Archivo de la etiqueta: Revolución China

Si dices que el comunismo es una bonita idea pero que no funciona, contesta estas preguntas y verás.

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1. Durante los años de Mao, de 1949 a 1975, la esperanza de vida:

A) bajó de 58 a 52 años.

B) se duplicó de 32 a 65 años.

C) se mantuvo en el mismo nivel de 58 años.

D) No hay datos.

 
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La historia de Liu Bao (película china de 1957)

La historia de Liubao es una película de la República Popular China de 1957, dirigida por Wang Ping, y protagonizada por Lia Youliang y Tao Yulin.

Se enmarca durante la guerra que terminaría con el triunfo de la Revolución China.

Li Jin, un soldado rojo, está acuartelado en la ciudad de Liubao con su destacamento. Durante su estancia, el se enamora de una chica de la ciudad, Ermeizi, aunque pronto tendrá que abandonar la localidad con sus tropas durante años, por lo que pierde contacto con ella.

Muchos años después, tras el triunfo de la Revolución y la derrota de los imperialitas y los reaccionarios, Jin vuelve a Liubao y se reencuentra con Ermeizi.

 .
Extraído del blog cuestionatelotodo.blogspot.com.es

Logros sociales y económicos de Mao

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Constantemente nos bombardean con el mensaje de que «el comunismo ha muerto», que no funcionó y no puede funcionar, y que las revoluciones que conquistan el poder llevan a la tiranía. Un elemento de esta cruzada ideológica es tergiversar sistemáticamente las experiencias revolucionarias de la Unión Soviética y China, sobre todo la Gran Revolución Cultural Proletaria. Muchas veces, a esas mentiras y calumnias les ponen un barniz de objetividad.

La revolución socialista de China de 1949-76 generó enormes mejoras en la vida del pueblo chino. De 1949 a 1975 la esperanza de vida se duplicó: de 32 a 65 años. ¡A comienzos de los años 1970, Shanghai tenía una tasa de mortalidad infantil menor que Nueva York!(1) Estos datos manifiestan una gran reducción de violencia en la vida cotidiana. En una generación, la tasa de alfabetización subió de 15% en 1949 a 80-90% a mediados de los años 1970(2).

Analicemos un poco los profundos cambios que el socialismo llevó a cabo en beneficio de la mayoría de la población. Antes de la liberación de China en 1949, las potencias imperialistas la dominaban. Según todo índice disponible, la economía estaba en el último peldaño de la escala de desarrollo mundial. Reinaban brutales condiciones para los campesinos. China tenía la inflación más galopante de la historia contemporánea, un vasto submundo de gángsteres y sociedades secretas y casi 90 millones de adictos al opio. La vida de las mujeres era un infierno: con los pies vendados, matrimonios de niñas arreglados y prostitución generalizada en las ciudades.

La revolución eliminó estos males y los extremos de riqueza que existían antes de 1949, y la conquista del poder estatal por el proletariado creó un orden social y económico justo que desencadenó y benefició a las masas.
Solamente una revolución podía arrancar de raíz el sistema económico feudal en el campo, y lo logró. La reforma agraria y la cancelación de las deudas de los campesinos llevadas a cabo con la dirección del Partido Comunista a fines de los años 1940 y comienzos de los 1950 son la mayor expropiación y redistribución de riqueza de ricos a pobres en la historia(3).
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De las bases revolucionarias en el campo a la victoria completa de la revolución

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Como es generalmente conocido, la revolución China triunfó después de una larga y cruel lucha, luego de capturar uno a uno todos los baluartes enemigos. Después de 1927, la captura de estos baluartes no comenzaba en las grandes ciudades, sino en el campo. En esta época, el Partido Comunista de China representado por Mao Tse-tung, trasladó el centro de gravedad de su trabajo a las aldeas, tomo fuerza allí y las utilizó para cercar las ciudades y luego tomarlas. Esta fue la línea de trabajo sobre la cual Mao Tse-tung insistió. Hace mucho tiempo los hechos probaron que esta línea trajo la victoria completa, puesto que era la línea correcta y la única. Estaba basada en un solido análisis científico Marxista-Leninista de las condiciones de la China.

Los enemigos de la revolución China eran numerosos y poderosos. Ya en 1927 Stalin había dicho:

«… los enemigos de la revolución China —tanto internos (Chang Tso-lin, Chiang Kai-shek, la gran burguesia, los señores feudales, etc.), como externos (los imperialistas)— son muy numerosos y demasiado fuertes…«(1).

Analizando los enemigos de la revolución China que incluían no solamente los poderosos países imperialistas, sino también las poderosas fuerzas feudales y la gran burguesía que estaba en colusion con los imperialistas y las fuerzas feudales, y que eran hostíles al pueblo, Mao Tse-tung consideró una serie de cuestiones a saber:

«Enfrentada a tales enemigos, la revolución China llegó a tener un carácter cruel y una naturaleza prolongada. Siendo los enemigos tan sumamente poderosos, no fue sino después de un largo período de tiempo que las fuerzas revolucionarias pudieron ser aglutinadas y fortalecidas al punto de ser invencibles y obtener la victoria final. Puesto que nuestros enemigos se esfuerzan ferozmente por aniquilar la revolución, las fuerzas revolucionarias no podrían mantener firmementte sus propias posiciones y enfrentarse a ellos, a menos que se fortalecieran -y se desarrollaran con tenacidad. La concepción de que las fuerzas de la revolución China pueden ser construidas en un abrir y cerrar de ojos, y que la lucha revolucionaria China puede triunfar de la noche a la mañana, es en consecuencia falsa.
 
Enfrentada a tales enemigos, la revolución China debe ser -en lo que respecta a su carácter fundamental- una revolución armada antes que una revolución pacífica. Esto se debe a que nuestros enemigos imposibilitan al pueblo Chino -privado de todos los derechos y de todas las libertades políticas- la realización de cualquier acción política pacífica. Stalin dijo: «En la China, la revolución armada está luchando contra Ia contrarrevolución armada. Esta es una de las peculiaridades y una de las ventajas de la revolución China». Esta es una formulación perfectamente correcta. Las concepciones que dan escasa importancia a Ia lucha armada, a la guerra revolucionaria, a la guerra de guerrillas y a un trabajo militar, son por consiguiente falsas. Enfrentada a tales enemigos, la revolución China tiene también que abordar la cuestión de las áreas de bases revolucionarias. Las grandes potencias imperialistas y los ejércitos de sus aliados, las fuerzas reaccionarias en la China, han ocupado siempre e indefinidamente las principales ciudades. Si las fuerzas revolucionarias no querían comprometerse con ellas, sino que deseaban continuar firmemente en la lucha, si tenían por objetivo crecer, acumular fuerzas, fortalecerse y evitar batallas decisivas con su poderoso enemigo antes de haberse podido concentrar y Ilegado a ser bastante fuertes, entonces, deben transformar las regiones rurales atrasadas en grandes baluartes revolucionarios tanto en el plano militar como en el político, económico y cultural. Entonces, desde estos baluartes, la fuerza revolucionaria puede lanzar ataques para liquidar al enemigo acantonado en las grandes ciudades pero cercado por nuestras aldeas y, en una prolongada lucha llevada hasta el fin, gradualmente ganar una victoria absoluta para la revolución«.(2)
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La mujer china

ImagenLa lucha contra la opresión de la mujer constituía una gran parte de la Revolución Cultural de 1966 a 1976: una lucha política de masas sin precedentes dirigida por Mao Tse-tung y otros revolucionarios, para hacer retroceder las actividades de los “seguidores del camino capitalista” empecinados en restaurar el capitalismo, y para llevar a cabo mayores transformaciones de la sociedad en su conjunto. Las mujeres se pusieron al frente como líderes en todos los niveles y al hacerlo, contaron con apoyos. Arriba: Unas mujeres cuelgan cartelones de grandes caracteres para impulsar el debate político y elevar la conciencia.

 

 

En la China previa a la revolución, el estatus de la mayoría de las mujeres era poco mejor que el de los esclavos. Las desesperadas y hambrientas familias vendían a sus muy pequeñas hijas como “esposas” a los hombres de privilegio. A millones de mujeres, de las clases altas a las prostitutas, les aplastaron los huesos de los pies (“el vendaje de los pies”) para crear una apariencia supuestamente sexualmente atractiva y más “refinada”. Las mujeres gozaron de pocos o ningún derecho. Con el ascenso al poder de la revolución en China en 1949, se dio la movilización de las masas populares para cambiar todo eso.

Las nuevas leyes prohibieron los matrimonios infantiles y concertados. Se despenalizó el divorcio y se dispuso para todos. Se puso fin al vendaje de los pies. Se eliminó la humillación de aquellos que anteriormente fueron obligados a prostituirse y se les ofreció una nueva vida productiva. En poco tiempo, desapareció la prostitución como fenómeno social.

Echaron abajo las barreras económicas y sociales que impedían la plena participación de la mujer en la transformación del mundo. Mao Tse-tung, el presidente del Partido Comunista de China que dirigió la revolución, popularizó la consigna, “las mujeres sostienen la mitad del cielo”, un llamamiento a luchar por la liberación de la mujer como un elemento crucial de emancipar a toda la humanidad.

Si bien de inmediato se dieron grandes cambios en el rol de la mujer a la toma revolucionaria del poder en China, hacían faltan cambios aún más radicales. La lucha contra la opresión de la mujer constituía una gran parte de la Revolución Cultural de 1966 a 1976: una lucha política de masas sin precedentes dirigida por Mao Tse-tung y otros revolucionarios, para hacer retroceder las actividades de los “seguidores del camino capitalista” empecinados en restaurar el capitalismo, y para llevar a cabo mayores transformaciones de la sociedad en su conjunto. Al detectar los rezagos de las ideas opresivas tradicionales y la necesidad de desarraigarlas, Mao dijo que “si el Ministerio de Cultura rehúsa transformarse, tiene que cambiar su nombre por el de Ministerio de emperadores y reyes, generales y cortesanos, de letrados y beldades, o de extranjeros de museo”. En marcado contraste con la forma en que la cultura actual exhibe a las mujeres en el mundo (subordinadas a los hombres en la sociedad y en las relaciones), las nuevas obras de arte y teatro presentaron a unas mujeres fuertes, audaces y en las líneas del frente del cambio revolucionario. Millones de mujeres y hombres participaron en amplias campañas de crítica a las ideas feudales y capitalistas que defendían las divisiones explotadoras de opresión y desigualdad en la sociedad y las formas de relaciones entre las personas. Una participante en la Revolución Cultural describió que, de joven, libró una revolución cultural en su familia contra los valores y reglas patriarcales.

Extraído de revcom.us/

La Revolución China y las tareas de la Internacional Comunista

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STALIN
LA REVOLUCIÓN CHINA Y LAS TAREAS DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA

Discurso pronunciado en la X.ª Sesión del VIII Pleno del Comitê Executivo de la Internacional Comunista.

24 de Mayo de 1927

I. Algunas pequeñas cuestiones

Camaradas:

Debo excusarme por haber llegado tarde a la reunión de hoy y no haber podido escuchar entero el discurso que Trotski acaba de leer aquí, ante el Comité Ejecutivo.

Me parece, sin embargo, que Trotski ha enviado en estos últimos días al Comité Ejecutivo tal cantidad de escritos, de tesis y de cartas acerca del problema chino, que no podemos decir que carezcamos de material para criticar a la oposición.

Por eso, para la crítica de los errores de Trotski, me apoyaré en esos documentos, en la seguridad de que así haré, al mismo tiempo, la crítica de las bases del discurso que Trotski ha pronunciado hoy.

Procuraré, en la medida de lo posible, eludir el elemento personal en la polémica. Los ataques personales de Trotski y de Zinóviev contra algunos miembros del Buró Político del C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. y del Presídium del C.E. de la I.C. no son dignos de que nos detengamos en ellos.

Parece que Trotski querría hacerse pasar por un héroe en las reuniones del Comité Ejecutivo de la I.C. para convertir las labores del C.E. respecto a los problemas del peligro de guerra, de la revolución china, etc. en labores en torno al problema de Trotski. Opino que Trotski no merece tanta atención. (Una voz: “¡Bien dicho!”.) Sobre todo teniendo en cuenta que antes recuerda a un actor que a un héroe, y nunca debe confundirse a un actor con un héroe.

No me refiero ya a que no hay nada ofensivo para Bujarin o Stalin, si gentes como Trotski y Zinóviev, convictos ante el VII Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de desviación socialdemócrata, ponen de vuelta y media a los bolcheviques. Al contrario, sería para mí la mayor de las ofensas si semimencheviques del tipo de Trotski y Zinóviev me ensalzasen en vez de injuriarme.

No voy a extenderme tampoco en si la oposición ha faltado con sus intervenciones fraccionales de ahora a sus compromisos del 16 de octubre de 1926. Trotski afirma que, de acuerdo con la declaración de la oposición, del 16 de octubre de 1926, tiene derecho a defender sus puntos de vista. Eso es cierto, naturalmente. Pero si Trotski quiere afirmar que la declaración acaba ahí, esto no puede calificarse de otra manera más que de sofisma.

La declaración de la oposición, del 16 de octubre, no se refiere únicamente a los derechos de los oposicionistas a defender sus puntos de vista, sino también a que estos puntos de vista sólo pueden ser defendidos dentro del marco tolerado por el Partido; a que el fraccionalismo debe ser desechado y eliminado; a que la oposición debe “subordinarse incondicionalmente” a la voluntad del Partido y a las decisiones del C.C.; a que la oposición, además de subordinarse a estas decisiones, debe “cumplirlas” escrupulosamente.

¿Hace falta demostrar, después de todo esto, que la oposición no ha cumplido su declaración del 16 de octubre de 1926, que la ha hecho trizas del modo más grosero?

No voy a extenderme tampoco sobre las deformaciones desvergonzadas y burdamente calumniosas que de la posición del C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. y de la Internacional Comunista acerca del problema chino hacen los oposicionistas en un sinnúmero de tesis, artículos y discursos. Trotski y Zinóviev no dejan de afirmar que el C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. y la Internacional Comunista han defendido y defienden la política de “apoyo” a la burguesía nacional de China.

No creo que haga falta demostrar que esta afirmación de Trotski y Zinóviev es una invención, una calumnia, un falseamiento premeditado de la realidad. Y la realidad es que el C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S. y la Internacional Comunista no defendieron la política de apoyo a la burguesía nacional, sino la política de utilización de la burguesía nacional mientras la revolución china fue una revolución del frente único nacional; y esta política la sustituyeron después por la de lucha armada contra la burguesía nacional, cuando la revolución china convirtióse en revolución agraria y la burguesía nacional empezó a apartarse de la revolución.

Merece la pena, para convencerse de ello, examinar documentos como la resolución del VII Pleno ampliado, el conocido llamamiento del Comité Ejecutivo de la I.C., las tesis de Stalin para los propagandistas y, finalmente, las tesis de Bujarin, presentadas hace unos días al Presídium del Comité Ejecutivo de la I.C.

La desgracia de la oposición consiste, precisamente, en que no puede prescindir de la calumnia y las falsedades.

Y ahora, al grano.
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«Stalin y la Revolución China» Chen Boda

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Stalin y la Revolución China

1 de Julio de 1952

I – La Ayuda Teórica y Práctica de Stalin

Con ocasión de las ceremonias celebradas en Yenan en conmemoración del 60º aniversario de Stalin, el camarada Mao Tse-Tung dijo:

«Stalin es el líder de la revolución mundial. Se trata de una cuestión de suma importancia. Es un gran acontecimiento el hecho de que la humanidad tenga a Stalin. Mientras que lo tengamos, las cosas irán bien. Como todos ustedes saben, Marx está muerto y también Engels y Lenin. Si Stalin no existiese, ¿quién nos guiaría? Pero ya que los tenemos, es un acontecimiento feliz. Actualmente existe en el mundo una Unión Soviética, un Partido Comunista y un Stalin.  Por lo tanto, los problemas mundiales pueden marchar bien».

El camarada Mao Tse-Tung hizo ver a los camaradas de nuestro Partido Comunista:

«Es nuestro deber aplaudirlo, apoyarlo y aprender de él. Debemos aprender de él de dos maneras: de su teoría y de su obra».

El camarada Mao Tse-tung explicó los méritos de Stalin en el desarrollo del marxismo-leninismo. Manifestó que el liderazgo de Stalin en la finalización de la construcción del socialismo en la Unión Soviética era «cuestión de importancia monumental». Quedó claro que Stalin ha ayudado a la causa del pueblo chino, tanto con la teoría como con la ayuda material. El camarada Mao Tse-Tung declaró:

«En el pasado, el marxismo-leninismo dio una dirección teórica a la revolución mundial. Ahora, fue añadida alguna cosa más, es decir, se puede dar una ayuda material a la revolución mundial. Este es un gran mérito de Stalin».

Pasaron más de diez años y ahora celebramos el 70º aniversario del camarada Stalin. Esta efeméride tiene lugar después de que la humanidad haya pasado por las luchas de la Segunda Guerra Mundial, y los pueblos del mundo, liderados por la Unión Soviética, derrotaran a los tres Estados imperialistas y fascistas, Alemania , Italia y Japón. Se produce después la aparición en el mundo de muchas nuevas Democracias Populares. Se produce después de que el pueblo chino derrotara al imperialismo japonés, continuando la lucha para desbaratar el gobierno contrarevolucionario del Kuomintang y para expulsar a las fuerzas invasoras del imperialismo norteamericano, de lo que resultó el establecimiento de la República Popular de China. Se produce en el momento en que la Unión Soviética se convirtió incomparablemente fuerte en el mundo, mientras que el sistema imperialista mundial, liderado por el imperialismo americano, está tambaleante. Una serie de importantes acontecimientos históricos de los últimos diez años no puede ser separada del nombre de Stalin. Con mayor razón, estos eventos no se pueden separar de la obra de Stalin o de la ayuda de Stalin a los pueblos de todos los países. Los acontecimientos históricos mundiales de los últimos diez años han demostrado una vez más que Stalin no sólo es la bandera de la victoria del pueblo soviético, sino también de la humanidad progresista en todo el mundo. Demostró también lo que el camarada Mao Tse-Tung señaló hace diez años:

«Stalin es el líder de la revolución mundial. Se trata de una cuestión de suma importancia. Es un gran acontecimiento el hecho de que la humanidad tenga a Stalin. Mientras que lo tengamos, las cosas irán bien. El hecho de que la humanidad tenga un Stalin es realmente un acontecimiento feliz». Sigue leyendo