Curso Básico de Marxismo-Leninismo-Maoísmo (Capítulo 18: La formación de la Tercera Internacional)

Capítulo 18

 

El siguiente documento ha sido redactado por el Partido Comunista de la India (Maoísta) y es utilizado como guía de estudio por sus cuadros. El blog “Cultura Proletaria” ha decidido, por su gran importancia y por el interés que suscita, traducir el documento al español.

 

 

Capítulo 18: La formación de la Tercera Internacional

 

El final de la Primera Guerra Mundial fue un período de ascenso revolucionario en todo el mundo. El éxito de la Revolución de Octubre tuvo impacto en muchos países, incluso donde el marxismo tenía poca o ninguna influencia. En Europa, el principal campo de batalla de la guerra estaba en una crisis revolucionaria creciente. La guerra acabó con el derrocamiento de cuatro emperadores y la caída de sus cuatro grandes imperios, el ruso, el alemán, el austrohúngaro (Habsburgo) y el turco (otomano). El estado de las estructuras estaba por los suelos y las masas estaban en un clima de revuelta. Las protestas masivas comenzaron incluso antes de que terminara la guerra. En enero de 1918, una ola de huelgas políticas de las masas y manifestaciones contra la guerra se extendieron por toda Europa Central. Fue seguida de revueltas en las fuerzas armadas de varios países. Hubo también un alzamiento nacional, lo que dio lugar a la formación de varios estados nuevos después del desmembramiento de los antiguos imperios.

En Alemania y en Hungría, sin embargo, la crisis condujo a la revolución. En noviembre de 1918, los marineros alemanes se amotinaron, y esto se extendió a una ola de revueltas en toda Alemania como resultado de la caída del emperador y el establecimiento de una República bajo la dirección del Partido Socialdemócrata (KPD). Los Soviets fueron inmediatamente establecidos en Berlín y en otras ciudades. Estos, sin embargo, fueron aplastados en enero de 1919 tras dos semanas de combates en las calles contra las fuerzas militares reaccionarias, que habían sido reorganizadas por el anterior gobierno socialdemócrata. Más tarde, se formó una república soviética en Baviera (una provincia de Alemania) en abril de 1919. Pero esta también fue aplastada. En Hungría, los comunistas lideraron una coalición con los socialdemócratas y tomaron el control del gobierno en 1919. Pero fueron derribados después de cinco meses por la presión militar de los gobiernos aliados.

Las luchas obreras continuaron durante al menos otros cuatro años, pero ambas revoluciones fracasaron.

Sin embargo, la creciente ola de la revolución y el éxito de la revolución en Rusia llevaron a la formación de partidos comunistas en muchos países.

Ahora existía la base real para una unión de los partidos comunistas, para la formación de la Tercera Internacional Comunista. Como se mencionó anteriormente, Lenin y los bolcheviques habían hecho el llamamiento a la formación de la Tercera Internacional en 1914. Ahora tomarían la iniciativa para hacerla en realidad.

En enero de 1919, Lenin dirigió una carta abierta a los trabajadores de Europa y América instándolos al encuentro de la Tercera Internacional.

Poco después, se enviaron invitaciones para un congreso internacional. En marzo de 1919, en Moscú, se llevó a cabo el Primer Congreso de los partidos comunistas de varios países, fundando la Internacional Comunista. El Congreso creó un Comité Ejecutivo de la Tercera Internacional Comunista.

Un mes después del primer congreso, Lenin explicó el significado histórico de la Tercera Internacional de la siguiente manera:

La Primera Internacional sentó las bases de la lucha internacional del proletariado por el socialismo. La Segunda Internacional marcó un período en el que se preparó el terreno para la amplia difusión del movimiento de masas en varios países. La Tercera Internacional reunirá los frutos de la labor de la Segunda Internacional, descartando la escoria oportunista, social-chovinista, burguesa y pequeño-burguesa, y comenzara a poner en práctica la dictadura del proletariado“. Señaló que el aspecto más significativo de la Tercera Internacional era que ahora representaba al proletariado que había logrado hacerse con el poder estatal y empezado a establecer el socialismo.

Después de un intenso trabajo preparatorio, el Segundo Congreso de la Internacional Comunista se llevó a cabo en julio de 1920, siendo un gran éxito, con una amplia representación de 41 países. Lenin hizo importantes contribuciones a la teoría marxista respecto a este Congreso. Preparó lo que pretendía ser un manual de estrategia y táctica del Partido Comunista, el cual fue distribuído entre los delegados del Congreso. Este fue llamado “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo“, y se centró en corregir los errores de los “izquierdistas” que prevalecían entonces en muchos partidos que se habían unido a la Internacional. Lenin también preparó las “Tesis sobre la cuestión nacional y colonial” adoptadas en el Congreso. Este documento sentó las bases teóricas marxistas-leninistas para la comprensión y orientación de las luchas de liberación nacional, ganando fuerza en todas las colonias y semicolonias. Además de eso, Lenin definió las tareas básicas de la Internacional Comunista y las “Tesis sobre la cuestión agraria” adoptadas en este Congreso. El Congreso también adoptó las tesis sobre el papel del Partido Comunista en la revolución proletaria, en el movimiento sindical, en el parlamento y en el Estatuto y las condiciones de admisión de la Internacional Comunista. En los estatutos, la Comintern (Internacional Comunista) indicaba claramente que se debía “romper de una vez por todas con las tradiciones de la Segunda Internacional, para la que sólo existían las personas de piel blanca“.

Además de las formulaciones teóricas, la Internacional, a través de su Comité Ejecutivo, comenzó a desempeñar un papel destacado en la conducción de los partidos y de los movimientos en los distintos países miembros. En particular, se intentó sacar el máximo provecho de la situación revolucionaria de la posguerra en los países capitalistas, que continuó hasta 1923.

Sin embargo, debido principalmente a la traición de los socialdemócratas de la Segunda Internacional y también a las debilidades ideológicas y organizativas de los Partidos Comunistas en estos países, la revolución no pudo finalizarse con éxito en ningún otro país capitalista.

La Comintern, sin embargo, desempeñó un importante papel en el establecimiento, desarrollo y orientación de los Partidos Comunistas recién formados en las colonias y semicolonias. Durante los años 20, como los movimientos de liberación nacional en estos países avanzaban rápidamente, la Comintern trató de orientar y capacitar a los Partidos Comunistas para proporcionar liderazgo a estos movimientos. Fue la primera vez que el marxismo estaba construyendo una base entre los pueblos de los países atrasados del mundo.

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