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Cómo engordé buscando el hambre en la URSS

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Este informe fue escrito por William H. Duprey (miembro de la delegación de obreros enviado a la URSS, del Sindicato de los Obreros Textiles Unidos de América y de la Federación Americana del Trabajo) y publicado en 1936 en un pequeño libreto de 16 páginas por la Asociación de Amigos de la Unión Soviética del distrito de Nueva Inglaterra (Newbury Street, 12, Boston, Massachusetts), con el título original “How I Got Fat Looking for Starvation in Soviet Russia“.

 

 

Prólogo

 

Fui uno de los doce obreros y campesinos elegidos por los respectivos sindicatos y organizaciones fraternales, bajo los auspicios de la Asociación de Amigos de la UniónSoviética, para visitar la URSS y relatar cómo funciona el socialismo en la práctica. William Randolph Hearst y su cadena de periódicos como el Boston American, el Boston Advertiser, el New York Evening Journal, y otros, han difundido informaciones acerca de que no existen verdaderos sindicatos en la Unión Soviética, de que los ciudadanos soviéticos pasan hambre, de que la Unión Soviética está gobernada por un dictador. Obreros y campesinos fuimos enviados para averiguar si lo que Hearst decía era verdad o mentira. Para ver cómo trabajan y se divierten los ciudadanos soviéticos, lo que comen, cómo funcionan sus sindicatos y explotaciones agrícolas colectivas, si hay desempleo, qué protección tienen en la vejez y en la invalidez, cómo son tratadas las mujeres y los niños, y muchas otras cuestiones.

Entre nosotros había representantes de varios sindicatos, cooperativas y otras organizaciones(1). Cuatro de nosotros somos miembros del Partido Socialista. Había un pequeño agricultor de Michigan, un productor lechero de Winsconsin, un profesor de escuela y un médico. Estaban también representadas varias nacionalidades: lituana, italiana, polaca, judía, afroamericana y franco-canadiense. Entre nosotros también había católicos y protestantes.

Fui elegido en un encuentro realizado en New Bedford, Massachusetts, por obreros textiles y otros, y apoyado por el Sindicato de los Tejedores(2). Varias organizaciones ligadas a la iglesia y clubes religiosos ayudaron a reunir el montante necesario para el viaje.

Soy ayudante de obrero de hilado y trabajo en el proceso final del hilo de algodón, reuniendo y recortando los extremos antes de que entren en los telares. Gano 16,70 dólares por semana. Soy católico practicante, miembro activo del Partido Socialista y ex-miembro de la Guardia Nacional. Frecuenté la escuela parroquial y dejé de estudiar en el sexto curso para comenzar a trabajar. Mi padre es un trabajador textil, miembro del sindicato desde hace cuarenta y cinco años. Soy de ascendencia franco-canadiense, y en casa siempre hablamos tanto inglés como francés.

Es todo sobre quienes somos. Lo más importante es lo que sigue: lo que vimos en la Unión Soviética.
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