Los progresos de la salud pública en la nueva China (1954)

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Como miembro del Comité Científico Internacional, encargado de investigar los hechos relacionados con la guerra bacteriológica en Corea y China, hemos tenido la oportunidad de ponernos al día con el inmenso progreso realizado por los pueblos de la República Popular de China en el ámbito de la salud pública. Desde nuestra llegada a Pekín, quedamos impresionados con el gran orden y limpieza de las calles, parques, jardines y casas comerciales, así como por la ausencia casi absoluta de moscas y mosquitos. El contraste con el pasado es tan grande que en el informe del Comité ha quedado establecido este hecho en los siguiente términos: “Los miembros del Comité Internacional que previamente habían conocido China, no pudieron ocultar su asombro“.

El movimiento de la salud, sin embargo, no se limita sólo a Pekín o a un pequeño número de “ciudades modelo”. Informaciones dignas de todo el crédito afirman que este movimiento también se extiende por el interior de todo el país. De hecho, hemos sido testigos de este hecho durante nuestros viajes por el noreste de esta República. Recorrimos, desde Shenyang, antigua Mukden, más de 600 kilómetros en tren y en coche hasta Kan-Nah, en el extremo norte de la provincia de Heilungchiang, en los límites de la Mongolia Interior, cuando nos convencimos del orden y de la limpieza existente por dónde pasábamos, en toda zona rural.

De hecho, como se sabe muy bien, durante siglos, hasta el momento de su liberación, las ciudades y pueblos de China eran conocidos por su suciedad; eran incluso hediondas y estaban cubiertas de insectos. Y, en menos de 4 años, este país puede alcanzar un alto nivel sanitario y de salud pública, gracias al vasto movimiento de higiene personal y social, que incorporó en su seno toda la población de ese país de 475 millones de habitantes. Movimiento de tal magnitud, en favor de la salud y de la educación sanitaria del pueblo, nunca ha sido alcanzado en lugar alguno del mundo. En parte, la extensión y la importancia de este movimiento fueron consecuencia de la guerra bacteriológica que inició, a finales de 1951, la Fuerza Aérea Estadounidense en territorio chino. La respuesta de China fue el Movimiento Patriótico por la Salud, llevado a cabo por las capas más diversas de todo este inmenso país. Gracias a este, la guerra bacteriológica perdió gran parte de su eficacia y su resultado fue un incesante desarrollo de la salud, con descenso vertical de las cifras de morbilidad y mortalidad.

El ejemplo, sin embargo, está aquí para todos los países, pues el desarrollo de la salud pública en la China de hoy es debido, en gran parte, a la ejecución espontánea de medidas que han sido recomendadas, más o menos en vano, por los organismos internacionales de higiene. El progreso obtenido en un tiempo tan corto habría sido imposible si el gobierno chino no contase con el concurso y el apoyo sin reservas de todas las clases de la población. Campesinos, trabajadores, científicos, grupos religiosos,instituciones, no sólo apoyaron todos las directrices del Gobierno, sino que las siguieron y ejecutaron con gran entusiasmo.

Una educación básica fue realizada por todos los medios de instrucción disponibles: grandes “meetings”, carteles, carteles murales, prensa, periódicos, folletos, teatro, cine, libros de historietas para niños, etc.

Todo necesitamos salud“.

Proteger la salud del pueblo es deber del propio pueblo“.

Todo deben ser movilizados; todos deben participar“.

He aquí algunos de los dichos de la campaña popular, que se extendió a través de una red de comités por todas las áreas administrativas, provincias, municipios, distritos, ciudades y pueblos.

Como hemos visto en las principales ciudades de China que visitamos, tales como Pekín, Tchitchi-Harr, los productos alimenticios puestos a la venta están cubiertos. El té es servido en las calles en tazas con tapa y viene en recipientes cubiertos. En los parques hay recipientes llenos de agua caliente. Todas las escupideras están provistas de tapas redondas, en las que se fija una larga barra de madera, para permitir abrirlas sin tener que agacharse. Se utiliza semejante método para las letrinas. Por otra parte, el hábito de escupir en las calles y en lugares públicos, anteriormente tan extendido, disminuyó significativamente.

En Shenyang, visitamos las viviendas de trabajadores sencillos. A las 5 de la mañana se realiza la limpieza general. Después de la limpieza se adquierrn verduras y frutas destinadas al consumo diario. En un rincón del patio de una de las casas visitadas, vimos un jarrón de arcilla, probablemente muy antiguo, cubierto con una tapa de madera ronda. Era el recipiente para la desinfección de las verduras y las frutas, las cuales se sumergían durante 5 minutos en una solución de hipoclorito de cal. Después, las frutas son lavadas en agua hervida y las verduras son cocinadas; en China, rara vez se comen las verduras crudas, aunque en general se cuecen poco. Lo que realmente impresiona es ver cómo la China de hoy puede aplicar tantas medidas de higiene, incluso sin tener que esperar el cambio de las condiciones del ambiente primitivo en el que aún viven. El tiempo es demasiado corto para esperar a que se construyen nuevas casas con todo el confort moderno. Así, a pesar de las antiguas condiciones de vida, se educa al pueblo en los modernos principios de higiene, salud y limpieza.

A finales del año 1951, se llevó a cabo en Pekín una conferencia y exposición, con el fin de hacer un balance de los progresos alcanzados a través de este movimiento popular. Aquí algunos resultados:

– Alrededor de 75 millones de toneladas de basura fueron eliminadas. Uno de los depósitos de basura de Pekín databa de la dinastía Ming (1369-1644 A.C.). Estaba acumulado en un distrito llamado “Carretera de los dos dragones”, la cual popularmente era llamada, en verano, “Río de los dos dragones” y en invierno, “Montaña de los dos dragones”, debido a la gran cantidad de basura. Ahora se ha establecido un equilibrio entre la producción y la eliminación de la basura en Pekín: en 1950, se eliminaron 500.000m3, en 1951, 700.000m3; el aumento se debe a la mejora en el “estándar” de la vida y tal vez también, al aumento de la población.

– Fueron exterminados alrededor de 30.000 millones de mosquitos y 7.000 millones de larvas de estos dipteros, los cuales fueron retirados de los pozos, acequias, estanques, etcétera.

– Se calculó en más de 130 millones el número de moscas muertas; lo que es notable, la mayor parte de ellas fueron cazadas y muertas por escolares armados con telas de alambre.

Todas las letrinas fueron desinfectadas y fueron construídas 4.920.000 letrinas públicas.

Mientras que los ratones, que son portadores de la peste, fueron exterminados un total de 128 millones. Vimos exposiciones de trampas de los modelos más diversos, inventados por el pueblo.

Se reconstruyeron cerca de 25.000 Kms del sistema de aguas residuales en todo el país, y alrededor de un millón y medio de metros cuadrados de pozos contaminados y zanjas fueron enterrados. Como resultado de este saneamiento de las condiciones ambientales y formación de los buenos hábitos de salud, la incidencia de enfermedades infecciosas disminuyó mucho. Así, por ejemplo, en Tientsin, el número de casos de infecciones gastrointestinales cayó un 40% en comparación con el año anterior; el número de muertes por infecciones del aparato digestivo en Pekín, en 1951, fue un 35% menos que en 1950.

Después de haber visto rápidamente la cooperación del pueblo en relación al progreso de la salud pública en China, examinemos ahora los principales logros del gobierno en este campo.

1) En primer lugar, fueron reformadas, creadas e instaladas numerosas organizaciones de salud, de los tipos más diversos. Así, en comparación con los número dados en 1947, el número de hospitales en las zonas urbanas en 1951 aumentó 3,6 veces, el número de camas en los hospitales 5,7 veces y las policlínicas públicas 8,4 veces. En las zonas rurales, el número de centros de salud se incrementó en 15 veces y el número de camas 2,7 veces. También fueron creados 10.000 puestos de higiene, además de los 30.000 centros prenatales y maternales, policlínicas y cooperativas farmacéuticas. En las zonas rurales en las cuales nunca antes había existido una organización para la protección de los niños, se abrieron más de 140.000 jardines de infancia en los últimos años. Para la protección del trabajo, fueron establecidos hospitales en las minas, fábricas, estaciones de ferrocarril, etc., por lo que hoy existen 7,1 camas de hospital por cada 1.000 personas, y un médico por cada 625 trabajadores.

2) En el campo de las enfermedades infecciosas, se han realizado vastos trabajos de profilaxis contra aquellas enfermedades que más venían incidiendo en el país. Así son atacadas principalmente la viruela, peste y cólera. Ahora que estas enfermedades están prácticamente eliminadas, se ataca a gran escala el calazar, la leishmaniasis, la esquistosomiasis y otras helmintiasis, la fiebre tifoidea, el tifus y otras enfermedades infecciosas, que antes de la liberación constituían el 50% de todos los casos de muerte. Respecto a la vacunación contra la viruela, vemos que, mientras que en el tiempo en el que el Kuomintang vacunaba anualmente a 7.300.000 personas, después de la liberación, hasta el 1er semestre de 1952, el número total de vacunas y revacunaciones contra la viruela se elevó a 460 millones de personas. Como resultado, el número de casos de viruela en todo el país, de enero a agosto de 1951, fue un 84,3% inferior que en el mismo período de 1950. En muchas ciudades y pueblos la viruela fue erradicada, esperando que en 1955, esta infección hubiese desaparecido prácticamente en todo el país.

 

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Las áreas de peste se redujeron gradualmente desde la liberación, teniendo controlada prácticamente en estos últimos 3 años la endemia. Hoy en día, la peste no es más que una enfermedad desastrosa para China. También desde la liberación, es decir, en estos últimos 4 años, no fue registrado un sólo caso de cólera en todo el país. Esto fue debido a las medidas eficientes y persistentes dirigidas a mejorar el medio ambiente, a proteger las fuentes de agua contra la contaminación, en la recolección de basura, y cuando es necesario, la vacunación intensiva el cólera.

Las tasas de morbidad en relación a otras enfermedades infecciosas, tales como la fiebre tifoide, disenteria, tifus y fiebre recurrente, también acusaron una disminución de varios grados. Así, la fiebre tifoide, exprimiéndo los índices de muertes en 1950 por el numeral 100, en el año 1951, fue de 40. La morbidad de la fiebre recurrente en 1952 disminuyó un 84% respecto a 1951. En cuanto a la malaria, calazar etc., las tasas de morbidad acusan notables disminuciones. Como ejemplo, tenemos el calazar; fueron tratados en los últimos tres años cerca de 250.000 individuos, salvando así miles de vidas. Siendo el perro uno de los reservorios de este parásito, la exterminación de estos animales en todas las zonas endémicas, así como el tratamiento de los pacientes y el uso de insecticidas, como el DDT, prácticamente liquidaron la transmisión de la leishmaniasis visceral. Pasamos cerca de dos meses en Pekín (área del calazar) y nunca conseguimos ver un único perro. Otras ventajas que trajo la prohibición de perros en esta ciudad fueron: los perros son portadores de otra enfermedades infecciosas como la toxoplasmosis, la rabia, tiñas y ciertas helmintiasis; los perros son susceptibles de ser los reservorios del virus de la encefalitis; los excremento de los perros eran esparcidos por todos los puntos y atraían a las moscas; y, finalmente, los perros creaban dificultades para la circulación.

3) Las necesidades de la salud pública, en constante progreso, determinarán la mejoría y la fundación de nuevos laboratorios para la preparación de vacunas, sueros, antibióticos, insecticidas, etc. Así, recientemente fue inagurado en Shangai una gran fábrica de penicilina y estreptomicina, etc., que satisface todas las necesidades de China; estos productos, hasta entonces, eran importados principalmente de la URSS. Tuvimos la oportunidad de visitar en Pekín el Instituto Nacional de Vacunas y Sueros, dirigido por el eminente científico Dr. Tang Fei-fan. El instituto, directamente ligado al Ministerio de Salud, fue construido en 1947; pero más tarde fue ampliado considerablemente. Existen siete filiales de este Instituto en varias ciudades de China, además del de Pekín y del Instituto Central. Todo el personal alcanza los 800 empleados, de los cuales alrededor de 500 son técnicos. El nivel científico es el de más alto grado. El trabajo principal del Instituto es la fabricación, estandarización y control de vacunas. Naturalmente, la producción de la vacuna contra la viruela es enorme. Otras vacunas fabricadas a gran escala son las de la fiebre tifoidea, paratifoidea, cólera, peste, antitetánica y antidifteria, del tifus exanteniático (método de los huevos), etc. La vacuna B.C.G. se fabrica en un pabellón especial y aislado, así como la del tétanos y de la gangrena gaseosa. Todas las vacunas pasan finalmente a una sección especial, destinada a la estandarización de los productos biológicos. El Instituto también tiene una producción enorme de sueros antitóxicos y fabrica la penicilina y estreptomicina en pequeñas cantidades.

4) Aunque, en China, la erradicación de los insectos no depende, fundamentalmente, de métodos químicos, la producción del DDT y de otros insecticidas tomó un gran desarrollo en este país. Hay también fábricas gubernamentales de ciertos productos farmacéuticos más utilizados, como cloroformo, éter, productos sulfamídeos, solustibosan (utilizado en el tratamiento del calazar), vitaminas, gasas, algodón, en fin, lo necesario para que China se libere progresivamente de un gran número de productos farmacéuticos importados, que recibe principalmente de Inglaterra, Alemania y URSS.

5) Para el extraordinario desarrollo de la salud pública en China, fue necesario hacer el reajuste y el fortalecimiento de las instituciones médicas. Así, el total de médicos formados en los 69 anteriores a la liberación, no era suficiente para las necesidades de 1/20 de la población del país. Es por eso que la deficiencia de los técnicos fue uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de los servicios de salud pública de la nueva China. Para superar esta dificultad fue necesario introducir varias reformas en el sistema de educación médica en los últimos tres años. En lo que se refiere a la educación médica se puso un mayor empeño en la especialización en sus diferentes campos, incluso durante el curso médico. Después de la graduación, los estudiantes eran clasificados e instruidos de acuerdo a las especialidades elegidas previamente, tales como la medicina interna, cirugía, obstetricia y ginecología, salud pública, etc. Tal sistema acortaba bastante el período de estudio. Además desarrollaron lo que allí denominaban asistentes médicos, con educación médica rápida, formando un gran número de verdaderos médicos prácticos necesarios en cierta especialidades. También se crearon numerosas escuelas de enfermeras y obstetrices y fueron reeducadas numerosas obstetrices antiguas.

Esto dio como resultado la caída de la mortalidad infantil en general y de la mortalidad materna. Así, en Pekín, por ejemplo, en 1951, sólo el 58% de todos los partos tenían asistencia médica, mientras que en septiembre de 1952, ese porcentaje se elevó al 96,2%. La tasa la mortalidad por fiebre puerperal se redujo de un 2,4 por 1.000 en 1950 a 1,2 por 1000 en 1951 y la tasa de mortalidad por “tetanus neonatorum” se redujo de 7,2 por 1000 en 1949 a 1 por 1.000 en 1952. Por otro lado, la tasa de nacimiento en el norte y el noreste de China se elevó aproximadamente de un 35 a un 45 por 1000 y, en ciertas regiones, hasta un 54 por 1.000. En China se extendía cada vez más el método soviético de parto sin dolor y así, en 17.639 casos de partos normales en que se utilizó este método, se obtuvo el porcentaje de un 93% de éxito.

A través de las reformas educativas y la creación de escuelas, no sólo se mejoró la eficiencia técnica de los expertos, sino que también aumentó considerablemente el número de alumnos y graduados. Así, durante los últimos tres años, el número total de alumnos matriculados en el curso de médicos auxiliares fue 2 veces mayor que el total de estudiantes de los 69 años anteriores a la liberación; el número de estudiantes del curso médico superior fue 1,2 veces mayor, y el número de graduados en medicina en los 69 años anteriores de la liberación. Y así, la reforma de la educación médica, fortaleció las condiciones necesarias para el desarrollo de la salud pública en China.

En conclusión, el enorme progreso de la nueva China en todos los sectores de la medicina y de la salud pública, representa una pequeña parcela de progreso de este país en todos los campos de la civilización. Durante los últimos tres años la experiencia china ha demostrado que el progreso de la salud pública en una nación sólo será conseguida por la política inteligente de obtener la cooperación de todo el pueblo en la aplicación de los ideales sanitarios, pues los principios de salud pública sólo serán aplicados por la masa de la nación, cuando los gobiernos son conscientes de que es sirviendo al pueblo como se gana la confianza del pueblo.

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Fundamentos”, nº35, octubre de 1954.

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