Elaboración de un plan quinquenal (Parte 2 y última)

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E. Estructura de la población activa

 

Para la elaboración del esquema que sigue, referente a la estructura prevista de la población activa, han sido adoptadas las siguientes hipótesis directrices:

a) durante el segundo plan quinquenal será posible incorporar a la población activa un incremento de la población en edad de trabajar de 10 a 11 millones;

b) la importancia relativa de la población agrícola podrá ser reducida, permaneciendo su importancia absoluta estacionaria.

c) lo esencial del crecimiento de la población activa deberá ser dirigido hacia la industria (en el sentido amplio), la educación y los servicios sociales y médicos.

Sobre esta base ha sido elaborado el esquema siguiente relativo al movimiento y a la estructura de la población activa:

 

 

CUADRO 4. Estructura de la población activa

 

Imagen Cuadro 4

 

Observaciones sobre los cambios considerados:

1) El incremento posible del número de trabajadores en la gran industria durante un periodo de 5 años está limitado por los siguientes hechos:

a) en la industria, y especialmente en la industria moderna, la intensidad del capital por trabajador es relativamente elevada. En consecuencia, teniendo en cuenta el fondo de inversión previsto, no es posible suministrar en 5 años, a un número de trabajadores que representa la totalidad del crecimiento de la población industrial, los medios de producción modernos;

b) una multiplicación muy rápida del número de trabajadores de la industria moderna tropezaría, además, con la insuficiencia de cuadros industriales -cuadros que deberán ser formados durante el periodo del segundo plan, a fin de estar disponibles para el tercero, que deberá ser el de la industrialización rápida;

c) la expansión industrial exige el desenvolvimiento de las ciudades y, por consiguiente, un esfuerzo considerable de construcción urbana, esfuerzo que debe apoyarse en una base material cuyos fundamentos tendrán que ser colocados durante el segundo plan.

En consecuencia, sólo una pequeña parte del incremento de la población industrial podrá ser absorbida por la gran industria; admitimos en este esquema un crecimiento de 3 millones (esta cifra, como las otras, no tiene más que valor indicativo; una cifra fundamentada no puede ser formulada más que sobre la base de una evaluación de las necesidades de mano de obra de la gran industria -necesidades que resultan de los objetivos concretos del plan-, de las inversiones por efectuar en la gran industria y de las posibilidades de formación profesional).

La mayor parte del incremento de la población industrial deberá, pues, resultar del aumento de los efectivos de las industrias de la construcción y de las obras públicas. Estas industrias pueden, en efecto, funcionar sobre la base de una “débil intensidad de capital” y presentan una importancia decisiva, tanto para el desenvolvimiento de las ciudades (construcción de habitaciones, de inmuebles industriales, administrativos, hospitales, escuelas, etc.), como para la agricultura (riego), la electricidad y los transportes. En cambio la población de la pequeña industria y del artesanado no deberá incrementarse demasiado(26), en virtud de su escasa productividad pero esta productividad deberá ser acrecentada por la modernización de los equipos.

 

 

CUADRO 5. Estructura de la población industrial

 

Imagen Cuadro 5

 

Parece, pues, razonable considerar a título provisional los cambios del cuadro 5 en la estructura de la población industrial.

Para 1960-61 hemos estimado separadamente los “nuevos efectivos” de las obras públicas y de la construcción.

En lo que concierne a la gran industria, admitimos que el crecimiento de 3 millones de los efectivos resulta de la participación de un millón de aumento del empleo en las antiguas empresas, y de la participación de 2 millones por la creación de nuevas empresas.(27)

2) El aumento de la población activa en el grupo “profesiones liberales y servicios” concierne exclusivamente a las profesiones médicas, científicas y de enseñanza, y a los estudiantes que se preparan en estas profesiones, así como a los que se preparan para ser ingenieros, técnicos, agrónomos, geólogos, arquitectos, etcétera.

Debe elaborarse un plan de preparación de los cuadros al mismo tiempo que el plan quinquenal futuro y el proyecto del plan quinquenal siguiente, pues la preparación de los cuadros debe ser planeada considerando un periodo muy prolongado, incluyendo esta planeación la de los cuadros de la enseñanza superior. Como lo hemos dicho, volveremos en un anexo, a esta cuestión fundamental, pues sin la solución de este problema ningún plan económico importante puede ser realizado.

Fundándose en una estimación provisional, se juzga que al final del segundo plan quinquenal será necesario que alrededor de 2 millones de alumnos y de estudiantes se preparen para las profesiones arriba enumeradas. Esta cifra de 2 millones debe restarse de los 17,3 millones del grupo “profesiones liberales y servicios”, para averiguar la población activa propiamente dicha. Hecha esta reducción, la población activa de este grupo queda en 15,3 millones y la población activa total en 164.

El cotejo de los objetivos (dados aquí a título puramente ilustrativo) por alcanzar en el dominio de la estructura de la población con los objetivos de producción e inversión, deberá efectuarse sistemáticamente, de manera que están completamente adaptados unos a otros. En principio, esta adaptación se efectuará dando prioridad a los objetivos de producción y de inversión, sobre los cuales descansa todo el equilibrio interno del plan.

Cuando todos los ajustes hayan sido efectuados, el plan económico contendrá objetivos de inversiones, provisiones relativas a la estructura de la población activa (base de un plan de formación profesional) y objetivos de producción. Estos últimos deben, como lo hemos dicho, estar estrechamente coordinados y equilibrados entre sí. Una de las tareas esenciales de la planificación es realizar de antemano las condiciones de estos equilibrios entre las “demandas” que emanan de las diferentes ramas y las “ofertas” que deben hacerles frente. Estos equilibrios deben ser previstos por una serie de cuadros que expresen las relaciones interindustriales para las principales categorías de productos, por medio de balances de materias desplegados en el tiempo, a fin de precisar el timing de las inversiones. Esto último debe ser estudiado de manen muy precisa, a fin de evitar los embotellamientos, las penurias y, también, las capacidades de producción parcialmente inutilizadas.(28)

A continuación presentaremos un cuadro hipotético de la distribución de las inversiones por ramas que resultará (no se trata en este caso de una suposición) de la aplicación de los métodos arriba expuestos, así como de las evaluaciones, igualmente hipotéticas de “la intensidad del capital” por ramas, de la productividad (expresada en precios de 1950-51) y de la distribución de la renta nacional. Sobre estas bases, podrá presentarse una primera aproximación del problema del financiamiento de las inversiones.

 

F. Cuadro hipotético de la distribución de las inversiones por ramas

 

El cuadro siguiente por haber sido establecido sin que se hayan efectuado los cálculos previos necesarios para su elaboración, tiene un carácter arbitrario(29), y está simplemente destinado a sostener la continuación del razonamiento.

Si el total se compara con el de 2682 crores que representan las previsiones del primer plan quinquenal relativas a las inversiones públicas y privadas, se registra un aumento del 160% sobre tales previsiones.
Antes de examinar cuál es la “intensidad del capital” que resulta en ciertas ramas, de las inversiones anteriores, se pueden formular las observaciones siguientes en relación con una parte de las estimaciones del cuadro VI:

a) Una parte de las inversiones industriales (en las cuales incluimos también las inversiones en instalaciones de hidroelectricidad) evidentemente no será terminada al final del segundo plan quinquenal y no podrá por consiguiente comenzar a funcionar más que al principio del tercer plan quinquenal. Suponiendo que las inversiones no consumidas se eleven a 350 crores Rs. y que se refieran exclusivamente a la gran industria y a las minas, el total de las inversiones consumidas en este sector se elevaría a 2.250 crores Rs.

 

 

CUADRO 6. Distribución de las inversiones por ramas

 

Imagen Cuadro 6

 

b) Las inversiones en la pequeña industria son esencialmente inversiones de modernización destinadas a permitirle enfrentarse a una parte del incremento de la demanda con un costo de trabajo no aumentado, es decir reduciendo sus precios de costo. El problema de la elección entre inversiones de modernización o inversiones nuevas debe ser resuelto según los criterios generales de la eficiencia de las inversiones

c) Si las inversiones en las transportes y en el comercio han sido calculadas en conjunto, es únicamente en virtud del carácter puramente hipotético del cuadro, pero evidentemente, fuera de esta circunstancia, deben ser diferenciadas. Sobre el total previsto, la mayor parte deberá ir a los transpones y la menor al comercio.

Las inversiones efectuadas en los transpones provienen esencialmente de dos fuentes (desde el punto de vista material): de la gran industria (para los equipos) y de las obras públicas: (para las obras de infraestructura).(31)

Las inversiones en el comercio deben ser destinadas principalmente al desarrollo progresivo de un sistema moderno de distribución y de un comercio de Estado (inversiones destinadas a reducir el costo de distribución y a asegurar al Estado un control económico sobre los precios). Cierta reducción de los efectivos empleados en el comercio debiera -de ser posible- obtenerse para compensar el incremento necesario de los efectivos empleados en los transportes.

d) En lo que concierne a las inversiones en la agricultura, se puede distinguir entre las realizadas en forma de obras de riego y de incorporación al cultivo de nuevas tierras, y las inversiones constituidas por un aporte de equipo suplementario y de abono, inversiones de origen industrial.

El primer tipo de inversión puede ser contabilizado por completo como proveniente de la “industria de obras públicas”, aun si resulta de obras realizadas, en parte, por campesinos que cooperen voluntariamente con la industria de obras públicas; en efecto, lo que es modificado por esta cooperación es, por una parte, los problemas de financiamiento (examinaremos este punto ulteriormente) y, por otra, el sentido de responsabilidad de los campesinos. No obstante, para asegurar esta cooperación de los campesinos, parece ser necesario dar pasos decisivos en la vía de la reforma agraria y en la de mejoramiento de la situación económico y social de los campesinos (problema del arrendamiento y problema de las deudas).

Sobre esta base, se considera posible provisionalmente, gracias a la combinación de un número bastante grande de minor projects con major projetcs, prever el riego y la incorporación al cultivo de un mínimo de 0 millones de acres, correspondiendo a una inversión (principalmente bajo la forma de gastos de trabajo) de 780 crores.(32)

En cuanto a las inversiones que corresponden a los aportes de origen industrial, se elevarían a 620 crores; sólo estudios técnicos permitirán determinar bajo qué forma son posibles estas inversiones y pueden conducir al incremento máximo de la producción agrícola.

e) La construcción de alojamientos constituye uno de los sectores en los cuales parece necesario utilizar el método normativo de fijación de los objetivos; tales objetivos, por lo demás, deberán ser fijados también para los planes quinquenales siguientes, a fin de crear desde el segundo plan quinquenal los medios de realización de estos objetivos.

La cifra de inversiones en alojamientos registrada en el cuadro 4 concierne únicamente a los alojamientos urbanos(33); corresponde aproximadamente a 2 millones de alojamientos durante el segundo plan quinquenal. Esta cifra es muy inferior a las necesidades, puesto que el incremento de la población activa propiamente dicha es del orden de 9 millones. Corresponde solamente al incremento de los efectivos de nuevas empresas de la gran industria y de las minas. En consecuencia para el tercer plan quinquenal es necesario prever un objetivo varias veces más considerable (por ejemplo, de 8 a 10 millones de alojamientos) y preparar las condiciones necesarias para su realización.

Se advierte que para reducir al mínimo los gastos de construcción y de terreno, y para constituir conjuntos de habitaciones que respondan a las exigencias del urbanismo moderno, sería conveniente construir la gran mayoría de los nuevos alojamientos en el marco de nuevas ciudades, donde serán edificadas, al mismo tiempo, las nuevas industrias y los equipos culturales y sociales. Diversas experiencias extranjeras sugieren que una solución óptima sería, sin duda, la creación de 15 a 20 ciudades de alrededor de 100 mil alojamientos cada una.

Calculando el costo medio de cada alojamiento en unas 3.500 Rs. (a precios de 1950-51), se llegaría a una inversión total, por este concepto, de 700 crores. Este gasto concierne únicamente a los alojamientos y no a los gastos de obras públicas (vías de comunicación, conducción de agua, de electricidad, etc.) ni a los gastos sociales y culturales (construcciones escolares, hospitales, etcétera).

f) El monto de las inversiones sociales y culturales inmediatamente necesarias puede deducirse, por una parte, de los objetivos por realizar a largo plazo en este campo (precisaremos este punto cuando examinemos en un anexo el problema de los cuadros) y, por otra parte, del crecimiento mismo de la población y, especialmente de la población de las ciudades.

Para elaborar el cuadro 6 hemos considerado arbitrariamente que no es razonable invertir en este sector más que una suma que corresponda a aproximadamente del 7 al 8% del total de otras inversiones, o sea 500 crores Rs. Es posible que este tipo de inversión deba ser sensiblemente más importante.

 

G. “Intensidad del capital” en algunas ramas

 

De acuerdo con el cuadro 6, y suponiendo que la distribución de la población activa prevista en el párrafo E sea la que coincide con los objetivos generales del plan, la “intensidad del capital” en las empresas que deben ser creadas en el segundo plan quinquenal llegaría por término medio a las cifras siguientes:

 

a) inversiones en la gran industria y en las minas

 

En las empresas(34) que deberán ser creadas durante el segundo plan quinquenal en la gran industria y en las minas, es indispensable prever un equipo de un nivel técnico relativamente elevado, pues estas empresas deberán suministrar la base material de la modernización del conjunto de la economía. En estas condiciones, se considera necesario prever que, por término medio, cada dos millones de trabajadores que serán empleados en estas nuevas empresas deberán disponer durante su trabajo de medios de producción con un valor aproximado de 17 mil rupias, lo que, sobre la base de puesto y medio por día, en promedio, corresponde a una inversión necesaria de 2.250 crores(35). Añadiendo los 350 crores Rs. de inversiones en curso, se llega a 37,2% del total de las inversiones que parecen posibles durante el segundo plan quinquenal. Una proporción tal de inversiones en la gran industria y en las minas representa un mínimo para un plan de industrialización.(36)

 

b) Inversiones en la industria de la construcción y de las obras públicas

 

Hemos evaluado aparte las inversiones necesarias para los nuevos efectivos de trabajadores de la construcción y de obras públicas. Teniendo en cuenta la naturaleza de estas actividades y las posibilidades de equipo, suponemos que el valor del equipo por trabajador en estas industrias deberá ser de 1.500 Rs. y 1.400 Rs. respectivamente.

De aquí una inversión de:

-Industria de la construcción, 1.500 Rs. X 2 millones = 300 croces Rs.

-Industria de obras públicas, 1.400 Rs. X 3 millones = 420 crores Rs.

 

H. Evolución de la renta nacional y de su composición

 

Cuando todas las magnitudes precedentes hayan sido calculadas (no sobre bases hipotéticas, sino sobre bases estadísticas y técnicas sólidas), se debe poder calcular concretamente la evolución de la renta nacional y de su composición.

A continuación presentaremos un modelo extremadamente esquemático e hipotético de un cálculo semejante, para el último año del segundo plan quinquenal.

Hemos admitido, para este año, un valor de las disponibilidades interiores netas de 14.800 crores Rs., al que corresponde un valor de 14.713 crores Rs. de la renta nacional (véase anexo III, cuadro A), cifras que corresponden a los valores de a y de B que han servido para la elaboración del cuadro 1.

En ausencia de datos relativos a la participación de las diferentes ramas en la generación de la renta nacional, hemos partido de datos relativos a la participación de estas ramas en la distribución de dicha renta. Hemos utilizado las cifras del Final Report of the National Income Committee para el año 1950-51, cifras que hemos revaluado paja tener en cuenta el nivel probable de la renta nacional al final del primer plan quinquenal.

Sobre esta base, llegamos a la evaluación siguiente de la renta nacional para el último año del segundo plan quinquenal.

1) En lo que concierne a la gran industria y las minas, distinguimos entre las “antiguas” y las “nuevas” empresas. En las antiguas empresas suponemos que el “producto neto” por persona es de 1.700 rupias x 1,05, teniendo en cuenta un aumento modesto (de 5%) de la productividad del trabajo, aumento que puede resultar de acomodos de la producción que no exigen inversiones o que pueden efectuarse en el momento de la renovación del material.

Al ser comprobada la cifra de 1.700 rupias en 1950-51 y admitiendo el aumento del 5% en relación con esta cifra para el año 1960-61, aceptamos una progresión de la productividad de menos de 0,5% por año, lo que es, sin duda, una estimación extremadamente modesta. Sobre esta base, el valor neto global de la producción de las antiguas empresas será de 1709 X 1,05 X (3.7 millones + 1 millón) = 840 crores Rs.

En las nuevas empresas suponemos que el “producto neto” anual por trabajador (a precios de 1950-51), representa aproximadamente un tercio del valor del equipo por trabajador. Sobre esta base, el producto neto global de estas empresas resulta de: 17000 X 0,33 X 2 millones = 1.125 crores Rs.(37)

En total, estimamos que la producción neta de la gran industria y de las minas alcanzará 1965 crores Rs., contra una producción neta que estimamos en 630 crores para el último año del primer plan quinquenal. Tal aumento, y aun aumentos mis considerables, han sido realizados por los países de economía planeada durante sus primeros planes de industrialización.

2) En la pequeña industria, en la que las inversiones deben tener un carácter selectivo, siendo orientadas hacia los sectores donde más pueden contribuir al aumento de los rendimientos, se puede admitir que la razón B es de 60%. Sobre esta base, el producto neto de la pequeña industria pasará de 1030 crores al final del primer plan quinquenal (valor estimado por nosotros) a 1270 crores al final del segundo plan quinquenal, o sea un aumento del 24%.

3) En la nueva rama de la industria de la construcción, donde se encuentran 2 millones de trabajadores, estimaremos que el producto neto por trabajador representa 0,8 veces la inversión en equipo por trabajador, o sea un producto neto global de 1.500 X 0,8 X 2 millones = 240 crores Rs.

4) Para las obras públicas, estimaremos también el producto neto por trabajador en 0,8 veces la inversión en equipo por trabajador, de aquí un productor neto global de: 1.400 X 0,8 X 3 millones = 335 crores Rs.

5) En la agricultura, estimamos que la superficie cultivada pasará de 33 a 36 crores de acres y que el rendimiento neto por unidad de superficie se acrecentará en aproximadamente 8%(38); de aquí un aumento de la producción neta de aproximadamente 18%, elevándose el ingreso por cabeza de población activa de la agricultura de 500 a 590 Rs. Suponiendo esta población activa estabilizada en 112 millones, se obtiene un producto neto agrícola de 6.610 crores (contra un producto neto estimado en 5.600 crores al final del primer plan quinquenal).

En total, estimamos, por consiguiente, que el “producto neto” proveniente de las ramas que participan directamente en la producción material pasa de 7.260 crones a 10.420, aumentando en un 38%.

6) Suponemos que el producto neto proveniente de los transportes, comunicaciones y comercio, evaluado en 1750 crores al final del primer plan quinquenal, se incrementará un poco menos que proporcionalmente a la producción material, pasando así a 2360 crores.

7) Suponemos que el producto neto por persona de población activa en la profesiones liberales, la administración y los servicios pasa de 800 a 965 Rs.; este aumento de poco más del 20% y es debido, esencialmente, al cambio de estructura de esta parte de la población activa, e decir, al aumento del número de médicos, especialistas, educadores, etc. El producto neto proveniente de esta rama, con una población activa de 15,3 millones, resulta así de 1.487 crores, contra 1.150 crores al final del primer plan quinquenal.

8) Finalmente, se estima que el monto del producto neto correspondiente a los alquileres de habitaciones debe pasar de 410 a 446 crores de rupias por la adición de 2 millones de alojamientos de renta anual media de 180 rupias.

En total, según estas estimaciones, la renta nacional deberá elevarse, al final del segundo plan quinquenal, a aproximadamente 14.713 crores de Rs. contra una renta nacional estimada en 10.570 crores de rupias para el final del primer plan quinquenal. Sobre esta base, el aumento de la renta nacional sube a 4.143 crores, es decir, aproximadamente un 39%. Un aumento semejante, aunque considerable, es sensiblemente inferior al realizado por el primer plan quinquenal soviético, con el que la renta nacional aumentó un 82%, pasando de 25 a 45,5 miles de millones de rublos (a precios 1926-1927).

Desde el punto de vista global, el incremento de la renta nacional está ligado a la acción de dos factores: al aumento de la población activa y al aumento de la productividad media del trabajo. Si se conviene en medir esta última por el cociente del producto neto dividido entre la población activa, resulta que la productividad media pasa de aproximadamente 680 Rs. al final del primer plan quinquenal a cerca de 900 Rs. al final del segundo plan quinquenal (más del 32%).

Esto significa que, de acuerdo con estas cifras, el crecimiento de la renta nacional se debe en un 20% aproximadamente al aumento de la población actual y en un 80% al aumento de la productividad media del trabajo.

Un aumento del 32% en la productividad media del trabajo de ninguna manera parece ser un objetivo demasiado elevado(39), en vista de que este aumento se debe, en parte, a un cambio de la estructura económica, es decir a la industrialización del país.

Para terminar, compararemos en el cuadro 7 la estructura de la distribución de la renta nacional al final del primer plan quinquenal y al final del segundo.

De acuerdo con las cifras hipotéticas de dicho cuadro, se observa que la participación del sector productivo (no incluidos los transportes) en la renta nacional aumenta ligeramente y que en el interior del sector productivo la participación de actividades no agrícolas pasa del 22.9% al 36.3%. Se trata de un cambio aún pequeño, pero que prepara cambios más importantes, cuyas bases materiales habrán podido ser creadas en el segundo plan quinquenal.

 

 

CUADRO 7. Estructura hipotética de la distribución de la renta nacional por ramas al final del primero y del segundo plan quinquenales

 

Imagen Cuadro 7

 

Nos falta examinar ahora los aspectos fundamentales del problema del financiamiento de las inversiones.

 

I. Aspectos fundamentales del financiamiento de las inversiones

 

No hay duda de que el cambio de estructura económica previsto deberá acompañarse de un cambio importante en la estructura del sistema financiero y fiscal.

La tasa de imposición en relación con la renta nacional deberá ser considerablemente elevada: esta tasa es en la actualidad de aproximadamente el 8% contra del 20 al 35% en los paises capitalistas industrializados.

El sistema bancario deberá ser igualmente modernizado, y extendida una red de cajas de ahorro para movilizar las diferentes reservas de ahorro. Una política financiera que asegure la estabilidad de los precios y una política económica que elimine los fenómenos de especulación son condiciones indispensables para el incremento de los ahorros individuales.

En el marco del presente modelo, no es posible abordar los problemas de técnica fiscal y de técnica financiera. En cambio, es necesario aclarar las bases sobre las cuales el financiamiento de las inversiones previstas debe poderse asegurar.

A fin de mostrar de qué manera deberá ser planteado el problema, examinaremos cómo se manifiesta en el último año del segundo plan quinquenal. De acuerdo con las cifras que hemos admitido, el monto de las inversiones netas que será necesario financiar dicho año será de 1.810 crores de rupias.

De este total, hay que deducir una fracción más o menos elevada correspondiente a los gastos de riego, en la medida en que una parte de estas obras puedan ser logradas con el concurso voluntario de los campesinos. A falta de base objetiva para apreciar actualmente la posible importancia de esta contribución, la evaluaremos en 10 crores de rupias. El esfuerzo de financiamiento consistiría entonces en 1.800 crores, para las inversiones netas, y en 2.566 para las inversiones brutas.

La principal fuente de financiamiento de las inversiones netas se juzga que debe ser el presupuesto público, seguido inmediatamente por la parte no consumida de los beneficios de la gran industria y de las minas (ya sea que estos beneficios provengan en gran parte de las rentas públicas, por ser creada la mayor parte de las nuevas grandes empresas en el sector público; ya sea que una parte importante de los beneficios de las empresas privadas sea legalmente bloqueada y depositada en un Banco Nacional de Inversión, el cual administrará las sumas centralizadas de esta manera conforme al plan -quedando como deudor de las empresas privadas-; o ya sea que nuevos impuestos absorban una parte importante de los beneficios privados; o bien que estas diferentes medidas puedan ser combinadas).

 

a) Beneficios de la gran industria y de las minas

 

Para calcular la importancia de las sumas que pueden provenir de los beneficios de la gran industria y de las minas (se trata de beneficios brutos, antes de impuestos y pago de intereses, pero habiendo deducido las amortizaciones), es preciso deducir del “producto neto” de la gran industria y de las minas el monto de los salarios que deben ser pagados (en Rs. de poder de compra de 1950-51); estos salarios mismos deben ser calculados para asegurar la venta de la producción prevista de bienes de consumo (a los mismos precios de 1950-51, debiendo ser hechos los ajustes en caso de variaciones de estos últimos).

Sobre la base de las hipótesis aceptadas para la elaboración de este modelo, la masa de salarios en la gran industria y en las minas deberá elevarse, al final del segundo plan quinquenal, a 1.089 crores(40); deduciendo esta cifra del “producto neto” de la gran industria y de las minas, o sea 1.965 crores, se llega a un beneficio bruto de 876 crores, y reservando el 20% de este beneficio bruto para el consumo (beneficios distribuidos), queda un saldo de 701 crores Rs. para el financiamiento de las inversiones netas. En este saldo el que debe ser empleado conforme al plan, ya sea (para una parte limitada) por la vía del autofinanciamiento, o por el canal del presupuesto, de los bancos o del mercado financiero.

 

b) Fondo de amortización

 

En lo que concierne al financiamiento de las operaciones de renovación (calculadas para aquel año en 766 crores Rs.), éste debe, evidentemente, ser asegurado por medio del fondo de amortización. Este fondo asciende, de acuerdo con nuestras hipótesis, a 853 crores Rs., lo que permite un excedente de 87 crores Rs. para el financiamiento de las inversiones netas. El problema de la movilización del fondo de amortización, a fin de ponerlo al servicio del desarrollo de la economía nacional, debe igualmente ser resuelto mediante medidas legislativas e institucionales.

Una de las medidas que, al parecer, debería ser considerada, consistirá en imponer a las empresas la obligación de depositar la mayor parte de los ingresos realizados a título de amortizaciones(41) en el Banco Nacional de Inversión, que administraría conforme al plan el conjunto de estos ingresos, y que reembolsaría a las empresas las sumas que le hubieran entregado, en el momento en que estas empresas tuvieran efectivamente necesidad de ellas para asegurar la renovación de parte de su equipo. Para tal efecto, el Banco deberá asegurarse de que la renovación se realice en las condiciones económicas y técnicas que correspondan a las necesidades de la economía nacional expresadas en el plan.

 

c) Industria de la construcción

 

Otra fuente de financiamiento estará constituida por los beneficios de la nueva industria de la construcción, industria que debiera ser administrada por el sector público o el cooperativo, a fin de que la totalidad de sus beneficios pudiera servir al financiamiento de las inversiones. Estos beneficios, para el último año del segundo plan quinquenal, se calculan en 40 crores, que representan la diferencia entre el valor neto producido por esta industria y los salarios pagados a sus trabajadores.

 

d) Nuevos alojamientos

 

De igual modo, pudiendo ser administrada la mayoría de los nuevos alojamientos por organismos públicos (municipales, de preferencia) o cooperativos, la totalidad de los alquileres de estos alojamientos, con deducción de los gastos de mantenimiento y de administración, podrá ser utilizada para el financiamiento de las inversiones. A falta de bases estadísticas, prescindiremos de estos gastos y registraremos los 36 crores que representan los alquileres de nuevos alojamientos entre las fuentes de financiamiento de las inversiones.

 

e) Impuestos y taras ya existentes

 

Sobre la base de la tasa de imposición existente actualmente (y que suministra ingresos que corresponden aproximadamente al 8% de la renta nacional), los 147 mil millones de Rs. de renta nacional suministrarán 1.176 crores de ingresos. Suponiendo que los gastos gubernamentales corrientes crezcan en un 60%, en relación con 1950-51 (cuando se elevaron a 5,6 mil millones de Rs.)(42), queda un saldo de: 1.176 — (560 X 1,6) = 280 crores.

La totalidad de los recursos arriba indicados asciende a 1.144 crores Rs. para el financiamiento de las inversiones netas y a 1.910 crores de rupias para el financiamiento de las inversiones brutas, quedando un saldo por financiar de 656 crores.

Este saldo debe ser cubierto ya sea por los beneficios no consumidos de la pequeña industria y de las obras públicas, o por nuevos impuestos y la canalización, bajo la forma de préstamo, del ahorro de los particulares. Consideraremos aquí que estas dos últimas fuentes (impuestos nuevos y ahorro privado) canalizan igualmente la parte disponible de los beneficios arriba mencionados. Tendremos, por consiguiente, que estimar qué parte debe provenir del impuesto y qué parte debe provenir del préstamo. Ninguna regla precisa permite determinar estas participaciones. No obstante, la parte correspondiente al préstamo no puede, evidentemente, sobrepasar al monto que los particulares estén dispuestos a ahorrar espontáneamente bajo una forma que pueda ser movilizada para los fines de financiamiento; la importancia del préstamo tampoco debe ser tal que haga aumentar la parte relativa de los gastos presupuestarios consagrados al pago de intereses.

 

f) Ahorro privado

 

Supondremos en este caso que las sumas que los particulares están dispuestos a ahorrar bajo una forma que permita asegurar el financiamiento de las inversiones representan aproximadamente el 3,4% del crecimiento de sus rentas disponibles para el consumo (lo que corresponde a una propensión a consumir del 96.6 % del incremento de la renta disponible). Este 3,4% de nuevo ahorro corresponde a 114 crores Rs. que vienen a añadirse a los 100 crores Rs. de ahorro que se ha formado sobre la base del nivel anterior de la renta nacional(43), constituyendo un ahorro total disponible de 214 crores de rupias.

 

g) Nuevos ingresos fiscales

 

En estas condiciones, el saldo del financiamiento a cubrir por los nuevos impuestos alcanza 442 crores. Se trata, en consecuencia, de un esfuerzo fiscal importante, si se le compara con el impuesto actual, pero débil si se le compara con las tasas de impuesto corrientes en muy numerosos países. En efecto, esto 442 crores, representan el 3% de la renta nacional prevista; 3% que, viniendo a añadirse al 8% existente, hace pasar la tan de impuesto de la renta nacional al 11%, lo que supone un aumento del 37.5 %. Esto hace resaltar que si, en comparación con muchos otros países, el esfuerzo fiscal seguirá siendo débil, será, no obstante, considerable con respecto a la situación actual. Este esfuerzo deberá además, de hecho, ser tanto más fuerte cuanto menos desarrollado sea el sector público: pues cuando una parte importante de los beneficios se forme fuera del sector público, éstos no pueden, prácticamente, ser movilizados para el plan, más que por un esfuerzo fiscal suplementario.

Los nuevos impuestos por instituir deberán serlo a medida que el financiamiento de las inversiones lo exija(44) (el cálculo de las necesidades de financiamiento deberá, pues, ser muy cuidadosamente efectuado para cada uno de los años del periodo quinquenal); estos nuevos impuestos deberán, tanto como sea posible, ser establecidos de tal manera que sus repercusiones sobre los precios sean reducidas al mínimo.

Para resumir el análisis precedente, recapitularemos lo esencial en el siguiente cuadro:

 

 

CUADRO 8. Financiamiento de las inversiones del último año del segundo plan quinquenal

 

Imagen Cuadro 8

 

Estas sumas corresponden, respectivamente, al monto de las inversiones netas y brutas que deben ser financiadas durante el último año del segundo plan quinquenal. La importancia del esfuerzo financiero, y sobre todo el esfuerzo fiscal, debe, evidentemente, detener la atención, puesto que un esfuerzo de este orden es, sin ninguna duda, indispensable para asegurar la realización del plan sin impulso inflacionario (que comprometería, por otra parte, esta realización).(47)

 

J. Estudio de la demanda

 

Cuando la etapa de elaboración que acabamos de describir haya sido alcanzada, se podrá reexaminar, de una manera más concreta, el problema de la demanda de bienes de consumo (problema que tuvo que ser resuelto, en la etapa anterior de elaboración, sobre bases más aproximadas).

Por tal razón, se partirá de un cuadro de las rentas disponibles para el consumo. A partir de las hipótesis precedentes, este cuadro se presentará globalmente de la siguiente manera:

 

 

CUADRO 9. Monto de la demanda de consumo(48) para el último año del segundo plan quinquenal
(en crores Rs.)

 

Imagen Cuadro 9

 

A los 12.990 crores Rs. de demanda se enfrenta una oferta correspondiente al valor bruto de la rama C, o sea también 12.990 crores de rupias.(50)

Para estudiar la estructura de la demanda, evidentemente no nos apoyaremos en un cuadro global. Se distinguirá entre demanda individual y demanda del Estado. La estructura de la demanda individual será calculada de acuerdo con el método analítico, a partir de las rentas netas (deducidos todos los impuestos) de las diferentes capas de la población; rentas que serán reducidas a la unidad de consumo (la familia) y consideradas en su marco geográfico: regiones, ciudades o campos, etcétera.

Cuando las técnicas de producción hayan sido determinadas y, en consecuencia, los costos de producción, será posible evaluar los precios efectivos a los que los diferentes productos podrán ser vendidos y, sobre esta base, determinar cuáles deberán ser las rentas monetarias y los precios(51). En esta etapa, llegado el caso tendrán que intervenir ajustes secundarios de objetivos, pero estos ajustes serán de poca importancia, pues la experiencia enseña que lo que actúa de manera decisiva sobre la estructura de la demanda es el nivel de las rentas reales: además, la estructura de los precios deberá, en caso de necesidad, ser adaptada a las condiciones económicas reinantes.

 

K. Estimación de las perspectivas que pueden considerarse durante los planes ulteriores

 

Como hemos hecho observar en varios oportunidades, algunos de los objetivos por alcanzar en el segundo plan quinquenal son determinados por la necesidad de preparar la economía a las tareas a las que deberá enfrentarse en planes ulteriores. Esto es particularmente importante para las inversiones que no serán consumidas durante el segundo plan quinquenal, para los objetivos de inversiones en las industrias básicas (que deben estar preparadas para responder a las necesidades que se presentarán después de que finalice el segundo plan quinquenal, y en cuanto estas necesidades se manifiesten), y para la solución oportuna de los problemas de formación profesional y de formación de los cuadros.

En los límites del presente modelo, distinguiremos solamente algunas de las perspectivas ulteriores que deben ser tomadas en consideración al ocuparse de los objetivos del segundo plan quinquenal.

Parece, especialmente, que se debe prever que, al final del tercer plan quinquenal, la población activa propiamente dicha alcanzará 176 millones, de los cuales 107 millones formarían la población agrícola (que no representará ya, de este modo, sino un poco más del 60& de la población activa total); 36 millones, la población activa en industria (la grande y la pequeña), minas, obras públicas y construcción; 15 millones en transportes, comunicaciones y comercio, y 19 millones en profesiones liberales, administración y servicios.

Igualmente, si las hipótesis que hemos hecho al principio de este trabajo son válidas, las disponibilidades interiores netas del último año del tercer plan quinquenal podrán alcanzar alrededor de 21.230 crores Rs.,(52) de los cuales 3.640, aproximadamente, irán a la inversión neta (que de esta forma sería duplicada nuevamente en 5 años), y 17.590 al consumo (más del 35%).

Igualmente, teniendo en cuenta tales perspectivas deberán ser elaborados algunos de los objetivos del propio segundo plan quinquenal y preparadas las normas que servirán de base a dicha elaboración (Indian Statistical Institute, Calcuta, 19 de noviembre de 1954).

 

 

Notas:

(26) Eventualmente, si el número de trabajadores en la pequeña industria puede ser reducido (por modernización el número de artesanos puede incrementarse), es posible igualmente que los cálculos revelen que al principio del periodo de industrialización sea más ventajoso cubrir una parte de las necesidades acrecentadas de productos de consumo no agrícolas con la expansión de la producción artesanal, que no requiere más que muy reducidas inversiones.

(27) Indiquemos, a título de comparación, que en la URSS durante el primer plan quinquenal los efectivos empleados en la gran industria han sido multiplicados por 2,12.

(28) En la etapa de la elaboración definitiva del plan y de los programas concretos que de él derivan, es preciso igualmente resolver problemas de localización geográfica de las nuevas empresas, localización que, en una economía planeada, no debe ya obedecer a las leyes de beneficio, sino estar de acuerdo con el interés del desarrollo económico general considerado desde el punto de vista del periodo largo.

(29) La distribución adoptada es la que sugiere un método comparativo; esta distribución corresponde, a grandes rasgos, a la que se observa en los primeros planos de industrialización de los países de economía planeada.

(30) Se trata de las inversiones totales, en equipos y en stocks suplementarios.

(31) Las relaciones entre los diferentes sectores, considerados como fuentes de bienes invertidos y como destinatarios de estos bienes, deben ser expresadas por cuadros especiales de relaciones interindustriales.

(32) Será necesario, evidentemente, para este objetivo como para los otros, calcular las necesidades de materias primas, de herramental, de técnicos y de mano de obra (calificada y no calificada) que su realización requiera, a fin de conocer en qué condiciones este objetivo es efectivamente realizable y si tales condiciones son conciliables con los otros objetivos.

(33) La construcción de alojamientos rurales, por no utilizar más que mano de obra y materiales locales, no es contabilizada aquí; pero desde el tercer plan quinquenal será necesario incluir esta construcción en el plan, a fin de adelantar algo en lo que atañe al mejoramiento de la habitación rural.

(34) Recordemos que todas las cifras de inversiones y de rentas están calculadas en precios de 1950-1951.

(35) 2.250 crores divididos entre 2 millones = 11.250 rupias por trabajador; y multiplicado por 1,5 = 17 mil rupias por trabajador, por término medio, en el curso de cada puesto de trabajo.

(36) Durante el primer plan quinquenal soviético, las inversiones industriales han representado alrededor del 47% de las inversiones económicas y del 41% de las inversiones totales. En el segundo plan quinquenal soviético esta proporción ha sido ligeramente aumentada.

(37) Estas cifras representan, en nuestra opinión, un mínimo. En efecto, la relación de la renta al capital puede elevarse en la industria a coeficientes que pueden variar entre 0,5 Y 1,0. Por otra parte, no hemos admitido más que un promedio de 1,5 puestos por día (en razón de los problemas surgidos para la formación de un número suficiente de ingenieros y de obreros calificados). Esto significa que puede admitirse que las inversiones efectuadas en este sector contienen, en relación con nuestras evaluaciones, una “reserva” de crecimiento de la renta neta de 1.200 crores rupias aproximadamente, si se consigue alcanzar la relación de la renta al capital de 0,70, elevando el número medio de puestos a 2,5 por día aproximadamente, lo que supone que en lugar de 2 millones de trabajadores, estas empresas emplearán 4,3 millones. Convendrá, en las estimaciones relativas al tercer plan quinquenal, tener en cuenta la existencia de esta “reserva” y aun, evidentemente, si es prácticamente posible utilizarla en parte durante los últimos años del primer plan quinquenal.

(38) Se trata de una estimación muy molesta, dadas las “reservas” de aumento de rendimiento que la técnica agrícola moderna debe permitir obtener, y dada la evolución de la producción agrícola en el curso de estos últimos años. Este objetivo tendrá, sin duda, que ser profundamente revaluado, con la ayuda del conjunto de los datos técnicos disponibles.

(39) En la Unión Soviética, durante el primer plan quinquenal la productividad industrial bruta por hora fue aumentada en un 66,7% y la productividad industrial bruta anual en un 48,6%.

(40) Sobre este punto volveremos en el siguiente párrafo, consagrado al balance de la demanda y de la oferta de los principales productos.

(41) Un plan contable deberá ser elaborado para fijar las condiciones en las que serán calculados las amortizaciones y los precios de costo, al menos en la gran industria.

(42) Véase Final Report of the National Income Cormmittee, op. cit., p. 109. Examinaremos a continuación del anexo I algunas de las formas que tomarán los crecimientos de los gastos gubernamentales presentes; no obstante, la evaluación global del aumento ha sido fijada arbitrariamente a fin de acercar progresivamente la proporción de los gastos gubernamentales en relación con el producto neto o bruto a la que se observa en los países industrializados. La cifra de 896 crores de gastos corrientes admitidos aquí corresponde a 5,75 % del producto bruto del año. En 1950, los porcentajes correspondientes han sido de 11,0 a 13,5 en los países industriales de Europa occidental (véase An International Comparison of National Products. O.E.C.E., París, p. 31).

(43) Véase The Pattern of Income and Expenditure in the Indian Union, por M. Mukerjee y A.K. Gosh, Bulletin of the International Statistical Institute, vol. XXXIII, parte III, p.31.

(44) No obstante, sería muy deseable que el Parlamente aprobase al mismo tiempo que el plan económico, el plan financiero y fiscal que es el complemento indispensable.

(45) En la gran industria, las minas y la industria de la construcción.

(46) Excedente del fondo de amortización sobre las necesidades de renovación.

(47) No hacemos aquí mención de los recursos financieros que la expansión monetaria podría aportar al Estado, no porque rechacemos por peligrosa cualquier expansión de esta clase (pues nada prohibe una expansión semejante, cuando se mantiene dentro de los límites que la contabilidad económica nacional hace aparecer aceptable), sino porque consideramos que la expansión monetaria habrá de desempeñar un papel en el financiamiento de las inversiones públicas solamente durante los dos o tres primeros años del segundo plan quinquenal (mientras existan aún capacidades de producción inutilizadas) y que después convendrá tomar las medidas necesarias para que el desarrollo económico iniciado se financie a sí mismo, abriendo así el camino a una posibilidad de baja de los precios de venta y de mejoramiento, por esta vía, de los niveles de vida.

(48) Esta demanda, que debe equilibrarse a la oferta, tal como la hemos calculado, engloba, como ésta, a la vez los productos y los servicios.

(49) Las rentas que figuran aquí han sufrido una deducción fiscal equivalente a las sumas redistribuidas, bajo la forma de rentar, por el presupuesto; rentas redistribuidas que por figurar en este cuadro, no es necesario deducir del total, para encontrar el monto de la demanda de consumo, más que los impuestos destinados al financiamiento de las inversiones y el ahorro privado. Para encontrar el consumo individual sería preciso deducir del total anterior las exacciones fiscales destinadas a asegurar el “consumo del Estado”.

(50) Este valor bruto está calculado no teniendo en cuenta el crecimiento de los stocks de bienes de consumo. En efecto, vista la clasificación adoptada relativa a las ramas de la producción, el crecimiento de los stocks, que constituye una inversión, proviene por definición de la rama I (cualquiera que sea la naturaleza física o el destino final de estos stocks). Si se quiere reintegrar el valor del incremento de los stocks de objetos de consumo en una rama C ampliada (la que será preciso designar por un símbolo especial, por ejemplo C1), será necesario restringir por igual el valor de la producción atribuida a la rama I (esta rama I contraída debe ser designada también por un nuevo símbolo) y será preciso que la demanda de bienes de consumo no equilibre ya el valor de la producción de la rama C, sino este valor disminuido del valor del crecimiento de los stocks de objetos de consumo.

(51) Como hemos dicho, los cálculos anteriores fueron efectuados a precios de 1950-1951, pero, evidentemente, es conveniente, en la elaboración del plan, hacer los cálculos en precios de un periodo tan próximo como sea posible de aquel para el cual se elabora el plan. Una vez en marcha el plan económico, los precios deberán ser, lo más posible, proporcionados con respecto a los costos sociales efectivos.

(52) En efecto, se diría que este objetivo es muy débil, teniendo en cuenta las reservas de crecimiento de la producción agrícola y las reservas de crecimiento de la producción que pueden provenir de las empresas de la gran industria, creadas durante el segundo plan quinquenal (reservas que hemos estimado en 1.250 crores Rs.) (véase n.38). Una revaluación del 10 al 15% del objetivo del tercer plan quinquenal podría ser razonable.

 

Extraído del libro “Planeación y crecimiento acelerado” de Charles Bettelheim, F.C.E. México, 1965.

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