Curso Básico de Marxismo-Leninismo-Maoísmo (Capítulo 22: La lucha contra el Trotskismo y otras tendencias oportunistas)

Capítulo 22

 

El siguiente documento ha sido redactado por el Partido Comunista de la India (Maoísta) y es utilizado como guía de estudio por sus cuadros. El blog “Cultura Proletaria” ha decidido, por su gran importancia y por el interés que suscita, traducir el documento al español.

 

 

Capítulo 22: La lucha contra el Trotskismo y otras tendencias oportunistas

 

Durante todo el período de la revolución rusa, e incluso después de la toma del poder, la línea bolchevique tuvo que librar una lucha contra diversas líneas oportunistas. Una de las más importantes tendencias antimarxistas fue el trotskismo, llamado así por su creador, Leon Trotsky. Trotsky era un miembro del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso que en la época de la escisión entre bolcheviques y mencheviques, se alineó con los mencheviques. Más tarde trató de formar un bloque separado de las dos tendencias, bolchevique y menchevique, e incluso se presentó como el “centro” que uniría los dos grupos. Tras el éxito de la revolución de febrero, hizo autocrítica por sus errores y fue admitido en el Partido Bolchevique, entrando directamente en el Comité Central. Después de la Revolución de Octubre fue Comisario de Asuntos Exteriores (1917-1918) y Comisario de Asuntos Militares y Navales (1918-1924), cargo del que fue retirado debido a sus actividades oportunistas y separatistas.

En el período de la construcción socialista, el trotskismo desempeñó un papel muy perturbador y separatista. Stalin lideró el partido en una lucha firme contra el oportunismo trotskista. Las tres características específicas del trotskismo, las que fueron esbozadas por Stalin en su discurso “Trotskismo o Leninismo“, son:

1) La teoría de la revolución permanente: Según esta teoría, Trotsky propone que el proletariado debe pasar rápidamente de la etapa democrático-burguesa a la etapa socialista de la revolución sin la ayuda de los campesinos. De esta forma se oponía a cualquier idea de dictadura del proletariado y del campesinado. Rechazaba el papel de los campesinos, el aliado más fuerte del proletariado. Esta teoría, que parece muy “de izquierdas”, en realidad, en esencia, significaba la traición de la revolución, porque sin el campesinado no había ninguna esperanza de éxito para el proletariado y la revolución estaba destinada a terminar en fracaso. Otro aspecto de esta teoría era que la revolución en los países capitalistas avanzados era necesaria para la construcción del socialismo. Su teoría de la revolución permanente fue también una teoría de la revolución mundial, que proponía que, a pesar de que la revolución comenzase a nivel nacional, los revolucionarios deberían trabajar de inmediato para difundirla en otros países. De nuevo, esta propuesta parece muy “de izquierdas”, pero en realidad significa una comprensión muy derrotista que se opone a la posibilidad de construcción del socialismo en un sólo país.

Lenin se opuso a esta teoría antimarxista nada más ser planteada, en el período inmediatamente después de la revolución de 1905, cuando Trotsky no era parte de la fracción bolchevique. Sin embargo, la teoría apareció en muchas formas y tuvo que ser combatida en diversos momentos después de la Revolución de Octubre, cuando Trotsky se había unido al Partido Bolchevique y se había convertido en uno de sus principales miembros.

El primer caso fue inmediatamente después de la Revolución, durante las negociaciones de paz con Alemania. Trotsky, basándose en su teoría, quería que la guerra continuase, pues pensaba que esta ayudaría a la situación revolucionaria en Alemania, y el éxito de la revolución en Alemania, un país capitalista avanzado, era más importante que la consolidación de la revolución en Rusia. Lenin y Stalin se opusieron vigorosamente a este argumento, pero se tuvo que convocar el VII Congreso especialmente para discutir y derrotar este pensamiento.

Otro ejemplo de esta teoría fue la lucha de la oposición capitaneada por Trotsky contra la introducción de la NEP (Nueva Política Económica). Al ser contrario a la alianza con el campesinado, sintió que la NEP no era más que una retirada. No aceptaba la necesidad de preservar esta alianza y preparar el terreno para la construcción del socialismo. De nuevo, esta comprensión tuvo que ser combatida y derrotada en el X Congreso del Partido.

Un tercer ejemplo fue cuando se sustituyó la NEP por la industrialización socialista. En aquella época, Trotsky se unió con otros elementos para proponer la idea de que no era posible construir el socialismo en un solo país. Esta propuesta, basada en la idea de la “revolución permanente” de Trotsky y en la comprensión de la “revolución mundial”, habría significado un enfoque derrotista y oportunista para la construcción socialista, la que supuestamente basaría el éxito del socialismo en Rusia en el éxito de la revolución en los países capitalistas desarrollados. Stalin reunió al Partido contra esta comprensión en el XIV Congreso del Partido, en 1925.

2) La segunda característica del trotskismo es su oposición a los principios del Partido Bolchevique. La oposición de Trotsky al centralismo democrático y al concepto del Partido leninista fue evidente desde el principio, con su apoyo a los mencheviques durante la división con los bolcheviques. Incluso más tarde, en 1912, unió todas las tendencias oportunistas, como los liquidadores y otsovistas, para formar una fracción denominada Bloque de Agosto. Mientras fingía ser un “centrista” que servía para unir a los bolcheviques y a los mencheviques, Trotsky realmente apoyaba a los mencheviques y trabajaba con ellos. Lenin, con el apoyo de Stalin y otros, se opuso y luchó contra este bloque oportunista.

En 1923, cuando Lenin estaba gravemente enfermo, Trotsky aprovechó el vacío en la dirección para exigir la retirada de todas las normas del centralismo democrático en el partido. Se unió a todos los elementos más diversos de la oposición para formular la “Declaración de los cuarenta y seis“, que exigía la libertad de fracciones y tendencias en el Partido Comunista. Esta demanda divisionista también fue derrotada.

Sin embargo, las demandas de Trotsky de “libertad” y “democracia” eran totalmente oportunistas y dependía de él estar en una posición de toma de decisiones o no. Así que, cuando estaba en el centro de la toma de decisiones, en 1920, Trotsky propuso la “militarización” de los sindicatos y someterlos a la disciplina del ejército. Se opuso a que la democracia se extendiese a los sindicatos y a la elección de los órganos sindicales. Lenin, Stalin y otros camaradas lideraron la lucha contra esta opinión y declararon que los sindicatos debían basar todas sus actividades en los métodos de persuasión.

3) La tercera característica del trotskismo fue su falsa y repetida propaganda contra la dirección bolchevique. Al principio, Trotsky concentró todos sus ataques contra Lenin. Luego, Stalin se convirtió en el foco de todas las formas de difamación.

Después de no obtener éxito en la conquista del Partido respecto a su idea en el debate abierto, comenzó las manipulaciones secretas. En 1926, creó una fracción secreta con una prensa clandestina y propaganda secreta. Todo esto fue descubierto y finalmente acabó siendo expulsado del partido. Se fue al extranjero, pero siguió manteniendo vínculos con otros oportunistas dentro del partido. En 1929, otro grupo (la oposición de derecha) fue formado bajo el liderazgo de Bujarin, miembro del Politburó, y se opuso a la lucha contra los kulaks y el avance del proceso de colectivización agrícola. Esta línea fue también derrotada.

En la década de 1930, sin embargo, el trotskismo dejó de ser una tendencia política dentro de la clase obrera. Renunció a los intentos de propaganda abierta de su línea antimarxista, y en su lugar, se dedico a hacer planes y maniobras secretas. Trotsky, y los principales trotskistas de la Unión Soviética, desarrollaron vínculos con los servicios de inteligencia extranjeros y comenzaron a trabajar en planes para asesinar a algunos de los principales líderes del partido y asumir su liderazgo. Fue como parte de este plan que el camarada Kirov, segundo en la época después de Stalin, en la dirección del partido, fue asesinado en 1934. En las investigaciones llevadas a cabo, los principales conspiradores, muchos de los cuales eran miembros del Comité Central, fueron descubiertos. Se realizaron juicios abiertos en los que admitieron sus crímenes. Muchos fueron condenados a muerte y ejecutados.

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