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La perspectiva

ImagenAntón Makarenko

El verdadero estímulo de la vida humana es el mañana dichoso. En la técnica pedagógica, esa alegria de mañana constituye uno de los objetos más importantes del trabajo. Debe comenzarse por organizar Ia propia alegría, hacerla aflorar a Ia vida y presentarla como una realidad. Después hay que transformar insistentemente tipos mas sencillos de alegría en otros más complejos y de mayor importancia humana. En todo esto existe una línea interesante: desde Ia satisfacción primitiva más simple basta el más profundo sentimiento del deber.

Lo más importante que acostumbramos a valorar en el hombre son su fuerza y su belleza. Una y otra se determinan exclusivamente de acuerdo con la actitud que mantiene hacia la perspectiva. La persona que determina su conducta basándose en el futuro más inmediato es Ia más debil. Si se contenta únicamente con su propia perspectiva, aunque sea lejana, puede parecernos fuerte, pero no suscita en nosotros sensación de belleza personal y valor auténtico. Cuanto más amplia es la colectividad, cuyas perspectivas son también para el hombre las suyas personales, tanto más bella y sublime es Ia persona.

Educar a una persona significa acostumbrarle a tener miras futuras. La metodología de este trabajo reside en trazar nuevas perspectivas, en utilizar las ya existentes y en plantear paulatinamente otras más valiosas.

Se puede comenzar también por una buena comida y Ia asistencia a una sesión de circo; pero también hay que hacer aflorar a Ia vida, ampliar gradualmente las perspectivas de toda Ia colectividad y elevarlas al nivel de las de toda Ia Unión Soviética.

Los fracasos de muchas instituciones infantiles, de casas y colonias de niños dependen de Ia debilidad e incertidumbre de sus perspectivas. Incluso establecimientos infantiles, bien dotados de todo, si no organizan esto no conseguirán buen trabajo ni tendrán disciplina. Sigue leyendo

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