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Artículo que Viktor Zemskov (historiador durante la Perestroika) publicó en la revista “Investigaciones sociológicas” en el que aclara los datos sobre las estadísticas de prisioneros políticos del GULAG.

El objetivo del presente artículo es mostrar una estadística auténtica de los prisioneros del GULAG, una parte ya ha aparecido en artículos de A.N. Nudin, V.F. Nekrasov (1) y en el semanario “Argumenty i fakty”.

A pesar de la existencia de estas publicaciones, en las cuales se dan datos auténticos con su confirmación documental sobre el número de prisioneros del GULAG, la sociedad soviética y extranjera se encuentra completamente bajo la influencia de los datos estadísticos inventados que no se corresponden a la realidad histórica, contenidos en los trabajos de autores extranjeros (R. Conquest, S. Cohen y otros), así como en publicaciones de investigadores soviéticos (R.A. Medvedev, V.A. Chalikova y otros). Además, en los trabajos de todos estos autores la diferencia con las estadísticas auténticas nunca va en el sentido de la disminución sino exclusivamente en dirección de su aumento. Da la impresión de que compiten entre ellos para sorprender a los lectores con cifras, por decirlo de algún modo, astronómicas.

He aquí, por ejemplo, lo que escribe S: Cohen (extraído del libro de R. Conquest “El gran terror”, publicado en 1968 en los Estados Unidos): “… A finales de 1939 el número de prisioneros en cárceles y campos de concentración creció hasta los 9 millones de personas (en comparación con los 30 mil de 1928 y los 5 millones de 1933-1935” (2). En realidad en enero de 1940 había en los campos del GULAG 1.334.408 prisioneros, en colonias del GULAG 315.584 y en cárceles 190.266 personas. En total, entre campos, colonias y cárceles había 1.850.258 prisioneros (tabla 1), es decir, los datos ofrecidos por R. Conquest y S. Cohen están aumentados en casi 5 veces.

La investigadora soviética V.A. Chalikova repite a Conquest y Cohen, y dice: “Las cuentas, basadas en distintos datos, muestran que entre 1937-1959 se encontraban en los campos, que ocupaban superficies enormes, entre 8 y 12 millones de personas” (3). V.A. Chalikova da una cifra máxima de 12 millones de prisioneros en el GULAG (evidentemente en el concepto de “campo” incluye las colonias) para determinada fecha concreta, pero en realidad para el periodo de 1934 a 1953 la cifra máxima de prisioneros en el GULAG fue el 1 de enero de 1950 y fue de 2.561.351 personas (ver tabla 1). Por consiguiente, V.A. Chalikova, siguiendo a R. Conquest y S. Cohen, aumenta en unas cindo veces el número auténtico de prisioneros en el GULAG.

También hizo su aportación a la cuestión de la confusión en la estadística de prisioneros del GULAG N.S. Jruschev, que evidentemente, con el objetivo de aumentar el valor de su propio papel como liberador de las víctimas de la represión estalinista, escribió en sus memorias: “… Cuando murió Stalin, en los campos había 10 millones de personas” (4). En realidad, el 1 de enero de 1953 en el GULAG había 2.468.524 presos: 1.727.970 en campos y 740.554 en colonias (ver tabla 1). En el Archivo Central Estatal de la Revolución de Octubre se guardan copias de los informes de la dirección del Ministerio del Interior de la URSS enviados a nombre de N.S. Jruschev con indicaciones exactas del número de prisioneros, entre otros momentos a la muerte de Stalin. N.S. Jruschev estaba muy bien informado de la cifra real de prisioneros del GULAG y la aumentó en cuatro veces.

 

Tabla 1  (Pinchar en imágenes para aumentar)

Número de prisioneros del GULAG (a 1 de enero de cada año) (5)

Tabla1

* En campos y colonias.
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El mito del GULAG y su comparación con las tiranías capitalistas

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Es muy común encontrar en libros supuestamente de historia o mismo en debates en foros de discusión el término “GULAG”, generalmente usado de forma errada, incluso, en frases como “la URSS tenía gulags“, “¿Ha oído hablar del gulag?“, “Yo sé que eran los gulags“. ¿Quién nunca ha escuchado hablar de este o aquel individuo que “abandonó el socialismo después de saber de la existencia de los gulags”? Generalmente, la abreviatura se utiliza como una forma de propaganda anticomunista en libros sobre la Guerra Fría por irresponsables sin ningún tipo de estudio sobre el tema o en rumores que están a años luz de cualquier estudio serio sobre el tema, algo que este texto se propone hacer.

Karl Heinrich Marx, expresión máxima del socialismo científico, enseñó que “las ideas dominantes de una época son las ideas de la clase dominante“, en este orden de ideas, la burguesía internacional gasta millones en propaganda anti-comunista. Comparar la guerra ideológica entre la burguesía y los trabajadores es como comparar a dos personas que van a boxear. Está claro que el que tiene más dinero podrá comprar al mejor entrenador, comprar los mejores alimentos, suplementos que le darán una energía de primera calidad, los mejores guantes, el mejor protector bucal, los mejores médicos, en el caso de que tenga una lesión y todavía podrá comprar al jurado del combate. El boxeador pobre, sin embargo, tendrá que rezar para encontrar un buen entrenador dispuesto a ayudarle, no podrá comprar los mejores alimentos, faltándole una dieta adecuada, no podrá comprar los costosos suplementos, tendrá que depender de los médicos de la red de salud pública y tendrá que ser lo suficientemente bueno para convencer al jurado. Esta analogía es necesaria para que el lector entienda el poder, que es la prensa, de la burguesía, que a través de sus editoriales monopolistas publican casi exclusivamente libros de la propaganda anti-comunista, cuyas librerías presentan sólo una versión de la historia. Se sabe, sin embargo, que en la historia no faltan ejemplos de ejércitos armados sólo con hoces y martillos, de campesinos protegidos sólo con trapos y como máximo una armadura de cuero, que derrotaron a caballeros protegidos con armadura de acero, como ocurrió en Portugal. Se sabe que los campesinos de la República de Novgorod, de la vieja Rusia, lograron derrotar a la orden más poderosa de los caballeros de la Edad Media en Europa, los Caballeros Teutónicos, y que en Alemania, el pueblo trabajador, bajo el liderazgo del caballero Florian Geyer, derrotaron a la nobleza germánica. Este es la dimensión y la naturaleza de la lucha contra la ideología de la burguesía, una lucha contra la élite reaccionaria que pretende llevar a cabo el sometimiento de la clase obrera y de todos aquellos que apoyan una sociedad justa.

Dada la compresión de estas luchas, se debe hacer hincapié primero en que, contrario a la creencia común, el GULAG significa “Glavnoye Upravleniye LAGerei”, es decir, “Administración General de los Campos”. Hablar de “gulags” es lo mismo que hablar de “Sistemas Penitenciarios” en Brasil, por ejemplo, es un término impreciso, incoherente, que revela claramente la ignorancia del que habla sobre el tema y su completa falta de epistemología y de preparación para los debates, al que se le recomienda sólo el silencio. La Administración General de los Campos era el órgano que administraba los diversos campos de trabajo en la URSS, que seguía el principio penal de que el prisionero debe dedicarse a la actividad productiva como medio para su recuperación. Este sistema, presente en monarquías y repúblicas, en sistemas autoritarios y libertarios, son una constante en prácticamente todos los sistemas penales de los países civilizados. Según Julius Frabbrini Miravete, eminente jurista brasileño, ex-abogado del Estado de Sao Paulo y miembro de la Academia de Derecho de São Paulo, y Rodrigo de Abreu Fudoli, autor de “Da remissão da pena privativa de liberdade“, el sistema penitenciario pasó por una considerable evolución a lo largo de la historia. Al comienzo, la privación de libertad partía del principio de venganza y castigo, era común, en la antigua Roma, que los presos recibiesen como pena el trabajo en las cocinas, en grandes barcos construyendo remos, después, en la época de la Ilustración, fue cuestionada la idea del castigo físico, habiendo ganado fuerza la idea de los “trabajos forzados”, de la “esclavitud” meramente como elemento de penalización, en una época en que en Europa el capitalismo ya estaba en vigor. Entre los siglos XVI y XIX se desarrolló la idea del trabajo pedagógico, moralizante y disciplinar del infractor de la ley. Al contrario de la creencia común de que “el trabajo reeduca” es un lema nazi, este es en realidad un lema del sistema penal, ya sea de un país de orientación socialista, nazi, liberal, conservador…
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