación son los nódulos en que -bajo una presión normal- se produce el salto a un nuevo estado de cohesión, es decir, en que la cantidad se trueca en calidad“.

Ahora podemos comprender por qué la revolución socialista es inevitable: es inevitable debido a la segunda ley de la termodinámica, debido a la entropía, debido al hecho de que el modo capitalista de producción bloquea el movimiento.

El movimiento… de la materia, por supuesto. Es por eso que el socialismo científico siempre explicó que la revolución socialista venía por el hecho de que el capitalismo bloqueaba el movimiento de las fuerzas productivas.

¿Y qué son las fuerzas productivas, en referencia a la economía?. Engels dijo:

Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real.

Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta -las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas hasta convertirlas en un sistema de dogmas- ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma.

Es un juego mutuo de acciones y reacciones entre todos estos factores, en el que, a través de toda la muchedumbre infinita de casualidades (es decir, de cosas y acaecimientos cuya trabazón interna es tan remota o tan difícil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no hacer caso de ella), acaba siempre imponiéndose como necesidad el movimiento económico.

De otro modo, aplicar la teoría a una época histórica cualquiera sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado“. (Carta a Joseph Bloch 21 de septiembre de 1890)

La producción y la reproducción de la vida real, dice Engels, y nosotros sabemos que la vida es la materia viva.

Es por eso que la revolución socialista es inevitable, porque el universo va hacia el comunismo, siendo un sistema cerrado hasta el equilibrio.

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de lesmaterialistes.com

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