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Arquitectura constructivista soviética de los años 30 y 40

 

La arquitectura de los años 30 y 40 en la Unión Soviética, estuvo marcada inicialmente por el movimiento Constructivista, el que crea un estilo de diseño que fué característico de la arquitectura soviética de la era. La arquitectura oficial buscó nuevas formas de expresión plasmando un estilo monumental con ribetes ornamentalistas y figurativo. Durante este período en Moscú se llamó a los arquitectos soviéticos a participar en una serie de grandes concursos para edificios públicos de tipo monumental.

A pesar que estos proyectos nunca se construyeron, dejaron ejemplos del mayor interés.

 

Edificio para el Comisariado Popular de la Industria Pesada, A. Vesnin, V, Vesnin, S. Lyaschenko. 1934

Se trataba de un proyecto de mas de cien mil m2 ubicado en 4 hectáreas de terreno en plena Plaza Roja frente al Kremlin, lo que representaba una total remodelación de la misma.

 

 

Edificio para el Comisariado de la Industria Pesada, I. Fomin, P. Abrosimov, M. Minkus. 1934

Otro proyecto presentado al concurso es el de Ios arquitectos I. Fomin, P. Abrosimov y M. Minkus. Fomin fué un representante de la escuela neoclásica de arquitectura de San Petersburgo, obteniendo bastante prestigio antes de la revolución de 1917. En los años 20, dominados por el Constructivismo, Fomin se mantuvo fiel a su escuela inicial, adaptando la terminología neoclásica al nuevo orden proletario. Este edificio muestra un extraordinario ejemplo de estas ideas llevadas al diseño de un conjunto monumental para el Comisariado de la Industria Pesada.

 

 
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Lidiya Vladimirovna Litviak, la Rosa Blanca de Stalingrado

 

Lídiya Vladímirovna Litviak, (18 de agosto de 1921 – 1 de agosto de 1943), también conocida como La Rosa Blanca de Stalingrado, fue una piloto de caza de la Fuerza Aérea Soviética (Voyenno-vozdushnye sily, VVS) durante la Segunda Guerra Mundial.

Lidiya Vladimirovna Litvyak nació en Moscú el 18 de agosto de 1921, cuando la Unión Soviética todavía estaba gobernada por Lenin. No se sabe mucho de su vida antes de que se iniciara la segunda guerra mundial, solo se sabe que ella siempre estuvo fascinada con la aviación, de hecho se sabe que el vuelo del Rodina (Patria) en el que las famosas aviadoras Valentina Grizodubova, Polina Osipenko y Marina Raskova establecieron un record de larga distancia fue lo que desencadeno en Lidyia una inspiración para convertirse en aviadora.

A los 14 años se matriculo en un aeroclub soviético, comenzando así su carrera, obtuvo su carnet de piloto deportiva dos años más tarde. Su ascenso fue exponencial, y a finales de la década de los años 30 ya se había convertido en instructora de vuelo de Kherson. Para cuando los alemanes invadieron la Unión Soviética en 1941, Lidiya había entrenado por lo menos a cuarenta y cinco pilotos.

 

 

Inicios como piloto de Caza

 

Cuando supo que Marina Raskova estaba reclutando pilotos para su regimiento de mujeres, Lidiya quiso alistarse de inmediato para combatir, pero fue rechazada por falta de experiencia, ya que no había cumplido las 100 horas de vuelo que se exigían como mínimo necesario para instar como piloto de caza, se rumora que sin pensárselo un momento, Lidiya falsificó su documentación y, con las 100 horas de vuelo “cumplidas”. Después de completar un riguroso entrenamiento en la base de Engels fue admitida en el 586º Regimiento de Cazas (IAP 586), una unidad exclusivamente femenina equipado con aviones Yakovlev Yak-1.

Estas son unas memorias en las que se habla de Lidiya por su paso en Engels:

…Una vez, en Engels, hicieron salir a Lídiya de la formación matutina. Llevábamos el uniforme de invierno, y ella había cortado los bordes superiores de sus botas altas de piel a fin de hacerse un fular para su traje de vuelo. Marina Raskova, nuestra comandante, le preguntó cuándo había hecho eso. Lídiya contestó: “Durante la noche”. Lídiya quería vestir a su manera. Raskova le dijo que durante la noche siguiente, en vez de dormir, volviera a coser la piel en su sitio. […] Era muy extraño: había una guerra en marcha y esta rubia, esta chiquilla, estaba pensando en adornos para su traje. Me pregunté: ¿qué clase de piloto va a ser esta, si no le preocupa nada más que su fular y su aspecto?…
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La ayuda del pueblo al Ejército Rojo en la Gran Guerra Patria

 

Este texto es un extracto del informe leído por Stalin en la sesión del Soviet de diputados de los trabajadores de Moscú, conjuntamente con las organizaciones sociales y del Partido, en Moscú, el 6 de Noviembre de 1943.

 

 

Los éxitos del Ejército Rojo no habrían sido posibles sin el apoyo del pueblo, sin el trabajo abnegado de los ciudadanos soviéticos en las fábricas y talleres, en las minas y en los depósitos, en el transporte y en la agricultura. En las duras condiciones de la guerra, el pueblo soviético ha demostrado ser capaz de garantizar a su ejército todo lo indispensable y perfeccionar continuamente su material bélico. En todo el transcurso de la guerra, el enemigo no pudo superar a nuestro Ejército en la calidad del armamento. Al mismo tiempo, nuestra industria fortaleció la línea del frente material de guerra en cantidades cada vez mayores.

El año pasado marcó un punto de inflexión no sólo en el transcurso de las operaciones militares, sino también en el trabajo de nuestra retaguardia. Ya no nos enfrentamos con tareas como la evacuación de las empresas hacia el este y la adaptación de la industria a la producción de armamentos. El Estado soviético tiene ahora una economía de guerra eficiente y que crece rapidamente. Por lo tanto, todos los esfuerzos del pueblo pudieron concentrarse en el aumento de la producción y en la mejora progresiva del armamento, en particular de los tanques, aviones, cañones y artillería automotriz. Aquí hemos logrado grandes éxitos. El Ejército Rojo, con el apoyo de todo el pueblo, recibió regularmente suministros bélicos y lanzó sobre el enemigo millones de bombas, minas y proyectiles, derribando en la batalla miles de tanques y aviones. Se puede decir, con pleno fundamento, que el abnegado trabajo del pueblo soviético en la retaguardia pasará a la historia, junto con la heroica lucha del Ejército Rojo, como una hazaña sin precedentes del pueblo en la defensa de su patria. (Aplausos prolongados.)

Los trabajadores de la Unión Soviética, que en los años de la construcción pacífica construyeron una poderosa industria socialista altamente desarrollada durante la Guerra Patria, llevaron a cabo un intenso y duro trabajo para ayudar al frente, revelando un verdadero heroísmo en el trabajo.

Todo el mundo sabe que los hitlerianos disponían, para la guerra contra la URSS, no sólo de la industria altamente desarrollada de Alemania, sino también de la industria más poderosa de los países vasallos y ocupados. Sin embargo, los hitlerianos no pudieron mantener la superioridad cuantitativa del material bélico del que disponían al comienzo de la guerra contra la Unión Soviética. El hecho de que la anterior superioridad numérica del enemigo en tanques, aviones, morteros y armas automáticas fuese liquidada, y de que nuestro ejército no haya sufrido una seria escasez de armas, municiones y equipos, se debe, en el primer lugar, al mérito de nuestra clase trabajadora. (Grandes y prolongados aplausos).
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Los estudiantes soviéticos

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En 1938, la Unión Soviética tenía 716 universidades, colegios y otras instituciones de educación superior con un núcleo estudiantil de 601.000 personas. Este número supera al de los estudiantes de colegios y universidades de 23 países europeos juntos, incluyendo a Francia, Italia y Polonia, además de Japón.

Existen instituciones de educación superior en cada una de las Repúblicas de la Unión y Regiones Autónomas de la Unión Soviética. Kirguistán, que no tenía una sola institución de enseñanza superior antes de la Revolución, ahora tiene cuatro; Turquistán tiene 5; Tayikistán también tiene 5 y Kazajistán 19. Y cada una de estas instituciones educativas cuenta con labotatorios modernos, salas de lectura y bibliotecas que son lo último en temas de equipamiento escolar.

Antes de la Revolución, los colegios y universidades de la Rusia zarista tenían población escolar total de 112.000 alumnos, de los cuales el 35% eran hijos de la nobleza y de los jefes del gobierno, el 10% hijos de los grandes empresarios y comerciantes, el 14,5% hijos de los campesinos ricos. Por lo tanto, el 70,8% del alumnado pertenecía a las clases dominantes, como hijos de las grandes fortunas. El alto costo de admisión, además de las limitaciones de clases y de normas establecidas hacía imposible a los trabajadores dar una educación superior a sus hijos.

El gobierno soviético dio acceso a las escuelas de educación superior a todos los ciudadanos de la URSS. Las puertas de los colegios y universidades de la URSS están abiertas para todos los graduados de la escuela secundaria. No existe la mínima limitación de nacionalidad, raza, condición social o económica en las instituciones educativas soviéticas. Las mujeres disfrutan de los mismos derechos que los hombres para ingresar en cualquier institución de educación superior de la URSS. En la Unión Soviética, el 43% de los estudiantes de colegios y universidades son mujeres.

Las sumas establecidas por el gobierno soviético para el desarrollo de la educación superior aumentan año tras año. Por ejemplo, la suma asignada por el Gobierno para la educación superior aumentó de 86 millones de rublos en 1934 a 219 mil millones de rublos en 1938.

A pesar del enorme aumento del número de instituciones de educación superior y de la masa estudiantil, el rápido desarrollo de la economía nacional de la URSS requiere, todavía, un mayor número de personas capacitadas en todos los campos del conocimiento.

Las instituciones de educación superior de la URSS preparan expertos en 178 ramas de la ciencia, de la tecnología y de las artes. Entre las 716 instituciones de enseñanza superior soviéticas, 119 son institutos industriales, 29 institutos de transporte y comunicaciones, 84 escuelas de agricultura, 71 escuelas de medicina, 27 institutos económicos, 11 escuelas de derecho, 24 universidades generales, 211 institutos pedagógicos y de preparación de profesores, conservatorios de música, institutos de literatura, de arquitectura, etc.
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Expediciones por España

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El siguiente texto es un informe realizado por N .Vavilov (biólogo genetista soviético) a partir de un viaje realizado por España en 1927.

 

 

España tenía especial interés para nosotros conforme al plan general de investigaciones que nos habíamos trazado sobre la agricultura mundial y las plantas cultivadas. Es uno de los países más extensos del mediterráneo, y en él se practica la agricultura desde hace miles de años.

Viajé desde Génova hasta Barcelona en Junio de 1927, después de completar las expediciones al este y noreste de África y a los países del Mediterráneo oriental. Esto ocurrió durante la dictadura de Primo de Rivera. Inmediatamente después de entrar en España pude sentir la atmósfera de tensión de la dictadura del general. En el tren, los documentos debían ser verificados; los pasaportes debían presentarse no sólo en la frontera, sino también cuando se viajaba dentro del país. El rojo pasaporte soviético con la hoz y el martillo tenía el efecto de un estimulante para los oficiales que revisaban los documentos. Cuanto más penetraba en el país más se preocupaban.

En cuanto al mundo científico, me encontré con la recepción más agradable, especialmente la del director del Museo de Historia Natural, el conocido entomólogo Profesor P. Bolivaz y su hijo, así como la del botánico Profesor Crespi. Viajando en coche o en caballo a través de los pueblos me encontré con actitudes excepcionalmente amistosas y hospitalarias, típicas del pueblo español.

Mi objetivo era tomar contacto con todas las áreas agrícolas de España, atravesarlas en todas direcciones y coleccionar todo el material que fuera posible del campo y de los cultivos vegetales. Tomé Madrid como punto de partida, desde donde podría viajar de forma radial a diferentes áreas del país de acuerdo con la secuencia de la maduración del grano, empezando por el sudeste y terminando en el norte, en Galicia, Asturias y las provincias vascas.

El visado concedido por la recomendación de amigos era válido sólo para un mes. Dada la amplitud de la expedición, era obviamente imposible cubrir todas las áreas agrícolas, incluso seleccionando algunas, en tan breve período de tiempo. Mis amigos Bolivaz y Crespi me recomendaron pedir un mes más de ampliación de la visa en la prefectura de Madrid.

En uno de los calurosos días de Junio fui invitado a la prefectura para ser interrogado por la policía nacional. El viejo edificio de la prefectura con ventanas pequeñas databa precisamente de los tiempos de la Inquisición. Fui escoltado a través de estrechos pasillos de luz mortecina hasta el área de recepción. El botánico Crespi, que me acompañaba, me advirtió de que, al parecer, el prefecto conocía el idioma ruso. Después de varios minutos se nos hizo pasar por delante de una cola formada por otros solicitantes, a una lóbrega oficina con arcos pintados. Frente al escritorio se encontraba un oficial rechoncho, que asumía una pose militar a Napoleón con la mano en un pliegue de su levita oficial y recitaba en un ruso quebrado la canción:

El fuego en Moscú crepitaba y resplandecía…

Avisado por Crespi, yo estaba algo preparado para la súbita declamación, a la que contesté, también en verso:

De Sevilla a Granada
en la silenciosa oscuridad de la noche
se oían serenatas
y el estruendo de las espadas…

Resultó que el general había sido un antiguo agregado militar del zar de Rusia y había permanecido seis años en mi país, llegando a conocer bien el área del Cáucaso y del Volga. El propósito de mi expedición fue de poco interés para él, pero me recomendó que pusiera mucha atención a las artes en España y me hizo prometer que visitaría El Escorial y Toledo.
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Las ediciones de la obras de Lenin

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Según datos de la Cámara del Libro de la URSS, las obras de Vladimir Lenin, hasta 1945, habían sido editadas 3.834 veces, en 76 idiomas, con una tirada total de 164.400.000 ejemplares. De estos, 122.981.000 fueron editados en ruso, la lengua materna de Lenin.

Durante la gran Guerra Patriótica, entre el 1 de julio de 1941 y el 1 de julio de 1945, mientras los pueblos de la Unión Soviética mantenían contra las fuerzas de agresión una guerra coronada por la victoria, la obras de Lenin se editaron 189 veces, con una tirada de 6.158.000 ejemplares. Es curioso notar que de esas 189 veces, 134 fueron traducidas del ruso a otros idiomas.

Las obras de Lenin sirvieron como una poderosa arma espiritual a los pueblos en su lucha contra el nazismo.

El mayor número de ediciones de trabajos de Lenin, desde 1917 hasta 1945, corresponde al folleto “Las tareas de la juventud comunista“. Existían, hasta 1945, 272 ediciones de ese famoso discurso pronunciado por Lenin el 2 de octubre de 1920. Su tirada total supera con creces los 10.000.000 de ejemplares. Durante la guerra, ese folleto fue editado 28 veces en 18 lenguas. “El imperialismo, fase superior del capitalismo“, fue editado 105 veces y “El Estado y la Revolución“, 103 veces.
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¿Estaba la URSS preparada para la guerra?

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El siguiente texto es un extracto del libro “El Estado Mayor General en los años de la Guerra” de Sergei Matveevich Shtemenko(1). El libro está compuesto por dos volúmenes, el cual tuvo dos ediciones, en 1968 y 1975. En este libro, Shtemenko reúne sus recuerdos de aquella época. La presente traducción procede de la segunda edición, revisada y corregida por el autor, reeditada por la editorial “Voenizdat” en 1981 y 1989. También se consultó la primera edición de su traducción francesa, publicada por “Ediciones du Progrès“, Moscú, 1971. (N. Ed.)

 

 

Hoy, cuando nos separan décadas de aquella fatídica noche, se hacen numerosas y diversas apreciaciones sobre el estado en el que se encontraba en aquel entonces nuestras Fuerzas Armadas.

Unos afirman que no estábamos ni mínimamente preparados para rechazar el ataque del enemigo, que nuestro ejército fue instruido para conseguir una fácil victoria. Y este tipo de declaraciones provienen, por regla general, de personas sin formación militar. A su alrededor se levanta una impenetrable barrera de sabia terminología especializada. Se afirma, por ejemplo, que debido a una comprensión, supuestamente equivocada, de carácter y contenido del período inicial de la guerra, nuestras tropas fueron mal entrenadas para operaciones militares precisamente en ese periodo.

Esta afirmación tiene tanto de osadía como de ignorancia. Esto se debe a que la idea del “período inicial de la guerra” es una categoría operativa y estratégica que nunca tuvo una influencia sustancial en la instrucción de los soldados, de las compañías, de los regimientos o incluso de las divisiones. Los soldados, las compañías, los regimientos y las divisiones, en general, operan de la misma manera en cualquier período de la guerra. Deben atacar con determinación, defenderse con firmeza y maniobrar hábilmente en todos los casos, independientemente del momento en el que transcurre el combate, ya sea al principio o al final de la guerra. Nunca ha habido en los reglamentos ninguna demarcación a este respecto. Ni siquiera hoy en día hay.

Son muy frecuentes las opiniones de que supuestamente se subestimó el peligro de una guerra con Alemania. En defensa de esta errónea idea se hacen alegaciones completamente ridículas sobre el movimiento, sin éxito, de tropas a las regiones militares a las que correspondía cubrir y defender las fronteras occidentales. ¿Sin éxito por qué? Como se sabe, las enormes fuerzas que integraron el efectivo de las regiones fronterizas no fueron colocadas en la frontera, sino más lejos de ella. Está ya muy demostrado, tanto en la práctica como en la teoría, que en cualquier tipo de operaciones militares, las fuerzas principales deben escalonarse obligatoriamente en profundidad. ¿Dónde debe haber más fuerzas y en qué profundidad deben ser escalonadas? Esta es una cuestión muy compleja. Todo depende de las circunstancias y del plan del comandante militar.
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Felices recuerdos de una infancia soviética

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Dicen que la infancia es una de las mejores épocas de la vida, un periodo sin preocupaciones ni problemas. Es cuando aún no debes pasarte el día trabajando y puedes dedicarte a jugar con tus amigos, comer, dormir y disfrutar mientras creces. ¿Qué daríamos por volver a esa época de nuestra vida, libre de preocupaciones?

Yo tengo la impresión que la infancia en la URSS era más gratificante que la de los niños de hoy en día.

Probablemente eso se deba más bien a la época, tanto de la vida individual como histórica, que al régimen político en sí. No teníamos preocupaciones ni miedos. Pasábamos el día entero jugando al aire libre, montando en bicicleta, patinando o simplemente dando una vuelta. No había móviles, ni guardas de seguridad y podíamos ir donde quisiéramos sin decírselo a nuestros padres.

Ahora volvamos a los soviéticos. El Partido Comunista entrenaba a sus seguidores desde una edad muy temprana. Para empezar, en el primer año a los niños se les daba el título de “Oktiabrenok”, que significa “El niño del Octubre Rojo”. Nos daban un pequeño pin en forma de estrella con la imagen de Lenin cuando era niño. Para nosotros eso no tenía mucha importancia.

El momento de ser admitidos en los Pioneros (el siguiente paso para convertirnos en comunistas) era muy importante. Cuando terminábamos el tercer grado nos evaluaban para convertirnos en pioneros. Los chicos mayores y los profesores comprobaban las notas, el comportamiento, los éxitos y demás. El acto de admisión era imponente y emocionante. Los compañeros pioneros nos ataban al cuello un tipo de bandana formando una lazada y, a partir de aquel momento, ya podíamos convertirnos en comprometidos jóvenes, miembros del Partido Comunista.

Nos enseñaban a cuidar y proteger la naturaleza. Puede parecer una tontería, pero literalmente debíamos cuidar la naturaleza. ¡Una de nuestras actividades favoritas era jugar a los “enfermeros” y curar árboles! Teníamos que llevar un bolso de la Cruz Roja lleno de material médico: vendas, tijeras, algodón, desinfectante y nos poníamos en marcha, bien cargados, para llevar a cabo el proyecto “Curar a los árboles”.

Debíamos ir en busca de ramas rotas, tallos cortados, arbustos doblados, y aplicarles una solución desinfectante y poner vendajes. Era una actividad estupenda que desarrollaba el sentido de la atención.
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¿Hubo hambre en la URSS en 1931-32?

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El siguiente documento ha sido extraído y traducido por “Cultura Proletaria” del libro “Soviet Communism: A new civilization?” (1936), de Beatrice Webb y Sidney Webb.

 

 

De un extremo a otro de la URSS, tenemos que imaginar a los Departamentos de Agricultura de las provincias y de los distritos, con los Soviets de pueblo y las estaciones de máquinas y tractores, supervisando y ayudando a las doscientas mil granjas colectivas y toda esa organización guiada y dirigida por las 3.000 Secciones de Ejecución de Normas inspiradas e impulsadas por la actividad incesante de Kaganóvich, al frente del Departamento de Agricultura del Comité Central del Partido Comunista. ¿Cuáles fueron los resultados de este intento de enfrentarse, por una parte, a las dificultades climáticas, y por el otro, a la inercia, la ignorancia y la desconfianza del campesinado de la inmensa extensión de tierras que había que trabajar? ¿Hubo o no hubo hambre en la URSS en los años 1931 y 1932?

Aquellos que creen que es fácil responder a esta pregunta ya tienen probablemente el espíritu preparado, de acuerdo a casi todas las declaraciones de las personas hostiles al comunismo soviético, a decir que efectivamente hubo hambre en la URSS y no dudan en decir el número de muertos causados por esta -ignorados por cualquier estadista-, que van de 3 millones a 6 millones y hasta 10 millones de víctimas (1). Por otro lado, un alto funcionario ya retirado del Gobierno de la India que hablaba ruso y se identificaba con la Rusia zarista, y que además administraba personalmente las zonas dominadas por el hambre en India, visitó en 1932 algunos de los lugares de la URSS, cuyas condiciones eran las peores, tal como se sabe y consta. Informó a los autores de este libro, que en aquella ocasión no había visto prueba alguna de existir o haber existido nada parecido a lo que los funcionarios de la India habían descrito como hambre.

Sin esperar convencer a esos espíritus preconcebidos, presentamos la conclusión a la que ahora nos llevan nuestras visitas de 1932 y 1934 y el posterior examen de las pruebas disponibles. Que en cada uno de los años 1931 y 1932 hubo un fracaso parcial de las cosechas en distintas partes de la vasta extensión de la Unión Soviética, es algo que, sin duda, es cierto. Como también es cierto que esto sucedió en la India inglesa y en los Estados Unidos. Ocurrió lo mismo en la URSS y en todos los países de un tamaño que merezcan una comparación con ella, en cada año sucesivo del presente siglo. En países con un área tan grande, con todo tipo de climas, siempre hay un fracaso parcial de la cosechas en alguna parte. Es imposible comprobar con seguridad la extensión y la gravedad del fracaso parcial de las cosechas en la URSS en 1931 y 1932. Por un lado, personas que raras veces tuvieron la oportunidad de visitar las zonas afectadas, afirmaron que, en toda la extensión de enormes provincias, había una completa carencia de alimentos, de manera que (como en 1891 y 1921) murieron de inanición varios millones de personas. Por otro lado, los funcionarios locales de los Soviets, de distrito en distrito, informaron a los autores de este trabajo que, si bien ha habido escasez y hambre, nunca ha habido, en ningún momento, falta alguna de pan, aunque la calidad de este se viese afectada por el uso de otros ingredientes además de la harina de trigo, y que cualquier aumento de la tasa de mortalidad resultante de las enfermedades que acompañaban la nutrición deficiente, ocurrieron sólo en un número relativamente pequeño de aldeas. Lo que puede ser más valioso que un testimonio oficial son las declaraciones de varios periodistas ingleses y norteamericanos, residentes en el país, y que viajaron en 1933 y 1934, por los distritos en que se decía que había sido más intenso el sufrimiento. Ellos declararon a los autores de este libro que no habían encontrado razones para suponer que la perturbación había sido más grave de lo que se informara oficialmente. Nuestra impresión personal, después de estudiar todas las pruebas disponibles, fue que el fracaso parcial de las cosechas se extendió, sin duda, sólo a una fracción de la URSS, posiblemente no superior a una décima parte del área geográfica. Creemos, de forma muy clara, que este fracaso parcial, por si solo, no fue lo suficientemente grave como para causar inanición, con la posible excepción de los distritos que más sufrieron, y que son relativamente pequeños. Nos parece increíblemente excesiva cualquier estimación del número total de muertes por encima de la media normal, basada en una población total de 60 millones (lo que significaría la mitad de la población rural entre el Báltico y el Pacífico), según temerariamente afirman algunos, no nos parece servir de base ni el 1/10 de tal población.

Por otro lado, parece probado que, tanto en la primavera de 1932 como en la de 1933, numerosas familias campesinas estaban desprovistas de suficiente suministro de cereales y sensiblemente necesitadas de grasa. A estos casos volveremos más adelante. Inmediatamente recordamos, sin embargo, que en países como la India, la URSS, China y hasta los EE.UU., (en los que no existe un sistema ubicuo de asistencia a la pobreza), mueren todos los años un determinado número de personas (llegando a miles en esas grandes poblaciones) de inanición o de enfermedades que, como consecuencia de esta, se vuelven endémicas; sin duda, el número crece considerablemente cada vez que hay un fracaso de las cosechas, incluso parcial. No se puede suponer, por lo tanto, que no haya sucedido en partes del sur de Ucrania, en el distrito de Kuban y Daghestan, en los inviernos de 1931 y 1932.
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El origen del sistema soviético

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El siguiente documento ha sido extraído y traducido por “Cultura Proletaria” del libro “Soviet Communism: A new civilization?” (1936), de Beatrice Webb y Sidney Webb.

 

 

El sistema soviético es una de esas numerosas creaciones del espíritu humano que parecen deber su existencia a un feliz accidente histórico. El hecho de haber logrado sobrevivir demuestra que ha sido perfectamente adaptado a las necesidades de la dictadura del proletariado, que constituye la base sobre la que se apoyan la teoría y la práctica del comunismo“. (1)

La palabra Soviet, que originariamente significaba cualquier tipo de Consejo, debe ser hoy comprendida como un Consejo de delegados o diputados elegidos por los trabajadores de distintas fábricas y otros establecimientos de una ciudad o municipio; o por los soldados de varias unidades de un ejército; o por los campesinos de un pueblo, distrito agrícola o comunidad; o, incluso, por cualquier combinación de esos grupos constituyentes. Su diferencia más obvia con cualquier otra entidad política consiste en que los mismos, confesadamente, excluyen la representación de empresarios capitalistas, es decir, propietarios de tierras, dueños de tiendas, en fin, cualquier persona que no se ocupe de un trabajo productivo, incluso cuando pertenecen a la misma tribu, raza o nacionalidad y residan dentro de la zona considerada. Soviets de esta naturaleza fueron espontáneamente organizados, en mayo y junio de 1905, en lvanovo-Vosnesensk y Kostroma con el fin de dirigir las huelgas de los trabajadores en las industrias textiles(2). Estos fueron creados, en la agitación del momento, debido sobre todo al hecho de que no existía ningún sindicato independiente y digno de confianza. Estos órganos de la clase obrera no se limitaban sólo a dirigir la huelga, también asumían algunas funciones del decrépito gobierno local. Fue, sin embargo, el Soviet formado en S. Petersburgo, en ese mismo año de 1905, el que enseño el camino al resto de Rusia. En su primera reunión, el 13 de octubre, “apenas representaba a parte de los trabajadores, comprendiendo sólo las fábricas del distrito de Nevsky. En su nombre, fue lanzada un proclama que decía: “Proponemos que cada fábrica y cada taller elija a un delegado por grupo de un centenar de trabajadores. Los delegados electos constituirán el Comité de la fábrica. Los delegados de todas las fábricas formarán el Comité General de Trabajadores de S. Petersburgo“(3).

Durante los dos meses siguientes, surgieron soviets similares a este, en un gran número, en otras ciudades rusas, desde Reval a Bakú. Pero la rápida represión ejercida por el gobierno zarista no permitió llevar a cabo el Congreso Nacional de los Soviets.

Esta represión no impidió, sin embargo, que el recuerdo del hecho permaneciese en el espíritu de las masas trabajadoras. Cuando, en febrero de 1917, el régimen zarista cayó, casi debido únicamente a su propia podredumbre, los trabajadores de las fábricas de Petrogrado formaron espontánea e inmediatamente un Soviet, que no se limitó únicamente a las actividades huelguistas, sino que discutió y votó sobre diversos temas de interés público. Este ejemplo fue imitado rápidamente por los trabajadores de Moscú y por muchas otras ciudades industriales. En esa ocasión, el Soviet de Petrogrado invitó a los Soviets de todas las demás ciudades a enviar delegados para constituir un Congreso de Soviets, que indicaría un comité permanente para actuar en los intervalos entre uno y otro congreso. Esto sería, al parecer, la base para un gobierno de trabajadores con jurisdicción en todo el país. Pero esto parecía ser imposible de llevar a cabo por grupos cuya misión original era sólo la de guiar las huelgas. El Partido Bolchevique estaba siguiendo todavía las directrices del programa de 1903, que no había sido revisado y, mientras predicaba el colectivismo en lo que respectaba a la economía, admitía, en el terreno político, el simple reemplazo del gobierno zarista por la modesta novedad de una asamblea parlamentaria nítidamente democrática(4). Lenin, es cierto, reconoció inmediatamente la importancia de los “Soviets de diputados de los trabajadores“, tal como surgieron en 1905, y en los que veía “los nuevos órganos del poder popular“. En el IV Congreso el Partido Socialdemócrata de Rusia, en abril de 1906, fue aprobada una resolución, explicando que los Soviets, en el proceso de la lucha, deberían transformarse de “simples organizaciones de choque a organizaciones para lucha la lucha revolucionaria general“; que representaban el “embrión del poder revolucionario“, dependiendo “su fuerza y prestigio enteramente de la energía y éxito del levantamiento“. Así, de hecho, los Soviets eran consideados por Lenin, hasta noviembre de 1915, como simples “órganos de rebelión” (Obras Completas, Vol. XVIII, p. 312). Parece haber, pues, algún fundamento en la opinión de un sagaz historiador germano, según el cual, a pesar de que Lenin había predicho la necesidad de transformar la revolución burguésa-liberal en una revolución socialista y haber reconocido rápidamente a los Soviets como el instrumento para hacer efectiva esta transformación, a pesar de eso, solamente en marzo de 1917, al recibir, en Suiza, las primeras noticias auténticas sobre la revolución en Rusia, fue que Lenin hizo un feliz descubrimiento, convenciéndose de que el sistema de Consejos (Soviets) de soldados, campesinos y obreros constituía la expresión moderna de la inevitable revolución democrático-socialista. Lenin reconoció en los Soviets la existencia, bajo una forma elemental, de un tipo completamente nuevo de gobierno, ejercido por la clase trabajadora, gobierno que sólo podía ser históricameme comparado con la Comuna de París (1897). El estudio que Lenin hizo de los Soviets le convenció de que todo lo que había dicho Marx en su famoso ensayo sobre los aspectos políticos y constitucionales de la Comuna de París se aplicaba perfectamente a los Soviets rusos de la revolución de 1917 (5).
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Mujeres combatientes en los días de la Gran Revolución de Octubre

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El siguiente texto fue escrito por Alexandra Kollontai en 1927.

 

 

¿Quiénes fueron las mujeres que participaron en la Gran Revolución de Octubre? ¿Fueron casos aislados? No; hubo multitudes de ellas: decenas, centenas de miles de heroínas anónimas que marcharon –codo a codo– con los obreros y campesinos, bajo la Bandera Roja y la consigna de los Soviets, pasando sobre las ruinas de la teocracia zarista hacia un nuevo futuro…

Si uno mira hacia atrás, al pasado, uno puede verlas: masas de heroínas anónimas que Octubre encontró viviendo en ciudades desfallecientes, en aldeas empobrecidas saqueadas por la guerra… Una bufanda en la cabeza (raras veces una pañoleta roja), un vestido gastado, un abrigo de invierno remendado. Jóvenes y adultas, obreras y campesinas esposas de soldados y amas de casa pobres de la ciudad. Muy raro, mucho más raro en aquellos días: mujeres trabajadoras de oficina y profesionales, educadas y cultas. Pero hubo también mujeres de la intellingentsia entre las que llevaron la Bandera Roja a la victoria en Octubre – maestras, empleadas de oficina, jóvenes estudiantes de las escuelas secundarias y universidades, doctoras. Marchaban alegres, desprendidas y resueltas. Iban a donde se les enviara. ¿Al frente? Se ponían una gorra de soldado y se convertían en combatientes del Ejército Rojo. Si portaban el brazalete rojo, entonces iban con prisa a las unidades de primeros auxilios para ayudar al frente Rojo contra Kerensky en Gatchina. Trabajaban también en las comunicaciones del ejército. Trabajaban alegres, con la convicción de que algo trascendental estaba ocurriendo y que todos éramos pequeños engranajes de una revolución única en su clase.

En las aldeas, las campesinas (sus esposos habían sido enviados al frente) tomaron la tierra de los terratenientes y sacaron a la aristocracia de los nidos donde habían vivido durante siglos.

Cuando uno recuerda los eventos de Octubre, no ve rostros individuales sino masas. Incontables masas, oleadas de humanidad. Dondequiera que se mire se ve hombres -en reuniones, mítines, manifestaciones…

Todavía no están seguros de lo que quieren, por qué están luchando, pero saben una cosa: no soportarán más la guerra. Tampoco quieren a los terratenientes y a los ricos… En el año 1917, el gran océano humano se levanta y se mueve, y en gran parte ese océano está formado por mujeres.

Algún día, la historia escribirá sobre las proezas de estas heroínas anónimas de la revolución que murieron en el frente, que fueron asesinadas por los Blancos y que soportaron las innumerables privaciones de los primeros años de la revolución pero continuaron enarbolando la Bandera Roja del poder soviético y el comunismo.
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Las enseñanzas de la crisis

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Lenin, 22 de abril (5 de mayo) de 1917. Publicado el 6 de mayo (23 de abril) de 1917 en el nº 39 del diario “Pravda”. T. 31, págs. 324-327.

 

 

Petrogrado y toda Rusia han vivido una seria crisis política, la primera crisis política desde la revolución.

El 18 de abril, el Gobierno Provisional aprobó su nota, tristemente célebre, confirmando los rapaces objetivos anexionistas de la guerra con claridad suficiente para provocar la indignación de las amplias masas, que habían creído honradamente en los deseos (y la capacidad) de los capitalistas de “renunciar a las anexiones”. El 20 y 21 de abril Petrogrado era un hervidero. Las calles estaban llenas de gente; día y noche se formaban por doquier pequeños y grandes grupos y se celebraban mítines de variadas proporciones; no cesaban las manifestaciones y demostraciones de masas. Según parece, la crisis, o al menos su primera etapa, ha terminado ayer, el 21 de abril, por la noche. El Comité Ejecutivo del Soviet de diputados obreros y soldados, y a continuación el propio Soviet, han declarado satisfactorias las “explicaciones”, las enmiendas a la nota, las “aclaraciones” del gobierno (que se reducen a frases quo no dicen absolutamente nada, ni cambian nada, ni obligan a nada) y han dado por “terminado el incidente”.

El futuro mostrará si las amplias masas del pueblo consideran “terminado el incidente”. Nuestra misión consiste ahora en estudiar atentamente qué fuerzas, qué clases se han revelado en la crisis y sacar de ello enseñanzas para el partido del proletariado. Porque la gran importancia de toda crisis consiste en que pone al descubierto lo oculto, deja a un lado lo convencional, lo superficial y mezquino, barre la escoria política y revela los verdaderos resortes de la lucha de clases que se libra en realidad.

Con su nota del 18 de abril, el gobierno de los capitalistas no hizo más, en rigor, que reiterar sus notas anteriores, en las que recubría la guerra imperialista con salvedades diplomáticas. Las masas de soldados se indignaron, pues creían honradamente en la sinceridad y en el deseo de paz de los capitalistas. Las manifestaciones empezaron como manifestaciones de soldados con una consigna contradictoria, inconsciente e incapaz de conducir a parte alguna: “¡Abajo Miliukov!” (¡como si un cambio de personas o de grupos pudiera cambiar la esencia de la política!).

Esto significa que la gran masa inestable y vacilante, la más próxima al campesinado y pequeñoburguesa en un sentido científico clasista, se apartó de los capitalistas y se puso de lado de los obreros revolucionarios. Esta fluctuación o movimiento de las masas, capaces por su fuerza de decidirlo todo, es precisamente lo que produjo la crisis.
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Las relaciones entre la ciencia, la tecnología y la economía bajo el capitalismo y en la Unión Soviética

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El siguiente texto es un resumen del informe presentado por M. Rubinstein en el II Congreso Internacional de Historia de la Ciencia de Londres, en 1931.

 

 

Las relaciones entre la ciencia, la tecnología y la economía bajo las condiciones de la sociedad capitalista, y bajo el sistema socialista que se está construyendo en la Unión Soviética, son ostensiblemente distintas y, en varios aspectos, diametralmente opuestas.

El sistema capitalista de producción y de relaciones sociales es contradictorio por su propia naturaleza. Paralelamente a su desarrollo y expansión crecen y se desarrollan las profundas contradicciones intrínsecas que se manifiestan en todos los ámbitos de la existencia humana sin excepción. El propósito de este informe es presentar el desarrollo de estas contradicciones en el ámbito del trabajo científico y técnico, y mostrar cómo estas contradicciones se desvanecen y desaparecen bajo las condiciones del nuevo sistema de relaciones sociales que está siendo actualmente construido en la Unión Soviética.

Es inútil describir ante esta audiencia los colosales éxitos de la ciencia y la tecnología durante el último siglo. El informe se refiere solo a los tramos básicos de este desarrollo, a sus resultados actuales más importantes.

El progreso del desarrollo técnico y el triunfo del hombre sobre las fuerzas de la naturaleza se ha acelerado a medida que pasan las décadas. En definitiva, para la ciencia moderna y la tecnología no existen problemas irresolubles, y cuando, en su cincuenta aniversario, la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos adoptó este eslogan: “No hay nada imposible”(1), lo hizo de manera totalmente apropiada.

El desarrollo de la tecnología en la época del capitalismo se apoya en los grandes éxitos y el incremento de la aplicación práctica de la ciencia. Las ciencias exactas, la aplicación de las matemáticas, de las leyes de la mecánica y la investigación de las transformaciones químicas y físicas de las sustancias, la penetración en la esencia de los procesos orgánicos del mundo vegetal y animal, han ocupado el lugar que antes correspondía al arte y a la experiencia.

Cada descubrimiento, cada avance en la ciencia natural, ha abierto nuevas posibilidades de desarrollo industrial, nuevas conquistas para la tecnología. Este informe ofrece una serie de ejemplos de modernas influencias de este tipo, que se han puesto de manifiesto de manera predominante en el dominio de la química y la electrotecnia.

Como dice Marx, la producción mecánica a gran escala, que constituye la más completa e impresionante encarnación de las tendencias del desarrollo técnico, por su propia naturaleza, “supone la sustitución de la energía humana por las fuerzas de la naturaleza, y de los métodos empíricos rutinarios por aplicaciones conscientes de la ciencia”. Al mismo tiempo, el rasgo más característico de todos estos cambios es su carácter fluctuante, un constante estado de movimiento, cambios revolucionarios en las bases técnicas de producción, así como en las funciones de los trabajadores y en las combinaciones sociales de los procesos de producción.
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100 Años de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Su significado en los destinos históricos de la URSS

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En el primer día de la victoriosa Revolución de Octubre, en la reunión del Soviet de diputados trabajadores y soldados de Petrogrado, sonaron las proféticas palabras de Lenin:

A partir de ahora comienza una nueva fase en la historia de Rusia. La tercera revolución Rusa será la cumbre de la victoria socialista“.

La Revolución de Octubre de 1917 en Rusia fue una revolución socialista. El carácter socialista de la Revolución de Octubre se demostró, sobre todo, en el hecho de que la clase obrera -la más revolucionaria de todas las clases oprimidas existentes hasta ahora- tomó el poder e inició la construcción de la sociedad socialista.

Precisamente por eso -escribe el camarada Stalin-, el triunfo de la Revolución de Octubre marca un cambio radical en la historia de la humanidad, un cambio radical en los destinos históricos del capitalismo mundial, un cambio radical en el movimiento de liberación del proletariado mundial, un cambio radical en los métodos de lucha y en las formas de organización, en el modo de vida y en las tradiciones, en la cultura y en la ideología de las masas explotadas del mundo entero“.

La Revolución de Octubre arrebató de las manos de los terratenientes y capitalistas sus medios de producción, transformándolos en propiedad socialista. El proletariado arrancó de las manos de la burguesía el nervio básico de la vida económica -los bancos- y luego efectuó la expropiación de las fábricas, centrales eléctricas y transportes que fueron entregados al gobierno socialista.

La Revolución de Octubre liquidó el sistema estatal burgués y creó un nuevo sistema: la democracia soviética. La Revolución de Octubre, bajo la bandera del internacionalismo, la amistad de los pueblos, liberó a los pueblos de Rusia de la opresión nacional-colonial y dio inicio a la creación de un Estado multinacional soviético.

La Revolución de Octubre resolvió los problemas que la revolución burguesa de febrero no podía resolver ni tampoco remediar.
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Calendario RBC 2017: 100 Años de la Revolución Soviética

 

La Red de Blogs Comunistas (RBC) quiere empezar 2017 haciendo un homenaje al nuevo año, en el que se cumple el Centenario de la Revolución Soviética que dio lugar al primer estado construido y dirigido por la clase trabajadora en la historia de la humanidad.

Deseamos, pues, que cada día de este nuevo año tengamos presente a los comunistas, trabajadores, soldados, mujeres y campesinos que cambiaron el mundo aquel mes de octubre de 1917, dando un paso muy importante en el duro camino para alcanzar un mundo sin explotación del hombre por el hombre.

Un camino del que debemos aprender para seguir caminando hacia el futuro, sacando conclusiones de las derrotas para que, como concluyera Mao, sigamos avanzando “derrota tras derrota, hasta la victoria final”.

!Viva la Revolución Soviética!  

!Viva el Partido Bolchevique!

!Proletarios de todos el mundo, uníos!

 

https://drive.google.com/file/d/0Bwo68T7ecF55dEJVdS1uWi1zWjQ/view?usp=sharing

Los falsificadores de la historia (Nota soviética publicada en febrero de 1948)

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Nada más acabar la terrorífica II Guerra Mundial, los imperialistas siguieron acosando a la URSS y para ello desplegaron toda una batería de calumnias y manipulaciones equiparándola al III Reich. A fin de desenmascarar las mentiras, la diplomacia soviética emitió en 1948 esta nota.

 

A finales de febrero de 1948, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, en colaboración con los Ministerios de Asuntos Exteriores de Inglaterra y Francia, publicó una recopilación de informes y de diferentes extractos de las notas de los funcionarios hitlerianos y dio a esta recopilación el titulo de Relaciones soviético-nazis durante los años 1939-1941.

Tal y como se destaca en el Prefacio de esta recopilación, en el verano de 1946, los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se pusieron de acuerdo para publicar los documentos de los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania, correspondientes a los años comprendidos entre 1918 y 1945, incautados en Alemania por las autoridades americanas e inglesas. Debemos mencionar que en la recopilación publicada sólo se han incorporado los materiales de los años 1939 a 1941, mientras que el Departamento de Estado no ha incluido en dicha recopilación los materiales de los años precedentes y, en particular, los correspondientes al periodo de Munich, con lo que permanecen ocultos a la opinión pública mundial. Este hecho, sin duda alguna, no es casual, responde a objetivos que no tienen nada en común con una concepción objetiva y concienzuda de la verdad histórica.

Para justificar ante los ojos de la opinión pública la publicación unilateral de esta recopilación de notas de funcionarios hitlerianos no verificadas o falsificadas a placer, la prensa anglo-americana dio una explicación inventada totalmente; según ésta los rusos habrían rechazado la proposición de Occidente de publicar conjuntamente un informe completo sobre la diplomacia nazi.

Esta declaración de círculos anglo-americanos NO SE CORRESPONDE CON LA REALIDAD.

 

 

El gesto unilateral de los anglosajones

 

De hecho, las cosas sucedieron de la siguiente manera: dadas las noticias aparecidas en la prensa extranjera en el verano de 1945 sobre la relación en Inglaterra de la publicación de documentos incautados en Alemania, el Gobierno soviético se dirigió al gobierno de Gran Bretaña insistiendo para que los expertos soviéticos tomaran parte en el examen conjunto de los materiales alemanes incautados por las tropas anglo-americanas. El Gobierno soviético consideraba inadmisible que se publicaran tales documentos sin un acuerdo previo y, al mismo tiempo, no podía asumir la responsabilidad de la publicación de estos documentos sin una objetiva y minuciosa verificación ya que, sin esas elementales condiciones, la publicación de los materiales en cuestión sólo podía generar una agravación de las relaciones entre los Estados miembros de la coalición anti-hitleriana. Ahora bien, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Inglaterra DECLINÓ LA PROPOSICIÓN SOVIÉTICA, alegando que era prematura la cuestión planteada por el Gobierno soviético en relación con un intercambio de las copias incautadas de documentos hitlerianos.

Se sabe también que, el 6 de septiembre de 1945, la delegación americana junto a la Dirección Política del Consejo de Control en Alemania presentó su proyecto de instrucciones sobre la forma de proceder con los archivos y documentos alemanes. Este proyecto preveía el establecimiento de un único procedimiento para toda Alemania para la conservación y colección de los archivos, así como para el derecho a acceder a ellas por parte de los representantes de los Estados miembros de la Organización de Naciones Unidas. Estaba igualmente prevista la posibilidad de hacer copias de los documentos y publicarlos. La Dirección Política examinó esta propuesta durante cuatro sesiones. Pero, a petición de los ingleses y americanos, la decisión se aplazó con el pretexto de que no tenían instrucciones; después, tras la declaración del representante americano que decía que el Gobierno de los Estados Unidos preparaba una nueva propuesta y rogaba que se declarara nulo el proyecto presentado, esta cuestión se retiró del orden del día de la Dirección Política.

Así, la declaración según la cual el Gobierno soviético se habría negado a tomar parte en la preparación de la publicación de los materiales de los archivos alemanes es FALSA.
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El dinero en la economía de la URSS

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El sistema monetario de todos los países del mundo está estructurado de la siguiente manera: alrededor del 90% de la masa monetaria en los países occidentales está constituida por valores nominales y sólo el 10% en dinero en efectivo; en la Federación Rusa esta relación es de aproximadamente 70 a 30.

Como es sabido, el dinero en efectivo son los billetes emitidos por los bancos centrales, más una cierta cantidad de monedas para intercambio. Los valores nominales (inscritos en papel y hoy en día casi exclusivamente a través de medios electrónicos) son también llamados depósitos. Su emisión es llevada a cabo por los bancos comerciales en forma de créditos, sobre la base de cuentas bancarias (depósitos). De este modo, tanto el dinero en efectivo puede pasar a la forma nominal, como el nominal puede convertirse en dinero en efectivo. Es decir, en el sistema monetario actual (de “mercado”), estos dos circuitos están conectados entre sí.

Ahora intentemos comparar este sistema con el sistema soviético que estuvo en vigor desde los años 30 a los años 60 del siglo pasado, período en el que fue alcanzado el crecimiento industrial máximo de la economía, de la que hoy tanto se habla.

En el período anterior, en los años 20, cuando estaba en curso la “Nueva Política Económica” (NEP), el sistema monetario era de “mercado” y, como en la actualidad, también incluía el dinero en efectivo y las transacciones en valores nominales. Pero cuando se decidió iniciar la industrialización de la economía, quedó claro que el sistema monetario de “mercado” no podía garantizar la realización del plan quinquenal, aprobado en 1928.

Incluso en el período de la NEP se llevaron a cabo discusiones sobre las fuentes de financiación y las etapas de realización de la industrialización. La “Nueva Oposición” (protagonizada por su principal ideólogo N. Bujarin), saboteó el plan de Stalin de industrialización acelerada, proponiendo una vía “natural” “orgánica” de desarrollo de la economía del país. El algoritmo entonces propuesto era, en trazos generales, el siguiente:

a) Apoyo a la pequeña producción mercantil, lo que permitiría elevar el nivel de vida y el poder adquisitivo de la población;

b) Aumentar el consumo de bienes y servicios de los ciudadanos, permitiendo que los productores acumulasen ganancias y gradualmente las aplicasen en la construcción y modernización de las empresas;

c) Incentivos al ahorro de la población; la parte ahorrada de las ganancias sería transformada a través del sistema de crédito en préstamos a largo plazo para la construcción y modernización de las empresas industriales;

d) Crear así, después de un cierto período de tiempo, una economía industrial en el país.
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Lenin el orador

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Cuando Lenin subió a la tribuna y pronunció la palabra “camaradas” con la “r” muy suave, creí que no era un gran orador. Pero apenas pasó un minuto y yo, como todos los demás, estaba “absorto” con su discurso. Por primera vez escuché que se podía hablar sobre complicadísimos problemas politicos con tanta sencillez. Este orador no se esforzaba en hacer frases pomposas. Al contrario, parecía ofrecer cada palabra sobre la palma de la mano, empleándola con asombrosa facilidad en su sentido exacto.

Sería una dura tarea transmitir la excepcional impresión que produjo. Su brazo extendido hacia el frente, con la palma de la mano un poco orientada hacia arriba, como si la apoyase en cada palabra, citando las frases del adversario y rebatiéndolas con argumentos de peso, con pruebas del derecho y del deber de la clase obrera de proseguir por su propio camino y no ir a rebufo -ni siquiera hacia un lado- de la burguesía liberal.

Todo esto estaba fuera de lo común y Lenin lo decía como si no hablase por si mismo, sino realmente por la voluntad de la historia. La cohesión, el remate, la justicia y el vigor de su palabra, todo él en la tribuna parecía una obra de arte clásica en la que no falta ningún detalle y tampoco sobra nada, sin defectos, y, si los tiene, son casi imperceptibles por ser tan naturalmente necesarios como los ojos en la cara o los cinco dedos en la mano.
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Una de las condiciones fundamentales del éxito de los bolcheviques

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Seguramente que hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no se hubieran mantenido en el Poder, no dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina severísima, verdaderamente férrea, dentro de nuestro Partido, sin el apoyo más completo y abnegado prestado a éste por toda la masa de la clase obrera, esto es, por todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir consigo o de atraerse a las capas atrasadas.

La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se halla decuplicada por su derrocamiento (aunque no sea más que en un solo país) y cuya potencia consiste, no sólo en la fuerza del capital internacional, en la fuerza y la solidez de las relaciones internacionales de la burguesía, sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción. Pues, por desgracia, ha quedado todavía en el mundo mucha y mucha pequeña producción y ésta engendra al capitalismo y a la burguesía constantemente, cada día, cada hora, por un proceso espontáneo y en masa. Por todos estos motivos, la dictadura del proletariado es necesaria, y la victoria sobre la burguesía es imposible sin una lucha prolongada, tenaz, desesperada, a muerte, una lucha que exige serenidad, disciplina, firmeza, inflexibilidad y una voluntad única.

Lo repito, la experiencia de la dictadura triunfante del proletariado en Rusia ha mostrado de un modo palpable al que no sabe pensar o al que no ha tenido la ocasión de reflexionar sobre esta cuestión, que la centralización incondicional y la disciplina más severa del proletariado constituyen una de las condiciones fundamentales de la victoria sobre la burguesía.

De esto se habla a menudo. Pero no se reflexiona suficientemente sobre lo que esto significa, en qué condiciones es posible ¿No convendría que las salutaciones entusiastas al Poder de los Soviets y a los bolcheviques se vieran acompañadas con más frecuencia de un análisis serio de las causas que han permitido a los bolcheviques forjar la disciplina necesaria para el proletariado revolucionario?
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Comunicado con motivo del aniversario de la Revolución de Octubre: !Viva la Revolución de obreros, soldados y campesinos!

 

 

El 25 de octubre de 1917 del calendario ruso, 7 de noviembre en el calendario occidental, los trabajadores soviéticos tomaban el poder y lo ponían en manos de los soviets. El Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado, integrado por los camaradas Sverdlov, Stalin, Bubnov, Utritski y Dzerzhinski, hacía la siguiente proclamación:

Desde aquel momento hasta la actualidad, los ladrones capitalistas, canallas terratenientes y párasitos burgueses no pueden más que temblar con la sola mención de las palabras Revolución o Comunismo y con la mera posibilidad de que los trabajadores se emancipen de su dictadura y vuelvan a tomar el control de su trabajo y de la riqueza producida para su propio beneficio y bienestar, tal y como sucedió entonces.
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El carácter internacional de la Revolución de Octubre

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Conmemorando el X Aniversario de la Revolución de Octubre, Stalin escribió el siguiente texto que fue publicado en “Pravda“(nº255) el 6 y 7 de noviembre de 1927 e incluido en “Fundamentos del Leninismo.

 

La Revolución de Octubre no se puede considerar sólo una revolución circunscrita “a un marco nacional”. Es, ante todo, una revolución de carácter internacional, de carácter mundial, pues representa un viraje radical en la historia de la humanidad, un viraje del viejo mundo, del mundo capitalista, al mun do nuevo, al mundo socialista.

En el pasado, las revoluciones acababan, generalmente, con la sustitución de un grupo de explotadores por otro grupo de explotadores en el timón del gobierno. Cambiaban los explotadores, pero la explotación continuaba. Así ocurrió en la época de los movimientos libertadores de los esclavos. Así ocurrió en el período de las sublevaciones de los siervos. Así ocurrió en el período de las conocidas “grandes” revoluciones de Inglaterra, de Francia y de Alemania. No me refiero a la Comuna de París, que fue el primer intento del proletariado -glorioso y heroico, pero, con todo, un intento fallido- de volver la historia contra el capitalismo.

La Revolución de Octubre se distingue por principio de estas revoluciones. Se propone como objetivo, no el que una forma de explotación sustituya a otra forma de explotación, que un grupo de explotadores reemplace a otro grupo de explotadores, sino la supresión de toda clase de explotación del hombre por el hombre, la supresión de todos y cada uno de los grupos de explotadores, la instauración de la dictadura del proletariado, la instauración del Poder de la clase más revolucionaria entre todas las clases oprimidas que han existido hasta hoy, la organización de una nueva sociedad, de la sociedad socialista sin clases.

Precisamente por eso, el triunfo de la Revolución de Octubre marca un cambio radical en la historia de la humanidad, un cambio radical en los destinos históricos del capitalismo mundial, un cambio radical en el movimiento de liberación del proletariado mundial, un cambio radical en los métodos de lucha y en las formas de organización, en el modo de vida y en las tradiciones, en la cultura y en la ideología de las masas explotadas del mundo entero.

En esto reside la razón fundamental de que la Revolución de Octubre sea una revolución de carácter internacional, de carácter mundial.

Y en esto radica también la profunda simpatía que sienten las clases oprimidas de todos los países por la Revolución de Octubre, en la cual ven la garantía de su liberación.

Podrían señalarse varias cuestiones fundamentales en las que la Revolución de Octubre influye sobre el desarrollo del movimiento revolucionario del mundo entero.
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Ucrania se libera (1918)

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Escrito por Stalin y publicado en “Zhizn Nalsionálnostei” (nº4) y en “Pravda” (nº 261, con algunas modificaciones) el 1 de diciembre de 1918.

 

Ucrania, con sus riquezas, es, desde hace mucho, objeto de la explotación imperialista.

Antes de la revolución, los imperialistas de Occidente explotaban a Ucrania, por decirlo así, a la chita callando, sin “operaciones militares”. Los imperialistas de Francia, de Bélgica y de Inglaterra, que habían organizado en Ucrania enormes empresas (carbón, metal, etc.) y se habían adueñado de la mayoría de las acciones, exprimían al pueblo ucraniano de un modo “legal”, sin ruido.

El panorama cambió después de la Revolución de Octubre. La Revolución de Octubre, al romper los hilos del imperialismo y declarar las tierras y las empresas patrimonio del pueblo ucraniano, arrebató a los imperialistas la posibilidad de la explotación “corriente”, “silenciosa”. De tal modo, el imperialismo fue expulsado de Ucrania.

Pero el imperialismo no quería cejar, no quería por nada del mundo resignarse con la nueva situación. De ahí la “necesidad” de avasallar a Ucrania por la fuerza, la “necesidad” de ocuparla.

Los imperialistas austro-alemanes fueron los primeros que emprendieron la ocupación de Ucrania. La “Rada” y el “hetmanado”, con su “independencia”, eran sólo un juguete, una pantalla que encubría cómodamente esta ocupación y “sancionaba” exteriormente la explotación de Ucrania por los imperialistas austro-alemanes.

¿Quién no conoce las infinitas vejaciones y pruebas sufridas por Ucrania durante la ocupación austro-alemana, el aniquilamiento de las organizaciones obreras y campesinas, el desbarajuste completo de la industria y de los ferrocarriles, las horcas y los fusilamientos, cuadros habituales de la “independencia” de Ucrania bajo la égida de los imperialistas de Austria y Alemania?
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Los logros del primer plan quinquenal chino

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En el primer plan quinquenal, aprobado por el gobierno popular chino, para los períodos de 1953 a 1957, se fijó como objetivo lograr la industrialización socialista y la transformación socialista de la agricultura y la artesanía, sentar las bases de la transformación socialista de la industria privada y del comercio.

En noviembre de 1956, el 96,1% de todas las explotaciones campesinas individuales habían ingresado en las cooperativas de producción (el 83% del total consistía en cooperativas de tipo avanzado, granjas colectivas); en junio de 1956, el 99% de las empresas industriales privadas ya eran empresas mixtas, estatales-privadas. A finales de 1956, el 75% de los negocios particulares habían sido transformados en comercio estatal-privado y en junio de 1956, el 90% de la artesanía ya estaba agrupada en diversas formas de cooperativas.

En 1957, la producción industrial en China revela un incremento del 98,3% respecto a 1952. Un promedio anual de aumento de un 14,7%. Y el valor de la producción industrial ya había superado en 1956, en un 4%, el índice previsto para 1957.

Estos datos revelan que los objetivos determinados para el 1º Plan Quinquenal serán logrados y las cuotas fijadas facilmente superadas.

 

 

La lucha en los frentes político e ideológico

 

El pueblo chino obtuvo un magnífica victoria en 1956, en lo que se refiere a la transformación de la propiedad de los medios de producción. Ahora ha intensificado, también, la lucha en los frentes político e ideológico.
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Cómo funcionaba la democracia soviética en los años 30

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Este texto fue transcrito por George Gruenthal del manuscrito de las “Memorias” de Sam Darcy(1), capítulo XX, pp. 25-31, Biblioteca Tamiment, Nueva York.

 

(…) En diciembre de 1936, el Partido Comunista debía celebrar las elecciones anuales de sus dirigentes. Hasta entonces, las candidaturas y elecciones para cargos del partido habían sido siempre hechas abiertamente. Pero debido a esta práctica, había miembros que se sentían a menudo limitados para expresar su oposición a ciertas figuras poderosas de los comités ejecutivos, por temor a represalias. El Comité Central decidió, entonces, someter a toda la dirección a una prueba para saber si sus miembros tenían realmente la aceptación de las bases. Aquellos que realizaban un servicio público útil serían, probablemente, reelegidos, mientras que aquellos que estaban aferrados a una sinecura y a un lugar de poder, dificilmente mantendrían sus cargos. Con este fin se introdujo el voto secreto.

Los resultados fueron sorprendentes. En algunas organizaciones distritales del partido, direcciones enteras fueron eliminadas de sus funciones. En otras hubo una sanción severa contra la dirección a través de un fuerte voto de oposición, sin embargo, en su conjunto, la dirección nacional del partido recibió un rotundo apoyo. El partido se sintió fuertemente reforzado por los nuevos cuadros elegidos y por la eliminación de aquellos que se habían convertido en burócratas empedernidos y ya no eran bien vistos en cargos de la dirección.

Desde la implantación del poder soviético, la lucha contra la burocracia constituía una de las principales tareas llevadas a cabo por los dirigentes más responsables. El nepotismo, el favoritismo y las prácticas de los grupos fraccionistas habían creado una situación insana: cuando alguien llegaba a un puesto de responsabilidad, en la industria o al servicio del Estado destacaba inmediatamente como adjuntos a todas las personas que, por una razón u otra, las favorecía y las colocaba en los mejores puestos bajo su competencia.

Con frecuencia, estas personas no estaban cualificadas, e incluso cuando lo estaban, la sensación de que tenían un protector las llevaba a convertirse en personas perezosas y burocráticas. Además de eso, estos dirigentes tendían a aumentar el personal por encima de las necesidades de la empresa, ya fuese porque querían “cuidar” de todos sus amigos, o fuese porque sentían que cuantas más personas estuviesen bajo su control mayor sería su influencia.
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Mitchurin, biólogo soviético

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El nombre de Ivan Vladimirovitch Mitchurin, célebre biólogo ruso, es conocido en el mundo entero. Fue un audaz innovador en el campo de la ciencia, investigador incansable y gran reformador de la naturaleza. Es conocido y debidamente apreciado en el país de los Soviets, país del socialismo victorioso, que ofrece todas las posibilidades para el desarrollo de la ciencia y en el que el gran sabio pudo mostrar todo el poder de su talento.

Mitchurin, fundó una nueva ciencia biológica, materialista, que desarrolla y dirige la naturaleza viva. La teoría general del desarrollo de la naturaleza viva y de su variación dirigida, constituye la base de la biología materialista. La doctrina mitchurinista encierra todos los elementos esenciales de esta ciencia: los principios y métodos de investigaciones a través de la vía dialéctica-materialista, en el proceso de evolución del mundo vegetal y animal. Es por esta razón que la doctrina mitchurinista no tiene un alcance biológico limitado, pero en general, abarca todas las áreas de la ciencia biológica: cultivos, ganadería, medicina, fisiología, ecología, etc.

Los principios teóricos de Mitchurin son irrefutables; son justos, no se basan en especulaciones o razonamientos abstractos (como los genetistas formales), sino que se basan en numerosos hechos observados en vivo y tomados de la ética práctica. Son el fruto de un largo trabajo, de una lucha obstinada para obtener el conocimiento de las leyes de la naturaleza viva. Paso a paso, con el conocimiento de un auténtico sabio y la sagacidad de un brillante naturalista, Mitchurin penetró en los profundos misterios de la naturaleza.

En sus investigaciones científicas, Mitchurin siempre tuvo en mente las palabras de F. Engels, de que para la dialéctica “no existe nada definitivo, absoluto, consagrado; en todo pone de relieve lo que tiene de perecedero, y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido del devenir y del perecer, un ascenso sin fin de lo inferior a lo superior“.
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