Holger Meins: Sobre la alimentación forzada (1974)

 

Cinco o seis policías, dos o tres enfermeras, un médico.

Los policías me empujan, me arrastran a una silla de operaciones, en realidad es una mesa inclinada de operaciones con todos los instrumentos, que gira en todas direcciones, etc.

Plegable en posición de silla apoyabrazos, accesorios para los pies, la cabeza.

Atado: dos pares de esposas en los pies, un cinturón de 30 cm de ancho alrededor de la cintura, en el brazo izquierdo dos piezas de cuero con cuatro correas que van desde la muñeca hasta el codo, en el brazo derecho dos correas en la muñeca y el codo. Una correa alrededor del pecho.

Detrás de mí, un policía o una enfermera me sujeta la cabeza con las dos manos, una en la frente y la otra presionándome con fuerza contra la mesa.

Por cualquier caso de resistencia activa con la cabeza, otros dos policías, uno a la izquierda y el otro a la derecha, me sujetan el cabello, la barba y el cuello.

De esta manera todo el cuerpo se mantiene fijo, si es necesario, otro me sujetará las rodillas o los hombros.

El único movimiento posible no es muscular y está situado dentro del cuerpo.

Esta semana han apretado las correas firmemente, la sangre acumulada en las manos se está volviendo azulada.

La alimentación forzada.

Esto es una manguera roja, no una sonda, que se utiliza para introducir en el estómago.

Tiene el grosor de un dedo; en mi caso, las articulaciones estáa engrasadas.

Esto no se lleva a cabo sin convulsiones asfixiantes en el aparato digestivo, debido a que el tubo está a uno o dos milímetros del aparato digestivo.

Para evitar esto no hay que hacer ningún tipo de movimiento y permanecer muy quieto.

Cualquier irritación provocada en el momento de la introducción del tubo es un reflejo del vómito y los espasmos musculares del pecho y del estómago, estas convulsiones se prolongan en una reacción en cadena y se extendien violenta e intensamente por todo el cuerpo.

Estas se lanzan contra el tubo. Esto es más doloroso, ya que es duro y violento.

Lo que no es tortura son los vómitos que acompañan las olas de espasmos.

 

 

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de lesmaterialistes

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