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La tarea principal es la lucha por construir el verdadero partido revolucionario a través de la lucha sin cuartel contra el revisionismo (Charu Mazumdar – 1965)

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Después de un largo encarcelamiento, los dirigentes del partido tuvieron, después del congreso del partido, por primera vez, una reunión del Comité Central al completo. La dirección central del partido, que fue formada a través de las luchas contra el revisionismo, adoptó una resolución ideológica y declaró sin rodeos que todas las críticas formuladas contra el gobierno indio por el gran partido chino estaban erradas. Al mismo tiempo, afirmaba en la resolución que la crítica a los dirigentes revisionistas soviéticos no debía hacerse pública ahora, ya que debilitaría la confianza del pueblo en el socialismo. Es decir, que el enmascaramiento del intento efectuado por la dirección revisionista soviética de colaboración con el imperialismo americano para establecer su hegemonía global no debía ser eliminado.

El dirigente de la gran revolución china, el Partido Comunista de China, y su líder el camarada Mao Tse-tung, son hoy en día los jefes del proletariado y de las luchas revolucionarias del mundo. Después de Lenin, el camarada Mao Tse-tung tomó la posición de Lenin. Así que, la lucha contra el revisionismo no puede ser implementada en su oposición al partido chino y al camarada Mao Tse-tung. La pureza del marxismo-leninismo no puede ser retenida.

En oposición al partido chino, los dirigentes del partido de la India han abandonado la vía revolucionaria del marxismo-leninismo. Tratan de hacer pasar el revisionismo por una nueva botella. Por lo tanto, es necesario que los miembros del partido comprendan claramente que hoy en día, en la lucha contra el revisionismo, los dirigentes del partido no son nuestros compañeros de armas, ni siquiera socios.

Los dirigentes revisionistas soviéticos, en colaboración con el imperialismo norteamericano, intentan actualmente obtener la hegemonía mundial. Actúan como enemigos de todos los movimientos de liberación nacional. Tratan de instaurar la dirección revisionista dividiendo a los partidos revolucionarios e infiltrando sin vergüenza alguna a los agentes del imperialismo estadounidense.

Hoy son los enemigos de las luchas populares de liberación en todos los países, los enemigos de las luchas revolucionarias, los enemigos de la China revolucionaria, incluso los enemigos del pueblo soviético.

Por lo tanto, nadie puede liderar la lucha contra el imperialismo norteamericano sin llevar a cabo una lucha abierta contra la dirección revisionista soviética. Es imposible dirigir la lucha antiimperialista si no entendemos que los dirigentes revisionistas soviéticos no son partidarios de la lucha antiimperialista.
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El marxismo revolucionario y sus deformaciones

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Al hablar de una comprensión estrecha del marxismo, me refiero a los marxistas mismos. No se puede dejar de observar a este propósito que el marxismo es escandalosamente empequeñecido y tergiversado cuando nuestros liberales y radicales se toman la tarea de exponerlo en las páginas de la prensa legal. ¡Qué exposición! ¡Piénsese sólo de qué manera hay que mutilar esta doctrina revolucionaria para hacerla caber en el lecho de Procusto de la censura rusa! Y nuestros autores realizan con toda tranquilidad semejante operación: en su exposición el marxismo queda casi reducido a la doctrina de cómo experimenta su desarrollo dialéctico, bajo el régimen capitalista, la propiedad individual, basada en el trabajo del propietario, cómo se convierte en su negación y después se socializa. Y con aire de seriedad ven en este “esquema” todo el contenido del marxismo, dejan a un lado todas las particularidades de su método sociológico dejan a un lado la doctrina de la lucha de clases, dejan a un lado la finalidad directa de la investigación: exponer todas las formas de antagonismo y de explotación para ayudar al proletariado a suprimirlas. No es extraño que el resultado sea algo tan gris y estrecho, que nuestros radicales no cesan en sus lamentaciones a propósito de los pobres marxistas rusos. ¡No es para menos! ¡El absolutismo ruso y la reacción rusa no serían absolutismo y reacción si bajo su existencia se pudiese exponer íntegra, exacta y plenamente el marxismo, y explicar a fondo sus conclusiones! Y si nuestros liberales y radicales conociesen como es debido el marxismo (aunque sólo fuese por la literatura alemana), les daría vergüenza mutilarlo así en las páginas de una prensa sometida a la censura. Si no se puede exponer una teoría, callen o hagan la reserva de que están muy lejos de exponerlo todo, que omiten lo más esencial, ¿pero por qué entonces presentar fragmentos y alborotar luego hablando de su estrechez?

Sólo así se puede llegar al absurdo, sólo posible en Rusia, de que se considere marxistas a personas que no tienen ni idea de la lucha de clases, del antagonismo necesariamente inherente a la sociedad capitalista, y del desarrollo de ese antagonismo, a personas que no tienen idea del papel revolucionario del proletariado; inclusive a personas que presentan abiertamente proyectos burgueses, con tal que contengan palabras “economía monetaria”, su “necesidad” y otras expresiones por el estilo, que requieren todo el profundo ingenio de un señor Mijailovski para ser estimadas como específicamente marxistas.

Pero Marx consideraba que todo el valor de su teoría residía en que “por su misma esencia es una teoría crítica y revolucionaria“. Y esta última cualidad es, en efecto, inherente al marxismo por entero y sin ningún género de duda, porque dicha teoría se plantea directamente la tarea de poner al descubierto todas las formas de antagonismo y explotación en la sociedad moderna, estudiar su evolución, demostrar su carácter transitorio, la inevitabilidad de su conversión en otra forma, y servir así al proletariado, para que éste termine lo antes posible y con la mayor facilidad posible, con toda explotación. La insuperable y sugestiva fuerza que atrae hacia esta teoría a los socialistas de todos los países, consiste precisamente en que combina la cualidad de ser rigurosa y sumamente científica (siendo como es la última palabra de la ciencia social) con la de ser revolucionaria, y las combina, no por casualidad, ni sólo porque el fundador de la doctrina unía en sí las cualidades del científico y del revolucionario, sino que las combina en la teoría misma, en forma intrínseca, e indisoluble. En efecto, como tarea de la teoría, como finalidad de la ciencia, se plantea aquí, en forma directa, el ayudar a la clase de los oprimidos en su lucha económica real.
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¿Quién reeduca a quién?

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El siguiente documento es de gran valor histórico, político y, sobre todo, ideológico, ya que expresa la lucha de las masas chinas por hacer la revolución en la educación, contribuyendo a la construcción del comunismo en China. Se trata de una crítica realizada por las masas chinas, dirigidas por el Partido Comunista de China y guiadas por el Presidente Mao Tse-tung, al revisionismo soviético jruschevista en el campo de la educación, a partir de un exhaustivo análisis científico de la obra “Pedagogía” de N.A. Kairov, verdadero tratado de educación revisionista en la URSS, editado después del XX Congreso del PCUS.

 

 

“¿Quién reeduca a quién?”

(Crítica al libro de N.A. Kairov, “Pedagogía”)

 

La “Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria“, elaborada por medio de la dirección personal del Presidente Mao Tse-tung, dice: “Reformar el antiguo sistema educativo, así como los antiguos principios y métodos de enseñanza, es una tarea extremadamente importante para la Gran Revolución Cultural Proletaria actualmente en marcha“. En este momento debemos proseguir esta tarea “extremadamente importante” formulada por el Presidente Mao.

Una tarea importante de la revolución proletaria en la educación, es la necesidad de persistir en la crítica revolucionaria de las masas, a través del pensamiento de Mao Tse-tung, con el fin de liquidar la perniciosa influencia de la línea revisionista contrarrevolucionaria introducida en la enseñanza por el renegado Liu Shao-chi, agente del enemigo y traidor de la clase obrera. Los fundamentos teóricos de esta línea se encuentran en el tratado “Pedagogía“, escrito por N.A. Kairov, “eminente” obra de la educación revisionista en la URSS. El primer capítulo de la edición de 1956 muestra que tal tratado contribuyó a la realización de las “nuevas tareas en el ámbito de la educación definidas por el XX Congreso” de los revisionistas soviéticos y que todas apuntan al mismo objetivo: la restauración del capitalismo. Poco después del comienzo de la revolución socialista en China, Liu Shao-chi y sus agentes en el ámbito de la cultura y la educación -Lu Ting-yi y sus secuaces- designaron tal obra de Kairov como un manual de enseñanza para las escuelas de formación docentes del país .

Buscaban, de esta manera, oponerse a la línea proletaria del Presidente Mao. En 1957 enviaron al mismo Kairov a Pekin y Shanghai, especialmente para permitirle difundir su absurda teoría. En esta ocasión, Liu Shao-chi lo recibió personalmente y tuvo una entrevista “a pecho descubierto” con él. En 1958, nuestros profesores y alumnos revolucionarios, siguiendo la línea revolucionaria proletaria del Presidente Mao, promovieron la revolución en la enseñanza y criticaron despiadadamente a Kairov y su “Pedagogía“. Lu Ting-yi salió en defensa de Kairov y trató de sabotear este potente movimiento revolucionario, afirmando, en un gran estallido, que “Pedagogía” era un “libro socialista“. Al exponer la ley de la lucha de clases durante el período socialista, el Presidente Mao dijo: “El proletariado quiere transformar el mundo según su propia concepción del mundo y la burguesía según la suya. Por lo tanto, en este sentido, no está decidido quién prevalecerá, si el socialismo o el capitalismo“. ¿Quién reeduca a quién? ¿Debemos transformar las viejas escuelas burguesas según la concepción del Presidente Mao sobre la educación proletaria o permitir que el sistema educativo de Kairov reine en nuestras escuelas? Se trata de una encarnizada lucha entre el proletariado y la burguesía al frente de la educación. Por lo tanto, es esencial analizar y criticar la obra “Pedagogía” de Kairov, con la ayuda del marxismo, del leninismo y del pensamiento Mao Tse-tung para desarrollar en profundidad la revolución en la educación.
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Declaración programática de los comunistas revolucionarios soviéticos (bolcheviques) (I Parte)

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Índice:

I. Los líderes oportunistas del PCUS bajo la máscara del marxismo
II. Stalin y la democracia proletaria
III. El dominio de la burocracia
IV. Los oportunistas en el terreno internacional
V. Comunistas, ¡adelante!

 

 

El presente documento(1) nos fue dado a conocer, en su versión francesa, por la web Komintern.doc, actualmente inoperativa, que lo reprodujo a partir de la edición de 1971, por las Éditions Norman Bethune (76, boulevard Saint-Michel, París 6º.), en la que es omitido cualquier dato sobre sus autores, así como la fecha exacta de publicación, necesariamente clandestina, en la Unión Soviética. Las referencias contenidas en el propio texto permiten situarlo en el período inmediatamente posterior a la destitución de Jrushov(2) (14 de octubre 1964).

Hemos intentando, en vano, buscar el original en las numerosas webs rusas que se interesan por la divulgación de documentos e investigaciones sobre la historia de la URSS. Finalmente, descubrimos una versión en ruso en la web http://www.enverhoxha.ru, que, al final, resultó ser una traducción del inglés a partir de una edición producida en Albania en 1965, la cual se encuentra disponible en la misma web.

Fue lo más cerca que conseguimos llegar del original, suponiendo que esta traducción en inglés fue hecha directamente del ruso, como nos parece probable, y que habrá servido de base para la traducción francesa, como nos parece evidente debido a la confrontación de las dos versiones.

Sobre su autoría, el editor de Komintern.doc dice que, en el momento en que apareció esta “Declaración Programática“, “circuló en los medios marxistas-leninistas la suposición de que su redacción sería de la responsabilidad o podría haber sido supervisada por el camarada V. M. Molotov(3), compañero de armas de Lenin y Stalin“.

Pero se trata de una “simple suposición“, ya que, “teniendo en cuenta las condiciones de clandestinidad del movimiento comunista revolucionario (bolchevique) en la URSS, después del triunfo de los revisionistas jrushovianos dentro del PCUS, era imposible a cualquiera reivindicar la paternidad literaria de un texto“.
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Sobre los orígenes de la teoría del socialismo en un sólo país

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En este artículo, examinamos los orígenes de la teoría del “socialismo en algunos, o incluso en un sólo país capitalista tomado de forma aislada”. Tal esfuerzo es necesario para contrarrestar la recurrente leyenda, creada y difundida por el trotskismo, de que tal teoría habría sido creada por Stalin en 1924, así como de que servía como expresión de la estrechez nacional de una creciente burocracia soviética conservadora. Este estudio nos revela que esta teoría ya estaba presente en la respuesta de los bolcheviques a la traición de los partidos socialdemócratas europeos al ideal de la revolución proletaria, lo que se produjo poco después del estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 (que los bolcheviques denunciaron como la guerra imperialista). La incomprensión de Trotsky, o incluso su negativa a aceptar esta concepción leninista, nos muestra que su ruptura con el menchevismo fue parcial, además de indicarnos la comprensión ultraizquierdista que tenía del proceso revolucionario mundial. Para ser breves, emplearemos el término “socialismo en un solo país” en lugar de “socialismo en algunos, o incluso en un sólo país tomado de forma aislada”.

Esta fue, de hecho, la más disputa más amarga en la historia del movimiento revolucionario marxista. En los debates que giraban en torno a la propia naturaleza del proceso revolucionario mundial, se trataba el papel que debe ser desempeñado por el socialismo, en caso de que este obtuviese la victoria solamente en algunos o incluso un sólo país capitalista. Creada principalmente en el conflicto entre Lenin y las corrientes oportunistas de la socialdemocracia, esta cuestión, más tarde, se transfiguraría en la disputa entre Stalin y Trotsky. ¿Pero por qué tal debate era tan central? La respuesta pertenece al tiempo, y puede ser encontrada en la naturaleza de la época en la que surgió.

El Partido Bolchevique, bajo la dirección de Lenin, fue el único partido de la Segunda Internacional Socialista que defendió una acción revolucionaria después del estallido de la Primera Guerra Mundial. Los demás partidos de la Internacional -cuyo Partido más notable era el socialdemócrata alemán- traicionaron la lucha por la revolución proletaria y por el socialismo al apoyar sus propias burguesías en la guerra de las potencias imperialistas. Comprometidos por su traición y expuestos ante los obreros avanzados, estos revisionistas, anteriormente ocultos, enemigos de la revolución de la clase trabajadora, necesitaban buscar justificaciones teóricas para su traición. Al peinar ciertas obras de Marx y Engels, encontraron lo que buscaban: el socialismo, decían, se debe dar a nivel internacional; o el socialismo será internacional, o no será nada.
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La lucha de dos líneas en los campos chinos

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En el mismo momento en que la economía nacional china padecía dificultades temporales, en razón del sabotaje de la camarilla renegada krutcheviana y de las calamidades naturales que hicieron estragos durante tres años seguidos mientras el imperialismo, el revisionismo moderno y la reacción de todo el mundo entonaban un canto antichino, el puñado de más altos responsables del Partido comprometidos en la vía capitalista, con el Jruschev chino a su cabeza, imaginando que ya era hora de hacer “cambiar la naturaleza” de China, ordenaron a sus subalternos grandes y pequeños que lanzaran un violento ataque general contra el socialismo en los frentes político, económico, ideológico y cultural.

El más alto responsable del Partido comprometido en la vía capitalista, atacó ferozmente a la comuna popular en estos términos: “Estos últimos años, los campesinos no han obtenido ningún beneficio de la economía colectiva“. En nuestros campos, debido a su instigación, se desencadenó la corriente nefasta del Zan-zi-yi-bao (la extensión de las parcelas individuales y los mercados libres, la multiplicación de las pequeñas empresas que asumen la total responsabilidad de sus beneficios y sus pérdidas, la fijación de las normas de producción sobre la base de la familia). Era un hermoso número de su tentativa por disgregar la comuna popular y restaurar el capitalismo.

Vociferó públicamente: “No temamos la marejada del capitalismo“, “hay que mantener el mercado libre“, “hay que operar una regresión suficiente de la industria y la agricultura, y al mismo tiempo extender la fijación de las normas de producción sobre la base de la familia y de la explotación individual“.

Sobre este punto, otro de los más altos responsables antes citados habla mucho más directamente. Dice: “Mientras podamos aumentar la producción se puede recurrir incluso a la explotación individual; no importa si un gato es blanco o negro, si caza ratones es un buen gato“.
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Acerca de “las dos líneas” dentro del Partido Comunista

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Un requisito fundamental de existencia de todo partido político, mucho más si es marxista-leninista, es su unidad ideológica, política y orgánica; pero la unidad no anula los criterios, las opiniones, las discusiones, las discrepancias, los puntos de vista, etc. de los militantes en todos los niveles partidarios; no pueden ser anulados porque constituyen fenómenos objetivos; su presencia es dialéctica y son ingredientes de vida del partido. Se opina, discute y discrepa dentro de la unidad ideológica-política y orgánica, pues eso constituye la lucha dentro de la unidad, la lucha dentro de lo homogéneo, la lucha en el seno de los comunistas; esto es unidad y lucha en el seno de los comunistas en un partido marxista-leninista; pero la lucha en el seno de los comunistas de un partido proletario es una lucha no-antagónica, y mientras sea así se conserva la unidad. Ningún partido comunista marxista-leninista puede escapar a la unidad y lucha dentro de sus filas, porque son objetivas y porque son uno de los elementos de su desarrollo. Se trata precisamente de la presencia de la ley dialéctica de la unidad y lucha de contrarios rigiendo la vida de un partido. La unidad y la lucha son inseparables; no puede existir unidad solo ni puede existir solamente lucha. Cuando un partido hace unidad por unidad, abandona los principios y se destruye lo mismo que se destruye cuando sólo practica la lucha abandonando la unidad en sus filas.

La presencia de criterios, posiciones y tendencias dentro de un partido marxista-leninista no hace daño si revela un esfuerzo de aplicación de la teoría de clase a la solución de los problemas, si busca el desarrollo y si preserva la unidad. No hay que temer esa presencia, porque la práctica de la lucha de clases y la práctica de la crítica, la autocrítica y la contracrítica sacarán a luz los errores que se cometen. No olvidar que se deben conocer los errores para corregirlos; no olvidar que la corrección de los errores sólo es posible después de conocerlos; y no olvidar tampoco que toda corrección significa un paso hacia adelante en el desarrollo del partido.

En el proceso de desarrollo del partido es posible que surjan elementos que discrepen de alguna forma con la línea general del partido y hasta que elaboren una línea diferente; ¿pero quién puede evitar ese fenómeno sin antes conocerlo? Si la tendencia es errónea y oportunista, la lucha de clases, la lucha por la producción y la investigación científica demuestran el error; entonces la crítica y la autocrítica hacen que esos elementos se corrijan y el partido fortalece su unidad; pero si no lo hacen, persisten en sus errores, pasan de la expresión franca a la difusión subterránea y se transforman en una banda diversionista y escisionista, entonces se han pasado al lado del enemigo, por lo que el partido procede a depurarse drásticamente de esos elementos; se comprueba que la línea general es correcta; muchos militantes despejan sus dudas y se adhieren firmemente a ella. La causa de que algunos elementos elaboren una línea diferente es objetiva, es el reflejo de la lucha de clases en el seno del partido; escapa a toda voluntad; no se puede evitar mientras en el mundo existan las clases sociales; pero un partido marxista-leninista debe defender dialécticamente su línea correcta.

El permitir que unos elementos se expresen sinceramente dentro del partido, aunque hayan llegado al extremo de elaborar una línea diferente, no es legalizar la existencia de dos líneas ni predicar su necesidad, no es conciliar intereses opuestos; es practicar la democracia controlada por el centralismo, es permitir que el mal aflore para administrar la medicina precisa, porque si no se permite la enfermedad, mina a ocultas el cuerpo del partido, y esto sí que es pernicioso. Pero Enver Hoxha no entiende estas verdades que el camarada Mao las captó magistralmente; pero no las entiende a propósito porque toma unas de las palabras de Mao y las separa de su conjunto para acusarlo de “conciliador de dos líneas”. Hoxha ha escrito:
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Entrevista con Kurt Gossweiler

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Entrevista de Arnold Schölzel “Junge Welt”, 3 de Noviembre de 2007

 

Ellos conocen la importancia de los revolucionarios mejor que nosotros

 

Sobre las causas de la derrota del socialismo y las razones del rechazo de sus perspectivas. Los motivos que llevaron a Kurt Gossweiler a abandonar el estudio del fascismo y a centrarse en la investigación del revisionismo.

Nacido en 1917, Kurt Gossweiler es historiador y vive en Berlín. Es autor de obras como “Großbanken Industriemonopole Staat. Ökonomie und Politik des staatsmonopolistischen Kapitalismus in Deutschland 1914–1932” (1975), “Die Strasser-Legende” (1994); “Wider den Revisionismus” (1997), “Die Taubenfuß-Chronik oder Die Chruschtschowiade” (2002).

Junge Welt (JW) – Usted se ha manifestado principalmente como historiador del fascismo alemán. Sin embargo, en los últimos años ha centrado su trabajo de investigación en estudiar las causas de la derrota del socialismo. ¿Por qué?

Kurt Gossweiler – Por la misma razón por la que me convertí en historiador. En mi vida he tenido dos grandes decepciones. Después de 1930, como joven comunista, tenía muchas esperanzas de que la crisis final del capitalismo llegaría a Alemania, y que rapidamente la bandera roja con la hoz y el martillo sería izada por todo el país. Por eso, el 30 de enero 1933 representó para mí una derrota horrible. Me asaltaron muchas preguntas: ¿cómo fue esto posible? ¿Cuáles son las causas de este desastre? ¿Cómo podemos superar esto? Sólo pude iniciar el estudio científico de este problema después de irme voluntariamente como soldado a las tropas soviéticas, el 14 de marzo de 1943. Desde octubre de 1943 hasta abril de 1944 asistí a la Escuela Antifascista en Taliza, donde me convertí en maestro entre el verano de 1944 hasta el verano de 1947. La búsqueda de las causas de nuestra derrota determinó la elección de mi profesión y me convertí en investigador del fascismo. Las preocupaciones iniciales se unieron una con otra: ¿qué debemos hacer para evitar un nuevo fascismo?

Hubiera seguido investigando el fascismo si nosotros -el mundo del socialismo- no hubiéramos sufrido una derrota aún más pesada. Sin exagerar, fue un desastre que amenaza la vida de la humanidad. Llegó mucho más inesperadamente que la de 1933 porque, hasta el final, se consideraba imposible que sucediese. Esta requiere investigar sus causas, incluso más que la primera. La victoria de la contrarrevolución me impuso la transición casi obligatoria a la investigación del revisionismo. Sin embargo, debo decir que desde 1956 me interesé “casualmente” por la aparición del revisionismo en los países socialistas (mi principal tarea en esa época era la disertación sobre el caso Röhm). Determinados acontecimientos en la URSS me preocupaban y me llevaron a redactar un diario político, cuyas notas hasta el año 1975 fueron publicadas bajo el título de “Die Taubenfuß-Chronik oder Die Chruschtschowiade“.

JW – En su opinión, ¿cuáles fueron las causas de la derrota del socialismo? ¿Qué entiende usted por revisionismo?
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