La Guardia Roja, jóvenes y estudiantes revolucionarios (Documentos sobre la GRCP)

BEIJING, CHINA:  A picture released by the Chinese official news agency shows a propaganda squad of Red Guards, high school and university students, brandishing the copies of Chairman Mao Zedong's "Little Red Book," staging a rally in September 1966 in Beijing's street to spread Mao's thought during the Great Proletarian Cultural Revolution. Since the May 1966 launch of the Cultural Revolution at Beijing University, the Red Guards were instrumental in Mao's recapture of power after the failure of the Great Leap Forward. The movement was directed against "party leaders in authority taking the capitalist road." The Red Guards went on rampage in Chinese towns, terrorizing people, particularly older ones. (Photo credit should read AFP/Getty Images)

 

La decisión del partido “acerca de la Revolución Cultural” exhortaba a los revolucionarios a poner la audacia por encima de todo lo demás y a agitar valientemente y movilizar las masas de obreros, campesinos, soldados, así como a los intelectuales revolucionarios y los jóvenes, para destruir lo antiguo y fundar lo nuevo.

Los primeros en responder a este llamado fueron los jóvenes estudiantes revolucionario; los Guardias Rojos. La Guardia Roja hizo su primera aparición en junio de 1966 y se componía de un reducido número de estudiantes jóvenes, inmediatamente atacados como “organización reaccionaria”. Poco después de publicada la Decisión empezaron a aparecer los Guardias Rojos en Pekín. Después del 18 de agosto de 1966, en que el propio Mao se adhirió a los guardias rojos, la organización se extendió por todo el país. Animados por el gobierno, los miembros de ella empezaron a acudir a Pekín para ver a su líder y proceder al intercambio de experiencias revolucionarias. En ocho ocasiones, entre el 18 de agosto y el 26 de noviembre, Mao recibió a más de 11 millones de guardias rojos en Pekín.

En el artículo titulado “Los guardias rojos destruyen lo viejo y construyen lo nuevo” se describían las actividades de esos guardias rojos después del 20 de agosto en las ciudades principales: Pekín, Shanghai, Tientsin, Jangchou, Sining y Lhasa, del Tíbet.

Se animaba a los guardias rojos a acudir al pueblo y a hacer una revolución de masas. Se les apremiaba también a que aprendieran el espíritu revolucionario del Ejército Rojo. Con el fin de emular el espíritu revolucionario de la Larga Marcha de aquella hueste, quince guardias rojos del Instituto de Transporte Marítimo de Talien decidieron caminar 1000 kilómetros; de Talien a Pekín, para intercambiar experiencias revolucionarias. En un artículo titulado “Los guardias rojos no temen la prueba de una larga marcha“(*) se alababa la hazaña de aquella Larga Marcha de los guardias rojos y se animaba a todos los demás miembros a hacer otro tanto.

El 22 de febrero de 1967 se formó el Congreso de Guardias Rojos de Universidades y Escuelas Superiores mediante la alianza de tres centros de dirección de los guardias rojos de la capital. Más de 10.000 representantes de los guardias rojos presentes en la sesión inaugural adoptaron la “Declaración del Congreso de los Guardias Rojos“, en que se esbozaban los principios fundamentales de esa organización y sus actividades futuras. Se protestaba la lealtad a Mao y al partido y se proclamaba el deseo de realizar cabalmente la Revolución Cultural.

 

 

Los Guardias Rojos destruyen lo viejo y construyen lo nuevo

 

Desde el 20 de agosto los jóvenes guardias rojos de Pekín, destacamentos de estudiantes, se han tomado las calles. Con el espíritu de rebeldía revolucionaria del proletariado han emprendido una furiosa ofensiva para barrer las decadentes influencias burguesas y feudales reaccionarias y todas las viejas ideas, cultura, costumbres y hábitos. Esta ascendente tormenta revolucionaria recorre todas las ciudades de la nación. “iHacer que el pensamiento de Mao Tse-tung ocupe todas las posiciones, utilizarlo para transformar la fisonomía espiritual de toda la sociedad; barrer a todos los monstruos; vencer todos los obstáculos y llevar resueltamente la gran revolución cultural proletaria hasta el fin!“. Este es el propósito de combate de los jóvenes luchadores revolucionarios. Sus acciones revolucionarias han recibido en todas partes el cálido apoyo de las grandes masas revolucionarias.

En Pekín, los guardias rojos de la Escuela Secundaria Nº 2 han puesto en las calles principales de la capital la primera declaración de guerra contra el viejo mundo. La declaración, que está llena de celo revolucionario, dice: “Los torrentes de la gran revolución cultural proletaria están golpeando ahora las diferentes posiciones de la burguesía. Las fuentes del capitalismo ya no están seguras. Los cortes de pelo estilo ‘pato’, los peinados ‘espirales’ y otros extraños; los pantalones estrechos, las blusas ajustadas, diversos tipos de faldas y vestidos de Hongkong, fotografías, libros y revistas pornográficos están siendo condenados severamente. Nosotros no debemos dar poca importancia a estas cosas porque precisamente desde allí las puertas se abren de par en par para la restauración capitalista. Durante los 17 años transcurridos, el antiguo Comité Municipal del Partido Comunista de Pekín estuvo sordo y ciego ante estas cosas e incluso prohibió cualquier tipo de reformas. Ellos tomaron el camino revisionista y capitalista. Nosotros tomamos un camino diferente al suyo. Ellos no intervinieron en tales cosas, pero nosotros lo haremos y lo haremos hasta el fin. Debemos tapar todos los conductos de entrada al capitalismo, destruiremos todas las fuentes que engendren revisionismo y de ninguna manera seremos blandos en estos asuntos“.

Esta declaración ha recibido la respuesta calurosa de los guardias rojos de toda la ciudad. Estos se organizaron en grupos, pegaron en las calles octavillas revolucionarias y dazibao y celebraron reuniones y atacaron la ideología de las clases explotadoras. A petición de los guardias rojos y con el apoyo de las masas revolucionarias de la ciudad, las ramas de servicios dejaron de hacer peinados exóticos, indumentarias ridículas o prestar libros y revistas decadentes a los clientes. Los guardias rojos también han propuesto que cambien los nombres de muchas calles, callejones, parques, edificios y escuelas, que tienen un sentido feudal, capitalista o revisionista o carecen de un sentido revolucionario. Por ejemplo, han propuesto cambiar el nombre de la avenida Chang’an (la paz eterna) por el de avenida Dongfanghong (el este en rojo) ; las calles Dongjiaominxiang y Xijiaominxiang (barrio de embajadas donde se prohibía pasar al pueblo trabajador antes de la liberación) por calle Fandi (antimperialista) y calle Fanxiu (antirrevisionista) respectivamente: Wangfujing (el pozo del palacio del príncipe) por calle Fangxiu (prevenir el revisionismo), la calle Guanghua (la gloria) por calle Yuanyue (apoyo a Vietnam), porque allá está situada la Embajada vietnamita, los Grandes Almacenes Wangfujing cambiaron su nombre por Grandes Almacenes de Pekín, el Mercado Dong’an (la paz eterna) por Mercado Dongfong (el viento del este). El Hospital Xiehe (Peking Union Medical College), que llevaba el nombre de agresores imperialistas norteamericanos, es llamado ahora Hospital Fandi (antimperialista). El Hospital de Tongren se llama ahora Hospital Gong Nong Bing (los obreros, campesinos y soldados).

Las grandes masas de obreros y empleados revolucionarios han expresado su apoyo a las acciones revolucionarias de los guardias rojos en innumerables dazibao que han fijado en las conocidas calles principales de la capital. También han manifestado su apoyo en demostraciones callejeras.

Los comandantes y soldados del Ejército Popular de Liberación en la capital han expresado unánimemente su apoyo a las acciones revolucionarias de los estudiantes, y la conducción de la gran revolución cultural proletaria hasta el fin. Dicen que las grandes acciones revolucionarias de los estudiantes revolucionarios al atacar la ideología, costumbres y hábitos burgueses es otra evidencia de la gran fuerza material que genera el pensamiento de Mao Tse-tung una vez que las masas revolucionarias están armadas con él.

En Shanghai, en esta enorme ciudad que posee la mayor concentración de capitalistas del país, y que, antes de la liberación, estuvo durante largo, tiempo bajo el dominio de los imperialistas y los reaccionarios nacionales, los estudiantes revolucionarios y las grandes masas de obreros y empleados tomaron sus escobas de hierro para barrer todos los hábitos y costumbres viejos. Las vitrinas del almacén Yong’an, uno de los almacenes más grandes de la ciudad, están tapizadas con dazibao fijados por los guardias rojos y los obreros y empleados del almacén, en los cuales proponen que el nombre del almacén Yong’an (Paz Eterna) sea cambiado por el de Yonghong (Siempre Rojo) o por Yongdou (Lucha Eterna). Los dazibao anotan que en la vieja sociedad el capitalista almacén escogió el nombre Yong’an porque quería que lo dejaran en paz para explotar siempre al pueblo trabajador. “Desde hace mucho tiempo el almacén está en las manos del pueblo, y de ninguna manera toleraremos este odioso nombre ni un día más“, dicen los dazibao. En “El Gran Mundo“, el gran centro de diversión de Shanghai, los obreros y empleados unidos con los guardias rojos echaron abajo el rótulo de varios metros de largo con el viejo nombre del establecimiento. Cuando cayó el último carácter del rótulo, millares de revolucionarios aplaudieron desde las calles y las ventanas de los edificios vecinos y gritaron: “iViva el Presidente Mao!“, “iViva la gran revolución cultural proletaria!

Los muelles del río Juangpu en Shanghai fueron, antes de la liberación, el centro de saqueo imperialista al pueblo chino. Los edificios que hay allí llevaban aún muchos vestigios dejados por los imperialistas. Los guardias rojos y los obreros y empleados han ido hasta allí para llevar la revolución en gran escala. Han tumbado todos los signos imperialistas de las paredes y han quitado los leones de bronce que quedaban al frente de los grandes edificios.

 

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Los obreros y empleados revolucionarios de las barberías de Shanghai han adoptado medidas revolucionarias para responder a las proposiciones de los guardias rojos: Dejarán de cortar y arreglar el cabello en las formas grotescas que le gustan a una pequeña minoría de la gente; suprimirán aquellos servicios que sólo prestaban a la burguesía, tales como la manicura, tratamientos de belleza y demás. En las tiendas que vendían solamente artículos para satisfacer las necesidades de una pequeña minoría de personas, los obreros y empleados han tomado la decisión revolucionaria de comenzar a suministrar al pueblo entero con buenos artículos populares a bajos precios.

En Tientsin, durante los días pasados ha predominado allá una nueva atmósfera revolucionaria en las calles. Los tambores y gongs retumban a lo largo de la calle Binjiang, centro comercial, y se oyen petardos durante todo el día; muchos almacenes han desechado sus viejos letreros, y los han reemplazado por los nuevos, revolucionarios. Estimulados por el espíritu revolucionario de los guardias rojos, los obreros y empleados revolucionarios del Quanyechang, uno de los mayores mercados de la ciudad, destruyeron el rótulo con el nombre del establecimiento que estuvo incrustado en la pared del edificio durante 38 años, y fijaron un nuevo letrero: Mercado del Pueblo. La Fábrica Textil Beiyang, establecida en los tiempos de los caudillos militares del norte hace 45 años, fue llamada Fábrica Textil de Cuatro Nuevos, es decir, una fábrica textil con nuevas ideas, nueva cultura, nuevas costumbres y nuevos hábitos. El “Trípode Dorado“, vieja marca de la Fábrica, fue cambiado por el de “Obreros y Campesinos“. En Jangchou, el teatro Dongpo, en la calle Dongpo, y el Su Di (Malecón Su) del lago Oeste de Jangchou, llamados así en honor de Su Dong-po, erudito feudal de hace 8 siglos, han sido rebautizados con nombres de significado revolucionario. Las tiendas de tijeras que desde hace tres siglos llevaban el nombre del antiguo propietario, Chang Siao-chuan, han sido llamadas Tiendas de Tijeras de Jangchou.

En Sining, en la capital de la provincia de Chingjai, oeste de China, las grandes masas de obreros y empleados revolucionarios, de cuadros revolucionarios y campesinos pobres y la capa inferior de los campesinos medios están dando un resuelto apoyo a los jóvenes combatientes revolucionarios por su espíritu de rebeldía revolucionaria al desafiar cielos y tierra. Algunos almacenes, salas de cine y teatros han adoptado nuevos nombres revolucionarios. Portando grandes retratos del Presidente Mao y tocando tambores y gongs, los obreros de la Planta de Vehículos de Transporte de Sining, empresas modelo, desfilaron por las calles, comprometiéndose a brindar su apoyo a los jóvenes combatientes. Respaldando a los jóvenes luchadores, los campesinos pobres y la capa inferior de los campesinos medios de la Comuna Popular de Mafang han cambiado el nombre de su comuna por el de Comuna de Obreros, Campesinos y Soldados.

En Lhasa, las calles de esta ciudad han estado rebosantes de entusiasmo durante los últimos días. Con grandes retratos del Presidente Mao, con declaraciones de guerra al viejo mundo, y tocando tambores y gongs, cientos de guardias rojos y estudiantes y maestros revolucionarios de la Escuela normal del Tibet y de la Escuela Secundaria de Lhasa se lanzaron a las calles en vigorosa ofensiva para destruir los “cuatro viejos”: viejas ideas, vieja cultura, viejas costumbres y viejos hábitos. En su declaración, los guardias rojos y los maestros y estudiantes revolucionarios de la Escuela Secundaria de Lhasa proclamaron: Ya ha pasado más de una década desde que Lhasa fue liberada. Fueron el gran Partido Comunista de China y nuestro gran líder el Presidente Mao quienes nos dirigieron en la conquista de nuestra emancipación y de esta forma nos llevaron a una vida feliz. Sin embargo, los grilletes espirituales que nos impusieron las tres clases de propietarios de siervos permanecen aún alrededor de nuestros cuellos. ¡Esto no lo podemos tolerar más! ¡Ya es hora de que ajustemos cuentas con ellos!

Los guardias rojos y los estudiantes y maestros revolucionarios de Lhasa han propuesto cambiar los nombres de las plazas, calles y casas que están marcados con la servidumbre feudal y la superstición. También han propuesto que los grupos literarios y artísticos prohiban la representación de óperas y piezas teatrales que huelan a imperialismo y feudalismo. Las grandes masas de obreros y campesinos de Lhasa se han comprometido unánimemente a dar un fuerte respaldo a los jóvenes combatientes de la Guardia Roja, y a batallar hombro a hombro con ellos para transformar la ciudad de Lhasa en una ciudad nueva, altamente proletarizada y revolucionarizada.

 

(*) Diario del Pueblo, 22 de octubre de 1966; Pekín Informa, Nº 44, 2 de noviembre de 1966, p. 16.

 

 

Extraído del libro “La revolución cultural china” de K. H. Fan

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