La Universidad de Moscú

 

La Universidad Estatal de Moscú fue fundada en 1755 como centro de “cultura y estudio ruso”por iniciativa del gran científico ruso Mirrail Lomonosov, cuyo nombre encabeza actualmente. Durante sus 190 años de existencia, la Universidad se ha encargado honorablemente de su misión.

A través de sus puertas pasaron escritores famosos como Aleksandr Griboiedov, Mirrail Lermontov, Ivan Goncharov y Anton Chejov, además de eminentes figuras como Alexander Hertzen y Vissarion Belinsky.

Dentro de los muros de la Universidad trabajaron grandes genios que enriquecieron el patrimonio del conocimiento humano: Nicholas Jukovski, que sentó las bases de la aerodinámica experimental y allanó el camino de la aviación rusa; Aleksandr Stoletov y Piotr Liebedev, que cavaron los cimientos de la física teórica y experimental en Rusia; Clementi Timiriazev, una de las figuras más prominentes de las ciencias naturales y miembro de más de 40 academias, universidades y sociedades científicas en el mundo; Aleksandr Sievertsov, uno de los principales representantes de la teoría evolutiva; Ivan Setchenov, padre de la escuela rusa de fisiología, autor de “Reflejos cerebrales”; Dmitry Anuchin, científico polimorfo, eminente en las esferas de la geografía, arqueología, etnografía y antropología; Alexei Pavlov, fundador de la geología cuaternaria rusa.

Los nombres de los más grandes historiadores rusos también están ligados a la Universidad de Moscú, hombres cuyas obras han sido traducidas a los principales idiomas extranjeros: Sergei Solovyov, Vasily Kliutchevski y Pavel Vinogradov. Los estudios más importantes de este último sobre la historia social de la Inglaterra medieval fueron publicados en Oxford y sirven de guía para las investigaciones de los eruditos ingleses contemporáneos sobre la Edad Media.

Fyodor Buslaev desenterró las riquezas de la antigua literatura rusa y las epopeyas populares. Philip Fortunatov fue una de las más eminentes autoridades de la filología indoeuropea, especialmente en la filología báltica y eslava.

 

 

Casi todos los empreendimentos culturales de Moscú están asociados al nombre de la Universidad de Moscú. Los museos más importantes de la ciudad -el museo Histórico, el Politécnico y Etnográgico y el Museo de Bellas Artes- ensayaron los primeros pasos en la Universidad, así como la gran mayoría de las sociedades científicas de Moscú.

La Revolución de Octubre derribó todas las barreras interpuestas al libre desarrollo del pensamiento científico y abrió una nueva era en la vida de la Universidad de Moscú. Actualmente constituye una enorme institución de investigaciones y estudios en la que están representadas todas las ramas básicas del conocimiento.

Hay 12 secciones en la Universidad: mecánica y matemáticas, física, química, biología, geografía, geología y suelo, historia, filología, filosofía, derecho, economía y relaciones internacionales.

La Universidad cuenta con 135 asientos, 157 laboratorios, 11 institutos de investigación, 4 museos, un jardín botánico y una biblioteca científica (la Biblioteca Gorki), que cuenta con 1,8 millones de volúmenes.

El personal docente está formado por 940 profesores de diversas categorías, de los cuales 26 son miembros y 46 miembros correspondientes de la Academia de Ciencias de la URSS.

 

 

El cuerpo estudiantil está compuesto por más de 4.500 estudiantes y más de 300 graduados, que hacen cursos de especialización, y cada uno de estos últimos recibe orientación personal de un eminente científico para la preparación de una tesis con la que obtendrá el título de científico. Todos los graduados que asisten a cursos de especialización reciben un salario por parte del Estado. Todo los que aún no están graduados y presentan resultados satisfactorios en los estudios, reciben también un salario por parte del Estado, cuyo total supera ya el 50% de la asignación concedidad antes de la guerra.

En 1941, las adquisiciones realizadas por el Estado para la Universidad ascendieron a la importante suma de 28 millones de rublos. En 1944, el Estado destinó 45 millones de rublos y, a pesar de las dificultades creadas por el estado de guerra, invirtió más de 12 millones de rublos para reparar los daños causados a los edificios de la Universidad por los bárbaros alemanes ataques durante los ataques aéreos sobre Moscú en el otoño de 1941.

En la Universidad de Moscú trabajan actualmente muchos de los más grandes científicos del país, hombres sobradamente conocidos en todo el mundo. La Facultad de Matemáticas de Moscú se convirtió, durante el período soviético, en uno de los centros del pensamiento matemático del mundo. Los máximos representantes de esta escuela son: el académico Andrew Kolmogorov, que revolucionó la teoría contemporánea de la probabilidad; Leo Pontryagin, miembro correspondiente de la Academia de las Ciencias, autoridad internacional en la esfera de la topología combinatoria; el académico Ivan Vinogradov, que tiene fama mundial en el campo de la teoría de los números y fue el que demostró la famosa conjetura de Goldbach, sobre el que los matemáticos trabajaron en vano durante cerca de 200 años.

Las importantísimas contribuciones del académico Piotr Kapitza en las esferas del magnetismo y de las bajas temperaturas fueron reconocidas en todo el mundo. El Instituto Franklin, de Philadelfia, le concedió la Medalla de Franklin.

Un eminente representante de la química es el académico Nikolai Zelinski, que destacó especialmente en el campo de la química del petróleo y en la química de las proteínas. Introdujo, en la Primera Guerra Mundial, una máscara de gas con carbón vegetal activado.

 

 

El académico Dmitry Prianichnikov, notable pionero de la química agraria, obtuvo importantes éxitos en el desarrollo de la agricultura socialista.

Un erudito de la filología general y comparada, el académico Levchtcherba, es el mayor experto en este campo de actividad.

El académico Nicolai Dierjavin, presidente del Comité Antifascista de Científicos Rusos y prominente erudito de la historia y de la lingüística eslava, es ampliamente conocido en el extranjero, así como el académico Boris Griekov, especialista en Kiev Russ.

Después del osado ataque de Hitler a la Unión Soviética, la Universidad de Moscú subordinó todas sus actividades de investigación a las necesidades de la defensa nacional, y, en el transcurso de la guerra, hizo lo que pudo para fortalecer la capacidad defensiva del país y asegurarle la victoria final.

La conferencia científica organizada por la Universidad de Moscú en 1944 constituyó un resumen de los logros de la Universidad y reveló el valor incalculable del papel desempeñado por los científicos rusos en la expansión del patrimonio científico universal.

 

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Divulgação Marxista”, Nº6, Septiembre de 1946

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