Marx el poeta, criticado por él mismo

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En diciembre de 1936, tres meses después de su entrada en la Universidad de Berlín, Marx abandonó en casa de Jenny von Westphalen tres cuadernos de poesía. Al final del semestre universitario (febrero-marzo de 1837), llena un nuevo cuaderno de versos y lo manda a su padre en conmemoración de su 55 cumpleaños.

Algún tiempo después, Marx, que tiene 19 años, juzga severamente, en una carta escrita a su padre el 10 de noviembre de 1837, esos ensayos de la juventud impregnados de un romanticismo, entonces, de moda, contra el cual se levantará tan violentamente más tarde.

Los tres primeros cuadernos de poesías de Marx se perdieron. El Instituto Marx-Engels-Lenin consiguió encontrar el cuaderno de 1837 que contiene, además de esto, parte de los poemas incluídos en los primeros manuscritos.

 

“Dado mi estado de espiritu, en aquellos dias, tenía que ser la poesia lírica, necesariamente, el primer recurso a que acudiera o, por lo menos, el más agradable y el más inmediato, como correspondía a mi situación y a toda mi evolución anterior, puramente idealista. Mi cielo y mi arte eran un más allá tan inasequible como mi propio amor. Todo lo real se esfuma y los contornos borrosos no encuentran limite alguno; ataques a la realidad presente, sentimientos que palpitan por todo lo ancho y de un modo uniforme, nada natural, todo construido como en la luna, lo diametralmente opuesto a cuanto existe y a cuanto debiera ser; reflexiones retóricas en vez de pensamientos poéticos, pero tal vez también cierto calor sentimental y la pugna por alcanzar cierto brio: he ahí todo lo que yo creo que se contiene en los primeros tres volumenes de poemas que he enviado a Jenny. Toda la profundidad insondable de un anhelo que no atalaya fronteras, late aquí bajo diversas formas, haciendo de la “poesia” un mundo sin horizontes ni confines. (1)

Al final del semestre, volví a dedicarme a las danzas de las musas y a la música de los sátiros, y ya en este ultimo cuaderno que os he enviado se ve al idealismo debatirse con un humorismo forzado (Scorpión y Félix) y a través de un drama fantástico malogrado (Oulanem) hasta que, a la postre, ese idealismo da un viraje completo y se convierte en un arte puramente formal, casi siempre sin ningún objeto que inflame el entusiasmo y sin brío alguno en la marcha de las ideas.

Estos últimos poemas son los únicos en los que, de pronto, como en un toque de varita mágica -pero el toque, ¡ay!, fue al principio aplastante-, el reino de la verdadera poesía parecía brillar a lo lejos como un palacio de hadas, y todas mis creaciones se vieron reducidas a la nada”.*

 

 

* Las poesías de Marx, su drama “Oulanem” y algunos capítulos de “Scorpión y Felix”, romance humorístico, figuran en el tomo I de las Obras Editadas por el Instituto Marx-Engels-Lenin.

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Divulgação Marxista”, Nº 3, Agosto de 1946

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