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Sobre los orígenes de la teoría del socialismo en un sólo país

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En este artículo, examinamos los orígenes de la teoría del “socialismo en algunos, o incluso en un sólo país capitalista tomado de forma aislada”. Tal esfuerzo es necesario para contrarrestar la recurrente leyenda, creada y difundida por el trotskismo, de que tal teoría habría sido creada por Stalin en 1924, así como de que servía como expresión de la estrechez nacional de una creciente burocracia soviética conservadora. Este estudio nos revela que esta teoría ya estaba presente en la respuesta de los bolcheviques a la traición de los partidos socialdemócratas europeos al ideal de la revolución proletaria, lo que se produjo poco después del estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 (que los bolcheviques denunciaron como la guerra imperialista). La incomprensión de Trotsky, o incluso su negativa a aceptar esta concepción leninista, nos muestra que su ruptura con el menchevismo fue parcial, además de indicarnos la comprensión ultraizquierdista que tenía del proceso revolucionario mundial. Para ser breves, emplearemos el término “socialismo en un solo país” en lugar de “socialismo en algunos, o incluso en un sólo país tomado de forma aislada”.

Esta fue, de hecho, la más disputa más amarga en la historia del movimiento revolucionario marxista. En los debates que giraban en torno a la propia naturaleza del proceso revolucionario mundial, se trataba el papel que debe ser desempeñado por el socialismo, en caso de que este obtuviese la victoria solamente en algunos o incluso un sólo país capitalista. Creada principalmente en el conflicto entre Lenin y las corrientes oportunistas de la socialdemocracia, esta cuestión, más tarde, se transfiguraría en la disputa entre Stalin y Trotsky. ¿Pero por qué tal debate era tan central? La respuesta pertenece al tiempo, y puede ser encontrada en la naturaleza de la época en la que surgió.

El Partido Bolchevique, bajo la dirección de Lenin, fue el único partido de la Segunda Internacional Socialista que defendió una acción revolucionaria después del estallido de la Primera Guerra Mundial. Los demás partidos de la Internacional -cuyo Partido más notable era el socialdemócrata alemán- traicionaron la lucha por la revolución proletaria y por el socialismo al apoyar sus propias burguesías en la guerra de las potencias imperialistas. Comprometidos por su traición y expuestos ante los obreros avanzados, estos revisionistas, anteriormente ocultos, enemigos de la revolución de la clase trabajadora, necesitaban buscar justificaciones teóricas para su traición. Al peinar ciertas obras de Marx y Engels, encontraron lo que buscaban: el socialismo, decían, se debe dar a nivel internacional; o el socialismo será internacional, o no será nada.
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La lucha de dos líneas en los campos chinos

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En el mismo momento en que la economía nacional china padecía dificultades temporales, en razón del sabotaje de la camarilla renegada krutcheviana y de las calamidades naturales que hicieron estragos durante tres años seguidos mientras el imperialismo, el revisionismo moderno y la reacción de todo el mundo entonaban un canto antichino, el puñado de más altos responsables del Partido comprometidos en la vía capitalista, con el Jruschev chino a su cabeza, imaginando que ya era hora de hacer “cambiar la naturaleza” de China, ordenaron a sus subalternos grandes y pequeños que lanzaran un violento ataque general contra el socialismo en los frentes político, económico, ideológico y cultural.

El más alto responsable del Partido comprometido en la vía capitalista, atacó ferozmente a la comuna popular en estos términos: “Estos últimos años, los campesinos no han obtenido ningún beneficio de la economía colectiva“. En nuestros campos, debido a su instigación, se desencadenó la corriente nefasta del Zan-zi-yi-bao (la extensión de las parcelas individuales y los mercados libres, la multiplicación de las pequeñas empresas que asumen la total responsabilidad de sus beneficios y sus pérdidas, la fijación de las normas de producción sobre la base de la familia). Era un hermoso número de su tentativa por disgregar la comuna popular y restaurar el capitalismo.

Vociferó públicamente: “No temamos la marejada del capitalismo“, “hay que mantener el mercado libre“, “hay que operar una regresión suficiente de la industria y la agricultura, y al mismo tiempo extender la fijación de las normas de producción sobre la base de la familia y de la explotación individual“.

Sobre este punto, otro de los más altos responsables antes citados habla mucho más directamente. Dice: “Mientras podamos aumentar la producción se puede recurrir incluso a la explotación individual; no importa si un gato es blanco o negro, si caza ratones es un buen gato“.
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