Curso Básico de Marxismo-Leninismo-Maoísmo (Capítulo 17: La Gran Revolución Socialista de Octubre)

Capítulo 17

 

El siguiente documento ha sido redactado por el Partido Comunista de la India (Maoísta) y es utilizado como guía de estudio por sus cuadros. El blog “Cultura Proletaria” ha decidido, por su gran importancia y por el interés que suscita, traducir el documento al español.

 

 

Capítulo 17: La Gran Revolución Socialista de Octubre

 

Como se ha mencionado en el capítulo 14, el período después de la derrota de la Revolución de 1905 fue de extrema represión y reacción bajo el mando del Primer Ministro del Zar, Stolypin. La clase obrera fue el principal objetivo del ataque. Los salarios fueron reducidos de 10 a 15%, y la jornada diaria aumentó de 10 a 12 horas. Se hicieron listas negras de trabajadores activistas y estos no consiguieron empleo. Se llevaron a cabo sistemas de multas a los trabajadores. Cualquier intento de organización era reprimido con violencia por parte de la policía y de los matones agentes del Zar. En esta situación, muchos intelectuales y pequeño-burgueses comenzaron a retirarse y algunos se fueron al lado del enemigo.

Para hacer frente a esta nueva situación, los bolcheviques cambiaron sus tácticas ofensivas (tales como huelgas generales e insurreciones armadas, utilizadas en el periodo de la Revolución de 1905) por tácticas defensivas. Las tácticas defensivas eran las tácticas de reunir fuerzas, eliminar los escuadrones de la clandestinidad y continuar el trabajo del partido de forma clandestinidad, combinando el trabajo ilegal con el trabajo legal de organizaciones de la clase trabajadora. La lucha revolucionaria abierta contra el zarismo fue reemplazada por métodos indirectos de lucha.

La supervivencia de las organizaciones legales sirvieron de disfraz para que las organizaciones clandestinas del partido siguieran teniendo conexiones con las masas. Para preservar tales conexiones, los bolcheviques utilizaron los sindicatos y otras organizaciones públicas legales, como sociedades benéficas debilitadas (hoy en día conocidas como ONGs), cooperativas de trabajadores, clubes, organizaciones educativas y hasta el parlamento. Los bolcheviques utilizaron la plataforma de la Duma Estatal para exponer la política del gobierno zarista, la política de los partidos liberales y para ganar el apoyo de los campesinos por parte del proletariado. La preservación de las organizaciones ilegales del partido permitió a este obtener una corriente precisa y reunir fuerzas para la preparación de una nueva insurreción de marea revolucionaria.

Mediante la implementación de este tipo de tácticas, los bolcheviques tuvieron que luchar contra dos variaciones de propio movimiento, los liquidadores y los otzovistas (revocadores). Los liquidadores, que eran mencheviques, querían cerrar la estructura ilegal del partido y poner a punto un partido ‘trabajador’ legal, con el consentimiento del gobierno. Los otzovistas, una vez bolcheviques, querían la retirada de todos los bolcheviques de la Duma, de los sindicatos y de todas otras formas de organizaciones legales. Sólo querían formas ilegales de organización. Los resultados de ambas tácticas servirían para que el partido reuniese fuerzas ante el avance de la revolución. Rechazando ambas variaciones, los bolcheviques utilizaron tácticas correctas de combinar métodos legales e ilegales y lograron una fuerte presencia en muchas organizaciones de trabajadores y también lograron conquistar algunas organizaciones de trabajadores mencheviques. Esto fortaleció el partido y lo preparó para la próxima ascensión del movimiento revolucionario, que comenzó a partir de 1912.

Los bolcheviques hicieron un Congreso del Partido de forma independiente en enero 1912 y formaron un nuevo partido, el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (Bolchevique) (POSDR(b)). En ese mismo Congreso se discutió el ascenso del movimiento revolucionario, evidenciado por el aumento del número de huelgas en 1911. En ese Congreso y en reuniones posteriores del Comité Central, fueron decididas nuevas tácticas de acuerdo con la nueva situación. Se trataba de extender e intensificar la lucha trabajadora.

Un aspecto importante de las tácticas durante este período fue la creación de un periódico diario, “Pravda” (La Verdad), que ayudó a fortalecer las organizaciones bolcheviques y a propagar su influencia por las masas. Antes, los bolcheviques tenían un periódico semanal, que era para obreros avanzados. Sin embargo, Pravda era un periódico político diario para las masas, que estaba dirigido a los sectores más amplios de los trabajadores. El periódico nació el 5 de mayo de 1912 y duró dos años y medio. Durante este período, se enfrentó a numerosos problemas y a altas multas por parte de los censores del gobierno. Fue cerrado ocho veces, pero al poco tiempo aparecía de nuevo con un sutil cambio en el nombre. Tenía una circulación media de 40.000 copias. Pravda estaba respaldado por un gran número de trabajadores avanzados, 5600 grupos de trabajadores captaba la prensa bolchevique. A través del periódico, la influencia bolchevique se propagó no sólo entre los trabajadores, sino también entre los campesinos. De hecho, durante el período del levantamiento del movimiento revolucionario (1912-1914), se formó una base sólida para un partido bolchevique de masas. Como dijo Stalin, “El Pravda de 1912 fue el pilar de la victoria Bolchevique en 1917“.

Con el inicio de la guerra en 1914, la situación revolucionaria maduró. Los bolcheviques hicieron una extensa propaganda entre los trabajadores, contra la guerra y en favor de la caída del zarismo. También se formaron unidades y células en el ejército y en la marina, tanto en el frente como en las capas inferiores, y se distribuyeron folletos fomentando la lucha contra la guerra. En el frente, después de la intensa agitación del Partido por la solidaridad y fraternidad entre los soldados de los ejércitos, aumentó el número de casos de negativas de unidades del ejército a realizar ataques ofensivos en 1915 y 1916. La burguesía y los terratenientes estaban gastando fortunas con la guerra, sin embargo, los obreros y los campesinos estaban sufriendo cada vez más privaciones. Millones murieron a causa de heridas o de epidemias causadas por la condición de los campos de batalla. En enero y febrero de 1917, la situación se volvió particularmente tensa. El odio y la rabia por el gobierno zarista se propagaba.

Incluso la burguesía imperialista rusa desconfiaba del zar, cuyos asesores trabajaban por una paz independiente con Alemania. Ellos también, con el apoyo de los gobiernos del Reino Unido y Francia, planeaban reemplazar al zar a través de una golpe de Estado. Sin embargo, el pueblo actuó primero.

A partir de enero de 1917, un fuerte movimiento huelguista revolucionario comenzó en Moscú, Petrogardo, Bakú y otros centros industriales. Los bolcheviques organizaron grandes manifestaciones en las calles en favor de una huelga general. Mientras que el movimiento huelguista ganaba fuerza, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, las mujeres trabajadoras de Petrogardo fueron llamadas por los bolcheviques a protestar contra el hambre, la guerra y el zarismo. Los trabajadores apoyaron a las mujeres trabajadoras con huelgas, y el 11 de marzo, las huelgas y manifestaciones adquirieron carácter de insurrección armada. El servicio del Comité Central, el 11 de marzo, emitió una declaración a favor de la continuación de la insurreción armada para derrocar al zar y establecer un gobierno provisional revolucionario. El 12 de marzo, 60 mil soldados se pusieron del lado de la revolución, lucharon contra la policía y ayudaron a los trabajadores a derrocar al zar. Con la difusión de las noticias, trabajadores y soldados de todas partes comenzaron a deponer a los oficiales zaristas. La revolución democrático-burguesa había ganado. (Este episodio es llamado Revolución de Febrero, ya que el calendario ruso de la época era de 13 días por detrás del calendario de las otras partes del mundo y la fecha de la victoria fue el día 27 de febrero, según el calendario ruso).

Una vez que el zarismo fue derrocado, con la iniciativa bolchevique, se formó el Soviet de Diputados de Obreros y Soldados. Sin embargo, a pesar de que los bolcheviques estaban liderando directamente la lucha de masas en las calles, los partidos oportunistas, mencheviques y eseristas (un partido pequeño-burgués, continuación de los antiguos Narodniks) estaban reivindicando lugares en los Soviets, y constituyendo allí una mayoría. Así, llegaban a los Soviets a Petrogrado, Moscú y otras ciudades. Mientras ocurría esto, los liberales burgueses miembros de la Duma hicieron un acuerdo secreto con los mencheviques y los eseristas y formaron un gobierno provisional. El resultado fue la formación de dos grupos representando dos dictaduras: la dictadura de la burguesía, representada por el Gobierno provisional, y la dictadura del proletariado y del campesinado, representada por el Soviet de Diputados de Obreros y Soldados. Lenin llamó a esto poder dual.

Después de la revolución burguesa, Lenin estaba en el exilio en Suiza y allí escribió sus famosas “Cartas desde lejos“, en las que analizaba ese poder dual. Mostró cómo los Soviets eran los embriones del movimiento obrero, que necesitaba continuar y obtener la victoria en la segunda etapa de la revolución, la revolución socialista. Sus aliados en la misión serían las grandes masas de semiproletarios y las pequeñas masas de campesinos, además del proletariado de todos los países.

El 16 de abril de 1917, Lenin llegó a Petrogrado después de un largo período de exilio, y al día siguiente publicó sus famosas “Tesis de Abril” antes de una reunión Bolchevique. Pedía la oposición al gobierno provisional, la obtención de una mayoría bolchevique en los Soviets y la transferencia del poder estatal a los Soviets. Presentó un programa solicitando paz, tierra y pan. Por último, llamó a la creación de un nuevo partido congresista con un nuevo nombre, el Partido Comunista, y la construcción de una nueva Internacional, la Tercera Internacional. Los mencheviques atacaron de inmediato las tesis de Lenin y le advirtieron que “la revolución está en peligro“. Sin embargo, en tres semanas, el Congreso de los Soviets de Todas Las Rusias (VII Congreso) del POSDR (Bolchevique), aprobó el informe de Lenin basado en la misma tesis, ganando la consigna “¡Todo el poder a los Soviets!”. El Congreso también aprobó una resolución muy importante, promovida por Stalin, que reclamaba el derecho a la autodeterminación de las naciones, incluido el derecho a la secesión.

En los meses siguientes, los bolcheviques trabajaron energicamente de acuerdo a las órdenes del Congreso, convenciendo a las masas de obreros, soldados y campesinos de la veracidad de sus posiciones. El VI Congreso del Partido se llevó a cabo en agosto de 1917 tras una pausa de diez años. Debido al peligro de un ataque del Gobierno Provisional, el Congreso tuvo que llevarse a cabo de forma clandestina en Petrogrado, sin la presencia de Lenin. Stalin presentó los principales informes políticos, que urgían a la preparación de una insurrección armada. El Congreso también aprobó un nuevo Reglamento del Partido, que garantizaba que todas las organizaciones del partido fuesen construidas sobre los principios del centralismo democrático. Los informes también admitieron la entrada del grupo liderado por Trotsky en el Partido.

Poco después del Congreso, el comandante en jefe del ejército ruso, el general Kornilov, organizó una revuelta del ejército para derrotar a los bolcheviques y los Soviets. Sin embargo, los soldados de muchas divisiones fueron convencidos por los bolcheviques para que no obedeciesen las órdenes y la revuelta fracasó. Tras el fracaso de la revuelta, las masas se dieron cuenta de que los bolcheviques y los Soviets eran la única garantía de paz, tierra y pan, que eran sus urgentes demandas. Se llevó a cabo una rápida bolchevización de los Soviets, la marea revolucionaria estaba en alza y el partido comenzó a preparar una insurrección armada.

Lenin, durante este período, se vio obligado a permanecer en Finlandia por razones de seguridad, lejos del principal campo de batalla. En esa época terminó su libro “El Estado y la Revolución“, que defendía y desarrollaba la doctrina de Marx y Engels sobre la cuestión del Estado. Además de exponer las distorsiones teóricas hechas por oportunistas como Kautsky, la obra de Lenin tuvo una tremenda importancia, tanto teórica como práctica, a nivel internacional. Esto se debió a que, como Lenin vio claramente, la revolución burguesa de febrero fue un eslabón en la cadena de revoluciones proletarias socialistas causadas por la Primera Guerra Mundial. La relación entre la revolución proletaria y el Estado no era sólo una cuestión teórica. Debido a la situación revolucionaria creada por la guerra, ahora era una cuestión de importancia práctica inmediata, siendo necesario educar correcta y urgentemente al movimiento proletario internacional y a las masas.

Con el alza de la marea revolucionaria, Lenin llegó a Petrogrado el 20 de octubre de 1917. Tres días después de su llegada, en una histórica reunión del Comité Central se decidió comenzar la insurreción armada en pocos días. Los representantes fueron inmediantamente enviados a todas las partes del país, sobre todo a los batallones del ejército. Tan pronto conocieron el plan de la insurrección, el Gobierno Provisional comenzó a atacar a los bolcheviques, el 6 de noviembre de 1917, en la víspera del II Congreso de los Soviets de Todas Las Rusias. Los guardias rojos y la unidades revolucionarias del ejército se defendieron, y el 7 de noviembre de 1917, el poder del Estado pasó a manos de los Soviets.

Al día siguiente, el Congreso de los Soviets aprobó el Decreto sobre la Paz y el Decreto sobre la Tierra. Esto formó el primer gobierno soviético -el Consejo de Comisarios del Pueblo- en el que Lenin fue elegido el primer presidente. La Gran Revolución Socialista de Octubre estableció la dictadura del proletariado.

Sin embargo, fue una batalla prolongada hasta conseguir consolidar el poder de los trabajadores. En primer lugar, se necesitaba poner fin a la guerra con Alemania. Esto sucedió con la firma del tratado de Brest-Litovsk en febrero de 1918. A pesar de eso, la paz no duró mucho. Una vez que la Primera Guerra Mundial terminó, las potencias imperialistas vencedoras -Gran Bretaña, Francia, Japón y Estados Unidos- comenzaron a desarrollar intervenciones directas e indirectas para ayudar a las viejas clases dominantes de Rusia a iniciar una guerra civil contra el Estado soviético. Esta guerra civil duró hasta finales de 1920. El Estado soviético salió victorioso, pero al final de la guerra, la economía estaba en ruinas.

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