Jen Pi-Shih

jen_pi_shi_

 

En su lucha revolucionaria contra el feudalismo y el imperialismo, el gran pueblo chino ha dado a la humanidad muchas figuras eminentes. De entre estas ha muerto recientemente el camarada Jen Pi-Shih. Cayó después de la victoria que tanto contribuyó a construir, pero después de haber visto, a lo largo de la carretera que recorrió, el nuevo  y brillante camino en el que su pueblo entra firmemente, el camino de la democracia popular y del socialismo. ¿Quién fue el camarada Jen Pi-Shih?

Jen Pi-Shih nació en una familia pobre de un maestro de escuela en Hsiang-yin, en la provincia de Hunan, el 30 de abril de 1904.

El amor al trabajo en él floreció temprano. Siendo todavía niño, en casa, durante las vacaciones, ayudaba con las tareas del hogar y preparaba el desayuno de la familia antes de que su madre se levantase. Aún en las condiciones de pobreza en las que vivía con los suyos, hizo la escuela primaria y e ingresó en la secundaria. Estudiando la secundaria se encuentra con el movimiento del 4 de mayo de 1919, destinado a jugar un papel importante en la historia de China. En esa época, varias revistas estudiantiles progresistas difundían las nuevas ideas revolucionarias. Mao Tse-Tung, que regresaba de un viaje al norte del país, era redactor jefe, en Hunan, de la Revista del Hsiang-kiang, que Jen Pi-Shih leía y estudiaba. Y el Semanario Juvenil Chino, editado por Yum Tai-Ting y Hsiao Chu-Ju, difundía las ideas del marxismo y sostenía la lucha ideológica contra los nacionalistas reaccionarios. Como resultado de la Gran Revolución Socialista de Octubre, el marxismo-leninismo comenzaba a atraer a los patriotas y demócratas interesados ​​en encontrar la solución a los problemas de China, antigua víctima del atraso y de la opresión.

Así es como el 4 de mayo de 1919 estalló el movimiento estudiantil en Pekín. 15.000 estudiantes, en grandes manifestaciones callejeras, exigían el castigo del gobierno de traición nacional que aceptara el ultimátum del Japón militarista que pasó a la historia con el nombre de “21 exigencias“. Estas incluían la entrega a Japón de las antiguas posesiones alemanas en China, la apertura de Manchuria y de Mongolia a la entrada japonesa, el control del ejército, de la marina y de las finanzas y la concesión de bases. El movimiento patriótico se extendió como un reguero de pólvora. Arrastró con sus olas a 50.000 estudiantes. Se propagó a través de los pueblos, y los campesinos participaron en ella. En las fábricas, los obreros realizaron huelgas y marchas.

Los comerciantes, bajo la tremenda presión de las masas, comenzaron un boicot antinipón. A mediados de julio, el gobierno caía.

Se trataba de un movimiento de envergadura histórica, del despertar de un pueblo. Y en realidad, por primera vez, los estudiantes y los trabajadores se daban la mano. La severa y violenta opresión del imperialismo extranjero sobre la juventud china indicaba la necesidad de luchar más profundamente contra esta opresión.

Jen Pi-Shih, fuertemente influenciado por las ideas de estos movimientos de vanguardia, ya se había mudado a Shanghai. Y es ahí donde ingresa, en 1920, en la Liga de la Juventud Socialista, cuya fundación se dio antes de la fundación del Partido Comunista Chino.

Jen llegó a Shanghai después de completar la escuela secundaria y allí conoció a otros jóvenes como él, interesados ​​por las nuevas ideas. Se hizo un militante revolucionario y la obra gigantesca de los bolcheviques rusos comenzó a excitar su imaginación. Sintió que tenía que aprender de los hombres que, bajo la dirección de Lenin y Stalin, habían arrancado del dominio zarista y del capitalismo las inmensas cárceles de pueblos que era Rusia, llevando a la práctica el espléndido sueño que los héroes de la Comuna de París no habían conseguido lograr en su ascenso al cielo.

 

 

En contacto con el nuevo mundo – Vida de un revolucionario

 

Disfrazado de barbero, con un compañero que se presentaba como sastre, Jen Pi-Shih emprendió el largo viaje para cruzar Siberia, entonces ocupada por los matones blancos de Kolchak y por los intervencionistas japoneses. Escribiendo sobre este accidentado viaje, que representó para Jen la oportunidad de un sueño, su compañero narró la detención que sufrieron en la carretera Vladvostok-Khabarovsk:

A pesar de que la prisión no es algo anormal en la vida de un revolucionario, jamás olvidaré la calma y la determinación demostradas por Jen Pi-Shih, que tenía por aquel entonces sólo 16 años“.

Fueron puestos en libertad y finalmente alcanzaron su objetivo. Permanecieron en la Unión Soviética durante cuatro años. En 1922, Jen se unió al Partido Comunista de China.

1924 fue el año de su regreso a Shanghai. Se pusó a disposición de la Liga de la Juventud Comunista, al mismo tiempo que ganaba una pequeña remuneración dando clase. Fue allí donde conoció como militante revolucionaria a su futura compañera, Chen Tsun-Ying. Ella era operadora de mimeógrafo y mensajera en el movimiento clandestino. Así recuerda emocionada aquellos tiempos difíciles:

Él vivía en un cuarto pequeño y pobre con una cama, una mesa, una estantería y nada más. Después de dos o tres horas de sueño, se levantaba de nuevo y volvía al trabajo. Cada vez que lo veía salir con su ropa vieja y muy usada, de algodón, me entristecía profundamente, estaba constantemente en peligro de ser detenido“.

Era difícil el trabajo revolucionario en esta época de tremenda presión policial. La dirección oportunista de Chen Tu-Siu hacía retroceder el movimiento revolucionario, de capitulación en capitulación. En marzo de 1926, Chiang Kai-Shek, que presidía el gobierno de coalición del Kuomintang, del que formaban parte los comunistas, ya había enseñado las garras, mandando detener a un comandante de un buque de guerra, por ser comunista, y anunció la eliminación de todos los oficiales de alto rango y asesores políticos de las fuerzas armadas partidarios de los ideales del leninismo. Era la hora de la resistencia. Muchos líderes y militantes comunistas entendieron la situación y quisieron tomar la iniciativa. Chen Tu-Siu se sometió. Esta política de concesiones dio al Partido la fuerza capaz de resistir con éxito la contrarrevolución de Chiang Kai-Shek y su camarilla de traidores.

 

 

¿Quién era Chen Tu-Siu? – Jen al lado de Mao Tse-Tung

 

Chen Tu-Siu, secretario del Partido Comunista de China y uno de sus fundadores, era un brillante intelectual atraído por las ideas marxistas. Como director de la revista Nueva Juventud, encabezó el movimiento del renacimiento literario chino y ejerció gran influencia en las ideas de los estudiantes. Mao Tse-Tung, que en la época sufrió la influencia de estas ideas, las debatió con él personalmente en 1921, en Shanghai, donde había ido para participar en la conferencia de fundación del Partido.

Saturado de concepciones pequeño-burguesas, Chen Tu-Siu era un derechista empedernido que imprimió el sello de estas concepciones al movimiento revolucionario chino durante los años que lo dirigió. Tenía que chocar con los partidarios de una justa línea política, estratégica y táctica que defendía la construcción del movimiento revolucionario basado en la alianza de los obreros y los campesinos, la organización y el desarrollo de las fuerzas armadas bajo la dirección del Partido, y en la alianza de los obreros y los campesinos, la unidad contra el imperialismo y el feudalismo con los elementos progresistas de todas las tendencias.

Ahí es cuando aparece de manera más prominente, en el movimiento revolucionario chino, aquel que sería su gran líder y futuro guía, el camarada Mao Tse-Tung, amado discípulo de Stalin que llevaría a cabo la misión histórica, al frente del Partido Comunista, de liberar al pueblo chino . En su estudio histórico “Un análisis de las diferentes clases de la sociedad china“, Mao defendía una política agraria más radical y la organización de los campesinos. Chen Tu-Siu condenó las tesis de Mao Tse-Tung y prohibió su publicación en los principales periódicos comunistas. Independientemente de esto, el estudio salió en la revista Juventud China, de Cantón, y fue publicado en forma de folleto en Hunan. Comenzaba el desencuentro entre Chen Tu-Siu y Mao Tse-Tung que culminaría en 1927.

Fue en este año precisamente que apareció la segunda gran oportunidad de desencadenar la lucha revolucionaria contra el traidor Chiang Kai-Shek y su camarilla, oportunidad nuevamente perdida por Chen Tu-Siu. En el verano de 1927, Chiang Kai-Shek dio el golpe de Estado en Nanjing. Desencadenó el terror en aquella ciudad y en Shanghai, donde miles de comunistas, que entonces participaban en el gobierno del Kuomintang, fueron detenidos y asesinados. En oposición al golpe de Chiang, más de la mitad del Kuomintang formó el gobierno de Wuhan, poniendo al frente a la futura marioneta Wang Ching-Wei.

En este gobierno también participaban los comunistas. Pero cuando un señor de la guerra ocupó Changsha y cien mil obreros y campesinos rodearon la ciudad para liberarla “en nombre del gobierno democrático de Wuhan“, la camarilla de Wang Ching-Wei, que se disponía a entregarse a Chiang Kai-Shek , estaba aterrorizada por la fuerza del pueblo en armas y exigió que los comunistas hiciesen a los obreros y campesinos levantar el cerco y regresar a sus hogares. Chen Tu-Siu capituló una vez más, poniendo en peligro el movimiento revolucionario con su política de concesiones.

Chen Tu-Siu, entre otras cosas, no entendía el papel del campesinado en la revolución china, subestimaba sus inmensas posibilidades en alianza con la clase obrera. Cuando fue convocado el V Congreso del Partido, en mayo del 27, con la dirección del Partido todavía excitada por este, las ideas de Mao Tse-Tung sobre la fuerza que representaban los campesinos no fueron siquiera discutidas. Fue la política de los derechistas y capituladores la que condujo a las masacres de Nanjing, Shanghai y Cantón, y al rompimiento y la expulsión de los comunistas del Kuomintang, protesta de las concesiones a la camarilla de Wang Ching-Wei en el gobierno de Wuhan.

La posición adoptada por Jen Pi-Shih en aquella época, al guiarse por los difíciles caminos de la revolución antifeudal y antiimperialista china, era la de un marxista-leninista-stalinista, un revolucionario no dogmático, un hombre que tomaba la teoría en su significado correcto de guía para la acción. Correspondía plenamente a la de su compañero de armas Mao Tse-Tung, cuyo acuerdo con la teoría del gran Stalin sobre la revolución china constituye la razón del éxito de su supuesto práctico y un título de gloria para el PC de China.

Una vez, en un mitin improvisado en Wuchang, en el centro de China, por Chen Tu-Siu, en vísperas de la adhesión descarada de Wang Ching-Wei a la contrarrevolución, Jen tomó la palabra. Sacó del bolsillo un manifiesto aprobado por el Comité Central de la Liga de la Juventud Comunista, de la que era secretario, y, de forma apasionada, condenó la línea oportunista y capituladora de Chen, trazando al mismo tiempo la línea correcta para el Partido. Chen Tu-Siu, que estaba en la tribuna, se enfureció de tal modo que le arrancó de las manos el manifiesto, destrozándolo.

La revolución no se salvó de la derrota temporal que le imponía la línea pequeño-burguesa de Chen Tu-Siu, pero la posición de los verdaderos marxistas como Jen, que tenían ante sí la gran figura de Mao Tse-Tung, fue de enorme importancia para la continuación de la lucha de liberación del pueblo chino. En la lucha contra el oportunismo de Chen Tu-Siu, la Liga de la Juventud Comunista, de la que Jen era secretario, desempeñó un papel importante. Pero la llevó a la peligrosa tendencia de considerarse como un segundo Partido.

La Liga de la Juventud Socialista, que precedió a la Liga de la Juventud Comunista, fue fundada antes del Partido Comunista. Durante el período revolucionario de 1920 a 1927 ejerció gran influencia popular, especialmente entre los estudiantes e intelectuales. Su revista era leída por ellos y también por trabajadores jóvenes de las grandes ciudades. En los diversos movimientos contra el imperialismo y los señores feudales, así como en la Expedición al Norte y en las luchas armadas campesinas, los jóvenes comunistas fueron ardientes participantes. Pero por el hecho de haber sido fundada antes del Partido y por no respetar suficientemente al Partido durante su lucha contra el oportunismo de Chen Tu-Siu, la Liga fue víctima del aventurerismo que dio lugar a la errónea actitud de creerse un segundo Partido. Sin embargo, en este período es notable su papel en el movimiento por la distribución de las tierras, la creación de los gobiernos revolucionarios y de organizaciones revolucionarias, la movilización de los jóvenes en el ejército.

Jen Pi-Shih fue, en la Liga de la Juventud, el trabajador más combatiente contra esta tendencia de subestimar el papel de la dirección del Partido y tuvo un éxito completo en la lucha por rectificar las desviaciones del movimiento juvenil, cuyo papel en el desarrollo de la revolución china es verdaderamente glorioso.

 

 

El encuentro histórico de Mai y Chu – En la base revolucionaria de Jiangxi

 

Fue en el distrito montañoso de Tsing hanshan, en el sudeste de la provincia de Hunan, que se encontraron por primera vez, en mayo de 1928, las tropas comandadas por Zhu-De, que llegaron allí, y por Mao Tse-Tung, comandante de la primera división, que tenía este distrito como base. Fundieron sus fuerzas en unos 3.000 hombres. Ambos líderes eran partidarios de permanecer en la región, para luchar contra las tendencias en el seno de la tropa, o para ir a Changsha, lo que ambos consideraban aventurerismo, o para batirse en retirada hacia el sur, lo que consideraban derrotismo.

Dentro de los límites de las provincias de Hunan y Jiangxi establecieron la Región Fronteriza Soviética, integrada por siete municipios, con una escuela de entrenamiento militar y un arsenal. De la reorganización de las dos fuerzas militares se creó el famoso IV Ejército, con Zhu-De al cargo y Mao Tse-Tung como comisario político. Los hechos se encargaron de demostrar que las concepciones de los dos líderes, producto de un corecto análisis de la situación, eran justas. Desde entonces Mao Tse-Tung y Zhu-De, eminentes líderes de la guerra de liberación nacional del pueblo chino, no abandonarían ni por un sólo minuto, hasta la victoria, las armas que empuñaban.

En ese año, 1928, en el mes de octubre, el camarada Jen Pi-Shih fue enviado por la dirección del Partido a la provincia de Anhui, con el fin de inspeccionar el trabajo del Partido y asistir a la dirección local. En Nauling, fue detenido y salvajemente torturado. Pero Jen se mantuvo con la firmeza y la dignidad de un revolucionario. Debido al trabajo desarrollado por el Partido para arrancarlo de las garras de la policía, fue puesto en libertad y regresó a Shanghai, donde reinició su actividad trabajando día y noche.

Pero allí también sería arrestado. En la cárcel “Ward Road” Jen sufrió abusos incluso más crueles que en Nauling, incluyendo el suplicio de las descargas eléctricas. Sin embargo, una vez más, los imperialistas y la reacción no consiguieron arrancar una palabra de Jen. Las organizaciones del Partido lograron liberarlo. La firmeza de acero del revolucionario proletario ayudaba al trabajo de solidaridad, cubriendo de éxitos los esfuerzos del Partido.

Tras salir de la cárcel por segunda vez, Jen Pi-Shih fue enviado por el Comité Central a Wuhan, con el fin de trabajar en el Buró de Chang-kiang del Comité Central del Partido y al mismo tiempo ser Secretario del Comité Municipal de Wuhan, y Secretario del Comité Provincial del Partido en Hupé. En 1930 participó efectos de la Cuarta Sesión Plenaria de la Sexta Comisión Central del Partido en Shanghai, donde fue elegido miembro del Buró Político del Comité Central del Partido. También trabajó en Hankou, donde su ejemplo de firmeza y valentía inspiró a los militantes víctimas del brutal terror blanco. En marzo de 1931, el Partido lo envió a la base revolucionaria central de la provincia de Chiangsí, donde desempeñó, además de las funciones de miembro del Politburó, la función de Secretario del Departamento de Organización de la Región.

La base en la que hasta ahora actuaba Jen estaba completamente bloqueada por el enemigo. A su alrededor sólo había tropas de Chiang, rodeándola. Chen Tsun-Ying, compañera de Jen, en cierta ocasión tuvo que vender sus vestidos para comprar huevos, tal era la pobreza en la que vivían. En Jiangxi, por ejemplo, no había trigo ni sal. Jen cayó gravemente enfermo en esa época. Pero estas dificultades no le impidieron ser feliz en ese territorio liberado, feliz de la felicidad que da la lucha y también del hecho de que las riendas del gobierno estén en manos del propio pueblo. Por eso Jen solía decir, expresando su confianza en el futuro y la certeza de la buena dirección de la lucha: “Esta es nuestra tierra“. Y explicó: “Podemos estudiar sin temor“.

De la base central, Jen partió a la región fronteriza de Hunan-Chiangsí, enviado por el Partido como Secretario del Comité Provincial y Comisario Político de la Región Militar. Mediante la aplicación de los principios militares de Mao Tse-Tung, introdujo la guerra de movimiento en lugar de la táctica puramente defensiva y descargó golpes concentrados contra el enemigo, causando muchas bajas. Ayudó a preservar el Partido y el ejército en toda aquella zona, a pesar de las campañas de exterminio del bandido Chiang Kai-Shek.

 

 

Rompimiento del cerco – La Larga Marcha

 

Estamos en julio de 1934 y el estudio de la situación en la que se encontraba la región fronteriza por el Partido indica que es necesario romper el cerco de las tropas de Chiang Kai-Shek. La orden del Partido es transmitida a las fuerzas de la región militar de Hunan-Chiangsí para la difícil operación.

En tres meses de marchas forzadas y combates sin tregua, Jen condujo a sus soldados a través de peligros que parecían invencibles. Languideciendo en la marcha. Su debilidad física se resiente de los grandes esfuerzos emprendidos en estos días. Está gravemente enfermo en una ocasión en la que sus tropas son atacadas por todos lados. La única solución es atravesar una gran corriente de agua, cerca de donde habían hecho el alto. El cruce se da bajo condiciones terribles, “pero en su cara -dice Chen Tsu-Ying, su compañera de siempre- no vi la menor señal de miedo o temor“. Como Jen predijo, el cerco fue roto y continuó el legendario paseo.

Jen era en esta ocasión Comisario Político del II Ejército que abrió el camino de Hunnan-Kuichou y Yunnan sobre las montañas cubiertas de nieve, a través de líneas poderosamente fortificadas. En junio de 1936 estableció contacto con el IV Ejército de Zhu-De en las montañas de Sikang.

Allí surge una situación imprevista. En Kantse, Chang Kuao-Tao, del IV Ejército de Zhu-De y que iniciaba así su carrera de traidor, da lugar a una división dentro del Partido. Hacía un trabajo caudillesco en las filas y con sus seguidores conspiraba para detener a Zhu-De, comandante en jefe, y a otros líderes leales al Partido. Se oponía abiertamente a la línea política y militar del Partido.

Junto a Zhu-De y a otros camaradas, Jen luchó contra el grupo de Kuao-Tao y su posición política. Se las arregló para aplastar el plan divisionista. Así fue capaz de continuar la marcha hacia Shensi, donde ya habían llegado Mao y el II Ejército.

 

1349766626
Con la chaqueta hecha jirones y un par de pantalones cortos, a menudo descalzo, Jen marchaba con sus soldados sin ninguna vacilación. Entonces tenía 30 años, pero ya tenía la experiencia de un veterano luchador revolucionario marxista, uno de esos líderes para los cuales no hay ningún obstáculo que no pueda ser superado.

Escribiendo sobre esta epopeya de nuestro tiempo y la Larga Marcha de los ejércitos revolucionarios chinos, dice con razón el camarada Pi-Shih:

Nuestro ejército siempre se ha distinguido por su gran heroísmo, porque el porcentaje de trabajadores en sus filas siempre era de alrededor de un veinte por ciento.  Engordábamos las filas de nuestro ejército con tropas frescas y es justo señalar que nuestros jóvenes camaradas dieron prueban de heroísmo igual que los veteranos. ¿Y por qué? Porque cada soldado se distinguía por su elevado grado de conciencia.

Nuestro ejército fue tan heróico también porque disponía de fuertes y excelentes cuadros. Los cuadros fundamentales de nuestro ejército se templaron en el fuego de la lucha revolucionaria, emergieron de las entrañas de la revolución agraria y antiimperialista. Gozan de un enorme prestigio y autoridad entre los combatientes de los Ejércitos. En realidad, son combatientes desinteresados ​​de la causa revolucionaria. Muchos elementos fueron llevados muy jóvenes a sus puestos de mando, por ejemplo, el camarada Lin Piao, comandante del I Ejército, que llegó a ese puesto en unos años; el jefe de la segunda división tenía 24 años; el jefe del IV Cuerpo del Ejército, Chen Hao-Chan, tenía entonces 25 años“.

Son estos jóvenes héroes bolcheviques, junto a los veteranos jefes, los que realizaron uno de los grandes hechos de armas de la historia, la Larga Marcha. En ella fueron cubiertos 12.500 kilómetros a través de 18 cadenas montañosas, cinco de las cuales estaban cubiertas de nieve, 24 ríos fueron atravesados, así como 12 provincias diferentes.

Muchas veces, al cruzar ríos caudalosos, los soldados de Chiang Kai-Shek los acosaban, la aviación los ametrallaba. Hombres servían de puente para hombres, como en el cruce del río Tatu, bajo el fuego de las ametralladoras. Y la marcha proseguía en busca del noroeste hasta llegar al Norte de Shensí, en las afueras de los desiertos de Mongolia, donde se estableció el nuevo gobierno popular teniendo Yennan como capital de las tres provincias de Shensi, Kansu y Ninghsiá.

Se cuenta que en la llanura desértica de Aba, fuera de los límites de Kantsé, Chen Tsun-Ying, la compañera de Jen dio a luz a un niño. La hierba era la comida que había. Con una caña de pescar improvisada en el acto, Jen y Zhu-De, el comandante en jefe, consiguieron algo de pescado para la comida de la joven madre. Más tarde, en Yenan, Mao Tse-Tung, Liu Shao-Chi, Zhu-De y otros plantarían las verduras de las que se alimentaban. Las legumbres que componían su escritorio eran cultivadas por ellos mismos.

Bajo la dirección de estos líderes, el fin de la Larga Marcha, en octubre de 1935, encontró intacto el grueso de las tropas chinas del Ejército Rojo, fortalecido por las pruebas decisivas a las que se sometió, defensor de la causa de la liberación y de la unidad de China, hijo amante del Partido de los trabajadores y campesinos sabiamente dirigido por el camarada Mao Tse-tung. Fueron el firme establecimiento de las regiones liberadas, la división de las tierras entre los campesinos y la existencia y consolidación del Ejército del pueblo, que a su vez garantizaban el tipo de guerra antijaponesa y el futuro de la nación, hoy libre de las garras del imperialismo y del feudalismo .

 

 

La Guerra Popular antijaponesa

 

Cuando comenzó la ocupación japonesa, el pueblo chino ya tenía para su lucha por la liberación, llevada a cabo sin descanso por el Partido Comunista al frente de otras fuerzas progresistas, con un Ejército de un millón de hombres y una milicia popular (Min-Ping) de alrededor de dos millones. Un territorio de cien millones de habitantes ya estaba libre de la dominación de los señores feudales y de los empresarios extranjeros y había 10 regiones liberadas. El lema conocido del Partido Comunista “los chinos no deben luchar contra los chinos” dio sus frutos. Chiang Kai-Shek, perro de presa de los imperialistas, continuaba atacando a las fuerzas comunistas, y vacilaba en aceptar la unidad requerida por todo el pueblo para repeler al agresor. Pero el 7 de julio de 1937, el incidente del Puente de Marco Polo marcó el inicio de la guerra de resistencia. El Ejército Rojo ahora reorganizado como VIII Ejército de la Ruta, levanta la bandera de la lucha patriótica. Su comandante era Zhu-De, Jen su comisario político. En agosto, el VIII ejército marchó al frente de batalla en la provincia de Shansí, al encuentro del enemigo. Y fue precisamente en Pingsingkuan que Zhu-De y Jen Pi-Shih, siguiendo las indicaciones del Partido y de Mao Tse-Tung, infligieron a los agresores imperialistas japoneses los primeros reveses de la guerra.

 

U10574P1488DT20150313164746
Jen Pi-Shih regresó más tarde a Yenan, en 1940, para trabajar en el Secretariado del Comité Central del Partido. En ese puesto de mando de la China Combatiente, Jen hizo profundas investigaciones y penetrantes análisis de cuestiones candentes como la construcción del Partido, eje de toda una situación histórica, de la organización juvenil, del Ejército Popular de Liberación y de la base revolucionaria. Jen, fiel compañero de armas de Mao Tse-Tung, participó en el diseño de los más importantes puestos políticos más tomados por el Partido Comunista, liberador del gran pueblo chino.

Gigantesco fue el esfuerzo desarrollado continuamente por Jen Pi-Shih, absorto en los negocios del Estado y los problemas del Partido, pero no por eso dejaba de encontrar tiempo para conocer las necesidades del pueblo y ayudar a las familias campesinas de los barrios. La vida de Yenan tenía un carácter fraternal difícil de ser idealizado en las duras condiciones de la guerra. Una familia grande y unida se defendía de los buitres imperialistas y al mismo tiempo preservaba toda una nación, preparándole un porvenir libre. Por eso algunos extranjeros que allí llegaban se sorprendían al hablar con el Presidente Mao en el jardín de su casa y, al mismo tiempo, escuchar a los niños jugando en otro jardín superior sin levantar las voces para no perturbar al querido vecino y de vez en cuando, a escondidas, contemplarlo de manera amistosa. En ese clima humano y puro de la vida comunista en las regiones liberadas, es donde Jen Pi-Shih vivía en esa época. Uno de sus vecinos de Yenan lo recuerda así:

Cuando alguno de nosotros tenía una dificultad, buscaba al camarada Jen Pi-Shih y la dificultad se resolvía”. Y otro: “Si alguien estaba enfermo, de día o de noche, el camarada Jen enviaba inmediatamente a un médico. Especialmente en el verano de 1943, trajo a muchos compañeros para ayudarnos a limpiar las plantaciones. Nos ayudaba con los ingresos y gastos para que pudiésemos vivir mejor“.

Ejemplo de modestia y sencillez, Jen Pi-Shih era un gigante bolchevique, digno discípulo de Stalin y Mao Tse-Tung. En el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China, en el que Mao Tse-Tung fue elegido presidente del Partido, Jen fue elevado al puesto de miembro del Comité Central. También fue elegido miembro del Buró Político del Comité Central y Secretario de la Secretaría del Comité Central en la primera sesión plenaria del Comité Central del Partido.

 

 

Se rinde el Japón militarista – La gran guerra de liberación

 

El 7 de agosto de 1945 se rinde el Japón militarista bajo el poderoso ataque terrestre contra sus tropas de élite, el llamado Ejército de Kwantung, por el Ejército Soviético del Lejano Oriente. Las victoriosas tropas soviéticas ocupan Manchuria y el norte de Corea. Con la ayuda de los imperialistas estadounidenses, que enviaron por el aire fusileros navales para ocupar el norte de China, y de los invasores japoneses, a los que ordenaron permanecer en armas, Chiang Kai-Shek desencadena una guerra civil. Las fuerzas armadas populares evacuan varias ciudades liberadas, incluyendo Yenan. Jen Pi-Shih, acompañado por otros miembros de la dirección del Partido, queda con Mao Tse-Tung en el Norte de Shensí. Tuvo por entonces un papel importante en la planificación de la contraofensiva nacional que rechazó las tropas del Kuomintang reaccionario sobre Yangtze, sellando el destino del feudalismo y del imperialismo en China y plantando los cimientos inconmovibles de la democracia popular.

Es el propio camarada Jen Pi-Shih el que describe esta situación con las siguientes palabras en una de sus últimos trabajos:

Después de la derrota japonesa, la camarilla reaccionaria del Kuomintang, ayudada por el imperialismo estadounidense, inició la guerra civil general. Al principio, el Kuomintang controlaba una fuerza aérea y terrestre y marítima de un total de 4.300.000 hombres, mientras que el Ejército Popular de Liberación no tenía ni fuerza aérea ni naval, y tenía muy poca artillería. El Kuomintang, confiado en su superioridad militar y en las diversas formas de apoyo dadas por el imperialismo norteamericano, estaba seguro de que sería capaz de salir victorioso. Calculaba exterminar el Ejército Popular de Liberación en un plazo de tres a seis meses. Pero esto, en base a una línea política y militar correcta, que dio como resultado el apoyo del pueblo y, uniéndose a los esfuerzos realizados por los habitantes de las zonas ya liberadas, consiguió, después de un año de una violente guerra defensiva, vencer su inferioridad numérica y lanzar una ofensiva general. Este fue un cambio de gran importancia histórica. Desde entonces, además de recuperar la mayor parte del territorio y ciudades perdidas durante el primer año de la guerra, el Ejército Popular llevó la guerra a las regiones controladas por el Kuomintang, al norte del Yangtze. Con los trofeos y los prisioneros de guerra, desarrolló sus fuerzas de artillería y formó sus cuerpos de ingeniería“.

Y más adelante:

Al entrar en el tercer año de guerra -dice Jen Pi-Shih- el Ejército Popular de Liberación ya había superado a las fuerzas reaccionarias del Kuomintang, no sólo en eficiencia, sino también en número“.

Con su amplia visión teórica y su paciencia de investigador, el camarada Jen Pi-Shih contribuyó al enrutamiento y a la solución de muchos problemas de la construcción de la Nueva China. Es de esta clase su informe “Algunos problemas de la reforma agraria“. Para conseguir el material necesario para este estudio, pasó meses en el campo. Así es que su informe se ha convertido en un documento vital que resuelve muchos problemas de principios, de verdadera importancia, y desarrolló la teoría de la reforma agraria.

La salud del camarada Jen Pi-Shih comenzó a declinar en 1947, como resultado de su exhaustivo trabajo y de la dura vida revolucionaria que llevó. Al final de este año su presión era demasiado alta. Su estado era grave. Por eso, en abril de 1949, se vio obligado a quedarse en reposo. Pekín ya estaba liberada y las fuerzas del Ejército Popular de Liberación barrían todo a su frente al sur del Yangtze, pero el camarada Jen trató de continuar el trabajo con toda su antigua energía. En el I Congreso Nacional de la Nueva Liga de la Juventud Democrática de China, celebrado en Pekín, el camarada Jen se derrumbó cuando estaba en medio de la lectura de su maravilloso informe “Sobre la situación actual y el movimiento juvenil en China“. Fue el 12 de abril de 1949. Hasta junio de este año guardó cama y sólo entonces el Partido y sus médicos le permitieron realizar pequeñas tareas. En esa época, le escribió a Mao Tse-Tung una carta en la que daba cuenta de su estado de salud y reclamaba trabajo:

Por supuesto que no me debo cansar más de lo normal. Pero creo que sería bueno hacer algo, como por ejemplo cuidar del Departamento de Organización y de la Comisión de la Juventud“.

Dotado de la modestia de los bolcheviques, de los que Lenin y Stalin son modelo, el camarada Jen Pi-Shih siempre vivió con sencillez. Se negó a trasladarse a un alojamiento más cómodo para que el gobierno popular no gastase dinero en su persona. A menudo le preguntaba a Chen Tsun-Ying, su dedicada compañera, si sus cuentas no estarían excediendo la previsión del gobierno. Sobre él escribió el general Jeh Chien-Jing:

Era un Hércules sin arrogancia del Partido y del pueblo chino. Cargaba una pesada carga y recorría un camino largo, duro y sin descanso. Ningún pensamiento para sí mismo“.

Por eso cuando el camarada Jen Pi-Shih desapareció a los 46 años de edad, el 27 de octubre de 1950, la nación entera lloraba la pérdida de su gran hijo. Colas interminables se formaban en frente del Palacio Cultural Trabajadores, en Pekín, donde su cadáver envuelto en la gloriosa bandera del Partido Comunista se encontraba depositado en una capilla ardiente. Allí estaba el cuerpo de un hijo del pueblo, que había dedicado 30 años de su vida de combatiente bolchevique a la gran causa de la liberación de China y de la entrada del gran país en el camino brillante del socialismo.

La vida de aquel hombre de físico débil e inteligencia poderosa, fiel compañero de armas de Mao Tse-Tung, reflejaba las grandes acciones y luchas de un pueblo milenariamente oprimido que él había ayudado a recorrer en el camino a la felicidad, desde el momento en que, de adolescente, escuchó las salvas del Gran Octubre y buscó el camino de donde venían las salvas anunciadoras. Así, multitudes sin fin, dirigentes del Partido, miembros del gobierno popular central, de los diversos partidos y grupos democráticos, de la Liga de la NuevaJuventud Democrática, de las organizaciones populares, de los sindicatos y trabajadores, campesinos, mujeres y jóvenes vienen a rendir su último homenaje a Jen Pi-Shih. Sus compañeros más destacados, Mao Tse-Tung, Liu Shao-Chi, Chu En-Lai, Zhu-De, Peng-Shen, Li Li-San, Liu Po-Chen y otros, están presentes en las ceremonias que expresan el dolor del pueblo chino. Los representantes de los países del campo democrático y antiimperialista, de la gloriosa Unión Soviética, de las democracias populares de Europa, de la República Popular de Mongolia, de la República Popular de Corea y de la República Democrática Alemana envían sentidos mensajes por la muerte de Jen Pi-Shih al Comité Central del Partido Comunista, y al ministro de Relaciones Exteriores Chou En-Lai.

De hecho, el gran pueblo chino perdió en la persona de Jen Pi-Shih un combatiente activo y lúcido de la causa de la revolución, un destacado organizador y un ardiente patriota. Por su ejemplo edificante es que los presentes, allí mismo, en ese momento de dolor, piensan en transformar en fuerza revolucionaria al servicio de la causa de la paz y el socialismo la tristeza en la que están imbuidos. Y otra cosa no podía desear un hijo tan eminente de la revolución, el gigante bolchevique que fue Jen Pi-Shih. Bajo la dirección del Partido y de Mao Tse-Tung, las mismas fuerzas que han dado lugar a la aparición de hombres como él, después de haber liberado toda la energía creativa del pueblo chino, están produciendo día a día, miles de nuevos combatientes que vienen a ocupar el claro dejado por Jen Pi-Shih en las filas del gran lucha mundial por la definitiva liberación de la humanidad, en la época en la que impera la ley stalinista anunciada por el camarada Molotov:

Todos los caminos llevan al comunismo“.

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Problemas”, Nº34, Mayo-Junio de 1951

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s