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Reflexiones sobre la moral proletaria

Reflexiones

 

La moral o ética existe desde el comienzo de la formación de la sociedad humana, por cuyo desarrollo económico es determinada, no de una forma automática, naturalmente, sino con cierto atraso; de la misma forma que toda la superestructura ideológica, como el derecho, la religión, etc. En los albores de la sociedad humana, la moral surgía de las condiciones de existencia, constituyéndose prácticamente en ciertas normas de conducta de los hombres.

Por cierto, estas normas no eran registradas en ningún tipo de códigos jurídicos -en aquellos tiempos ni siquiera existía la escritura-, pero yo diría que no eran menos obligatorias para los hombres de aquella época que los artículos jurídicos de las actuales leyes escritas lo son para nosotros. La actitud hacia la comunidad, el clan, la familia, la actitud del hombre hacia la mujer y viceversa, las relaciones de la vida diaria se iban consolidando y convirtiéndose en estándares psicológicos aceptadas por todos, en la moral de la sociedad.

 

 

La moral, arma de las clases dominantes

 

Con la división de la sociedad humana en clases, con la apariencia del Estado, también la moral, como es lógico, se transforma en una moral de clase, en un arma poderosa en manos de las clases dominantes para la esclavización de las masas dominadas. Refiriéndose a la sociedad capitalista, Engels decía que en ella hay al menos tres especies de moral: “la de la aristocracia feudal, la de la burguesía y la del proletariado“.

Y como la sociedad se ha movido hasta ahora en contraposiciones de clase, la moral fue siempre una moral de clase; o bien justificaba el dominio y los intereses de la clase dominante, o bien, en cuanto que la clase oprimida se hizo lo suficientemente fuerte, representó la irritación de los oprimidos contra aquel dominio y los intereses de dichos oprimidos, orientados al futuro“. (1)

Las clases dominantes de cada época -la de la esclavitud, la feudal y la capitalista- trataron de encubrir su dominación y presentar sus exclusivos intereses de clase como intereses de todo el pueblo. Presentaban su moral de exploradores como una moral de toda la humanidad, elevándola a categoría de verdad eterna, cuyas bases, situadas fuera de la sociedad humana, no dependen del hombre ni de una determinada formación social, sino que emanaban de Dios.
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