Comprender las enseñanzas del Presidente Mao

Mao Joven

 

Extractos del texto “Como una joven maestra consiguió entender a Mao y sus enseñanzas“, escrito por Huang Fang-bo y publicado en el sitio web oficial del “Diario del Pueblo“, de China y traducido al Inglés por Ching Pao-yu.

 

 

Presidente, debe saber que lo he odiado durante largo tiempo. Siempre he odiado a todas las personas cuyo último apellido era Mao. La razón de esto era que siempre escuchaba una voz muy triste en mi cabeza que me decía que mi abuelo (el padre de mi madre) había sido tratado injustamente durante mientras vivió. Esta voz me decía que, debido a mi abuelo, toda nuestra familia huyó asustada de una hermosa ciudad a una remota aldea montañosa. Dentro de mi corazón estaba de acuerdo con aquellos que lo acusaban.

Me alegraba de no haber vivido en aquella era trágica. Expresaba mi odio hacia usted escribiendo en internet. Cuando estaba en la escuela secundaria, rompí en pedazos la solicitud de inscripción al Partido Comunista que alguien relleno por mí, porque yo le odiaba demasiado. Un día mi padre y yo estábamos charlando sobre el pasado y, amargamente, le acusé. Mi padre me miró a los ojos y dijo:

-No sé porque mi hija odia tanto al Presidente Mao. Tampoco sé porque mi hija no consigue distinguir el bien del mal como muchos otros. ¿Cómo te han educado los maestros? ¿Quién te ha dado esa educación?

Miré a mi padre con sorpresa y me enojé con él por defenderle. Mi padre me miró y me dijo:

-Cuando te hagas mayor y tengas la consciencia para conocer el sufrimiento de los pobres, entiendas que “como seres humanos también debemos tener aspiraciones” y aprendas más sobre la historia moderna de China, cambiará tu mente. Hija mia, ¡todavía eres muy joven!

Añós más tarde, me hice maestra de escuela y preferí ir a una lejana región montañosa para enseñar durante dos años. Disfruté inmensamente de aquellos estudiantes, que eran pobres, pero muy inocentes y dóciles. Sin embargo, (durante los dos años que permanecí allí), me parecía mucho a un pequeño pétalo flotando en las vastas y profundas montañas.

Cuando usaba mi gran salario para ayudar a algunos estudiantes que no podían pagar la escuela, sentía una impotencia y una desesperación profunda. No podía entender el por qué de “tanta carne y vino pudriéndose dentro de aquellas puertas rojas y al mismo tiempo gente muriendo de frío en las calles“(1) que aparecía ante mis ojos. En aquellos días siempre caminaba por la carretera de la montaña visitando varias casas pobres, tratando de persuadir a mis estudiantes para que regresaran a la escuela. Un día, el padre de mi alumno Liu Shug-song, que era cartero rural, cayó exhausto mientras entregaba las cartas. Después, la madre de mi alumno fue secuestrada y vendida en Jiangsu. Con los ojos llenos de lágrimas vi las luces de neón intermitentes en las ciudades y los grandes edificios de las ciudades con los empleados entrando y saliendo…

Dos años después volví a la ciudad y regresé a mi querida escuela, en 2004. Cuando me gradué, un periódico anónimo me asustó. Un estudiante recordaba la historia de su primo de 15 años que había sido secuestrado a los 14 años para trabajar en una fábrica de ladrillos. Su testimonio en el periódico era el siguiente: “Mi primo y otros eran obligados a llevar ladrillos calientes en sus espaldas tan pronto como salían del horno. La espalda de mi primo estaba quemada y llena de cicatrices… Mi primo y los otros no comían lo necesario y rara vez, por días, se alimentaban con comida cocida… Comenzaban a trabajar de madrugada y continuaban hasta las 11 de la noche… Mi primo era golpeado y tenía marcas por todo el cuerpo… Finalmente huyó escondiéndose en un saco de cereales… Cambió totalmente. No se atrevía a salir de casa y actuaba como si fuese un idiota“.

Después de leer el periódico pensé que mi alumno había tenido una pesadilla después de haber visto un drama llamado “El Aprendiz“. Estaba feliz y enojada al mismo tiempo. Al día siguiente le pregunté al alumno con una sonrisa en la cara:

-Cuéntale a tu profesora, ¿tu historia vino de una pesadilla?

Mi estudiante respondió con firmeza:

-Profesora, es una historia real. Si no me cree, la llevaré a casa de mi tía a ver a mi primo.

Al ver sus ojos furiosos me quedé completamente estupefacta. Al salir de la escuela me fui con él hasta la casa de su tía.

Cuando entramos en aquella casa, vimos a un chico jugando en el ordenador y me fijé en varias cicatrices de una de sus manos. Obviamente había sido brutalmente torturado. Un hombre mayor, al parecer el abuelo del muchacho, me aconsejó no mencionarle nada de la fábrica de ladrillos al chico.

Vi una estatua de Mao colocada encima de la televisión y un retrato colocado en la pared. El anciano me empezó a contar como Mao Tse-tung luchó y ganó una revolución para los pobres y cómo su generación fue voluntariamente tan devota en la construcción de embalses, fábricas y puentes. Dijo que durante la época de Mao, una tragedia como la que uno de sus nietos sufrió, nunca podría suceder.

-Sí, éramos pobres durante la época de Mao, pero sentíamos que teníamos una base sólida y estábamos llenos de esperanza para el futuro. No comíamos mucha carne, pero cada bocado era muy delicioso. Los altos funcionarios en la época de Mao eran honrados y trabajaban para servir al pueblo. Tras su muerte sólo hay pornografía, drogas o apuestas…

El anciano me miró y me dijo:

-El Presidente Mao murió y lo que él peleó tan duro para todos nosotros, ahora está perdido.

Murmuré:

-Pero éramos muy pobres durante la época de Mao.

Me miró y con una voz dulce me dijo:

-Profesora, ¿sabe lo que teníamos en 1949? ¿Nuestro gran presidente Mao nos lideró, a los chinos, para robar y engañar a los demás? ¿No es cierto que la única manera de progresar era trabajar muy duro?

Ví la desesperación en los ojos de aquel anciano y no pude pronunciar una sola palabra. Esta fue la primera vez que escuché a un anciano hablar de la grandeza de Mao Tse-tung. También fue la primera vez que no pude contestar a nada de lo que aquel anciano me decía, lo que representó el gran líder Mao para el pueblo chino en su propia experiencia de la vida. Así que le dije:

-Mi papá me dice lo mismo.

El anciano continuó:

-Profesora, las personas que están enojadas con nuestro Presidente son mala gente.

De repente, me sentí tan avergonzada que fue como si me hubiese abofeteado las mejillas. Me pregunté: “¿Yo también soy una mala persona?, ¿habría sido cómplice de las fuerzas malignas?” Salí de la casa y comencé a llorar…

Me quedé sin palabras. Yo, que tengo la habilidad de hablar y argumentar, sin palabras…

Por primera vez empecé a examinar mi propia conciencia. ¿Era o no cierto que mi odio por Mao Tse-tung se basaba en los propios intereses estrechos de una simple familia?, ¿no era cierto que odiaba a Mao Tse-tung simplemente porque hizo que mi abuelo capitalista sufriese?, ¿no era cierto que odiaba a Mao Tse-tung porque podría haber sido una rica princesa con una riqueza inconmensurable?, ¿no era cierto que odiaba a Mao Tse-tung porque apoyaba la “literatura de protesta” (2) y todos sus años de denuncia contra Mao?, ¿esto no fue debido a mi ignorancia? Me di cuenta, por primera vez, porque mi padre nunca habló negativamente de Mao. También entendí por qué mi padre habló tan afablemente sobre cómo alguien tenía que pagar un alto precio cuando se atacaba literalmente a una persona. (3)

Así comencé a entrar en el mundo de Mao Tse-tung. Empecé a leer lo que había en varios lugares de internet, los mismos que despreciaba por sus alabanzas a Mao. Leí “En defensa de Mao Tse-tung“. Leí también “Lavar los platos o estudiar“, escrito por un estúpido desagradable. Estaba ansiosa por estudiar intensamente la historia moderna de China. También estudié cómo los comunistas lucharon contra los japoneses (en el pasado sólo había leído cómo el Kuomintang luchó contra los japoneses y conocía a muchos de sus héroes de guerra).

Me fui a la librería Xin-Hua y compré libros de Mao Tse-tung. Incluso fui al New Knowledge Book Mall a comprar los cuatro volúmenes de las Obras Completas de Mao Tse-tung y empecé a estudiar su obra… Tan pronto como entré en el mundo de Mao Tse-tung, fuí sacudida por el poder de su gran personalidad. Ahora sé que las palabras que mi padre siempre decía: “como seres humanos también debemos tener aspiraciones“, eran palabras de Mao. Ahora entiendo por qué mi padre, un viejo kuomintanguista, tenía tanto respeto por Mao Tse-tung. También ahora entiendo por qué, después de treinta años de la muerte de Mao Tse-tung, hay tantas personas que lo aman y lo siguen sin descanso.

Este verano fui a Shaoshan(4) con una temperatura de 38°; estaba con un ramo de flores en las manos, entre muchas otras personas, en una plaza donde había una estatua de bronce de Mao. Escuchaba muchas veces repetido el grito de: “¡Viva el Presidente Mao!“. Mirando alrededor veía oleadas de gente que, como yo, se quedaba allí, respetuosamente me incliné tres veces ante nuestro Presidente. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Presidente, usted me mira con tanta amabilidad y yo no puedo parar de llorar y le pido disculpas…

Un tiempo después, en un lugar de la Isla Naranja(5) recité estas palabras: “Le pregunto al cielo quién guiará el destino de la humanidad“(6). Caminé y me senté delante del alto edificio de la Primera Escuela de maestros de Changsha, donde estudió Mao. Vi la impresionante inscripción con sus palabras que decía: “Para ser un maestro del pueblo, primero es necesario ser un alumno del pueblo“. Medité sobre las palabras del poema de Yang Chang-ji(7), en el que expresaba su determinación por educar líderes para el futuro de China. Recordé que usted habló de cómo alguien puede entrenar su cuerpo como una forma de desarrollar su mente y espíritu(8). Toqué la mesa y la silla que usted había usado y vi la fosa en la que se bañaba. También me acordé de lo que había escrito en su juventud: “La primavera ha llegado, sólo cuando hablo los insectos comienzan a piar“. (9)

Presidente, mientras que al mismo tiempo vi al pobre ser más pobre, el rico más rico y seguir hablando de desarrollo, empecé a entender por qué algunas personas tienen verdadero odio hacia usted (esos elitistas que más lo odian son los mismos que se han degradado hasta el punto de no tener retorno). Estoy avergonzada porque yo era una basura humana como ellos. ¡Me di cuenta de esto cuando la polarización alcanzó tal extremo que hablar de desarrollo era simplemente una hipocresía sin sentido! Lo que esta élite está haciendo es engañar al pueblo manteniendo para siempre su estatus elitista y condenar a los pobres a ser siempre sus esclavos. Lo que están haciendo es llevar a cabo lo que los reformistas descaradamente propagan: “¿Cómo puede alguien disfrutar la vida sin que el pueblo sufra?“.

Presidente, hoy cuando vemos la verdad, la bondad y la belleza son olvidadas y, al mismo tiempo, la vergonzosa indignidad y la maldad son elogiadas, cuando vemos la cultura de los traidores siendo promovida, cuando los patriotas, que están realmente por el pueblo, no pueden levantar sus cabezas, cuando vemos la arrogancia de los funcionarios corruptos y la caradura del gobierno y de los magnates, desde arriba, mirándonos con gran desprecio, mientras que el pueblo, abajo, sufre terribles maltratos, hoy, cuando vemos a nuestro país y nuestro pueblo enfrentarse al peligro y a la crisis, cuando la nación entera está obsesionada con el dinero, cuando la justicia y la probidad se agotaron, cuando nuestro desarrollo está seriamente amenazado y nuestros recursos energéticos van por el desagüe abajo, yo, calmadamente le digo:

Presidente Mao, voy a dedicar el resto de mi vida a promover su pensamiento, porque entiendo que difundir sus enseñanzas es la manera de proteger nuestra dignidad humana y la calidad de nuestras vidas; “como seres humanos también debemos tener aspiraciones“. Difundir sus enseñanzas significa también proteger y defender el futuro de nuestra nación y de nuestro pueblo.

Presidente, quiero decirle, calmadamente, que si tengo que tener otra vida después de esta, aún sabiendo que sería una mujer, quiero una en la que pueda montar a lomos de un caballo y seguir luchando sus batallas.

 

 

Notas:

(1) Esta es una vieja frase comúnmente utilizada para describir la polarización de una sociedad. Mientras que el rico tiene demasiada carne y vino, el pobre no tiene casa y se congela en la calle.

(2) La llamada “literatura de protesta” era muy popular cuando comenzó la Reforma. El gobierno abrió las puertas a que las personas escribiesen sobre sus historias de sufrimiento durante la Revolución Cultural.

(3) La traducción directa es “no atacar nunca a un literato“. Esto significa que el padre decía que Mao Tse-tung fue denunciado porque atacaba a los literatos.

(4) Lugar donde nació Mao.

(5) Pequeña isla en el río Xiang donde el joven Mao acostumbraba a nadar.

(6) Este es un verso del poema de Mao “Primavera en Xin Yuan“.

(7) Yang Chang-ji fue profesor de Mao Tse-tung en la Primera Escuela de maestros de Chang-sha. Mao tenía un gran respeto por Yang. Más tarde, Mao se casó con la hija de Yang (Yang Kai-hui), que fue asesinada por el Kuomintang

(8) Mao era conocido por usar la experiencia del agotamiento físico como una forma de fortalecer su determinación.

(9) Pertenece al poema que Mao escribió cuando tenía 16 años.

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de anovademocracia.com.br

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s