El camarada Stalin, líder de la humanidad progresista

 

Artículo escrito por G. Malenkov y traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Problemas”, Nº23, Diciembre de 1949.

 

 

Hace un cuarto de siglo, el camarada Stalin, en nombre del Partido, hizo el juramento de cumplir con honor las enseñanzas de Lenin. El juramento del camarada Stalin sonó como una llamada a la lucha al Partido, a la clase obrera, al pueblo soviético, y fue la estrella guía en la lucha histórica por la transformación de la vida social, por la construcción de la sociedad socialista.

El camarada Stalin condujo a nuestro Partido y al pueblo soviético por el camino de Lenin. Defendió y desarrolló la teoría leninista de la posibilidad de la victoria del socialismo en un solo país. Poniendo en práctica las enseñanzas de Lenin, nuestro Partido, bajo la dirección del camarada Stalin, aseguró la industrialización socialista del país y la colectivización de la agricultura, transformando la Unión Soviética en una gran potencia socialista, industrial y koljosiana.

El camarada Stalin comprendió profundamente, como nadie, las ideas leninistas sobre el Partido marxista de nuevo tipo, defendió la pureza de la doctrina de Marx, Engels y Lenin, desarrolló la teoría marxista-leninista, armó de valor al Partido en la lucha contra innumerables enemigos, forjó y educó cuadros capaces de llevar hacia adelante la obra de nuestro Partido.

El mundo entero vio la grandeza de Stalin en los momentos bruscos de la historia: en Octubre de 1917, en la Guerra civil, en los años de la intervención cuando, con Lenin, dirigió la Revolución Socialista y la lucha para derrotar a los enemigos del Poder soviético, y en la Gran guerra Patriótica, cuando el camarada Stalin dirigió la lucha contra los enemigos más poderosos de nuestra Patria.

Con el gran Lenin, el camarada Stalin creó el primer Estado socialista del mundo. Bajo la bandera de Lenin, bajo la dirección del camarada Stalin, vive, crece y se fortalece nuestra poderosa Patria, el país de la amistad de los pueblos soviéticos.

En la II Guerra Mundial, cuando, sobre el mundo, se cernían las fuerzas oscuras del fascismo, amenazando con liquidar la cultura de la humanidad, el camarada Stalin, al frente de la Unión Soviética, dirigió personalmente la lucha por acabar con las hordas hitlerianas, aseguró la victoria de los pueblos amantes de la paz, y fue el líder reconocido en la ardua lucha por liberar a la humanidad del yugo del fascismo.

Terminada la II Guerra Mundial, cuando, en el horizonte político aparecieron nuevos pretendientes a la dominación mundial, el camarada Stalin llamó a los pueblos a luchar decididamente contra los provocadores de una nueva guerra mundial y unificó a los partidarios de la paz en una fuerza poderosa.

Desenmascarando, consecuente e implacablemente, a los incendiarios de una nueva guerra, el camarada Stalin se colocó al frente del gran movimiento por la paz.

El camarada Stalin es considerado, con razón, el gran y leal amigo de los pueblos que aman la libertad, de los países demócrata-populares, liberados del yugo del fascismo, el gran y fiel amigo de los pueblos de China y Corea del Norte, que derrocaron, para siempre, el dominio de los imperialistas.

Por eso, los pueblos de la Unión Soviética y toda la humanidad progresista ven en la persona del camarada Stalin a su indiscutible líder y maestro.

Por eso, hoy, con particular cariño, manifiestan su afecto y su devoción al camarada Stalin y señalan sus grandes méritos en la lucha por una vida feliz para el pueblo, por la paz entre los pueblos.

Hace mucho, el nombre del camarada Stalin se ha convertido en la bandera de paz, en la consciencia de los pueblos de todos los países.

Todos cuantos quieren combatir a los incendiarios de una nueva guerra, están convencidos de que no se engañan agrupándose en torno al camarada Stalin, el gran defensor de la paz.

La humanidad, que sufrió los horrores de la última guerra mundial, ansía la paz y, decididamente, no quiere una nueva masacre. Precisamente por esta razón, todos los pueblos saludan con gratitud la decidida y consecuente política de paz, que el camarada Stalin practica y defiende.

Por más que los incendiarios de la guerra intenten calumniar a nuestro país socialista, no conseguirán erradicar de la mente del pueblo la convicción de que la Unión Soviética es el verdadero campeón de la paz, que defiende consecuentemente la paz en todo el mundo, y que nuestro país, como el camarada Stalin dice, es capaz de hacer y, de hecho la hace, una política de paz, no hipócritamente, sino honesta y abiertamente, decidida y consecuentemente.

Los incendiarios de la guerra, desenmascarados en sus planes aventureros, quieren engañar a la gente común afirmando falsamente que los comunistas consideran imposible la coexistencia pacífica de los países del socialismo y de los países capitalistas. Quieren encubrir sus acciones criminales de preparación de una nueva guerra calumniando la sincera política de paz realizada de los comunistas.

Sin embargo, el camarada Stalin ha declarado en más de una ocasión, que la política de la Unión Soviética parte del hecho de la coexistencia inevitable, por un largo período, de dos sistemas -el socialismo y el capitalismo-, y que mantiene firmemente relaciones leales y pacíficas con todos los Estados que manifiesten el deseo de cooperación amistosa, respeten los principios de reciprocidad y cumplan las obligaciones asumidas.

 

 

Declaraciones categóricas a favor de la paz

 

La política exterior de la Unión Soviética, llevada a cabo bajo la dirección del camarada Stalin, y orientada a asegurar una paz sólida entre los pueblos y a fortalecer, por todos los medios, la cooperación amistosa de las naciones amantes de la paz.

Desde la II Guerra Mundial, el camarada Stalin, más de una vez, ha dado una respuesta precisa sobre la posibilidad indiscutible de la coexitencia pacífica y duradera de la Unión Soviética y de los países capitalistas.

Basta recordar, al menos, las siguientes declaraciones directas y claras del camarada Stalin:

En septiembre de 1946, el corresponsal del “Sunday Times“, en Moscú, el Sr. Alexander Werth, le preguntó al camarada Stalin:

¿No cree que, con el movimiento posterior de la Unión Soviética hacia el comunismo, las posibilidades de una cooperación pacífica con el mundo exterior no disminuirán, en la medida en que esto se refiere a la Unión Soviética? ¿Será posible ‘el comunismo en un solo país’?

El camarada Stalin respondió: “No dudo de que las posibilidades de la cooperación pacífica no solamente no dismuyan, pueden incluso aumentar.

‘El comunismo en un solo país’ es perfectamente posible, sobre todo en un país como la Unión Soviética“.

En diciembre de 1946, Elliott Roosevelt le preguntó al camarada Stalin:

¿Cree que es posible, para una democracia como los Estados Unidos, vivir pacíficamente en este mundo con una forma tan comunista de administración estatal como la existente en la Unión Soviética, y de que de una parte a otra no existan intentos de interferir en los asuntos políticos internos del otro?

El camarada Stalin respondió:

Sí, por supuesto. Esto no sólo es posible. Es razonable y prefectamente  realizable. En los momentos más tensos del periodo de la guerra, las diferencias en la forma de gobierno no impidieron que nuestros dos países se uniesen y venciesen a nuestros enemigos. Es posible, en un grado todavía mayor, mantener estas relaciones en tiempo de paz“.

En abril de 1947, el camarada Stalin dijo en una charla con el Sr. Stassen:”

No conviene dejarse llevar por la critica recíproca del sistema. Cada pueblo mantiene el sistema que quiere y puede sostener. La historia mostrará cual es el mejor sistema. Hay que respetar los sistemas elegidos y aprobados por el pueblo. Si el sistema de los EE.UU. es bueno o malo, es asunto del pueblo norteamericano. Para la colaboración, no se exige que los pueblos tengan un sistema idéntico. Es necesario respetar los sistemas aprobados por el pueblo. Sólo con esta condición es posible la colaboración“.

En mayo de 1948, el camarada Stalin, en respuesta a una carta abierta del Sr. Wallace, escribió:

El Gobierno de la URSS considera que, a pesar de la diferencia de los sistemas económicos y de las ideologías, la coexistencia de estos sistemas y la regularización pacífico de las diferencias entre la URSS y los EE.UU. no solamente son posibles, sino que también son absolutamente necesario, en aras de la paz universal”.

En enero de 1949, el Director General Europeo de la Agencia Norteamericana “International News Service“, el Sr. Kingsbury Smith, preguntó al camarada Stalin:

¿Estaría dispuesto el Gobierno de la URSS a encarar el problema de la publicación de una declaración conjunta, con el Gobierno de los Estados Unidos, confirmando que ninguno de los dos gobiernos tiene la intención de recurrir a la guerra contra el otro?” “¿Estaría dispuesto el Gobierno de la URSS a tomar medidas, junto con el Gobierno de los Estados Unidos, para poner en práctica este pacto de paz, junto con un desarme gradual?

El camarada Stalin respondió:

El Gobierno soviético estaría dispuesto a considerar el problema de la publicación de una declaración semejante”. “Naturalmente, el Gobierno de la URSS podría cooperar con el Gobierno de los Estados Unidos en la aplicación de medidas para implementar este pacto de paz y así llegar a un desarme gradual“.

Esto dijo el camarada Stalin, expresando las aspiraciones del pueblo soviético relacionadas a un trabajo creativo, pacífico, a establecer relaciones amistosas entre los pueblos de todos los países. La Unión Soviética considera aceptable el camino de la emulación pacífica con el capitalismo. A través de las palabras del camarada Stalin, todo el pueblo soviético declara categóricamente que la URSS está en contra de las aventuras militares y es favorable a una paz sólida y duradera en todo el mundo, a pesar de que el pueblo soviético está absolutamente convencido de su fuerza invencible. Y es que, a lo largo de toda la historia de la Unión Soviética, se ha demostrado en muchas ocasiones que la palabra de nuestro gran líder nunca se ha apartado de los hechos.

Los sórdidos escritorzuelos y mercenarios pueden gritar lo que quieran acerca de la política de “agresión” de la Unión Soviética. Nuestro líder y maestro, el camarada Stalin, hace un gran llamamiento en favor de la paz entre los pueblos. Ese llamamiento penetra cada vez más y más profundamente en los corazones de los pueblos. Ningún bandido de pluma, perteneciente al campo de los incendiario de la guerra, conseguirá calumniar la política stalinista de amistad entre los pueblos, la palabra sagrada “Paz”, inscrita en las banderas de los pueblos amantes de la libertad.

El poderoso movimiento por la paz que lucha contra los incendiarios de una nueva guerra se desarrolla y fortalece cada vez más y más. Los pueblos de todos los países ven en el camarada Stalin al gran defensor de la paz.

 

 

La autocrítica como método de trabajo stalinista

 

Un logro importante de la actividad dirigente del Partido Bolchevique es la amistad de los pueblos, que se consolidó en nuestro país. Sólo el Partido bolchevique -portador consecuente de la idea del internacionalismo, de la solidaridad internacional- podría forjar la hermandad indestructible de los pueblos.

La Guerra Patriótica de 1941-1945 fue la prueba más seria por la que pasaron todas las fuerzas de los pueblos de la Unión Soviética y, al mismo tiempo, fue una prueba muy seria también experimentada por el Partido Bolchevique. El Partido salió de esta prueba con una gran victoria. Nuestro Partido, de una lealtad sin límites a la causa del comunismo, siguiendo las sabias instrucciones del camarada Stalin, inspiró continuamente al pueblo, movilizó sus fuerzas para luchar contra el enemigo. El trabajo de organización del Partido unificó y dirigió, en el sentido del objetivo común, los esfuerzos de todos los hombres soviéticos, de todas las organizaciones de masas de la sociedad soviética. Todas las fuerzas y todos los recursos del país fueron subordinados a la tarea de aplastar al enemigo. Una vez más, se demostró la capacidad insuperable del Partido Bolchevique para movilizar a las masas en las condiciones más complejas.

 

 

En todas las etapas difíciles de la lucha por la libertad y por la felicidad de los pueblos, por la independencia y la prosperidad de nuestro país, por la construcción de la sociedad comunista en nuestro país, el Partido Bolchevique consiguió éxitos capaces conquistó la confianza de millones de hombres soviéticos, reforzó siempre los vínculos con las masas, oyó la voz de las masas.

El camarada Stalin nos enseña que el Partido Bolchevique es fuerte porque, dirigiendo el movimiento, siempre mantiene y multiplica los lazos con las amplias masas trabajadoras. Como el camarada Stalin dijo:

La fuerza de los bolcheviques, la fuerza de los comunistas consiste en que ellos saben rodear nuestro Partido con el apoyo de los millones de sin partido. Nosotros, los bolcheviques, no habríamos tenido los éxitos que tenemos ahora si no hubiéramos sabido conquistar, para el Partido, la confianza de los millones de trabajadores y campesinos sin partido. ¿Y que se requiere para esto? Para ello, se requiere que los miembros del Partido no se separen de los sin partido, que los miembros del Partido no se encierren en su corteza de partido, no presuman de su partidismo, y si escuchen la voz de los sin partido, no sólo enseñen a los sin partido, sino que aprendan de ellos“.

En todas las etapas de la lucha y del gran trabajo creador para construir la sociedad socialista, el camarada Stalin siempre ha impedido que nuestro Partido y, sobre todo, los cuadros dirigentes, en el sentido de que no caen en la autosatisfacción, no se olviden de notar los defectos de trabajo. El líder que no se da cuenta de los defectos, se reconcilia con los defectos, no es capaz de avanzar en la causa, no actúa en beneficio del Estado, y si en prejuicio de él.

El cumplimiento exitoso de las tareas que se presentan ante el Partido, está ligado indisolublemente al despliegue de la crítica y de la autocrítica bolchevique, que constituyen la condición fundamental del desarrollo de nuestro Partido.

El camarada Stalin enseña que, sin la autocrítica, no podremos avanzar, la auto-crítica es necesaria como el aire, como el agua, que la fuerza del bolchevismo, propiamente hablando, consiste en que él no teme la crítica y, en la crítica de sus defectos, llama la energía para seguir avanzando.

A la llamada autocrítica, el camarada Stalin dice:

Se encuentra en la propia base del Partido Bolchevique. En la base del régimen de la dictadura del proletariado. Si nuestro país es el país de la dictadura del proletariado, y si un solo Partido, el Partido Comunista, dirige la dictadura, no dividiendo, ni pudiendo dividir o el poder con otros partidos, es, por supuesto, que nosotros mismos debemos descubrir y corregir nuestros errores si queremos avanzar“.

El camarada Stalin enseña que la autocrítica es el método especial, el método bolchevique de la educación de los cuadros. El camarada Stalin dice:

Como resultado de la autocrítica, nuestros cuadros, en el campo económico, empiezan a corregirse a sí mismos, a ser más vigilantes, empiezan a abordar más en serio las cuestiones de la dirección de la economía, y nuestros cuadros del Partido, de los Soviets, de los sindicatos y otros cualquieras, se vuelven más sensibles, más atentos a las cuestiones de las masas”.

El camarada Stalin enseña que la autocrítica tiene como objetivo descubrir y resolver nuestros errores, nuestras debilidades. El camarada Stalin dijo:

Que el Partido, los bolcheviques, todos los trabajadores honestos y los elementos trabajadores de nuestro país, descubran los defectos de nuestro trabajo, los fracasos de nuestra construcción, tracen los caminos para resolver nuestros fracasos, de manera que, en nuestro trabajo y en nuestra edificación, no haya el estancamiento, el pantano, la putrefacción, por lo que todo nuestro trabajo, toda nuestra construcción mejora cada vez y vaya de éxito en éxito“.

El camarada Stalin enseña que la autocrítica es un medio importante para crear en los trabajadores hábitos de dirección.

¿Y que se requiere para desplegar las fuerzas y la capacidad de la clase obrera y de los trabajadores en general, y darles la oportunidad de adquirir los hábitos de la dirección del país? Para esto, se requiere, en primer lugar, la aplicación honesta y bolchevique de la palabra de orden de autocrítica, la aplicación honesta y bolchevique de la palabra de orden crítica de la base a los fracasos y errores de nuestro trabajo“.

Una mala actitud frente a la crítica, origina, inevitablemente, un número de empleados  al burocratismo, la autosuficiencia en la sordidez, la arrogancia. El entorno de éxitos favorece, en particular, a la creación de un estado de ánimo de auto-satisfacción y una actitud de falta de crítica ante los propios defectos. Por lo tanto, en las condiciones del desarrollo  victorioso de la construcción socialista, muchos líderes del Partido, de los Soviets, de la economía y de los sindicatos, manifiestan demasiada confianza en sí mismos, surge la jactancia y la actitud de menospreciar la crítica hecha por los comunistas de base.

Enfermedades similares se curan, especialmente, porque las masas del Partido controlan a sus líderes. El camarada Stalin enseña que es necesario combinar el control de arriba con el control de abajo. Como el camarada Stalin dijo:

Algunos camaradas creen que no se puede controlar a la gente más que desde lo alto, cuando los dirigentes controlan a los dirigidos según los resultados de su trabajo. Esto es falso. El control desde lo alto es evidentemente necesario como una de las medidas efectivas, que permiten controlar a los hombres y verificar la realización de sus tareas. Pero el control desde lo alto está muy lejos de agotar toda la obra de verificación. Existe todavía otro género de control, el control desde abajo, cuando las masas, cuando los dirigidos controlan a los dirigentes, les señalan sus errores y les indican los medios para corregirlos. Este género de control es uno de los medios más eficaces para verificar a los hombres.

La masa de los miembros del Partido controla a sus dirigentes en las reuniones del activo, en las conferencias, en los congresos en donde reciben el informe de sus actividades, criticando sus defectos, en fin eligiendo o no eligiendo en los organismos de dirección a tal o cual camarada dirigente. Aplicación estricta del centralismo democrático en el Partido, así como lo exige el estatuto de nuestro Partido; constitución de los organismos del Partido sólo por vía de elección, derecho a presentar y rechazar los candidatos; voto secreto, libertad de crítica y de autocrítica, todas estas medidas y otras análogas, son necesarias ponerlas en práctica, para poder, entre otras cosas, facilitar la verificación y el control de los dirigentes del Partido por las masas de miembros del Partido.

Las masas sin Partido controlan a sus dirigentes económicos, sindicales y otros, en las reuniones del activo sin Partido, en las conferencias de masa de todo género, en donde reciben el informe del activo de sus dirigentes, critican sus defectos e indican el medio para corregirlos.

En fin el pueblo controla a los dirigentes del Partido durante las elecciones a los organismos del poder de la Unión Soviética, por medio del sufragio universal, igual, directo y secreto.

La tarea consiste en unir el control desde lo alto, al control desde lo bajo“.

La aplicación coherente de la palabra de orden autocrítica exige una lucha decidida contra todo lo que frena e impide su distribución, requiere ser defendida contra la persecución a todos los que intervienen activamente con una crítica saludable, de modo que aqeullo que critica con razón sienta a su lado el poder organizado de la colectividad. El deseo de luchar contra las faltas sólo puede fortalecer a las masas en la convicción de que el señalamiento y la revelación de las fallas tendrán un efecto real.

El camarada Stalin enseña que es necesario librar una lucha sin cuartel contra aquellos que hacen presión sobre la autocrítica y la persiguen. Perseguir la autocrítica, dice el camarada Stalin, es matar toda iniciativa de la organización del Partido, socavar la autoridad del liderazgo en las masas del Partido, romper el partido y consolidar en la vida de la organización del Partido las constumbres antipartidarias de los burócratas, enemigos jurados del Partido.

El camarada Stalin educa a los cuadros de nuestro Partido en el espíritu de una actitud que no permite la jactancia y la negligencia. Señala que el líder del Partido no puede embellecer la realidad, ocultando al Partido la situación real de las cosas. Si el bolchevique está firmemente convencido de que tiene razón, no conformándose con la opinión de nadie, debe actuar como su razón y su conciencia le dictan. Si el bolchevique tiene rezón, si sus opiniones y actitudes corresponden a las ideas, a las apelaciones, a las decisiones e instrucciones del Partido, nadie ni nada puede distraerlo del camino correcto.

El camarada Stalin siempre advierte: no es arrogancia, pero la modestia que adorna el bolchevique y cualquier funcionario, en cualquier posición que ocupa, es un servidor del pueblo. La tradición de la dirección bolchevique es la conexión permanente de los líderes con las masas, la preparación para aprender con las masas, corregir los defectos que los trabajadores indican.

El camarada Stalin enseña que, dedicados a trabajar todos los días, no debemos aparcar en el mismo lugar, vivir simplemente con las viejas fórmulas, sino que debemos estudiar la experiencia diaria y corregir audazmente errores con valentía, para que la dirección de la construcción de una nueva vida se realice de una manera creativa. La dirección creativa consiste en que, siguiendo la doctrina marxista-leninista, debemos estudiar la experiencia actual de la construcción y de la lucha, generalizar científicamente esta experiencia y reflejarlo en la práctica de la dirección diaria.

El camarada Stalin dijo:

Instalarse en la cabeza y mirar para no ver nada, mientras que las circunstancias no nos disparan a través de los ojos de cualquier calamidad. El bolchevismo no comprende, además, la dirección. Para conducir, es necesario prevenir“.

 

 

Marcha al comunismo

 

El pueblo soviético confia ilimitadamente en nuestro Partido, ama el Partido de Lenin y Stalin, lo considera su gran y amado Partido. El camarada Stalin da un alto valor a la confianza del pueblo y enseña al Partido a apreciar esta confianza. Todo el pueblo soviético recuerda las emotivas palabras de nuestro gran líder, el 24 de mayo de 1945, en la recepción, en el Kremlin, en honor a los comandantes del Ejército Rojo, cuando el camarada Stalin hizo el brindis por el pueblo soviético y manifestó un agradecimiento caluroso al pueblo ruso por su confianza en el gobierno soviético, en los tiempos difíciles de la Gran Guerra Patriótica.

Bajo la dirección del camarada Stalin, nuestro pueblo marcha con firmeza en el camino hacia el comunismo.

Con el sentimiento de gran gratitud, los pueblos de la Unión Soviética y cientos de millones de personas en todos los países del mundo admiran al camarada Stalin. La humanidad progresista ve en el camarada Stalin a su amado líder y su maestro, cree y sabe que la causa de Lenin y Stalin es invencible!

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