Mitos de la industrialización soviética (1º Parte)

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Miles de artículos y decenas de monografías se han escrito sobre la industrialización de la URSS en el período anterior a la II Guerra Mundial. Pero muchas cuestiones de ese momento de nuestra historia continúan sin esclarecerse.

Uno de los enigmas más difíciles se reduce a la siguiente pregunta: ¿con qué dinero fue llevada a cabo la industrialización? Lo que está escrito en voluminosas monografías y manuales no puede satisfacer a un lector meticuloso. Habitualmente encontramos una lista de puntos comunes tales como “el saqueo del pueblo”, la “explotación del campesinado” o el trabajo “gratuito” (o “casi gratuito”) en las obras sobre los planes quinquenales. A veces, además de eso, también se habla de la utilización de las reservas de oro y de las divisas obtenidas de la exportación de trigo. Punto final. La descripción puede tener muchas páginas, pero lo esencial de la respuesta se reducía (y se reduce) a la lista de las explicaciones anteriormente referidas.

Nadie pone en duda que en la primera mitad de los años 30 hubo una disminución del nivel de vida del pueblo. Esto fue debido a la necesidad de movilizar todos los recursos para la industrialización. Nadie pone en duda que el país vendió oro al extranjero y exportó trigo. Todo esto es cierto. Sin embargo, ¿el reconocimiento de estos hechos no ayuda a entender con más claridad el marco general? ¿Por qué? Porque las fuentes de recursos referidas sólo podían cubrir una parte de las divisas gastadas en la industrialización. Basta con hacer algunas cuentas con la calculadora para convencerse de ello.

 

 

La ecuación de la industrialización

 

Omitiendo muchos detalles, esbozaré aquí sólo un marco general. Algunos números son sólo para ilustrar. Al igual que en otros detalles, me abstengo de explicar el método de cálculo utilizado (en particular en lo que se refiere a la conversión de rublos en dólares). Algunas estimaciones provienen de mis trabajos anteriores. En la época en que comenzó la industrialización, el patrón oro aún dominaba todo el mundo. El “metal amarillo” era la medida del valor. Por eso, trataré de convertir, siempre que sea posible, todos los indicadores de valor en onzas y toneladas del “metal amarillo”. Empecemos.

1) El número de empresas construídas o reconstruidas en los años de la industrialización hasta el inicio de la II Guerra Mundial ascendió a cerca de 9000. En casi todas estas unidades industriales fueron utilizados equipos importados que sólo podían ser pagados en divisas o en oro.

2) Los gastos en divisas en la compra e instalación de los equipos importados en las grandes unidades industriales fueron en el orden de decenas de millones de dólares (en dólares y a precios de la época). El gasto medio en divisas por cada unidad industrial rondaba el millón de dólares. Varios expertos refieren estimaciones de esta orden. Prosiguiendo, observamos que la adquisición del grueso de los equipos fue efectuada antes de 1934, cuando la paridad del dólar tenía la siguiente relación: 1 onza troy(1) = 20.67$. Es fácil calcular que el gasto medio en equipos importados para cada empresa industrial equivalía a una tonelada y media de oro. Así, se llega a la conclusión de que los gastos hechos con la industrialización (1,5 t x 9000) equivalen a 13.500 toneladas de oro. A partir de 1934, un decreto del nuevo presidente de los EE.UU., Franklin Roosevelt, alteró la paridad del dólar con el oro, y la onza troy pasó a valer 35$. Pero incluso si nos basáramos sólo en este valor, el costo de la industrialización en equipos importados rondaría las 9000 toneladas de oro. La media aritmética de las importaciones de equipos para la industrialización de la Unión Soviética todavía equivale a 12.250 toneladas de oro. 9000 empresas fueron construidas entre 1929 y 1940. Por lo tanto, en este período, el montante medio anual de las importaciones de equipos fue equivalente a cerca de mil toneladas de oro.

3) ¿Tenía la URSS, en vísperas de la industrialización, recursos semejantes en divisas y oro? Como referencia, en 1914, en vísperas de la I Guerra Mundial, las reservas en oro del imperio ruso ascendían a poco más de 1300 toneladas. Este fue el nivel más alto alcanzado en toda la historia de Rusia. ¿Cuáles eran las reservas de oro de la URSS? Estos son los datos oficiales de la época (en toneladas): 1925 – 141.2t; 1926 – 118,7t; 1927 – 127,5t; 1928 – 178,6t; 1929 – 138,2t. En conjunto, las reservas internacionales (oro, plata, platino, divisas) del Banco Estatal de la URSS eran las siguientes (en millones de rublos, al comienzo de cada año): 1925 – 344,3m; 1926 – 281,1m; 1927 – 303m; 1928 – 304,3m; 1929 – 304,3m; 1930 – 391,1m.

Es cierto que la cuestión de la conversión del rublo soviético en dólares o en otra monedas es bastante complicada y controvertida, pero la proporción que usan los investigadores con más frecuencia para aquella época es la de 1 dólar = 2 rublos. Resulta que en la víspera y en el inicio de la industrialización, las reservas internacionales del Banco Estatal de la URSS representaban cerca de 150 millones de dólares, lo que equivalía a 225 toneladas de oro puro. Se pregunta: ¿se podía conseguir un programa industrialización tan ambicioso con recursos iniciales tan modestos? ¿No habrá sido una aventura la industrialización?

4) Hablemos ahora de los ingresos de las exportaciones de la URSS, en la víspera de industrialización. Basándonos en las estadísticas oficiales y en los datos del Comisariado del Pueblo (Ministerio) del Comercio Exterior, obtenemos los siguiente datos (en toneladas de oro): 1925 – 470t; 1926 – 561t; 1927 – 577t; 1928 – 622t; 1929-715t.

Hay que decir que, estas estimaciones mías, son más elevadas que las de otros investigadores. Sin embargo, me atrevo a afirmar que estos ingresos de las exportaciones no llegaban para “cubrir” los grandes “agujeros” que había en nuestro mercado interno. La Unión Soviética compraba en el extranjero los más variados productos alimenticios, artículos industriales de uso cotidiano, medicamentos, etc. Además de eso, importaba medios de transporte (especialmente locomotoras, vagones, automóviles), maquinaria agrícola, materia prima industrial (muchos metales no ferrosos e incluso acero), máquinas y equipo (no para la industrialización, sino para la renovación de las empresas ya existentes), etc. Incluso el carbón para la industria y los servicios municipales de Leningrado era comprado a Suecia.

Las divisas provenientes de las exportaciones apenas cubrían las necesidades urgentes actuales, es decir, no sobraban divisas para la compra de equipos para nuevas empresas. Pero, incluso, aunque se destinase la totalidad de los ingresos de las exportaciones (de la segunda mitad de los años 20) a la compra de maquinaria y equipos, no sería suficiente para construir y poner en funcionamiento 9000 grandes empresas.

5) Otro rasgo del marco general económico entonces existente es el hecho de que en el momento del inicio oficial de la industrialización, la URSS ya había contraído algunas deudas. A pesar del bloqueo formalmente declarado por varios países de Occidente, fueron concedidos créditos y préstamos a la Unión Soviética (las razones de este procedimiento imprudente de Occidente es un tema aparte).

No dispongo de los datos globales del endeudamiento, sin embargo, es conocido que en 1929, solamente la deuda de la URSS con las empresas privadas norteamericanas ascendía por lo menos a 350 millones de dólares, es decir, 526 toneladas de oro, lo equivalente a las exportaciones de la URSS en un año. En los años 20, el comercio exterior tenía, predominantemente, saldos negativos. Compensar el déficit de la balanza sólo era posible o con la ayuda del oro, o a través de créditos comerciales o bancarios. Pero como prácticamente ya no había oro en las reservas del Estado, lo más probable es que los bolcheviques recurriesen a préstamos; la deuda externa tendía a crecer.

 

 

Conclusiones preliminares

 

En conclusión podemos decir lo siguiente: en primer lugar, la Unión Soviética no tenía “depósitos de grasa”, bajo la forma de reservas de oro y divisas para realizar la costosa industrialización.

En segundo lugar, los ingresos de las exportaciones eran claramente insuficientes para comprar maquinaria y equipos. Además de eso, no había posibilidad de efectuar una redistribución de las entradas extremadamente limitadas de divisas a favor de la industrialización. Las dificultades a la hora de equilibrar el comercio externo de la URSS son visibles en el déficit y en la creciente deuda externa.

Muchos líderes del Partido y del Estado de los años 20 consideraban que la única manera de garantizar las divisas necesarias para el programa de industrialización socialista era el fuerte crecimiento de las exportaciones soviéticas. De los cálculos antes referidos se concluye que para alcanzar este fin sería necesario aumentar las exportaciones por valor de al menos mil toneladas de oro, es decir, 2,5 veces.

En nuestra literatura histórica y económica nunca se dice que la industrialización de Stalin se llevó a cabo a costa de la exportación forzosa de diversos bienes. Por el contrario, se dice a menudo que las divisas para la industrialización fueron obtenidas a costa de la exportación de una única mercancía: el trigo. Esta versión es hoy muy popular entre los críticos de Stalin. Según se dice, el “tirano” había provocado el “Holodomor” en el país en pro de la industrialización.

Pero la tesis de que la industrialización se llevó a cabo exclusivamente a costa de la exportación de mercancías no está probada por documentos ni estadísticas. En el mejor de los casos es sólo una versión. O tal vez incluso un mito.

 

Las paradojas de la estadísticas del comercio exterior

 

Echemos un vistazo a las estadísticas del comercio exterior de la URSS que están disponibles en recordatorios y colecciones.

La Tabla 1 fue elaborada esencialmente en base a la recopilación “El Comercio Exterior de la URSS entre 1918 y 1940“. Los datos de las exportaciones e importaciones que aquí encontramos son sustancialmente diferentes de las estadísticas anteriores a la guerra, porque todo fue recalculado sobre la base del rublo de 1950. Recuerdo que, de acuerdo con la resolución del CC y del Consejo de Ministros de la URSS, aprobada a principios de 1950, el rublo soviético quedó vinculado al oro (hasta este punto su cotización era definida en relación al dólar estadounidense). Cada rublo equivalía a 0.222 onzas (redondeado).

Dividimos en tres el período comprendido entre 1924 y 1940: 1) 1924-1928 (cinco años antes del inicio de la industrialización); 2) 1929-1933 (primer plan quinquenal de la industrialización); 1934-1938 (segundo plan quinquenal de la industrialización). En cada uno de los intervalos de tiempo calculamos el valor medio anual de los respectivos indicadores.

¿Qué conclusiones se pueden sacar de la Tabla 1?

Durante todo el período de la industrialización (1929-1940), la balanza del comercio exterior de la URSS estuvo equilibrada. El saldo de este período incluso fue positivo: 123 millones de rublos. Es cierto que en el primer plan quinquenal de la industrialización, el saldo fue bastante negativo (menos de 889 millones de rublos), pero fue compensado por el superávit del segundo plan quinquenal (más de 1320 millones rublos).

Es probable que en el primer plan quinquenal de la industrialización haya sido necesario recurrir a las reservas de oro o a créditos para cubrir los pagos.

Cuadro 1

Sin embargo, como ya se ha señalado, en la víspera del primer plan quinquenal no había prácticamente oro en las arcas del Estado, por lo que es muy probable que se hayan contraído préstamos o créditos. En el segundo plan quinquenal, la URSS intentó pagar su deuda externa. Poco antes de la II Guerra Mundial (1939-1940) surgió de nuevo un saldo negativo (menos de 308 millones de rublos). Es probable que este “agujero” haya sido cubierto con el crédito obtenido en Alemania.

Se podría decir que todo está claro y explicado. Aparentemente, podríamos poner un punto y final al asunto y responder afirmativamente a la pregunta que hicimos anteriormente: al parecer, los ingresos de las exportaciones de la URSS cubrieron las importaciones de maquinaria y equipos. Pero aún no estamos totalmente convencidos de ello por la sencilla razón de que las cifras de la balanza comercial de URSS no se suman a los miles de millones que costó la construcción de la industrialización socialista.

Al mismo tiempo, surgen nuevas cuestiones. En todas partes aparece escrito que la industrialización comenzó con la aprobación del primer plan quinquenal, y que su realización se inició en 1929. Pero ¿qué vemos en la tabla? Vemos que en el período de 1929-1933, en comparación con el período anterior (1924-1928), el valor de las exportaciones aumentó sólo un 19% y el de las importaciones un 17,5%.

¿Estos aumentos de las exportaciones-importaciones habrán sido suficientes para asegurar la industrialización?

El pico de la industrialización podría haber ocurrido no en el primero, sino en el segundo y en el tercer quinquenio. Sin embargo, las estadísticas de comercio exterior relativas a los períodos de 1934-1938 y 1939-1940 nos dicen lo contrario. El valor de las exportaciones en el segundo quinquenio (1934-1938) fue 2,2 veces inferior al del primero y el valor de las importaciones fue casi tres veces. Incluso en comparación con el período de 1924-1928, las exportaciones cayeron a la mitad y las importaciones dos veces y media. La mayoría de los autores no se interesan en general por las estadísticas del comercio exterior, por lo que es inútil buscar en sus libros una explicación a esta paradoja.

 

 

Versiones e interpretaciones de los datos estadísticos

 

¿Qué versiones e interpretaciones se pueden hacer de las estadísticas citadas?

1) Tenemos indicios de que la industrialización no comenzó en 1929, cuando arrancó el primer plan quinquenal, sino varios años antes. A juzgar por las estadísticas del comercio exterior, habría incluso comenzado en 1925. Recordemos que en ese año, en el XIV Congreso del Partido, Stalin habló por primera vez de llevar a cabo la industrialización. Pero, por un lado, eran sólo palabras. Entonces no sólo no se hacía referencia a los planes quinquenales, tampoco se hacía referencia a los programas aprobados para las ramas industriales. Sólo había algunos esbozos y proyectos que era permanentemente revisados. Por otro lado, el Congreso se llevó a cabo a finales de 1925 (en diciembre). Sin embargo, las exportaciones y las importaciones en 1925 se encontraban al nivel de 1932 y muy por encima de cualquier otro año posterior hasta el comienzo de la guerra.

2) La carga principal de la industrialización recayó en los primeros cinco años, y en parte del período de 1924-1928. Si juzgamos por las estadísticas del comercio exterior, el “pico” habría sido alcanzado en 1931. A partir de 1933 hasta el inicio de la guerra, los volúmenes de las exportaciones y de las importaciones se mantuvieron al nivel de 1924. ¿Cómo fue esto posible si en el segundo y en el tercero quinquenio los líderes de la economía nacional anunciaban casi diariamente la entrada en funcionamiento de nuevas empresas? Según las estadísticas oficiales fueron construídas 1500 empresas en los primeros cinco años. Por lo tanto, en el período entre 1934 y el inicio de la guerra, se crearon 7.500 nuevas empresas (9000 – 1500 = 7500).

Mis enemigos pueden alegar que no se pueden examinar las importaciones de la URSS como un todo. Que se debe separar la parte de las importaciones que se destinaba específicamente a la industrialización, es decir, la importación de maquinaria y equipos. Estoy de acuerdo. Por eso cito aquí las estadísticas de la importación de maquinaria y equipos, tomadas de una recopilación anterior a la guerra.

Cuadro 2

En la Tabla 2, relativa al período de 1923-1937, es claramente visible que el “pico” fue alcanzado en 1931. También es igual de visible que los suministros a gran escala de maquinaria y equipos comenzaron en 1928. El período más intenso fue el de 1928-1932, a lo largo del cual la importación total de maquinaria y equipos ascendió a 9.694 millones de rublos, es decir, casi cinco mil millones de dólares (alrededor de 750 toneladas de oro). Luego se observa una caída bastante acentuada de las importaciones (por menos de la mitad), hasta estabilizarse a niveles de los años 20.

Además, los datos de esta tabla también hablan a favor de la versión de que la industrialización no comenzó en 1929, sino en 1925. En este último año, las importaciones de maquinaria y equipos crecieron más de 2,5 veces en comparación con el nivel medio de 1923-1924.

¿Hemos sido capaces de crear una “producción de medios de producción” en el primer quinquenio?

La explicación oficial de la acentuada caída de las importaciones de maquinaria y equipos es la siguiente: al final del primer quinquenio, la URSS fue capaz de crear el esqueleto de un sector de sustitución de las importaciones, a saber, empresas productoras de maquinaria y equipos. Apareció así el grupo de ramas de la industria, a lo que se acostumbra a llamar Grupo A – producción de medios de producción. Aquí lo que escribió Dmitri Verkhoturov al respecto:

La actividad comercial de la Unión Soviética en el mercado exterior alcanzó el punto máximo en 1931-1932, cuando las operaciones de importación y exportación alcanzaron su punto máximo. Luego, cuando comenzó a funcionar la nueva industria y las necesidades de suministros externos disminuían, la actividad comercial se redujo drásticamente. También cambió radicalmente la estructura del comercio. Si antes se exportaba materias primas, a partir de 1934 la Unión Soviética comenzó a exportar máquinas y equipos“.

En parte estoy de acuerdo con Verkhoturov. A comienzos de los años 30 fueron lanzadas las bases de la industria pesada. Pero primero se trató de construir centrales eléctricas, combinados metalúrgicos, empresas para la extracción de petróleo y carbón, refinerías de petróleo, fábricas gigantes de tractores y automóviles. De hecho, el peso relativo del sector de construcción de maquinaria aumentó en total la producción industrial de la URSS. En el Imperio ruso, según las estimaciones del Gosplan de la URSS, el peso de este sector era del 6,8%. En 1929 se elevó al 11,2% y en 1932 al 19,6%. Pero este crecimiento vino sobretodo de la producción de tractores y maquinaria agrícola, automóviles, locomotoras y material rodante. Incluso después de los primeros cinco años, la producción de máquinas-herramientas y equipos eléctricos, maquinaria eléctrica y otros tipos de medios de producción, todavía estaba reducida a una escala muy modesta.

La afirmación de Verkhoturov de que “a partir de 1934 la Unión Soviética comenzó a exportar máquinas y equipos” es, naturalmente, excesiva. Sería más correcto decir que, al final del primer quinquenio, con respecto a una serie de mercancías, la URSS comenzó a prescindir de las importaciones. Sólo al final del segundo quinquenio existen algunos indicios de exportación de maquinaria y equipos. Después de los dos primeros quinquenios cesaron casi por completo las importaciones de mercancías tales como tractores, automóviles, hierro fundido, maquinaria agrícola y textil, máquinas de coser, magnesita, amianto, fertilizantes químicos, cemento, etc. La URSS incluso consiguió convertirse en un exportador simbólico de algunos de estos productos, pero eso ocurrió sólo al final del segundo quinquenio. Por ejemplo, en 1929, la URSS importó automóviles y piezas de repuesto por valor de 54 millones de rublos. En 1937, la Unión Soviética ya exportaba automóviles por valor de 24 millones de rublos. En 1929 se importaron fertilizantes químicos por valor de 50 millones de rublos, pero en 1937 ya se exportaban 29 millones de rublos, y así sucesivamente. La propaganda del Partido marcaba cada caso de exportación de la URSS como un nuevo tipo de producción, pero la presencia de nuestro país en el mercado mundial era meramente simbólica.

Bajo la influencia de la industrialización, aunque poco a poco, la estructura de las exportaciones soviéticas comenzó a alterarse. En 1913, el peso de las máquinas y equipos en las exportaciones del imperio ruso se resumía a un 0,2%. En 1929, este indicador pesaba aún menos (0,1%), pero en 1938, las máquinas y equipos ya representaban el 5% de las exportaciones soviéticas. Observamos, sin embargo, que el potencial industrial creado sólo fue revelado en plenitud después de la II Guerra Mundial. En 1950, el peso de la maquinaria y los equipos ya representaban el 16,3% de las exportaciones y en 1954 ascendió al 21,5%.(2)

Pero volvamos a las importaciones. Está claro que fue un alivio para el país poder prescindir de las importaciones de acero y metales ferrosos, productos derivados del petróleo, muchos tipos de químicos, de tractores y otras técnicas agrícolas, así como de diversos materiales semiacabados. Para ilustrar presento la siguiente tabla:

Cuadro 3

En 1929, la maquinaria y los equipos representaron sólo el 29% de todas las compras para satisfacer las necesidades de la industria. En 1932, esta proporción alcanzó el 67%. Fueron destinados montantes en divisas muy significativos para la compra de maquinaria y equipos, pero continuaba existiendo una gran falta de estos medios. En 1929, por ejemplo, fueron producidas en la URSS 3800 máquinas-herramientas de corte de metal. En 1932, la producción se elevó a 15.000 unidades. Este crecimiento, cuatro veces superior, parece impresionante, sin embargo continuaba siendo una gota en el océano. En 1937 fueron producidas 36.000 de estas máquinas-herramientas, e incluso así era muy poco.

Sólo cerca del inicio de la guerra se consiguió tapar los “agujeros” en muchos tipos de máquinas-herramientas para la elaboración de metales. Pero no todos. Por lo tanto, la necesidad de importar equipos se mantuvo hasta el comienzo de la guerra. Basta con fijarnos en el acuerdo económico y comercial entre la URSS y Alemania, firmado en agosto de 1939, para constatar que necesitábamos tipos de máquinas y equipos complejos alemanes, los cuales, simplemente, no se producían en el país. Por eso, “la necesidad de suministros externos” se mantuvo, a pesar de la afirmación de Verkhuturov. Sólo se alteró la estructura de nuestra demanda externa. Esta demanda se enfrentaba con dos tipos de limitaciones: políticas (limitaciones y prohibiciones de venta a los bolcheviques de maquinaria y equipos occidentales, en particular, de alta tecnología) y financieras (la disponibilidad de oro y divisas extranjeras para efectuar adquisiciones).

 

 

¿Industrialización o deterioro del Estado?

 

Recordemos que en el análisis que hicimos anteriormente de las estadísticas oficiales de la URSS, llegamos a algunas conclusiones inesperadas. En particular, verificamos que los períodos más “fuertes”, desde el punto de vista de las importaciones de maquinaria y equipos, se llevaron a cabo entre 1924 y 1928 y en el quinquenio de 1929-1933. En los años siguientes se observó una caída bastante fuerte de las importaciones de bienes de inversión. Es decir, es como si la industrialización hubiese comenzado antes del primer quinquenio y terminado mucho antes del inicio de la guerra. Este marco no cae totalmente en la idea comúnmente aceptada sobre la industrialización socialista.

Procuremos, entonces, responder a la pregunta: ¿a qué se debió el gran volumen de importaciones de la URSS en el período de 1924-1928? En nuestra literatura sólo se consigue encontrar una versión de este fenómeno.

Esta versión afirma que en los años anteriores a la industrialización, los precios de la maquinaria y equipos adquiridos por la Unión Soviética eran extremadamente elevados. Esto, a su vez, es explicado por dos factores. En primer lugar, por el hecho de que la economía mundial estaba en una fase de expansión, lo que determinaba un aumento general de los precios. En parte, esto es realmente cierto. En segundo lugar, el llamado factor subjetivo tenía aquí un papel. Este factor es hoy bien conocido en Rusia. Hablamos de la corrupción de los funcionarios que participaban en las diversas compras del Estado, incluyendo las importaciones.

Varios autores se refieren al papel del factor subjetivo en los años 20. Por ejemplo, el investigador de la época de Stalin, A.B. Martirossian, analiza las acciones de Lev Trotsky que, en los primeros años de la revolución, era el jefe de los funcionarios que se ocupaban de la adquisición de maquinaria y equipos. Martirossian escribe:

Fue precisamente después del desplazamiento del “diablo” (el autor le da este apellidoa Trotsky) al extranjero que Occidente adoptó como moda el “principio” de los llamados “pactos de caballeros” para aumentar el agotamiento de Rusia a través de precios increíblemente inflados de los productos industriales, especialmente de los generadores y motores eléctricos pesados, sin los cuales no se podía construir centrales eléctricas o fábricas. Entre aquellos que entonces se trasladaban al extranjero, ¿¡quién más allá del jefe del Glavkonsseskom (Comité Principal de Concesiones) podía conocer la verdadera dimensión de las necesidades de la URSS de este tipo de producción, cuya interrupción en los suministros, por culpa de los altos precios, significaría el fracaso de toda la política de industrialización de la Unión Soviética, contra la que Trotsky se manifestaba con especial furia!? Sin embargo, en los referidos “pactos de caballeros” se recomendaba un aumento mínimo de los precios en un 60-70%, pero por regla general eran de dos o dos veces y media superiores. A esas alturas, ya fuera a propósito, la primera firma en los acuerdos de comercio exterior dependía de Trotsky, incluyendo los de equipos de suministro. Naturalmente que con estos precios inflados, a lo máximo que se podía aspirar eran a los conocidos “guantes” que volvían al mismo “diablo”. Gracias a los servicios de inteligencia fueron descubiertas listas de equipos que estaban cubiertos por el principio de los “pactos de caballeros”. Pero, ¿quién podría dar estas listas tan precisas a Occidente?“. A su pregunta retórica, Martirossian responde: Trotsky.

Esta versión es completamente plausible, pero las razones que apunta apenas pueden explicar el crecimiento artificial de las estadísticas al máximo hasta 1926. De hecho, los negocios y maquinaciones de Trotsky en las operaciones de importación eran descubiertos. El mayor de ellos fue la compra de locomotoras a Suecia. El “diablo de la revolución” consiguió llevar al extranjero importantes cantidades de divisas y de oro que fueron depositadas en bancos de Estados Unidos. Pero esto sucedió en 1920-1921. A mediados de los años 20, el “diablo de la revolución” ya había sido totalmente alejado de las actividades de importación. Stalin, a través del Comisario del Pueblo de Comercio Exterior y de otras organizaciones, estableció un control estricto sobre esta área. El monopolio estatal del comercio exterior fue llevado a la práctica. Por lo tanto, la presente versión no es muy esclarecedora acerca del período de 1924-1928. Por eso, la principal hipótesis de trabajo sigue siendo que la industrialización de la URSS comenzó varios años antes del primer quinquenio.

 

 

El mito de la crisis económica como “regalo” de Stalin

 

La industrialización fue llevada a cabo en un periodo en que la economía mundial capitalista entró en crisis. La crisis, como es bien sabido, comenzó con el pánico en el mercado de valores de los Estados Unidos en octubre de 1929. Muchos investigadores afirman que fue una época muy favorable para la realización de la industrialización. Los precios de todo tipo de mercancías comenzaron a caer en el mercado internacional, incluidos los de la maquinaria y equipos. Habría sido por esto que el valor de las importaciones de maquinaria y equipos no se alteró sustancialmente durante el periodo de los años 20, a pesar de, supuestamente, haber aumentado el volumen físico de las importaciones de bienes de inversión de manera significativa. Se dice que los bolcheviques aprovecharon la crisis económica para comprar la maquinaria y los equipos muy baratos en el mercado mundial. Por su lado los capitalistas habrían estado encantados de recibir cualquier cosa de sus “enemigos de clase” a cambio de sus mercancías invendibles. Algunos autores afirman incluso que la decisión de lanzar la industrialización solamente fue tomada realmente por Stalin después de haberse desatado la crisis en los Estados Unidos. Antes, supuestamente, la industrialización no pasaba de ser un slogan. La crisis habrá sido así un “regalo” para Stalin, que entonces podría pasar de las palabras a los hechos. Por lo tanto, según esta versión, el verdadero comienzo de la industrialización se desplaza de 1929 a 1930. En cuanto a las fantasías de ciertos autores, que llegan al punto de afirmar que la crisis en Occidente fue planeada y provocada por Stalin, no considero que puedan ser objeto de una conversación seria. Tampoco aquellos trabajos que atribuyen a Stalin la salvación del capitalismo, una vez que tendría la URSS, con sus órdenes, el apoyo de la economía occidental durante la crisis. Sólo diré que la URSS alivió un poco la crisis en países como los EE.UU. y Alemania, pero Occidente no consiguió salir de la crisis a lo largo de toda la década de los 30. La crisis sólo fue interrumpida con el inicio de la II Guerra Mundial.

Desde nuestro punto de vista, este tipo de asociaciones entre la industrialización de la URSS y la crisis económica en occidente se incluyen en la categoría de mitos bien arraigados.

 

 

La industrialización y el efecto “tijera” de los precios

 

Como vimos, muchos autores señalan que si no hubiera existido la crisis, la industrialización no se llevaría a cabo. Es evidente que las máquinas y los equipos se volvieron más baratos en el mercado mundial a medida que la crisis económica se acentuó. Pero los precios no sufrieron una caída inmediata. Los suministros de máquinas complejas y equipos a precios más bajos sólo se produjeron en 1931. ¿Debido a qué? Debido a que el comercio de maquinaria y equipos es muy diferente del comercio de materias primas y bienes de consumo. Entre el momento del contrato (la parte más importante de este es el precio) y el suministro de mercancías, en el caso de la maquinaria y los equipos, puede pasar un año o incluso dos años, puesto que tales bienes comienzan a ser fabricados sólo después de la firma del contrato. Las materias primas y los artículos de consumo, al contrario, son primero producidos y almacenados y luego distribuidos.

Pero esto no es lo más importante. Los autores de la tesis: “La crisis nos ayudó“, se olvidan de que no fueron sólo los precios de la maquinaria y de los equipos los que cayeron, sino también los de los bienes exportados por la Unión Soviética. El poder de compra de las exportaciones soviéticas disminuyó.

¿Cuáles fueron los precios que cayeron más rápidamente: los de las máquinas y equipos que la Unión Soviética importaba o los de las materias primas y productos alimenticios que exportaba? Para responder a esta pregunta recurrimos a las estadísticas oficiales. Una característica particular de las estadísticas antes de la guerra es el hecho de que contienen, no sólo indicadores de valor, sino también indicadores físicos universales. Las exportaciones e importaciones eran medidas en peso (volumen), en la unidad de toneladas.

Como se puede ver en la Tabla IV (abajo), en el período comprendido entre 1924-1928, la diferencia de las exportaciones respecto a las importaciones, en unidades físicas (toneladas), promedió 4,85 veces. Entre 1929 y 1933 esta diferencia aumentó en 7,89 veces, y entre 1934-1938, las exportaciones superaron en volumen a las importaciones más de 12 veces. ¿Qué nos indica esto? Nos indica que el poder de compra de las exportaciones soviéticas en las condiciones de profundización de la crisis mundial cayó continuamente. En los años 30, la URSS aumentó el volumen físico de sus exportaciones sólo para mantener el volumen físico de las importaciones. De hecho existió una “exportación soviética forzada”. En 1930 y 1931 las exportaciones alcanzaron un máximo histórico, respectivamente 21,3 y 21,8 millones de toneladas.

Así, en el primer quinquenio (1929-1930), el volumen en valor de las importaciones en relación al quinquenio anterior (1924-1929) aumentó 1,17 veces. Al mismo tiempo, el volumen físico de las importaciones creció 1,45 veces. Es facil calcular que el precio de una unidad física importada por la URSS cayó a un 19%. Pero si nos fijamos en las exportaciones, nos encontramos con que su volumen en valor creció 1,19 veces, pero en unidades físicas aumento 2,37 veces, es decir, el precio de cada unidad física exportada cayó un 50%. Los cálculos muestran que en el segundo quinquenio también hubo una caída acelerada de los precios de los bienes exportados en relación a los precios de los bienes importados. La demanda y los precios de bienes tradicionalmente exportados por Rusia, como los cereales, pieles y artículos de cuero, madera y materiales de construcción, petróleo, metales ferroso, lino, mantequilla, etc., cayeron en varias ocasiones.

 

Cuadro 4
Al mismo tiempo, en los años 30, según diferentes estimaciones, los precios de la maquinaria y de los equipos en el mercado mundial cayeron, de media, del 20 al 30%, en comparación con el período anterior a la crisis.

Podemos definir estas tendencias de la siguiente manera: En los años 30, en el comercio exterior de la URSS, se manifestó claramente el efecto “tijera” en los precios, que obstaculizó la realización de la industrialización.

Notas:

(1) 1 onza troy = 31,1034768 gramos. (N. Ed.)

(2) Estos datos están disponibles en ruso, en la dirección http://istmat.info/node/36699. (N. Ed.)

 

 

Por Valentine Katassonov

 

 

 

El blog, obviamente, no suscribe ciertas declaraciones del autor.

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de hist-socialismo.net

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