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Declaración programática de los comunistas revolucionarios soviéticos (bolcheviques) (IV Parte)

Oportunist

 

Los oportunistas en el terreno internacional

 

 

Mientras en la URSS el oportunismo condujo a la pérdida del curso socialista y a la desorganización social, en el plano internacional sus consecuencias son aún más serias y peligrosas. En una situación en la que los destacamentos nacionales de comunistas se encuentran en diferentes fases de desarrollo, en que ellos a menudo no sólo no pasarán por la época de Stalin, sino que ni siquiera la entenderán, la falsa critica de los oportunistas directamente hacia Stalin sólo podría causar un enorme daño al movimiento comunista, sólo podría dar armas a todos los elementos pequeño-burgueses vacilantes en su seno, que procuran de todas las maneras sustraer la disciplina revolucionaria, rehusan someterse a la unidad del Partido y al espíritu de total abnegación, sin el que un comunista no puede ser comunista. Las acciones de la dirección oportunista del PCUS abrieron camino a todo tipo de demagogia y traiciones en las filas de los partidos comunistas, la especulación sobre aquello que es más noble y sagrado para un comunista: la verdad y la pureza ideológica. Ahora cualquier agitador tiene dos caras, cualquier ambicioso fracasado tiene la posibilidad de no someterse a la dirección revolucionaria, a los dirigentes revolucionarios, acusándolos de ”stalinismo”. La critica al “culto a la personalidad” de Stalin se convirtió de este modo en la mayor provocación a escala de todo el movimiento comunista, provocación que tiene como objetivo privar de “mando” a sus destacamentos.

Pero cuando hablamos de oportunismo en la arena mundial, tenemos que analizar su influencia, no sólo en la organización interna del movimiento comunista, sino también en la política internacional de los comunistas. Como ya afirmamos, los oportunistas no trajeron nada de nuevo desde el punto de vista teórico y sólo distorsionan los factores realmente existentes. Sin embargo, encontraron una explicación “real” para su ruptura con la acción revolucionaria en el terreno internacional, la lucha por la paz.

Cuando se habla de guerra y paz, y se nos propone que elijamos en abstracto entre ellas, cualquier persona normal elegirá sin dudar la paz. Especulando con esta aspiración natural y muy fuerte, los oportunistas intentan presentar la situación como si ellos fuesen lo defensores incondicionales, por encima de cualquier duda, de la paz, mientras que sus oponentes estarían intentando envolverlos en una determinada política bajo la amenaza del exterminio total, y pretenderían edificar el comunismo sobre ruinas atómicas, etc. “¡Paz a cualquier precio!“, declaró abiertamente Jruschov. De inmediato los oportunistas se alinearon con él, afirmando que “¡estamos bajo la amenaza de una guerra atómica y debemos garantizar, por encima de toda, la existencia de la humanidad, y todo lo demás viene después!“. Se creó así la impresión de que la cuestión de la defensa de la paz y de la exclusión de la guerra en las relaciones entre los pueblos es una cuestión enteramente independiente de la lucha de clases y que puede ser resolvida al margen de los problemas sociales. La resolución de la Organización de la Naciones Unidas sobre la solución de todos los conflictos entre los Estados por la vía pacifica, la prohibición de las armas atómicas y el desarme total y general, constituyen el plan para la instauración de una paz eterna sobre la tierra, plan lanzado e insistentemente defendido por los oportunistas. Evidentemente, sólo quien se haya caído de la luna puede elaborar semejantes planes y después preguntarse: ¿por qué razón los imperialistas no aceptan propuestas tan razonables? ¿por qué será que los imperialistas no quieren eliminar sus bases en el extranjero y sus ejércitos coloniales, lo que conduciría de inmediato a la pérdida de todo su influencia sobre todo el globo terrestre y al triunfo de una serie de revoluciones de liberación nacional y social? ¿Por qué los imperialistas no quieren desarmarse, lo que conduciría inmediatamente a la pérdida de su dominación de clase y de sus riquezas? Es necesario no haber estudiado nada de marxismo para hacer preguntas tan estúpidas. Nos dirán que los imperialistas luchan no sólo contra el proletariado, sino también entre sí, inducidos por tendencias predadoras. Esto es verdad. Pero también este hecho no puede ser analizado sólo en el plano subjetivo. Algunos capitalistas, personalmente, pudieron no ser insaciables; pudieron incluso no desear aumentar sus riquezas. Pero la realización de ganancias más elevadas es para ellos condición indispensable de su propia existencia. Si todo dependiese de las cualidades personales de los capitalistas, tal vez fuese posible hacerles entrar en razón (cosa que los oportunistas están intentado hacer). Pero la cuestión no está en sus cualidades personales. Estas cualidades son determinadas por factores materiales. En realidad, la guerra no es el resultado de la voluntad personal de nadie, sino una necesidad económica imperiosa para el capitalismo. Las contradicciones internas del sistema capitalista hacen que los países capitalistas, en su búsqueda de nuevos mercados, se enfrenten entre si; llevan a que, en una crisis de superproducción, busquen salidas para las fuerzas productivas de la sociedad capitalista y que estas fuerzas, dirigidas inadecuadamente, asuman la forma de la producción de armas. La guerra es el resultado inevitable de las relaciones sociales actuales en el mundo capitalista. Hablar del establecimiento de la paz, en base a un acuerdo general con los capitalistas, es lo mismo que hablar de la destrucción del sistema capitalista en base de un acuerdo con sus representantes. El total absurdo de semejante plan es muy evidente. Es precisamente por esta razón que los oportunistas, defendiendo su concepción de la paz, intentan por todos los medios crear la impresión en los pueblos de que se están alcanzando acuerdos en la vía del desarme, etc. En nombre de esto traicionaron abiertamente los intereses del pueblo cuando suscribieron el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares(1). De acuerdo a este tratado, la URSS quedó privada de la posibilidad de realizar ensayos nucleares en general, mientras que los E.E.U.U. mantuvieron esta posibilidad, ya que el tratado no prohibía las pruebas subterráneas, que ya se realizaban en los E.E.U.U. y continuaron realizándose. De hecho, ningún enemigo puede ser más terrible para nosotros que el oportunismo.
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