Archivo de la etiqueta: Capitalismo

Las relaciones entre la ciencia, la tecnología y la economía bajo el capitalismo y en la Unión Soviética

p9ijsx_lzns

 

El siguiente texto es un resumen del informe presentado por M. Rubinstein en el II Congreso Internacional de Historia de la Ciencia de Londres, en 1931.

 

 

Las relaciones entre la ciencia, la tecnología y la economía bajo las condiciones de la sociedad capitalista, y bajo el sistema socialista que se está construyendo en la Unión Soviética, son ostensiblemente distintas y, en varios aspectos, diametralmente opuestas.

El sistema capitalista de producción y de relaciones sociales es contradictorio por su propia naturaleza. Paralelamente a su desarrollo y expansión crecen y se desarrollan las profundas contradicciones intrínsecas que se manifiestan en todos los ámbitos de la existencia humana sin excepción. El propósito de este informe es presentar el desarrollo de estas contradicciones en el ámbito del trabajo científico y técnico, y mostrar cómo estas contradicciones se desvanecen y desaparecen bajo las condiciones del nuevo sistema de relaciones sociales que está siendo actualmente construido en la Unión Soviética.

Es inútil describir ante esta audiencia los colosales éxitos de la ciencia y la tecnología durante el último siglo. El informe se refiere solo a los tramos básicos de este desarrollo, a sus resultados actuales más importantes.

El progreso del desarrollo técnico y el triunfo del hombre sobre las fuerzas de la naturaleza se ha acelerado a medida que pasan las décadas. En definitiva, para la ciencia moderna y la tecnología no existen problemas irresolubles, y cuando, en su cincuenta aniversario, la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos adoptó este eslogan: “No hay nada imposible”(1), lo hizo de manera totalmente apropiada.

El desarrollo de la tecnología en la época del capitalismo se apoya en los grandes éxitos y el incremento de la aplicación práctica de la ciencia. Las ciencias exactas, la aplicación de las matemáticas, de las leyes de la mecánica y la investigación de las transformaciones químicas y físicas de las sustancias, la penetración en la esencia de los procesos orgánicos del mundo vegetal y animal, han ocupado el lugar que antes correspondía al arte y a la experiencia.

Cada descubrimiento, cada avance en la ciencia natural, ha abierto nuevas posibilidades de desarrollo industrial, nuevas conquistas para la tecnología. Este informe ofrece una serie de ejemplos de modernas influencias de este tipo, que se han puesto de manifiesto de manera predominante en el dominio de la química y la electrotecnia.

Como dice Marx, la producción mecánica a gran escala, que constituye la más completa e impresionante encarnación de las tendencias del desarrollo técnico, por su propia naturaleza, “supone la sustitución de la energía humana por las fuerzas de la naturaleza, y de los métodos empíricos rutinarios por aplicaciones conscientes de la ciencia”. Al mismo tiempo, el rasgo más característico de todos estos cambios es su carácter fluctuante, un constante estado de movimiento, cambios revolucionarios en las bases técnicas de producción, así como en las funciones de los trabajadores y en las combinaciones sociales de los procesos de producción.
Sigue leyendo

Anuncios

Stalin sobre la crisis de 1929

staliniw1917

 

Al analizar la crisis, saltan a la vista, ante todo, los hechos siguientes:

1. La crisis económica actual es una crisis de superproducción. Ello significa que se han producido más mercancías de las que puede absorber el mercado. Significa que se han producido más telas, combustible, artículos manufacturados y víveres de los que pueden comprar, con el dinero de que disponen, los consumidores fundamentales, es decir, las masas populares, cuyos ingresos permanecen a un bajo nivel. Y como la capacidad adquisitiva de las masas populares bajo el capitalismo continúa siendo ínfima, los capitalistas amontonan las mercancías “sobrantes” -las telas, los cereales, etc.- en los almacenes o incluso las destruyen, a fin de mantener precios elevados; reducen la producción, despiden a los obreros, y las masas populares se ven condenadas a vivir miserablemente porque se han producido demasiadas mercancías.

2. La presente crisis es la primera crisis económica mundial que se registra después de la guerra. Es mundial, no sólo porque afecta a todos o casi todos los países industriales del mundo, con la particularidad de que hasta Francia, que va inyectando sistemáticamente en su organismo los miles de millones de marcos de las reparaciones alemanas, no ha podido evitar cierta depresión, que, según todos los síntomas, ha de convertirse en crisis. La crisis es mundial, además, en el sentido de que la crisis industrial ha coincidido con una crisis agraria que afecta a la producción de toda clase de materias primas y de víveres en los principales países agrarios del mundo.

3. La presente crisis mundial se desarrolla desigualmente, a pesar de su carácter general, afectando a tales o cuales países en distinto tiempo y con fuerza distinta. La crisis industrial comenzó primero en Polonia, en Rumania, en los Balcanes, desarrollándose allí en el transcurso de todo el año pasado. A fines de 1928 existían ya síntomas palmarios del comienzo de una crisis agraria en el Canadá, en los Estados Unidos, en la Argentina, en el Brasil y en Australia. Durante todo ese período, la industria de Estados Unidos va en ascenso. A mediados de 1929, la producción industrial en ese país alcanza una altura casi record. Sólo a partir de la segunda mitad de 1929 se inicia un viraje, y después se desarrolla ya una crisis vertiginosa de la producción industrial, que ha retrotraído Norteamérica al nivel de 1927. Sigue la crisis industrial en el Canadá, en el Japón. Después vemos una racha de quiebras y la crisis en China y en las colonias, donde se ahonda todavía más debido a la baja de los precios de la plata, donde la crisis de superproducción va unida al desmoronamiento de la economía campesina, llevada al agotamiento completo por la explotación de los señores feudales y los impuestos agobiadores. En cuanto a la Europa Occidental, la crisis empieza a manifestarse de un modo sensible únicamente a principios de este año, y no en todas partes con la misma intensidad; en Francia, la producción industrial incluso sigue aumentando en este período.
Sigue leyendo

La reproducción socialista ampliada

econ-ussr-p-16

 

La sociedad socialista, de la misma forma que cualquier otra sociedad, no puede vivir y desarrollarse sin realizar la producción ininterrumpida de bienes materiales, ya sea comida, ropa, calzado, vivienda, combustible, instrumentos de producción, etc. Karl Marx escribió:

Cualquiera que sea la forma social del proceso de producción, es necesario que éste sea continuo, que recorra periódicamente, siempre de nuevo, las mismas fases. Del mismo modo que una sociedad no puede dejar de consumir, tampoco le es posible cesar de producir. Por tanto, considerado desde el punto de vista de una interdependencia continua y del flujo constante de su renovación, todo proceso social de producción es al propio tiempo proceso de reproducción“. (“El Capital“, Tomo I, Ed. Rusa, 1951)

Si la producción social se lleva a cabo cada año con el mismo volumen, será una reproducción simple. Si, sin embargo, el volumen de producción aumenta de año en año, y la sociedad no sólo compensa los bienes materiales consumidos, sino que produce, además de eso, nuevos medios de producción y objetos de consumo, tenemos la reproducción ampliada.

El marxismo-leninismo nos enseña que el carácter de la reproducción es definido por el modo de producción, que representa una unidad indisoluble entre dos aspectos de la producción social: las fuerzas productivas y las relaciones de producción.

La economía soviética se desarrolla según los principios de la reproducción socialista ampliada. La reproducción socialista se distingue radicalmente de la reproducción capitalista.
Sigue leyendo

La economía sumergida en la URSS: cómo comenzó todo

URSS 1980

 

Por Valentine Katassonov (1)

 

La cuestión sobre el derrocamiento y la destrucción de la URSS está lejos de ser inútil. Incluso hoy, 22 años después de la desaparición de la URSS, no ha perdido su actualidad. ¿Por qué? Por que en base a este acontecimiento, algunos sacan la conclusión de que el modelo económico capitalista es más competitivo, más eficiente y no tiene alternativa. Después del colapso de la URSS, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama, se apresuró incluso a proclamar el advenimiento del “fin de la historia”: la humanidad habría llegado a la etapa superior y última de su desarrollo en forma de capitalismo universal, global.

 

 

La actualidad del estudio de la economía sumergida en la URSS

 

En la opinión de politólogos, sociólogos y economistas de este tipo, el debate del modelo económico socialista no merece ninguna atención. Es mejor concentrar todos los esfuerzos en perfeccionar el modelo económico capitalista, es decir, el modelo que dirige a todos los miembros de la sociedad al enriquecimiento, y que este enriquecimiento (obtención de ganancia) se realiza a través de la explotación de una persona por otra. Es cierto que de este modo surgen las características “naturales” del modelo capitalista, como la desigualdad social y material, la competencia, las crisis cíclicas, las quiebras, el desempleo, y todo lo demás. Todas las mejoras que se proponen tiene como objetivo sólo aliviar las consecuencias inhumanas del capitalismo, lo que recuerda como son los vanos intentos de limitar el apetito de un lobo que está a punto de devorar a una oveja.

Partiremos del supuesto de que las principales características sociales y económicas del modelo socialista son la garantía del bienestar de todos los miembros de la sociedad (objetivo), la propiedad social de los medios de producción (medio principal), la obtención de ingresos exclusivamente del trabajo, el carácter planificado de la economía, la centralización de la gestión de la economía nacional, la detención por parte del Estado de las palancas de control, los fondos sociales de consumo, el carácter limitado de las relaciones monetario-mercantiles, etc.

Entendemos por bienestar no sólo el acceso a productos y servicios que aseguran la satisfacción de las necesidades vitales (biológicas) humanas. Aquí debemos también incluir la seguridad social y la protección, la educación, la cultura, las condiciones de trabajo y de descanso. Está claro que el socialismo no es sólo economía y relaciones sociales. Presupone también un determinado tipo de poder, de ideología y de un alto nivel de desarrollo espiritual y moral de la sociedad, entre otros. Las elevadas necesidades espirituales y morales deben presuponer las más altas aspiraciones en relación con los objetivos sociales y económicos. Es precisamente en el aspecto social y económico del modelo socialista en el que nos vamos a concentrar.

Pues bien, la erosión del modelo socialista comenzó mucho antes de los acontecimientos trágico de diciembre de 1991, cuando se firmó el vergonzoso acuerdo de la división la URSS en el bosque de Bieloveja(2). Este fue el acto final del régimen político. No es sólo la fecha la muerte de la URSS, sino de la completa legalización del nuevo modelo social y económico, llamado “capitalismo”. Sin embargo, el capitalismo oculto maduró en el seno de la sociedad soviética durante casi tres décadas. La economía soviética hacía mucho tiempo que había adquirido, de hecho, rastros de una economía multiforme. En ella se conjugaban estructuras socialistas y capitalistas. De hecho, algunos investigadores y políticos extranjeros consideraron que la completa restauración del capitalismo en la URSS tuvo lugar en los años 60 y 70. Al comienzo de los años 60, Willi Dickhut(3), miembro de la Partido Comunista alemán, escribió una serie de artículos en los que señalaba que, con la llegada al poder de N.S. Jruschov, fue cuando se llevo a cabo (¡no comenzó, pero si se llevo a cabo!) la restauración del capitalismo en la URSS(4).

La economía sumergida funcionaba bajo principios diferentes de los socialistas. De una forma u otra, estaba vinculada a la corrupción, la lapidación de bienes del Estado, la obtención de ingresos no laborales, la violación de las leyes (o la utilización de “agujeros” en la ley). Pero no se debe confundir la economía sumergida con la economía “no oficial”, que no entraba en conflicto con las leyes y principios de la sociedad socialista, sino que sólo complementaba la economía “oficial”. Esto se refiere primeramente a la actividad laboral individual, por ejemplo, el trabajo del kolkhoziano en su parcela personal o del ciudadano en el patio trasero de su casa. Y en la mejor época (bajo Stalin), las cooperativas de producción, que se dedicaban a la producción de artículos de consumo y a los servicios, experimentaron un gran desarrollo.

En la URSS, las autoridades estatales y del partido prefirieron no hacer frente al fenómeno de la economía sumergida. Está claro que los órganos judiciales descubrieron y desmantelaron diferentes operaciones en el ámbito de la economía sumergida. Pero los dirigentes de la URSS, enfrentados con tales episodios, huían del tema con frases como “insuficiencias aisladas” “deficiencias”, “errores”, etc. Por ejemplo, a principios de los años 60, el entonces vicepresidente primero del Consejo de Ministros de la URSS, Anastas Mikoyan, definió el mercado negro en la URSS como “un puñado de espuma sucia que flota en la superficie de nuestra sociedad”.
Sigue leyendo

“Socialismo para una época de escepticismo” Ralph Miliband

Imagen

En este libro Ralph Miliband realiza una crítica rigurosa y actual del capitalismo, demostrando que por su propia naturaleza está incapacitado para remediar los problemas sociales que genera su dinámica.
De manera paralela esboza las líneas generales de una alternativa socialista capaz de solucionar tales problemas.

PDF Descargar: http://www.mediafire.com/view/2i1xjiz27u43cxe/Ralph_Miliband_-_Socialismo_para_una_época_de_escepticismo.pdf

Simples Verdades Socialistas

Imagen

Paul Lafargue

Septiembre 1903

Trabajador: Pero si no hay más jefes, ¿quién me dará un trabajo?

Socialista: Esta es una pregunta que a menudo me hacen, vamos a examinarla. Con el fin de trabajar, se requieren tres cosas: un taller, maquinaria y materia prima.

Trabajador: Cierto.

Socialista: ¿Quién construye los talleres?

Trabajador: Albañiles.

Socialista: ¿Quién construye las máquinas?

Trabajador: Ingenieros.

Socialista: ¿Quién cultiva el algodón que usted teje, quién corta la lana que su esposa hila, quién excava los minerales que su hijo funde/forja?

Trabajador: Los agricultores, ganaderos, mineros. Trabajadores como yo.

Socialista: Consecuentemente, usted, su esposa y su hijo, sólo pueden trabajar gracias a todos estos otros trabajadores que les han dado los edificios, la maquinaria y las materias primas.

Trabajador: Así es, yo no podría tejer calicó (tipo de tejido de algodón) sin algodón y sin telar.

Socialista: Pues bien, no es el capitalista o el patrón el que le da trabajo, sino el constructor, el ingeniero, el agricultor. ¿Ya sabe cómo su patrón logró todo lo que se necesita para su trabajo?
Sigue leyendo

“¿Cómo funciona el capitalismo? El intercambio desigual y la ley del valor” Samir Amin

Imagen

En este libro, Samir Amin cuestiona el aporte esencial de la teoría de Emmanuel en “El intercambio desigual” tachando sus concepciones de cierto economicismo mecanicista, situado en las antípodas del método dialéctico.

PDF Descargar: http://www.mediafire.com/view/284vt202jfwm9ty/Samir_Amin_-_¿Cómo_funciona_el_capitalismo_El_intercambio_desigual_y_la_ley_del_valor.pdf