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Cómo será dentro de 5 años la flota fluvial de la URSS (1946)

 

Artículo escrito por Z. Shashkov (Ministro de la Flota Fluvial de la URSS)

 

Durante los años anteriores a la guerra, el transporte fluvial del país soviético se desarrolló tan rapidamente como los demás ramas de la economía. Se construyó el canal “Stalin”, caudalosa ruta que une el Mar Blanco al Mar Báltico. El canal Moskva-Volga permitió, a los grandes navíos fluviales, el acceso directo a Moscú partiendo del Volga y Leningrado. A la base de los enlaces hodroeléctricos de Dnieper, de Rybinsk y del Svir, se crearon sistemas de compuertas que mejoraron considerablemente la navegación en el Dnieper, en el scurso superior del Volga y en el Svir.

Poco antes de la guerra, se había terminado la construcción del canal Dnieper-Burg, que comunica la cuenca del Dnieper con los ríos occidentales de la URSS. Todo esto permitió en 1940 transportar por los ríos de la Unión Soviética 74.000.000 de toneladas de carga, es decir, dos veces más carga que en el año 1913.

La guerra causó enormes pérdidas en el transporte fluvial soviético. Durante la contienda, fueron hundidos o destrozados más de 5000 navíos en los ríos que se encontraban en la zona de las operaciones militares. Quedaron totalmente destruídos los mejores puertos fluviales del país (Stalingrado, Kiev, Dniepropetrovsk, Zaporozhie), así como grandes astilleros y puertos de reparación. Los alemanes destrozaron las compuertas del canal “Stalin”, las compuertas del Dnieper, el sistema del Donetsk septentrional, la vía fluvial del Manych y el canal Dnieper-Bug.

Durante los últimos dos años, los marítimos fluviales soviéticos hicieron un gran trabajo de reparación de todo esto. Un número elevado de embarcaciones fueron retiradas del fondo de los ríos y lagos. Ya están en servicio la mitad de los barcos que pudieron ser reparados.
Se realiza también, con gran rapidez, la reparación de los muelles y la limpieza de las vías fluviales. Vuelven a funcionar el canal Dnieper-Bug y el sistema del Donestk septentrional. En los próximos meses se empezará a explorar el canal “Stalin”. Muchos ríos ya están limpios de los restos de puentes derrumbados.
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“Fetis Siablikov”, cuento soviético de Vasili Ilienkov

 

Eran doce y estaban presos, bajo llave, en un frío granero koljosiano. Llegaba a sus oídos el crujir de la nieve bajo las pisadas del centinela.

-“Parece que está cayendo una fuerte nevada“, dijo Fetis, rompiendo el silencio que pesaba sobre todos.

Permanecían callados porque un pensamiento los torturaba. Por la mañana les habían preguntado:

-“¿Quién de vosotros es comunista?

Nadie respondió.

-“Ah, pensaba…“, dijo el oficial alemán, y con un gesto significativo descansó la mano sobre la funda de la pistola.

En la aldea habían quedado retenidos dos comunistas, Zabotkin, el presidente del koljos y Vasilitch, el secretario del Partido. El primero había sido asesinado por los alemanes, aquella mañana, en el centro de la plaza, en presencia de todos los koljosianos.

Zabotkin era un hombre de constitución muy fuerte, podía levantar un caballo. Se ponía debajo del abdomen del animal, contraía los músculos y lo suspendía en el aire sobre sus poderosos hombros.
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John Reed, escritor y soldado de la revolución

 

La grandeza de John Reed reside fundamentalmente en la actitud que asumió ante la lucha proletaria universal y en el contenido revolucionario que supo prestar a toda su obra periodística y literaria. Como subraya Egon Erwin Kisch, en un ensayo sobre el autor de los “Diez días que estremecieron al mundo“, “la declaración tendenciosa de que la verdad reside en el término medio o que no hay verdad absoluta, no ejerció ninguna influencia sobre él. Desde los primeros momentos, Reed comprendió de qué lado estaba realmente la verdad. Y, sin vacilar ni un sólo instante, se colocó resueltamente a su lado“.

Como periodista y escritor, John Reed siempre ha defendido intransigentemente la causa de los pueblos oprimidos por el imperialismo angloamericano y siempre defendió con ímpetu la causa de la paz y del socialismo, bandera de la lucha del proletariado internacional.

Periodista de renombre, cuya colaboración era disputada por los mayores órganos de la prensa norteamericana, abandonó el falso brillo de una carrera burguesa para integrarse cada vez más en el movimiento revolucionario.

Ya en su primer libro de cierta envergadura, Reed revela una comprensión exacta de las causas de la revolución mexicana liderada por Pancho Villa, ya que en los cinco meses que pasó en México, supo identificar su pensamiento con las aspiraciones de un pueblo oprimido por el imperialismo yanqui. En esa época escribe la historia “Mac, el americano“, en la que el escritor estadounidense hace una crítica implacable de las relaciones entre los “yankis” y los pobres “nativos” de los países dominados por ellos económica y políticamente. De vuelta a los EE.UU., fue arrestado durante una huelga textil por protestar contra las arbitrariedades de la policía.

En prisión escribió “El hotel del Sheriff Radcliffe“, denunciando el sistema penitenciario estadounidense. Ese folleto causó sensación. Desde entonces, no cesó jamás la militancia política del escritor; que pasó a desarrollar, a través de conferencias y artículos, una intensa campaña contra la “Standard Oil Company“, por el hecho de que esta empresa había ordenado asesinar a varios huelguistas en los pozos de petróleo de Bayona y Colorado.
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Stalin sobre el “testamento” de Lenin

 

Hablemos ahora del “testamento” de Lenin. Los oposicionistas han gritado aquí –vosotros lo habéis oído– que el Comité Central del Partido ha “ocultado” el “testamento” de Lenin. Como sabéis, esta cuestión se ha examinado varias veces en el Pleno del C.C. y de la Comisión Central de Control. (Una voz: “Decenas de veces”.) Se ha demostrado y vuelto a demostrar que nadie oculta nada, que el “testamento” de Lenin iba dirigido al XIII Congreso del Partido, que este “testamento” fue leído en el Congreso (Voces: “¡Así es!”), que el Congreso decidió por unanimidad no publicarlo, porque, entre otras cosas, el propio Lenin no lo quiso ni lo pidió. La oposición sabe todo esto tan bien como todos nosotros. Y, no obstante, tiene la desfachatez de declarar que el C.C. “oculta” el “testamento”.

Si no me equivoco, del “testamento” de Lenin nos ocupamos ya en 1924. Existe un tal Eastman, en tiempos comunista norteamericano y expulsado después del Partido. Este señor, luego de codearse en Moscú con los trotskistas y de reunir algunos bulas y habladurías sobre el “testamento” de Lenin, marchó al extranjero y publicó un libro titulado “Después de la muerte de Lenin”, donde no regatea colores para difamar al Partido, al Comité Central y al Poder Soviético, y en el que todo lo basa en el supuesto de que el C.C. de nuestro Partido “oculta” el “testamento” de Lenin. Como el tal Eastman estuvo en tiempos relacionado con Trotski, los miembros del Buró Político invitamos a Trotski a que se desolidarizara de Eastman, quien, al agarrarse a Trotski y remitirse a la oposición, hacía a Trotski responsable de las calumnias dirigidas contra nuestro Partido a propósito del “testamento”. Dada la diafanidad de la cuestión, Trotski, en efecto, se desolidarizó de Eastman con la correspondiente declaración en la prensa. La declaración fue publicada en septiembre de 1925, en el núm. 16 de “Bolshevik”.

Permitidme que lea el lugar de este artículo de Trotski en el que se refiere a si el Partido y su C.C. ocultan o no el “testamento” de Lenin. Cito el artículo de Trotski:

En algunos pasajes del libro, Eastman dice que el C.C. ha “ocultado” del Partido documentos de excepcional importancia escritos por Lenin en el último período de su vida (se trata de cartas sobre la cuestión nacional, del llamado “testamento” y otros); esto no merece más calificación que la de calumnia vertida contra el C.C. de nuestro Partido*. De las palabras de Eastman puede deducirse que Vladímir Ilich destinaba a la prensa estas cartas, que tienen carácter de consejos sobre la organización interior. En realidad, eso es completamente falso. Vladímir Ilich, desde su enfermedad, dirigió más de una vez a los órganos directivos del Partido y a su Congreso proposiciones, cartas, etc. Todas estas cartas y proposiciones, naturalmente, siempre fueron transmitidas, puestas en conocimiento de los delegados al XII y al XIII Congresos del Partido y siempre, claro está, ejercieron la oportuna influencia en las decisiones del Partido; y si no todas estas cartas fueron publicadas, ello se debe a que su autor no las destinó a la prensa. Vladímir Ilich no dejó ningún “testamento”, y el mismo carácter de su actitud hacia el Partido, así como el carácter del mismo Partido, excluyen la posibilidad de tal “testamento”. Con el título de “testamento”, en la prensa burguesa y menchevique extranjera y de la emigración se menciona, por lo común (adulterándola hasta dejada desconocida), una de las cartas de Vladímir Ilich, que contiene consejos en punto a organización. El XIII Congreso del Partido estudió con la mayor atención esta carta, igual que todas las demás, y extrajo de ella las conclusiones propias de las condiciones y circunstancias del momento. Todas las disquisiciones sobre un “testamento” ocultado o infringido son un infundio malintencionado y están dirigidas por entero contra la verdadera voluntad de Vladímir Ilich* y los intereses del Partido que él creó”. (v. el artículo de Trotski “Acerca del libro de Eastman “Después de la muerte de Lenin””, “Bolshevik”, núm. 16, 1 de septiembre de 1925, pág. 68). * Subrayado por mí. J. St.

Me parece que está claro. Esto lo escribe Trotski, y nadie más que él. ¿Con qué fundamento Trotski, Zinóviev y Kámenev hablan por los codos ahora, afirmando que el Partido y su C.C. “ocultan” el “testamento” de Lenin? Se “puede” hablar por los codos, pero hay que tener sentido de la medida.
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Breve historia económica de la URSS

 

El siguiente artículo fue escrito por Tatiana Khabarova el 29 de febrero de 2000 para la revista “North Compass“, la cual no publico.

 

¿Cuál habría sido el curso de los acontecimientos en la URSS si hubiera ocurrido en el país una verdadera restauración, y no virtual, del régimen burgués?

Una verdadera restauración del capitalismo, incluso, aunque fuera de forma parcial, sólo podía ocurrir por un motivo: si las relaciones de producción socialistas se revelasen, en un principio, incapaces de garantizar el ascenso ulterior de las fuerzas productivas de nuestra sociedad, y fuese objetivamente necesario recuperar ciertos elementos de la base de la propiedad privada para asegurar el progreso de las fuerzas productivas.

En nuestro país se produjo una situación similar en el período de la NEP de Lenin.

¿Cuál fue el elemento de la base de la propiedad privada que necesitó la economía socialista, entonces en formación? Fue las relaciones monetario-mercantiles o relaciones de valor. Dado que en aquella época aún se desconocía la forma de manifestación y acción de la ley del valor en la sociedad socialista, fue necesario retroceder temporalmente a las relaciones monetario-mercantiles en su forma capitalista “habitual”.

Este retroceso estratégico se efectuó bajo el control total del Estado proletario y rápidamente produjo los frutos esperados, es decir, la reanimación general de las fuerzas productivas y, sobre esta base, una cierta estabilización política.

Sin embargo, no se deben exagerar los logros de la NEP. En un principio, la NEP no podía resolver ninguno de los problemas que se le planteaban a la Rusia Soviética, en la vía de desarrollo SOCIALISTA que había sido elegida. Todo lo que pudo hacer fue recuperar el 75%, frente al nivel de 1913, de la industria rusa que había sido destruida por la guerra imperialista, por la gestión disparatada de los “demócratas” de entonces (Gobierno Provisional), por la revuelta de los guardias blancos y de la intervención extranjera. La industria sólo comenzó a sobrepasar el nivel de 1913 con el lanzamiento de la industrialización socialista, en 1926. La producción mercantil de cereales, en 1927, apenas representaba la mitad de la producción anterior a la guerra. En 1929 fue necesario introducir el sistema de abastecimiento por señas en una serie de productos alimenticios y bienes de consumo esenciales.
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50 Aniversario de Naxalbari, inicio de la Revolución Naxalita

 

La Red de Blogs Comunistas (RBC) está comprometida con la difusión y solidaridad con la Guerra Popular en la India y el Movimiento Naxalita. Por ello, publicamos a continuación el texto (traducido del original por Nuevo Perú) del camarada Varavara Rao, escritor maoísta y líder de la Asociación de Escritores Revolucionarios, acerca del 50 Aniversario del inicio de la Revolución Naxalita en Naxalbari (que se celebra el 23 de mayo), germen de la Guerra Popular Revolucionaria dirigida por el PCI (maoísta) en la India, considerada por el gobierno de Delhi como la mayor amenaza para la seguridad del país, es decir, para los intereses del capital local y multinacional y de la oligarquía hindú.

Fue el 25 de mayo de 1967 cuando se produjo en Naxalbari la ocupación de tierras por los campesinos desposeídos y se declaró el derecho a cultivarlas, dando muchos de ellos sus vidas para protegerlas contra la brutal intervención de las fuerzas armadas estatales, siendo aquel el punto de inicio de la conocida Revolución Naxalita que sigue hoy, bajo la dirección del PCI (maoísta), poniendo en jaque al gobierno fascista-capitalista de la India, bajo la dirección del PCI (maoísta).

La Red de Blogs Comunistas se une a la celebración del 25 de mayo, Aniversario del inicio de la Revolución Naxalita, del Movimiento Naxalbari,

 

!Viva el la Revolución Naxalita!
!Viva la Guerra Popular de la India!

!Gloria a los mártires de Naxalbari!

***

 

En la India el levantamiento armado revolucionario de los campesinos de Naxalbari, del que se cumplen 50 años, se inspiraba en la Gran Revolución Cultural Proletaria China. Naxalbari fue un acontecimiento clave en la historia bajo el liderazgo de Com. Charu Majumdar – uno de los dos grandes líderes, maestros y fundadores del PCI (Maoísta), junto con Kanhai Chatterjee, acontecimiento que marcó un nuevo comienzo en la historia de la revolución democrática del país”.

En la India, el levantamiento armado revolucionario campesino de Naxalbari, que cumplirá su 50° aniversario – fue influenciado e inspirado por la Gran Revolución Cultural Proletaria de China. Naxalbari fue un acontecimiento que abrió brecha bajo el liderazgo del C. Charu Majumdar – uno de los dos grandes líderes, maestros y fundadores del CPI (maoísta, C. Charu Majumdar y Kanhai Chatterjee – que marcó un nuevo comienzo en la historia de la revolución democrática del país “.
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!Por la patria! !Por Stalin! De la historia de las protestas políticas en la URSS

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La Red de Blogs Comunistas (RBC) ha traducido un texto escrito por Lavrentiy Gurdzhiyev sobre la historia de las protestas políticas en la Unión Soviética, en concreto acerca de los disturbios de los trabajadores del Caúcaso a favor de Stalin después del XX Congreso del PCUS, cuyas mentiras sirvieron de cortina de humo para dar paso a las reformas antisocialistas que los jruschevitas fueron aprobando y que, aunque pasaron inadvertidas para muchas personas debido a la traicionera retórica marxista-leninista que ocultaba la degeneración procapitalista del país, si que provocó indignación en algunos sectores del Partido y entre la población adquirió a veces tintes de estallido.

El siguiente texto describe los acontecimientos en la capital de Georgia, Tbilis, en 1956 y en 1989, y los de Sumgaít, en Azerbaiyan, en 1963 y 1988, comparando las razones y objetivos que marcaron los disturbios en ambas fechas: en 1956 y 1953 la juventud y los trabajadores, imbuídos en el espíritu del estalinismo, lanzaban, entre otras, la siguiente consigna: “¡La patria socialista está en peligro!”; en 1988 y 1989, inflamados por la atmósfera enfebrecida de la Perestroika, gritaban: “¡Abajo el socialismo, abajo la Unión Soviética, abajo los comunistas!”.

El autor nos recuerda que fueron los que provocaron las protestas de finales de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo XX, ahogándolas en sangre, los mismos que aplicaron políticas antisocialistas que fueron haciendo regresar a la URSS hacia el capitalismo y se alegraron, finalmente, de las protestas de finales de los ochenta, en el marco de la destrucción final del socialismo y el reparto del poder y la riqueza entre una minoría ya abiertamente burguesa.

 

 

¡POR LA PATRIA! ¡POR STALIN!

DE LA HISTORIA DE LAS PROTESTAS POLÍTICAS EN LA URSS, por Lavrentiy Gurdzhiyev
Traducido el 8 de abril de 2017 al inglés por Polina Brik, del American Party of Labor

Traducido al castellano de la versión inglesa por la Red de Blogs Comunistas (RBC)

En la actualidad, la mayoría de los comunistas soviéticos y extranjeros, y la izquierda en general, han llegado a la conclusión de que, desde mediados de la década de los 50, la línea revisionista y oportunista triunfó en la Unión Soviética y en el resto del campo socialista. A partir del XX Congreso del PCUS cabe distinguir en la historia de la URSS entre los periodos genuinamente soviéticos y los veladamente antisoviéticos. El carácter abiertamente antisoviético y anticomunista de la llamada Perestroika era ya manifiesto. La base ideológica y práctica de los revisionistas y oportunistas durante todos esos años fue un sucedáneo siniestro y camuflado del anticomunismo: el antiestalinismo, a veces declarado, otras encubierto, pero siempre inalterable.

La actuación de fuerzas contrarrevolucionarias, en ocasiones declaradas, solapadas otras, dentro de la Unión Soviética y del movimiento comunista mundial, ha sido ampliamente investigada por historiadores, economistas y periodistas de diferentes países, y es bastante conocida del público progresista. Lo que se ha estudiado mucho menos son los testimonios de resistencia popular e interna del Partido ante la oleada contrarrevolucionaria de Jruschev.
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Dos muertes

 

Moscú. Octubre de 1917.

 

Un cadete zarista se mueve por los tejados y dispara hacia la plaza soviética, matando a incautos transeúntes.

Una joven aparece en el Soviet de Moscú y anuncia que quiere ayudar a la revolución espiando a los cadetes. Un camarada, con un Mauser en el cinturón, le advierte con severidad que si los engaña, le dispararán; y si los blancos se enteran de que ella es una espía, también le dispararán. Pero ella insiste en llevar a cabo la misión. Ellos le dan un pase “rojo” y un falso documento en el que se dice que ella es la hija de un oficial que vive en Pokrovka.

Pasa el puesto de control, mostrando su pase, que luego esconde al moverse en territorio blanco. Los cadetes la rodean y la llevan a su academia/sede. Dice que su padre murió en la guerra con los alemanes y que sus dos hermanos están en destacamentos de cosacos. Está de voluntaria para trabajar como enfermera. Los cadetes la aceptan y le dan un té.

Uno de los cadetes se pone la ropa en mal estado de un trabajador que acaba de ser asesinado, incluyendo su chaqueta con un agujero de bala en el pecho. A continuación, se dispone a viajar a Pokrovka para verificar su historia. En Pokrovka encuentra a un hombre que le dice que allí sólo vivía una mujer burguesa. Que ha estado desaparecida desde la mañana… tal vez fuese arrestada.

De vuelta a la academia, los cadetes están rodeando a la mujer. Le dan sus dulces, tocan canciones en el piano, y le regalan flores. También se comprometen a deshacerse de esa horda grosera de rojos. Le dicen que están planeando, muy pronto, un ataque en el mercado de Smolensk.

A la mañana siguiente, de camino a la enfermería, la mujer se sorprende al ver a un trabajador con una camisa rosa de algodón yaciendo muerto en el suelo delante de una pared blanca,con un agujero de bala en la cabeza. “Un espía“, le dice un cadete.

Ella se pasa el día vendando heridas, y a la segunda noche, dice que tiene que ir a casa a mirar cómo están sus hermanas. Los cadetes se ofrecen para darle un escolta, pero ella se niega. De camino a casa, pierde el rumbo en la oscuridad, pasando por un edificio en llamas.
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La obrera en la Rusia soviética

 

El siguiente texto de Inessa Armand se publicó en “Bulletin Communiste“, nº17, el 8 de julio de 1920. Firmó el artículo como Heléne Blonina. Inessa Armand fue dirigente del Departamento de la Mujer del Secretariado del Comité Central del Partido Bolchevique.

 

El poder soviético ha sido el primero en crear las condiciones en la que la mujer podrá coronar, finalmente, la obra de su propia emancipación.

En el curso de los siglos, ha sido esclava. Al principio, bajo el reino de la pequeña producción, lo fue de la familia; después, con el desarrollo del capitalismo, pasó a serlo por triplicado: en el Estado, en la fábrica, en la familia.

Ha sido así no solo bajo el régimen zarista, bárbaro y subdesarrollado, sino también en las «democracias» más «civilizadas» de Europa occidental y de América.

Bajo el régimen burgués se priva a la obrera de los escasos derechos políticos que se otorgan al obrero. En la fábrica, en el taller, está todavía más oprimida, más explotada que el obrero, porque el patrón usa su poder para oprimirla no solamente en su calidad de proletaria, sino también para infligirle todo tipo de ultrajes y violencia en tanto que mujer. Y en ningún sitio ni en ningún momento, la prostitución, el fenómeno más repugnante, el más odioso de la esclavitud asalariada del proletariado, se ha extendido tan escandalosamente como bajo el reino del capitalismo.

Las obreras, las campesinas, son esclavas en la familia no únicamente porque sobre ellas pesa el poder del marido, también porque la fábrica, que las arranca de su hogar familiar, no las libera al mismo tiempo de las preocupaciones de la maternidad y de la economía doméstica, con lo que transforma esa maternidad en una pesada cruz insoportable.
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¡Viva el Primero de mayo! Día en que los obreros de todos los países conmemoran su despertar a una vida con conciencia de clase

 

Tras el final del status quo pactado tras los acuerdos de Yalta, en 1945, después de la autodestrucción de la Unión Soviética en 1991 por parte de la clase que hoy gobierna la Federación Rusa, grandes movimientos geoestratégicos y de competencia económica global agitan el mundo. El capitalismo en su fase imperialista se reajusta, después del dominio unipolar por parte de Estados Unidos en los años posteriores a la desaparición de la Unión Soviética, y la cadena que ya definiera Lenin que forma el capitalismo global se rehace entre grandes convulsiones crecientes.

Por un lado, Estados Unidos intenta por todos los medios mantener su dominación, frente a las nuevas potencias capitalistas que le ponen en aprietos en la competencia por los recursos naturales y el control militar o económico de los países donde estos se encuentran; por otro, China y la Federación Rusa intentan hacerse con el control de los territorios donde Estados Unidos está en retroceso,tratando, como la República Popular, de ponerse al frente de la defensa del libre mercado o, como Rusia, implicándose militarmente en sus países aliados para asegurarse un buen lugar en la pole position de los graves conflictos que están por llegar.

La Unión Europea lucha por seguir la estela de estas potencias buscando, de momento, un equilibrio entre el apoyo a su antigua cabeza político-militar, Estados Unidos, pero sin quitar el ojo al resto de potencias, para mantenerse al acecho ante cualquier cambio.

Mientras tanto, esa brutal competencia económica también se expresa en la explotación de la fuerza de trabajo, cuyo coste en las antiguas potencias capitalistas es insostenible para ellos ante las condiciones ínfimas que tienen los trabajadores chinos o rusos, por no hablar de otras potencias emergentes como India o Brasil. Ante la necesidad, según la bárbara lógica capitalista, de competir entre ellos, en Estados Unidos y Europa la represión se acrecienta, intentando poner sobre la espalda de la clase obrera el coste de la lucha interimperialista entre los eslabones de la cadena capitalista.
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Mujeres bolcheviques que lucharon por el socialismo

 

A continuación presentamos a seis de las mujeres bolcheviques más prominentes. Para no hacerlo demasiado extenso, detallamos sólo algunos de los aspectos más destacados de sus vidas.

 

 

Inessa Armand (1875-1920)

 

Inessa Armand nació en París, en 1875. A los 18 años se casó con Alexander Armand, un rico industrial, pero tras 10 años y cuatro hijos, le dejó para irse a vivir con su hermano, Vladimir, con quien tuvo un quinto hijo. Conservó la amistad con su marido durante el resto de su vida, éste mantuvo a todos sus hijos y financió sus actividades revolucionarias.

La cuestión de la mujer la atrajo al socialismo. Creía que era derecho de toda mujer buscar la realización personal y tener una vida socialmente útil. Armand explicó más tarde a su hija Inna, que había adquirido tempranamente “la fuerte determinación de no llegar a ser completamente femenina, sino continuar siendo una persona normal“(1). Se concentró primero en la situación de las prostitutas, viéndolas como una metáfora de la opresión de las mujeres.

En 1903 Armand se hizo marxista. Como relató en 1908, en una carta a su marido: “El hecho es que, en primer lugar, recorrí este camino más tarde que otros. El marxismo no fue una fantasía de la juventud para mí, sino la conclusión de una larga evolución de derecha a izquierda. …este último año, tan reaccionario [1907], que pasé entre el proletariado… me hizo más firme“.(2)

Hasta 1905, había sido detenida tres veces y había cumplido más de seis meses de prisión. En 1907, fue exiliada a Arcángel. Vladimir la siguió hasta allí, pero en 1909 contrajo tuberculosis y se fue a Suiza. Inessa escapó para cuidar de su amante enfermo, pero murió dos semanas después de su llegada.

Después de un período de estudio en Bruselas, se trasladó a París, donde se unió al pequeño grupo de bolcheviques reunidos alrededor de Lenin. Rápidamente se convirtió en una estrecha colaboradora de de Lenin y Krupskaya.
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Libertad para Saidaba y presos del TDF

 

La Red de Blogs Comunistas (RBC) se solidariza con los convocantes de la manifestación del próximo 30 de abril en Delhi y llama a la liberación del Dr. GN Saidaba y resto de presos políticos del Foro Democrático de Telangana, detenidos por denunciar la opresión del gobierno fascista de Modi en la India:

 ¡Libertad para Saidaba y los presos políticos del TDF! 

30 de abril, en Delhi.

El camarada Stalin, líder de la humanidad progresista

 

Artículo escrito por G. Malenkov y traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Problemas”, Nº23, Diciembre de 1949.

 

 

Hace un cuarto de siglo, el camarada Stalin, en nombre del Partido, hizo el juramento de cumplir con honor las enseñanzas de Lenin. El juramento del camarada Stalin sonó como una llamada a la lucha al Partido, a la clase obrera, al pueblo soviético, y fue la estrella guía en la lucha histórica por la transformación de la vida social, por la construcción de la sociedad socialista.

El camarada Stalin condujo a nuestro Partido y al pueblo soviético por el camino de Lenin. Defendió y desarrolló la teoría leninista de la posibilidad de la victoria del socialismo en un solo país. Poniendo en práctica las enseñanzas de Lenin, nuestro Partido, bajo la dirección del camarada Stalin, aseguró la industrialización socialista del país y la colectivización de la agricultura, transformando la Unión Soviética en una gran potencia socialista, industrial y koljosiana.

El camarada Stalin comprendió profundamente, como nadie, las ideas leninistas sobre el Partido marxista de nuevo tipo, defendió la pureza de la doctrina de Marx, Engels y Lenin, desarrolló la teoría marxista-leninista, armó de valor al Partido en la lucha contra innumerables enemigos, forjó y educó cuadros capaces de llevar hacia adelante la obra de nuestro Partido.

El mundo entero vio la grandeza de Stalin en los momentos bruscos de la historia: en Octubre de 1917, en la Guerra civil, en los años de la intervención cuando, con Lenin, dirigió la Revolución Socialista y la lucha para derrotar a los enemigos del Poder soviético, y en la Gran guerra Patriótica, cuando el camarada Stalin dirigió la lucha contra los enemigos más poderosos de nuestra Patria.

Con el gran Lenin, el camarada Stalin creó el primer Estado socialista del mundo. Bajo la bandera de Lenin, bajo la dirección del camarada Stalin, vive, crece y se fortalece nuestra poderosa Patria, el país de la amistad de los pueblos soviéticos.

En la II Guerra Mundial, cuando, sobre el mundo, se cernían las fuerzas oscuras del fascismo, amenazando con liquidar la cultura de la humanidad, el camarada Stalin, al frente de la Unión Soviética, dirigió personalmente la lucha por acabar con las hordas hitlerianas, aseguró la victoria de los pueblos amantes de la paz, y fue el líder reconocido en la ardua lucha por liberar a la humanidad del yugo del fascismo.
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Dzerzhinsky, una figura política de tipo leninista

 

Dzerzhinsky fue uno de los colaboradores más cercanos y leales de Lenin. Miembro de la dirección del Partido Comunista reunido por Lenin, defendió firmemente el leninismo sin importar lo complicado y difícil de la situación, y después de su muerte permaneció leal a las políticas trazadas por él.

“Félix“, recordaba Kliment Voroshilov, destacado estadista soviético y figura del Partido, “siguió el ejemplo de Lenin en todo lo que hizo. Al igual que Lenin, era muy humano y atento con el pueblo, aunque extremadamente exigente e intransigente con los enemigos de la revolución y sus cómplices“.

Lenin valoraba mucho el trabajo que Dzerzhinsky hacía, confiaba en él, y se podría incluso decir que lo cuidaba.

En sus memorias, el bolchevique Ivan Radchenko, destacado economista, describió su encuentro con Lenin, en el que Dzerzhinski también estuvo presente. “Después de que él (Dzerzhinsky) se fuera, Lenin lo caracterizó como un trabajador brillante, hablando de él con una especie de alegría, como quien habla de un amigo leal y confiable.

En situaciones difíciles, cuando algo iba mal, Lenin solía decir: ‘Será mejor que le confíes esto a Dzerzhinsky, seguro que lo hará‘”.

Yelena Stasova, secretaria del Comité Central del PCR (B), escribió: “Todos los que entramos en contacto con Lenin, vimos y sentimos el respeto y apoyo que mostraba por Dzerzhinsky. Era algo natural. El coraje de Dzerzhinsky, la honestidad y la pureza de su vida eran conocidos por todos“.

Por su parte, Dzerzhinsky devolvió la confianza y el apoyo constante de Lenin con una cálida gratitud. “Mostró un gran respeto y una enorme confianza en el genio de Lenin, escuchando sus consejos, leyendo y releyendo sus obras, en las cuales buscaba respuestas a las preguntas más complicadas planteadas por la vida“, escribió la esposa de Dzerzhinsky. “Cuando Félix hablaba por teléfono con Lenin, sabía de inmediato con quién estaba hablando, aunque no supiera de qué se trataba la conversación… La voz de Félix se llenaba de gran admiración y respeto por Lenin“.

Lenin comunicaba constantemente a Dzerzhinsky todo tipo de instrucciones, demandas, consejos y sugerencias, y estaba seguro de encontrar una respuesta inmediata y voluntaria.
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La electricidad en los koljoses

 

La revolución soviética de 1917 dio nueva vida a la aldea rusa. El germen de esta nueva vida fue la electricidad. Vladimir Lenin, el fundador del Estado soviético, fue el iniciador de la electrificación de la aldea rusa.

En noviembre de 1920, se encendió la luz eléctrica en las casas rurales de la aldea de Yaropolets, próxima a Moscú. Era como un faro que llamaba a una vida mejor y también un ejemplo para los pueblos vecinos. Una tras otra, comenzaron a levantarse centrales eléctricas rurales. Fueron puestas en explotación las de Vladychino, Ostashevo, Kashin, Burtsevo, etc. Lenin asistió a la inauguración de la central eléctrica de Yaropolets. Allí, informó a los campesinos reunidos que el Gobierno soviético estaba preparando un plan para la electrificación de toda Rusia. Puesta en funcionamiento, la pequeña central eléctrica, con la gran ayuda de Lenin, fue como un símbolo del gran aumento de la electrificación en la aldea soviética, que alcanzó su auge durante los planes quinquenales de Stalin.

Sólo en 1940 fueron construidas y puestas en funcionamiento 152 centrales hidroeléctricas rurales con una potencia total de más de 12.000 kilowatts. Más de 700 koljoses y 60 estaciones de máquinas y tractores recibieron corriente eléctrica. La guerra impidió cumplir integramente la construcción proyectada.

Sin embargo, incluso en los días más dolorosos de la guerra, el jefe del pueblo soviético, Stalin, se preocupó constantemente del bienestar de koljosianos. En febrero de 1945, el generalísimo Stalin firmó un decreto referente al fomento de la electricidad rural. En el mismo año, casi en todas partes, comenzaron a levantarse centrales eléctricas rurales. Se puede juzgar el volumen de la electrificación en la aldea soviética por el hecho de, sólo en la Federación Rusa, haber sido construidas, durante el pasado año (1944), nada menos que 1.001 centrales eléctricas rurales.

Actualmente, están electrificadas más de 6.500 koljoses y 2.200 parques de tractores y de maquinaria agrícola. Con esto, se reinició la gran obra de electrificación de la aldea. La Unión Soviética dispone de lo necesario para aumentar la electrificación del campo. Así lo demuestra, por ejemplo, la experiencia de la región de Sverdlovsk, en los Urales, que actualmente tiene más de la mitad de sus koljoses electrificadas; durante el presente año, se ha planeado eletrificar el resto. Lo más económico y práctico en la electrificación rural es la construcción de centrales hidroeléctricas.
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La importancia de la teoría

 

Hay quien supone que el leninismo es la primacía de la práctica sobre la teoría, en el sentido de que para él lo fundamental es aplicar los principios marxistas, “dar cumplimiento” a estos principios, al tiempo que manifiesta bastante despreocupación por la teoría. Sabido es que Piejánov se burló más de una vez de la “despreocupación” de Lenin por la teoría, y en especial por la filosofía. También es sabido que muchos leninistas ocupados hoy en el trabajo práctico no son muy dados a la teoría, por efecto, sobre todo, de la enorme labor práctica que las circunstancias les obligan a desplegar. He de declarar que esta opinión, por demás extraña, que se tiene de Lenin y del leninismo es completamente falsa y no corresponde en modo alguno a la realidad; que la tendencia de los militantes ocupados en el trabajo práctico a desentenderse de la teoría contradice a todo el espíritu del leninismo y está preñada de grandes peligros para la causa.

La teoría es la experiencia del movimiento obrero de todos los países, tomada en su aspecto general. Naturalmente, la teoría deja de tener objeto cuando no se halla vinculada a la práctica revolucionaria, exactamente del mismo modo que la práctica es ciega si la teoría revolucionaría no alumbra su camino. Pero la teoría puede convertirse en una formidable fuerza del movimiento obrero si se elabora en indisoluble ligazón con la práctica revolucionaria, porque ella, y sólo ella, puede dar al movimiento seguridad, capacidad para orientarse y la comprensión de los vínculos internos entre los acontecimiento que se producen en torno nuestro; porque ella, y sólo ella, puede ayudar a la práctica a comprender, no sólo cómo se mueve y hacia dónde marchan las clases en el momento actual, sino también cómo deben moverse y hacia dónde deben marchar en un futuro próximo. Quién sino Lenin dijo y repitió decenas de veces la conocida tesis de que:

Sin teoría revolucionaria no puede haber tampoco movimiento revolucionario” (1).

Lenin comprendía mejor que nadie la gran importancia de la teoría, sobre todo para un partido como el nuestro, en virtud del papel de luchador de vanguardia del proletariado internacional que le ha correspondido y de la complicada situación interior e internacional que lo rodea. Previendo en 1902 este papel especial de nuestro Partido. Lenin consideraba ya entonces necesario recordar que:

Sólo un partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir la misión de combatiente de vanguardia“. (2).

No creo que haya necesidad de demostrar que ahora, cuando la predicción de Lenin sobre el papel de nuestro Partido se ha convertido ya en realidad, esta tesis de Lenin adquiere una fuerza y una importancia especiales.
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La vida de Chu Teh

 

Nació en Ma-An-Chuang, en la provincia de Szechwan, al norte de China. Su apellido es Chu (Rojo). Su padre lo llamó Teh (Virtud). Siendo muy pequeño realizó, como en una profecia, esa combinación de caracteres contenidos en las dos palabras de su nombre: Chu Teh.

Chu Teh trabajó duramente en una gran casa de campesinos. Era el encargado de todo el trabajo de la granja: vigilaba y guardaba el ganado, llevaba agua a los vecinos del pueblo.

Con la misma tenacidad que demostraría más tarde como comandante en jefe del Ejército Popular de Liberación del pueblo chino, con más de 3 millones de hombres, aprendió a leer en la escuela del pueblo y perfeccionó su físico, ya robusto por la gimnasia, con el fin de convertirse en instructor de cultura física en la escuela primaria.

Desde el día en que, en 1909, ingresó en la Academia Militar de Yunán, su vida ha sido una lucha sin tregua contra los tiranos. El recuerdo de la amarga vida de los campesinos explotados no lo abandonaría jamás.

 

Contra los señores de la guerra

 

Se unió a los hombres de Tung-Hui, la primera sociedad revolucionaria fundada por Sun Yat-sen. Con ocasión de la revolución de 1911 que derrumbó la dinastía manchú y estableció la Republica en China, Chu Teh comandó una compañía de revolucionarios. Estaba al frente de un regimiento cuando la revuelta de Yenán, en 1916, ayudó a liquidar la dictadura del señor de la guerra Yuan Shi-kai.

En 1920 formó parte del levantamiento que persiguió al señor de la guerra Tang Chi-yao de Yunnan. Pero Tang resistió y regresó, y Chu Teh fue obligado a retirarse. Se marchó de Yunnan a Szechwan a través de la provincia de Sikiang.

Catorce años después, el conocimiento de ese itinerario se revelaría importantísimo cuando tuvo que dirigir al Ejército Rojo chino en la maravillosa “Gran Marcha”.
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La Universidad de Moscú

 

La Universidad Estatal de Moscú fue fundada en 1755 como centro de “cultura y estudio ruso”por iniciativa del gran científico ruso Mirrail Lomonosov, cuyo nombre encabeza actualmente. Durante sus 190 años de existencia, la Universidad se ha encargado honorablemente de su misión.

A través de sus puertas pasaron escritores famosos como Aleksandr Griboiedov, Mirrail Lermontov, Ivan Goncharov y Anton Chejov, además de eminentes figuras como Alexander Hertzen y Vissarion Belinsky.

Dentro de los muros de la Universidad trabajaron grandes genios que enriquecieron el patrimonio del conocimiento humano: Nicholas Jukovski, que sentó las bases de la aerodinámica experimental y allanó el camino de la aviación rusa; Aleksandr Stoletov y Piotr Liebedev, que cavaron los cimientos de la física teórica y experimental en Rusia; Clementi Timiriazev, una de las figuras más prominentes de las ciencias naturales y miembro de más de 40 academias, universidades y sociedades científicas en el mundo; Aleksandr Sievertsov, uno de los principales representantes de la teoría evolutiva; Ivan Setchenov, padre de la escuela rusa de fisiología, autor de “Reflejos cerebrales”; Dmitry Anuchin, científico polimorfo, eminente en las esferas de la geografía, arqueología, etnografía y antropología; Alexei Pavlov, fundador de la geología cuaternaria rusa.

Los nombres de los más grandes historiadores rusos también están ligados a la Universidad de Moscú, hombres cuyas obras han sido traducidas a los principales idiomas extranjeros: Sergei Solovyov, Vasily Kliutchevski y Pavel Vinogradov. Los estudios más importantes de este último sobre la historia social de la Inglaterra medieval fueron publicados en Oxford y sirven de guía para las investigaciones de los eruditos ingleses contemporáneos sobre la Edad Media.
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Arquitectura constructivista soviética de los años 30 y 40

 

La arquitectura de los años 30 y 40 en la Unión Soviética, estuvo marcada inicialmente por el movimiento Constructivista, el que crea un estilo de diseño que fué característico de la arquitectura soviética de la era. La arquitectura oficial buscó nuevas formas de expresión plasmando un estilo monumental con ribetes ornamentalistas y figurativo. Durante este período en Moscú se llamó a los arquitectos soviéticos a participar en una serie de grandes concursos para edificios públicos de tipo monumental.

A pesar que estos proyectos nunca se construyeron, dejaron ejemplos del mayor interés.

 

Edificio para el Comisariado Popular de la Industria Pesada, A. Vesnin, V, Vesnin, S. Lyaschenko. 1934

Se trataba de un proyecto de mas de cien mil m2 ubicado en 4 hectáreas de terreno en plena Plaza Roja frente al Kremlin, lo que representaba una total remodelación de la misma.

 

 

Edificio para el Comisariado de la Industria Pesada, I. Fomin, P. Abrosimov, M. Minkus. 1934

Otro proyecto presentado al concurso es el de Ios arquitectos I. Fomin, P. Abrosimov y M. Minkus. Fomin fué un representante de la escuela neoclásica de arquitectura de San Petersburgo, obteniendo bastante prestigio antes de la revolución de 1917. En los años 20, dominados por el Constructivismo, Fomin se mantuvo fiel a su escuela inicial, adaptando la terminología neoclásica al nuevo orden proletario. Este edificio muestra un extraordinario ejemplo de estas ideas llevadas al diseño de un conjunto monumental para el Comisariado de la Industria Pesada.

 

 
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El hombre del timón

 

No ignoramos que, según ha dicho el propio Stalin, “han pasado los tiempos en que los grandes hombres eran los principales creadores de la historia“; pero si bien hay que negar el papel exclusivo ejercido sobre los acontecimientos por el “héroe”, tal como lo presenta Carlyle, no se puede discutir su papel relativo. También en este caso cabe pensar que lo que es idéntico se obedece. El gran hombre es aquel que, previendo el curso de las cosas, se le adelanta en vez de seguirlo y actúa preventivamente contra algo o en favor de algo. El héroe no inventa la tierra desconocida, pero la descubre. Sabe suscitar los vastos movimientos de masas -que son, sin embargo, espontáneos-: hasta tal punto conoce sus causas. La dialéctica, bien aplicada, extrae del hombre lo que contiene e igualmente de un acontecimiento. En todas las grandes circunstancias hace falta un gran hombre que sirva de máquina centralizadora. Lenin y Stalin no han creado la historia, pero la han racionalizado. Han acercado el porvenir.
Cuando se pasa de noche por la plaza Roja, entre esta vasta decoración que parece desdoblarse -lo que es de ahora, es decir, de la nación de numerosas criaturas del Globo, y lo que es de antes de 1917 (lo que es antediluviano)- parece que el que yace en la tumba central de la plaza nocturna y desierta es el único que no duerme en el mundo y que vela por lo que irradia todo en torno suyo, ciudades y campos. Él es el verdadero guía, el que hacía reír a los obreros al demostrarles hasta qué punto era a la vez maestro y camarada. Es el hermano paternal que ha cuidado realmente de todos. Aunque no le hayáis conocido él os conocía de antemano y se ocupaba de vosotros. Quienquiera que seáis, tenéis necesidad de este bienhechor.
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Las mujeres en la prehistoria: del comunismo primitivo a la esclavitud

 

Por Formación de Mujeres Comunistas Madrid.

Para descargar el PDF: https://www.dropbox.com/s/4tiwhyy8mhpjgfa/la%20creaci%C3%B3n%20del%20patriarcado%20del%20comunismo%20primitivo%20a%20la%20esclavitud-Definitivo.pdf?dl=0

 

La necesidad de abordar el surgimiento y la configuración del sometimiento de las mujeres en
occidente se hace cada vez más evidente a la luz de las líneas y análisis retrógrados y
reaccionarios de sectores del movimiento comunista, que a día de hoy continúan negando la
existencia de la subordinación histórica de las mujeres.

Investigar en qué medida la posición de las mujeres ha venido influida y determinada por el
modo de producción de cada época será el pilar de esta publicación. Analizar las circunstancias
de las mujeres en la Prehistoria con anterioridad al establecimiento de las clases sociales y la
propiedad privada y la familia patriarcal es igualmente indispensable para conocer cuáles han
sido los elementos que han configurado la subordinación de las mujeres en los orígenes de la
humanidad.

Las investigaciones que se han elaborado acerca de las relaciones prehistóricas están
necesariamente afectadas por la subjetividad de quien las realiza y la mirada social concreta de
lo estudiado. No hace falta retroceder mucho en el tiempo para comprobar que la visión de la
mujer prehistórica se ha presentado como pasiva y sexual. Este binomio se ha proyectado
desde la actualidad hacia las organizaciones sociales de los primeros homínidos, y se ha
pretendido difundir que sus actividades en cuanto a la comunidad estaban configuradas de tal
forma que los hombres eran los sujetos cazadores y proveedores de alimentos y mujeres
pasivas encargadas exclusivamente de la cría y protección de los hijos. A lo largo de este texto
vamos a ver que éstas y otras posturas no responden a la realidad de las relaciones entre los
miembros de las primeras comunidades prehistóricas, ni tampoco a la realidad de las que
paulatinamente se conformaron hasta el surgimiento del patriarcado.

La postura acerca de la existencia de un matriarcado universal antecesor de un orden patriarcal
también ha sido un importante eje en los estudios antropológicos y sigue suscitando debate. F.
Engels, basándose en autores como Bachofen y Morgan, planteó esta tesis con la finalidad de
demostrar que la dominación sobre las mujeres no es un hecho natural e inmutable, sino que
tiene un origen concreto muy conectado con el surgimiento de propiedad privada y la sociedad
de clases.
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¿La competencia, la lucha interburguesa y la guerra interimperialista son cosas del pasado?

¿La competencia, la lucha interburguesa y la guerra interimperialista son cosas del pasado? (un artículo de Victoria de los Oprimidos y Explotados, miembro de la Red de Blogs Comunistas)

 

***

 
Muchos han sido los que han afirmado, en el pasado, que la nueva situación económica no es equiparable a la que vivieron Marx y Engels y el camino de acción, en consecuencia, no puede ser el mismo. Los falsos comunistas y fingidos revolucionarios argumentaban que los autores del Manifiesto Comunista nunca conocieron una economía monopolista, sino una economía competitiva con muchas pequeñas empresas y un mundo dividido en varias potencias, muy diferente a la realidad que aparecía en el siglo XX.

Karl Kautsky, que fue uno de los primeros exponentes, defendió la tesis de que las contradicciones interburguesas e interimperialistas habían desaparecido o menguado sustancialmente, pues el monopolismo conducía a su eliminación. Para Kautsky la competencia había muerto en la época del imperialismo y la producción, la distribución y el consumo eran planificados por los monopolios evitandoasí los aspectos negativos del anarquismo del capitalismo. De esta concepción surgió su teoría revisionista del “ultraimperialismo”, teoría que buscaba desarmar el movimiento comunista internacional y, a la vez, promover, durante la Primera Guerra Mundial, la lucha de la clase obrera a favor del estado burgués con la excusa de la defensa de ––– patria frente a la potencia hegemónica mundial.

Frente a la teoría revisionista de kautsky hubo réplicas de varios marxistas de la época. Primero Hobson y después Lenin señalaron que “La principal característica del imperialismo moderno es la competencia de imperios rivales”. Los revisionistas no querían recordar las explicaciones de Karl Marx referentes a la concentración del capital como proceso dialéctico, según las cuales a la vez que se genera una tendencia principal a la acumulación y unión del capital se promueve también su subdivisión, no siendo este un proceso uniforme ni lineal. No se puede entender la etapa del monopolismo como una negación de su etapa anterior, la economía de la competencia, sino todo lo contrario: como la intensificación de la competencia bajo distintas formas. El monopolio no es lo contrario de la competencia, sino que la competencia es lo contrario del monopolio; primero existieron los monopolios feudales y fue después cuando apareció la competencia capitalista.
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Winston Churchill, un maníaco genocida

 

Es adulado en Gran Bretaña y considerado un héroe de la nación. También fue votado como “el mejor británico” de todos los tiempos. Pero en las siguientes líneas contaremos la verdadera historia de Churchill, la historia de un supremacista blanco cuyo odio a los indios llevó a cuatro millones de personas a morir de hambre. Un hombre que odiaba tanto al pueblo irlandés que ideaba diferentes maneras de aterrorizarlo. Un matón racista que atacaba al pueblo negro en África y en Gran Bretaña. Este es el verdadero juicio de Winston Churchill, el enemigo de toda la humanidad.

 

Afganistán:

Churchill descubrió su amor por la guerra durante la época que pasó en Afganistán. Allí dijo que “todos aquellos que se resistan serán asesinados sin piedad” porque los pashtunes necesitan “reconocer la superioridad de la raza“. Creía que los pashtunes necesitaban ser escarmentados, en sus escritos recordaría cómo participaba en los incendios de las aldeas y las casas del pueblo:

Hemos procedido sistemáticamente, aldea por aldea, y hemos destruimos las casas, vaciamos los pozos, derribamos las torres, cortamos los grandes árboles que daban sombra, quemamos las cosechas y destrozamos los embalses” – Churchill sobre cómo los británicos actuaron en Afganistán, y cómo estaba de feliz por participar en ello.

Churchill también escribiría sobre cómo “cada miembro de la tribu capturado fue torturado o asesinado“. Orgulloso del terror que ayudó a infligir al pueblo de Afganistán, Churchill estaba encaminado a convertirse en un maníaco genocida.

 

Grecia:

El ejército británico, bajo la dirección de Churchill, perpetró una masacre en las calles de Atenas en diciembre de 1944. 28 manifestantes fueron asesinados y 128 heridos. Los británicos exigieron que todos los grupos guerrilleros fueran desarmados el 2 de diciembre de 1944. Al día siguiente, 200.000 personas salieron a las calles, y fue entonces cuando el ejército británico, bajo las órdenes de Churchill, volvió sus armas contra el pueblo. Churchill consideraba que el ELAS (Ejército de Liberación del Pueblo Griego) y el EAM (Frente de Liberación Nacional) eran unos “miserables bandidos” (hay que recordar que éstos fueron los mismos que expulsaron a los nazis). Sus acciones se basaban en su odio y paranoia por el comunismo.
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Entre versos y revolución, los poemas favoritos de “El Che”

Poemas de el che

 

Guevara, desde su adolescencia, se vio interesado por el mundo de la literatura, la biblioteca de su casa muy pronto se vio invadida por libros de literatura universal, de historia, de psicología, arte, aventuras, incluso había libros traducidos al francés, ejemplares de las obras de Marx, Engels, Lenin y, sobre todo, libros de filosofía, tema con el que se familiarizaría para después, a sus 17 años, redactar su propio diccionario filosófico.

Hombre de una gran cultura, interesado desde pequeño por la lectura, como lo afirmaría tiempo después su gran amigo Alberto Granados: “A los 14 años leía a Freud, se enamoró también de la poesía de Charles Baudelaire… leyó a Dumas padre, a Verlaine y a Mallarmé en su lengua original. Posteriormente, bajo la influencia de los republicanos exiliados, se volvería hacia Federico García Lorca y Antonio Machado… También se aficionó al poeta chileno Pablo Neruda…”

Justamente, su gran amigo Granados fue quien lo acompañó en esta gran aventura, esa metamorfosis en la que Ernesto se vio inmiscuido desde su llegada a Buenos Aires, esa vida de lucha y gritos revolucionarios, esa vida llena de peligro y muerte. Esa vida que lo llevaría a esconderse y luchar desde la clandestinidad que le proporcionaba la Sierra Maestra. Justamente fue Granados quien lo acompañó en esos largos viajes por América, viajes que acabarían de transformarlo no sólo en el joven revolucionario que conocíamos y que muchas generaciones toman ingenuamente como estandarte para rebelarse ante ideas y sociedades que poco a poco los matan, sino que lo convertía, a su vez, en ese poeta incansable, en ese trovador de la Sierra Madre, en aquel fantasma que recitaba poemas de Manchado en la penumbra del olvido. Al regresar de su viaje por América, el Che escribiría en su diario: “(…) Que nuestra vista nunca fue panorámica, siempre fugaz y no siempre equitativamente informada, y los juicios son demasiado terminantes (…) El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra Mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí.” Después de leer este pequeño fragmento me es imposible no pensar en el joven poeta Rimbaud, que escribiría en una carta que poco después se titularía “Carta del Vidente”: “Yo es otro” o en francés: (Je est un autre). Muy a su modo, Ernesto Guevara también renunciaba a su antigua identidad, a sus viejas ideas, para convertirse en un hombre renovado, un hombre lleno de hambre de justicia y belleza poética.

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Sobre los cuadros

 

Camaradas: Nuestros acuerdos, incluso los más justos, quedarán sobre el papel, si no tenemos hombres capaces de llevarlos a la práctica. Y aquí, no tengo más remedio que decir, desgraciadamente, que uno de los problemas más importantes, el problema de los cuadros, ha pasado casi desapercibido en nuestro Congreso.

En torno al informe del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, discutido por espacio de siete días, hablaron numerosos oradores de diversos países y sólo alguno que otro se detuvo de pasada sobre este problema extraordinariamente esencial para los Partidos Comunistas y el movimiento obrero. En su actuación práctica, nuestros Partidos están aún muy lejos de tener conciencia de que los hombres, los cuadros, lo deciden todo.

La actitud despectiva ante el problema de los cuadros es tanto más inadmisible, cuanto que constantemente perdemos en la lucha una parte de nuestros cuadros más valiosos. Pues, nosotros no somos una sociedad científica, sino un movimiento combativo, que está constantemente en la línea de fuego. Nuestros elementos más enérgicos, más audaces y conscientes luchan en primera fila. El enemigo se ceba especialmente en ellos, en la vanguardia, los asesina, los arroja a las cárceles y campos de concentración, los somete a torturas horribles, especialmente en los países fascistas. Esto agudiza, de un modo particular, la necesidad de completar, de formar y de educar constantemente nuevos cuadros.

El problema de los cuadros adquiere también una agudeza especial por otra razón: porque bajo nuestra influencia se despliega el movimiento de masas del frente único, del que se destacan muchos miles de nuevos activistas proletarios. Además, a las filas de nuestros Partidos, afluyen no sólo elementos revolucionarios jóvenes, obreros que se van revolucionarizando y que jamás han tomado parte hasta ahora en el movimiento político. También vienen a nosotros, muy a menudo, antiguos miembros y activistas de los partidos socialdemócratas. Estos nuevos cuadros exigen una atención especial, sobre todo en los Partidos ilegales, tanto más, cuanto que estos cuadros, poco preparados teóricamente, se enfrentan en su labor práctica con los problemas políticos más serios y que ellos mismos tienen que resolver.

El problema de una política justa de cuadros es la cuestión más actual para nuestros partidos, para la Juventud Comunista y para todas las organizaciones de masas, para todo el movimiento obrero revolucionario.

¿En qué estriba una política justa de cuadros’?
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