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PCM – Francia sobre Castro y el Castrismo

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C’est fini. Fidel Castro, le “Líder máximo” qui dirigeait Cuba depuis 45 ans, s’est éteint paisiblement le 25 novembre.

Héros pour les uns, dictateur sanguinaire pour les autres, qu’en est-il vraiment ? Notre position n’a pas pour but de dresser un bilan définitif de la révolution cubaine, ni de l’histoire récente de l’île. Comme dans tout processus révolutionnaire, il est nécessaire d’adopter un point de vue de classe : oui, pour certaines personnes bénéficiant d’un système politique, le renversement de ce système sera vécu comme une horrible tragédie. Ce qui nous intéresse, ce sont les classes populaires de Cuba : ont-elles bénéficié du castrisme, et quel type de régime a-t-il été ? Communiste ? Socialiste ? Nationaliste ?

Castro dérange jusque dans sa mort. Les chefs d’état se divisent, certains voulant lui rendre hommage, d’autres non. Ainsi, les gouvernements vietnamien, nord-coréen, bolivien ou grec ont envoyé leurs condoléances, certains faisant le déplacement. Cette brochette de régimes n’ayant rien de communistes, ayant chacun à leur façon trahis leurs propres peuples, donne une idée de la situation. Mieux vaut parfois être seul que si mal entouré.

Quant aux régimes de l’OTAN, USA en tête, ils ont pris leurs distances. Si le marché intérieur cubain les intéresse, il faut encore garder les apparences, Cuba ayant longtemps représenté un puissant symbole anti-impérialiste à l’échelle mondiale.

Mais quel est le point de vue des communistes sur la révolution cubaine ? Nous autres maoïstes avons fait le bilan du révisionnisme moderne dans les années 60. Nous n’avons jamais eu d’illusions sur la révolution cubaine, nous n’entretenons pas un mythe comme peut le faire le PCF par exemple. Mais le maoïsme et le castrisme étant tous deux issus de révolutions ayant triomphé à la même période dans des pays semi-coloniaux, certaines personnes confondent ou mélangent les deux théories. Revenons sur quelques éléments historiques pour y voir plus clair.

Nous pouvons découper le castrisme en trois périodes : la révolution cubaine, la construction étatique pendant la guerre froide, et les réformes de la période contemporaine.

La révolution cubaine représente un moment historique héroïque mais très particulier. Castro s’est d’abord politisé dans différents pays d’Amérique latine, dont la Colombie. Dans ce pays comme à Cuba, des régimes autoritaires soutenus par les USA renversent par la force des gouvernements de gauche. Castro comprend que la bourgeoisie soutenue par l’impérialisme américain ne laissera aucune chance à des réformes passant par les élections, et se radicalise. Il est alors un nationaliste qui s’intéresse au marxisme mais ne se définit pas comme communiste. Après un premier échec lui valant un séjour en prison, il rencontre Ernesto « Che » Guevara au Mexique, et les deux révolutionnaires montent une expédition avec seulement 82 hommes et un bateau pour mener la révolution à Cuba. Parmi eux, 66 sont assez rapidement tués ou capturés. Tout semble fini avant d’avoir commencé.
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Comunicado de la Red de Blog Comunistas por el fallecimiento de Fidel Castro

 

La Red de Blog Comunistas (RBC) rinde homenaje revolucionario a Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución cubana y figura fundamental en la historia de la segunda mitad del siglo XX.

Con la muerte de Fidel Castro se pone fin simbólicamente al ciclo revolucionario iniciado en 1917.

No es éste el momento de entrar en valoraciones políticas sobre el papel de Fidel Castro en el devenir del Movimiento Comunista, de la lucha de clases a nivel internacional y de la construcción del socialismo en Cuba. Más pronto que tarde, un nuevo ciclo de revoluciones triunfantes sabrá aventar de su legado la paja del grano con que alumbrar un nuevo mundo sin explotación capitalista.

En todo caso, a los miembros de la RBC no nos cabe duda de que el espíritu internacionalista y la firmeza antiimperialista de Fidel Castro y de la Cuba revolucionaria que dirigió serán fuente inmarcesible de inspiración para todas las futuras revoluciones proletarias.

La entrevista “perdida” de Ernesto Che Guevara con la CBS (1964)

Cuba's Ernesto "Che" Guevara makes an appearance on "Face the Nation" at CBS-TV studios in New York City, Dec. 13, 1964. Guevara makes a plea for better relations between Cuba and the United States. (AP Photo)

Ernesto Che Guevara aparece en el programa en vivo “Face the Nation” de los estudios de CBS-TV en Nueva Yorl, el 13 de diciembre 1964. Foto: AP

El programa de la Televisión Cubana, “La pupila asombrada”, que se transmite los jueves a las diez de la noche por Cubavisión, rescató del olvido una entrevista que ofreció el Comandante Ernesto Che Guevara para el programa “Face the Nation”, de la CBS, el 13 diciembre de 1964.

En el diálogo con los periodistas, transmitido en vivo de costa a costa en Estados Unidos, el Che emitió criterios sobre las relaciones de EEUU-Cuba, de sorprendente actualidad. El Che estaba en Nueva York y había pronunciado, dos días antes, un histórico discurso como representante de la República de Cuba en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

A continuación, publicamos la transcripción íntegra de la entrevista y el video, con subtítulos en español. Cubadebate ha rescatado, además, las imágenes que la agencia AP tomó de ese diálogo:

El 13 de diciembre, el ministro de industrias, comandante Ernesto Che Guevara, compareció ante las cámaras de televisión de la Columbia Broadcasting System (CBS) para ser entrevistado en el programa “Face the Nation” (Ante la Nación). Formularon preguntas al comandante Guevara, Paul Niven, corresponsal de la C.B.S.; Richard C. Hottelet, corresponsal de la CBS en Naciones Unidas, y Tad Szulc, de la Oficina de Nueva York del “New York Times”.
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Sobre el supuesto trotskismo del Che Guevara

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Guevara pronto entró en conflicto con la dirigencia revisionista soviética. Como hemos visto arriba, el Che reconoce diferencias de principio, tan temprano como en 1961, entre los planes de industrialización que él defendía y el modelo económico establecido en los países socialistas, como solía llamarlos. Las reformas económicas de Guevara estaban destinadas a chocar con el carácter de la reforma agraria y los planes sugeridos por la Unión Soviética – que Cuba siga siendo principalmente un productor de caña de azúcar por un tiempo mayor al anticipado por el Che. A medida que el carácter de la Revolución Cubana se consolidaba y que la dirigencia cubana se acomodaba a las relaciones económicas entre la Isla y la Unión Soviética, fue necesario que los economistas cubanos se alinearan con la nueva economía política instaurada por los revisionistas.

Los planes de Guevara pronto encontraron una evidente resistencia en Cuba. Muchos en Cuba sintieron un gran bochorno debido al empeoramiento de las relaciones de Guevara con la dirigencia soviética. De acuerdo con muchos de los biógrafos de Guevara, los soviéticos tacharon de trotskistas a las concepciones económicas de Guevara. Sólo era cuestión de tiempo para que el Che dejara su puesto de Ministro de Industrias y que sus planes para la industrialización de la Isla sean revisados en favor de un desarrollo basado en la industria de la caña de azúcar.

Usualmente se retrata a Trotsky como un “izquierdista radical”, como partidario de medidas extremas respecto de la resolución de las contradicciones tanto políticas como económicas. La supuesta campaña de Trotsky para la militarización de la economía llevó a muchos a creer que las teorías económicas trotskistas eran opuestas a las de la Nueva Política Económica (NEP), no sólo en lo tocante a las relaciones entre el productor individual y el sector estatal, sino también respecto a la liberalización del sector estatal. En esta sección trataremos de fundamentar el hecho de que la teoría económica de Trotsky no puede ser clasificada como izquierdista; muy por el contrario, él no se desvía significativamente del revisionismo derechista en las cuestiones de la edificación socialista y el rol de las relaciones monetario-mercantiles durante ese período.

El mito acerca de la supuesta posición izquierdista de Trotsky en la resolución de las contradicciones en el período de transición, oculta la verdadera esencia del trotskismo en cuestiones económicas. El pensamiento económico de Guevara no tiene nada que ver con la actitud de Trotsky hacia las relaciones y categorías monetario-mercantiles en el período de transición; los puntos de vista de ambos son diametralmente opuestos. Semejantes afirmaciones respecto al pensamiento económico de Guevara son infundadas y absurdas, por decir lo menos. Como se afirmó arriba, el pensamiento económico de Guevara adolece de serios elementos de mecanicismo; esto no lo hace trotskista, puesto que semejantes errores fueron comunes a muchos economistas en la Unión Soviética durante la época de Stalin.
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Encuentro entre Mao Tse-Tung y Che Guevara

El Presidente Mao Tse-Tung y el comandante Che Guevara se reunieron el 19 de noviembre de 1960 en Beijing. En este encuentro se trataron varios temas como la nacionalización del capital americano por parte del gobierno cubano, la situación revolucionaria en diversos países de América Latina, la burguesía nacional, etc,.

“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (4º Y ÚLTIMA PARTE)

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La Gran Revolución Cultural (Negra) Proletaria

 
Un año antes de la Revolución Cultural, Robert Williams publicó un artículo en “Crusader” titulado “Reconstituir el arte afroamericano para reformar las almas negras“. Mientras que la llamada de Mao para una revolución cultural significaba deshacerse de los vestigios (entre otros, culturales) del viejo orden, Williams -no a diferencia de otros miembros del movimiento de las Artes Negras en los Estados Unidos- hablaba de librar a la cultura negra de una “mentalidad esclava“. Aunque adoptando algunas palabras del manifiesto del CCP (la “Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China en relación a la Gran Revolución Cultural Proletaria“, publicada el 12 de agosto de 1966, en “Pekín Review“), el ensayo de Williams buscaba construir sobre la idea, no sobre la ideología de la Revolución Cultural. Como Mao, llamó a los artistas negros a abandonar los grilletes de las antiguas tradiciones y hacer arte sólo al servicio de la revolución. “El artista afroamericano debe hacer un esfuerzo decidido y consciente para reconstituir nuestra forma de arte y remodelar la nueva alma negra orgullosa y revolucionaria… Deben crear una nueva teoría y dirección y preparar a nuestro pueblo para la lucha más amarga, sangrienta y prolongada contra la tiranía racista y la explotación. El arte negra debe servir a los mejores intereses del pueblo negro. Debe convertirse en un arma poderosa en el arsenal de la revolución negra”. Los líderes del RAM coincidían. Un documento interno del RAM en 1967, titulado “Algunas cuestiones sobre el período actual“, clamaba por una revolución cultural negra a gran escala en los Estados Unidos cuyo objetivo sería “destruir los hábitos, actitudes, maneras, costumbres, filosofías, etc. opresivos condicionados por los blancos, que el opresor nos enseñó y nos capacitó para tener. Esto significa una nueva cultura revolucionaria a gran escala“. También significaba el fin del pelo procesado, el blanqueamiento de la piel, y otros símbolos que se repiten como un loro de la cultura dominante. Por supuesto, la revolución tenía como objetivo no sólo a los negros burgueses, sino también a los peluqueros y esteticistas.

La promoción consciente del arte como arma de la liberación negra no es nada nuevo, se puede encontrar, al menos, en la izquierda del Renacimiento de Harlem, si no antes. Y el movimiento de las Artes Negras en los Estados Unidos, por no hablar de prácticamente todos los otros movimientos contemporáneos de la liberación nacional, tomaba esta idea muy en serio. Fanon lo dice en “Los condenados de la Tierra“, traducción al inglés de lo que estaba en llamas durante la época. Sin embargo, la Revolución Cultural en China tenía gran influencia. Después de todo, muchos, si no la mayoría de los nacionalistas negros estaban familiarizados con China y Mao, e incluso si no reconociesen o no mostrasen las influencias de las ideas maoístas en la necesidad del arte revolucionario o de la naturaleza prolongada de la Revolución Cultural, las comparaciones son todavía impresionantes. Considere el manifiesto de 1968 “Nacionalismo Cultural Negro” de Maulana (Ron) Karenga. Publicado por primera vez en la “Negro Digest“, el ensayo tomó muchas de sus ideas del “Conversaciones en el foro de Yenán sobre Literatura y Arte” de Mao. Como Mao, Karenga insistía en que todo arte debe ser juzgado por dos criterios: “artístico” y “social” (“político”); que todo arte revolucionario debe ser para las masas; y que, en palabras de Karenga, el arte “debe ser funcional, esto es útil, ya que no podemos aceptar la falsa doctrina de “el arte por el arte“. Definitivamente podemos ver la influencia del maoísmo en los esfuerzos de Karenga por crear una cultura alternativa revolucionaria. Está claro, los siete principios de unidad Kwanzaa (el día de fiesta afroamericano que Karenga inventó y celebró por primera vez en 1967), la autodeterminación, el trabajo colectivo y la responsabilidad, la economía colectiva (socialismo), la creatividad, el propósito y hasta incluso la fe, son casi tan armónicos como las ideas de Mao en cuanto a la cultura “tradicional” africana. Y no es coincidencia que al menos uno de los principios, Ujamaa, o la “economía cooperativa,” fuese la base de la famosa “Declaración de Arusha” de 1964 del presidente de Tanzania Julius Nyerere, siendo Tanzania el primer y más importante aliado de China en África.

Aunque la deuda de Karenga con Mao pasase desapercibida, el PLP fue consciente de ella. El periódico del PLP, “Challenge“, publicó un artículo mordaz que atacaba al conjunto del movimiento de las Artes Negras y sus teóricos. Bajo el título “La Agitación [LeRoi] Jones-Karenga: Los “rebeldes” culturales nos engañan“, el artículo caracterizaba a Karenga como un “pseudo-intelectual” que “había leído completamente las “Conversaciones sobre Literatura y Arte” de Mao”. “En realidad, puede citar este trabajo como si lo hubiera escrito. Lo que hizo con este clásico marxista fue tirar su espíritu -la lucha de clases- y sustituirlo por ninguna lucha. Además, coloca el “arte” sobre la política y HACE DEL ARTE LA REVOLUCIÓN“. “El nacionalismo cultural“, continuaba el artículo, “no sólo es idolatrar los aspectos más reaccionarios de la historia africana. ¡Va tan lejos como para medir el compromiso revolucionario de alguien por la ropa que usa! Eso es parte de la “conciencia negra“.

Sin duda, la revolución se convirtió en un tipo de arte, o más precisamente, en un estilo distinto. Si eran afros o dashikis o chaquetas de cuero y pañuelos, la mayoría de los revolucionarios negros en los Estados Unidos desarrollaron su propio criterio estético. En el mundo editorial, “El Pequeño Libro Rojo de Mao” causó un tremendo impacto en los estilos literarios de los círculos radicales negros. La idea de que un libro de bolsillo de citas enérgicas y aforismos pudiese contener una variedad de asuntos de comportamiento ético, pensamiento y práctica revolucionaria, desarrollo económico, filosofía, etc, era atractivo para muchos activistas negros, independientemente de las alianzas políticas. El Pequeño Libro Rojo impulsó una industria artesanal de libros en miniatura expresamente para militantes negros. “El Libro Negro“, editado por Earl Ofari Hutchison (con ayuda de Judy Davis), es uno de los casos. Publicado por el Proyecto de Educación Radical (en 1970), “El Libro Negro” es una compilación de breves citas de W.E.B. Du Bois, Malcolm X y Frantz Fanon que se refieren a una variedad de asuntos relacionados con la revolución nacional y mundial. Las similitudes con las citas del Presidente Mao son impresionantes: los títulos de los capítulos son: “Cultura y Arte Negra“, “Política“, “Imperialismo“, “Socialismo“, “Capitalismo“, “Juventud“, “El Tercer Mundo“, “África“, “Acerca de América“, y “Unidad Negra“. La introducción de Earl Ofari Hutchison coloca la lucha en un contexto global y clama por las éticas revolucionarias y la “unificación tanto espiritual como física del Tercer Mundo“. “La verdadera negritud“, añade, “es un estilo de vida colectivo, un conjunto colectivo de valores y una visión del mundo común” que crece de las diferentes experiencias en el Oeste. El Libro Negro no fue escrito en defensa del nacionalismo negro contra la invasión del maoísmo. Más bien, Earl Ofari Hutchison cierra diciendo “luchadores por la libertad en todas partes, continúan leyendo su libro rojo, pero ponen al lado del revolucionario LIBRO NEGRO. Para ganar la batalla a continuación, ambos son necesarios“.
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“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (3º PARTE)

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El regreso del “Black Belt”

Según la mayoría de los relatos, no surgió una ideología maoísta explícita en el panorama político de los Estados Unidos hasta que Mao inició la Gran Revolución Cultural Proletaria en 1966. Un precursor de la revolución irrumpió en China nueve años antes, cuando Mao instó a sus compatriotas a “que se abran cien flores” y “que cien escuelas de pensamiento compitan“. Esta campaña era sólo humo de paja, de cualquier modo, y fue silenciada rápidamente después de que las demás flores criticaran abiertamente al Partido Comunista Chino.

Pero la Revolución Cultural era diferente. Jerarquías en el partido y en el Ejército Rojo fueron ostensiblemente eliminadas. La crítica y la autocrítica fueron alentadas, siempre que coincidiesen con el pensamiento de Mao Tse-Tung. Comunistas sospechosos de apoyar un camino capitalista eran llevados a juicio. Intelectuales burgueses en el mundo académico y en el gobierno, debían realizar trabajos manuales entre el pueblo como una forma de derrumbar las jerarquías sociales. Y todos los vestigios del antiguo orden deberían ser eliminados. La juventud, ahora la vanguardia, atacaba la tradición con venganza y trataba de crear nuevas formas culturales de promover la revolución. El pueblo chino estaba llamado a educarse. La Revolución Cultural intensificó los elementos constituyentes del maoísmo: la idea de la rebelión y el conflicto constante; el concepto de la centralidad del pueblo sobre las leyes económicas o las fuerzas productivas; la noción de moral revolucionaria.

No importa cuál es la perspectiva de alguien sobre la Revolución Cultural, proyectada al mundo -sobre todo para los que simpatizan con China y los movimientos revolucionarios de forma general- era una visión de una sociedad donde las divisiones entre los poderosos y los débiles eran sucias, y donde el estatus y el privilegio no necesariamente distinguían a los líderes de los liderados. Los socialistas Paul Sweezey y Leo Huberman, editores del periódico socialista independiente “Monthly Review“, reconocían las enormes implicaciones de tal revolución en la pobreza urbana de los Estados Unidos: “¡Sólo imagine lo que pasaría en los Estados Unidos si un presidente invitase a los pobres de este país, poniendo un énfasis especial en los negros de los guettos urbanos, para que ganasen la guerra contra la pobreza por sí mismos, prometiéndoles protección del ejército contra represalias!” Por supuesto, los Estados Unidos no son un país socialista y nunca intentarán serlo, y a pesar de alguna cosa simpática del Presidente Lyndon Johnson, los negros en Estados Unidos no eran tratados por el Estado como “el pueblo“. Sus problemas eran una carga para la sociedad y sus revueltas ingratas y la proliferación de organizaciones revolucionarias no inspiraban mucha simpatía por los negros pobres.

Para muchos de la Nueva Izquierda, los afroamericanos eran no sólo “el pueblo“, sino también el sector más revolucionario de la clase obrera. El énfasis de la Revolución Cultural en la eliminación de jerarquías y en el fortalecimiento de los oprimidos reforzaba la idea de que la liberación negra estaba en el corazón de la revolución americana. El propio Mao Tse-Tung dio crédito a esta visión en su declaración de abril 1968 ampliamente publicada “En apoyo a la lucha afroamericana contra la represión violenta“. La declaración fue hecha durante una manifestación masiva en China en protesta por el asesinato del Dr. Martin Luther King Jr., en la cual Robert Williams y Vicki Garvin estuvieron entre los oradores. Según Garvin, “millones de manifestantes chinos” marchaban bajo la lluvia para denunciar el racismo estadounidense. En respuesta a las revueltas provocadas por el asesinato de King, Mao caracterizó estas revueltas urbanas como “un nuevo toque de clarín para todos los pueblos explotados y oprimidos de Estados Unidos contra el liderazgo bárbaro de la clase capitalista monopolista“. Más que la declaración de 1963, las palabras de Mao dotaron a las revueltas urbanas de importancia histórica en el mundo de la sublevación revolucionaria. Su declaración, así como la lógica general de la “teoría de la revolución de nueva democracia” de Lin Biao, justificaba el apoyo de los movimientos nacionalistas negros y su derecho a la autodeterminación.

En el contexto de las revueltas urbanas se dio la convergencia de varias oleadas de radicalismo negro, incluyendo el RAM, para dar origen en Oakland, California, a los Black Panthers para la autodefensa. Tal vez la organización negra más visible promoviendo el pensamiento de Mao Tse-Tung, probablemente también los menos serios en cuanto a la lectura de escritos marxistas, leninistas, o maoístas y al desarrollo de una ideología revolucionaria. Fundado por Huey Newton y Bobby Sealon, anterior miembro del RAM, los Black Panthers fueron mucho más allá de los límites de la Merritt College y reclutó al “lumpenproletariado”. Gran parte de la base se dedicaba a la propaganda más que cualquier otra cosa, y su biblia era El Pequeño Libro Rojo.
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“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (2º PARTE)

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El Movimiento de Acción Revolucionaria y la futura Revolución Negra

 

El vuelo de Williams a Cuba inspiró en parte la creación del RAM. En Ohio, alrededor de 1961, miembros negros de los Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS), así como activistas del Comité de Coordinación Estudiantil sin Violencia (SNCC) y del Congreso de Igualdad Racial (CORE) se reunieron en un pequeño grupo para discutir el significado del trabajo de Williams en Monroe y su posterior exilio. Liderados por Donald Freeman, un estudiante negro en la Case Western Reserve en Cleveland, el núcleo del grupo consistía en una organización recién creada llamada “Challenge“, formada por estudiantes de la Central State College en Wilberforce. Los miembros de la Challenge estaban especialmente motivados por el ensayo de Harold Cruse “Nacionalismo Revolucionario y Afroamericano“, que circulaba ampliamente entre los jóvenes radicales negros. Inspirados por la interpretación de Cruse de la importancia mundial de la lucha por la liberación negra, Freeman esperaba transformar la Challenge en un movimiento revolucionario nacionalista similar a la Nación del Islam, pero eso adoptaría las tácticas de acción directa del SNCC. Después de un largo debate, los miembros de la Challenge resolvieron disolver la organización en la primavera de 1962 y formar el Comité de Acción Revolucionaria (originalmente llamado “Reform” Action Movement para no asustar a la administración), con sus principales líderes Freeman, Max Stanford y Wanda Marshall. Unos meses más tarde trasladaron su base a Philadelphia, comenzaron a publicar un periódico bimensual llamado “Black América” y un boletín informativo de una página llamada “RAM Speaks“, e hicieron planes para construir un movimiento nacional en dirección al nacionalismo revolucionario, la organización juvenil, y la autodefensa armada.

Freeman y los miembros del RAM, en Cleveland, continuaron trabajando públicamente a través del Instituto Afroamericano, un grupo de reflexión de orientación activista formado en el otoño de 1962. Bajo la dirección de Freeman, su consejo -apodado “Soul Circle“- consistía en un pequeño grupo de hombres negros relacionados con organizaciones comunitarias, derechos civiles y laborales y grupos estudiantiles. Miembros del consejo como Henry Glover, Arthur Evans, Nate Bryant, y Hanif Wahab disertaban sobre historia y política africana, organizaban foros para discutir el futuro del movimiento por los derechos civiles, la participación negra en la política de Cleveland, y las condiciones económicas de los negros urbanos. El instituto también reclutó al gran baterista Max Roach para ayudar en la organización de un tablón titulado “El papel del artista negro en la lucha por la libertad“. Miembros del instituto también utilizaron folletos y panfletos al azar para influir en el pensamiento de la comunidad negra sobre asuntos locales e internacionales. Destinados “a quien pueda interesar“, estos breves folletos pretendían estimular debate y ofrecer a la comunidad negra una posición sobre temas más urgentes como “las elecciones, la renovación urbana, la subordinación de la economía negra, la ‘carrera armamentista’, y la lucha en el sur“. En un año, el instituto pasó de la impresión de folletos a la impresión de un boletín informativo completo llamado “Afropinion“. A través del Instituto Afroamericano, los miembros de la RAM en Cleveland trabajaron con activistas del CORE y otros organizadores de la comunidad para exigir mejoras en la asistencia hospitalaria para los pacientes negros y protestar contra la exclusión de la historia africana y afroamericana del currículum de las escuelas públicas. La campaña más importante del instituto en 1963 fue la defensa de Mae Mallory, una mujer negra que estaba encarcelada en Cleveland por su relación con Robert Williams en Monroe, Carolina del Norte. Poco después del vuelo de Williams a Cuba, Mallory fue arrestada en Ohio a la espera de los cargos de extradición. El instituto y sus aliados, incluída la Nación del Islam en Cleveland, pidieron al gobierno de Ohio que retira la solicitud de extradición, y también organizaron una manifestación masiva delante de la prisión exigiendo la liberación inmediata de Mallory.

En Carolina del Norte, el RAM provino principalmente de la Asociación Afroamericana. Fundada por Donald Warden en 1962, la Asociación Afroamericana consistía en estudiantes de la Universidad de California en Berkley y de la Merritt College, muchos de los cuales, como Leslie y Jim Lacy, Cedric Robinson, Ernest Allen, y Huey Newton, tenían papeles especiales como intelectuales y activistas radicales. En Los Angeles, el presidente de la Asociación Afroamericana era un joven llamado Ron Everett, que más tarde cambiaría su nombre a Mualna Karenga y fundaría la organización de los EE.UU.. La Asociación Afroamericana desarrolló rápidamente una reputación como grupo de militantes intelectuales dispuestos a discutir con cualquiera. Desafiando a maestros, a grupos de discusión como la Alianza de la Juventud Socialista, y enseñando públicamente historia y cultura negra, esos jóvenes activistas dejaron una profunda impresión en algunos estudiantes, así como en la comunidad negra. En el Este de la Bahía, donde la tradición de los discursos de tribuna murió en los años 30 (con la excepción de las campañas individuales del Congreso de Derechos Civiles comunista a principios de los años 50), la Asociación Afroamericana era la prueba viviente de que una cultura militante intelectual, vibrante y altamente visible, podría existir.

Mientras tanto, el movimiento Trabajo Progresista (PL) comenzó a patrocinar viajes a Cuba y reclutó a algunos estudiantes radicales negros en el Este de la Bahía para ir juntos. Entre ellos estaba Ernest Allen, trasladado para la UC Berkley del Merritt College, ya que había sido expulsado de la Asociación Afroamericana. Chico obrero de Oakland, Allen formaba parte de una generación de radicales negros cuyo descontento con la estrategia del movimiento por los derechos civiles de la resistencia pasiva y sin violencia, los llevó más cerca de Malcolm X y de los movimientos de liberación en el Tercer Mundo. No es sorprendente que a través de su viaje a Cuba en 1964 descubriera el Movimiento de Acción Revolucionaria (RAM). Entre los compañeros de viaje de Allen estaba un grupo de militantes negros Detroit: Lucas Tripp, Charles (“Mao“) Johnson, Charles Simmons, y General Baker. Todos eran miembros del grupo estudiantil en Uhuru, y todos desempeñaron papeles clave en la formación del Movimiento Obrero Revolucionario Dodge de la Liga Obrera Negra Revolucionaria. Casualmente, el líder de RAM, Max Stanford, ya estaba en la isla visitando a Robert Williams. Cuando llegó la hora de regresar a los Estados Unidos, Allen y el grupo de Detroit estaban comprometidos con la fundación de la RAM. Allen se detuvo en Cleveland para reunirse con miembros de la RAM en su viaje en autobús de vuelta a Oakland. Armado con copias de “Crusader” de Robert Williams y materiales relacionados con la RAM, Allen regresó a Oakland con la intención de establecer la presencia de la RAM en el Este de la Bahía. Como resultado, activistas como Isaac Moore, Kenn Freeman (Mamadou Lumumba), Bobby Seale (futuro fundador de los Black Panthers), y Doug Allen (hermano de Ernie) establecieron una base en el Merritt College a través del “Soul Students Advisory Council“. Aunque el grupo nunca había superado un puñado de personas, su presencia intelectual y cultural fue ampliamente estimada. Allen, Freeman y los otros, fundaron un periódico llamado “Soulbook: The Revolutionary Journal of the Black World“, que publicaba prosa y poesía orientadas a la izquierda nacionalista negra. Freeman, en particular, era muy respetado entre los activistas del RAM y ampliamente leído. Constantemente llevaba a sus miembros a pensar en la lucha negra en un contexto global. Los editores de “Soulbook” también desarrollaron lazos con radicales negros de la vieja izquierda, sobre todo con el ex-comunista Harry Haywood, cuyo trabajo publicaron en una edición temprana.
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“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (1º PARTE)

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Esta es la era de Mao Tse-Tung, la era de la revolución mundial y la lucha afroamericana por la liberación es parte de un movimiento universal invencible. El Presidente Mao fue el primer líder mundial en elevar la lucha de nuestro pueblo al nivel de la revolución mundial“. – Robert Williams 1967

Parece que el presidente, al menos como un símbolo, ha disfrutado de un resurgimiento de la popularidad entre los jóvenes. La imagen y las ideas de Mao Tse-Tung aparecen constantemente en una miríada de contextos políticos y culturales. Por ejemplo, The Coup, un famoso grupo de hip-hop de la bahía de San Francisco, rehabilitó a Mao en el panteón de los héroes radicales negros y, al hacerlo, colocó la lucha por la libertad negra en un contexto internacional. En una canción llamada “Dig It” (1993), The Coup se refiere a sus miembros como “Los condenados de la Tierra“; le dicen a los oyentes que lean El Manifiesto Comunista; y evocan ídolos revolucionarios como Mao Tse-Tung, Ho Chi Minh, Kwame Nkrumah, H. Rap Brown, el movimiento Mau Mau en Kenia, y Geronimo Ji Jaga Pratt. A la manera maoísta clásica, The Coup se aprovecha de la frase más famosa de Mao y se apropia de ella: “Somos conscientes de que el poder está niquelado“. Aunque los miembros de The Coup no nacieron hasta después del apogeo del maoísmo negro, “Dig It” captura el espíritu de Mao en relación al mundo-a-mundo colonial que incluía a los afroamericanos. En Harlem, a finales de los años 60 y principios de los 70, parecía que todo el mundo poseía una copia de Citas del Presidente Mao Tse-Tung, más conocido como “El Libro Rojo“. Periódicamente, simpatizantes de los Black Panthers eran vistos vendiendo El Libro Rojo en las esquinas para recaudar fondos para el partido. Y no era raro ver a un joven radical negro caminando por la calle vestido como un campesino chino, excepto por el pelo Afro y las gafas de sol, por supuesto.

Como África, China estaba en movimiento y había un sentimiento general de que los chinos apoyaban la lucha por la libertad negra; por supuesto, los negros clamaban por la revolución en nombre de Mao al igual que en el nombre de Marx y Lenin. Incontables radicales negros de la época estimaban que China, ni Cuba ni Ghana o incluso París, era la tierra en la que se podría obtener la verdadera libertad. No era perfecta, pero era mejor que vivir en el vientre de la bestia. Cuando el líder de los Black Panthers, Elaine Brown, visitó Beijing en el otoño de 1970, se sorprendió gratamente por lo que la Revolución China había conseguido en términos de mejora de la calidad de vida: “Viejos y jóvenes relataban emocionantes testimonios, como convertidos en un bautismo, sobre las glorias del socialismo“. Un año más tarde regresó con el fundador de los Black Panthers Huey Newton, cuya experiencia en China describió como “una sensación de libertad, como si se hubiese ido un gran peso de mi alma y pudiese ser yo mismo, sin defensa o pretensión o necesidad de explicación. Me sentí absolutamente libre por primera vez en mi vida, completamente libre entre mis hombres“.

Más de una década antes de que Brown y Newton pisasen suelo chino, W.E.B. Du Bois se refirió a China como el otro gigante dormido preparado para liderar las razas de color en la lucha mundial contra el imperialismo. Su primer viaje a China fue en 1936 -antes de la guerra y de la revolución- durante un largo viaje a la Unión Soviética. Volviendo en 1959, cuando era ilegal viajar a China, Du Bois descubrió un nuevo país. Le llamó la atención la transformación de los chinos, en particular en relación a la emancipación de la mujer, y se fue convencido de que China lideraría a las naciones subdesarrolladas en el camino hacia el socialismo. “China después de largos siglos“, dijo en un encuentro con comunistas chinos en la celebración de su 91 aniversario, “se puso de pie y dio un salto hacia adelante. ¡África se levanta, se pone en pie, piensa y habla! ¡Aja! Se aleja de Occidente y su esclavitud y humillación de los últimos 500 años y encara el sol naciente“.

Como radicales negros llegaron a ver a China como el faro de la revolución del Tercer Mundo y el pensamiento de Mao Tse-Tung como guía es una complicada y fascinante historia que involucra literalmente a decenas de organizaciones y que cubre buena parte del mundo, desde los guetos estadounidenses al interior de África. Por lo tanto, el texto que sigue no pretende ser exhaustivo; al contrario, organizamos este artículo para explorar el impacto del pensamiento maoísta y, más en general, de la República Popular de China en los movimientos negros radicales desde los años 50 hasta por lo menos la mitad de los años 70. Además de eso, nuestro propósito es explorar como el nacionalismo radical negro formuló debates dentro del maoismo de las organizaciones “anti-revisionistas” en los Estados Unidos. Nuestra opinión es que China ofreció a los radicales negros un modelo del Tercer Mundo “de color” o un modelo marxista que les permitió desafiar una visión blanca y occidental de la lucha de clases, un modelo que moldear y reformular para adaptar sus realidades políticas. Aunque el papel de China haya sido contradictorio y problemático en muchos aspectos, el hecho de que los campesinos chinos, por delante del proletariado europeo, hicieran una revolución socialista y clavaran una posición en la política mundial distinta de la soviética y de la americana, dotó a los radicales negros de un sentido más profundo de la importancia revolucionaria y del poder. Por último, Mao no sólo demostró a los negros en el mundo que no necesitaban esperar “condiciones objetivas” para una revolución, pero su exaltación de la lucha cultural formuló también debates profundos sobre el arte y la política negra.
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