Declaración programática de los comunistas revolucionarios soviéticos (bolcheviques) (I Parte)

noyabrya

 

Índice:

I. Los líderes oportunistas del PCUS bajo la máscara del marxismo
II. Stalin y la democracia proletaria
III. El dominio de la burocracia
IV. Los oportunistas en el terreno internacional
V. Comunistas, ¡adelante!

 

 

El presente documento(1) nos fue dado a conocer, en su versión francesa, por la web Komintern.doc, actualmente inoperativa, que lo reprodujo a partir de la edición de 1971, por las Éditions Norman Bethune (76, boulevard Saint-Michel, París 6º.), en la que es omitido cualquier dato sobre sus autores, así como la fecha exacta de publicación, necesariamente clandestina, en la Unión Soviética. Las referencias contenidas en el propio texto permiten situarlo en el período inmediatamente posterior a la destitución de Jrushov(2) (14 de octubre 1964).

Hemos intentando, en vano, buscar el original en las numerosas webs rusas que se interesan por la divulgación de documentos e investigaciones sobre la historia de la URSS. Finalmente, descubrimos una versión en ruso en la web http://www.enverhoxha.ru, que, al final, resultó ser una traducción del inglés a partir de una edición producida en Albania en 1965, la cual se encuentra disponible en la misma web.

Fue lo más cerca que conseguimos llegar del original, suponiendo que esta traducción en inglés fue hecha directamente del ruso, como nos parece probable, y que habrá servido de base para la traducción francesa, como nos parece evidente debido a la confrontación de las dos versiones.

Sobre su autoría, el editor de Komintern.doc dice que, en el momento en que apareció esta “Declaración Programática“, “circuló en los medios marxistas-leninistas la suposición de que su redacción sería de la responsabilidad o podría haber sido supervisada por el camarada V. M. Molotov(3), compañero de armas de Lenin y Stalin“.

Pero se trata de una “simple suposición“, ya que, “teniendo en cuenta las condiciones de clandestinidad del movimiento comunista revolucionario (bolchevique) en la URSS, después del triunfo de los revisionistas jrushovianos dentro del PCUS, era imposible a cualquiera reivindicar la paternidad literaria de un texto“.

Sin embargo, el editor francés dice que “el estilo de la escritura, ciertas peculiaridades de las frases, ciertas expresiones utilizadas, el conocimiento profundo de las situaciones y de los temas políticos tratados, podían dejar un cierto margen de plausibilidad a la posibilidad de que este texto haya sido “inspirado”, incluso indirectamente, por el camarada en cuestión“.

De lo que no hay duda, y esta deducción nos parece irrefutable, es que el grupo que escribió este texto estaba, por los menos ideológicamente, muy próximo a Molotov, único líder soviético cuyo pensamiento es citado, además de Lenin y Stalin.

Sin embargo, a pesar de todas estas señales, no conocemos ningún documento que demuestre la conexión de Molotov con esta “Declaración Programática” razón por la cual, a diferencia del editor de Komintern.doc, y sin embargo, compartiendo su punto de vista, optamos por no mantener el nombre de este gran líder soviético como co-autor del presente documento.

 

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Los líderes oportunistas del PCUS bajo la máscara del marxismo

 

Hoy se aproxima un momento decisivo en el desarrollo del movimiento comunista. En una situación en la que cada partido comunista debe adoptar para sí mismo la decisión histórica de seguir por la vía del marxismo revolucionario o del oportunismo, es necesario que los comunistas del mundo entero escuchen también la voz de sus camaradas soviéticos.

Actualmente se pretende que la opinión de estos últimos está expresada en las decisiones y declaraciones emanadas de la actual dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Sin embargo, alguien que conozca mínimamente la situación interna de nuestro país, alguien que haya estado en contacto mínimamente con las masas de nuestro pueblo y con los militantes de base de nuestro Partido, no puede desconocer que todas esas resoluciones y declaraciones no sólo no reflejan las convicciones y aspiraciones reales de la abrumadora mayoría del pueblo soviético y de la abrumadora mayoría de los miembros del PCUS, sino que están en plena contradicción con ellas.

Los comunistas de China y de Albania han mostrado una rigurosa fidelidad a los principios y una abnegación revolucionaria en la denuncia del oportunismo moderno. Los documentos del Partido Comunista de China y del Partido del Trabajo de Albania pusieron al descubierto completamente la vía de traición de los intereses de la revolución socialista, la cual fue seguida por la dirección del PCUS después de la muerte de Stalin. Así que, a menudo iremos repitiendo y corroborando las tesis de los camaradas chinos y albaneses. Pero también en estos casos, como regla, hablaremos en nuestro nombre, con el fin de que todos sepan que este es el modo en como piensan los comunistas soviéticos, es el modo en como piensan millones de comunistas soviéticos. Sin embargo consideramos que nuestro deber más importante es descubrir las causas que provocaron el antagonismo entre la dirección del PCUS y la mayoría de los soviéticos, por un lado, y del pueblo soviético, por el otro. Los dirigentes oportunistas del PCUS deben ser desenmascarados desde su retaguardia, desde el punto de vista de su posición social en el interior de la URSS, allí donde no pueden camuflar sus podridas entrañas, allí donde usurparon de hecho el poder y se oponen al pueblo.

Esta situación tan compleja es extremadamente difícil de comprender desde el exterior. Pero es absolutamente indispensable comprenderla tanto desde el punto de vista práctico como teórico. Aquí nos encontramos con un fenómeno que representa en sí mismo el peligro “interno”, y que, por consecuencia, es el más serio para el movimiento comunista, un fenómeno que nos amenazará en el transcurso de toda la etapa de la transición del capitalismo al comunismo. La comprensión de la situación de los oportunistas en el interior de la URSS ayudará también a los partidos comunistas y obreros del mundo a evaluar más correctamente sus acciones en la arena internacional, su hipocresía respecto a los movimientos revolucionarios y de liberación, la deformación por su parte de la idea de la lucha por la paz.

Pensamos que no es necesario demostrar que la esencia de las contradicciones en el movimiento comunista actual se concentra en la cuestión del “culto a la personalidad”. Cada una de las partes opuestas considera que esta cuestión es la piedra de toque de la fidelidad al marxismo-leninismo. Y esto es completamente natural porque se trata de la primera experiencia de la dictadura del proletariado. Es evidente que el movimiento comunista no puede seguir adelante mientras esta cuestión no se esclarezca.

Hubo un momento (inmediatamente después del XX Congreso del PCUS) en que los críticos del “culto a la personalidad”, por el carácter sensacional y la apariencia de veracidad de sus denuncias, lograron engañar a muchos comunistas. Pero tampoco entonces los oportunistas consiguieron convencer a los militantes proletarios más firmes, experimentados y entrenados. Fue entonces que tales camaradas -en primer lugar y principalmente los comunistas de China y de Albania- comprendieron la esencia del carácter calumniador de la campaña desencadenada por la dirección del PCUS. Los años posteriores demostraron el enorme daño provocado al movimiento comunista por los actos de los oportunistas, los cuales se mostraron completamente incapaces de encontrar una solución a la altura de los urgentes problemas que el movimiento comunista enfrentaba. Los acontecimientos de los últimos tiempos demostraron  claramente la esencia demagógica de los clamores oportunistas sobre el “culto a la personalidad”, su carácter contrarrevolucionario y antimarxista.

En efecto, los oportunistas comenzaron con la critica al “culto a la personalidad” de Stalin y acabaron con la crítica al “culto a la personalidad” de Jruschov. Y la cuestión aquí no reside en el hecho de que Jruschov -a quien los oportunistas acostumbraban a exaltar como un “gran marxista”, título que no pretendían atribuir a ningún otro- haya sido culpable del mismo pecado por el cual había criticado a Stalin. El hecho es que el ejemplo de Jruschov hizo muy evidente el carácter absurdo de las posiciones de los oportunistas, de la patraña sobre el “culto a la personalidad”, en la cual se sustituyó la explicación social de las formas de la dictadura del proletariado por la concepción subjetiva de la dominación de un hombre en el Estado socialista. Es necesario no tener la mínima noción de lo que es el materialismo histórico para afirmar tal cosa. La colosal personalidad de Stalin, con todo, le daba al mito oportunista la apariencia de una verdad. Pero lo que sucedió con Jruschov desacreditó definitivamente a los revisionistas. Nadie podía acreditar que Jruschov tuviese una gran personalidad o algún mérito personal particular. Cualquier niño en la URSS estaba al corriente de eso. No es un secreto para nadie que el culto a Jruschov fue creado (a causa de grandes esfuerzos) por su propio círculo. En este caso, la base social de la autoridad personal se manifiestó con mucha claridad. Los marxistas saben que las cualidades del dirigente son directamente determinadas por el ambiente social que lo engendra. Y tenemos mucho que decir si comparamos a Stalin y a Jruschov bajo este punto de vista.

Sin embargo es un hecho, dirán los oportunistas, que Stalin fue durante un largo tiempo el dirigente todopoderoso del Estado Soviético y del PCUS, y que era alabado por el pueblo. No pretendemos de modo alguno negar esto. Pero, ¿cómo es posible que personas que se llaman marxistas puedan decir que esto fue algo casual, que estaba en contradicción con la voluntad del Partido y del pueblo, que el Partido y el pueblo construirían el socialismo sin y contra Stalin? ¿Cómo pueden admitir la idea de que un hombre que no se apoyaba en ningún grupo social, que no representaba ninguna clase, haya podido liderar durante 30 años consecutivos un Partido y todo un Estado, únicamente gracias a su obstinación y carácter? Los críticos del “culto a la personalidad”, que creen en la posibilidad de una extraodinaria e impune arbitrariedad están, ellos mismos, elevando a Stalin al nivel de un superhombre, se alejan del marxismo y admiten la teoría del “culto a la personalidad”. La impecable historia de la lucha de clases por el socialismo, conducida por el pueblo soviético durante 30 años, en la versión de estos traidores del marxismo, pierde todo su grandioso significado social y se convierte en una historieta sin sentido, en palabrería oscura, infame y repugnante, donde una calumnia engendra otra. El cuadro representado por los oportunistas se puede adaptar a la imaginación de un pequeño-burgués y debe agradar al intelectual burgués, que está siempre plegado sobre su personalidad y, por eso, dispuesto a atribuir todo a la voluntad personal. Pero los marxistas no pueden contentarse con leyendas de la “voluntad personal” del pequeño-burgués y tiene naturalmente que analizar los motivos sociales de una situación semejante.

Se debe señalar que la necesidad de semejante análisis social es claramente comprendido por la mayoría de los comunistas soviéticos. También en esto se refleja la influencia de la gran escuela de la educación marxista que tuvieron. Inmediatamente después del XX Congreso, en las asambleas de las organizaciones de base del PCUS, los militantes exigieron en masa al Comité Central que hiciese una evaluación verdaderamente marxista de la actividad de Stalin. Esta exigencia fue tan insistente que la dirección del PCUS se vio obligada a recurrir las persecuciones contra miembros del Partido y a disolver una serie de organizaciones que obraban de manera particularmente compacta. Más tarde, en 1957, aquellos que criticaron las decisiones del XX Congreso fueron obligados a renunciar a sus puntos de vista en reuniones del Partido. Pero la unanimidad de la opinión pública, incluso en silencio, era tan amenazadora que los oportunistas tuvieron que recurrir a medidas extremas. Procurando contraponer a la “crueldad” de Stalin su ”humanismo”, rehabilitaron sin ninguna verificación o investigación judicial a los presos políticos, jugando con sus sentimientos y garantizándoles el derecho a expresarse publicamente. Pero, como si eso no fuese suficiente, decretaron una nueva amnistía general en favor de los criminales, que habían aterrorizado a la sociedad más de una vez. Toda esta llamada “política” fue coronada con el encuentro de Jruschov con uno de los bandidos arrepentidos, a quien otorgó una generosa recompensa por, finalmente, haber decidido convertirse en una persona honrada. La indignación general obligó a la prensa oficial a poner término a las descripciones elogiosas de este “acto humanitario”. Pero fue lanzada tanta basura en el límpido arroyo que, durante algún tiempo, sus aguas permanecieron turbias. A esto contribuyeron significativamente aquellos residuos de la vieja sociedad, los cuales, después de haber sido obligados a esconder sus opiniones y verdaderos sentimientos durante 40 años consecutivos, tenían ahora, de imprevisto, la posibilidad de expresar abiertamente su indignación contra la dictadura del proletariado. La literatura se convirtió en el principal campo de sus actividades. Y fue así como se corrompió a los nuevos.

Pero por muy activos que se hayan mostrado estos luchadores del “culto a la personalidad”, los oportunistas percibieron que no todos caerían en esa trampa. La critica a Stalin debía ser reforzada a toda costa con argumentos que se asemejasen a los argumentos marxistas. Un hombre que es culpado de tantos pecados no puede, en el plano teórico, ser un marxista-leninista. Lo contrario sería el fenómeno más espantoso del mundo. Conscientes de esto, los oportunistas y sus lacayos andan en busca, desde hace más de 10 años, en las obras de Stalin, de teorías -y si no de teorías, por lo menos de tesis particulares, y si no de tesis particulares, por lo menos de alusiones particulares-, que estén en contradicción con el marxismo-leninismo. Buscan, pero no las encuentran.

Comenzaron por burlarse del capitulo filosófico, escrito por Stalin, del Curso Breve de la “Historia del Partido Comunista de la URSS (bolchevique)“, resumiendo todo en el hecho de haber aumentado de 4 a 12 el número de particularidades dialécticas indicadas por Stalin, lo que no sólo es difícil de aplicar, sino también de memorizar. Después se encargaron de la tarea de criticar la obra de Stalin “Problemas Económicos del Socialismo en la URSS“. No habiendo conseguido nada, se callaron. Habiendo atacado integramente, con palabras, los artículos de Stalin sobre cuestiones de la lingüística, llegaron a la conclusión de que había en ellos algunas deformaciones. Y fue de esta forma que actuaron decenas y decenas de veces en los campos más diversos: gritos y declaraciones triunfantes, pero, al final, vemos a los liliputienses ya sin fuerzas a los pies de Gulliver.

Nos dirán que está refutada una de las tesis más importantes de Stalin, en la cual basó su acción, a saber, la tesis de que la lucha de clases se vuelve más encarnizada y adquiere formas más complejas a medida que la sociedad socialista se aproxima al comunismo. Pero permitan, señores oportunistas, que dejemos la teoría de lado por un momento. ¿Cómo definirían ustedes la lucha desencadenada en la URSS después de la muerte de Stalin, y en la cual han participado tan activamente? ¿No es esta una lucha de clases? ¿No es su ferocidad la mejor prueba de que Stalin tenía razón? Al responder a estas cuestiones, los oportunistas no tiene otra alternativa que ponerse de acuerdo con nosotros o convertirse en motivo de mofa para todos los marxistas.

Por lo tanto, los críticos del “culto a la personalidad”, si pretenden mantener una actitud mínimamente seria en relación a esta cuestión y convencer a otras personas de que tienen razón, deben explicar la sorprendente circunstancia de que Stalin, quien, en su opinión, fue tan lejos en el dominio de los errores prácticos, se haya mantenido en la teoría como un marxista ortodoxo. A nuestro entender no existe tal contradicción, una vez que consideramos que la actividad de Stalin es completamente explicable y justificada. Y su hubo errores, desde el punto de vista histórico, Stalin no los podía haber comprendido ni evitado.

Aquí surge una cuestión: ¿por qué los oportunistas insisten en un punto de vista cuya absurdidad no constituye secreto para nadie? Aquellos que defienden un análisis social del “culto a la personalidad”, son demagógicamente acusados por los oportunistas de, supuestamente, intentar unir el “culto a la personalidad” con la misma naturaleza del sistema socialista. Pero, ¿a qué se deben todas estas exageraciones? ¿Por qué estas u otras particularidades de la actividad de Stalin no podrían haber sido condicionadas, no por la esencia del socialismo en general, sino por las condiciones históricas concretas en las cuales Stalin actuaba? No hay duda, en este aspecto, de que los oportunistas necesitan de la critica al “culto a la personalidad” de Stalin para lograr sus intereses personales, de que esta crítica se aprovecha para ser usada como cortina de humo para poder esconder su cara y sus monstruosos actos. Y nos inclinamos a pensar por tanto, en la década transcurrida desde la muerte de Stalin, la dirección oportunista del PCUS ha procurado demostrar su valor, no mediante el alcance de éxitos reales, sino a través de la crítica de aquellos que hace mucho dejaron de vivir.

Y a pesar de eso, en este caso, se están explicando muchas cosas con la destitución de Jruschov. Todos saben que este pigmeo charlatán llevo a cabo todas las políticas y, particularmente, todas los programas económicos que le fueron propuestos por su grupo. Pero ahora nos dicen que él es el único culpable de todos los fracasos de la “gran década”. No hay duda de que en, en este caso, los cabecillas oportunistas del PCUS sacrificaron a Jruschov para dar una satisfacción a la opinión pública de la URSS, eliminando con un simple trazo de pluma los resultados lamentables de su actividad conjunta a lo largo de diez años y arrojando toda la responsabilidad sobre el chivo expiatorio Jruschov. Pero sintiendo instintivamente que esta explicación no se sostenía y que podría llevar a conclusiones indeseables, los oportunistas evitan ahora, en general, dar mucho énfasis a la destitución de Jruschov.

En realidad, comparando a Stalin y con Jruschov, no podemos dejar de recordar las palabras de Marx de que la historia se repite dos veces, primero se presenta bajo la forma de tragedia, mientras que más tarde se presenta bajo la forma de comedia. Lo que sucedió con Jruschov no fue ni más ni menos que una parodia de la campaña oportunista de la denuncia del “culto a la personalidad” de Stalin, revelando en la persona de Jruschov a un bufón y un renegado, y en la persona de Stalin a un líder revolucionario y un pensador.

 

 

Notas:

(1) Este texto está disponible en inglés en http://www.enverhoxha.ru/Archive_of_books/Archive/
Programmatic_proclamation_of_the_Soviet_revolutionary_communists_bolsheviks.pdf. En esta web también existe una traducción al ruso, hecha recientemente a partir de la versión inglesa editada en Albania a mediados de los años 60 (N. Ed.)

(2) Nikita Serguéievitch Khrushchev (1894-1971), miembro del partido desde 1918, DC (1934-1964), del Politburó / Presidium del CC (1939-1964), primer secretario del CC del PCUS (1953-1964). Participó en la Guerra Civil, ingresó en 1929 en la Academia Industrial de Moscú, convirtiéndose primer secretario del Comité de Moscú (1935) y secretario del CC del Partido de Ucrania (1938-1947). Durante la II Guerra Mundial fue miembro de los consejos militares del Sureste, de Stalingrado, del Sur y de Varonej. Teniente General (1943), Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de Ucrania, (Consejo de Ministros a partir de 1946) entre 1944 y 1947. En diciembre de 1949 es elegido Secretario del CC y primer secretario del Comité de Moscú. El 14 de octubre de 1964 es exonerado de todos los cargos en el Partido. Fue promotor del célebre “informe secreto” leído en el XX Congreso que marcó el comienzo del revisionismo ideológico precursor de la perestroika, que condujo a la destrucción de la URSS y a la restauración del capitalismo. (N. Ed.)

(3) Viatcheslav Mikhailovich Molotov (1890-1986), miembro del Partido desde 1906, del CC (1921-57) del Politburó (1926-1957). Miembro del Consejo Revolucionario de Petrogrado (1917), Secretario del CC del PC de Ucrania (1920), Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo (1930-1941) y Comisario / Ministro de Relaciones Exteriores de la URSS (1939-1949 y 1953-1956). En 1957 es acusado de pertenecer al grupo antipartido, con Kaganovich y Malenkov, y es enviado como embajador a la República Popular de Mongolia. Expulsado del Partido en 1961, fue rehabilitado en 1984 (N. Ed.)

 

 

Traducido por “CulturaProletaria” de hist-socialismo.com/

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Un pensamiento en “Declaración programática de los comunistas revolucionarios soviéticos (bolcheviques) (I Parte)

  1. carlos

    De ese documento en el Perú fue publicado por el partido comunista del Perú sino nos equivocamos en la década del 70 y creo es una traducción del alemán al español.

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