Archivo de la etiqueta: Revolución

Una de las condiciones fundamentales del éxito de los bolcheviques

llenin

 

Seguramente que hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no se hubieran mantenido en el Poder, no dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina severísima, verdaderamente férrea, dentro de nuestro Partido, sin el apoyo más completo y abnegado prestado a éste por toda la masa de la clase obrera, esto es, por todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir consigo o de atraerse a las capas atrasadas.

La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se halla decuplicada por su derrocamiento (aunque no sea más que en un solo país) y cuya potencia consiste, no sólo en la fuerza del capital internacional, en la fuerza y la solidez de las relaciones internacionales de la burguesía, sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción. Pues, por desgracia, ha quedado todavía en el mundo mucha y mucha pequeña producción y ésta engendra al capitalismo y a la burguesía constantemente, cada día, cada hora, por un proceso espontáneo y en masa. Por todos estos motivos, la dictadura del proletariado es necesaria, y la victoria sobre la burguesía es imposible sin una lucha prolongada, tenaz, desesperada, a muerte, una lucha que exige serenidad, disciplina, firmeza, inflexibilidad y una voluntad única.

Lo repito, la experiencia de la dictadura triunfante del proletariado en Rusia ha mostrado de un modo palpable al que no sabe pensar o al que no ha tenido la ocasión de reflexionar sobre esta cuestión, que la centralización incondicional y la disciplina más severa del proletariado constituyen una de las condiciones fundamentales de la victoria sobre la burguesía.

De esto se habla a menudo. Pero no se reflexiona suficientemente sobre lo que esto significa, en qué condiciones es posible ¿No convendría que las salutaciones entusiastas al Poder de los Soviets y a los bolcheviques se vieran acompañadas con más frecuencia de un análisis serio de las causas que han permitido a los bolcheviques forjar la disciplina necesaria para el proletariado revolucionario?
Sigue leyendo

Anuncios

Oda a la Revolución (Vladimir Maikovski)

1342684225212033_big_photo

 

A ti
silbada,
burlada,
acribillada,
a ti,
agujereada por enconadas bayonetas,
levanto extasiado,
solemnemente esta oda,
por encima de la marea de insultos.
¡Oh!
¡Oh, bestial!
¡Oh, ingenua!
¡Oh, mezquina!
¡Oh, grandiosa!
¿Qué nombres no te habrán dado?
¿Cómo devendrás aún con el tiempo,
recia arquitectura constructiva,
o simplemente un montón de ruinas?
A ti,
maquinista cubierto de hollín,
a ti,
minero que cavas las moles primigenias de la tierra,
bendito seas,
bendito seas, bienaventurado.
¡Gloria al trabajo humano!
Y mañana,
San Basilio,
catedral de los fieles,
te aclamará con unción,
implorando perdón.
Con tus tenaces cañones,
harás estallar al milenario Kremlin.
“Gloria”,
ruegan con voz apagada en vísperas de la muerte
Aúllan las sirenas apenas sofocadas.
Sigue leyendo

Comunicado con motivo del aniversario de la Revolución de Octubre: !Viva la Revolución de obreros, soldados y campesinos!

 

 

El 25 de octubre de 1917 del calendario ruso, 7 de noviembre en el calendario occidental, los trabajadores soviéticos tomaban el poder y lo ponían en manos de los soviets. El Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado, integrado por los camaradas Sverdlov, Stalin, Bubnov, Utritski y Dzerzhinski, hacía la siguiente proclamación:

Desde aquel momento hasta la actualidad, los ladrones capitalistas, canallas terratenientes y párasitos burgueses no pueden más que temblar con la sola mención de las palabras Revolución o Comunismo y con la mera posibilidad de que los trabajadores se emancipen de su dictadura y vuelvan a tomar el control de su trabajo y de la riqueza producida para su propio beneficio y bienestar, tal y como sucedió entonces.
Sigue leyendo

Ejército revolucionario y gobierno revolucionario

lenin ejercito rojo

 

“La insurrección de Odessa y el paso del acorazado de Potemkin al lado de la revolución, representan un nuevo y gran paso de avance en el desarrollo del movimiento revolucionario contra la autocracia…Bajo la influencia del desarrollo espontáneo de los acontecimientos, va madurando y organizándose ante nuestros ojos la insurrección general armada del pueblo. No hace todavía tanto tiempo que la única manifestación de la lucha del pueblo contra la autocracia eran las revueltas, es decir, los levantamientos inconscientes, no organizados, espontáneos y a veces sin freno. Pero el movimiento obrero, como el movimiento de la clase más avanzada, el proletariado, ha ido sobreponiéndose rápidamente a esta fase inicial. La propaganda y la agitación de la socialdemocracia, conscientes de su meta, han contribuido a ello. Las simples revueltas han dejado paso a la lucha huelguística organizada y a las manifestaciones políticas en contra de la autocracia. Las brutales represalias militares se han encargado de ‘educar’ en unos cuantos años al proletariado y a la gente sencilla de las ciudades, preparándolos para las formas más altas de la lucha revolucionaria. La criminal y bochornosa guerra a la que la autocracia arrastró al pueblo hizo rebasar la copa de la paciencia popular. Comenzaron los intentos de resistencia armada de la muchedumbre contra las tropas zaristas. Comenzaron los combates de calle en toda la regla entre el pueblo y las tropas; comenzaron las luchas de barricadas…La lucha ha ido derivando hacia la insurrección. El infame papel de los verdugos de la libertad y de los esbirros policíacos no podía por menos de ir abriendo también los ojos, poco a poco, el propio ejército zarista, que comenzó a vacilar. Al principio fueron casos aislados de insubordinación, chispazos entre los reservistas, protestas de los oficiales, agitación entre los soldados, negativa de algunas compañías o de regimientos a disparar contra sus hermanos, los obreros. Luego el paso de una parte del ejército al lado de la insurrección. La enorme importancia de los últimos acontecimientos ocurridos en Odessa estriba, precisamente, en que por primera vez se ha pasado abiertamente al lado de la revolución una gran unidad de las fuerzas armadas del zarismo: todo un acorazado… Sigue leyendo

“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (4º Y ÚLTIMA PARTE)

black-panthers2s

 

 

La Gran Revolución Cultural (Negra) Proletaria

 
Un año antes de la Revolución Cultural, Robert Williams publicó un artículo en “Crusader” titulado “Reconstituir el arte afroamericano para reformar las almas negras“. Mientras que la llamada de Mao para una revolución cultural significaba deshacerse de los vestigios (entre otros, culturales) del viejo orden, Williams -no a diferencia de otros miembros del movimiento de las Artes Negras en los Estados Unidos- hablaba de librar a la cultura negra de una “mentalidad esclava“. Aunque adoptando algunas palabras del manifiesto del CCP (la “Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China en relación a la Gran Revolución Cultural Proletaria“, publicada el 12 de agosto de 1966, en “Pekín Review“), el ensayo de Williams buscaba construir sobre la idea, no sobre la ideología de la Revolución Cultural. Como Mao, llamó a los artistas negros a abandonar los grilletes de las antiguas tradiciones y hacer arte sólo al servicio de la revolución. “El artista afroamericano debe hacer un esfuerzo decidido y consciente para reconstituir nuestra forma de arte y remodelar la nueva alma negra orgullosa y revolucionaria… Deben crear una nueva teoría y dirección y preparar a nuestro pueblo para la lucha más amarga, sangrienta y prolongada contra la tiranía racista y la explotación. El arte negra debe servir a los mejores intereses del pueblo negro. Debe convertirse en un arma poderosa en el arsenal de la revolución negra”. Los líderes del RAM coincidían. Un documento interno del RAM en 1967, titulado “Algunas cuestiones sobre el período actual“, clamaba por una revolución cultural negra a gran escala en los Estados Unidos cuyo objetivo sería “destruir los hábitos, actitudes, maneras, costumbres, filosofías, etc. opresivos condicionados por los blancos, que el opresor nos enseñó y nos capacitó para tener. Esto significa una nueva cultura revolucionaria a gran escala“. También significaba el fin del pelo procesado, el blanqueamiento de la piel, y otros símbolos que se repiten como un loro de la cultura dominante. Por supuesto, la revolución tenía como objetivo no sólo a los negros burgueses, sino también a los peluqueros y esteticistas.

La promoción consciente del arte como arma de la liberación negra no es nada nuevo, se puede encontrar, al menos, en la izquierda del Renacimiento de Harlem, si no antes. Y el movimiento de las Artes Negras en los Estados Unidos, por no hablar de prácticamente todos los otros movimientos contemporáneos de la liberación nacional, tomaba esta idea muy en serio. Fanon lo dice en “Los condenados de la Tierra“, traducción al inglés de lo que estaba en llamas durante la época. Sin embargo, la Revolución Cultural en China tenía gran influencia. Después de todo, muchos, si no la mayoría de los nacionalistas negros estaban familiarizados con China y Mao, e incluso si no reconociesen o no mostrasen las influencias de las ideas maoístas en la necesidad del arte revolucionario o de la naturaleza prolongada de la Revolución Cultural, las comparaciones son todavía impresionantes. Considere el manifiesto de 1968 “Nacionalismo Cultural Negro” de Maulana (Ron) Karenga. Publicado por primera vez en la “Negro Digest“, el ensayo tomó muchas de sus ideas del “Conversaciones en el foro de Yenán sobre Literatura y Arte” de Mao. Como Mao, Karenga insistía en que todo arte debe ser juzgado por dos criterios: “artístico” y “social” (“político”); que todo arte revolucionario debe ser para las masas; y que, en palabras de Karenga, el arte “debe ser funcional, esto es útil, ya que no podemos aceptar la falsa doctrina de “el arte por el arte“. Definitivamente podemos ver la influencia del maoísmo en los esfuerzos de Karenga por crear una cultura alternativa revolucionaria. Está claro, los siete principios de unidad Kwanzaa (el día de fiesta afroamericano que Karenga inventó y celebró por primera vez en 1967), la autodeterminación, el trabajo colectivo y la responsabilidad, la economía colectiva (socialismo), la creatividad, el propósito y hasta incluso la fe, son casi tan armónicos como las ideas de Mao en cuanto a la cultura “tradicional” africana. Y no es coincidencia que al menos uno de los principios, Ujamaa, o la “economía cooperativa,” fuese la base de la famosa “Declaración de Arusha” de 1964 del presidente de Tanzania Julius Nyerere, siendo Tanzania el primer y más importante aliado de China en África.

Aunque la deuda de Karenga con Mao pasase desapercibida, el PLP fue consciente de ella. El periódico del PLP, “Challenge“, publicó un artículo mordaz que atacaba al conjunto del movimiento de las Artes Negras y sus teóricos. Bajo el título “La Agitación [LeRoi] Jones-Karenga: Los “rebeldes” culturales nos engañan“, el artículo caracterizaba a Karenga como un “pseudo-intelectual” que “había leído completamente las “Conversaciones sobre Literatura y Arte” de Mao”. “En realidad, puede citar este trabajo como si lo hubiera escrito. Lo que hizo con este clásico marxista fue tirar su espíritu -la lucha de clases- y sustituirlo por ninguna lucha. Además, coloca el “arte” sobre la política y HACE DEL ARTE LA REVOLUCIÓN“. “El nacionalismo cultural“, continuaba el artículo, “no sólo es idolatrar los aspectos más reaccionarios de la historia africana. ¡Va tan lejos como para medir el compromiso revolucionario de alguien por la ropa que usa! Eso es parte de la “conciencia negra“.

Sin duda, la revolución se convirtió en un tipo de arte, o más precisamente, en un estilo distinto. Si eran afros o dashikis o chaquetas de cuero y pañuelos, la mayoría de los revolucionarios negros en los Estados Unidos desarrollaron su propio criterio estético. En el mundo editorial, “El Pequeño Libro Rojo de Mao” causó un tremendo impacto en los estilos literarios de los círculos radicales negros. La idea de que un libro de bolsillo de citas enérgicas y aforismos pudiese contener una variedad de asuntos de comportamiento ético, pensamiento y práctica revolucionaria, desarrollo económico, filosofía, etc, era atractivo para muchos activistas negros, independientemente de las alianzas políticas. El Pequeño Libro Rojo impulsó una industria artesanal de libros en miniatura expresamente para militantes negros. “El Libro Negro“, editado por Earl Ofari Hutchison (con ayuda de Judy Davis), es uno de los casos. Publicado por el Proyecto de Educación Radical (en 1970), “El Libro Negro” es una compilación de breves citas de W.E.B. Du Bois, Malcolm X y Frantz Fanon que se refieren a una variedad de asuntos relacionados con la revolución nacional y mundial. Las similitudes con las citas del Presidente Mao son impresionantes: los títulos de los capítulos son: “Cultura y Arte Negra“, “Política“, “Imperialismo“, “Socialismo“, “Capitalismo“, “Juventud“, “El Tercer Mundo“, “África“, “Acerca de América“, y “Unidad Negra“. La introducción de Earl Ofari Hutchison coloca la lucha en un contexto global y clama por las éticas revolucionarias y la “unificación tanto espiritual como física del Tercer Mundo“. “La verdadera negritud“, añade, “es un estilo de vida colectivo, un conjunto colectivo de valores y una visión del mundo común” que crece de las diferentes experiencias en el Oeste. El Libro Negro no fue escrito en defensa del nacionalismo negro contra la invasión del maoísmo. Más bien, Earl Ofari Hutchison cierra diciendo “luchadores por la libertad en todas partes, continúan leyendo su libro rojo, pero ponen al lado del revolucionario LIBRO NEGRO. Para ganar la batalla a continuación, ambos son necesarios“.
Sigue leyendo

“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (3º PARTE)

the-black-belt-and-border-territories

 

 

El regreso del “Black Belt”

Según la mayoría de los relatos, no surgió una ideología maoísta explícita en el panorama político de los Estados Unidos hasta que Mao inició la Gran Revolución Cultural Proletaria en 1966. Un precursor de la revolución irrumpió en China nueve años antes, cuando Mao instó a sus compatriotas a “que se abran cien flores” y “que cien escuelas de pensamiento compitan“. Esta campaña era sólo humo de paja, de cualquier modo, y fue silenciada rápidamente después de que las demás flores criticaran abiertamente al Partido Comunista Chino.

Pero la Revolución Cultural era diferente. Jerarquías en el partido y en el Ejército Rojo fueron ostensiblemente eliminadas. La crítica y la autocrítica fueron alentadas, siempre que coincidiesen con el pensamiento de Mao Tse-Tung. Comunistas sospechosos de apoyar un camino capitalista eran llevados a juicio. Intelectuales burgueses en el mundo académico y en el gobierno, debían realizar trabajos manuales entre el pueblo como una forma de derrumbar las jerarquías sociales. Y todos los vestigios del antiguo orden deberían ser eliminados. La juventud, ahora la vanguardia, atacaba la tradición con venganza y trataba de crear nuevas formas culturales de promover la revolución. El pueblo chino estaba llamado a educarse. La Revolución Cultural intensificó los elementos constituyentes del maoísmo: la idea de la rebelión y el conflicto constante; el concepto de la centralidad del pueblo sobre las leyes económicas o las fuerzas productivas; la noción de moral revolucionaria.

No importa cuál es la perspectiva de alguien sobre la Revolución Cultural, proyectada al mundo -sobre todo para los que simpatizan con China y los movimientos revolucionarios de forma general- era una visión de una sociedad donde las divisiones entre los poderosos y los débiles eran sucias, y donde el estatus y el privilegio no necesariamente distinguían a los líderes de los liderados. Los socialistas Paul Sweezey y Leo Huberman, editores del periódico socialista independiente “Monthly Review“, reconocían las enormes implicaciones de tal revolución en la pobreza urbana de los Estados Unidos: “¡Sólo imagine lo que pasaría en los Estados Unidos si un presidente invitase a los pobres de este país, poniendo un énfasis especial en los negros de los guettos urbanos, para que ganasen la guerra contra la pobreza por sí mismos, prometiéndoles protección del ejército contra represalias!” Por supuesto, los Estados Unidos no son un país socialista y nunca intentarán serlo, y a pesar de alguna cosa simpática del Presidente Lyndon Johnson, los negros en Estados Unidos no eran tratados por el Estado como “el pueblo“. Sus problemas eran una carga para la sociedad y sus revueltas ingratas y la proliferación de organizaciones revolucionarias no inspiraban mucha simpatía por los negros pobres.

Para muchos de la Nueva Izquierda, los afroamericanos eran no sólo “el pueblo“, sino también el sector más revolucionario de la clase obrera. El énfasis de la Revolución Cultural en la eliminación de jerarquías y en el fortalecimiento de los oprimidos reforzaba la idea de que la liberación negra estaba en el corazón de la revolución americana. El propio Mao Tse-Tung dio crédito a esta visión en su declaración de abril 1968 ampliamente publicada “En apoyo a la lucha afroamericana contra la represión violenta“. La declaración fue hecha durante una manifestación masiva en China en protesta por el asesinato del Dr. Martin Luther King Jr., en la cual Robert Williams y Vicki Garvin estuvieron entre los oradores. Según Garvin, “millones de manifestantes chinos” marchaban bajo la lluvia para denunciar el racismo estadounidense. En respuesta a las revueltas provocadas por el asesinato de King, Mao caracterizó estas revueltas urbanas como “un nuevo toque de clarín para todos los pueblos explotados y oprimidos de Estados Unidos contra el liderazgo bárbaro de la clase capitalista monopolista“. Más que la declaración de 1963, las palabras de Mao dotaron a las revueltas urbanas de importancia histórica en el mundo de la sublevación revolucionaria. Su declaración, así como la lógica general de la “teoría de la revolución de nueva democracia” de Lin Biao, justificaba el apoyo de los movimientos nacionalistas negros y su derecho a la autodeterminación.

En el contexto de las revueltas urbanas se dio la convergencia de varias oleadas de radicalismo negro, incluyendo el RAM, para dar origen en Oakland, California, a los Black Panthers para la autodefensa. Tal vez la organización negra más visible promoviendo el pensamiento de Mao Tse-Tung, probablemente también los menos serios en cuanto a la lectura de escritos marxistas, leninistas, o maoístas y al desarrollo de una ideología revolucionaria. Fundado por Huey Newton y Bobby Sealon, anterior miembro del RAM, los Black Panthers fueron mucho más allá de los límites de la Merritt College y reclutó al “lumpenproletariado”. Gran parte de la base se dedicaba a la propaganda más que cualquier otra cosa, y su biblia era El Pequeño Libro Rojo.
Sigue leyendo

“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (2º PARTE)

robert-williams-and-mao

 

 

 

El Movimiento de Acción Revolucionaria y la futura Revolución Negra

 

El vuelo de Williams a Cuba inspiró en parte la creación del RAM. En Ohio, alrededor de 1961, miembros negros de los Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS), así como activistas del Comité de Coordinación Estudiantil sin Violencia (SNCC) y del Congreso de Igualdad Racial (CORE) se reunieron en un pequeño grupo para discutir el significado del trabajo de Williams en Monroe y su posterior exilio. Liderados por Donald Freeman, un estudiante negro en la Case Western Reserve en Cleveland, el núcleo del grupo consistía en una organización recién creada llamada “Challenge“, formada por estudiantes de la Central State College en Wilberforce. Los miembros de la Challenge estaban especialmente motivados por el ensayo de Harold Cruse “Nacionalismo Revolucionario y Afroamericano“, que circulaba ampliamente entre los jóvenes radicales negros. Inspirados por la interpretación de Cruse de la importancia mundial de la lucha por la liberación negra, Freeman esperaba transformar la Challenge en un movimiento revolucionario nacionalista similar a la Nación del Islam, pero eso adoptaría las tácticas de acción directa del SNCC. Después de un largo debate, los miembros de la Challenge resolvieron disolver la organización en la primavera de 1962 y formar el Comité de Acción Revolucionaria (originalmente llamado “Reform” Action Movement para no asustar a la administración), con sus principales líderes Freeman, Max Stanford y Wanda Marshall. Unos meses más tarde trasladaron su base a Philadelphia, comenzaron a publicar un periódico bimensual llamado “Black América” y un boletín informativo de una página llamada “RAM Speaks“, e hicieron planes para construir un movimiento nacional en dirección al nacionalismo revolucionario, la organización juvenil, y la autodefensa armada.

Freeman y los miembros del RAM, en Cleveland, continuaron trabajando públicamente a través del Instituto Afroamericano, un grupo de reflexión de orientación activista formado en el otoño de 1962. Bajo la dirección de Freeman, su consejo -apodado “Soul Circle“- consistía en un pequeño grupo de hombres negros relacionados con organizaciones comunitarias, derechos civiles y laborales y grupos estudiantiles. Miembros del consejo como Henry Glover, Arthur Evans, Nate Bryant, y Hanif Wahab disertaban sobre historia y política africana, organizaban foros para discutir el futuro del movimiento por los derechos civiles, la participación negra en la política de Cleveland, y las condiciones económicas de los negros urbanos. El instituto también reclutó al gran baterista Max Roach para ayudar en la organización de un tablón titulado “El papel del artista negro en la lucha por la libertad“. Miembros del instituto también utilizaron folletos y panfletos al azar para influir en el pensamiento de la comunidad negra sobre asuntos locales e internacionales. Destinados “a quien pueda interesar“, estos breves folletos pretendían estimular debate y ofrecer a la comunidad negra una posición sobre temas más urgentes como “las elecciones, la renovación urbana, la subordinación de la economía negra, la ‘carrera armamentista’, y la lucha en el sur“. En un año, el instituto pasó de la impresión de folletos a la impresión de un boletín informativo completo llamado “Afropinion“. A través del Instituto Afroamericano, los miembros de la RAM en Cleveland trabajaron con activistas del CORE y otros organizadores de la comunidad para exigir mejoras en la asistencia hospitalaria para los pacientes negros y protestar contra la exclusión de la historia africana y afroamericana del currículum de las escuelas públicas. La campaña más importante del instituto en 1963 fue la defensa de Mae Mallory, una mujer negra que estaba encarcelada en Cleveland por su relación con Robert Williams en Monroe, Carolina del Norte. Poco después del vuelo de Williams a Cuba, Mallory fue arrestada en Ohio a la espera de los cargos de extradición. El instituto y sus aliados, incluída la Nación del Islam en Cleveland, pidieron al gobierno de Ohio que retira la solicitud de extradición, y también organizaron una manifestación masiva delante de la prisión exigiendo la liberación inmediata de Mallory.

En Carolina del Norte, el RAM provino principalmente de la Asociación Afroamericana. Fundada por Donald Warden en 1962, la Asociación Afroamericana consistía en estudiantes de la Universidad de California en Berkley y de la Merritt College, muchos de los cuales, como Leslie y Jim Lacy, Cedric Robinson, Ernest Allen, y Huey Newton, tenían papeles especiales como intelectuales y activistas radicales. En Los Angeles, el presidente de la Asociación Afroamericana era un joven llamado Ron Everett, que más tarde cambiaría su nombre a Mualna Karenga y fundaría la organización de los EE.UU.. La Asociación Afroamericana desarrolló rápidamente una reputación como grupo de militantes intelectuales dispuestos a discutir con cualquiera. Desafiando a maestros, a grupos de discusión como la Alianza de la Juventud Socialista, y enseñando públicamente historia y cultura negra, esos jóvenes activistas dejaron una profunda impresión en algunos estudiantes, así como en la comunidad negra. En el Este de la Bahía, donde la tradición de los discursos de tribuna murió en los años 30 (con la excepción de las campañas individuales del Congreso de Derechos Civiles comunista a principios de los años 50), la Asociación Afroamericana era la prueba viviente de que una cultura militante intelectual, vibrante y altamente visible, podría existir.

Mientras tanto, el movimiento Trabajo Progresista (PL) comenzó a patrocinar viajes a Cuba y reclutó a algunos estudiantes radicales negros en el Este de la Bahía para ir juntos. Entre ellos estaba Ernest Allen, trasladado para la UC Berkley del Merritt College, ya que había sido expulsado de la Asociación Afroamericana. Chico obrero de Oakland, Allen formaba parte de una generación de radicales negros cuyo descontento con la estrategia del movimiento por los derechos civiles de la resistencia pasiva y sin violencia, los llevó más cerca de Malcolm X y de los movimientos de liberación en el Tercer Mundo. No es sorprendente que a través de su viaje a Cuba en 1964 descubriera el Movimiento de Acción Revolucionaria (RAM). Entre los compañeros de viaje de Allen estaba un grupo de militantes negros Detroit: Lucas Tripp, Charles (“Mao“) Johnson, Charles Simmons, y General Baker. Todos eran miembros del grupo estudiantil en Uhuru, y todos desempeñaron papeles clave en la formación del Movimiento Obrero Revolucionario Dodge de la Liga Obrera Negra Revolucionaria. Casualmente, el líder de RAM, Max Stanford, ya estaba en la isla visitando a Robert Williams. Cuando llegó la hora de regresar a los Estados Unidos, Allen y el grupo de Detroit estaban comprometidos con la fundación de la RAM. Allen se detuvo en Cleveland para reunirse con miembros de la RAM en su viaje en autobús de vuelta a Oakland. Armado con copias de “Crusader” de Robert Williams y materiales relacionados con la RAM, Allen regresó a Oakland con la intención de establecer la presencia de la RAM en el Este de la Bahía. Como resultado, activistas como Isaac Moore, Kenn Freeman (Mamadou Lumumba), Bobby Seale (futuro fundador de los Black Panthers), y Doug Allen (hermano de Ernie) establecieron una base en el Merritt College a través del “Soul Students Advisory Council“. Aunque el grupo nunca había superado un puñado de personas, su presencia intelectual y cultural fue ampliamente estimada. Allen, Freeman y los otros, fundaron un periódico llamado “Soulbook: The Revolutionary Journal of the Black World“, que publicaba prosa y poesía orientadas a la izquierda nacionalista negra. Freeman, en particular, era muy respetado entre los activistas del RAM y ampliamente leído. Constantemente llevaba a sus miembros a pensar en la lucha negra en un contexto global. Los editores de “Soulbook” también desarrollaron lazos con radicales negros de la vieja izquierda, sobre todo con el ex-comunista Harry Haywood, cuyo trabajo publicaron en una edición temprana.
Sigue leyendo

“Black like Mao” – La China Roja & La Revolución Negra (1º PARTE)

mao-and-malcolm-by-kevin-rashid

 

Esta es la era de Mao Tse-Tung, la era de la revolución mundial y la lucha afroamericana por la liberación es parte de un movimiento universal invencible. El Presidente Mao fue el primer líder mundial en elevar la lucha de nuestro pueblo al nivel de la revolución mundial“. – Robert Williams 1967

Parece que el presidente, al menos como un símbolo, ha disfrutado de un resurgimiento de la popularidad entre los jóvenes. La imagen y las ideas de Mao Tse-Tung aparecen constantemente en una miríada de contextos políticos y culturales. Por ejemplo, The Coup, un famoso grupo de hip-hop de la bahía de San Francisco, rehabilitó a Mao en el panteón de los héroes radicales negros y, al hacerlo, colocó la lucha por la libertad negra en un contexto internacional. En una canción llamada “Dig It” (1993), The Coup se refiere a sus miembros como “Los condenados de la Tierra“; le dicen a los oyentes que lean El Manifiesto Comunista; y evocan ídolos revolucionarios como Mao Tse-Tung, Ho Chi Minh, Kwame Nkrumah, H. Rap Brown, el movimiento Mau Mau en Kenia, y Geronimo Ji Jaga Pratt. A la manera maoísta clásica, The Coup se aprovecha de la frase más famosa de Mao y se apropia de ella: “Somos conscientes de que el poder está niquelado“. Aunque los miembros de The Coup no nacieron hasta después del apogeo del maoísmo negro, “Dig It” captura el espíritu de Mao en relación al mundo-a-mundo colonial que incluía a los afroamericanos. En Harlem, a finales de los años 60 y principios de los 70, parecía que todo el mundo poseía una copia de Citas del Presidente Mao Tse-Tung, más conocido como “El Libro Rojo“. Periódicamente, simpatizantes de los Black Panthers eran vistos vendiendo El Libro Rojo en las esquinas para recaudar fondos para el partido. Y no era raro ver a un joven radical negro caminando por la calle vestido como un campesino chino, excepto por el pelo Afro y las gafas de sol, por supuesto.

Como África, China estaba en movimiento y había un sentimiento general de que los chinos apoyaban la lucha por la libertad negra; por supuesto, los negros clamaban por la revolución en nombre de Mao al igual que en el nombre de Marx y Lenin. Incontables radicales negros de la época estimaban que China, ni Cuba ni Ghana o incluso París, era la tierra en la que se podría obtener la verdadera libertad. No era perfecta, pero era mejor que vivir en el vientre de la bestia. Cuando el líder de los Black Panthers, Elaine Brown, visitó Beijing en el otoño de 1970, se sorprendió gratamente por lo que la Revolución China había conseguido en términos de mejora de la calidad de vida: “Viejos y jóvenes relataban emocionantes testimonios, como convertidos en un bautismo, sobre las glorias del socialismo“. Un año más tarde regresó con el fundador de los Black Panthers Huey Newton, cuya experiencia en China describió como “una sensación de libertad, como si se hubiese ido un gran peso de mi alma y pudiese ser yo mismo, sin defensa o pretensión o necesidad de explicación. Me sentí absolutamente libre por primera vez en mi vida, completamente libre entre mis hombres“.

Más de una década antes de que Brown y Newton pisasen suelo chino, W.E.B. Du Bois se refirió a China como el otro gigante dormido preparado para liderar las razas de color en la lucha mundial contra el imperialismo. Su primer viaje a China fue en 1936 -antes de la guerra y de la revolución- durante un largo viaje a la Unión Soviética. Volviendo en 1959, cuando era ilegal viajar a China, Du Bois descubrió un nuevo país. Le llamó la atención la transformación de los chinos, en particular en relación a la emancipación de la mujer, y se fue convencido de que China lideraría a las naciones subdesarrolladas en el camino hacia el socialismo. “China después de largos siglos“, dijo en un encuentro con comunistas chinos en la celebración de su 91 aniversario, “se puso de pie y dio un salto hacia adelante. ¡África se levanta, se pone en pie, piensa y habla! ¡Aja! Se aleja de Occidente y su esclavitud y humillación de los últimos 500 años y encara el sol naciente“.

Como radicales negros llegaron a ver a China como el faro de la revolución del Tercer Mundo y el pensamiento de Mao Tse-Tung como guía es una complicada y fascinante historia que involucra literalmente a decenas de organizaciones y que cubre buena parte del mundo, desde los guetos estadounidenses al interior de África. Por lo tanto, el texto que sigue no pretende ser exhaustivo; al contrario, organizamos este artículo para explorar el impacto del pensamiento maoísta y, más en general, de la República Popular de China en los movimientos negros radicales desde los años 50 hasta por lo menos la mitad de los años 70. Además de eso, nuestro propósito es explorar como el nacionalismo radical negro formuló debates dentro del maoismo de las organizaciones “anti-revisionistas” en los Estados Unidos. Nuestra opinión es que China ofreció a los radicales negros un modelo del Tercer Mundo “de color” o un modelo marxista que les permitió desafiar una visión blanca y occidental de la lucha de clases, un modelo que moldear y reformular para adaptar sus realidades políticas. Aunque el papel de China haya sido contradictorio y problemático en muchos aspectos, el hecho de que los campesinos chinos, por delante del proletariado europeo, hicieran una revolución socialista y clavaran una posición en la política mundial distinta de la soviética y de la americana, dotó a los radicales negros de un sentido más profundo de la importancia revolucionaria y del poder. Por último, Mao no sólo demostró a los negros en el mundo que no necesitaban esperar “condiciones objetivas” para una revolución, pero su exaltación de la lucha cultural formuló también debates profundos sobre el arte y la política negra.
Sigue leyendo

¿Debemos organizar la revolución?

lenin

 

Hace de esto mucho, mucho tiempo, más de un año. En el seno del partido ruso habían surgido, según el testimonio de un conocido socialdemócrata alemán, Parvus, “discrepancias de principio”. La tarea política más apremiante del proletariado era la lucha contra los excesos del centralismo, contra la idea de “mandar” a lo sobreros desde una Ginebra cualquiera, contra la exageración de la idea una organización de agitadores, de una organización de dirigentes. Tal era la profunda, firme e inconmovible convicción del menchevique Parvus, expresada en un boletín titulado Aus der Weltpolitik (“En torno a la política mundial”) de 30 de noviembre de 1903, publicación que aparecía semanalmente en alemán.

Al buen Parvus se le dijo entonces (véase la carta de Lenin a la Redacción de Iskra, diciembre de 1903) que había sido víctima del chismorreo, que aquello en que él veía una discrepancia de principio no era más que el producto de mezquinas querellas y que el rumbo ideológico de la nueva Iskra, que comenzaba ya a manifestarse, era un rumbo hacia el oportunismo. Parvus se calló, pero sus “ideas” acerca de la exageración de una organización de dirigentes fueron recogidas y mascadas y vueltas a mascar bajo cien formas distintas por los neoiskristas.

Catorce meses han transcurrido desde aquello. La desorganización de la labor del partido por los mencheviques y el carácter oportunista de su propaganda se han puesto claramente de manifiesto. El 9 de enero de 1905 reveló la reserva verdaderamente gigantesca de energía revolucionaria acumulada por el proletariado y todas las insuficiencias de la organización de los socialdemócratas. Parvus lo pensó mejor. Envió a Iskra un artículo, publicado en el número 85, que representa, en el fondo, un retorno total de las nuevas ideas de la nueva Iskra oportunista a las ideas de la vieja Iskra revolucionaria. “Había surgido un héroe –dice Parvus, refiriéndose a Gapón-, pero no un dirigente político, ni un programa de acción, ni una organización […] Se manifestaron los trágicos resultados de la falta de una organización […] Ninguna cohesión entre las masas, todo se producía sin plan, no había un centro coordinador, ni un programa que orientara la acción […] El movimiento declinó, por falta de una organización coordinadora y dirigente”. Y Parvus da la consigna que ya nosotros señalábamos en el número 6 de Vperiod : “organizar la revolución”. Parvus llega, bajo la influencia de las enseñanzas de la revolución, a la convicción de que, “bajo las condiciones políticas imperantes, no podemos organizar a estos cientos de miles” (se refiere a la masa dispuesta a lanzarse a la insurrección). “Pero sí podemos –dice con acierto, repitiendo con ello una vieja idea del libro ¿Qué hacer?sí podemos crear una organización que sería un fermento aglutinante y que a la hora de la revolución agruparía en torno suyo a estos cientos de miles”. “Deben organizarse círculos obreros con la tarea claramente definida de preparar a las masas para la insurrección, agruparlos durante ésta en torno suyo y comenzar la insurrección al lanzarse una determinada consigna”.

¡Por Fin!, exclamamos con alivio, al encontrarnos con estas viejas y justas ideas, que yacían cubiertas de escombros en el basurero de la nueva Iskra. Por fin, escuchamos la voz de un socialdemócrata que no se postra de hinojos ante la retaguardia de la revolución, sino que señala sin miedo la tarea de apoyar a la vanguardia revolucionaria.
Sigue leyendo

Charu Mazumdar – El camino de la revolución en la India

charu-mazumdar-revoluc3a7om

 

 

Naxalbari

 El Himalaya, situado en el continente asiático, es la cordillera más alta del planeta. Posee diez de las catorce cimas que superan los 8.000 metros en el mundo y se extiende por Bután, Nepal, China y la India.

A los alrededores de estas enormes montañas se encuentra la aldea de Naxalbari, en el estado de Bengala Occidental, considerado como uno de los bastiones del maoísmo en la India y donde en 1967 se inició y se extendió la guerra popular que la Fracción Roja (dirigida por Charu Mazumdar) fusionada con las masas de campesinos pobres y sin tierra, libraron contra el poder semi-feudal y el estado Indio y las fuerzas represivas que lo sustentaban.

46 años después, el movimiento revolucionario de la India surgido de la pequeña aldea de Naxalbari, conocido precisamente como Naxalitas por los hechos ocurridos en aquellos años, con el PCI (Maoísta) y el Ejército Popular de Liberación (EGPL) a la cabeza, tiene presencia –a diferente-niveles- en 15 de los 29 estados que componen la India y controlan el 35% de su territorio.

Precisamente en este 2014 se cumplen 10 años del nacimiento del CPI (Maoísta), culminando así un proceso en el que se unieron cinco organizaciones comunistas, contando con la fusión del Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista) Naxalbari en el mes de mayo de este año. Por esto queremos hacer nuestra aportación con el propósito de familiarizar al proletariado políticamente más adelantado con la experiencia de la lucha de clases en pueblos donde el revisionismo fue combatido de una manera eficaz por la vanguardia proletaria. Pudiendo crear de esta manera una línea política justa, lo que condujo al avance del movimiento revolucionario, del partido proletario, del nuevo poder revolucionario, con un pueblo armado para poder ser dueños de sus propias vidas, para poder crear un nuevo tipo de sociedad.

El fascista gobierno indio considera al PCI (Maoísta) y al EGPL el mayor enemigo y principal peligro (con toda la razón) para su existencia.

Múltiples informes de las autoridades indias dan la alarma acerca de la gran fuerza, ​​el crecimiento en número y la eficacia de las fuerzas revolucionarias. Los servicios de inteligencia indios no paran de remitir informes sobre la actividad de los naxalitas en cada vez más departamentos. Sobre el aumento de sus fuerzas que ya se cifran entre 25.000 y 30.000 combatientes armados (entre el EGPL y las milicias) y entre 50.000 y 60.000 los militantes del partido. Lo que los convierte (cuantitativa y cualitativamente) en una de las mayores fuerzas revolucionarias del mundo actual y en un referente mundial para el proletariado de cualquier pueblo.
Sigue leyendo

La actualidad de la revolución

Lenin

 

La actualidad de la revolución: he ahí el pensamiento fundamental de Lenin y el punto, al mismo tiempo, que de manera decisiva le vincula a Marx. Porque el materialismo histórico, en tanto que expresión conceptual de la lucha del proletariado por su liberación, no podía ser captado y formulado teóricamente sino en el momento histórico en que por su actualidad práctica había accedido al primer plano de la historia. En un momento en el que, por citar las palabras mismas de Marx, en la miseria del proletariado no se muestra únicamente la miseria en cuanto a tal, sino su aspecto revolucionario “llamado a derrocar la vieja sociedad”.

Por supuesto que también entonces era necesaria la mirada imperturbable del genio para vislumbrar la actualidad de la revolución proletaria. Porque al hombre medio la revolución proletaria sólo le resulta visible cuando las masas obreras se encuentran ya luchando en las barricadas. Y si este hombre medio ha recibido una formación marxista vulgar, ni siquiera entonces. Porque a los ojos del marxista vulgar los fundamentos de la sociedad burguesa son tan inamovibles, que aun en los momentos de su conmoción más evidente no desea otra cosa que el regreso de la situación “normal” no viendo en sus crisis sino episodios pasajeros y considerando la lucha, incluso en tales períodos, como la nada razonable rebelión de unos cuantos irresponsables contra el, a pesar de todo, invencible capitalismo.

Los que luchan en las barricadas le parecen, pues, extraviados; la revolución aplastada un “error” y los constructores del socialismo en una revolución victoriosa -aunque a los ojos de los oportunistas sólo pueda forzosamente serlo de manera efímera- incluso, criminales.

En el materialismo histórico figura, pues, como condición previa -ya en la teoría- la actualidad histórico-universal de la revolución proletaria. En este sentido, como fundamento objetivo de toda la época y como clave para su entendimiento, constituye el núcleo de la doctrina marxista. Sin embargo, a pesar de la restricción, impuesta por el tajante repudio de todas las ilusiones no fundadas y la condenación severa de todas las tentativas de putsch, la interpretación oportunista se aferra, atendiendo especialmente a los detalles, a los llamados errores de las previsiones de Marx, con el fin de extirpar de manera total y radical la revolución, por medio de este rodeo, del edificio general del marxismo. Y en esto los defensores “ortodoxos” de Marx se encuentran a medio camino con sus “críticos”. Kautsky replica a Bernstein que la decisión acerca de la dictadura del proletariado es asunto que hay que abandonar al futuro (a un futuro muy lejano, por supuesto).
Sigue leyendo

Un domingo de 1905

manifestacion+revolucion+rusa+1905

 

Hace más de un siglo, la masacre perpetrada por la burguesía internacional contra el proletariado ruso se convirtió en una gran lección, la de que son las masas las que hacen la revolución, cuando estén decidas, y que la represión, tarde o temprano, sucumbe a la voluntad del pueblo.

El 9 de enero de 1905, por orden del gobierno autocrático, una manifestación pacífica de los trabajadores de San Petersburgo fue violentamente reprimida. Organizada por un sacerdote de nombre Gapón, la multitud se dirigió hacia el Palacio de Invierno para entregar una petición al zar. Víctimas de precarias condiciones de vida, sólo querían ser recibidas por el zar Nicolás II, contarle su infelicidad con la ilusión de persuadirlo para reducirla, simplemente responder a la petición de los proletarios. La Guardia Imperial respondió a la solicitud de audiencia, pero no escuchando a los trabajadores, sino a la burguesía más reaccionaria de Europa. Llevó a cabo un intenso tiroteo contra el pueblo, solamente interrumpido cuando miles de trabajadores, mujeres y niños cayeron inertes en el suelo. El episodio fue conocido como “Domingo Sangriento”.

Como respuesta a la matanza, al día siguiente, el proletariado petersburgués inició por todo el país una huelga general, además de protestas que provocaron enfrentamientos aún más encarnizados. Los obreros se armaron y promovieron enérgicas protestas que se transformaban en insurrecciones. Los soldados se negaban a apuntar con sus armas al pueblo, el gobierno se proponía atender las demandas… tarde, sin embargo. El pueblo había enterrado todas las ilusiones y formaba comités revolucionarios en cada fábrica, en cada barrio, en cada pueblo. Su vanguardia revolucionaria crecía y se templaba minuto a minuto, mientras que la alianza obrero-campesina se volvía sólida como una roca. Ahora, eran otras las autoridades. El derrocamiento del zarismo era inminente. En 1917 llegó el de la burguesía extranjera en Rusia, llevándose con ella a la burguesía rusa que -así como los terratenientes- representaba las más reaccionarias tradiciones.
Sigue leyendo

Con el pueblo

urss10-p-shillingovski-grabado-v-i-lenin-gran-guia-del-proletariado-ac3b1os-20

 

“El corresponsal especial del serio periódico conservador Le Temps, telegrafiaba a este periódico desde Petersburgo, el 21 (8) de septiembre:

Anteanoche un grupo de alrededor 70 hombres atacó la prisión central de Riga, cortó los hilos telefónicos y con ayuda de escaleras de mano penetró en el patio de la cárcel, donde tras enconada refriega resultaron muertos dos carceleros y tres gravemente heridos. Los manifestantes libertaron entonces a dos presos políticos que estaban sometidos a consejo de guerra y esperaban la pena de muerte. Durante la persecución de los manifestantes que consiguieron desaparecer, a excepción de dos que han sido detenidos, fue muerto un agente y heridos varios policías.

Así pues, las cosas van, a pesar de todo, adelante. El armamento de las masas, a pesar de las increíbles e indescriptibles dificultades, hace progresos. El terror individual, este engendro de la debilidad de los intelectuales, se aleja al pasado. En lugar de gastar decenas de millares de rublos y una masa de fuerzas revolucionarias para dar muerte a cualquier Sergio –que revolucionó Moscú casi tan bien como algunos revolucionarios–, para matar ‘en nombre del pueblo’, en lugar de esto, comienzan las acciones militares juntamente con el pueblo. He aquí lo que resulta cuando los pioneros de la lucha armada se funden con la masa no de palabra sino con los hechos, se colocan al frente de los grupos de combate y de los destacamentos del proletariado, educan en el hierro y en el fuego de la guerra civil a decenas de jefes populares que mañana, en el día de la insurrección, sabrán ayudar con su experiencia y con su valor heroico a millares y decenas de millares de obreros…¡Esto sí es una brillante victoria! Es una verdadera victoria después de una batalla librada contra un enemigo armado hasta los dientes. Esto no es ya un complot contra un personaje odiado cualquiera, no es un acto de venganza, no es una salida provocada por la desesperación, no es un simple acto de ‘amedrentamiento’, no: esto es el comienzo, bien meditado y preparado, calculado desde el punto de vista de la correlación de fuerzas, es el comienzo de las acciones de los destacamentos del Ejército Revolucionario…Afortunadamente han pasado los tiempos en que por falta de un pueblo revolucionario ‘hacían’ la revolución terroristas revolucionarios aislados. La bomba ha dejado de ser el arma del petardista individual y ha pasado a ser elemento necesario del armamento del pueblo.
Sigue leyendo

El deber de todo revolucionario es ser por lo menos más revolucionario que la burguesía más “revolucionaria”

images23

 

La historia ha dado la razón a Lenin y a los escasos heraldos de la actualidad de la revolución. La alianza con la burguesía progresista, que ya en la época de las luchas por la unidad alemana se había revelado como una ilusión, únicamente hubiera sido fecunda en el caso de que el proletariado le hubiera sido posible, como clase, seguir a la burguesía hasta, incluso, en su alianza con el zarismo. Porque de la actualidad de la revolución se deduce que la burguesía ha dejado de ser una clase revolucionaria. El proceso económico que ha protagonizado y del que ha sido la primera en beneficiarse constituye, sin duda, un progreso frente al absolutismo y al feudalismo. Pero este carácter de la burguesía se ha vuelto a su vez dialéctico. Es decir, que el vínculo entre las condiciones económicas que posibilitan la existencia de la burguesía y los postulados de la democracia política, del Estado de derecho, etc., (que fueron realizados, aunque sólo parcialmente, por la gran Revolución Francesa sobre las ruinas del absolutismo feudal), se ha aflojado. La cada vez más inminente revolución proletaria hace por un lado posible una alianza entre la burguesía y el absolutismo feudal que garantice las condiciones económicas de vida y el proceso de expansión de la burguesía, permitiendo, al mismo tiempo, la subsistencia del predominio político de las viejas potencias. Pero, por otro lado, la burguesía, que de este modo decae ideológicamente, cede a la revolución proletaria la realización de sus antiguas reivindicaciones de tipo revolucionario…

Una de las mayores hazañas teóricas de Marx fue la exacta diferenciación que introdujo entre revolución burguesa y revolución proletaria. Una diferenciación de especial importancia práctica y táctica dado el inmaduro ilusionismo de sus contemporáneos y que venía, además, a ofrecer el único método apropiado para captar netamente los elementos verdaderamente nuevos y verdaderamente proletarios del movimiento revolucionario de la época. En el marxismo vulgar, sin embargo, esta diferenciación acabó convirtiéndose en una rígida separación mecanicista.
Separación en que los oportunistas se han basado para generalizar esquemáticamente el hecho de que toda revolución de la época moderna, como indica cualquier observación empírica adecuada, haya comenzado por ser una revolución burguesa, por mucho que esté penetrada de acciones, reivindicaciones, etc., proletarias. En todos estos casos la revolución es, pues, para los oportunistas, una revolución meramente burguesa. Y el deber del proletariado no es otro que apoyar esta revolución. Como consecuencia de esta separación entre revolución burguesa y revolución proletaria el proletariado ha de renunciar, pues, a sus propios objetivos revolucionarios de clase. La concepción ultraizquierdista, sin embargo, que vislumbra claramente el sofisma mecanicista de esta teoría y es perfectamente consciente del carácter revolucionario proletario de nuestra época, cae a su vez en otra interpretación mecanicista no menos peligrosa. De la conciencia de que el papel revolucionario histórico-universal de la burguesía en la era imperialista toca ya su fin, saca la conclusión -basándose asimismo en una separación mecanicista entre revolución burguesa y proletaria- de que hemos entrado en la época de la revolución proletaria pura. Este punto de vista tiene la peligrosa consecuencia de pasar por alto, desdeñar e incluso rechazar todos los movimientos de efervescencia y descomposición que surgen necesariamente en la era imperialista (el problema agrario, colonial, el de las nacionalidades) y que son objetivamente revolucionarios en relación con la revolución proletaria; de este modo, estos teóricos de la revolución proletaria pura renuncian voluntariamente a los más auténticos e importantes aliados del proletariado; desprecian ese contexto revolucionario, que da perspectivas concretas a la revolución proletaria y esperan, en un espacio abstracto -pensando que así ayudan a prepararla-, una revolución proletaria ‘pura’. ‘El que espera una revolución social pura -dice Lenin- jamás llegará a vivirla, y no pasa de ser un revolucionario verbal que no entiende la verdadera revolución’. Porque la verdadera revolución es la transformación dialéctica de la revolución burguesa en proletaria. El hecho histórico innegable de que la clase que en otro tiempo fue cabeza o beneficiaria de las grandes revoluciones burguesas se haya convertido ya en una clase objetivamente contrarrevolucionaria, no significa en modo alguno que los problemas objetivos, en torno a los que giraron dichas revoluciones, estén ya resueltos en el plano social y que las capas de la sociedad vitalmente interesadas en una solución revolucionaria estén ya satisfechas. Todo lo contrario. El giro contrarrevolucionario de la burguesía no implica únicamente su hostilidad hacia el proletariado, sino e desvío, también, respecto de sus propias tradiciones revolucionarias. Abandona al proletariado la herencia de su propio pasado revolucionario. Con lo que el proletariado se convierte en la única clase que está en disposición de llevar consecuentemente a término la revolución burguesa. Es decir que, por una parte, las reivindicaciones de la revolución burguesa -que aún no han perdido su actualidad- únicamente pueden culminar en el marco de una revolución proletaria, en tanto que, por otra, la realización consecuente de estas reivindicaciones de la revolución burguesa conduce necesariamente a la revolución proletaria. La revolución equivale hoy a la culminación y superación de la revolución burguesa.

 

 
Extraído de “Lenin (La coherencia de su pensamiento)” de György Lukács

La VERDADERA historia de Mao Tse-Tung y la revolución comunista de China

Imagen

 

En los años 60 y 70, Mao Tsetung fue una de las personas más famosas en el mundo. Había dirigido al pueblo chino, en contra de todas las predicciones, a hacer una revolución. Para muchos millones que en esos días lucharon apasionadamente por la justicia y la liberación, la revolución china fue un faro. Y el propio Mao tiene fama en particular por negarse con impaciencia a parar la revolución a mitad del camino, por nunca contentarse, nunca dejar de luchar por un mundo sin divisiones en clases, en países, entre opresor y oprimido. Mucha gente -maestros, obreros, médicos, científicos, estudiantes y revolucionarios- de muchos países fueron a China para presenciar la sociedad socialista que se estaba construyendo bajo la dirección de Mao. Y muchos volvieron a casa, inspirados y esperanzados sobre la posibilidad de una sociedad verdaderamente liberadora.

En la propia China, las masas estimaron mucho a Mao, pues como líder de la vanguardia revolucionaria de China, el Partido Comunista de China, había dirigido a la victoria en una guerra de liberación de 22 años contra invasores extranjeros y reaccionarios chinos. Tras esa épica lucha, dirigió al pueblo a construir una nueva sociedad y una nueva vida en la China socialista y a avanzar más allá en la defensa de la revolución y la transformación de la sociedad durante la Gran Revolución Cultural Proletaria. Pero había aquellos que se opusieron a Mao, justamente en la dirección del Partido Comunista de China. Como Mao, se habían alistado en la revolución, y en el Partido Comunista, con una ardiente ira contra el tratamiento de China por el imperialismo. Como Mao, pelearon en la revolución por la liberación. Pero a diferencia de Mao, no tenían una visión que alcanzara el comunismo; sus objetivos no fueron más allá de construir una nación poderosa. So pretexto de construir una China fuerte y moderna, adoptaron programas y políticas que en lo esencial reforzaron las relaciones y las ideas capitalistas. Después de la muerte de Mao en 1976, estos “seguidores del camino capitalista” en el Partido Comunista tomaron el poder y derrocaron al socialismo y restauraron el capitalismo, un proceso en que arrestaron a cientos de miles y mataron a miles. Aunque el gobierno ha seguido llamándose socialista y comunista, desde entonces China ha sido un país capitalista. Han destripado los principios de Mao, lo que él representó, y los nuevos gobernantes de China han convertido a Mao en un icono nacionalista.

Hoy, hay dos generaciones de la población que han crecido en Estados Unidos que, en gran parte, no saben nada de Mao y China salvo el cuento oficial de la clase dominante y de los medios grandes. Lo que saben, en gran parte, NO ES CIERTO DE CABO A RABO. Dicen que Mao fue un despiadado “dictador ávido de poder” que cometió grandes crímenes contra el pueblo. Pera la VERDAD es que Mao Tse-tung fue un gran comunista revolucionario que dirigió a un cuarto de la población del planeta a liberar a China desde debajo de la bota de los opresores imperialistas, y que luego pasó a construir una sociedad socialista liberadora durante más de 25 años. Conocer la verdad sobre Mao es importante para todos: la revolución que dirigió fue un hito importante en la historia universal y todo mundo debe saber la verdad de tal revolución y tal personaje. Para aquellos que arden por cambiar el mundo, hay aún más en juego, porque las ideas y la práctica revolucionarias de Mao forman una parte crucial de los cimientos y el punto de partida para reconstruir un movimiento revolucionario hoy.

Esta es la VERDADERA historia de Mao Tse-tung y la revolución histórico-mundial que dirigió en China.
Sigue leyendo

Primero de Mayo: La revolución y el comunismo

ImagenEl Primero de Mayo de 1886, decenas de miles de obreros en Estados Unidos fueron a la huelga por la jornada de 8 horas. En Chicago, las autoridades tomaron represalias violentas, matando a varios obreros en los días siguientes. Durante una batalla en la Plaza Haymarket el 4 de mayo, murieron policías y obreros, y las autoridades ejecutaron a cuatro obreros por ahorcamiento.

 

Durante miles de años, las clases dominantes opresivas han dominado la sociedad humana. Las formas de explotación se han cambiado, pero los de arriba y sus ideólogos siempre predicaron que esa división entre los esclavistas —de una forma u otra— y los esclavos, era el orden natural de las cosas.

En 1848 Karl Marx y Friedrich Engels desenmascararon el funcionamiento concreto de la sociedad —de que la sociedad de clases no era eterna— que la clase de trabajadores oprimidos, el proletariado, tenía como misión histórica derrocar toda la explotación y la opresión en todas sus formas. Nació el movimiento comunista, forjado sobre un conocimiento científico.

De la lucha de esa clase —en particular la batalla por una jornada de ocho horas en vez de la de “sol a sol”— surgió en 1886 el Primero de Mayo como un día festivo de lucha revolucionaria. Desde ese entonces, el Primero de Mayo se ha caracterizado por luchas revolucionarias.
Sigue leyendo

Las mujeres rusas después de la revolución

Imagen

Se les prometió que la vida sería mejor. Se les dio la esperanza de que la revolución beneficiaría a todos. Después de la caída del régimen zarista, los dirigentes de Rusia cambiaron muchas cosas. Eso significaba que las mujeres eran al fin igual que los hombres. Según el manifiesto comunista, todas las personas son iguales, por lo tanto, deberían ser pagadas de igual modo, recibir la mismas horas de trabajo, muy por encima de otras cosas. Lo que muchas personas no saben es que, aunque se estaban produciendo muchos cambios, algunas cosas, lamentablemente, seguían siendo iguales.

Era la mentalidad de que las mujeres eran seres inferiores. Desde el principio de los tiempos y hasta bien entrado el imperio zarista, se pensaba que las mujeres eran meras posesiones; fáciles de controlar y, si es necesario, sustituir fácilmente. Las mujeres no tenían respeto, no tienen muchos derechos, y muy poca educación. Entre la población, las mujeres era las más analfabetas. Se quedaban en su casa y se ocupaban de los niños, ya que ese era su deber. En la mente de la mayoría de la gente, ellas estaban muy por debajo de los estándares de los hombres. A las mujeres se les asignaban trabajos más duros que a los hombres, y también se enfrentaban a muchas dificultades y prejuicios en el día a día en el puesto de trabajo. Las mujeres que aprovecharon la oportunidad ofrecida por los planificadores centrales fueron menospreciadas por abandonar su lugar, que no era otro que su hogar. Incluso los miembros del partido, que ferozmente abrazaron el comunismo, no estaban plenamente comprometidos con esta parte del plan.

Imagen

Legalmente, se consideraron a algunas mujeres iguales a los hombres, pero en el fondo, muchos hombres todavía se aferraban a la idea de que ellos eran los partidos dominantes de la sociedad. A pesar de que se dirigían a todos como “camarada”, no significaba que en realidad creyesen que estuviesen al mismo nivel. Muchas mujeres se cansaron de que otras optaran por salirse de las fronteras sociales. La política era, y sigue siendo, un juego de hombres y las mujeres que se atrevieron a aventurarse en este campo, fueron vistas como deshonestas. Las mujeres tenían tendencia a votar por un hombre, porque era un hombre. La mentalidad inferior todavía existía y fue alzando su fea cabeza.
Sigue leyendo

Como era la vida en China antes de la revolución

ImagenRelatos que declaran con dolorosa claridad lo que tenían que soportar las familias de campesinos sin tierra.

La esposa de Wang Ch´ung-Lai

Wang Ch´ung-Lai era el hermano adoptivo de Wang Lai-Shun, el segundo terrateniente en importancia en Long Bow. Lai-Shun heredó la tierra y la fortuna de la familia Wang, pero jamás prosperó debido a que era un adicto perdido a la droga. En realidad, ni él ni su hermano Ch´ung-Lai eran hijos propios del viejo Wang. Ambos habían sido comprados de pequeños por el terrateniente y criados en su casa como hijos, pues Wang no tenía descendientes propios. Cuando el viejo murió, a su astuta esposa no le gustaba la idea de tener que dividir la propiedad entre sus dos herederos, ninguno de los cuales podía reclamarla legalmente. Con un hijo bastaba para continuar el servicio del culto a los antepasados y asegurar una nueva generación. Así pues, a Lai-Shun lo trataba como a un hijo, y a Ch´ung-Lai como a un criado y trabajador asalariado.

Para asegurarse ayuda en las tareas de la casa la vieja le compró a Ch´ung-Lai una esposa. Por aquel entonces la muchacha no tenía más que nueve años, le costó nueve sartas de cash (una sarta de cash estaba hecha de monedas de cobre, cada una con un agujero en el centro para la cuerda. En una sarta había cien monedas. Con nueve sartas se podía comprar un dólar de plata) y vivió en la casa en calidad de sirvienta durante seis años hasta el día en que fue dada a Ch´ung-Lai por esposa.

Mientras fui una esposa-niña todos me pegaban y me maldecían -nos dijo al relatar la historia de su vida años más tarde.

Al principio, como sólo tenía nueve años, estuve al cuidado de las ovejas y los cerdos. Iba cada día al monte a vigilar a las ovejas y, al regresar, daba de comer a los cerdos. Por aquel entonces vivía la primera esposa de Lai-Shun que hacía la comida para todos. La primera esposa no era tan mala y además yo pasaba el día fuera de casa. Con todo, la vieja me pegaba, no por nada, sólo porque creía que no trabajaba suficiente. Sigue leyendo

La importancia de la organización de las mujeres

Imagen

“De nuestra concepción ideológica se desprenden como consecuencia medidas de organización. ¡Nada de oganizaciones especiales de mujeres comunistas! La comunista es tan militante del partido como lo es el comunista, con las mismas obligaciones y derechos. En esto no puede haber ninguna divergencia. Sin embargo, no debemos cerrar los ojos ante los hechos.  El partido debe contar con organismos –grupos de trabajo, comisiones, comités, secciones o como se decida denominarlos – cuya tarea especial consista en despertar a las amplias masas femeninas, vincularlas con el partido y mantenerlas bajo la influencia de éste. Para ello, naturalmente , es necesario que desarrollemos plenamente una labor sistemática entre esas masas femeninas. Debemos educar a las mujeres que hayamos conseguido sacar de la pasividad, debmos reclutarlas y formarlas para la lucha proletaria de clase bajo la dirección del Partido Comunista. No sólo me refiero a las proletarias que trabajan en la fábrica o se afanan en el hogar sino también a las campesinas, a las mujeres de las distintas capas de la pequeño burguesía. Ellas también son víctimas del capitalismo y desde la guerra lo son más que nunca. Psicológia apolítica, no social, atrasada, de estas masas femeninas; estrechez del campo de su actividad , todo su modo de vida: tales son los hechos. No prestar atención a esto sería inconcebible, completamente inconcebible. Necesitamos nuestros propios organismos para trabajar entre ellas, necesitamos de métodos especiales de agitación y formas especiales de organización. No se trata de una defensa burguesa de los “derechos de la mujer”, sino de los intereses prácticos de la revolución.”
Sigue leyendo