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Cómo funcionaba la democracia soviética en los años 30

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Este texto fue transcrito por George Gruenthal del manuscrito de las “Memorias” de Sam Darcy(1), capítulo XX, pp. 25-31, Biblioteca Tamiment, Nueva York.

 

(…) En diciembre de 1936, el Partido Comunista debía celebrar las elecciones anuales de sus dirigentes. Hasta entonces, las candidaturas y elecciones para cargos del partido habían sido siempre hechas abiertamente. Pero debido a esta práctica, había miembros que se sentían a menudo limitados para expresar su oposición a ciertas figuras poderosas de los comités ejecutivos, por temor a represalias. El Comité Central decidió, entonces, someter a toda la dirección a una prueba para saber si sus miembros tenían realmente la aceptación de las bases. Aquellos que realizaban un servicio público útil serían, probablemente, reelegidos, mientras que aquellos que estaban aferrados a una sinecura y a un lugar de poder, dificilmente mantendrían sus cargos. Con este fin se introdujo el voto secreto.

Los resultados fueron sorprendentes. En algunas organizaciones distritales del partido, direcciones enteras fueron eliminadas de sus funciones. En otras hubo una sanción severa contra la dirección a través de un fuerte voto de oposición, sin embargo, en su conjunto, la dirección nacional del partido recibió un rotundo apoyo. El partido se sintió fuertemente reforzado por los nuevos cuadros elegidos y por la eliminación de aquellos que se habían convertido en burócratas empedernidos y ya no eran bien vistos en cargos de la dirección.

Desde la implantación del poder soviético, la lucha contra la burocracia constituía una de las principales tareas llevadas a cabo por los dirigentes más responsables. El nepotismo, el favoritismo y las prácticas de los grupos fraccionistas habían creado una situación insana: cuando alguien llegaba a un puesto de responsabilidad, en la industria o al servicio del Estado destacaba inmediatamente como adjuntos a todas las personas que, por una razón u otra, las favorecía y las colocaba en los mejores puestos bajo su competencia.

Con frecuencia, estas personas no estaban cualificadas, e incluso cuando lo estaban, la sensación de que tenían un protector las llevaba a convertirse en personas perezosas y burocráticas. Además de eso, estos dirigentes tendían a aumentar el personal por encima de las necesidades de la empresa, ya fuese porque querían “cuidar” de todos sus amigos, o fuese porque sentían que cuantas más personas estuviesen bajo su control mayor sería su influencia.
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Fascismo en EE.UU.

Police Attacking African American Man

 

A continuación publicamos un extracto del libro “High Treason” del escritor norteamericano Albert E. Kahn, relativo a los acontecimientos que sucedieron en agosto de 1949 en Peekskill, USA., que revelan un aspecto poco divulgado de los EE.UU.

 

Diez años antes del proceso de los líderes comunistas estadounidenses, Eugen Hadamovsky, jefe de la radio nazi y ayudante de Goebbels, escribía: “La propaganda y la fuerza nunca han sido antítesis absolutas; el uso de la fuerza puede ser parte de la propaganda. Entre ellas hay un escalón de rangos para ejercer la influencia: de la persuasión gentil a la propaganda salvaje de masas, de la organización de reclutas a la organización de instituciones estatales y paraestatales, del terror individual al terror en masa…

En el verano de 1949, cuando la propaganda anticomunista en EE.UU. llegaba al borde del delirio, ocurrió un acontecimiento que sacudiría el mundo y que parece ejemplificar la tesis de Eugen Hadamovsky.

Mientras que los doce líderes comunistas estaban siendo juzgados en el Tribunal Supremo de Nueva York por presunta propaganda a favor de la fuerza y de la violencia contra el Gobierno, los verdaderos exponentes de la fuerza y de la violencia en EE.UU. entraban en acción a poco menos de 50 millas de distancia.

Fue anunciado un concierto de Paul Robeson para la noche del sábado 27 de agosto de 1949 en el parque Lakeland Acres, cerca de la ciudad de Peekskill, N.Y. La recaudación del concierto debería ir a la sección de Harlem del “Congreso de los Derechos Civiles”, organización dedicada a la defensa de las libertades constitucionales, que fue citada en la lista “subversiva” del Fiscal General Clark.

Cuatro días antes del concierto, el “Evening Star” de Peekskill titulaba: “El concierto de Robeson ayuda al bloque subversivo“. Y el artículo decía: “El tiempo del silencio tolerante que significa aprobación se está acabando…“.

El presidente de la Cámara de Comercio local y otros patrioteros del lugar, tacharon el concierto de “anti-estadounidense”, al tiempo que las organizaciones de veteranos decidían promover manifestaciones y una marcha de protesta.

El concierto nunca se realizó.
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Cómo engordé buscando el hambre en la URSS

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Este informe fue escrito por William H. Duprey (miembro de la delegación de obreros enviado a la URSS, del Sindicato de los Obreros Textiles Unidos de América y de la Federación Americana del Trabajo) y publicado en 1936 en un pequeño libreto de 16 páginas por la Asociación de Amigos de la Unión Soviética del distrito de Nueva Inglaterra (Newbury Street, 12, Boston, Massachusetts), con el título original “How I Got Fat Looking for Starvation in Soviet Russia“.

 

 

Prólogo

 

Fui uno de los doce obreros y campesinos elegidos por los respectivos sindicatos y organizaciones fraternales, bajo los auspicios de la Asociación de Amigos de la UniónSoviética, para visitar la URSS y relatar cómo funciona el socialismo en la práctica. William Randolph Hearst y su cadena de periódicos como el Boston American, el Boston Advertiser, el New York Evening Journal, y otros, han difundido informaciones acerca de que no existen verdaderos sindicatos en la Unión Soviética, de que los ciudadanos soviéticos pasan hambre, de que la Unión Soviética está gobernada por un dictador. Obreros y campesinos fuimos enviados para averiguar si lo que Hearst decía era verdad o mentira. Para ver cómo trabajan y se divierten los ciudadanos soviéticos, lo que comen, cómo funcionan sus sindicatos y explotaciones agrícolas colectivas, si hay desempleo, qué protección tienen en la vejez y en la invalidez, cómo son tratadas las mujeres y los niños, y muchas otras cuestiones.

Entre nosotros había representantes de varios sindicatos, cooperativas y otras organizaciones(1). Cuatro de nosotros somos miembros del Partido Socialista. Había un pequeño agricultor de Michigan, un productor lechero de Winsconsin, un profesor de escuela y un médico. Estaban también representadas varias nacionalidades: lituana, italiana, polaca, judía, afroamericana y franco-canadiense. Entre nosotros también había católicos y protestantes.

Fui elegido en un encuentro realizado en New Bedford, Massachusetts, por obreros textiles y otros, y apoyado por el Sindicato de los Tejedores(2). Varias organizaciones ligadas a la iglesia y clubes religiosos ayudaron a reunir el montante necesario para el viaje.

Soy ayudante de obrero de hilado y trabajo en el proceso final del hilo de algodón, reuniendo y recortando los extremos antes de que entren en los telares. Gano 16,70 dólares por semana. Soy católico practicante, miembro activo del Partido Socialista y ex-miembro de la Guardia Nacional. Frecuenté la escuela parroquial y dejé de estudiar en el sexto curso para comenzar a trabajar. Mi padre es un trabajador textil, miembro del sindicato desde hace cuarenta y cinco años. Soy de ascendencia franco-canadiense, y en casa siempre hablamos tanto inglés como francés.

Es todo sobre quienes somos. Lo más importante es lo que sigue: lo que vimos en la Unión Soviética.
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Mitos de la industrialización soviética (3º y Última Parte)

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La industrialización soviética como “proyecto geopolítico de Occidente”

 

En nuestro país surgió una tropa entera de autores que ven la industrialización exclusivamente a través del prisma de la geopolítica o de la conspiración.

Se ha hecho muy popular la versión según la cual el proyecto de la “industrialización socialista” no fue concebido por los bolcheviques, ni por Stalin, sino por la élite financiera mundial. La misma que en la época había preparado e implementado el proyecto de la “revolución socialista en Rusia”. Pero una cosa es pagar unos cuantos millones de marcos, dólares, libras esterlinas o francos suizos a conspiradores, agentes clandestinos y rebeldes para hacer lo que hoy se llama “revoluciones naranjas”. Otra, completamente diferente, es destinar varios miles de millones de dólares de entonces (hoy serían cientos de miles de millones) a la industrialización. Las cifras difieren en varios órdenes.

La élite financiera comenzó la preparación de la II Guerra Mundial en los años 20 (no vamos a abordar ahora los fines de tal proyecto). Existen, como hechos, muchas pruebas irrefutables de que fue precisamente con ese propósito que la oligarquía financiera de Occidente (anglosajona) llevó a Adolf Hitler al poder en Alemania y más tarde prestó todo tipo de asistencia para la aceleración del desarrollo económico y la militarización del Tercer Reich, alterando completamente las condiciones del Tratado de Paz de París.
De este modo, los autores de la mencionada versión afirman que la ayuda a Hitler y a Alemania por parte de la oligarquía financiera sería sólo la mitad de su proyecto geopolítico. La otra mitad era la ayuda a Stalin y a la Unión Soviética. Afirman que el objetivo de todo esto era poner cara a cara a Alemania y Rusia en la II Guerra Mundial. No voy a detenerme en discusiones geopolíticas. Todas las versiones geopolíticas son atractivas, pero lo más frecuente es que ninguna de ellas se puede demostrar o refutar hasta el fin.

Voy a tratar sólo el aspecto económico y financiero de la cuestión. De hecho disponemos de un sinnúmero de hechos irrefutables que demuestran la ayuda financiera de Occidente a Alemania en los años 20. Esta ayuda fue prestada a través de inversiones, créditos y préstamos, e incluso a través de la reducción y suspensión temporal del pago de las reparaciones de guerra, establecidas en el Tratado de Paz de París. En particular podemos recordar el plan Dawes, aprobado en 1924 por los EE.UU., lo que llevó a Stalin a formular por primera vez en el XIV Congreso del Partido, en 1925, el slogan de la industrialización socialista, como ya hemos dicho.

En un sentido estricto, Occidente no prestó una ayuda benévola a Hitler. Occidente no tiene el hábito de prestar ayuda benévola a nadie. En lo que toca a la participación del capital anglosajón en la recuperación económica de Alemania, existen muchos libros interesantes, por ejemplo, “Wall Street and the Rise of Hitler“, del Investigador estadounidense Antony Sutton. Pero no podemos encontrar un sólo hecho que demuestre que este tipo de ayuda financiera directa fue prestada a Stalin y a la Unión Soviética.

Los partidarios de la versión “conspirativa” citan a menudo la declaración de Louis McFadden, miembro de la cámara baja del Congreso y Presidente del Comité para la Banca y Divisas en los años 20 hasta el comienzo de la Gran Depresión. He aquí su palabras:

Los banqueros internacionales tuvieron una influencia fatídica en el rumbo de la historia de Rusia (…) con la ayuda de la dirección de la Reserva Federal (…) a través del Chase Bank, el gobierno soviético recibió recursos de las arcas de los EE.UU.. Inglaterra también recibió dinero nuestro a través de la Reserva Federal y después lo prestó al gobierno soviético mediante un alto interés (…) la construcción histórica de la central hidroeléctrica de Dnipro fue financiada con dinero retirado ilegalmente de las arcas de los EE.UU. por banqueros corruptos y deshonestos de la Reserva Federal“.
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Mitos de la industrialización soviética (2º Parte)

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El mito de las exportaciones de trigo y las estadísticas

 

Existe el mito arraigado de que la industrialización se llevó a cabo a costa de la exportación forzada de cereales. Se dice que fue a costa del campesinado que cultivaba trigo, primero en explotaciones individuales y después en los koljoses. El Estado designaba ese trigo a la exportación convirtiéndolo en divisas. Supuestamente, fue sobre esta base que ocurrió el ‘Holodomor’ cuya culpa es hoy atribuída a Stalin.
Empezaremos por señalar que cuando se inició la industrialización, el grueso de las exportaciones soviéticas se basaba en la producción industrial. Esto puede ser comprobado en la Tabla 5.

 

Cuadro 5

Como podemos ver, el peso de la producción agrícola en las exportaciones de la URSS fue predominante hasta 1927 inclusive. Como término de comparación se observa que en el período de 1909 a 1913, la producción agrícola representaba el 70,6% de las exportaciones del imperio ruso.
En 1928, el peso de las exportaciones industriales superó, por primera vez, el peso de las exportaciones agrícolas. Sin embargo, a pesar de que las exportaciones industriales se hayan vuelto predominantes, no estaban constituidas por productos terminados, sino de petróleo y derivados, metales ferrosos y no ferrosos, madera y maderas aserradas, y otro tipo de materias primas industriales o productos con bajo grado transformación.
En los años de la industrialización, el peso en las exportaciones de la producción industrial de materias primas continuó creciendo, mientras que la parte relativa de la producción agrícola cayó. De este modo, incluso la más grosera estadística muestra que la industrialización no podía financiarse únicamente a través de la exportación de trigo.
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Mitos de la industrialización soviética (1º Parte)

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Miles de artículos y decenas de monografías se han escrito sobre la industrialización de la URSS en el período anterior a la II Guerra Mundial. Pero muchas cuestiones de ese momento de nuestra historia continúan sin esclarecerse.

Uno de los enigmas más difíciles se reduce a la siguiente pregunta: ¿con qué dinero fue llevada a cabo la industrialización? Lo que está escrito en voluminosas monografías y manuales no puede satisfacer a un lector meticuloso. Habitualmente encontramos una lista de puntos comunes tales como “el saqueo del pueblo”, la “explotación del campesinado” o el trabajo “gratuito” (o “casi gratuito”) en las obras sobre los planes quinquenales. A veces, además de eso, también se habla de la utilización de las reservas de oro y de las divisas obtenidas de la exportación de trigo. Punto final. La descripción puede tener muchas páginas, pero lo esencial de la respuesta se reducía (y se reduce) a la lista de las explicaciones anteriormente referidas.

Nadie pone en duda que en la primera mitad de los años 30 hubo una disminución del nivel de vida del pueblo. Esto fue debido a la necesidad de movilizar todos los recursos para la industrialización. Nadie pone en duda que el país vendió oro al extranjero y exportó trigo. Todo esto es cierto. Sin embargo, ¿el reconocimiento de estos hechos no ayuda a entender con más claridad el marco general? ¿Por qué? Porque las fuentes de recursos referidas sólo podían cubrir una parte de las divisas gastadas en la industrialización. Basta con hacer algunas cuentas con la calculadora para convencerse de ello.

 

 

La ecuación de la industrialización

 

Omitiendo muchos detalles, esbozaré aquí sólo un marco general. Algunos números son sólo para ilustrar. Al igual que en otros detalles, me abstengo de explicar el método de cálculo utilizado (en particular en lo que se refiere a la conversión de rublos en dólares). Algunas estimaciones provienen de mis trabajos anteriores. En la época en que comenzó la industrialización, el patrón oro aún dominaba todo el mundo. El “metal amarillo” era la medida del valor. Por eso, trataré de convertir, siempre que sea posible, todos los indicadores de valor en onzas y toneladas del “metal amarillo”. Empecemos.

1) El número de empresas construídas o reconstruidas en los años de la industrialización hasta el inicio de la II Guerra Mundial ascendió a cerca de 9000. En casi todas estas unidades industriales fueron utilizados equipos importados que sólo podían ser pagados en divisas o en oro.

2) Los gastos en divisas en la compra e instalación de los equipos importados en las grandes unidades industriales fueron en el orden de decenas de millones de dólares (en dólares y a precios de la época). El gasto medio en divisas por cada unidad industrial rondaba el millón de dólares. Varios expertos refieren estimaciones de esta orden. Prosiguiendo, observamos que la adquisición del grueso de los equipos fue efectuada antes de 1934, cuando la paridad del dólar tenía la siguiente relación: 1 onza troy(1) = 20.67$. Es fácil calcular que el gasto medio en equipos importados para cada empresa industrial equivalía a una tonelada y media de oro. Así, se llega a la conclusión de que los gastos hechos con la industrialización (1,5 t x 9000) equivalen a 13.500 toneladas de oro. A partir de 1934, un decreto del nuevo presidente de los EE.UU., Franklin Roosevelt, alteró la paridad del dólar con el oro, y la onza troy pasó a valer 35$. Pero incluso si nos basáramos sólo en este valor, el costo de la industrialización en equipos importados rondaría las 9000 toneladas de oro. La media aritmética de las importaciones de equipos para la industrialización de la Unión Soviética todavía equivale a 12.250 toneladas de oro. 9000 empresas fueron construidas entre 1929 y 1940. Por lo tanto, en este período, el montante medio anual de las importaciones de equipos fue equivalente a cerca de mil toneladas de oro.
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¿Cuál fue, realmente, la ayuda material angloamericana prestada a la URSS en la II Guerra Mundial?

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El escritor y militar soviético, Sergei Kurnakoff, publicó en la prensa soviética un interesante trabajo sobre el coste de la guerra a la URSS, del que transcribimos algunos datos.

 

 

Gastos, préstamos y arrendamientos

 

La cantidad total de materiales enviados a la URSS, bajo préstamos y arrendamientos, por los EE.UU. hasta 1945, es la siguiente:

-Artillería y municiones (poca artillería), 793.343.000$;

-Aviones y repuestos, 1.495.986.000$;

-Tanques y respuestos, 460,059,000$;

-Vehículos a motor y piezas de repuesto, 1.157.064.000$;

-Embarcaciones y material bélico, 240.591.000$.

También fueron enviados:

-Productos petrolíferos 84.878.000$;

-Productos y materiales industriales, 2.700.223.000$;

-Productos agrícolas, 1.473.000.000$.

En conjunto fueron, por lo tanto, 3.409.695.000$. Si a esto le sumamos el material recibido a través de Inglaterra, de ella misma o cedido por ella, tendremos un total general de unos 10 billones de dólares.
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El milagro económico soviético

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En 1913, la participación de Rusia en la producción industrial mundial era alrededor del 4%. En 1937 ya representaba el 10%. A mediados de los años 70 este indicador aumentó al 20% y se mantuvo en este nivel hasta el inicio de la perestroika. En historia de la Unión Soviética, los períodos más dinámicos fueron los años 30 y los años 50. El primer período fue el de la industrialización, llevada a cabo en las condiciones de la “economía de movilización”. A mediados de los años 30, la Unión Soviética se convirtió en el primer país de Europa y el segundo del mundo en términos de producción industrial, justo detrás de los Estados Unidos, pero muy por delante de Alemania, Gran Bretaña y Francia. En tres planes quinquenales incompletos fueron construídas 364 nuevas ciudades, erigidas y colocadas en funcionamientos nueve mil grandes empresas, lo cual es un número colosal: ¡sobre dos grandes empresas por día!

Naturalmente, la economía de movilización exigió sacrificios y la máxima utilización de todos los recursos. Sin embargo, en vísperas de la guerra, el nivel de vida del pueblo era sustancialmente más alto que en el inicio del primer plan quinquenal. Todos recordamos la famosa frase de Stalin de que la URSS sufría un retraso de 50 a 100 años en relación a los países industrializados y que la historia nos concedía una década recuperar este retraso, de lo contrario seríamos aplastados. Estas palabras, pronunciadas en febrero de 1931, son sorprendentes por su rigor histórico: el desfase es de apenas cuatro meses.

El segundo período es el del desarrollo económico en la base del modelo que se formó después de la II Guerra Mundial, en cuya definición Stalin participó activamente. Por inercia, este modelo económico continuó funcionando durante años después de su muerte (hasta el momento en que se iniciaron las “experiencias” de cierto modo de N. S. Jruschov). En el período de 1951-1960, el Producto Interior Bruto de la URSS creció dos veces y media, la producción industrial más de tres veces y la producción agrícola cerca del 60%. Si en 1950 el nivel de producción industrial de la URSS representaba el 25% en comparación con los Estados Unidos, en 1960 constituía ya el 50%. El Tío Sam daba señales de nerviosismo, dado que estaba a punto de perder definitivamente la competición económica con la Unión Soviética. El nivel de vida de los soviéticos crecía de manera ininterrumpida, a pesar de que el país destinaba para inversión una parte del PIB mucho más importante que los Estados Unidos y otros países occidentales.

El período de 30 años de nuestra historia (comienzos de los años 30 a comienzos de los años 60) puede ser calificado como “milagro económico” soviético. En este período se incluyen los años de la II Guerra Mundial y de la posterior reconstrucción de la URSS. Nuestro país fue capaz de vencer a Hitler y a todo su coalición. Esto no fue sólo una victoria militar, sino también económica. Después de la guerra, en el período de la reconstrucción del país, fuimos capaces de recuperar el nivel anterior a la guerra más rapidamente que los países europeos, así como para crear un “escudo nuclear”, que tenía una importancia vital para el país en las condiciones de la “guerra fría” declarada por Occidente. En los años 60 comenzamos a perder la dinámica económica que había sido creada durante el período precedente. Y, a mediados de los años 70, comenzaron a hacerse visibles las señales del llamado “estancamiento”, con pérdidas en la fuente de desarrollo interno que eran camufladas con petrodólares que inesperadamente entraron en nuestro país. A partir de mediados de los años 80 comenzó a ser destruido lo que aún quedaba del modelo económico creado en los años del “milagro económico”.
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Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial

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En ocasión del 70º aniversario de la Victoria sobre el nazismo publicamos un estudio de Valentín Katasonov sobre el financiamiento del partido nazi y el rearme del III Reich. El autor se basa en documentos publicados en 2012 que confirman que banqueros estadounidenses y británicos organizaron la Segunda Guerra Mundial, con la complicidad del presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y del primer ministro británico Neville Chamberlain y con la esperanza de acabar con la Unión Soviética. Este estudio sugiere una serie de interrogantes que serán objeto de un próximo artículo.

 

 

La Segunda Guerra Mundial no fue provocada por un rabioso Fuhrer que se había apoderado de Alemania. La Segunda Guerra Mundial es obra de una oligarquía mundial, o más exactamente de los plutócratas anglo-estadounidenses.

Utilizando instrumentos como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, esos elementos comenzaron a preparar el siguiente conflicto de envergadura planetaria inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Su blanco era la Unión Soviética.

Los planes Dawes y Young, la creación del Banco de Pagos Internacionales (BPI) [1], la suspensión del pago por parte de Alemania de las reparaciones de guerra previstas en el Tratado de Versalles y la aceptación de aquella decisión por los ex aliados de Rusia, las masivas inversiones extranjeras en la economía del III Reich, la militarización de la economía alemana y las violaciones del Tratado de Versalles son etapas en el camino que conduce a la guerra.

Detrás de aquel complot se hallaban personajes claves: los Rockefeller, los Morgan, Lord Montagu Norman (gobernador del Banco de Inglaterra) y Hjalmar Schacht (presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno de Hitler). El programa estratégico de los Rockefeller y los Morgan era sojuzgar Europa económicamente, saturar Alemania de inversiones y créditos extranjeros y empujarla a asestar un golpe mortal a la Rusia soviética para que esta última volviese al capitalismo, en calidad de colonia.
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El gran vencedor

Bandera Reichstag

 

El 8 de mayo de 1945, hace 70 años, numerosos contingentes del Ejército Rojo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tomaron la capital del Tercer Reich, Berlín, terminando prácticamente el gran conflicto mundial, uno de los episodios más sangrientos de la historia de la humanidad que dejó un rastro de destrucción y muerte sin precedentes. Derrotando definitivamente al nazismo, hasta entonces la cara más reaccionaria del poder imperialista, las fuerzas populares y antifascistas de todo el mundo, lideradas por la URSS, habían alcanzado una extraordinaria victoria. Se dieron pasos firmes y enérgicos hacia la construcción de un mundo nuevo.

Sin embargo, el verdadero gestor de los terribles conflictos que debastaron el planeta, el vientre que había producido el monstruo nazi, no fue definitivamente extirpado. El imperialismo se mantuvo vivo y con prontitud, el horror de las guerras mundiales por repartirse el mundo y la rapiña continuó desarrollándose, volviéndose más agresivo y sanguinario.

La Segunda Guerra Mundial fue, hasta hoy, el más brutal conflicto armado de la historia. En ella perdieron la vida cerca de 47 millones de personas, además de haber sido arrasadas ciudades enteras, principalmente en Europa y Asia. Iniciada oficialmente el 1 de septiembre de 1939, con la invasión de Polonia por parte del ejército nazi, este nuevo enfrentamiento había sido preparado por las potencias imperialistas desde el fin de la Primera Guerra Mundial, a mediados de 1918.

En su análisis sobre el imperialismo, Lenin, el gran jefe de la Revolución Soviética, se expresó así en relación a las guerras en la etapa imperialista: “Los acuerdos firmados al final de una guerra son el punto de partida de un próximo conflicto“. La historia confirmó la veracidad de estas palabras más rapidamente de lo que muchos imaginaban. Europa, 21 años después devastada, volvió a ser escena de otra sangrienta disputa interimperialista que, sin embargo, no se limitaba a un solo continente.
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Declaración programática de los comunistas revolucionarios soviéticos (bolcheviques) (IV Parte)

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Los oportunistas en el terreno internacional

 

 

Mientras en la URSS el oportunismo condujo a la pérdida del curso socialista y a la desorganización social, en el plano internacional sus consecuencias son aún más serias y peligrosas. En una situación en la que los destacamentos nacionales de comunistas se encuentran en diferentes fases de desarrollo, en que ellos a menudo no sólo no pasarán por la época de Stalin, sino que ni siquiera la entenderán, la falsa critica de los oportunistas directamente hacia Stalin sólo podría causar un enorme daño al movimiento comunista, sólo podría dar armas a todos los elementos pequeño-burgueses vacilantes en su seno, que procuran de todas las maneras sustraer la disciplina revolucionaria, rehusan someterse a la unidad del Partido y al espíritu de total abnegación, sin el que un comunista no puede ser comunista. Las acciones de la dirección oportunista del PCUS abrieron camino a todo tipo de demagogia y traiciones en las filas de los partidos comunistas, la especulación sobre aquello que es más noble y sagrado para un comunista: la verdad y la pureza ideológica. Ahora cualquier agitador tiene dos caras, cualquier ambicioso fracasado tiene la posibilidad de no someterse a la dirección revolucionaria, a los dirigentes revolucionarios, acusándolos de ”stalinismo”. La critica al “culto a la personalidad” de Stalin se convirtió de este modo en la mayor provocación a escala de todo el movimiento comunista, provocación que tiene como objetivo privar de “mando” a sus destacamentos.

Pero cuando hablamos de oportunismo en la arena mundial, tenemos que analizar su influencia, no sólo en la organización interna del movimiento comunista, sino también en la política internacional de los comunistas. Como ya afirmamos, los oportunistas no trajeron nada de nuevo desde el punto de vista teórico y sólo distorsionan los factores realmente existentes. Sin embargo, encontraron una explicación “real” para su ruptura con la acción revolucionaria en el terreno internacional, la lucha por la paz.

Cuando se habla de guerra y paz, y se nos propone que elijamos en abstracto entre ellas, cualquier persona normal elegirá sin dudar la paz. Especulando con esta aspiración natural y muy fuerte, los oportunistas intentan presentar la situación como si ellos fuesen lo defensores incondicionales, por encima de cualquier duda, de la paz, mientras que sus oponentes estarían intentando envolverlos en una determinada política bajo la amenaza del exterminio total, y pretenderían edificar el comunismo sobre ruinas atómicas, etc. “¡Paz a cualquier precio!“, declaró abiertamente Jruschov. De inmediato los oportunistas se alinearon con él, afirmando que “¡estamos bajo la amenaza de una guerra atómica y debemos garantizar, por encima de toda, la existencia de la humanidad, y todo lo demás viene después!“. Se creó así la impresión de que la cuestión de la defensa de la paz y de la exclusión de la guerra en las relaciones entre los pueblos es una cuestión enteramente independiente de la lucha de clases y que puede ser resolvida al margen de los problemas sociales. La resolución de la Organización de la Naciones Unidas sobre la solución de todos los conflictos entre los Estados por la vía pacifica, la prohibición de las armas atómicas y el desarme total y general, constituyen el plan para la instauración de una paz eterna sobre la tierra, plan lanzado e insistentemente defendido por los oportunistas. Evidentemente, sólo quien se haya caído de la luna puede elaborar semejantes planes y después preguntarse: ¿por qué razón los imperialistas no aceptan propuestas tan razonables? ¿por qué será que los imperialistas no quieren eliminar sus bases en el extranjero y sus ejércitos coloniales, lo que conduciría de inmediato a la pérdida de todo su influencia sobre todo el globo terrestre y al triunfo de una serie de revoluciones de liberación nacional y social? ¿Por qué los imperialistas no quieren desarmarse, lo que conduciría inmediatamente a la pérdida de su dominación de clase y de sus riquezas? Es necesario no haber estudiado nada de marxismo para hacer preguntas tan estúpidas. Nos dirán que los imperialistas luchan no sólo contra el proletariado, sino también entre sí, inducidos por tendencias predadoras. Esto es verdad. Pero también este hecho no puede ser analizado sólo en el plano subjetivo. Algunos capitalistas, personalmente, pudieron no ser insaciables; pudieron incluso no desear aumentar sus riquezas. Pero la realización de ganancias más elevadas es para ellos condición indispensable de su propia existencia. Si todo dependiese de las cualidades personales de los capitalistas, tal vez fuese posible hacerles entrar en razón (cosa que los oportunistas están intentado hacer). Pero la cuestión no está en sus cualidades personales. Estas cualidades son determinadas por factores materiales. En realidad, la guerra no es el resultado de la voluntad personal de nadie, sino una necesidad económica imperiosa para el capitalismo. Las contradicciones internas del sistema capitalista hacen que los países capitalistas, en su búsqueda de nuevos mercados, se enfrenten entre si; llevan a que, en una crisis de superproducción, busquen salidas para las fuerzas productivas de la sociedad capitalista y que estas fuerzas, dirigidas inadecuadamente, asuman la forma de la producción de armas. La guerra es el resultado inevitable de las relaciones sociales actuales en el mundo capitalista. Hablar del establecimiento de la paz, en base a un acuerdo general con los capitalistas, es lo mismo que hablar de la destrucción del sistema capitalista en base de un acuerdo con sus representantes. El total absurdo de semejante plan es muy evidente. Es precisamente por esta razón que los oportunistas, defendiendo su concepción de la paz, intentan por todos los medios crear la impresión en los pueblos de que se están alcanzando acuerdos en la vía del desarme, etc. En nombre de esto traicionaron abiertamente los intereses del pueblo cuando suscribieron el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares(1). De acuerdo a este tratado, la URSS quedó privada de la posibilidad de realizar ensayos nucleares en general, mientras que los E.E.U.U. mantuvieron esta posibilidad, ya que el tratado no prohibía las pruebas subterráneas, que ya se realizaban en los E.E.U.U. y continuaron realizándose. De hecho, ningún enemigo puede ser más terrible para nosotros que el oportunismo.
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Valientes historias de resistencia

Touro Sentado manda al teniente Warren volver a las tierras del hombre blanco

 

Las pendientes marrones verdosas estaban salpicadas de caballos muertos y objetos que parecían piedras blancas. Los dedos de Godfrey temblaban al sostener los prismáticos. ‘Los muertos’, respondió con voz ronca. (…) ‘¿¡Cómo que son blancos!?’, dijo Weir. ‘¿¡Cómo que son blancos!?‘” (1).

Fue así como Dee Brown reconstruyó creativamente el impacto que los oficiales yankees sufrieron ante la evidencia de la mayor derrota del séptimo regimiento de caballería. Un marco que se mostró aterrador, después del 25 de junio de 1876, en el valle del río Little Big Horn, en Montana (EE.UU.), para un ejército que nació adorando la rapiña.

Comandados por el (hasta entonces) invencible coronel George Armstrong Custer (1839-1876), las tropas fueron totalmente masacradas gracias a la táctica empleada por la alianza entre dos pueblos hermanos, los Sioux y los Cheyennes, en una emboscada en la que ningún sobreviviente del ejército vivió para contar la historia. Quiero decir… alguien, que no hablaba, sobrevivió y el 10 de abril de 1878 fue ascendido de inmediato a oficial, conforme a la Orden General Nº7. Se trataba de un caballo llamado Comanche(2).  Little Big Horn es la respuesta de los indios contra la represión perpetrada por los ladrones de tierra y de vidas al servicio del Estado. En el clima de una campaña de anexión constante de territorios, desde el inicio de su formación, los EE.UU. estuvieron contra las regiones no sólo colonizadas por los franceses y españoles, confinando grandes naciones indígenas y arrastrándolas a las tierras sin valor, llamadas reservas, donde deberían morir de hambre, sino también incluso dentro de su propio país. Los que no se sometían tenían que enfrentarse a un ejército superior en técnica y en equipo. En aquellos años, los grandes héroes indios eran representados por Nube Roja (Makhpiya-Luta), Toro Sentado (Tatanka Iyotake) y Caballo Loco (Tashunka Witco).

Después del ataque dirigido por Custer contra una pacífica aldea en territorio cheyenne, en Washita, una noche de 1868, ese coronel fue ascendido a héroe nacional y los indios pasaron a considerarlo como uno de los más malvados enemigos. En el momento, no se reparó ni siquiera en niños, mujeres y ancianos. El ataque se producía dos años después de la fundación del 7º Regimiento de caballería, poco después de la finalización de la guerra civil.
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8 de marzo, día internacional de la mujer proletaria

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Una fecha especial para celebrar la lucha de resistencia de la mujer proletaria, de la mujer de las clases oprimidas y explotadas en todo el mundo, fue propuesta por Clara Zetkin -la dirigente del Partido Comunista de Alemania y de la Internacional- en la Conferencia de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague (Dinamarca) en 1910.

La Conferencia trataba de la lucha ideológica y política del proletariado y de las demás clases oprimidas y explotadas en el camino de la revolución socialista y, de manera particular, de la importancia de la participación masiva de las mujeres proletarias en esta lucha. La propuesta de crear un día especial para ser celebrado a nivel internacional, por lo tanto, representaba el crecimiento de la lucha obrera y del pueblo en todo el mundo y la creciente presencia de las mujeres en esta lucha en aquel momento.

Así, el Día Internacional de la Mujer Proletaria fue creado y votado por las militantes del movimiento femenino popular y revolucionario a partir de la concepción revolucionaria de la lucha por la emancipación de la mujer. Es decir, que la liberación de las mujeres sólo es posible con la liberación de toda su clase, y que esta liberación es la obra de las propias mujeres de las clases oprimidas y no una concesión de las clases opresoras. Por eso las militantes del movimiento femenino popular y revolucionario no hablan de ninguna manera de un movimiento de todas las mujeres, no proponen la conciliación de clases.

Para estas militantes revolucionarias, al contrario de lo que afirma el feminismo burgués, el Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres proletarias y a las de las demás clases oprimidas, como las campesinas y la intelectualidad progresista, las estudiantes y profesoras, que, lejos de restringir el universo femenino, representa la inmensa mayoría de las mujeres de todo el mundo: la mitad de la inmensa población mundial de obreros, campesinos y trabajadores explotados y oprimidos por el imperialismo.
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Vídeo de la época de Stalin denuncia el racismo estadounidense

 

Producida durante la época de Stalin, cuando fue elaborada la primera constitución que prohibió la discriminación racial, la película “Black & White“, una obra maestra de 1933, que contiene una canción de Paul Robeson, “Sometimes I feel like a motherless child” (A veces me siento como un niño sin madre), retrata la vida cotidiana de muchos negros en el cinicamente autoproclamado “paraíso de la democracia” del mundo occidental.

La película también muestra cómo la religión puede ejercer un papel de conciliador entre clases antagónicas, incluso con representantes de la etnia oprimida.

El diseño es una iniciativa individual de los directores, hecho en colaboración con artistas americanos como Langston Hughes. Otras películas en ese periodo fueron hechas para denunciar esta misma situación, como “El Circo” (Tsirk), protagonizada por la reconocida actriz Lyubov Orlova, que en la película interpretó a una blanca estadounidense, madre de un bebé negro, que se refugia en la Unión Soviética después de ser apedreada y casi linchada en los Estados Unidos.
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La otra cara del Tíbet

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La guerra colonialista francesa en Indochina, costó de 1946 a 1955 un millón doscientos mil muertos. Hemos visto cientos de películas sobre la vida colonial en aquellos años y anteriores en superproducciones maquilladas de Hollywood.

La misma represión colonial en Madagascar, Túnez y lo que denominaban el África negra, en 1949, se llevó otras 70.000 vidas. Y la ONU, fundada cuatro años antes, empleó verborrea para criticarlas.

También ese año se vivía en masacre entre indios y pakistanís tras la artificial partición –y podemos consultar información en cualquier enciclopedia-, pero muy pocas personas parecen recordar cómo se vivía en el Tíbet lamaísta un año antes de la entrada china.

En 1998, Hollywood estrenó una superproducción importante sobre el Tíbet. Siete Años en el Tíbet, estaba basada en el libro escrito por un nazi austriaco, Heinrich Harrer, quien estuvo involucrado en algunos de los crímenes más brutales de los fascistas en Austria. Harrer llegó al Tíbet durante la Segunda Guerra Mundial en una misión secreta para el imperialismo alemán, que trataba de competir con el imperialismo británico en Asia. Fue aceptado en el círculo de la corte entre la más alta nobleza tibetana. Con este tipo de juncos tenemos que tejer el mapa de la historia real tibetana.
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Breve biografía de Angela Davis

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El 26 de enero de 1944 nació Angela Yvonne Davis, en Birmingham, Alabama, hija de un mecánico automotriz y una profesora de escuela. Su madre fue una activista a favor de los derechos civiles y había estado activa en el Asociación Nacional por el Avance de Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), antes de que dicha organización fuera prohibida en Birmingham. Además la Sra. Davis decidió estudiar para obtener una maestría en arte en la Universidad de Nueva York, cuestión que provocó la mudanza de estas dos mujeres a la gran manzana. Angela asistió a una escuela progresista en Greenwich Village, donde varios de los profesores estaban en la lista negra durante la era McCarthy. Pero antes había vivido en un Birmingham repleto las leyes racistas. Las escuelas, los cines y todos los lugares públicos estaban segregados y los negros debían sentarse en los asientos posteriores de los autobuses urbanos ¿Podemos acaso meternos en sus zapatos? Las minorías pueden y están sumergidas en zapatos apretados desde siempre. Tal es el caso de las mujeres, -que, aunque no son minorías poblacionalmente, si lo han sido desde las riendas de poder-, esta lucha no puede separarse y este ha sido el estandarte de Angela Davis.

En 1961, Davis fue a estudiar francés a la Universidad Brandeis en Waltham, Massachusetts. Su carrera incluía un año en la Sorbona, en París. Poco después de volver a los Estados Unidos pudo rememorar la lucha por los derechos civiles que se estaba llevando a cabo en Alabama cuando cuatro muchachas que conoció fueron asesinadas en la explosión de la Iglesia Bautista en septiembre de 1963.

Después de graduarse de la Universidad Brandeis pasó dos años en la facultad de filosofía en la Universidad J.W. Goethe de Frankfurt, en Alemania (Occidental) antes de estudiar bajo la tutela de Herbert Marcuse en la Universidad de California. Davis, recibió una gran influencia de Marcuse, especialmente su idea de que era un deber del individuo rebelarse en contra del sistema.
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Churchill propuso lanzar bombas atómicas contra la URSS

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Según un informe de un agente del FBI recientemente desclasificado y publicado por el periódico Daily Mail, el primer ministro británico en la época de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill, pidió reiteradamente a Estados Unidos que desencadenara un ataque nuclear contra la URSS para detener el avance del movimiento obrero en occidente y ganar la guerra fría.

Churchill pidió con insistencia al senador republicano  Styles Bridges que persuadiera al presidente de Estados Unidos Harry Truman que llevara a cabo un ataque nuclear para “arrasar al Kremlin de la superficie de la Tierra” y transformar a la Unión Soviética en un “problema insignificante”.

Según el agente del FBI, el primer ministro británico también anunció en su mensaje que “Rusia atacaría a Estados Unidos en dos o tres años, después de obtener su bomba atómica, y entonces, la civilización desaparecería o retrocedería muchos años atrás”.

Daily Mail indica que Churchill estaba tan preocupado por la actividad de la Unión Soviética que estuvo dispuesto a sacrificar a miles de ciudadanos soviéticos “para proteger la civilización de la amenaza que emana de la Unión soviética y obtener la victoria en la guerra fría”.

Extraído de movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es

“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (4º Y ÚLTIMA PARTE)

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La Gran Revolución Cultural (Negra) Proletaria

 
Un año antes de la Revolución Cultural, Robert Williams publicó un artículo en “Crusader” titulado “Reconstituir el arte afroamericano para reformar las almas negras“. Mientras que la llamada de Mao para una revolución cultural significaba deshacerse de los vestigios (entre otros, culturales) del viejo orden, Williams -no a diferencia de otros miembros del movimiento de las Artes Negras en los Estados Unidos- hablaba de librar a la cultura negra de una “mentalidad esclava“. Aunque adoptando algunas palabras del manifiesto del CCP (la “Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China en relación a la Gran Revolución Cultural Proletaria“, publicada el 12 de agosto de 1966, en “Pekín Review“), el ensayo de Williams buscaba construir sobre la idea, no sobre la ideología de la Revolución Cultural. Como Mao, llamó a los artistas negros a abandonar los grilletes de las antiguas tradiciones y hacer arte sólo al servicio de la revolución. “El artista afroamericano debe hacer un esfuerzo decidido y consciente para reconstituir nuestra forma de arte y remodelar la nueva alma negra orgullosa y revolucionaria… Deben crear una nueva teoría y dirección y preparar a nuestro pueblo para la lucha más amarga, sangrienta y prolongada contra la tiranía racista y la explotación. El arte negra debe servir a los mejores intereses del pueblo negro. Debe convertirse en un arma poderosa en el arsenal de la revolución negra”. Los líderes del RAM coincidían. Un documento interno del RAM en 1967, titulado “Algunas cuestiones sobre el período actual“, clamaba por una revolución cultural negra a gran escala en los Estados Unidos cuyo objetivo sería “destruir los hábitos, actitudes, maneras, costumbres, filosofías, etc. opresivos condicionados por los blancos, que el opresor nos enseñó y nos capacitó para tener. Esto significa una nueva cultura revolucionaria a gran escala“. También significaba el fin del pelo procesado, el blanqueamiento de la piel, y otros símbolos que se repiten como un loro de la cultura dominante. Por supuesto, la revolución tenía como objetivo no sólo a los negros burgueses, sino también a los peluqueros y esteticistas.

La promoción consciente del arte como arma de la liberación negra no es nada nuevo, se puede encontrar, al menos, en la izquierda del Renacimiento de Harlem, si no antes. Y el movimiento de las Artes Negras en los Estados Unidos, por no hablar de prácticamente todos los otros movimientos contemporáneos de la liberación nacional, tomaba esta idea muy en serio. Fanon lo dice en “Los condenados de la Tierra“, traducción al inglés de lo que estaba en llamas durante la época. Sin embargo, la Revolución Cultural en China tenía gran influencia. Después de todo, muchos, si no la mayoría de los nacionalistas negros estaban familiarizados con China y Mao, e incluso si no reconociesen o no mostrasen las influencias de las ideas maoístas en la necesidad del arte revolucionario o de la naturaleza prolongada de la Revolución Cultural, las comparaciones son todavía impresionantes. Considere el manifiesto de 1968 “Nacionalismo Cultural Negro” de Maulana (Ron) Karenga. Publicado por primera vez en la “Negro Digest“, el ensayo tomó muchas de sus ideas del “Conversaciones en el foro de Yenán sobre Literatura y Arte” de Mao. Como Mao, Karenga insistía en que todo arte debe ser juzgado por dos criterios: “artístico” y “social” (“político”); que todo arte revolucionario debe ser para las masas; y que, en palabras de Karenga, el arte “debe ser funcional, esto es útil, ya que no podemos aceptar la falsa doctrina de “el arte por el arte“. Definitivamente podemos ver la influencia del maoísmo en los esfuerzos de Karenga por crear una cultura alternativa revolucionaria. Está claro, los siete principios de unidad Kwanzaa (el día de fiesta afroamericano que Karenga inventó y celebró por primera vez en 1967), la autodeterminación, el trabajo colectivo y la responsabilidad, la economía colectiva (socialismo), la creatividad, el propósito y hasta incluso la fe, son casi tan armónicos como las ideas de Mao en cuanto a la cultura “tradicional” africana. Y no es coincidencia que al menos uno de los principios, Ujamaa, o la “economía cooperativa,” fuese la base de la famosa “Declaración de Arusha” de 1964 del presidente de Tanzania Julius Nyerere, siendo Tanzania el primer y más importante aliado de China en África.

Aunque la deuda de Karenga con Mao pasase desapercibida, el PLP fue consciente de ella. El periódico del PLP, “Challenge“, publicó un artículo mordaz que atacaba al conjunto del movimiento de las Artes Negras y sus teóricos. Bajo el título “La Agitación [LeRoi] Jones-Karenga: Los “rebeldes” culturales nos engañan“, el artículo caracterizaba a Karenga como un “pseudo-intelectual” que “había leído completamente las “Conversaciones sobre Literatura y Arte” de Mao”. “En realidad, puede citar este trabajo como si lo hubiera escrito. Lo que hizo con este clásico marxista fue tirar su espíritu -la lucha de clases- y sustituirlo por ninguna lucha. Además, coloca el “arte” sobre la política y HACE DEL ARTE LA REVOLUCIÓN“. “El nacionalismo cultural“, continuaba el artículo, “no sólo es idolatrar los aspectos más reaccionarios de la historia africana. ¡Va tan lejos como para medir el compromiso revolucionario de alguien por la ropa que usa! Eso es parte de la “conciencia negra“.

Sin duda, la revolución se convirtió en un tipo de arte, o más precisamente, en un estilo distinto. Si eran afros o dashikis o chaquetas de cuero y pañuelos, la mayoría de los revolucionarios negros en los Estados Unidos desarrollaron su propio criterio estético. En el mundo editorial, “El Pequeño Libro Rojo de Mao” causó un tremendo impacto en los estilos literarios de los círculos radicales negros. La idea de que un libro de bolsillo de citas enérgicas y aforismos pudiese contener una variedad de asuntos de comportamiento ético, pensamiento y práctica revolucionaria, desarrollo económico, filosofía, etc, era atractivo para muchos activistas negros, independientemente de las alianzas políticas. El Pequeño Libro Rojo impulsó una industria artesanal de libros en miniatura expresamente para militantes negros. “El Libro Negro“, editado por Earl Ofari Hutchison (con ayuda de Judy Davis), es uno de los casos. Publicado por el Proyecto de Educación Radical (en 1970), “El Libro Negro” es una compilación de breves citas de W.E.B. Du Bois, Malcolm X y Frantz Fanon que se refieren a una variedad de asuntos relacionados con la revolución nacional y mundial. Las similitudes con las citas del Presidente Mao son impresionantes: los títulos de los capítulos son: “Cultura y Arte Negra“, “Política“, “Imperialismo“, “Socialismo“, “Capitalismo“, “Juventud“, “El Tercer Mundo“, “África“, “Acerca de América“, y “Unidad Negra“. La introducción de Earl Ofari Hutchison coloca la lucha en un contexto global y clama por las éticas revolucionarias y la “unificación tanto espiritual como física del Tercer Mundo“. “La verdadera negritud“, añade, “es un estilo de vida colectivo, un conjunto colectivo de valores y una visión del mundo común” que crece de las diferentes experiencias en el Oeste. El Libro Negro no fue escrito en defensa del nacionalismo negro contra la invasión del maoísmo. Más bien, Earl Ofari Hutchison cierra diciendo “luchadores por la libertad en todas partes, continúan leyendo su libro rojo, pero ponen al lado del revolucionario LIBRO NEGRO. Para ganar la batalla a continuación, ambos son necesarios“.
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“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (3º PARTE)

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El regreso del “Black Belt”

Según la mayoría de los relatos, no surgió una ideología maoísta explícita en el panorama político de los Estados Unidos hasta que Mao inició la Gran Revolución Cultural Proletaria en 1966. Un precursor de la revolución irrumpió en China nueve años antes, cuando Mao instó a sus compatriotas a “que se abran cien flores” y “que cien escuelas de pensamiento compitan“. Esta campaña era sólo humo de paja, de cualquier modo, y fue silenciada rápidamente después de que las demás flores criticaran abiertamente al Partido Comunista Chino.

Pero la Revolución Cultural era diferente. Jerarquías en el partido y en el Ejército Rojo fueron ostensiblemente eliminadas. La crítica y la autocrítica fueron alentadas, siempre que coincidiesen con el pensamiento de Mao Tse-Tung. Comunistas sospechosos de apoyar un camino capitalista eran llevados a juicio. Intelectuales burgueses en el mundo académico y en el gobierno, debían realizar trabajos manuales entre el pueblo como una forma de derrumbar las jerarquías sociales. Y todos los vestigios del antiguo orden deberían ser eliminados. La juventud, ahora la vanguardia, atacaba la tradición con venganza y trataba de crear nuevas formas culturales de promover la revolución. El pueblo chino estaba llamado a educarse. La Revolución Cultural intensificó los elementos constituyentes del maoísmo: la idea de la rebelión y el conflicto constante; el concepto de la centralidad del pueblo sobre las leyes económicas o las fuerzas productivas; la noción de moral revolucionaria.

No importa cuál es la perspectiva de alguien sobre la Revolución Cultural, proyectada al mundo -sobre todo para los que simpatizan con China y los movimientos revolucionarios de forma general- era una visión de una sociedad donde las divisiones entre los poderosos y los débiles eran sucias, y donde el estatus y el privilegio no necesariamente distinguían a los líderes de los liderados. Los socialistas Paul Sweezey y Leo Huberman, editores del periódico socialista independiente “Monthly Review“, reconocían las enormes implicaciones de tal revolución en la pobreza urbana de los Estados Unidos: “¡Sólo imagine lo que pasaría en los Estados Unidos si un presidente invitase a los pobres de este país, poniendo un énfasis especial en los negros de los guettos urbanos, para que ganasen la guerra contra la pobreza por sí mismos, prometiéndoles protección del ejército contra represalias!” Por supuesto, los Estados Unidos no son un país socialista y nunca intentarán serlo, y a pesar de alguna cosa simpática del Presidente Lyndon Johnson, los negros en Estados Unidos no eran tratados por el Estado como “el pueblo“. Sus problemas eran una carga para la sociedad y sus revueltas ingratas y la proliferación de organizaciones revolucionarias no inspiraban mucha simpatía por los negros pobres.

Para muchos de la Nueva Izquierda, los afroamericanos eran no sólo “el pueblo“, sino también el sector más revolucionario de la clase obrera. El énfasis de la Revolución Cultural en la eliminación de jerarquías y en el fortalecimiento de los oprimidos reforzaba la idea de que la liberación negra estaba en el corazón de la revolución americana. El propio Mao Tse-Tung dio crédito a esta visión en su declaración de abril 1968 ampliamente publicada “En apoyo a la lucha afroamericana contra la represión violenta“. La declaración fue hecha durante una manifestación masiva en China en protesta por el asesinato del Dr. Martin Luther King Jr., en la cual Robert Williams y Vicki Garvin estuvieron entre los oradores. Según Garvin, “millones de manifestantes chinos” marchaban bajo la lluvia para denunciar el racismo estadounidense. En respuesta a las revueltas provocadas por el asesinato de King, Mao caracterizó estas revueltas urbanas como “un nuevo toque de clarín para todos los pueblos explotados y oprimidos de Estados Unidos contra el liderazgo bárbaro de la clase capitalista monopolista“. Más que la declaración de 1963, las palabras de Mao dotaron a las revueltas urbanas de importancia histórica en el mundo de la sublevación revolucionaria. Su declaración, así como la lógica general de la “teoría de la revolución de nueva democracia” de Lin Biao, justificaba el apoyo de los movimientos nacionalistas negros y su derecho a la autodeterminación.

En el contexto de las revueltas urbanas se dio la convergencia de varias oleadas de radicalismo negro, incluyendo el RAM, para dar origen en Oakland, California, a los Black Panthers para la autodefensa. Tal vez la organización negra más visible promoviendo el pensamiento de Mao Tse-Tung, probablemente también los menos serios en cuanto a la lectura de escritos marxistas, leninistas, o maoístas y al desarrollo de una ideología revolucionaria. Fundado por Huey Newton y Bobby Sealon, anterior miembro del RAM, los Black Panthers fueron mucho más allá de los límites de la Merritt College y reclutó al “lumpenproletariado”. Gran parte de la base se dedicaba a la propaganda más que cualquier otra cosa, y su biblia era El Pequeño Libro Rojo.
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“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (2º PARTE)

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El Movimiento de Acción Revolucionaria y la futura Revolución Negra

 

El vuelo de Williams a Cuba inspiró en parte la creación del RAM. En Ohio, alrededor de 1961, miembros negros de los Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS), así como activistas del Comité de Coordinación Estudiantil sin Violencia (SNCC) y del Congreso de Igualdad Racial (CORE) se reunieron en un pequeño grupo para discutir el significado del trabajo de Williams en Monroe y su posterior exilio. Liderados por Donald Freeman, un estudiante negro en la Case Western Reserve en Cleveland, el núcleo del grupo consistía en una organización recién creada llamada “Challenge“, formada por estudiantes de la Central State College en Wilberforce. Los miembros de la Challenge estaban especialmente motivados por el ensayo de Harold Cruse “Nacionalismo Revolucionario y Afroamericano“, que circulaba ampliamente entre los jóvenes radicales negros. Inspirados por la interpretación de Cruse de la importancia mundial de la lucha por la liberación negra, Freeman esperaba transformar la Challenge en un movimiento revolucionario nacionalista similar a la Nación del Islam, pero eso adoptaría las tácticas de acción directa del SNCC. Después de un largo debate, los miembros de la Challenge resolvieron disolver la organización en la primavera de 1962 y formar el Comité de Acción Revolucionaria (originalmente llamado “Reform” Action Movement para no asustar a la administración), con sus principales líderes Freeman, Max Stanford y Wanda Marshall. Unos meses más tarde trasladaron su base a Philadelphia, comenzaron a publicar un periódico bimensual llamado “Black América” y un boletín informativo de una página llamada “RAM Speaks“, e hicieron planes para construir un movimiento nacional en dirección al nacionalismo revolucionario, la organización juvenil, y la autodefensa armada.

Freeman y los miembros del RAM, en Cleveland, continuaron trabajando públicamente a través del Instituto Afroamericano, un grupo de reflexión de orientación activista formado en el otoño de 1962. Bajo la dirección de Freeman, su consejo -apodado “Soul Circle“- consistía en un pequeño grupo de hombres negros relacionados con organizaciones comunitarias, derechos civiles y laborales y grupos estudiantiles. Miembros del consejo como Henry Glover, Arthur Evans, Nate Bryant, y Hanif Wahab disertaban sobre historia y política africana, organizaban foros para discutir el futuro del movimiento por los derechos civiles, la participación negra en la política de Cleveland, y las condiciones económicas de los negros urbanos. El instituto también reclutó al gran baterista Max Roach para ayudar en la organización de un tablón titulado “El papel del artista negro en la lucha por la libertad“. Miembros del instituto también utilizaron folletos y panfletos al azar para influir en el pensamiento de la comunidad negra sobre asuntos locales e internacionales. Destinados “a quien pueda interesar“, estos breves folletos pretendían estimular debate y ofrecer a la comunidad negra una posición sobre temas más urgentes como “las elecciones, la renovación urbana, la subordinación de la economía negra, la ‘carrera armamentista’, y la lucha en el sur“. En un año, el instituto pasó de la impresión de folletos a la impresión de un boletín informativo completo llamado “Afropinion“. A través del Instituto Afroamericano, los miembros de la RAM en Cleveland trabajaron con activistas del CORE y otros organizadores de la comunidad para exigir mejoras en la asistencia hospitalaria para los pacientes negros y protestar contra la exclusión de la historia africana y afroamericana del currículum de las escuelas públicas. La campaña más importante del instituto en 1963 fue la defensa de Mae Mallory, una mujer negra que estaba encarcelada en Cleveland por su relación con Robert Williams en Monroe, Carolina del Norte. Poco después del vuelo de Williams a Cuba, Mallory fue arrestada en Ohio a la espera de los cargos de extradición. El instituto y sus aliados, incluída la Nación del Islam en Cleveland, pidieron al gobierno de Ohio que retira la solicitud de extradición, y también organizaron una manifestación masiva delante de la prisión exigiendo la liberación inmediata de Mallory.

En Carolina del Norte, el RAM provino principalmente de la Asociación Afroamericana. Fundada por Donald Warden en 1962, la Asociación Afroamericana consistía en estudiantes de la Universidad de California en Berkley y de la Merritt College, muchos de los cuales, como Leslie y Jim Lacy, Cedric Robinson, Ernest Allen, y Huey Newton, tenían papeles especiales como intelectuales y activistas radicales. En Los Angeles, el presidente de la Asociación Afroamericana era un joven llamado Ron Everett, que más tarde cambiaría su nombre a Mualna Karenga y fundaría la organización de los EE.UU.. La Asociación Afroamericana desarrolló rápidamente una reputación como grupo de militantes intelectuales dispuestos a discutir con cualquiera. Desafiando a maestros, a grupos de discusión como la Alianza de la Juventud Socialista, y enseñando públicamente historia y cultura negra, esos jóvenes activistas dejaron una profunda impresión en algunos estudiantes, así como en la comunidad negra. En el Este de la Bahía, donde la tradición de los discursos de tribuna murió en los años 30 (con la excepción de las campañas individuales del Congreso de Derechos Civiles comunista a principios de los años 50), la Asociación Afroamericana era la prueba viviente de que una cultura militante intelectual, vibrante y altamente visible, podría existir.

Mientras tanto, el movimiento Trabajo Progresista (PL) comenzó a patrocinar viajes a Cuba y reclutó a algunos estudiantes radicales negros en el Este de la Bahía para ir juntos. Entre ellos estaba Ernest Allen, trasladado para la UC Berkley del Merritt College, ya que había sido expulsado de la Asociación Afroamericana. Chico obrero de Oakland, Allen formaba parte de una generación de radicales negros cuyo descontento con la estrategia del movimiento por los derechos civiles de la resistencia pasiva y sin violencia, los llevó más cerca de Malcolm X y de los movimientos de liberación en el Tercer Mundo. No es sorprendente que a través de su viaje a Cuba en 1964 descubriera el Movimiento de Acción Revolucionaria (RAM). Entre los compañeros de viaje de Allen estaba un grupo de militantes negros Detroit: Lucas Tripp, Charles (“Mao“) Johnson, Charles Simmons, y General Baker. Todos eran miembros del grupo estudiantil en Uhuru, y todos desempeñaron papeles clave en la formación del Movimiento Obrero Revolucionario Dodge de la Liga Obrera Negra Revolucionaria. Casualmente, el líder de RAM, Max Stanford, ya estaba en la isla visitando a Robert Williams. Cuando llegó la hora de regresar a los Estados Unidos, Allen y el grupo de Detroit estaban comprometidos con la fundación de la RAM. Allen se detuvo en Cleveland para reunirse con miembros de la RAM en su viaje en autobús de vuelta a Oakland. Armado con copias de “Crusader” de Robert Williams y materiales relacionados con la RAM, Allen regresó a Oakland con la intención de establecer la presencia de la RAM en el Este de la Bahía. Como resultado, activistas como Isaac Moore, Kenn Freeman (Mamadou Lumumba), Bobby Seale (futuro fundador de los Black Panthers), y Doug Allen (hermano de Ernie) establecieron una base en el Merritt College a través del “Soul Students Advisory Council“. Aunque el grupo nunca había superado un puñado de personas, su presencia intelectual y cultural fue ampliamente estimada. Allen, Freeman y los otros, fundaron un periódico llamado “Soulbook: The Revolutionary Journal of the Black World“, que publicaba prosa y poesía orientadas a la izquierda nacionalista negra. Freeman, en particular, era muy respetado entre los activistas del RAM y ampliamente leído. Constantemente llevaba a sus miembros a pensar en la lucha negra en un contexto global. Los editores de “Soulbook” también desarrollaron lazos con radicales negros de la vieja izquierda, sobre todo con el ex-comunista Harry Haywood, cuyo trabajo publicaron en una edición temprana.
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“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (1º PARTE)

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Esta es la era de Mao Tse-Tung, la era de la revolución mundial y la lucha afroamericana por la liberación es parte de un movimiento universal invencible. El Presidente Mao fue el primer líder mundial en elevar la lucha de nuestro pueblo al nivel de la revolución mundial“. – Robert Williams 1967

Parece que el presidente, al menos como un símbolo, ha disfrutado de un resurgimiento de la popularidad entre los jóvenes. La imagen y las ideas de Mao Tse-Tung aparecen constantemente en una miríada de contextos políticos y culturales. Por ejemplo, The Coup, un famoso grupo de hip-hop de la bahía de San Francisco, rehabilitó a Mao en el panteón de los héroes radicales negros y, al hacerlo, colocó la lucha por la libertad negra en un contexto internacional. En una canción llamada “Dig It” (1993), The Coup se refiere a sus miembros como “Los condenados de la Tierra“; le dicen a los oyentes que lean El Manifiesto Comunista; y evocan ídolos revolucionarios como Mao Tse-Tung, Ho Chi Minh, Kwame Nkrumah, H. Rap Brown, el movimiento Mau Mau en Kenia, y Geronimo Ji Jaga Pratt. A la manera maoísta clásica, The Coup se aprovecha de la frase más famosa de Mao y se apropia de ella: “Somos conscientes de que el poder está niquelado“. Aunque los miembros de The Coup no nacieron hasta después del apogeo del maoísmo negro, “Dig It” captura el espíritu de Mao en relación al mundo-a-mundo colonial que incluía a los afroamericanos. En Harlem, a finales de los años 60 y principios de los 70, parecía que todo el mundo poseía una copia de Citas del Presidente Mao Tse-Tung, más conocido como “El Libro Rojo“. Periódicamente, simpatizantes de los Black Panthers eran vistos vendiendo El Libro Rojo en las esquinas para recaudar fondos para el partido. Y no era raro ver a un joven radical negro caminando por la calle vestido como un campesino chino, excepto por el pelo Afro y las gafas de sol, por supuesto.

Como África, China estaba en movimiento y había un sentimiento general de que los chinos apoyaban la lucha por la libertad negra; por supuesto, los negros clamaban por la revolución en nombre de Mao al igual que en el nombre de Marx y Lenin. Incontables radicales negros de la época estimaban que China, ni Cuba ni Ghana o incluso París, era la tierra en la que se podría obtener la verdadera libertad. No era perfecta, pero era mejor que vivir en el vientre de la bestia. Cuando el líder de los Black Panthers, Elaine Brown, visitó Beijing en el otoño de 1970, se sorprendió gratamente por lo que la Revolución China había conseguido en términos de mejora de la calidad de vida: “Viejos y jóvenes relataban emocionantes testimonios, como convertidos en un bautismo, sobre las glorias del socialismo“. Un año más tarde regresó con el fundador de los Black Panthers Huey Newton, cuya experiencia en China describió como “una sensación de libertad, como si se hubiese ido un gran peso de mi alma y pudiese ser yo mismo, sin defensa o pretensión o necesidad de explicación. Me sentí absolutamente libre por primera vez en mi vida, completamente libre entre mis hombres“.

Más de una década antes de que Brown y Newton pisasen suelo chino, W.E.B. Du Bois se refirió a China como el otro gigante dormido preparado para liderar las razas de color en la lucha mundial contra el imperialismo. Su primer viaje a China fue en 1936 -antes de la guerra y de la revolución- durante un largo viaje a la Unión Soviética. Volviendo en 1959, cuando era ilegal viajar a China, Du Bois descubrió un nuevo país. Le llamó la atención la transformación de los chinos, en particular en relación a la emancipación de la mujer, y se fue convencido de que China lideraría a las naciones subdesarrolladas en el camino hacia el socialismo. “China después de largos siglos“, dijo en un encuentro con comunistas chinos en la celebración de su 91 aniversario, “se puso de pie y dio un salto hacia adelante. ¡África se levanta, se pone en pie, piensa y habla! ¡Aja! Se aleja de Occidente y su esclavitud y humillación de los últimos 500 años y encara el sol naciente“.

Como radicales negros llegaron a ver a China como el faro de la revolución del Tercer Mundo y el pensamiento de Mao Tse-Tung como guía es una complicada y fascinante historia que involucra literalmente a decenas de organizaciones y que cubre buena parte del mundo, desde los guetos estadounidenses al interior de África. Por lo tanto, el texto que sigue no pretende ser exhaustivo; al contrario, organizamos este artículo para explorar el impacto del pensamiento maoísta y, más en general, de la República Popular de China en los movimientos negros radicales desde los años 50 hasta por lo menos la mitad de los años 70. Además de eso, nuestro propósito es explorar como el nacionalismo radical negro formuló debates dentro del maoismo de las organizaciones “anti-revisionistas” en los Estados Unidos. Nuestra opinión es que China ofreció a los radicales negros un modelo del Tercer Mundo “de color” o un modelo marxista que les permitió desafiar una visión blanca y occidental de la lucha de clases, un modelo que moldear y reformular para adaptar sus realidades políticas. Aunque el papel de China haya sido contradictorio y problemático en muchos aspectos, el hecho de que los campesinos chinos, por delante del proletariado europeo, hicieran una revolución socialista y clavaran una posición en la política mundial distinta de la soviética y de la americana, dotó a los radicales negros de un sentido más profundo de la importancia revolucionaria y del poder. Por último, Mao no sólo demostró a los negros en el mundo que no necesitaban esperar “condiciones objetivas” para una revolución, pero su exaltación de la lucha cultural formuló también debates profundos sobre el arte y la política negra.
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Cómo la dictadura polaca arrojó su país a las garras de Adolf Hitler

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Solamente un descendiente de aquel régimen feudal y oscurantista, como Kaczynski, sería capaz de intentar revertir los hechos para evitar rendir cuentas por el abismo en el que Polonia, otra vez, en esta crisis, se debate. 

Los documentos ahora desclasificados por Rusia sobre la actividad anti-soviética y pro-fascista del gobierno polaco antes de la Segunda Guerra Mundial detallan algunos aspectos, pero los hechos a los que se refieren ya eran sobradamente conocidos en el momento, y después. Es una verdad que ya debería haber pasado a los libros de historia en general -y si no pasaron es sólo porque los años de neoliberalismo fueron también (y, quizá, sobre todo) un pantano de mentiras- que el gobierno polaco de Pilsudski y Beck persuadió a minorías étnicas dentro de la URSS, que mantuvo un aparato de sabotaje y asesinato contra el gobierno soviético y que hizo frente con los nazis para derrotar a los rusos, ucranianos, bálticos, bielorrusos y otros pueblos que estaban construyendo el socialismo. También es cierto que, como dijo el general Lev Sotskov de la inteligencia rusa, con esta política, provocaron una catástrofe para Polonia y para el pueblo polaco.

Sólo un oportunista (o un completo ignorante) como el actual presidente polaco, Lech Kaczynski, puede tener la pretensión de distorsionar e invertir hechos que ya eran más que conocidos. Sin embargo, los hechos son los hechos, y no hay imbécil en el mundo que pueda cambiarlos, ya que ya han sucedido.

El intento es, sin duda, presentar a los soviéticos como los agresores de Polonia cuando los nazis masacraron el país entre 1939 y 1944, asesinando a seis millones de polacos, la mitad de ellos en Auschwitz, Treblinka y otros campos de exterminio.

Solamente un ignorante como Kaczynski trataría de revertir la historia de esta manera. El objetivo es claro: absolver al gobierno polaco de antes de la Segunda Guerra Mundial -una dictadura feudal, oscurantista, con una mezcla de fanatismo idiota y brutalidad- de su complicidad con Hitler, lo que acabó llevando finalmente al país a la peor tragedia de su historia, ya por sí bastante trágica.

No es, por supuesto, gratuito (realmente, gratuito no es) este intento. Kaczynski es un descendiente de los PiBsudski, Beck y otras figuras lamentables que jugaron con Polonia en el abismo. Pero sus razones no son puramente históricas: en la crisis actual, Polonia está de nuevo en el pantano, pagando el precio de la brutal, salvaje e irracional restauración del capitalismo en el país. En aquella época se estancaron todas las aguas residuales de Polonia, de donde surgieron los Walesa, los Kaczynski y otros demagogos sin escrúpulos. Ahora que el desastre está a la vista, que los polacos sufren cada día las consecuencias, quieren huír sin rendir cuentas, echando la culpa a los soviéticos. Pues no lo van a conseguir.
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La fiesta de los ladrones: el saqueo de la URSS

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En 1987, la deuda exterior de los EE.UU. se elevó a los 246 mil millones. Y el 19 de octubre de 1987, Wall Street se estrelló. Sólo un milagro podría salvar a los EE.UU.. El milagro ocurrió, y su salvador fue Gorbachov.

Gorbachov salvó la economía de los EE.UU. arruinando la URSS.

¿Sabes cómo sucedió esto?

En enero de 1987 las restricciones sobre el comercio exterior fueron derogadas. Estas restricciones protegían el mercado interno de la Unión Soviética del colapso. Sin ellas, el mercado interno de la Unión Soviética -con sus precios ridículamente bajos para los alimentos y los bienes esenciales de consumo, en comparación con los mercados extranjeros- no se pudo mantener ni un solo día.

Y, de repente, empresas e individuos fueron autorizados a exportar alimentos al exterior, materias primas, electrónica, energía, productos químicos, simplemente… ¡de todo!

Era como si un poderoso huracán hubiese pasado sobre el vasto territorio de la URSS. En solo un instante arrastró fuera del país todos los productos de valor. Productos alimenticios y objetos manufacturados desaparecieron de las tiendas.

El saqueo de las reservas de oro

El 21 de julio de 1989, nuevas regulaciones aduaneras derogaron todas las restricciones sobre la exportación de oro y piedras preciosas.

El trabajo de las aduanas soviéticas de los últimos 70 años fue inmediatamente lanzado a la basura.

Oro, en cantidades hasta entonces inéditas, fue lanzado al mercado interno, para ser comprado a un precio interno, y luego exportado.

En esa época, el diario “The Moscow Komsomol” describió así el comercio de joyas:

Una brillante imagen de especulación desenfrenada, la cuota de ventas de la Tesorería del Estado (Gokhran) para joyas fue fijada más y más… Los tesoreros estaban bajo ataque, el Tesoro Público fue bombardeado con cartas solicitando nuevos suministros de oro y piedras preciosas…“.

El diario “Izvestia” solicitó como medida de control contra las colas para el oro y los diamantes “ser colocada en el mercado una extraodinaria cantidad de oro, tales como las reservas de oro del Estado“.

El diario “Cultura soviética” llamó a la eliminación permanente de las barreras aduaneras para la exportación de oro.

Después de un tiempo, G.Yavlinsky (responsable de la economía en el gobierno en ese momento) alarmó a la prensa con una declaración acerca de la desaparición de las reservas de oro. Pero todo se calmó rápidamente.
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Ucrania: El Donbáss y la destrucción del modelo liberal-oligárquico

Alberto Cruz

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La importancia de lo que ocurre en Ucrania es vital no sólo para los pueblos de Europa sino para los del resto del mundo. Ante la vuelta del fascismo, alentado por EEUU y la UE, ha aparecido un frente claramente antifascista y anti neoliberal-oligárquico que, si triunfa, será la esperanza de los pueblos.
Con la llegada de los filonazis al poder en Ucrania se ha abierto un periodo político muy peligroso en el mundo. Por primera vez desde la II Guerra Mundial un gobierno tiene representantes de partidos fascistas como ministros y viceministros en áreas tan importantes como Fuerzas Armadas, Seguridad Nacional (Policía), Educación y Agricultura.
El nuevo presidente, Piotr Poroshenko, mantiene en su totalidad a los integrantes del gobierno de la junta filonazi de Kiev –y uno y otros cuentan con la protección y reconocimiento de EEUU y la UE- y uno y otros, día tras día, repiten hasta la saciedad que van a luchar “contra la ocupación rusa”. Su carácter nazi se manifiesta tanto en los símbolos y banderas que exhiben como en sus declaraciones, como las del primer ministro Arsenly Yatsenyuk (no se olvide, el preferido de EEUU), calificando a los pobladores del Donbáss rebelde como “subhumanos” (1). Este término es abiertamente nazi, el mismo que en 1941 utilizó Hitler (Untermensch) para sustentar toda la teoría nazi sobre la “gente inferior” y que, por lo tanto, podría ser eliminada. Lógicamente, Yatsenyuk está diciendo que todo tipo de violencia contra los resistentes del Donbáss es permisible.
¿Sorprendidos? Pues hay más: la Agencia de Bienes Inmobiliarios de Ucrania anuncia que la tierra del Donbáss será asignada gratuitamente a los miembros de los servicios especiales del Ministerio del Interior y del Ejército que están luchando contra los federalistas de Donetsk y Lugansk (2). Exactamente lo mismo que hizo Hitler al impulsar el Lebensraum, el espacio vital hitleriano que se sustentaba en la entrega de “tierras gratuitas” de los territorios conquistados.
¿Por qué el énfasis en las tierras? Porque se copian, paso a paso, las políticas desarrolladas por el nazi por excelencia de Ucrania, Stepan Bandera, durante la II Guerra Mundial y que se sustentan en aprovechar las tradiciones del segmento reaccionario de la población de Ucrania para obtener el control de una tierra que ha sido considerada como “el granero de Europa”.
La diferencia entre el ahora, 2014, y el antes, 1941-1945, es que el avance nazi no va acompañado de la presencia de tropas extranjeras –entonces de Alemania y sus aliados- aunque la naturaleza coercitiva de la junta de Kiev está fuera de toda duda. Al igual que entonces los nazis despojaron a la población de la Ucrania ocupada (que formaba parte de la Unión Soviética) de todos los derechos civiles, ahora se hace lo mismo con los adversarios de la integración en la Unión Europea y se les acusa de separatistas y terroristas. De hecho, ya han abandonado el Donbáss 110.000 personas, según ha tenido que reconocer la parcial ONU. Y, como entonces, vemos una relación simbiótica entre los fascistas y el gran capital. Los oligarcas ucranianos financian de forma abierta a los nazis. Como caso más paradigmático está el de Igor Kolomoisky, propietario entre otras cosas del Privat Bank (algunas de sus oficinas fueron quemadas en Donetsk (3) en el mes de mayo tras la celebración del referéndum de autodeterminación), que está financiando la formación de escuadrones de la muerte como el llamado “Batallón Azov” –formalmente integrado en el Ministerio del Interior y que luce entre sus emblemas símbolos que utilizaron las tropas nazis que ocuparon Ucrania durante la II Guerra Mundial- que se ha distinguido por su crueldad contra la población civil de Mariupol, Krasnu Luch, Slavianks, Shastye y Stanitsa Luganskaya, entre otras ciudades. Este oligarca, impuesto por la junta filonazi de Kiev como gobernador de Dnepropetrovsk, también está relacionado con la matanza de Odesa y ha dicho públicamente que “acabará con los separatistas de todos los modos”. Uno de esos modos es, aparte de las matanzas, el ahogo financiero puesto que desde su banco se limita y/o congela los ahorros de los clientes del Sur y del Este de Ucrania y otro es amenazar con el despido –también es propietario de minas y empresas siderúrgicas- a los trabajadores que secunden las protestas contra Kiev (4).

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El mito del GULAG y su comparación con las tiranías capitalistas

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Es muy común encontrar en libros supuestamente de historia o mismo en debates en foros de discusión el término “GULAG”, generalmente usado de forma errada, incluso, en frases como “la URSS tenía gulags“, “¿Ha oído hablar del gulag?“, “Yo sé que eran los gulags“. ¿Quién nunca ha escuchado hablar de este o aquel individuo que “abandonó el socialismo después de saber de la existencia de los gulags”? Generalmente, la abreviatura se utiliza como una forma de propaganda anticomunista en libros sobre la Guerra Fría por irresponsables sin ningún tipo de estudio sobre el tema o en rumores que están a años luz de cualquier estudio serio sobre el tema, algo que este texto se propone hacer.

Karl Heinrich Marx, expresión máxima del socialismo científico, enseñó que “las ideas dominantes de una época son las ideas de la clase dominante“, en este orden de ideas, la burguesía internacional gasta millones en propaganda anti-comunista. Comparar la guerra ideológica entre la burguesía y los trabajadores es como comparar a dos personas que van a boxear. Está claro que el que tiene más dinero podrá comprar al mejor entrenador, comprar los mejores alimentos, suplementos que le darán una energía de primera calidad, los mejores guantes, el mejor protector bucal, los mejores médicos, en el caso de que tenga una lesión y todavía podrá comprar al jurado del combate. El boxeador pobre, sin embargo, tendrá que rezar para encontrar un buen entrenador dispuesto a ayudarle, no podrá comprar los mejores alimentos, faltándole una dieta adecuada, no podrá comprar los costosos suplementos, tendrá que depender de los médicos de la red de salud pública y tendrá que ser lo suficientemente bueno para convencer al jurado. Esta analogía es necesaria para que el lector entienda el poder, que es la prensa, de la burguesía, que a través de sus editoriales monopolistas publican casi exclusivamente libros de la propaganda anti-comunista, cuyas librerías presentan sólo una versión de la historia. Se sabe, sin embargo, que en la historia no faltan ejemplos de ejércitos armados sólo con hoces y martillos, de campesinos protegidos sólo con trapos y como máximo una armadura de cuero, que derrotaron a caballeros protegidos con armadura de acero, como ocurrió en Portugal. Se sabe que los campesinos de la República de Novgorod, de la vieja Rusia, lograron derrotar a la orden más poderosa de los caballeros de la Edad Media en Europa, los Caballeros Teutónicos, y que en Alemania, el pueblo trabajador, bajo el liderazgo del caballero Florian Geyer, derrotaron a la nobleza germánica. Este es la dimensión y la naturaleza de la lucha contra la ideología de la burguesía, una lucha contra la élite reaccionaria que pretende llevar a cabo el sometimiento de la clase obrera y de todos aquellos que apoyan una sociedad justa.

Dada la compresión de estas luchas, se debe hacer hincapié primero en que, contrario a la creencia común, el GULAG significa “Glavnoye Upravleniye LAGerei”, es decir, “Administración General de los Campos”. Hablar de “gulags” es lo mismo que hablar de “Sistemas Penitenciarios” en Brasil, por ejemplo, es un término impreciso, incoherente, que revela claramente la ignorancia del que habla sobre el tema y su completa falta de epistemología y de preparación para los debates, al que se le recomienda sólo el silencio. La Administración General de los Campos era el órgano que administraba los diversos campos de trabajo en la URSS, que seguía el principio penal de que el prisionero debe dedicarse a la actividad productiva como medio para su recuperación. Este sistema, presente en monarquías y repúblicas, en sistemas autoritarios y libertarios, son una constante en prácticamente todos los sistemas penales de los países civilizados. Según Julius Frabbrini Miravete, eminente jurista brasileño, ex-abogado del Estado de Sao Paulo y miembro de la Academia de Derecho de São Paulo, y Rodrigo de Abreu Fudoli, autor de “Da remissão da pena privativa de liberdade“, el sistema penitenciario pasó por una considerable evolución a lo largo de la historia. Al comienzo, la privación de libertad partía del principio de venganza y castigo, era común, en la antigua Roma, que los presos recibiesen como pena el trabajo en las cocinas, en grandes barcos construyendo remos, después, en la época de la Ilustración, fue cuestionada la idea del castigo físico, habiendo ganado fuerza la idea de los “trabajos forzados”, de la “esclavitud” meramente como elemento de penalización, en una época en que en Europa el capitalismo ya estaba en vigor. Entre los siglos XVI y XIX se desarrolló la idea del trabajo pedagógico, moralizante y disciplinar del infractor de la ley. Al contrario de la creencia común de que “el trabajo reeduca” es un lema nazi, este es en realidad un lema del sistema penal, ya sea de un país de orientación socialista, nazi, liberal, conservador…
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