Archivo de la etiqueta: Albania

Enver Hoxha refutado

enver_1979

 

[El siguiente artículo ha sido escrito por N. Sanmugathasan, Secretario General del Partido Comunista de Ceilán y está tomado de la primera edición preliminar de “Un mundo que ganar“, publicada antes de que la revista se convirtiera en la voz oficial del Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI). El tema es etiquetado como N º1, con fecha de mayo de 1981. El texto de este artículo se ha comprobado y corregido de acuerdo con la forma en que originalmente apareció allí.]

 

 

Desde su origen, el marxismo ha sido internacionalista en su forma y contenido. Por eso Marx y Engels pusieron fin a su famoso “Manifiesto Comunista” en 1848 con la llamada agitación: “¡Trabajadores del mundo, uníos!” También dieron forma organizativa a este concepto mediante la formación de la Asociación Internacional Trabajadores, que ha llegado a ser conocido como la Primera Internacional. Fue esta organización la responsable de la difusión de las semillas del marxismo entre los obreros avanzados de Europa y América del Norte.

Cuando la mano dura de la represión cayó sobre Europa, después de la derrota de la Comuna de París en 1871, e hizo imposible el funcionamiento de la Internacional en Europa, su sede se trasladó a América del Norte, donde murió de muerte natural. Después de la muerte de Marx, la Segunda Internacional fue formada bajo la dirección de Engels. Este fue el período de emergencia de los partidos socialistas y laboristas de masas en Europa, muchos de los cuales existen en la actualidad.

Engels no vivió para ver su degeneración al oportunismo burgués al comienzo de la Primera Guerra Mundial. Lenin libró una lucha titánica contra los dirigentes revisionistas de la II Internacional, Kautsky y Bernstein, que habían reclamado el manto de Marx y Engels como líderes del partido socialdemócrata más fuerte de Alemania.

El éxito de la Revolución de Octubre en Rusia en 1917 y el fin de la Primera Guerra Mundial acabó con la exposición del oportunismo por parte de los dirigentes de la Segunda Internacional. Lenin, laboriosamente, reunió lo bueno de la vieja Internacional y en 1919, en Moscú, formó la Tercera Internacional, que, a pesar de albergar muchos defectos y errores, desempeñaría un papel histórico en el establecimiento de los partidos comunistas en casi todo el mundo. Se impusieron algunos acuerdos por diversas razones, sobre todo, la necesidad de facilitar la entrada de los partidos comunistas locales en coaliciones antifascistas nacionales que incluían, incluso, fuerzas no proletarias, que fueron disueltas en 1943.

La corrección de esta decisión continúa siendo una fuente de controversia. Lo que quizás sea más difícil de entender es el hecho de no volver a establecer la unidad del movimiento comunista internacional bajo la forma de una organización al final de la Segunda Guerra Mundial. Es cierto que el Kominform jugó el rol de eje durante un breve período. Pero no era un organismo internacional y su papel fue limitado.
Sigue leyendo

Anuncios

Enver Hoxha saludando la Gran Revolución Cultural Proletaria

eh_1979

 

Es un hecho histórico innegable y una gran fortuna para los pueblos y el comunismo internacional que en la vanguardia de la lucha actual dirigida contra los EE.UU., el imperialismo y contra el revisionismo, con los líderes soviéticos a la cabeza, destaca, fuerte y firme, el Partido Comunista de China y la gran República Popular de China, encabezado por el destacado marxista-leninista, el camarada Mao Tse-tung.

El papel y la contribución del PCCh y de la RP de China en la lucha por la causa revolucionaria del proletariado internacional y los pueblos de todo el mundo es colosal. Hoy, China es una fortaleza invencible del socialismo, la poderosa base de la revolución, el abanderado del marxismo-leninismo, el pilar de acero y escudo probado de nuestra causa común revolucionaria.

Los imperialistas y los revisionistas están tratando de derrotar al PC de China y a la República Popular China, porque es su mayor y más poderoso enemigo, el obstáculo insuperable para la realización de sus objetivos de dominación mundial. Están tratando de separar a los pueblos, a los revolucionarios y a los marxistas-leninistas del PC de China para aislarlo más fácilmente y para liquidarnos rápidamente.

El imperialismo mundial unido a los revisionistas krushchevitas, están atacando a la China Popular, difamando la Gran Revolución Cultural Proletaria. Los enemigos esperan en vano desacreditar a la gran China Popular que bajo la dirección del Partido Comunista de China y del pensamiento de Mao Tse-tung progresa triunfalmente.
Sigue leyendo

Declaración programática de los comunistas revolucionarios soviéticos (bolcheviques) (IV Parte)

Oportunist

 

Los oportunistas en el terreno internacional

 

 

Mientras en la URSS el oportunismo condujo a la pérdida del curso socialista y a la desorganización social, en el plano internacional sus consecuencias son aún más serias y peligrosas. En una situación en la que los destacamentos nacionales de comunistas se encuentran en diferentes fases de desarrollo, en que ellos a menudo no sólo no pasarán por la época de Stalin, sino que ni siquiera la entenderán, la falsa critica de los oportunistas directamente hacia Stalin sólo podría causar un enorme daño al movimiento comunista, sólo podría dar armas a todos los elementos pequeño-burgueses vacilantes en su seno, que procuran de todas las maneras sustraer la disciplina revolucionaria, rehusan someterse a la unidad del Partido y al espíritu de total abnegación, sin el que un comunista no puede ser comunista. Las acciones de la dirección oportunista del PCUS abrieron camino a todo tipo de demagogia y traiciones en las filas de los partidos comunistas, la especulación sobre aquello que es más noble y sagrado para un comunista: la verdad y la pureza ideológica. Ahora cualquier agitador tiene dos caras, cualquier ambicioso fracasado tiene la posibilidad de no someterse a la dirección revolucionaria, a los dirigentes revolucionarios, acusándolos de ”stalinismo”. La critica al “culto a la personalidad” de Stalin se convirtió de este modo en la mayor provocación a escala de todo el movimiento comunista, provocación que tiene como objetivo privar de “mando” a sus destacamentos.

Pero cuando hablamos de oportunismo en la arena mundial, tenemos que analizar su influencia, no sólo en la organización interna del movimiento comunista, sino también en la política internacional de los comunistas. Como ya afirmamos, los oportunistas no trajeron nada de nuevo desde el punto de vista teórico y sólo distorsionan los factores realmente existentes. Sin embargo, encontraron una explicación “real” para su ruptura con la acción revolucionaria en el terreno internacional, la lucha por la paz.

Cuando se habla de guerra y paz, y se nos propone que elijamos en abstracto entre ellas, cualquier persona normal elegirá sin dudar la paz. Especulando con esta aspiración natural y muy fuerte, los oportunistas intentan presentar la situación como si ellos fuesen lo defensores incondicionales, por encima de cualquier duda, de la paz, mientras que sus oponentes estarían intentando envolverlos en una determinada política bajo la amenaza del exterminio total, y pretenderían edificar el comunismo sobre ruinas atómicas, etc. “¡Paz a cualquier precio!“, declaró abiertamente Jruschov. De inmediato los oportunistas se alinearon con él, afirmando que “¡estamos bajo la amenaza de una guerra atómica y debemos garantizar, por encima de toda, la existencia de la humanidad, y todo lo demás viene después!“. Se creó así la impresión de que la cuestión de la defensa de la paz y de la exclusión de la guerra en las relaciones entre los pueblos es una cuestión enteramente independiente de la lucha de clases y que puede ser resolvida al margen de los problemas sociales. La resolución de la Organización de la Naciones Unidas sobre la solución de todos los conflictos entre los Estados por la vía pacifica, la prohibición de las armas atómicas y el desarme total y general, constituyen el plan para la instauración de una paz eterna sobre la tierra, plan lanzado e insistentemente defendido por los oportunistas. Evidentemente, sólo quien se haya caído de la luna puede elaborar semejantes planes y después preguntarse: ¿por qué razón los imperialistas no aceptan propuestas tan razonables? ¿por qué será que los imperialistas no quieren eliminar sus bases en el extranjero y sus ejércitos coloniales, lo que conduciría de inmediato a la pérdida de todo su influencia sobre todo el globo terrestre y al triunfo de una serie de revoluciones de liberación nacional y social? ¿Por qué los imperialistas no quieren desarmarse, lo que conduciría inmediatamente a la pérdida de su dominación de clase y de sus riquezas? Es necesario no haber estudiado nada de marxismo para hacer preguntas tan estúpidas. Nos dirán que los imperialistas luchan no sólo contra el proletariado, sino también entre sí, inducidos por tendencias predadoras. Esto es verdad. Pero también este hecho no puede ser analizado sólo en el plano subjetivo. Algunos capitalistas, personalmente, pudieron no ser insaciables; pudieron incluso no desear aumentar sus riquezas. Pero la realización de ganancias más elevadas es para ellos condición indispensable de su propia existencia. Si todo dependiese de las cualidades personales de los capitalistas, tal vez fuese posible hacerles entrar en razón (cosa que los oportunistas están intentado hacer). Pero la cuestión no está en sus cualidades personales. Estas cualidades son determinadas por factores materiales. En realidad, la guerra no es el resultado de la voluntad personal de nadie, sino una necesidad económica imperiosa para el capitalismo. Las contradicciones internas del sistema capitalista hacen que los países capitalistas, en su búsqueda de nuevos mercados, se enfrenten entre si; llevan a que, en una crisis de superproducción, busquen salidas para las fuerzas productivas de la sociedad capitalista y que estas fuerzas, dirigidas inadecuadamente, asuman la forma de la producción de armas. La guerra es el resultado inevitable de las relaciones sociales actuales en el mundo capitalista. Hablar del establecimiento de la paz, en base a un acuerdo general con los capitalistas, es lo mismo que hablar de la destrucción del sistema capitalista en base de un acuerdo con sus representantes. El total absurdo de semejante plan es muy evidente. Es precisamente por esta razón que los oportunistas, defendiendo su concepción de la paz, intentan por todos los medios crear la impresión en los pueblos de que se están alcanzando acuerdos en la vía del desarme, etc. En nombre de esto traicionaron abiertamente los intereses del pueblo cuando suscribieron el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares(1). De acuerdo a este tratado, la URSS quedó privada de la posibilidad de realizar ensayos nucleares en general, mientras que los E.E.U.U. mantuvieron esta posibilidad, ya que el tratado no prohibía las pruebas subterráneas, que ya se realizaban en los E.E.U.U. y continuaron realizándose. De hecho, ningún enemigo puede ser más terrible para nosotros que el oportunismo.
Sigue leyendo

Declaración programática de los comunistas revolucionarios soviéticos (bolcheviques) (I Parte)

noyabrya

 

Índice:

I. Los líderes oportunistas del PCUS bajo la máscara del marxismo
II. Stalin y la democracia proletaria
III. El dominio de la burocracia
IV. Los oportunistas en el terreno internacional
V. Comunistas, ¡adelante!

 

 

El presente documento(1) nos fue dado a conocer, en su versión francesa, por la web Komintern.doc, actualmente inoperativa, que lo reprodujo a partir de la edición de 1971, por las Éditions Norman Bethune (76, boulevard Saint-Michel, París 6º.), en la que es omitido cualquier dato sobre sus autores, así como la fecha exacta de publicación, necesariamente clandestina, en la Unión Soviética. Las referencias contenidas en el propio texto permiten situarlo en el período inmediatamente posterior a la destitución de Jrushov(2) (14 de octubre 1964).

Hemos intentando, en vano, buscar el original en las numerosas webs rusas que se interesan por la divulgación de documentos e investigaciones sobre la historia de la URSS. Finalmente, descubrimos una versión en ruso en la web http://www.enverhoxha.ru, que, al final, resultó ser una traducción del inglés a partir de una edición producida en Albania en 1965, la cual se encuentra disponible en la misma web.

Fue lo más cerca que conseguimos llegar del original, suponiendo que esta traducción en inglés fue hecha directamente del ruso, como nos parece probable, y que habrá servido de base para la traducción francesa, como nos parece evidente debido a la confrontación de las dos versiones.

Sobre su autoría, el editor de Komintern.doc dice que, en el momento en que apareció esta “Declaración Programática“, “circuló en los medios marxistas-leninistas la suposición de que su redacción sería de la responsabilidad o podría haber sido supervisada por el camarada V. M. Molotov(3), compañero de armas de Lenin y Stalin“.

Pero se trata de una “simple suposición“, ya que, “teniendo en cuenta las condiciones de clandestinidad del movimiento comunista revolucionario (bolchevique) en la URSS, después del triunfo de los revisionistas jrushovianos dentro del PCUS, era imposible a cualquiera reivindicar la paternidad literaria de un texto“.
Sigue leyendo

Acerca de “las dos líneas” dentro del Partido Comunista

e39-676

 

Un requisito fundamental de existencia de todo partido político, mucho más si es marxista-leninista, es su unidad ideológica, política y orgánica; pero la unidad no anula los criterios, las opiniones, las discusiones, las discrepancias, los puntos de vista, etc. de los militantes en todos los niveles partidarios; no pueden ser anulados porque constituyen fenómenos objetivos; su presencia es dialéctica y son ingredientes de vida del partido. Se opina, discute y discrepa dentro de la unidad ideológica-política y orgánica, pues eso constituye la lucha dentro de la unidad, la lucha dentro de lo homogéneo, la lucha en el seno de los comunistas; esto es unidad y lucha en el seno de los comunistas en un partido marxista-leninista; pero la lucha en el seno de los comunistas de un partido proletario es una lucha no-antagónica, y mientras sea así se conserva la unidad. Ningún partido comunista marxista-leninista puede escapar a la unidad y lucha dentro de sus filas, porque son objetivas y porque son uno de los elementos de su desarrollo. Se trata precisamente de la presencia de la ley dialéctica de la unidad y lucha de contrarios rigiendo la vida de un partido. La unidad y la lucha son inseparables; no puede existir unidad solo ni puede existir solamente lucha. Cuando un partido hace unidad por unidad, abandona los principios y se destruye lo mismo que se destruye cuando sólo practica la lucha abandonando la unidad en sus filas.

La presencia de criterios, posiciones y tendencias dentro de un partido marxista-leninista no hace daño si revela un esfuerzo de aplicación de la teoría de clase a la solución de los problemas, si busca el desarrollo y si preserva la unidad. No hay que temer esa presencia, porque la práctica de la lucha de clases y la práctica de la crítica, la autocrítica y la contracrítica sacarán a luz los errores que se cometen. No olvidar que se deben conocer los errores para corregirlos; no olvidar que la corrección de los errores sólo es posible después de conocerlos; y no olvidar tampoco que toda corrección significa un paso hacia adelante en el desarrollo del partido.

En el proceso de desarrollo del partido es posible que surjan elementos que discrepen de alguna forma con la línea general del partido y hasta que elaboren una línea diferente; ¿pero quién puede evitar ese fenómeno sin antes conocerlo? Si la tendencia es errónea y oportunista, la lucha de clases, la lucha por la producción y la investigación científica demuestran el error; entonces la crítica y la autocrítica hacen que esos elementos se corrijan y el partido fortalece su unidad; pero si no lo hacen, persisten en sus errores, pasan de la expresión franca a la difusión subterránea y se transforman en una banda diversionista y escisionista, entonces se han pasado al lado del enemigo, por lo que el partido procede a depurarse drásticamente de esos elementos; se comprueba que la línea general es correcta; muchos militantes despejan sus dudas y se adhieren firmemente a ella. La causa de que algunos elementos elaboren una línea diferente es objetiva, es el reflejo de la lucha de clases en el seno del partido; escapa a toda voluntad; no se puede evitar mientras en el mundo existan las clases sociales; pero un partido marxista-leninista debe defender dialécticamente su línea correcta.

El permitir que unos elementos se expresen sinceramente dentro del partido, aunque hayan llegado al extremo de elaborar una línea diferente, no es legalizar la existencia de dos líneas ni predicar su necesidad, no es conciliar intereses opuestos; es practicar la democracia controlada por el centralismo, es permitir que el mal aflore para administrar la medicina precisa, porque si no se permite la enfermedad, mina a ocultas el cuerpo del partido, y esto sí que es pernicioso. Pero Enver Hoxha no entiende estas verdades que el camarada Mao las captó magistralmente; pero no las entiende a propósito porque toma unas de las palabras de Mao y las separa de su conjunto para acusarlo de “conciliador de dos líneas”. Hoxha ha escrito:
Sigue leyendo