Qué salió mal en el régimen de Pol Pot

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I. Resumen

Nuestra posición

En abril de 1975, dos semanas antes de la caída de Saigón en Vietnam, un ejército de andrajosos, delgados y muy jóvenes campesinos y campesinas, derrotaron al gobierno respaldado por los yanquis en el vecino país de Camboya. En enero de 1979, 44 meses más tarde, soldados vietnamitas invadieron y quitaron del Poder a este nuevo régimen.

La brevedad de este período es parte de lo que hace difícil entenderlo. Además, no hay informes presenciales de fondo e incluso algunos de los hechos básicos están en disputa entre quienes estudian Camboya (o Kampuchea, en el idioma khmer del país). Una importante dificultad es que el Partido Comunista de Kampuchea (PCK) dirigido por Pol Pot, mantuvo en secreto sus políticas y metas, incluyendo su existencia la mayor parte del tiempo en el Poder, y desde entonces ninguno de sus líderes ha salido en defensa de su línea. Sin embargo, la principal fuente de confusión sobre este período es que un consenso reaccionario se impuso de parte de los medios de comunicación y porque ha habido muy pocos que se le opusieron.

Cada vez que Pol Pot es mencionado (frecuentemente, considerando que han pasado dos décadas desde la caída del régimen de Kampuchea Democrática), la conclusión es siempre la misma: la revolución es peor que los males sociales que dice curar. Muchos estudios se basan en cifras sin fundamentar del número de personas que murieron durante el período de Kampuchea Democrática, para probar que las fuerzas que expulsaron a los yanquis del sudeste de Asia eran peores que los imperialistas(1).

La verdad, ¿qué creer y a quién?, es una gran parte del debate. Cualquier lector que no se pregunte, “¿por qué debería creer yo eso?”, no está completamente consciente de la manera en que este tema se ha estado usando.

Proponemos desbancar a la “sabiduría convencional” sobre este asunto. A diferencia de otros que declaran falsamente que no tienen un punto de vista particular desde el cual juzgar, nuestra posición básica es muy clara. Como Mao dijo: “Se justifica la rebelión contra los reaccionarios”. En otras palabras, aquí nuestro punto de partida es que la guerra que libraron los tres pueblos indochinos (Vietnam, Camboya y Laos) contra los imperialistas fue justa. No importa cuán críticas sean nuestras conclusiones sobre el régimen de Pol Pot, el hecho es que éste tuvo que ocuparse del horror que los yanquis crearon. Si alguien debe ser juzgado por genocidio en el sudeste de Asia, ésta debe ser la clase dominante yanqui. Las acusaciones de genocidio del gobierno yanqui contra los ex líderes del PCK sólo intentan invertir lo correcto y lo incorrecto.

Metas

El problema principal en otros análisis de esta experiencia es la conclusión predeterminada de que ésta fue “irracional” y por lo tanto básicamente inexplicable. Nosotros lo hemos analizado a través de la dialéctica materialista, examinando quién estuvo tratando de hacer qué (o sea, sus políticas y sus programas), y además qué fue posible en la situación objetiva, y los resultados de esos programas. Es por ello que centramos este artículo en los problemas básicos que el PCK tuvo que resolver.

Hay cuatro temas principales relacionados:

-La relación entre Camboya y Vietnam. Esta situación condicionó todo el desarrollo de la revolución de Camboya. El PCK nació y se desarrolló en un conflicto con el Partido Comunista de Vietnam (conocido anteriormente como el Partido de los Trabajadores de Vietnam), el cual buscó estratégicamente que la lucha de los vietnamitas contra el imperialismo subordinara a la revolución de Camboya. Después de la victoria en Camboya, Vietnam, a los ojos de los líderes del PCK, llegó a ser el principal peligro para su revolución. Este fue un deslinde, objetivamente y en el pensamiento de los líderes del PCK. El curso de la revolución en Camboya dependía de esto.

-La clase de sociedad que buscó construir el PCK y el papel de las masas en ella. Esto quiere decir el camino de la revolución en Camboya, especialmente el tema fundamental de la revolución de dos etapas, en el contexto de la guerra indochina centrada en Vietnam, con todas las oportunidades y restricciones que impuso; el frente único durante y después de la guerra, incluida una muy complicada relación con el príncipe Sihanouk de Camboya; y la construcción socialista a la sombra de un Vietnam cuya revolución social fallida fue ligada a una dependencia creciente de la URSS. Mucha gente ha oído que el gobierno de Kampuchea Democrática evacuó completamente las ciudades, por ejemplo. Aquí, nos proponemos examinar esas políticas y por qué se llevaron a cabo.

-El partido: la situación en el PCK y la concepción de sus líderes de para qué sirve un partido. Hasta septiembre de 1977, los camboyanos no sabían que aquello que llamaban “la Organización” [AngKar] y que sus oponentes llamaban los Khmer Rojos, era un partido comunista. Pero en gran parte a causa de la victoria vietnamita sobre los Estados Unidos, este partido de repente estaba en el Poder, y tuvo que trabajar en una situación en la cual su propia línea y filas estaban lejos de consolidarse.

-La actitud del PCK hacia la experiencia extranjera en general y especialmente hacia el maoísmo. Se ha dicho frecuentemente que el PCK se guió por el maoísmo y la revolución china. Esto se basa en la ignorancia de los hechos o, en algunos casos, en un esfuerzo deliberado por calumniar al maoísmo(2). El partido camboyano nunca dijo tal cosa. Si bien Pol Pot vivió en China en vísperas de la Gran Revolución Cultural Proletaria y aunque este evento trascendental, el mayor avance realizado por la revolución proletaria mundial, tuvo un impacto espontáneo en la vida política camboyana, no obstante no hay ningún apoyo para la GRCP en los documentos del PCK y de otras declaraciones durante la vida de Mao(3). El PCK fue pro-chino porque Vietnam fue pro-soviético (y por la misma razón también tuvo relaciones con Corea del Norte, Albania y Yugoslavia), pero cuando los documentos del PCK se remiten a la revolución china es generalmente para despreciarla en comparación con Camboya. El PCK dijo que era tan avanzado que “sobrepasó a Lenin y deja atrás a Mao”(4), dirigiendo una revolución tan “única” que, “en este caso, es mejor no aprender nada de la experiencia extranjera”(5). Pero lo “extranjero” de esta experiencia no fue la única razón por la que la dirección del PCK no quiso aprender de los avances del marxismo aportados por Mao. A ellos no les gustó el contenido. Como veremos, las políticas que aplicaron fueron opuestas a las desarrolladas por Mao. La mayor parte de la dirección del PCK mantuvo sus reservas sobre China hasta septiembre de 1977, cuando estableció relaciones entusiastas con Deng Xiaoping, el hombre que derrocó a los sucesores de Mao. No fue problema para Pol Pot qué clase dirigía en China, pues sólo buscaba un aliado contra Vietnam(6).

Al mismo tiempo, a nuestro parecer, se han omitido otros puntos importantes, especialmente el contexto internacional de todo lo ocurrido: el papel de los yanquis (incluido su apoyo al PCK después de su caída del Poder, y sus intenciones actuales en Camboya), y de la Unión Soviética; y la naturaleza y desarrollo de Vietnam, particularmente después de la guerra. Aunque China fue la principal fuente de apoyo para el gobierno de Kampuchea Democrática, no podemos hacer un resumen completo de su papel aquí porque eso requeriría de un examen de las políticas de China a nivel global. También requeriría examinar cómo las políticas de China hacia Kampuchea Democrática reflejaron diferentes propósitos de la Derecha y de la Izquierda en la lucha dentro del Partido Comunista de China que llegó a un desenlace en este período, cosa sobre la que se ha especulado pero sobre la que hay muy poca documentación o información confiable.

Método

Se ha dicho que casi todo el material disponible sobre Kampuchea Democrática (especialmente para quienes no hablan khmer) proviene de fuentes hostiles. La mayoría de las investigaciones están basadas en informes parciales y contradictorios (frecuentemente de entrevistas a refugiados en Tailandia o en otras partes), y los entrevistadores son algunas veces reaccionarios flagrantes. Pero el PCK tuvo una línea, la cual puede discernirse en estos estudios, y de aún más importancia, en los documentos internos del partido traducidos y publicados por académicos en la última década. Tomamos algunos de los principales estudios en este campo y los analizamos a través de la línea declarada del PCK y de nuestro propio entendimiento(7).

He aquí nuestro tema central: en ese tormentoso mar de contradicciones, en una sociedad que al final no fue más complicada que ninguna otra sino simplemente en el torbellino de una situación más aguda, hubo sólo un camino que pudo salvar a Camboya: basar las políticas revolucionarias en la realidad material, la actividad consciente de un sector creciente de las masas en que se podía apoyarse para unir a la gran mayoría de la población y derrotar y arrancar de raíz la vieja sociedad paso a paso, en unidad con los intereses revolucionarios de los pueblos de Indochina y del mundo. Este es el criterio con el que hemos juzgado al PCK, y nuestro estudio de esta experiencia ha fortalecido nuestra comprensión de la complejidad, la necesidad y la posibilidad de lograr esta tarea.

Por ello, la parte II de este artículo es un examen cronológico del contexto en que el PCK triunfó, y la parte III un análisis de sus políticas una vez en el Poder. La parte IV trata con mayor detenimiento cómo ciertas cuestiones teóricas claves se manifestaron en Camboya. La última parte es una breve descripción de lo que sucedió después del derrocamiento de Kampuchea Democrática de 1979, especialmente el destino de Camboya en la última década durante la cual cayó en las garras de la ONU, el FMI y otras instituciones imperialistas occidentales.

II. Antes de la victoria

Reino de Ankgor

Camboya surgió del reino de Ankgor que floreció del siglo IX al siglo XIV. Quinientos años después con el arribo de la nación moderna, el complejo de templos que los reyes habían construido (ahora llamado Ankgor Wat) llegó a ser el icono de la identidad nacional khmer para todos aquellos que buscaban levantar la bandera nacional.

Cuando los monarcas khmer adoptaron la civilización hindú que se extendía de la India, eso condujo a una trasformación. El ascenso de un Estado central fuerte permitió la construcción de un extenso sistema de riego para controlar las inundaciones de los monzones y retener el agua para el riego. Nada podía ser más vital en un lugar inundado la mitad del año y seco la otra mitad. Algunos historiadores dicen que el reino de Ankgor fue capaz de dominar la temporada de sequía, haciendo posible que se cultivaran dos o tres cosechas de arroz al año. La riqueza de la corte khmer fue legendaria y su dominio se extendió hacia este a través del delta del río Mekong (ahora Vietnam del Sur) al mar, hacia el norte a través de Laos a China y hacia el oeste a través de Tailandia y parte de Birmania. Pero los templos cayeron en ruinas porque, al igual que las presas y los canales, se construyeron con el trabajo obligatorio de los campesinos, y ese sistema de explotación no pudo continuar. La población abandonó la religión hindú (el núcleo del sistema social de Ankgor) y abrazó el budismo.

Un fuerte Siam (Tailandia) empujó duro desde el oeste. Vietnam tomó posesión del bajo Mekong y merodeó por Camboya. Después, los camboyanos dijeron que los vietnamitas conquistadores enterraron vivos a los khmers hasta el cuello, les llenaron la boca de brasas ardientes y calentaron teteras encima de sus cabezas. Sea verdad o no, esta imagen se volvió el principal punto de referencia para todos los partidos políticos camboyanos.

Cuando los franceses llegaron a mediados del siglo XIX, el viejo reino de Ankgor estaba reducido a casi nada. Francia se puso a colonizar todos los países del Mekong, en parte para desafiar el control británico sobre China. En 1863, obligó al rey Norodom de Camboya a aceptar un tratado que hacía que el país se convirtiera en un “protectorado” francés a cambio de salvar su trono.

Colonia francesa

Los franceses empezaron (como los británicos) extrayendo las ganancias del comercio de opio y alcohol, pero pronto eso no fue suficiente. En 1884 cañoneros franceses navegaron por el Mekong desde Vietnam. Sus tropas marcharon hacia el palacio e hicieron que el rey firmara el traspaso de casi todo el Poder. Su objetivo fue imponer derechos de propiedad sobre el territorio de Camboya para que las plantaciones francesas pudieran establecerse, junto con la imposición de altos impuestos. Cuando los campesinos se levantaron contra los franceses, los colonizadores llevaron tropas de Vietnam. De acuerdo con algunos historiadores, mataron a 200.000 personas, 20% de la población. Norodom, quien al principio llamó a la revuelta, dos años más tarde la traicionó, una vez más a cambio de salvar su reinado.

Los franceses llevaron vietnamitas para administrar Camboya y aparte de la corte real, desarrollaron una élite no local. Los impuestos recolectados en Camboya fueron para pagar la administración de la colonia francesa en Vietnam. Los franceses justificaban sus políticas tachando a los khmers de flojos, “una raza decadente”. A diferencia de Vietnam, donde a los franceses les convenía tener cierto grado limitado de modernización en aras de su afán de ganancias y de su imperio del sureste asiático, prácticamente no hubo desarrollo en Camboya, excepto las plantaciones de caucho y otros cultivos orientados a la exportación. Nada se hizo para mantener los sistemas de irrigación. Las importaciones francesas acabaron con los oficios nacionales (tejidos de seda y algodón) y la naciente industria local. La imposición de impuestos trajo la proliferación de usureros, y por tanto los campesinos sin conexión previa con el mercado tuvieron que pedir préstamos en efectivo para pagar este tributo. La tierra fue dividida en cada vez más pequeñas parcelas y muchos campesinos se entregaron a trabajar por contrato, forzados a trabajar para otros a quienes pertenecían casi de cuerpo y alma, en lugar de cultivar su propia tierra. La producción de arroz per cápita cayó al más bajo nivel en el sureste asiático.

Khmer Rouge Guerrilla soldiers

El nieto del rey, Norodom Sihanouk, fue coronado rey por el régimen francés de Vichy y luego gobernó bajo la subsecuente ocupación japonesa. Después de la II Guerra Mundial, “invitó” a Francia a regresar. Tanto el capitalismo como el feudalismo incrementaron su explotación en las siguientes décadas. La corte real se infló de manera fastuosa. En algunas zonas del campo, particularmente en Battambang y Svay Rieng, el acaparamiento de tierras se generalizó. En general, el número de campesinos que ya no poseían tierra pero vivían como arrendatarios o aparceros, creció a un paso acelerado, especialmente en los años 50 y 60 y alcanzó uno de cada cinco a finales del reinado de Sihanouk en 1970. Mientras el grueso de los campesinos aún poseía alguna tierra, un gran número de familias tenían menos de una hectárea (considerado lo mínimo para alimentar a una familia de cuatro) y tenían que rentar tierra y herramientas. La gran mayoría estaba en deuda con los prestamistas y tenderos. Muchos campesinos debían más de lo que podían ganar en un año. Los prestamistas comúnmente cobraban 12% de interés al mes y trabajaban en colusión con los mercaderes, quienes compraban el arroz barato al comienzo de la temporada cuando éste era abundante y lo vendían a precios altos y a crédito a los campesinos al final de la temporada cuando la comida escaseaba. La gran mayoría de estos prestamistas y mercaderes eran chinos o sino-khmer.

Como Mao dijo, cuando las relaciones sociales traban las fuerzas de producción las herramientas hacen uso de la palabra por medio de las masas: surgió una resistencia contra estas relaciones sociales que condenaban a las masas a la miseria en la que fue alguna vez una tierra rica.

Los monjes budistas tuvieron un prominente papel en las guerras contra Francia durante el siglo XIX. Para los años 30 y 40 los wats budistas (templos) se convirtieron en lugares de resistencia nacional, primero contra los franceses y después contra los japoneses. Aunque el budismo como una ideología fue un apoyo importante del sistema social, la iglesia budista fue también la única fuente de educación (los franceses no establecieron escuelas), el centro de la vida intelectual y la única institución nacional aparte de la monarquía. La mayoría de los jóvenes pasaron unos años como monjes. Esto significó que las diversas tendencias políticas se alimentaron en los monasterios.

Movimiento comunista inicial

En 1930, cuando los vientos de la revolución empezaron a aumentar en el mundo, y en el contexto de la guerra revolucionaria de China, la Comintern (Internacional Comunista) convocó al líder vietnamita Ho Chi Minh a fundar el Partido Comunista Indochino (PCI). El núcleo de este partido estaba en Vietnam, donde el movimiento comunista era con mucho el más avanzado de la región. Laos fue y siguió siendo el país indochino donde menos se desarrolló. En Camboya, al principio los únicos miembros del partido fueron los trabajadores vietnamitas de las plantaciones de caucho en el este y los habitantes chinos de clase media de las ciudades. Después, tras el movimiento anti-colonial encabezado por los budistas en los años 40, el partido empezó a reclutar entre los jóvenes monjes y durante las siguientes dos décadas muchos cuadros y líderes del partido eran ex monjes.

La II Guerra Mundial transformó su lucha independentista. Tiempo después, los vietnamitas lanzaron una sublevación armada en contra de los franceses. Al mismo tiempo, el movimiento comunista internacional aconsejó a los vietnamitas y a los chinos a no buscar la liberación nacional a través de una guerra revolucionaria. Ni uno ni otro partido estuvieron de acuerdo. Después de la victoria de la revolución china en 1949, los chinos encabezaron la mejor fuente externa de apoyo para los revolucionarios vietnamitas, al igual que hicieron para los coreanos en su guerra contra la invasión yanqui en el mismo período. Cuando los vietnamitas expulsaron a los franceses en 1954, los yanquis ya pagaban el 80% de los gastos de Francia en este conflicto, que consideraron una parte esencial del cerco de China.

El PCI se disolvió en 1951, y los vietnamitas formaron su propio partido comunista (el Partido de los Trabajadores de Vietnam [PTV], rebautizado Partido Comunista de Vietnam en 1976). También formaron su propio ejército. La situación de los comunistas camboyanos fue muy diferente. No fue sólo que los revolucionarios camboyanos tuvieron menor desarrollo político, organizativo y militar que sus camaradas vietnamitas. Su dependencia externa de Vietnam se compaginó con el hecho de que tuvieron una organización comunista menos definida. En lugar de un partido comunista, los camboyanos siguieron el consejo vietnamita y formaron una organización de frente único, el Partido Revolucionario del Pueblo Khmer. En lugar de formar su propio ejército, unido en torno a las tareas inmediatas de la revolución y también principal campo de entrenamiento en las metas a largo plazo y en la ideología del comunismo, simplemente trabajaron con los guerrilleros budistas y nacionalistas Issarak quienes surgieron de la lucha contra el Japón. En otras palabras, los comunistas, tanto vietnamitas como camboyanos, trataron a Camboya como si la tarea ahí no fuera organizar una revolución como parte de la revolución proletaria mundial, sino simplemente ser un apéndice de la lucha vietnamita.

La dirección del PTV tuvo una justificación teórica para esta práctica y ganó a muchos camboyanos a que la apoyaran. Consideraron que no había condiciones para la revolución en Camboya debido a que tantos campesinos camboyanos poseían pequeñas parcelas de tierra y el antagonismo social no se había desarrollado lo suficiente. Por lo tanto, el movimiento comunista camboyano fue condenado a la debilidad, pensaron, y que ellos tendrían que jugar el papel de partido padre. En 1951 el PTV dijo en un documento: “El partido vietnamita se reserva el derecho de supervisar las actividades de sus partidos hermanos de Camboya y Laos”(8).

La siguiente contradicción caracterizó las décadas por venir: por una parte el movimiento vietnamita fue fuerte y empujó el avance del movimiento camboyano; por otra, la debilidad de los camboyanos convino a los vietnamitas, quienes intentaron institucionalizar esa debilidad. Los vietnamitas tuvieron que llevar el grueso de la lucha, primero contra los franceses y después contra los yanquis, con todo el heroico sacrificio que eso implicó, y al mismo tiempo subordinaron la lucha en las naciones vecinas a la suya. Un problema es si hacerlo por razones tácticas o no (por ejemplo si concentrar o no fuerzas en uno u otro país, etc., por el bien de la lucha indochina en conjunto), pero el PTV lo volvió una estrategia en la cual la revolución en Camboya o Laos nunca pudo tener lugar excepto a través de la intervención vietnamita.

Los vietnamitas cercaron y aplastaron el ejército colonial de Francia en la batalla de Dien Bien Phu. Francia tuvo que aceptar una retirada negociada de Vietnam en 1954. La Conferencia de Ginebra anunció las condiciones para finalizar la guerra indochina: Vietnam fue dividido, con un gobierno revolucionario en el Norte y elecciones programadas en el Sur para crear un país independiente, reconciliado. La situación en Camboya era más ambigua. El movimiento Issarak estuvo bien arraigado y sus fuerzas combatientes se contaron en miles. Pero Sihanouk, como lo hizo frecuentemente, jugó un doble juego. Persuadió a los franceses para que reconocieran la independencia de Camboya en 1953, diciéndoles que podían tratar con él o perder Camboya a manos de los comunistas contra quienes Francia peleaba en Vietnam. En la Conferencia de Ginebra, logró obtener un acuerdo para garantizar la continuación de su régimen a cambio de la neutralidad de Camboya.

Lecciones amargas

Los comunistas camboyanos se quedaron con las manos vacías. Tuvieron que disolver sus fuerzas armadas. Cerca de mil personas, la mitad de los activistas revolucionarios de aquel tiempo, abandonaron Camboya en los barcos que llevaban al norte de Vietnam a las tropas vietnamitas que habían estado luchando en Camboya. Lo que fue una victoria parcial para Vietnam fue un enorme retroceso para Camboya. Esta experiencia tuvo un impacto profundo para el futuro núcleo de dirección del PCK, tanto para quienes pasaron aquellos años de guerra estudiando en París como para aquellos, como Pol Pot, quienes regresaron justo a tiempo para ver sus esperanzas completamente frustradas.

Este fue el inicio de lo que se conoció como el período Sihanouk, en el que el rey abdicó a favor de su padre volviéndose un mero príncipe, y gobernó con una combinación de maniobras parlamentarias, elecciones arregladas y violencia hasta su derrocamiento en 1970. Este es un período extremadamente complejo que se complicó mucho más cuando los vietnamitas regresaron a la lucha armada en 1959, después de que los yanquis no permitieron las elecciones prometidas en el sur de Vietnam. Sihanouk declaró lo que llamó al principio “socialismo khmer” y más tarde “socialismo budista”. La esencia de esta doctrina fue conservar “la barrera que preserva la originalidad de nuestra raza, de nuestras tradiciones, de nuestra fe religiosa, y que salvaguarda nuestra independencia con relación a ciertos vecinos nuestros”. El propósito de este “socialismo”, explicó, fue “prevenir el triunfo del comunismo en Camboya“(9). Sihanouk quiso decir lo que de hecho dijo: que el propósito de sus políticas externas e internas, tuvo la finalidad de perpetuar su gobierno y todo el sistema que éste representaba.

Las cosas fueron de mal en peor para los comunistas camboyanos. Establecieron el Partido Pracheachon legal y participaron en las elecciones de 1955. “El más grande logro del Partido Pracheachon fue llenar los expedientes policíacos con los nombres de todos los izquierdistas que se expusieron en la elección”, escribió una observadora(10). Al partido se le permitió su existencia legal y algunos miembros trabajaron secretamente dentro del régimen, pero Sihanouk realizó una despiadada política de cazar y asesinar comunistas, especialmente en el campo. Los comunistas tuvieron algunos éxitos en la organización de los obreros industriales hasta que Sihanouk cambió de plan y aplastó el movimiento de huelga. Su policía asesinó descaradamente al director del periódico del Partido Pracheachon en la acera frente a su oficina. El jefe del partido secretamente daba información a la policía de Sihanouk varios años antes de pasar totalmente al bando del gobierno. Se dice que el partido perdió el 90% de su militancia en las zonas rurales a fines de los años 50. El enemigo mató o dispersó a muchos; otros simplemente se alejaron poco a poco. El borrador de la historia del PCK atribuye la mayoría de estas pérdidas a una actitud pasiva prevaleciente dentro del partido(11).

El Partido Comunista de Kampuchea fue fundado en 1960. Se llamaba, entonces, Partido de los Trabajadores de Kampuchea, como el partido vietnamita. Fue clandestino y su existencia secreta; públicamente trabajó a través del Partido Pracheachon legal. El extraño baile con Sihanouk continuó; el príncipe integró a dos comunistas destacados a su gabinete y a uno a su legislatura, pero mandó secuestrar y asesinar al presidente del partido. Motines estudiantiles contra la represión policíaca estallaron en 1963. En respuesta, Sihanouk publicó una lista de miembros del comité central del partido y prometió liquidar lo que llamó el “Khmer Rouge” (Khmer Rojos).

Los sucesos en el extranjero tuvieron un gran impacto en ambos lados en aquel período. Sihanouk se molestó en 1963 por el asesinato de Diem, el lacayo yanqui en Vietnam del Sur asesinado por la CIA cuando ya no les era útil. El príncipe rompió relaciones con los Estados Unidos e hizo un acuerdo con el gobierno de Vietnam del Norte y el Frente de Liberación Nacional en el sur que les permitiría usar el territorio camboyano a cambio de la promesa de respetar la frontera de Camboya(12). Se dice que, por su parte, los comunistas camboyanos tomaron mucha nota del debacle de 1965 en Indonesia. El Partido Comunista de Indonesia abierto y legal esperaba alcanzar la liberación sin lucha armada por medio de su asociación con el régimen nacionalista de Sukarno; en lugar de eso un golpe de Estado de derecha organizado por los yanquis aplastó el régimen y el partido y mató a un sinnúmero de personas.

Pol Pot es presidende

El segundo congreso del partido camboyano en 1966 marcóun punto de viraje. Su nombre fue cambiado y Pol Pot se convirtió en presidente del PCK. La mayoría de la dirección del partido y una gran parte de sus bases (que incluían a muchos estudiantes y maestros) se retiraron al campo. El centro de gravedad empezó a cambiar, primero a la frontera este donde se reestablecieron contacto y cooperación con los comunistas vietnamitas y después a la provincia de Ratanakari, en las remotas colinas del noreste. El partido empezó a construir una organización clandestina en el campo para preparar la lucha armada. Esta se ganó el apoyo de las tribus que habían sufrido mucho tiempo bajo el gobierno central. Con estas acciones, el PCK se alejó del partido vietnamita, que aún sostenía que no había situación revolucionaria en Camboya y que por lo tanto era un error poner en peligro la cooperación con Sihanouk(13). Sin embargo, irónicamente la guerra de Vietnam empezó a condicionar más la situación en Camboya, y eso agudizó más las contradicciones internas de Camboya hasta su estallamiento.

China suministró armamento a los vietnamitas a través de los puertos de Camboya. Sihanouk se quedó con cierto porcentaje. De la misma forma, una gran cantidad de arroz camboyano se vendió a las fuerzas del Frente de Liberación Nacional en el sur de Vietnam. Esto fue un problema para Sihanouk, porque representaba una pérdida de ingresos por concepto de los impuestos sobre la exportación de arroz. Introdujo un sistema llamado ramassage, bajo el cual los soldados del gobierno fueron a las aldeas y obligaron a los campesinos a venderles el arroz a menos del precio de mercado. En Samluat, al oeste cerca de Battambang, los campesinos se rebelaron y atacaron puestos militares. El PCK, situado en el lado opuesto del país, apoyó esta rebelión.

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Pol Pot explicó después: “Fue en esta situación revolucionaria en maduración, que un levantamiento armado estalló en 1967 en Samluat… Lo impulsaron los campesinos con su propio movimiento. El Comité Central del Partido aún no había decidido una insurrección armada generalizada en todo el país”(14). De hecho, el partido no había cambiado aún formalmente su línea ecléctica que predominaba desde el inicio de la década, aquella de “combinar la lucha política y la lucha armada”, y no está claro a qué nivel se había unido el partido en torno a la meta de hacer una ruptura completa con su práctica anterior. (Se decía que la zona este del PCK, en particular, estaba renuente.) Pero las circunstancias intervinieron. “Es muy cierto que nuestro Partido aún no había puesto el principio de la lucha armada, pero frente a esa guerra civil masiva del enemigo, nuestro Partido tuvo que pelear con las armas”(15).

Sihanouk utilizó los aviones, que los chinos le dieron para resistir el ataque de los yanquis, para bombardear las aldeas en el oeste de Camboya. Volvió las armas, que le habían dado los vietnamitas a cambio de su cooperación, contra los campesinos de Camboya. Asumió públicamente la responsabilidad de dar la orden de ejecutar a todos los rebeldes capturados. El príncipe se jactó de que los asara y diera de comer a los buitres. Dio instrucciones de filmar el despedazamiento de los prisioneros y que fuesen mostradas las imágenes en los cines de las ciudades. En el campo, sus tropas dejaron cabezas cortadas en los postes para causar la misma impresión.

La rebelión siguió de abril a mayo.

El PCK empezó a organizar en serio para un levantamiento a nivel nacional. En enero de 1968, lanzó su primera ofensiva. Los revolucionarios tenían muy pocas armas modernas en aquel momento y la dirección del partido tuvo que huir de las fuerzas de Sihanouk otra vez, pero una guerra civil ya se había desatado.

Los vietnamitas no dieron la bienvenida a este acontecimiento, pero continuó su cooperación con el PCK. El FLN se ocupaba de la preparación de la ofensiva Tet para febrero de 1968, una apuesta a ganar o perder una insurrección urbana, cuya derrota marcó el final de su política de apoyarse en gran medida en la estrategia y tácticas de una guerra popular prolongada y el comienzo de una guerra más convencional para lograr un acuerdo negociado.

Pero, de nuevo, irónicamente, y por supuesto contra su voluntad, Sihanouk, el PCK y los vietnamitas se aproximaban a una alianza triple.

“Guerra secreta” Yanqui en Camboya

En marzo de 1969 los Estados Unidos lanzaron su campaña de bombardeo “secreta” sobre Camboya. Asustado, Sihanouk invitó a Jackie Kennedy (viuda del presidente yanqui) a visitarlo para reanudar sus relaciones con los Estados Unidos, pero era demasiado tarde. En marzo de 1970, el primer ministro de Sihanouk, el general Lon Nol, en quien Sihanouk se había apoyado para reprimir a los comunistas desde el principio, lo derrocó en un golpe de Estado orquestado por los yanquis. A fines de abril, los yanquis invadieron Camboya. Cerca de 30.000 tropas yanquis y 40.000 tropas de Vietnam del Sur se desbocaron por el este de Camboya durante dos meses con la finalidad declarada de desarraigar a los luchadores vietnamitas del FLN, quienes se trasladaron hacia el oeste para evitar una batalla decisiva. Sihanouk huyó a París y después a Pekín. China ofreció apoyarlo a condición de que hiciera la guerra contra el imperialismo yanqui. Pocos días después, Sihanouk hizo un llamado a las armas al pueblo camboyano, como jefe del Frente Unido Nacional de Kampuchea (conocido por sus siglas en francés, FUNK) cuyo núcleo eran los Khmer Rojos. También hizo un llamado a una conferencia cumbre para unir a los pueblos de Indochina contra el imperialismo yanqui. Sihanouk fue reconocido como jefe de Estado del gobierno del FUNK en exilio, el Real Gobierno de Unión Nacional, pero el programa del FUNK guardó silencio sobre el papel que Sihanouk desempeñaría en el gobierno de pos liberación.

En aquel momento el PCK contaba con 50.000 combatientes milicianos locales y un ejército de cerca de 5.000. Esto sería duplicado en el lapso de un año. Una cooperación militar cercana fue establecida entre las fuerzas de liberación de los dos países. “Estaban pobremente equipados, dependían tanto de la captura de armas yanquis como de las armas y municiones proporcionadas por los chinos y los vietnamitas”, son los comentarios de una escritora norteamericana que fue periodista en Pnom Penh en aquel tiempo(16). Sin embargo añadió: “El tiempo fue la mayor ayuda que pudieron darles los vietnamitas, y lo usaron eficientemente”.

Claramente había dos lados en este proceso. El PCK había fortalecido a su ejército paso a paso y no tenía en qué apoyarse salvo el pueblo camboyano. Este apoyo, de acuerdo a todos los observadores serios, fue amplio, profundo y fuerte. Nada más pudo explicar la constante expansión del ejército revolucionario, que alcanzó cerca de 40.000 efectivos para 1973. Incluso las compras de mucho material y armamento a los corruptos oficiales y soldados de Lon Nol son prueba del apoyo que ganaron de los trabajadores de las plantaciones (quienes les permitieron vender el caucho). Pero los vietnamitas llevaron el grueso de los combates contra el ejército de Lon Nol hasta el fin de 1972, y para entonces habían logrado romper los dientes de los reaccionarios. De aún más importancia, derrotaron al imperialismo yanqui en Vietnam. De otra manera la liberación de Camboya no hubiera tenido lugar en aquel tiempo.

Para 1973, los vietnamitas habían obligado a los yanquis a asistir a la mesa de negociaciones en París y buscaron que el PCK se les uniera. Los vietnamitas pidieron y ganaron una suspensión al bombardeo y la retirada de las tropas yanquis. Los Estados Unidos no admitieron de buena gana su derrota y la guerra continuó más de dos años, pero ponían límite sobre lo que estaban dispuestos a arriesgar para conseguir la victoria. Fue una coyuntura decisiva en el contexto de la guerra yanqui contra Indochina. Sin embargo, en términos de sus metas inmediatas de guerra, los camboyanos no vieron la razón para aceptar un cese al fuego que sólo debilitaría su cerco casi completo a Pnom Penh, que parecía a punto de caer en sus manos. Por eso, Lon Nol quería un cese al fuego aunque el PCK no tomara parte en los acuerdos de París, y por qué el PCK rechazó ambas ofertas.

Aunque las dos principales fuerzas de liberación indochinas tuvieron propósitos inmediatos diferentes durante las negociaciones en París, los resultados inmediatos fueron dramáticamente distintos. La retirada yanqui de Vietnam no significaba una pausa para Camboya. Al contrario. Según los acuerdos de París, los yanquis ya no podían bombardear a Vietnam, pues se esperaba que su masiva ayuda pudiera permitir que el régimen resistiera un “tiempo decente”, pero temían que fuera inminente una victoria de los Khmer Rojos. William Colby, director de la CIA, llamó el bombardeo de Camboya “el único juego posible”(17).

Gran parte de Camboya fue declarada “zona de fuego libre”(18). Las charlas de paz de París se llevaron a cabo en enero; en febrero los yanquis enviaron sus aviones de guerra de regreso a Camboya. Un cuarto de millón de toneladas de bombas cayeron día tras día durante 140 días. Esto fue más de tres veces la cantidad que cayó sobre Japón durante la última gran campaña de bombardeos de la II Guerra Mundial que culminó con la destrucción atómica de Hiroshima y Nagasaki. El objetivo fue construir un muro de fuego alrededor de Pnom Penh. Esto logró que el régimen de Lon Nol tuviera dos años de descanso.

Hubo fricciones entre los dos partidos indochinos en sus mejores tiempos, y ahora las relaciones se deterioraban rápidamente. De acuerdo al PCK, los vietnamitas proponían que juntos establecieran un comando y unidades militares, pero los camboyanos prefirieron mantener su independencia(19). A partir de inicios de los años 70, después de la invasión yanqui a Camboya y de la formación del FUNK, los vietnamitas empezaron a regresar a cientos de camboyanos que habían estado en el exilio en el norte de Vietnam cerca de 15 años. Los vietnamitas buscaban fortalecer las fuerzas revolucionarias en Camboya, pero querían hacerlo aumentando su propia influencia dentro del PCK. Muchos de los cuadros camboyanos exiliados recibieron entrenamiento en la posición vietnamita en cuanto a política y otros campos. Al principio fueron bienvenidos e integrados en unidades dirigidas por el PCK. Pero en unos años, casi todos fueron destituidos del partido y una gran cantidad ejecutados. “El grupo de ex combatientes entrenado en Hanoi”, un documento de 1976 dice, “llegó a ser 100% vietnamita y no quedó nada de los khmers. Eran serviles lacayos de los vietnamitas”(20). Esta amarga contradicción se reflejó dentro del PCK en forma de batallas entre las tropas de la zona suroeste del PCK y el comando de la zona este del partido, considerado pro-vietnamita, “cuerpos khmer con mentes vietnamitas”. En la zona suroeste, la dirección pregonó que se trataba de dos tipos de enemigos: antagónicos y no antagónicos. “Los vietnamitas no eran todavía nuestros enemigos antagónicos, pero sí lo eran Lon Nol y los yanquis, sin embargo al mismo tiempo se decía que Vietnam era nuestro enemigo número dos”. Con frecuencia, se refirió a Vietnam como “el enemigo hereditario”(21).

Guerra de arroz

Mientras el PCK se mantuvo con poco más que el apoyo de las masas, para sostener al régimen de Lon Nol los yanquis contaron con poco más que sus B-52. Hasta los asesores yanquis consideraban ese régimen como un desastre. Era tan corrupto e incompetente que por lo menos la mitad de los soldados en activo no existían realmente, eran simplemente un recurso por medio del cual los generales forraban sus bolsillos. En proporción, su ejército tuvo más generales que ningún otro ejército del mundo. Frente al constante bombardeo de saturación yanqui, el PCK, al igual que los vietnamitas, usó una táctica efectiva: sus combatientes se acercaban tanto como podían a las fuerzas del gobierno. La mayoría de los muertos eran civiles; además, los destrozos de los explosivos y la destrucción por napalm [gelatina incendiaria] trasformaron vastas zonas del campo en desiertos, mientras los jóvenes sanos tenían que pelear por un bando u otro. El problema de alimentar a la población y a las tropas se agudizó cada día más en ambos bandos. Los amotinamientos por arroz sacudieron a Pnom Penh, ya atiborrado de refugiados. En aquel tiempo los yanquis tuvieron que suministrar arroz en enormes cantidades. Tanto dependía la sobrevivencia de Lon Nol de esto que la embajada yanqui envió cables semanales sobre las existencias de arroz.

En algunas zonas liberadas, la producción de arroz subió a pesar de los bombardeos, sin embargo las demandas de la guerra rebasaron las existencias. Hasta entonces, la tierra que se había arrebatado a los terratenientes y a otros traidores que apoyaban al régimen de Lon Nol y a los yanquis, se distribuyó entre las familias de los campesinos sin tierra de manera individual. Los campesinos entusiastamente se unieron a las brigadas de ayuda mutua en que cada uno ayudó a cultivar la tierra de todos. La mitad de la población vivía en zonas liberadas, administradas por organizaciones de masas como la Asociación de Campesinos y la Asociación de Monjes Patrióticos. (La existencia de la Alianza de la Juventud Comunista, a través de la cual el partido se hizo de muchos reclutas, era aún clandestina, tanto como lo era el partido.) Se abolió la usura sobre las cosechas de arroz, aunque los mercaderes continuaron ejerciendo su oficio. Ya no hubo más plaga de corrupción, violación, robo, ebriedad y apuestas sobre los campesinos. En algunos lugares los campesinos habían formado voluntariamente cooperativas de 10 a 30 familias que mejoraron su calidad de vida.

En mayo de 1973 Angkar lanzó lo que llamó la “Revolución Democrática”. Ahora estas cooperativas pasaron a un “nivel superior” y se hicieron universales. El término cooperativa fue engañoso, porque la propiedad privada (al igual que las ciudades en las zonas liberadas) ya se había eliminado en lo básico.

Luego, la publicación interna del PCK, Tung Padevat (Banderas revolucionarias), explicó la situación: “Había progreso de un lado, pero la misma vieja sociedad en el otro. [A]quellos en posesión de tierras mantienen su propiedad privada. Además, los que eran campesinos sin tierra y trabajadores sin tierra ahora reciben tierras del Estado [revolucionario]. Por lo tanto, el resto de la tierra sigue, en general, en propiedad privada”. En la ciudad noreste de Kratie, parte de una zona liberada dirigida por el PCK, “nuestro Estado fue el satélite [de los capitalistas compradores]”. “El municipio de Kratie mostró los mismos signos que la vieja sociedad. Las motocicletas Honda corrían por las calles como antes, mientras nuestros guerrilleros harapientos caminaban en el polvo. Esto mostró que ellos eran aún los amos¼ si hubiéramos seguido ese camino, no hubiéramos ido a ninguna parte”(22).

Kratie fue completamente evacuada y se volvió un pueblo fantasma. En el campo, dinero, crédito y comercio fueron abolidos; el arroz y otros productos básicos se recogían directamente por el nuevo Estado. La propiedad privada de tierra, herramientas agrícolas, vehículos motorizados, etc., también desapareció.

Fue inaudito, como lo admite el citado documento del PCK, que la propiedad privada se confiscara completamente durante una guerra de liberación nacional, cuando la tarea es unir a todos los que se pueden unir contra los imperialistas y su régimen títere, incluida la burguesía nacional y hasta a algunos grandes capitalistas y terratenientes patrióticos cuya existencia estaba completamente ligada a la sociedad reaccionaria pero a quienes algunas veces, es posible ganar para actuar contra el enemigo principal (como el mismo Sihanouk). Además, se trató a todas las propiedades como lo mismo, sea de un terrateniente feudal o de un propietario de plantación (en lo fundamental, blancos de la revolución), o de los campesinos, quienes sólo podían ganar su propia liberación contra estas fuerzas apoderándose de la tierra. Así que, ¿cuáles eran los propósitos de estas medidas?

Después, Pol Pot describió el propósito así: “Los terratenientes y los mercaderes reunieron todo el arroz para venderlo a la camarilla de Lon Nol y a los vietnamitas. Los estratos pobres de nuestro pueblo se quedaron sin arroz¼. Al Ejército Revolucionario de Kampuchea, que combatía en el frente, le acababa el arroz y su único alimento era sopa de arroz…. Por eso, en 1973, el Comité Central de nuestro Partido decidió crear cooperativas a nivel inferior y superior en todas las zonas liberadas”(23). Otro líder del PCK explicó la decisión de 1973 de una manera más directa: “Los vietnamitas fueron el mayor problema. Ellos compraban el arroz. Por lo que nosotros abolimos el dinero. Si la gente no necesitaba dinero, si vivían en una cooperativa en la que les proveía de todo el Estado, no tendrían que vender arroz a los vietnamitas”(24).

Estas medidas se tomaron en aquellos días desesperados de la guerra y al calor de un levantamiento revolucionario. Aparentemente no se aplicaron en todas partes de las zonas liberadas ni al mismo tiempo. En algunas zonas, se aplicaron solamente a las aldeas avanzadas; en otras fueron obligatorias para todos. No tenían por objeto ser pasos provisionales o tácticas; más bien pronosticaban el régimen del PCK por venir. Las principales características del PCK y los principales problemas ideológicos y políticos que surgieron en su gobierno, salieron a la palestra, al igual que la forma especial en que se compenetraban.

Nacionalismo y Revisionismo

De regreso a los cuatro temas presentados al principio de este artículo:

Primero, cómo el PCK trató el asunto de Vietnam: el desprecio de los vietnamitas a la revolución de Camboya y su afán de subordinarla a sus intereses nacionales se convirtió en el factor principal que condicionaba el desarrollo de la revolución de Camboya. Es muy importante destacar que eso era una condición, un factor externo, el que no determinó la respuesta de los revolucionarios de Camboya.

Recordemos que la conexión militar y la interpenetración de las dos luchas de liberación nacional hicieron posible que los vietnamitas influyeran en el curso de la lucha de Camboya, pero lo opuesto no era imposible, y aunque una línea cada vez más errónea del lado del PTV fue un gran problema para Camboya, fue aún más desastrosa para las masas de Vietnam(25). Vietnam fue un problema para la revolución de Camboya, pero también una gran ventaja. Vietnam dio una sonora paliza a los Estados Unidos y contó con una gran población que lo había sacrificado todo por la lucha antiimperialista. El hecho de que tantos camboyanos vivían en Vietnam y viceversa, fue una puerta potencialmente muy abierta por la cual la línea revolucionaria en Camboya pudo tener impacto en toda la región. Pero el PCK no logró ver eso. Sólo pudo ver los aspectos negativos de tal situación. No pudo ver más allá de sus propias concepciones del interés nacional de Camboya, al igual que los vietnamitas revisionistas no pudieron ver por qué debieron interesarse en la revolución de Camboya. En respuesta a la línea vietnamita que tendió a reducir la lucha indochina a la revolución en Vietnam y al apoyo a ésta en los otros dos países, el PCK no fue capaz de ver la necesidad y la posibilidad de popularizar la revolución internacionalista proletaria consecuente a través de Indochina, en unión con los pueblos del mundo (incluyendo a la China maoísta, un muy importante elemento en esta situación).

Segundo, esto, por supuesto, planteó el asunto de qué clase de revolución querían realizar. Eso llegó a ser cada vez más claro en los pocos años en que el PCK tuvo el Poder nacional, como veremos en la próxima sección. Pero las medidas tomadas en 1973 ya reflejaron la línea de saltar la etapa de la revolución democrática nacional e incluso la del socialismo, la que asumió una forma asombrosa después de la liberación de todo el país. El blanco se desvió: en lugar de dirigir el fuego revolucionario hacia los Estados Unidos y el régimen de Lon Nol, la propiedad privada en general fue declarada el enemigo, en un país en que la mayoría de la población tenía alguna propiedad, y representaba la más grande humillación el hecho de que algunos jóvenes de la clase media tuvieran motocicletas mientras los combatientes de los Khmer Rojos caminaban en el polvo. (Nótese que para Tung Padevat, el hecho de que antiguos los campesinos sin tierra consiguieran un poco de ésta no se consideró un factor que pudiera atizar su entusiasmo por que la revolución fuera más lejos; al contrario, concluyó que su tierra debía confiscarse.) La incapacidad del PCK para imaginar siquiera la posibilidad de unir a los pueblos de Indochina sobre bases revolucionarias fue de la mano con su incapacidad para comprender la importancia de unir la gran mayoría de la población para hacer la revolución en Camboya.

Tercero, otro grave presagio fue el tratamiento de las contradicciones dentro del partido (particularmente el tratamiento injusto a los cuadros que regresaron de Vietnam). Como hemos visto, la lucha contra la influencia “vietnamita” dentro del PCK fue de hecho una lucha entre dos líneas dentro del partido camboyano, para forjar una línea revolucionaria en conflicto con la línea no revolucionaria que había predominado. Pero puesto que vieron esta lucha desde una perspectiva nacionalista, la resumieron incorrectamente como una lucha principalmente contra un enemigo externo (Vietnam y las “mentes vietnamitas”). Este resumen constituyó un enorme obstáculo para el desarrollo del partido, minando la orientación más revolucionaria que había ganado. Como no trataron políticamente estos problemas de manera directa, lo que pudo haber fortalecido el nivel y la unidad del PCK, esta situación debilitó al partido. Más que aprender de este error, se sistematizó el método.

Finalmente, el PCK necesitó desarrollar una crítica de la línea ideológica, militar y política del partido vietnamita, el que nunca tuvo un rumbo firme y que se acercaba cada día más a la órbita ideológica y política de la URSS. Tal crítica hubiera sido esencial para esclarecer el camino a la liberación y al socialismo en Camboya y unificar el partido, pero también fue una necesidad muy apremiante en Vietnam y Laos. Este fue un aspecto de la “experiencia extranjera” que el PCK pudo ignorar sólo a expensas de perder su propio rumbo y su capacidad de dirigir una revolución. El otro aspecto fue la polémica de Mao contra el revisionismo contemporáneo encabezado por los soviéticos y su naciente síntesis de la experiencia histórica del movimiento comunista internacional y de la línea y la experiencia de la Revolución Cultural. En lugar de partir de la ideología y los intereses del proletariado internacional, reaccionaron al chovinismo vietnamita sobre una base nacionalista, haciendo irresoluble esta contradicción. A pesar de la verdadera y reconocida dirección del PCK sobre las amplias masas camboyanas, y de su papel valioso y heroico en la lucha contra el imperialismo yanqui, en sí una importante contribución para la revolución proletaria internacional, cuando el PCK desarrolló una línea consolidada en el curso de la guerra, se encaminó cada vez más a un callejón sin salida.

III. Victoria desperdiciada

Liberación

La liberación de Pnom Penh llegó el 17 de abril de 1975. El asalto final se inició el primer día del año. Las tropas revolucionarias cortaron la Carretera Uno de Pnom Penh a Saigón. Colocaron las minas suministradas por China, sobre cables a través del Mekong y las hicieron estallar cuando se aproximaban los barcos, cortando así esa ruta también. Pesada artillería (suministrada por Vietnam, quien la arrebató a los yanquis) golpeó el aeropuerto de la capital, el último vínculo a los yanquis. Temiendo lo que su embajador llamó una “solución incontrolable”(26), los Estados Unidos enviaron a Lon Nol al exilio y trataron de hacer un trato separado con Sihanouk a condición de que él rompiera su alianza con el PCK. El rechazó tal oferta, tal vez porque llegaba demasiado tarde. El odiado ejército enemigo, que había violado y robado en la ciudad al igual que en el campo, se desmoronó, mientras las fuerzas armadas dirigidas por el PCK cercaban cada día más las ciudades. Con 60.000 efectivos, incluidos varios batallones femeninos junto con muchos campesinos más de las milicias locales, el ejército revolucionario fue varias veces más pequeño que el de Lon Nol, pero con la dirección del PCK, la justeza de su causa había llegado a ser una irresistible fuerza material.

El gobierno yanqui y su régimen títere pintaron la guerra como la salvación de Camboya contra la invasión vietnamita, sin embargo ahora, por primera vez en la historia, Camboya estuvo completamente en manos de los camboyanos. Hasta un vocero del Departamento de Estado yanqui en Pnom Penh tuvo que admitir: “La población en la zona republicana [de Lon Nol] dio la bienvenida a la rendición del 17 de abril de 1975”(27).

Khmer Rouge

Aún se puede decir que dos diferentes Camboyas (o sus dos partes diferentes que habían vivido un desarrollo divergente) se confrontaron ese día. Primero bajo Francia (y antes) y después bajo Sihanouk en los años del auge económico, Pnom Penh, como tantas concentraciones urbanas del tercer mundo, había sido siempre una ciudad apartada del resto del país. Su economía se integró al capital extranjero, con la exportación de arroz, caucho y unos cuantos artículos manufacturados, y su papel principal fue servir de bodega y punto de distribución de bienes extranjeros. Durante casi todo el siglo XX, la mayoría de su población había nacido en Camboya pero no eran khmers, especialmente los chinos y los vietnamitas. Después de que se independizó de Francia, Sihanouk, en una de sus acciones “modernizadoras”, emitió un edicto que prohibía el uso de la ropa tradicional campesina en las ciudades y andar descalzo. El millón de refugiados que emigraron a la capital durante los años del bombardeo de saturación yanqui cambiaron esto, doblando la población de la ciudad, pero al mismo tiempo se aisló aún más del campo. Mientras millones de campesinos tomaron parte en la revolución durante los años de la toma de Pnom Penh, los capitalinos habían vivido casi exclusivamente de la guerra reaccionaria y de la caridad que distribuía la esposa del embajador yanqui mientras éste colaboraba directamente en la destrucción del país.

La ciudad capturada por las fuerzas de liberación no fue un premio en sentido inmediato. Había pocas armas y municiones, no había aviones de combate, tanques o artillería pesada. No había materias primas, ni refacciones, y por falta de combustible, casi nada de electricidad. Gran parte de la ciudad estaba sin agua. No había medicinas u otro tipo de suministros hospitalarios. Y sobre todo, no había comida. Había arroz suficiente en la ciudad para menos de una semana.

El país en conjunto no estaba en mejores condiciones. El régimen de Lon Nol había informado de medio millón de muertes de su lado; se informó de otras 600.000 muertes en las zonas liberadas (de una población de 7 a 8 millones). Cientos de miles de sobrevivientes fueron severamente mutilados o lisiados. El último informe enviado por la USAID decía que Camboya, “en menos de 5 años, había pasado de ser un importante exportador de arroz a importador en gran escala, y cuando se suspendió su importación en abril de 1975, estuvo al borde de una hambruna”(28). Al menos la mitad de los arrozales habían sido arrasados por las bombas, o ni se sembraban. Durante las incursiones aéreas y combates yanquis murió el grueso de los bueyes usados para el arado, ganado y otros animales de granja. Casi la mitad de la población del país había huido de sus casas. Las carreteras y vías férreas fueron destruidas, los ríos fueron atascados con chatarra de barcos hundidos.

Estas fueron las circunstancias en las cuales las fuerzas de liberación evacuaron a Pnom Penh y otras ciudades importantes. Además, no tenían manera de saber si los yanquis reanudarían sus bombardeos. La guerra continuaba en Vietnam. Sólo pocas semanas más tarde, el 12 de mayo, el gobierno yanqui montó el incidente de Mayaguez, en que la captura en aguas camboyanas de un carguero comercial norteamericano con suministros militares fue el pretexto para un nuevo ataque yanqui, que destruyó la mayor parte de las bases navales camboyanas y la única refinería de petróleo del país en Kampong Song.

La prensa yanqui y de otros países imperialistas gemía que esa evacuación fue una muerte segura, aunque hasta los informes más desfavorables no dieron evidencia de eso. Un reportero del New York Times dijo: “De hecho, fue un viaje que iba lejos de la muerte segura por hambre [la cual] era ya una realidad en los centros urbanos”(29). Los combatientes de liberación fueron de puerta en puerta y pidieron que tan rápido como se pudiera los habitantes recogieran sus pertenencias. No hubo violencia. Las familias salieron de la ciudad a pie y les fueron proporcionados alimentos y bebidas en el camino. Algunas medicinas fueron repartidas. Es verdad, como la prensa occidental clamó, que los heridos y enfermos fueron evacuados de los hospitales, pues estaban, en ese momento, al menos en igual situación que en cualquier otro sitio. Los altos oficiales y funcionarios capturados pertenecientes al régimen de Lon Nol fueron ejecutados, sin embargo los únicos informes de ejecuciones en masa de ex soldados salieron de Battambang y otras partes de la zona noroeste, y el centro del partido ordenó rápidamente que se suspendieran. Como la prensa norteamericana dirigió la jauría de aullidos sobre las “atrocidades de los Khmer Rojos” tras la derrota yanqui, es muy apropiado citar un informe entonces clasificado de la embajada yanqui en Tailandia, a cargo de “monitorear” los sucesos en Kampuchea, que decía que después del primer mes, “los informes del deliberado asesinato de ex funcionarios gubernamentales y soldados más o menos se acabaron”(30).

La evacuación de las ciudades no constituía una medida de guerra, ni siquiera un necesario ajuste de esta situación insostenible. Los combatientes que organizaron el éxodo dijeron a los habitantes que ésta era una medida temporal, pero no lo fue, ni tampoco se planeó así. En mayo de 1975 en una conferencia del partido, se había decidido poner fin a las ciudades de una vez por todas. La evacuación fue completa y permanente. Posteriormente, unos cuantos trabajadores calificados y campesinos fueron a la capital para reemplazar a los trabajadores fabriles, algunas oficinas gubernamentales y embajadas extranjeras fueron reabiertas, pero por casi cuatro años la parte activa de la capital se redujo a unas cuantas cuadras. El resto fue limpiado y abandonado a la maleza.

La evacuación de las ciudades fue solamente el primer paso de un programa más amplio adoptado en los meses anteriores a la liberación. Mercados, propiedad privada, dinero y religión fueron abolidos. Se consideró la evacuación de las ciudades como un paso decisivo en esto. “Si hubiésemos conservado a Pnom Penh”, escribió el PCK en su órgano interno, “[la propiedad privada] hubiera tenido mucha fuerza. Es verdad que éramos más fuertes y teníamos más influencia que el sector privado cuando estábamos en el campo. Pero en Pnom Penh nos habríamos convertido en su satélite”(31).

¿Revolución única?

El PCK entendió muy bien que estas medidas eran contrarias a las políticas y experiencias de la revolución socialista. “La expulsión de la población de Pnom Penh es una medida que no se encontrará en ninguna otra revolución”, apuntó un documento interno del PCK. Ieng Sary, ministro del Exterior, explicó más tarde a un corresponsal extranjero: “La revolución khmer no tiene precedente. Lo que tratamos de hacer nunca se había hecho antes en la historia”(32).

De hecho, la dirección del PCK consideró su revolución totalmente única. En julio Pol Pot dijo en una reunión de 3.000 representantes del ejército: “Hemos logrado una victoria total, definitiva y limpia, lo que significa que la hemos ganado sin ayuda extranjera ni conexión ni participación extranjera. Nos atrevimos a hacer la guerra en una posición completamente diferente a las otras revoluciones del mundo. En el mundo entero, desde el advenimiento de las guerras revolucionarias y desde el nacimiento del imperialismo norteamericano, ningún país, ningún pueblo y ningún ejército ha sido capaz de expulsar tan completamente a los imperialistas y anotar una victoria total sobre ellos. Nadie pudo”(33).

Pol Pot hizo dos afirmaciones que hay que descuartizar. Primero, la idea de que nadie más había derrotado antes a los yanquis fue simplemente falsa. ¿Y qué de China, Corea y Vietnam? Parece que el quid es comparar Camboya con Vietnam, el que recibió ayuda de la URSS y China y por tanto tuvo una victoria no limpia. Es verdad que la dirección vietnamita dio la espalda al marxismo revolucionario en todos los frentes (incluida la doctrina militar) y en la lucha para liberar a Vietnam de las garras del imperialismo yanqui comprometieron a su país y vendieron su alma a la igualmente imperialista URSS. (Después de la caída del bloque soviético, esta política los llevó a los brazos del occidente otra vez.) Pero Camboya no ganó su liberación independientemente del contexto mundial(34).

La primera afirmación, con su descarado nacionalismo, estaba indisolublemente ligado a la segunda, que era cierta: El PCK no adaptó las lecciones del marxismo (basadas en la experiencia histórica y mundial) a las condiciones únicas y específicas de Camboya, sino que partió de “una posición completamente diferente de aquella de la revolución mundial”. Los camboyanos que regresaron de Europa recibieron clases sobre “la superioridad de la revolución khmer, en particular por la abolición del dinero y la evacuación de las ciudades”(35). Esta fue claramente una crítica a la revolución china: “Los chinos pagan un sueldo a los trabajadores del Estado, etc. Los sueldos llevan a la propiedad privada, porque cuando uno tiene dinero, tiene que ahorrar para comprar esto o aquello”(36).

La diferencia (la unicidad de Camboya) fue que la lucha no se dirigió contra las viejas clases dominantes, que se consideraron irremediablemente derrotadas, sino contra toda la propiedad privada en general y aquellos que se contaminaron por ésta, incluyendo a todas las clases en las ciudades. “Ya hemos derribado a los capitalistas y clases feudalistas y continuamos atacándolos más. También estamos golpeando a la propiedad privada de la pequeña burguesía, los campesinos y los trabajadores. Evacuamos las ciudades, lo que es nuestra lucha de clases”(37).

El otro aspecto de esta “lucha de clases” es lo que se hizo con los habitantes evacuados de las ciudades. La población del país se dividió en dos categorías: “gente vieja” (aquellos que vivieron en las bases revolucionarias antes de abril de 1975) y “gente nueva” (habitantes de las ciudades y campesinos de las zonas bajo el control de Lon Nol, cerca de 30% de la población de acuerdo a un documento del PCK(38) y cerca de 40% de acuerdo a otros cálculos(39)).

División lucrativa

Estas dos categorías no correspondían a clases sociales. Había clases muy diversas en la primera categoría, desde campesinos pobres y sin tierra hasta campesinos ricos (antes de la liberación, la mayoría de la población no campesina había huido del campo). La segunda incluía una gama aún más amplia de clases, desde capitalistas y feudales hasta tenderos, intelectuales, trabajadores industriales y conductores de bicitaxis(40). Ninguna de estas clasificaciones correspondía a ninguna categoría política, porque combinaban simpatizantes de la revolución y aquellos que se le oponían. Por ejemplo, casi toda la minoría china de Camboya (cerca de 430.000), entonces en las ciudades, fue clasificada de “gente nueva”, mezclando a usureros pequeños y grandes, tenderos y estudiantes. Muchos estudiantes sino-khmers fueron influenciados por la Revolución Cultural de China y se radicalizaron. (Sihanouk había prohibido la Asociación de Amistad Camboya-China, aunque al mismo tiempo recibía ayuda de China.) Se prohibió hablar chino.

Los estudiantes, de hecho, dieron un importante apoyo y muchos miembros para el PCK. La educación secundaria había sido muy limitada hasta 1954. (Khieu Ponnary, esposa de Pol Pot, fue la primera camboyana graduada de una escuela secundaria secular y después dirigió una escuela secundaria para dar trabajo e ingresos a los líderes del PCK.) En un intento fallido de modernizar su país sin revolución, Sihanouk gastó la cuarta parte del presupuesto para educación y produjo un millón de jóvenes educados. Muchos de ellos, sin futuro ni trabajo, se abrieron a las ideas revolucionarias, aunque antes de la liberación, durante años el partido no había hecho trabajo de masas en las ciudades. Todos ellos fueron enviados a ser “gente nueva”.

Al principio, muchos de aquellos que habían llegado de las aldeas se regresaron, y los demás se concentraron en un número de zonas, especialmente en las zonas este y suroeste. Todos se establecieron en cooperativas y, como los demás, fueron a trabajar en el campo. Pero las dos categorías no fueron tratadas equitativamente. Las cooperativas fueron unidades políticas y económicas: el gobierno local básico, la única organización de masas y la forma en la que se organizó casi toda la actividad cotidiana. La “gente vieja” fueron “miembros de plenos derechos”. La “gente nueva” no lo era, y no podía ser candidatos para los comités que dirigían las cooperativas ni para ningún otro puesto. Cuando en el año siguiente, en una manifestación de unidad nacional y construcción de instituciones, el país adoptó una constitución y una asamblea nacional, no se les permitió votar. Los documentos del partido describen una nueva división de la “gente nueva”: entre los “miembros a prueba” y “miembros de depósito”. No está claro cuán ampliamente se aplicó esta política ni qué consecuencias tuvo. Pero los documentos del partido no hacen mucha diferenciación. Se esperaba que la “gente nueva” fuese neutral en el mejor de los casos, y o todos eran enemigos o no eran potencialmente avanzados(41). Frecuentemente decían: “Mantenerte no es ganar, deshacerse de ti no es perder”.

Hay mucha más evidencia de que la “gente de base” (como se llamaba con frecuencia la “gente vieja”) consideró a la “gente nueva” una carga, incapaz de trabajar bien en el campo. En algunas zonas fueron bien recibidos y bien tratados. En otras zonas, se les dio menos comida, el peor refugio y un trato severo. Inicialmente fueron concentrados en las zonas donde el partido era más fuerte. En septiembre de 1975, un segundo éxodo masivo tuvo lugar. La “gente nueva” fue a pie y en tren del suroeste y el este a las zonas menos pobladas del norte y noroeste. Cerca de 800.000 fueron al noroeste, casi doblando la población en pocos meses. Ahí las condiciones fueron especialmente severas.

Nueva religión de Estado

Al mismo tiempo, el PCK realizó otros traslados masivos de la población. Previamente, el régimen de Lon Nol, acertadamente descrito como “fascismo budista”, lanzó pogromos contra los vietnamitas que vivían en Camboya, como parte de su guerra santa contra los vietnamitas “thimiles” (palabra sánscrita para los “infieles”, un término cuyo fin era simultáneamente prodigar injurias contra los vietnamitas por ser comunistas ateos e incorporar el desprecio de los camboyanos a ellos por “haberse rendido al cristianismo”). 300.000 campesinos, trabajadores de plantación y otros vietnamitas fueron expulsados en medio de una histeria racista organizada por el régimen títere del imperialismo yanqui, partiendo de las enemistades acumuladas durante las ocupaciones vietnamitas en siglos anteriores. En los cinco meses después de la liberación de Camboya, la mayoría de los 150.000 vietnamitas que permanecieron, tuvieron a ir a Vietnam. El gobierno de Kampuchea Democrática los tildó de “residentes vietnamitas a quienes Vietnam tenía secretamente infiltrados en Kampuchea y quienes vivían ocultos, mezclados con la población”(42). Pocos de los 10.000 que permanecieron (la mayoría con cónyuges y familia khmer) sobrevivieron los siguientes años.

Otra minoría no khmer en la mira del régimen de Kampuchea Democrática [KD] fueron los chams, unos cientos de miles de musulmanes con sus propias costumbres, que vivían en Camboya, especialmente a la orilla de los ríos. Además de pescar, muchos trabajaban como carniceros (un trabajo que los budistas preferían dejarles) o pequeños mercaderes. Eran considerados fieros combatientes y durante la guerra ambos bandos los reclutaron. Se dice que al principio habían apoyado a los Khmer Rojos por la discriminación que sufrían a manos de los gobiernos budistas, pero que se habían vuelto en contra de los revolucionarios después de 1973 cuando su lenguaje, vestidos típicos, religión y sus tradiciones religiosas (como la barba) fueron prohibidos en las nuevas cooperativas; y entonces el régimen de Lon Nol cambió de plan y los cortejó(43). Aunque tal vez como un grupo particularmente tradicional y religioso, tendieran a oponerse a la revolución, es cierto que cuando el gobierno nuevo los persiguió, se resistieron violentamente, a veces matando a cuadros del PCK, khmer y cham por igual. El nuevo gobierno desmanteló sus aldeas y repartió los habitantes entre la “gente nueva” de las cooperativas. No intentó liquidarlos mientras aceptaban comer carne de cerdo (una prueba que les hacían repetidas veces) y abandonaban sus costumbres. Sin embargo los obligaron a aceptar la khmerización.

Las minorías khmer (“altos khmer” o tribus de las colinas) recibieron un trato privilegiado como camboyanos “reales” pues su piel oscura se contrastó de manera favorable con la de los chinos, vietnamitas y otros “blancos”.

Todo esto constituyó un método sistemático: la religión fue abolida por decreto, pero el PCK no vaciló en usar los más retrógradas prejuicios religiosos y étnicos, sintetizados en la (no muy) nueva religión del Estado: superioridad khmer.

Todo eso compaginó bien con otro aspecto del régimen de Kampuchea Democrática que, conscientemente o no, también representaba una resistencia a romper de lleno con las ideas tradicionales. El gobierno de Kampuchea Democrática no repitió la consigna del “socialismo budista” de Sihanouk, pero éste fue, al menos en nombre, el jefe del nuevo Estado (hasta que lo enviaron calladamente al retiro en septiembre de 1977), y ese concepto de comunismo (el cual Sihanouk condenó frecuentemente como traición al budismo) nunca se mencionó en público. En esta situación, mucha gente tuvo la impresión de que la “Organización” era simplemente un componente más nacionalista y radical del frente unido del cual el monarca budista era el jefe abierto.

Plan para el socialismo

Poco tiempo después de la liberación, el nuevo gobierno prohibió los billetes de Lon Nol. Se imprimieron nuevos billetes con la imagen de los templos de Angkor Wat, pero de último momento el gobierno decidió no ponerlos en circulación. El dinero, dijo, había pasado a la historia en Camboya.

Esta fue una medida radical, pero no una decisión muy revolucionaria.

Por un lado, no fue simplemente un paso muy apresurado basado en un odio a lo que Marx llamó “el cruel `pago al contado’” que “no deja subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés”(44). Como en el salto a las cooperativas en 1973, se justificó como medida contra los enemigos nacionales que pudieran usarlo: “Si usamos dinero, caerá en manos de individuales. Si el dinero cae en manos de gente mala o enemigos, lo usarán para destruir a nuestros cuadros sobornándolos con esto o aquello. Ellos tienen dinero para manipular los sentimientos del pueblo. Entonces en un año, diez años, veinte años, nuestra limpia sociedad camboyana se volverá un Vietnam”(45).

Por otro lado, el dinero fue abolido pero, como veremos, el dinero persistió como categoría, y para determinar los planes del Estado y la vida de la población, mandaba.

En 1976, el PCK adoptó un plan de cuatro años para el desarrollo del país que en una casi cómica competencia nacionalista contra China, se llamó el “Super Gran Salto Adelante”. El objetivo principal fue doblar la producción de arroz en los años 1977 a 1980, de modo que Camboya pudiera exportar $1.4 mil millones de productos agrícolas, en plan de vender el 90% en forma de arroz a sus compradores tradicionales (Hong Kong, Singapur y algunos países africanos) y a Tailandia, un mercado vital para otros productos. Con las ganancias comprarían la maquinaria y materias primas necesarias para modernizar (mecanizar) la agricultura en 10 a 15 años y la industria en 15 a 20 años.

La clave para doblar la producción de arroz consistiría en “resolver el problema del agua” construyendo un extenso sistema de presas y canales de riego a través del país, para pasar del promedio de pre-liberación de una tonelada métrica por hectárea al año, a un promedio de tres toneladas en zonas de una cosecha al año, y seis toneladas o más en un creciente número de zonas donde la irrigación posibilitaría dos cosechas al año. Así, en un año, las cooperativas pasaron a un “nivel superior”: granjas mucho más grandes con hasta mil trabajadores, y equipos de trabajo móviles capaces de realizar proyectos a gran escala. Toda la propiedad privada fue abolida excepto ropa, utensilios para la higiene y comer, cuadernos y otros artículos personales. Los comedores colectivos se extendieron por todo el país de manera obligatoria, se prohibió llevar a cabo actividades suplementarias como pescar, recolectar frutas y nueces, criar pollos, etc., todo lo que causaba diferencias significativas en el nivel de vida.

Algunos críticos a Kampuchea Democrática ridiculizaron sus ambiciosas metas económicas como inobtenibles o innecesarias, pero ése no es nuestro propósito. Lo que fue erróneo en el plan del PCK para “la construcción rápida del socialismo” no fue su rapidez, sino que no conduciría hacia el socialismo.
Primero, es imposible construir el socialismo en un país que no ha saldado cuentas con el feudalismo y el capitalismo burocrático (capitalismo compenetrado con el feudalismo y con el imperialismo). El PCK no intentó construir una “sociedad de campesinos, autárquica [autocontenida]”, como algunos críticos han dicho; en lugar de liberar a los campesinos, planearon la modernización exclusivamente a expensas de los campesinos. (Ver este punto en la parte IV.)

Segundo, el plan confundió al socialismo con la maquinaria moderna. Es por ello que sus consignas son tan similares a lo que se llama las “Cuatro Modernizaciones” lanzado al mismo tiempo por la Derecha en el partido chino, que argumentó que el incremento en la producción era el aspecto más importante de la construcción del socialismo. Por otro lado, la consigna maoísta, “Empeñarse en la revolución, promover la producción”, llamó a revolucionar las relaciones de producción (que significa, básicamente, las relaciones entre las personas) como clave para desarrollar las fuerzas productivas (que abarcan tanto personas como herramientas). Se retomará este punto también en la parte IV, pero por ahora, al menos, debemos decir que en la construcción de una sociedad donde las relaciones básicas entre las personas están basadas en la coerción, el PCK simplemente estaba perpetuando las relaciones de la vieja sociedad con una forma nueva.

De hecho, la manera en que el PCK dirigió la economía fue, en esencia, capitalista. Tanto el socialismo como el capitalismo necesitan plusproducto (por encima de lo que se necesita para vivir) para construir las fuerzas productivas, pero en su plan el PCK tomó el arroz como capital en un sentido estrictamente capitalista, como mercancía para intercambiar por otras mercancías en el mercado internacional. Pese al nacionalismo del PCK, los cálculos en su plan para construir el socialismo tuvieron que expresarse, y se expresaron, en dólares yanquis(46). Si bien un país socialista tendrá que comprar algunos artículos en el extranjero, una economía que se basa en la compraventa en el mercado mundial nunca alcanzará el desarrollo interno articulado y omnímodo necesario para ser independiente del imperialismo, construir el socialismo y apoyar a la revolución mundial. Aparte del problema de cómo resistir la presión imperialista externa (la cual Camboya aparentemente esperó resolver vendiendo a colonias y a otros países bajo la bota de las grandes potencias, más que directamente a los países imperialistas), como país nunca será capaz de romper internamente con las exigencias del mercado. Este plan hubiera atado a Camboya aún más profundamente al mercado mundial capitalista. Aparentemente el PCK no seguía conscientemente al modelo de Cuba y su fatal decisión de hipotecar el país a la exportación de azúcar, pero no había nada “único” acerca de la versión camboyana de este revisionismo(47).

La aplicación de este plan varió en las siete zonas del PCK, lo cual parece reflejar líneas diferentes dentro del partido más que las condiciones locales. El centro del PCK, en un documento publicado en Tung Padevat, subrayó la importancia estratégica de escoger dónde concentrar las ofensivas, en la construcción económica tanto como en la guerra, y declaró: “El número uno en el campo de batalla para nosotros es la zona noroeste”(48). El partido tomó la decisión de que las zonas noroeste y noreste proporcionaran una gran cantidad de arroz excedente.

La extensa zona noroeste tenía algunos de los más productivos arrozales y antes de la liberación fue la fuente principal de las exportaciones de arroz. De los 1.8 millones de habitantes de la zona (25% de la población del país), la mayoría había vivido en las ciudades de Pnom Penh y Battambang, lo que con mucho hizo de esta zona la mayor concentración de “gente nueva”. Es más, les pusieron cuotas más altas que en ningún otro lugar. El 40% de los campos del país que se eligieron para dos cosechas al año fueron los del noroeste, y el Estado guardó la mitad del valor del arroz en esa zona, y en otras zonas sólo el 20%.

Fue verdaderamente una decisión perversa desde el punto de vista del socialismo y una posición con un agudo contraste respecto a la China de Mao. China popularizó la consigna, “En agricultura, aprender de Tachai”, en una zona difícil de sembrar donde la conciencia avanzada de los ex campesinos pobres impulsó un rápido desarrollo económico creando nuevas relaciones de producción. El PCK eligió hacer sus avances económicos en las zonas agrícolas más ricas concentrando el mayor número de excluidos de la revolución, en una región donde el partido era relativamente débil e incapaz de dirigir (el régimen de Lon Nol controló esta región casi hasta el final, y su ejército reaccionario sostuvo su última batalla ahí). Y muchos citadinos no estaban acostumbrados a este tipo de labores y no conocían mucho sobre la agricultura. Al mismo tiempo, a la zona sudoeste pobre, que fue una fortaleza del PCK mucho tiempo, se le dio un papel mucho más pequeño durante esta ofensiva económica y se le quitó la mayoría de su “gente nueva”, al igual que la zona este, donde el PCK también tuvo fuerza y raíces profundas.

En lugar de apoyarse en la actividad consciente de los trabajadores y de dar especial énfasis a los esfuerzos de los más avanzados, el PCK estuvo operando según una lógica muy distinta. Un plan de modernización revisionista fue el principal factor en esta decisión aparentemente irracional. El capital estuvo trabajando de modos misteriosos, pero definitivamente estuvo al mando.

Desastre de cosecha

La cosecha de fin de 1975, en verdad una batalla contra la devastación provocada por el imperialismo yanqui, tuvo un notable éxito. Pero para el año siguiente, los resultados fueron desastrosos. Sobre todo en el noroeste, grandes números de personas murieron de desnutrición y enfermedad, desde adultos que laboraban en los campos hasta jóvenes de los equipos de trabajo móviles que construían los proyectos de riego. Comités de 30, “gente vieja” y cuadros del partido o del ejército administraban las “cooperativas” ampliadas. Luego, el partido informó que la “gente nueva” recibió un trato cruel. Ieng Thirith, ministra de Asuntos Sociales de KD, hizo una gira de inspección de la zona a mediados de 1977 en nombre del centro del PCK, del que era una miembra dirigente. “Las condiciones eran muy raras. En Battambang [provincia, no la ciudad], vi que [los cuadros] obligaron a todos a ir a los arrozales. Los campos estaban muy lejos de las aldeas. La gente no tenía hogar y muchos estaban muy enfermos…. Sé que según las directivas del primer ministro [Pol Pot], ninguna persona grande, mujer embarazada o lactante, o niño pequeño debía trabajar en el campo. Pero vi a todos en los arrozales, y al aire libre y el sol a plomo, muchos con diarrea y malaria”(49).

La dirección del PCK entendió que la situación estaba muy mal. El exceso de trabajo había llegado a ser un gran problema nacional. “Este año, la fuerza de trabajo ha estado bastante débil. Sólo en el este la fuerza de trabajo no es débil”, dice un informe de fines de 1976 atribuido a Pol Pot(50). La mayoría de la población no se alimentaba adecuadamente. En cuanto a reservas de comida, el informe continúa: “Varios lugares lo han resuelto bien, pero tres cuartos del país no lo han logrado”(51). “Algunos camaradas nuestros se comportaban como si toda persona nueva fuera enemigo. No confiaban en que ellos avanzaran políticamente, tomaran conciencia política ni resolvieran los problemas de sustento. Esta era una mala interpretación grande. Si eso fuera verdad, no seríamos capaces de reunir a la gente para tomar partido con la revolución en cuanto a política, conciencia y tareas según la línea establecida por el Partido”(52).

Este informe llama la atención por lo que es correcto y lo que no. El partido reconoció que las cosas estaban mal, expresó preocupación por la población y entendió correctamente que tenía que resolver los problemas de sustento y unir a las masas para poder seguir en el Poder. Pero, al mismo tiempo, el informe no reconoce la fuente de estos problemas.

Como el PCK dijo que el blanco principal era el “individualismo, sea de feudales, capitalistas u otras clases no particularmente pobres, como agricultores independientes, obreros independientes y obreros manuales independientes”(53), no podía distinguir entre las contradicciones en el seno del pueblo y las existentes con el enemigo. Fue imposible unir al pueblo con esa línea. Es más, como las cooperativas no se basaban en “el principio de la voluntariedad y beneficio mutuo”(54), como Mao escribió sobre el movimiento cooperativo de China, y como el PCK no podía dirigir a las cooperativas de modo que cumplieran con las necesidades básicas del pueblo, por lo menos con el paso del tiempo, ¿cómo se podría esperar que las masas se entusiasmaran por ellas?

Este y otros documentos hacen varias críticas a la incapacidad de los cuadros del partido de ganar el apoyo del pueblo y una tendencia a imponer políticas a la fuerza.

Parte de la solución, según el informe, es que los cuadros vayan “a vivir entre las masas” y “se entrenan para resolver este problema bien para que puedan unirse con el pueblo”(55). De nuevo, esto no ve que, pese al número de militantes y comités del partido que la llevaba a cabo, el obstáculo subyacente era la propia línea del partido. Pero la dirección del PCK estaba decidida a hallar la fuente del problema en la aplicación de la línea. El informe no presta atención a las deficiencias o errores de los militantes del partido sino a las actividades conspirativas destructivas: “[E]nemigos ocultos buscan privar al pueblo de comida, mientras siguen nuestras órdenes a cierto nivel. Estas personas se hallan en el ejército. Se parecen a personas que observan la ley. Toman nuestras instrucciones de las circulares y las usan para maltratar a las masas y privarlas, obligarlas a trabajar, estén o no enfermas o sanas”(56).

He aquí la verdadera sección operativa: “[H]ay una enfermedad dentro del Partido, nacida en el tiempo cuando emprendíamos una revolución popular y democrática [en los años 60 y 70]. No podemos localizarla precisamente…. Buscamos los microbios dentro del Partido sin éxito. Están ocultos. A medida que avance nuestra revolución socialista y que eche raíces aún más profundas en cada rincón del Partido, el ejército y las masas, podremos localizar los siniestros microbios. Todo eso nos anima a expulsar a los elementos traicioneros que le causan problemas al Partido y a la revolución. Si esperamos más tiempo, los microbios podrían hacer daños concretos…. Por ejemplo, los traidores que recién aplastamos se venían organizando en secreto durante la revolución popular y la revolución democrática. En esos días, esas personas podían arrimarse a nosotros. En una era socialista, hay que dejarlos de lado. 1976 fue un año de furiosas y constantes luchas de clases. Muchos microbios emergieron. Muchas redes salieron a la luz”(57).

Ieng Thirith habló con más franqueza en su entrevista con una corresponsal occidental: “Agentes se habían infiltrado en nuestras filas”… “y se habían metido en nuestros rangos más altos. No estábamos todavía completamente al mando en 1976. El Poder estaba en manos de los secretarios zonales…. Controlaban a millones de personas, y nosotros, el gobierno, controlamos nada más que fábricas [en Pnom Penh]. Nada más”(58). Su marido, Ieng Sary, ministro del Exterior y alto dirigente del partido, culpó a Nhim Ros, secretario de la zona noroeste y a So Phim, secretario de la zona este, por exacerbar las divisiones en el pueblo a fin de llevar a cabo sabotaje(59). Luego, a ambos hombres los acusaron de ser agentes vietnamitas. Nhim Ros fue ejecutado, So Phim murió al resistirse al arresto(60).

Guerra secreta en el partido

¿Quiénes eran estos enemigos ocultos? Es más que probable que existieran algunos. Hay muchos ejemplos de los derechistas dentro del partido chino quienes sabotearon la construcción socialista aplicando políticas que no correspondieron a las necesidades de la situación y a los sentimientos de las masas. De hecho, unas de las mayores lecciones que Mao sacó de la experiencia de la Revolución Cultural y de la construcción socialista en la URSS fue que en el desarrollo de la revolución socialista, las principales batallas entre la burguesía y el proletariado se dan dentro del mismo partido sobre las políticas y línea a aplicarse. Pero el PCK decía algo diferente. El problema no era de línea, una línea que se podría identificar, criticar, luchar en su contra y derrotar a medida que el partido lograba una unidad más alta. Ni la referencia a aquellos que se habían unido al partido durante la revolución democrática apunta a lo que Mao quería decir cuando advirtió acerca de que “los demócratas burguesas se convierten en seguidores del camino capitalista”, personas quienes se unieron al partido durante la Revolución de Nueva Democracia pero quienes se opusieron a la transformación más amplia de la sociedad por medio de la continuación de la revolución socialista. Al contrario, el PCK dijo que esos enemigos ocultos podían infiltrarse durante ese período a causa de las debilidades impuestas por la influencia vietnamita. La continuación de su Poder se debió a Vietnam porque, según la dirección del PCK, ahora se había abolido el dinero y las viejas clases terratenientes estaban repartidas en las cooperativas, y por tanto ya no había ninguna base social interna para el surgimiento de clases antagónicas y así de luchas de clases antagónicas dentro de la sociedad de Kampuchea o el partido(61).

Antes del citado informe de fines de 1976, la dirección del PCK había enviado a cuadros de la zona este a “barrer” el noroeste, destituir a los cuadros dirigentes sindicados de ser responsables de los problemas que se presentaban. Luego, Ieng Sary se quejó de que los cuadros de la zona este habían castigado y matado a las personas equivocadas(62). Después del informe, se envió a cuadros de la zona sudoeste para repetir esta práctica. Hallaron poco arroz disponible, aunque según informes, se habían cumplido las cuotas y entregado las cantidades requeridas al Estado. Al parecer, como castigo, mataron a varias “personas viejas” del noroeste. Al principio la “gente nueva” dio la bienvenida a los cuadros de la zona sudoeste, quienes tenían un nivel político superior y los trataban mejor. Integraron a algunas “personas nuevas” en la dirección de las cooperativas para reemplazar a las “personas viejas” destituidas, y en general parece que se redujo esta diferencia en esta zona. Pero en la siguiente cosecha, el problema volvió a repetirse. La cosecha fue aún peor. Según algunos informes, no sembraron la mitad de los arrozales porque la gente estaba tan débil debido a enfermedades y hambre(63). No obstante, el centro no redujo su cuota de arroz, sino llevó a cabo una nueva “barrida”.

En un antiguo edificio escolar de Tuol Sleng, no muy lejos de la capital, el PCK instaló una prisión para aquellos acusados de cometer graves crímenes políticos. Torturaron a todos aquellos que entraron y ejecutaron a casi todos. Es más difícil examinar las matanzas en el campo. Lo que distingue a Tuol Sleng es que el partido guardó archivos detallados de cada prisionero, su origen de clase y sus confesiones, porque las confesiones detalladas eran el principal propósito de su existencia. Los vietnamitas, después de invadir y ocupar a Camboya en 1979, convirtieron a Tuol Sleng en museo y lo usaron para desacreditar al PCK. Pero jamás se ha afirmado que se falsificaron los documentos. Ieng Sary confirmó la autenticidad de algunos documentos(64). Kang Kek Iey (mejor conocido como “Duch”), quien estaba a cargo a Tuol Sleng, recientemente corroboró su contenido básico y verificó su firma en algunos documentos(65).

Método reaccionario

Ningún régimen socialista jamás ha usado sistemáticamente la tortura. Se prohibió en China, y se debe notar que Mao subraya este principio con mucha fuerza justo antes de discutir “los contrarrevolucionarios infiltrados en el Partido”(66). Una de las muchas razones de esto es que aunque el enemigo puede usar la tortura para quebrar a unos revolucionarios para que cometan el reaccionario acto de delatar a sus camaradas, ninguna tortura jamás puede convertir un reaccionario en un revolucionario y por eso, el
problema de cómo evaluar la veracidad de lo que las personas dicen bajo tortura (siempre un gran problema), es aún más grande en el caso de los revolucionarios proletarios. Es más, degrada la revolución y crea un clima que impide la lucha correcta y necesaria contra líneas erróneas en el partido. La experiencia camboyana prueba este punto.

En China, cuando Mao analizó que había un cuartel general burgués dentro del partido, él y otro líderes del partido llevaron las cuestiones básicas en juego a las masas y lanzaron la Gran Revolución Cultural Proletaria para someter la línea y las políticas burguesas a la crítica de las masas, debatir con las masas las lecciones de la base material para el surgimiento de una nueva burguesía bajo de socialismo y formular nuevas políticas para continuar eliminando ese “suelo” paso a paso, y al mismo tiempo elevar la conciencia del partido y de las masas por medio del estudio de las obras marxistas básicas y de analizar y criticar profundamente la línea burguesa. Cuando, como el citado documento dice, la dirección del PCK analizó que una “lucha de vida o muerte” amenazaba a su partido, recurrió al secreto, tortura y ejecuciones.

Al principio, en 1976, de las más de 750 ejecuciones en Tuol Sleng, la mayoría se clasificaron como miembros de la sociedad vieja: soldados de Lon Nol, profesionales, estudiantes, obreros fabriles, etc. Confesaron sus nexos con la CIA. Koy Thuon, secretario de la zona norte, también admitió bajo tortura los nexos con la CIA y fue ejecutado en 1977. Pero la confesión del líder de la zona noroeste, Nhim Rhos, era una bomba: según él, los vietnamitas tenían instalado un partido paralelo dentro del PCK. En los siguientes dos años, con la tortura y el asesinato de 20.000 personas en Tuol Sleng, este tema rugió a tambor batiente, y cada confesión llevó a más arrestos, tortura y confesiones de líderes y miembros del partido, y sus cónyuges e hijos, en cada vez mayores rachas desbocadas de asesinatos.

Como se puede esperar, los archivos meticulosos dejados en este lugar de horror no dejan ninguna duda en absoluto de que la tortura se aplicó hasta que se sacaran las confesiones buscadas. Los reglamentos declararon que se debía aplicar la tortura “a mano” y lentamente, para facilitar este resultado; se consideró que el torturador había incumplido su deber si un prisionero murió antes de escribir lo que se consideraba una confesión aceptable (a menudo con muchos borradores y una versión “en limpio”).

Como no vieron este proceso como una lucha entre líneas políticas e ideológicas, y ciertamente no como una lucha que se tenía que llevar a las masas, redujeron los fracasos de Kampuchea Democrática a un asunto policíaco y así lo trataron. Hay que analizar las ejecuciones que llevó a cabo el régimen a la luz de este problema fundamental de línea y no explicarlas como “psicología camboyana” o como una rabia inexplicable que afectaba al partido y su base de masas (ni como resultado de una furia justa desatada por la matanza infligida por los yanquis).

Al grano

La cuestión de las diferencias y contienda entre las zonas de Kampuchea Democrática (que se habían desarrollado más o menos con autonomía hasta la liberación) es una de las más polémicas entre los investigadores sobre Camboya. Ningún documento y poca evidencia demuestra una clara contienda entre líneas. Pero está claro que había cuestiones importantes en juego. Sobre este tema, se suele usar el término “paranoico” para describir a Pol Pot y el centro del PCK, pero hasta los paranoicos, como escribió una vez un poeta, tienen enemigos. Hubo complots; ésta era una lucha de vida o muerte sobre las cuestiones básicas de la línea de la revolución kampucheana. El problema no es que el PCK imaginó todo esto sino que no podía aplicar un método marxista para resolverlo.

Se destacan varias cuestiones: el debate conflictivo y largo sobre cómo resumir la historia del PCK y el papel de Vietnam en ella.

Los vietnamitas no tenían que organizar un partido político separado porque su influencia y línea habían estado dentro del PCK desde el principio. Casi la única cuestión política en juego en este combate mortal dentro del partido acerca de la que hay documentos contendientes, es sobre la fecha de fundación del partido. Un documento de pre-liberación de la zona este fija la fecha en 1951, cuando se fundó el Partido Pracheachon bajo la influencia vietnamita(67). La “Decisión del Comité Central sobre varios asuntos” de 1976 lo aborda directamente: “La cuestión de la Historia del Partido: Fijar el nacimiento del Partido en 1960; no usar 1951, de modo que estemos cerca a los demás… hacer una ruptura completa”(68).

Un importante punto de debate con el Partido de los Trabajadores de Vietnam y en las filas y la dirección del PCK fue siempre cómo relacionarse con Sihanouk, en otras palabras, si subordinar o no la lucha revolucionaria en Camboya a la posibilidad de tener una alianza anti-yanqui con el príncipe. El PTV claramente tenía más confianza en Sihanouk que en los comunistas camboyanos, en cuanto a la manera en que tendía a ver las cosas, o sea, a partir de sus objetivos inmediatos de guerra. Pero no se requirió ninguna influencia extranjera para generar una renuencia en unos miembros camboyanos del partido (sobre todo aquellos quienes habían hallado un lugar en el sistema político de dos caras de Sihanouk), a hacer una ruptura completa con la vieja sociedad y a enfrentar las incertidumbres de la guerra en su contra. Esta es parte de la experiencia de cada partido que se prepare a lanzar una guerra popular.

En el sentido estratégico más básico, la línea asociada con el centro del PCK era correcta: si el PCK no hubiera construido su propio ejército revolucionario, y no podía haberlo hecho sin hacer la guerra y llevar a cabo una revolución agraria, Camboya no se hubiera liberado del imperialismo yanqui(69). Si no, es muy poco probable que de otro modo Sihanouk se hubiera sumado el frente único dirigido por el PCK. Como el partido correctamente escribió acerca de las fuerzas de Sihanouk: “Aunque no querían unirse con nosotros, cuando la tormenta se levantó, tenían que venir y resguardarse en nuestro refugio, porque ya habíamos preparado nuestro refugio”(70).

En esta conexión, la revolución camboyana no era tan diferente de la revolución china, donde la cuestión de qué actitud tomar hacia Chiang Kai-shek era uno de los problemas más espinosos y un problema central, porque abarcó todas las cuestiones básicas del análisis de clases de la sociedad china, la importancia primordial de la revolución agraria y la guerra popular, la naturaleza estratégica del frente único revolucionario y la cuestión de alianzas tácticas, la cuestión de fuerzas armadas independientes bajo de la dirección del partido y así sucesivamente. Estas repetidas luchas de vida o muerte dentro del Partido Comunista de China eran la fuerza motriz de su avance, en cuanto al desarrollo de su línea y el desarrollo de la conciencia y la unidad de sus miembros. Es verdad que algunos de los portadores de la línea errónea, quienes en ciertos momentos dominaron el partido, con el tiempo lo traicionaron y pasaron al campo enemigo en una u otra forma; pero si Mao simplemente hubiera tratado de resolver el problema por medio del terror, hubiera fracasado totalmente; de hecho, la línea desarrollada bajo su dirección no hubiera emergido.

Otra vez, la cuestión de “experiencia extranjera” es fundamental. Desde que se estableció el socialismo por primera vez en la Unión Soviética, y las lecciones que Mao extrajo de esa experiencia se pagaron a un precio muy alto, el proletariado ha estado luchando sobre el problema de la lucha de clases en el socialismo y la lucha entre dos líneas en el partido como su máxima expresión. El PCK había captado algunas cuestiones inmediatas; si no, no hubiera triunfado; pero al rechazar esas lecciones, el PCK estaba condenado a eliminar toda posibilidad de corregir sus errores cada día más monstruosos, y no a “sobrepasar a Lenin y dejar atrás a Mao”.

Espiral descendente

No es sorprendente que a medida que los problemas ponían en peligro cada día más al nuevo régimen, la dirección del PCK acudiera cada día más a la fuerza abierta. No necesariamente lo hicieron porque querían. No era el camino en que habían embarcado, o, si no, nunca hubieran reunido y organizado el apoyo de las masas para lograr la victoria. Nunca podrían haber aplicado más terror a las masas que los yanquis y sus títeres. Los líderes del partido que han sobrevivido e incluso el mismo Pol Pot han subrayado repetidamente que no eran intencionales las consecuencias de su régimen. Un corresponsal extranjero describió una breve conversación con Pol Pot poco antes de su muerte: “Le dije que muchas personas de la ciudad lo odian y piensan que es responsable de las matanzas. Dijo que sabía cuántas personas murieron. Cuando dijo eso, se descompuso y lloró. Había personas con quienes estaba muy cerca y confió en ellas completamente. Pero, al final, lo enredaron todo”(71). Pero, no pudieron hallar otro método.

El “Super Gran Salto Adelante” se descendía en espiral a profundidades contrarrevolucionarias. Los medios de comunicación del imperialismo occidental informaron acerca del “genocidio” en Camboya que había empezado con la liberación: esos informes eran mentiras y/o exageraciones gruesas motivadas por un orgullo reaccionario lastimado tras haber “perdido” a Indochina. Pero más tarde, particularmente después del primer año, en medio de esta situación política turbulenta, las matanzas en masa sí ocurrieron y se extendieron. Por ejemplo, hasta fines de 1976, el centro impidió la matanza de ex soldados rasos de las fuerzas armadas de Lon Nol. Después, se revocó esta política correcta: aunque los altos oficiales tenían deudas de sangre contra las masas bajo su dominio y contra los revolucionarios, en general los soldados eran reclutas poco entusiastas. Sacaron a los ex soldados de entre la “gente nueva” y los mataron, a menudo con sus familias (el propósito de esta ejecución de esposas e hijos supuestamente era para impedir que se vengaran de la revolución, pero de hecho parece teñido de una concepción feudalista de la familia). Otra vez, el contraste con las auténticas revoluciones es asombroso. Esta política hizo enemigos de los cientos de miles de personas quienes no se habían opuesto activamente al régimen o que incluso lo habían apoyado, y creó un clima en que en la “gente nueva” y otras personas crecieron los temores y oposición al régimen.

De hecho, la atmósfera política general degeneró más y más. Es posible que el centro diera directivas con respecto a las ejecuciones en las cooperativas y es posible que no, pero de todos modos, las ejecuciones nocturnas de grupos de personas en apartados campos que han llegado a ser un símbolo del régimen de Pol Pot en la prensa occidental, fueron el resultado inevitable de la línea del centro. Las herramientas y animales en el campo eran escasos y valiosos; el informe de 1976 menciona que su protección (con el cumplimiento de cuotas de trabajo en general) como una importante forma de lucha de clases. Y en China, la economía en el uso de los recursos del pueblo y su preservación fue una cuestión de conciencia de clase. Pero el tratamiento de este problema por el PCK cuadró con su línea general. No es sorprendente que los citadinos que trabajaban muchas horas al día pudieran dañar un azada o dejar que un buey se rompiera una pierna, por ignorancia o por mala suerte, o hasta por resentimiento retrógrado, pero todo eso no los volvió enemigos irredimibles de la revolución. No obstante, así trataron muchos incidentes semejantes, en especial cuando una persona tenía “mal” origen de clase u otros “problemas”. La dirección de las cooperativas se volvió cada día más preocupada y desesperada (y quizás cínica) y se desbocó ferozmente.

Se dio cierto cambio de rumbo en los últimos 15 meses y pico de Kampuchea Democrática. Como el régimen estaba a punto de acabarse abruptamente, es difícil saber a dónde todo esto se encaminaba. Quizás querían hacerlo un país revisionista más “normal”.

En septiembre de 1977, al pueblo camboyano se le hizo saber finalmente el secreto de que “la Organización” era un partido comunista. Si bien la clandestinidad es un principio organizativo básico de todo partido que se prepare o haga una guerra contra el viejo orden, no obstante, desde el Manifiesto Comunista, como Marx y Engels declararon entonces, “los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos”. La revelación de 1977 no constituyó un cambio de relación con las masas y tal vez era principalmente para el consumo externo. Ocurrió en el contexto de una campaña para “normalizar” el status de Kampuchea Democrática y terminar su aislamiento diplomático, y en especial de un intento de forjar una alianza militar con China inmediatamente después del golpe de Estado de Deng.

En ese mismo contexto, a mediados de 1978 el gobierno anunció grandes cambios de política. La dirección del PCK, con planes para una industria moderna, ciertamente sabía que no podía hacerlo mucho tiempo sin ingenieros y técnicos. De repente, a los intelectuales (en especial, los expertos camboyanos entrenados en el extranjero clasificados como “gente nueva” cuando volvieron después de la liberación) les dieron comida buena y otros estímulos y los invitaron a regresar a Pnom Penh. Los reunieron con representantes de la dirección del PCK, quienes les explicaron que su maltrato había sido una equivocación, una provocación contra la revolución organizada por la CIA y Vietnam.

Esto parece haber sido parte de una campaña más amplia para recuperar el apoyo popular. Un artículo de marzo de 1978 en el órgano del PCK subraya la necesidad de “juntar fuerzas” y dice: “Y los miembros de plenos derechos y a prueba de las cooperativas e incluso los depósitos deben estudiar, observar y tener experiencias. Por otro lado, los miembros de plenos derechos deben estudiar aparte primero, a fin de unirse; y los miembros a prueba y de depósito deben estudiar juntos, tener experiencias, hacer correcciones vez tras vez. Todos avanzarán. Debemos educar y transformar a los miembros de plenos derechos en progresistas…”(72). En muchas zonas, por lo menos, eliminaron la diferencia entre “gente vieja” y “gente nueva” para mediados del año.

Guerra mala

Las negociaciones entre Camboya y Vietnam para delimitar sus fronteras habían continuado desde la liberación de los dos países. Vietnam rechazó la frontera terrestre fijada por los colonos franceses (a pesar del hecho de que cuando los franceses trazaron esta frontera un siglo antes, habían pensado resolver disputas viejas a favor de Vietnam). Esta era una violación del acuerdo alcanzado con Sihanouk en 1967 y creó un ambiente de presión permanente contra Camboya. Por su parte, Camboya rechazó los límites de mar, río y lagos fijados por Francia, conocidos como la línea Brevié (hubo menos en juego aquí, aunque tal vez eran grandes las esperanzas de que este territorio albergara yacimientos de petróleo en un país con al parecer pocos recursos de hidrocarburos). Hasta 1977, hubo una situación tensa pero en general estable entre los dos países, pues parece que ambos evitaban actos diplomáticos decisivos o acciones militares.

Exactamente cómo la situación se desenmarañó no está del todo claro, ni es, en lo fundamental, crucial para nuestro análisis. Pero la cronología es importante. Las hostilidades empezaron porque en ambos países surgían crisis internas. Florecieron en plena guerra un año más tarde, cuando Vietnam pasó totalmente al campo soviético y los yanquis empezaron a fraguar una alianza con China, donde los revisionistas habían tomado el Poder.

El PCK pensó que Vietnam organizaba un golpe de Estado desde adentro. Este es el quid de las confesiones de los ex líderes del partido, Koy Thuon y Hu Nim. Parece que hubo explosiones de bombas en la capital y Siem Reap en 1976. El traslado de 20.000 tropas de KD a la capital, equivalente a su población civil entera, fue una señal de grave preocupación. La manifestación más clara de lo que tal vez era una infiltración vietnamita o pro-vietnamita ocurrió a fines de 1978, la víspera de la invasión vietnamita. El gobierno de Kampuchea Democrática invitó a tres periodistas occidentales a fin de ganar apoyo internacional. En su última noche en el país, hubo un ataque misterioso contra la casa de huéspedes donde se albergaban, en el sudoeste, no muy lejos de la capital. Malcolm Caldwell, uno de los escritores occidentales más prominentes con simpatías con el nuevo régimen, quien acababa de regresar encantado de una entrevista privada con Pol Pot, fue singularizado y muerto a tiros.

Muchos analistas militares burgueses dicen que a inicios de 1977, los camboyanos lanzaron ataques fronterizos en pequeña escala contra zonas históricamente en disputa; los combates se generalizaron para mediados del año. Una ofensiva camboyana con el objeto de darle una bofetada a los vietnamitas fue derrotada y Vietnam contraatacó con gran fuerza. El frente de la zona este del PCK se derrumbó sin combate mayor. Para el fin de 1977, Kampuchea rompió relaciones con Vietnam.

Había una calma por un tiempo en 1978. El centro envió dos brigadas para arrestar a la dirección de la zona este. Muchas tropas de la zona este huyeron para unirse con la avanzada de los vietnamitas. El ejército de Vietnam reclutó estas tropas y khmers en Vietnam y con ellos formó unidades especiales para combatir en territorio camboyano. Camboya respondió deportando al noroeste a grandes números de civiles de la zona este.

Las acciones de la guerra de los vietnamitas pusieron en claro sus objetivos: con el tiempo, invadir y aplastar al ejército de KD, y apostar 150.000 tropas en Camboya en una ocupación de una década que acabó sólo cuando el derrumbamiento de la URSS hizo que los líderes de Vietnam optaran por la inversión occidental. A esta luz, no tiene fundamento el argumento de que Vietnam meramente quería protegerse contra el PCK.

No obstante, Kampuchea Democrática se enfrentó a esta amenaza de una manera reaccionaria. Pnom Penh llamó por radio a “purificar nuestras fuerzas armadas, nuestro Partido y las masas populares… en defensa del territorio camboyano y de la raza camboyana…. Uno de nosotros debe matar a 30 vietnamitas… dos millones de tropas serían más que suficientes para combatir a los vietnamitas, porque Vietnam tiene sólo 50 millones de habitantes…. Requerimos sólo dos millones de tropas para aplastar a 50 millones de vietnamitas, y todavía nos quedarían seis millones de habitantes. Debemos formular nuestra doctrina de combate de esta manera, para lograr la victoria”(73).

Este era un sorprendente llamamiento de un autoproclamado partido comunista. Tal vez para el gobierno de KD, tal llamamiento era la única manera de unir y contar con el apoyo de los camboyanos en ese momento. Pero al convocar a una guerra de razas, aseguraron su propia derrota. Por un lado, el gobierno vietnamita amenazaba la soberanía de Camboya, y por otro, pisoteaba por igual las aspiraciones revolucionarias del pueblo de Vietnam. Todos los países de Indochina necesitaban una auténtica revolución de Nueva Democracia y socialista. ¿Por qué no era posible que un partido revolucionario en Camboya hiciera todo a su alcance para unirse con los obreros y campesinos en Vietnam, e inclusive apoyar la política revolucionaria ahí? ¿Por qué no hizo el partido camboyano todo su alcance para evitar o por lo menos aplazar una guerra que contradecía los intereses de las masas de ambos países?

Parece que el PCK veía bien la perspectiva de una confrontación, y que estaba convencido de que tal confrontación final acabaría por fin con sus propios problemas internos, fomentando una ola de unidad nacional y poniendo fin a la interferencia vietnamita. Además, parece que el PCK estaba seguro de una victoria, lo que fue una perspectiva muy subjetiva.

Pol Pot le dijo a los otros dos periodistas occidentales invitados que Vietnam solo no podía derrotar a Camboya porque “no hay nada en Vietnam”. El plan de Vietnam, dijo, era que la Unión Soviética enviara tropas del Pacto de Varsovia de Europa a invadir y ocupar a Camboya. Los Estados Unidos y sus aliados del sudeste asiático no lo aceptarían; y es más, eso dejaría al imperio soviético debilitado en el frente europeo y la OTAN daría pasos en su contra(74).

La Unión Soviética, amenazada por la perspectiva de un entendimiento entre los yanquis y China, continuó respaldando a Vietnam. El asesor de Seguridad Nacional del presidente yanqui (Carter), Zbigniew Brzezinski, más tarde se jactó: “Alenté a los chinos a apoyar a Pol Pot. Alenté a los tailandeses a apoyar a KD”(75). En febrero de 1979, China invadió a Vietnam con 250.000 tropas a fin de “darles una lección”, pero los vietnamitas les dieron una lección mejor. Pero el PCK esperó que las alianzas reaccionarias le trajera a Camboya la salvación y que saliera victorioso, pero eso fue otro cálculo erróneo descabellado.

El 25 de diciembre de 1978, los vietnamitas desataron la misma estrategia de “loto floreciente” que usaron para tomar Saigón. Las tropas al mando vietnamita incluyeron a 100.000 vietnamitas y 30.000 camboyanos. El grueso de las 80.000 tropas de Kampuchea se movilizó en la frontera este, en espera de una guerra de posiciones. Las tropas de Vietnam los flanquearon, incursionando por el norte y el sur de sus posiciones hacia el centro de Camboya donde se desplegaron, y una parte de sus fuerzas regresó al oriente para aplastar al ejército camboyano desde atrás y las demás marcharon a toda velocidad hacia el oeste y hacia todas partes, en toda dirección. Para el 7 de enero, dos semanas más tarde, tomaron a Pnom Penh.

Fue necesario sacar a la dirección del PCK en helicóptero de forma tan ignominiosa como Lon Nol antes.

IV. PUNTOS TEORICOS

Sobre propiedad privada e igualdad

Seamos provocadores recordando lo que Marx y Engels escribieron en el Manifiesto Comunista: “En este sentido los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada”(76).

¿No es eso lo que el PCK quiso hacer? Y ¿por qué no debe de haber tratado de hacer eso de golpe, de la noche a la mañana?

Hay dos aspectos de los errores en su comprensión, indisolublemente interrelacionados. Uno es una concepción errónea de la propiedad privada y su naturaleza y papel contradictorios en un país como Camboya: la cuestión de la revolución de Nueva Democracia. El otro es una concepción errónea acerca de qué quiere decir negar el capitalismo por medio del socialismo. En ambos aspectos, la línea y la política del PCK fueron, a pesar de su terminología marxista ocasional, profundamente anti-marxistas.

En el Manifiesto, los fundadores del marxismo explican que no quieren decir que el socialismo abolirá la propiedad “del pequeño burgués, del pequeño labrador”. “No tenemos que abolirla: el progreso de la industria la ha abolido y está aboliéndola a diario”. Ese tipo de propiedad privada existió mucho antes del capitalismo y, la experiencia de la revolución socialista ha demostrado, existirá mucho tiempo después del derrocamiento del capitalismo como sistema. El blanco principal del socialismo es el capital, “la propiedad que explota al trabajo asalariado y que no puede acrecentarse sino a condición de producir nuevo trabajo asalariado, para explotarlo a su vez”. Así el capital es una forma muy particular de propiedad privada: es el producto colectivo de los obreros lo que expropia y les arrebata la burguesía. una clase con intereses antagónicos. “El capital no es, pues, una fuerza personal; es una fuerza social”. Este es un punto sumamente importante. “No queremos de ninguna manera abolir esta apropiación personal de los productos del trabajo, indispensable a la mera reproducción de la vida humana…. Lo que queremos suprimir es el carácter miserable de esa apropiación, que hace que el obrero no viva sino para acrecentar el capital y tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante exige que viva”.

Para explicar, profundizar y aplicar este análisis a Camboya, primero veamos lo de la propiedad privada. Contrario a lo que Marx y Engels previeron a mediados del siglo XIX, cada revolución socialista hasta ahora ha ocurrido en países donde la propiedad en pequeña escala, no la propiedad capitalista, ha sido la forma más prevaleciente (aunque Rusia, donde la mayoría de la población eran campesinos, fue un país imperialista). A China la gobernaban “las tres montañas”: el imperialismo, el feudalismo y lo que Mao llamó el capitalismo burocrático atado al imperialismo, a los terratenientes y al Estado.

Camboya era diferente de China en muchos aspectos y por otro lado, no era tan diferente en algunos aspectos fundamentales. Las tres montañas oprimían y explotaban a la gran mayoría de la población. En particular la capacidad de la campesinos de hacer que la tierra generara su sustento, la minó y la trabó constantemente el tributo que les quitaban estas tres fuerzas, a veces como renta y otras formas de explotación por terratenientes feudales, a veces a manos de recaudadores de impuestos y usureros, quienes también chupaban el excedente creado por el trabajo de los campesinos. Este excedente no se invirtió de nuevo principalmente en la producción (y aún menos en la producción agrícola); se destinó a apoyar una aristocracia feudal (en especial la corte) y la administración colonial y su sucesor, el gobierno capitalista feudal-burocrático de Sihanouk, así como otras formas de parasitismo (incluyendo los usureros y la jerarquía budista).

Revolución de Nueva Democracia

En países de este tipo, como la Declaración del MRI dice concisamente, “el blanco de la revolución es el imperialismo extranjero y la burguesía burocrático-compradora y los feudales, que son clases íntimamente ligadas al imperialismo y dependientes de él. En estos países, la revolución debe pasar por dos etapas: primero la revolución de nueva democracia que conduce directamente a la segunda etapa, la revolución socialista. El carácter, el blanco y las tareas de la primera etapa de la revolución le permiten y exigen al proletariado formar un amplio frente unido de todas las clases y capas que puedan ser ganadas para apoyar el programa de nueva democracia. Sin embargo, esto tiene que hacerse sobre la base de desarrollar y fortalecer las fuerzas independientes del proletariado, incluso de sus propias fuerzas armadas bajo las condiciones apropiadas, y estableciendo la hegemonía del proletariado entre otros sectores de las masas revolucionarias, especialmente los campesinos pobres. La piedra angular de esta alianza es la alianza obrero-campesina, y la realización de la revolución agraria (es decir, la lucha contra la explotación semi-feudal en el campo y/o el cumplimiento de la consigna “la tierra para el que la trabaja”) ocupa una parte central del programa de nueva democracia”(77).

Incluso esta primera etapa de la revolución, de nueva democracia, no se llevó a cabo completamente en Camboya. Inicialmente, eligieron los blancos correctamente y movilizaron a los campesinos en una guerra de liberación nacional y revolución agraria, pero hasta en los dos años y pico antes de la liberación había una tendencia a confundir las metas. Para 1976, al contrastar el “Super Gran Salto Adelante” de Camboya, un año después de la liberación, con el sencillo Gran Salto Adelante de China siete años después de la liberación, el PCK escribió: “Ciertamente nuestro Partido no vaciló. No pasamos por un período de reforma agraria o cambio social. Brincamos de una revolución democrática popular al socialismo”(78). O sea, la diferencia no era sólo de ritmo sino de camino.

Las “cooperativas” de Camboya no eran una continuación de un reparto revolucionario de la tierra. Al contrario. Simplemente representaron la confiscación de la tierra, que tuvieron muchos campesinos, por parte de un Estado cuyos planes económicos los encadenarían en los hechos más fuertemente al mercado mundial. La afirmación de que Camboya había llegado a ser “una sociedad básicamente colectiva”(79) no se puede aceptar si aceptamos la diferencia que pone el Manifiesto entre capitalismo y socialismo: “En la sociedad burguesa, el trabajo viviente no es más que un medio de incrementar el trabajo acumulado. En la sociedad comunista [aquí Marx y Engels se refieren a la primera etapa de la sociedad comunista, o sea, el socialismo], el trabajo acumulado no es más que un medio de ampliar, enriquecer y hacer más fácil la vida de los trabajadores”. A la luz de todo lo que hemos conocido sobre Kampuchea Democrática, qué categoría mejor describe la vida de las masas populares ahí es obvia. Dieron un salto al capitalismo, no al socialismo.

Cooperación agrícola

Las cooperativas agrícolas de China eran una de los cimientos básicos del socialismo. Pero la formación de cooperativas agrícolas de alto nivel (las comunas populares) fue la culminación de un proceso que empezó con la revolución de Nueva Democracia. Justo después de la toma del Poder nacional (e incluso antes, en algunas zonas liberadas), se dirigió a los campesinos en la toma de las tierras. Sin esa propiedad en sus manos (de mujeres así como hombres), no podía haber ninguna garantía de que estaban verdaderamente libres de la esclavitud feudal. De otro modo, no hubiera vivido ningún cambio, y de hecho hubiera habido una tendencia a que las relaciones feudales reaparecieran en formas nuevas. Como Mao señaló, la revolución de Nueva Democracia abrió la puerta al capitalismo. Pero al mismo tiempo, abrió la puerta aún más al socialismo. Los campesinos podían ver las ventajas de reunir su tierra y trabajo y también que la polarización entre ricos y pobres que inevitablemente acompaña el desarrollo capitalista en la agricultura quiere decir que el socialismo es la única salida para la gran mayoría. En poco tiempo, se organizaron para formar equipos de ayuda mutua y cooperativas pequeñas de menor escala, en que cultivaron colectivamente la tierra pero recibieron una porción de la cosecha según la tierra, animales y herramientas que habían aportado. (Se aplicó esta política extensamente en las zonas liberadas de Camboya hasta 1973 y en unos lugares después de eso, y tuvo mucha acogida entre los campesinos.) A mediados de los años 50, el partido chino empezó a “llamar a los campesinos a unirse aún más para que, partiendo de esas pequeñas cooperativas semisocialistas y según el mismo principio de voluntariedad y beneficio mutuo, se organicen en grandes cooperativas de producción agrícola de carácter plenamente socialista. [En otras palabras, en que se paga según el trabajo en la producción y no según la cantidad de tierra o capital que se aporta.] Estos pasos hacen posible que, a partir de su propia experiencia, los campesinos eleven gradualmente su nivel de conciencia socialista, modifiquen poco a poco su forma de vida y, por lo tanto, sientan menos repentinos los cambios operados en ella. Esos pasos permiten evitar fundamentalmente el descenso de la producción que sobreviene por un período determinado (por ejemplo, uno o dos años), y además, deben asegurar su aumento anual, el cual puede perfectamente ser alcanzado”(80).

En Camboya, casi todo mundo tuvo que vivir en una granja “cooperativa”, pero en China las cooperativas que se construyeron apoyándose en los campesinos pobres y medios de la capa inferior eran tan claramente superiores que por un corto tiempo al principio fue necesario impedir que los campesinos acomodados las inundaran y se apoderaran de ellas antes de que los otros campesinos pudieran desarrollar su fuerza política propia.

¿Qué es una economía socialista?

El PCK estuvo igual de equivocado sobre el socialismo que sobre la Nueva Democracia. Dijo, erróneamente, que toda la propiedad pública es automáticamente socialista. Marx no identificó la propiedad pública socialista con la propiedad estatal sino con la propiedad social. En otras palabras, la propiedad estatal también puede ser (y ciertamente lo fue en la Camboya de pre-liberación) una forma de propiedad privada en el sentido marxista, una forma en que la plusvalía producida por los obreros la expropia un puñado de personas en aras de sus intereses propios mientras “que el obrero no viva sino para acrecentar el capital y tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante exige que viva”.

Para que una sociedad sea en verdad socialista, es necesario que las masas trabajadoras se vuelvan cada día más, y en oleadas, los amos de la producción (el proceso de producción, las relaciones entre las personas en la producción y la distribución del excedente), del Estado y de toda la sociedad, llevando paso a paso más progresivamente hacia la abolición de lo que los revolucionarios chinos llamaron “las 4 todas”: las diferencias de clase en general, la supresión de todas las relaciones de producción en que éstas descansan, la supresión de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción y la subversión de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales. Hay que estudiar más profundamente este punto (ver Maoist Economics: The Shanghai Textbook), pero incluso este repaso relativamente corto pone muy en claro que, a pesar de sus declaraciones de estar “20 ó 30 años más allá de China”, el PCK ya seguía un camino diferente.

El estudio de Mao sobre la experiencia de la construcción socialista en el mundo, en especial en la URSS, como en China, lo llevó a comprender que el socialismo es un relativamente largo período histórico de transición. El Shanghai Textbook explica: “Durante un tiempo determinado en la sociedad socialista, aún existen relaciones no socialistas de producción…. Por otro lado, las relaciones socialistas de producción en sí también pasan por un proceso de desarrollo de un estado menos maduro a uno más maduro. En la sociedad socialista, `el comunismo no puede todavía tener plena madurez económica, ni estar completamente libre de las tradiciones o de las huellas del capitalismo’. La construcción del sistema de propiedad pública socialista constituyó una negación básica del sistema de propiedad privada. Por otra parte, eso no quiere decir que se haya resuelto completamente el problema de la propiedad; no se ha abolido totalmente el derecho burgués en la esfera de la propiedad. Es más, debido a la existencia del sistema de mercancías, el intercambio por medio de dinero, la distribución según el trabajo y la existencia de las diferencias básicas entre los obreros y los campesinos, la ciudad y el campo, y el trabajo mental y el intelectual, aún existe el derecho burgués en una medida importante en las relaciones mutuas de personas, y conserva una posición dominante en la distribución. No se puede abolir completamente tal derecho burgués en el período histórico del socialismo y en ciertos sentidos, todavía se permite que exista jurídicamente y reciba protección del Estado. Bajo la dictadura del proletariado, solamente es posible restringirlo, pues ésta crea activamente las condiciones para correr el derecho burgués del escenario de la historia”(81).

El derecho burgués se refiere a las relaciones económicas y sociales que defienden la igualdad formal pero en los hechos contienen elementos de desigualdad(82). El PCK pensó que había resuelto de la noche a la mañana el problema de las desigualdades sociales y por eso de las clases, eliminando el dinero y salarios, pero el derecho burgués inevitablemente continuó existiendo. Por ejemplo, al hablar sólo de desigualdades “naturales” en su sistema de distribución, las personas sanas y jóvenes recibieron mayores raciones que los discapacitados o ancianos. Como el nivel productivo estuvo tan bajo, no hubo suficiente excedente para dar de comer a todos igualmente. Otro ejemplo son ciertos privilegios indispensables para los cuadros dirigentes, como acceso a transporte, radios, etc., y comida y medicinas adicionales para mantenerlos vivos. El igualitarismo absoluto fue imposible. Como Mao dijo, al criticar esta idea cuando surgió en los primeros días del Ejército Rojo de China: “Es preciso señalar no sólo que antes de la abolición del capitalismo, el igualitarismo absoluto es una simple ilusión de campesinos y pequeños propietarios, sino que además, la igualdad absoluta no podrá existir incluso bajo el socialismo, ya que los bienes materiales serán distribuidos entonces conforme al principio: `De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según su trabajo’, y de acuerdo con las exigencias del trabajo”(83).

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En el comunismo, Marx dijo, la sociedad se guiará por el principio “de cada uno, según su capacidad; a cada uno, según sus necesidades”. Pero antes, se puede eliminar el derecho burgués sólo gradualmente y paso a paso. En suma, el salto de “según su trabajo” a “según sus necesidades” se hará posible elevando la conciencia comunista de las masas (que es el factor motriz) y desarrollando la producción (de modo que se puedan satisfacer concretamente las necesidades del pueblo). La llamada abolición del derecho burgués en el régimen de KD fue una ilusión, y también ocultó injusticias reales, una negación de derechos, por ejemplo, la “gente vieja” recibió más privilegios que la “gente nueva” (de hecho, otra vez esta práctica olía a feudalismo, pues las relaciones familiares podían jugar un papel determinante para clasificar a un individuo como “nuevo” o “viejo”). Si el régimen hubiera durado más tiempo y en especial si hubiera logrado industrializarse, estas desigualdades (que ya eran potencialmente fatales) sólo se hubieran vuelto más pronunciadas.

El PCK confundió socialismo y comunismo eliminando salarios, dinero, etc., pero no cumplió ni con el criterio del comunismo (de hecho, no cumplió en absoluto con las necesidades de las masas) ni el del socialismo (al no tomar en cuenta en absoluto el trabajo productivo de las masas a la hora de determinar qué recibe cada quien, y al simplemente darles raciones de hambre y a veces menos, lo que en verdad trabó la producción apagando su entusiasmo por el trabajo y a menudo dejándolas demasiado débiles para trabajar). Como Mao dijo en un contexto diferente, querer que una vaca dé leche pero no permitir que coma pasto.

Pol Pot vio el problema así: “¿Dónde podemos hallar capital para construir nuestra industria? Nuestro capital proviene esencialmente del trabajo de nuestro pueblo. Nuestro pueblo, mediante su trabajo, desarrolla la producción agrícola…. También tenemos otra fuente importante de capital: el hecho de que no tenemos salarios. La ausencia de salarios constituye en sí una gran fuente de capital”(84). Aunque es verdad que el excedente creado en la producción es la fuente de capital bajo el socialismo al igual que el capitalismo, eso pasa por alto completa y deliberadamente la diferencia entre este excedente bajo el capitalismo y bajo el socialismo, en el que “el trabajo acumulado no es más que un medio de ampliar, enriquecer y hacer más fácil la vida de los trabajadores”. Adoptaron el principio capitalista básico de exprimir al pueblo trabajador lo más posible…. en muchos casos, hasta la muerte(85). Según este punto de vista, semejante al que atrae el capital occidental a poner fábricas de costura en Camboya hoy, la mayor ventaja comparativa del país no es el arroz sino el hecho de que sus relaciones sociales atrasadas ofrecen mano de obra muy barata.

Históricamente, el mayor error cometido respecto al derecho burgués ha sido oponerse a tomar medidas paso a paso para eliminarlo. Hasta que se eliminen “las 4 todas”, “es posible que exista la burguesía y que surja una nueva burguesía”(86). En una de sus contribuciones más profundas, hecha en medio de la lucha para impedir que Deng y otros de su calaña tomaran el control del partido y del Estado, Mao advirtió: “Nuestro país practica ahora un sistema de mercancías, un sistema salarial que también es desigual, como el de ocho categorías, y cosas por el estilo. Esto, bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser restringido. En virtud de lo anterior, será muy fácil para gentes como Lin Piao montar el sistema capitalista si escalan el Poder. [Aquí, Mao sintetiza las lecciones de una previa lucha entre dos líneas al servicio de una nueva, contra Deng Xiaoping.] Por eso, debemos estudiar más obras marxista-leninistas”(87).

Pero el PCK cometía este mismo error en otra forma “única”. Se había abolido el dinero, pero todavía prevaleció la producción de mercancías: las cooperativas le dieron al Estado una cierta cantidad de arroz y otros productos (con precios en dólares) y a cambio recibieron otras mercancías; el arroz se consideró la mercancía más importante porque se podía intercambiar en el mercado internacional y no porque podía alimentar a la población. Se consideró que no era una actividad lucrativa desviar el trabajo de esta formación de capital a la lucha contra la malaria y otras enfermedades que azotaban a la población(88). De hecho, la mano de obra siguió siendo una mercancía, pues el propósito de la producción no era satisfacer las necesidades del pueblo pero aumentar el capital. En estas condiciones, la abolición del dinero sólo constituyó una capa muy delgada de barniz para ocultar la dominación del capitalismo, y la ausencia de salarios, un intento de ocultar la explotación más agobiante.

De verdad, la línea del PCK no fue enteramente “única”. En China, los cabecillas revisionistas Liu Shao-chi y Chen Po-ta exigieron la abolición prematura de la producción de mercancías, según el Shanghai Textbook. Mao replicó: “Algunos, intentando `entrar al comunismo’ prematuramente, han tratado de abolir demasiado temprano la producción e intercambio de productos de comercio y anular en una etapa también demasiado anticipada el papel positivo de los productos de comercio, del valor, dinero y precios. Tal línea de pensamiento es dañina para el desarrollo de la construcción socialista y, en consecuencia, es incorrecta”. El Shanghai Textbook agrega: “La producción socialista de mercancías no sólo debe conservarse sino también se debe desarrollar para consolidar el vínculo económico entre la industria y la agricultura del país y entre las zonas urbanas y las rurales a fin de fomentar el desarrollo de la construcción socialista”(89).

Chang Chun-chiao, uno de los más íntimos camaradas de armas de Mao (y un líder de la “Banda de los Cuatro”, cuyo arresto anunció un golpe de Estado reaccionario en China después de la muerte de Mao), lo puso así: “No permitiremos jamás que se desate de nuevo el viento de `comunización’ que levantaron Liu Shao-chi y Chen Po-ta. Siempre hemos sostenido que las mercancías que produce nuestro país, en lugar de sobrar, distan de ser suficientemente abundantes. Mientras la comuna no tenga tantos productos como para `comunizarlos’ con la brigada de producción y el equipo de producción y mientras las empresas de propiedad de todo el pueblo no puedan aportar productos sumamente abundantes para distribuirlos a nuestros 800 millones de habitantes según sus necesidades, no podemos sino continuar con la producción de mercancías, el intercambio por medio del dinero y la distribución a cada uno según su trabajo. Respecto a los daños que estos sistemas traen consigo, hemos adoptado y continuaremos adoptando medidas apropiadas para restringirlos. La dictadura del proletariado es una dictadura ejercida por las masas”(90).

En otras palabras, el propósito no es hacer una cosa sagrada del dinero y de la producción de mercancías, pero desarrollar las condiciones políticas y materiales para su abolición, y no solamente “abolirlas” en palabras y proteger las relaciones que representan.

Nada que perder

Hay otra lección política de importancia universal que sacar de la experiencia camboyana. Cada país del mundo es una enorme bola de contradicciones en que la contradicción entre la producción social (representada por el proletariado) y la apropiación privada (representada por la burguesía) impulsa y/o compenetra con un miríada de otras contradicciones. La clase que verdaderamente no tiene nada que perder es no menos una minoría en los países imperialistas que en los países predominantemente campesinos. Pero, al asumir los intereses y la posición de la revolución proletaria mundial, el partido tiene que apoyarse en los más pobres en la sociedad para unir el número más grande de personas posible en cualquier momento dado a fin de combatir y finalmente derrotar la fuente de los males que azotan a la gran mayoría de la población, en ese país y en el mundo entero. Eso quiere decir que los comunistas deben unirse con los sentimientos de clase de los más explotados y trabajar por transformarlos en la posición liberadora del marxismo-leninismo-maoísmo. Los comunistas de todos los países están luchando sobre este principio.

Las palabras de La Internacional, “Ni en dioses, reyes o tiranos/Busquemos nuestra salvación/Nosotros mismos realicemos/El esfuerzo redentor”, confirman que nadie más, sea con las mejores o con las peores intenciones, puede emancipar al pueblo trabajador del mundo. Su conclusión, “El género humano es La Internacional”, significa que el proletariado puede liberarse a sí mismo solamente eliminando todas las clases y todo lo que surge de ellas o, en otras palabras, liberando a toda la humanidad.

El Partido

Esto nos lleva otra vez a la cuestión del partido. Un partido cuya existencia, línea, políticas e ideología son un secreto, sólo puede construir un “socialismo” cuyo secreto es que es capitalismo.

El PCK fue muy pequeño con relación a la tarea de dirigir a millones de camboyanos en la construcción de una sociedad nueva. Como sólo tuvo aproximadamente 14.000 miembros y suspendió las inscripciones desde la Liberación hasta fines de 1977, solamente un máximo de 50% de las cooperativas tenían un comité de partido(91). En un sentido, los vietnamitas habían “robado” el PCK creando las condiciones para su victoria demasiado pronto, antes de que el partido y el movimiento revolucionario estuvieran en una posición para ejercer el Poder, es decir, dirigir a toda la sociedad. En China, la rápida realización del socialismo después de la liberación se dio sobre la base de dos décadas de guerra popular, en que el partido se entrenó y se templó y enormes sectores de las masas se transformaron por medio de la experiencia de la revolución agraria, el Poder revolucionario y la lucha armada.

No obstante, hubiera sido una traición a los intereses del pueblo kampucheano y a la revolución en el mundo si el PCK no hubiera tomado el Poder en un momento en que la fuerza de las circunstancias casi lo obligaba a hacerlo. Sin especular sobre lo que pudiera haber pasado, es claro que el PCK necesitó una posición opuesta a la que tenía: necesitaba tomar en cuenta en particular la imprescindible concepción de la revolución como un proceso de largo plazo en que los comunistas tienen que luchar por transformar las condiciones y no rendirles pleitesía ni ignorarlas. Por ejemplo, veamos la queja de Ieng Thirith, “Controlamos nada más que las fábricas [en la capital]”, tan repetida después del debacle por otros líderes del PCK, incluido Pol Pot, ¡lo que es una admisión sorprendente para un partido que había evacuado las ciudades! En estas situaciones, el problema para los comunistas es cómo resolverlo. El Partido Comunista de la URSS, que surgió principalmente en las ciudades más grandes, enfrentó una situación similar en el campo. Para transformar esta situación hay que desarrollar políticas basadas en investigaciones de las necesidades y deseos concretos de varios sectores de los campesinos y del pueblo para poder llevarlos paso a paso hacia adelante, y a la vez llevar a cabo una amplia educación socialista y formar a los más avanzados para ser miembros del partido. En cambio, cuando el PCK trató de usar la fuerza para imponer sus políticas, pronto lo abrumó (al igual que con un aprendiz del hechicero) el funcionamiento de un mundo objetivo que no podía entender ni, al final, controlar.

¿Cómo podía dar una verdadera dirección comunista un partido mantenido en secreto a los ojos de las masas? Tal partido puede dirigir en un sentido burgués, de tomar decisiones y coordinar su cumplimiento, pero ¿cómo puede dirigir en el sentido comunista, sin llevar a cabo el proceso de la línea de masas, el intercambio entre aprender de las masas y enseñar a las masas, y sin siquiera explicar sus políticas, metas e ideología a las masas, ganarlas a todo eso y de esa manera transformar su línea en una fuerza material?

Un partido proletario es un partido de clase, no sólo en cuanto a sus ideas, pero en términos materiales. Esa es una diferencia importante entre él y las organizaciones revolucionarias conspirativas de tipo burgués (blanquismo). La ideología y la línea del partido deben corresponder a la perspectiva y los intereses de la revolución proletaria mundial, pero hablamos de algo más grande que un grupo de hombres y mujeres con ideas socialistas. Si no es una expresión consciente de un movimiento de un sector de las masas quienes se están entrenando en el comunismo, puede tener algunas ideas correctas y esforzarse por ir en una dirección revolucionaria, pero nunca puede formular las políticas correctas que lo habiliten para navegar en medio del remolino de la lucha revolucionaria, y menos llevar a cabo tales políticas. En el mejor de los casos, perderá su rumbo.

De fondo, podemos considerar al PCK más como un pequeño círculo que un partido, no a causa de su tamaño sino a causa de su posición. Como Mao escribió: “Los que tienen esta mentalidad de pequeño círculo se resisten a la idea de poner en juego todos los factores positivos, unir a todos los que son susceptibles de ser unidos y, en la medida de lo posible, transformar los factores negativos en positivos, a fin de que sirvan a la gran causa de la edificación de una sociedad socialista”(92).

Eso no significa que el PCK no tenía una base social. Parece que el PCK contaba con un apoyo entusiasta de los campesinos más pobres y en especial de los hombres y mujeres jóvenes y adolescentes entre ellos, muy oprimidos en la sociedad patriarcal camboyana. Pero en lugar de apoyarse en los avanzados para ganarse a las masas, buscaron conseguir el apoyo de esta base social a partir de sus intereses inmediatos y los privilegios especiales con que contaban, en contra de otros sectores sociales, quienes simplemente estaban sometidos a la dictadura, con poca diferencia entre las antiguas clases dominantes y aquellos que oprimían.

La misma línea surgió varias veces en el curso de la revolución china, una línea de “campesino pobre” que, en lugar de movilizar a las masas pobres para unir a otros sectores sociales, rindió pleitesía a sus sentimientos más estrechos de rencor y egoísmo, los sentimientos que Lenin describió como “ellos agarraron su tajada, ahora me toca a mí”, o sea, la ideología del capitalismo e instrumento de una nueva clase de explotadores.

El PCK escribió: “Concretamente, no nos apoyamos en las masas de obreros. Los obreros eran la vanguardia abierta [es decir, en nombre], pero en los hechos no llegaron a ser la vanguardia. En los hechos, había solamente campesinos. Por eso no copiamos a nadie”…(93). Eso es muy verdad: en la China de Mao y en los otros países que han iniciado auténticas guerras populares desde entonces, los comunistas le ha prestado gran atención al reclutamiento de proletarios y su formación en esta tarea, y es más, a apoyarse en los desposeídos para dirigir a amplios sectores del campesinado transformando su concepción del mundo y capacitándolos para ser campesinos socialistas con conciencia proletaria. El hecho de que al PCK no le interesó en absoluto la tarea de identificar a los sectores importantes de la clase obrera ni formar y reclutar a los proletarios revolucionarios(94) complementó el hecho de que tampoco le interesó en absoluto entrenar a un sector de los campesinos en el marxismo y especialmente no en la posición, el método y la línea desarrollados por el proletariado internacional.

Pero eso tampoco lo hizo un partido campesino, aunque parece que sus posiciones coincidieron a un nivel con ciertas tendencias espontáneas de algunos campesinos, en especial un odio de clase que pudo haber sido una puerta hacia una formación con una conciencia de clase cabal. En cambio, usaron estos sentimientos contra los grandes intereses revolucionarios de los campesinos.

Como el PCK no podía aplicar la línea de masas para dirigir a las masas, porque lo que trataba de dirigir a las masas a hacer contradecía en los hechos sus intereses, no es difícil ver por qué recurrió a la imposición de una dictadura sobre la población.

Mao era categórico sobre esto: “La dictadura no se aplica dentro del pueblo. Es imposible que el pueblo ejerza la dictadura sobre sí mismo, e inadmisible que una parte del pueblo oprima a otra. Los elementos del pueblo que infrinjan las leyes también deben ser castigados con arreglo a la ley, pero entre esto y la dictadura que reprime a los enemigos del pueblo media una diferencia de principio. Dentro del pueblo se practica el centralismo democrático. Según nuestra Constitución, los ciudadanos de la República Popular China tienen libertades de palabra, prensa, reunión, asociación, desfile, manifestación, culto, etc…. Abogamos por una libertad bajo dirección y una democracia guiada por el centralismo, pero con eso no queremos decir en absoluto que, en el seno del pueblo, deban emplearse medidas coercitivas para resolver los problemas ideológicos y los problemas relativos a la distinción entre lo correcto y lo erróneo”(95).

Tal vez el PCK quiso unir a las masas, por la única razón de que de otro modo, no pudiera seguir en el Poder. Pero no podía. Por una parte, dio la espalda a la Revolución Cultural y su teoría y práctica de “la dictadura omnímoda del proletariado”, por medio de la cual el partido proletario dirige a las masas a ejercer su poder político y a transformar toda la sociedad, y por otra, no tenía ninguna concepción en absoluto de la complejidad, el carácter sumamente contradictorio, de la sociedad socialista, y no podía distinguir entre las contradicciones en el seno del pueblo (cuyos intereses de largo plazo son básicamente los mismos) y las existentes con el enemigo (cuyos intereses son antagónicos a las masas). Uno puede hallar toda clase de referencias en sus documentos a “línea de masas”, “cuadros que van a las masas”, la necesidad de “escuchar a las masas” y en especial “unir a las masas”. Si no tomamos en cuenta todo eso y colocamos al PCK en el mismo campo que los reaccionarios quienes gobernaban antes y después de ellos, no veremos la esencia: El PCK tenía una línea cada vez más errónea, y esa línea era más que una mera idea mala. Se convirtió en una fuerza material irresistible porque correspondió a la reaccionaria forma en que el mundo ya está organizado.

En el mundo actual, los productores pequeños, o fuerzas pequeño burguesas, no pueden establecer su dominio sobre ninguna sociedad, y toda lógica capitalista, grande o pequeña, debe capitular finalmente a las demandas del capital imperialista. Quizás, a su manera única, el PCK buscaba establecer el tipo de gobierno que ha surgido en muchos países del tercer mundo en las últimas décadas, donde las fuerzas de la burguesía nacional han llegado a ser capitalistas burocráticos y donde por medio del Estado y otras formas de explotación colectivas, han exprimido a los campesinos para extraer un excedente y de fondo, acceder al mercado mundial.

Internacionalismo proletario

En un documento sobre su historia, el PCK dijo que si bien su estudio de las experiencias de partidos extranjeros había jugado un papel positivo en su desarrollo en los años 60, “el Partido también ha tenido numerosas experiencias negativas producto de aprender y copiar las experiencias extranjeras. Este estudio a menudo dio resultados negativos para el Partido con respecto a problemas grandes y pequeños. De una parte, nos hizo completamente ignorantes; de otra, impidió y a veces destruyó el movimiento revolucionario y los avances en la construcción del Partido. En este caso, más vale no aprender nada de la experiencia extranjera”(96). En su mayor parte, éste es un resumen equivocado de la relación con los vietnamitas, pero también es un rechazo a la China de Mao. La razón más importante de por qué no querían aprender nada de otras experiencias es que no les gustó lo que se enseñaba. Rechazaron la línea de Mao, no porque era china sino porque representó una posición e intereses totalmente diferentes a los suyos. Por ello, parece que este problema se agravó con el paso del tiempo. Aunque hay informes de que los cuadros estudiaron la obra de Mao y Stalin en los días iniciales, cuando el partido buscaba una comprensión correcta, luego, al desarrollar su propia línea consolidada, parece que no estudiaron tanto otras experiencias.

Tal vez una cosa que no les gustó en el marxismo es su burla al concepto del “comunismo nacional”. Ningún partido puede representar los intereses de las amplias masas populares de un país (que por supuesto no quiere decir que es posible ganarlas a todas al mismo tiempo, o que no hay avanzados, intermedios y atrasados de las masas), si éstos no representan aquellos de la gran mayoría de los pueblos del mundo. Como dijo el Manifiesto: “En las diferentes luchas nacionales de los proletarios, [los comunistas] destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad”. Sin importar que un partido dirija una revolución en un país oprimido o un país imperialista, es sólo un destacamento de un movimiento proletario revolucionario internacional cuya meta es el comunismo mundial.

En este caso, para los pueblos del mundo y el pueblo camboyano, la liberación del país era en verdad una victoria desperdiciada.

V. Destino de Camboya

Una vez derrotado el régimen de Pol Pot, el imperialismo yanqui apoyó sin problema al ejército que quedaba. A fines de los años 70 e inicios de los 80, la ayuda internacional orquestada por el gobierno yanqui contribuyó a mantener a miles de combatientes en la selva de la región fronteriza occidental de Camboya y los campos de refugiados en Tailandia(97). Durante una década, los yanquis y sus siempre serviles Naciones Unidas reconocieron al FUNK (el frente unido del PCK, del que Sihanouk todavía era jefe formal) como el gobierno legal de Camboya.

Al igual que la ocupación vietnamita de Camboya pudiera haber continuado aún más tiempo si no se hubiera derrumbado el bloque soviético, la ayuda norteamericana (y su patrocinio en la ONU) pudiera haber continuado mucho más tiempo si no hubiera cambiado tan radicalmente el contexto internacional.

Desde el derrumbe de la Unión Soviética, Estados Unidos no tuvo más necesidad de los Khmer Rojos y, es más, tiene razones específicas para actuar de otro modo. De una parte, a causa de su propia campaña para imponer brutalmente sus intereses por medio de los B-52 so diversos pretextos “humanitarios”, para los yanquis es muy necesario revisar la historia de Indochina, y en los hechos pintarse como principal oponente del genocidio en el mundo de hoy, y no su principal perpetrador. Y de otra, al exigir un juicio a los líderes del PCK que quedan, pueden meter en cintura con mayor eficacia al actual gobierno de Pnom Penh, encabezado por el ex comandante de la zona este, Hun Sen, para el cual tal juicio podría provocar problemas y vergüenza. (Una vez tachado de “cuerpo khmer con mente vietnamita”, ahora Hun cuenta con el apoyo de China.)

El hambre siguió asolando a Camboya bajo la ocupación vietnamita. El ejército de ocupación y su República Popular de Kampuchea alentaron a los campesinos a formar “equipos de solidaridad” a fin de darle mantenimiento al sistema de riego construido bajo el PCK y también aplicaron algunas de su metas económicas. El sucesor del PCK en el Poder, el Partido Revolucionario de Pueblo Kampucheano, se decía una continuación del PCK fundado, declararon, en 1951.

Para impulsar el apoyo occidental y quizás enterrar su propio pasado, en 1981 la dirección del PCK anunció la disolución de su partido a favor del frente unido contra Vietnam.

Con el paso del tiempo, incluso los abandonó Sihanouk, en cuyo nombre supuestamente luchaban. En 1989, el gobierno yanqui fraguó un gobierno de coalición con antiguas fuerzas pro-yanquis y nuevas fuerzas pro-Vietnam. Sihanouk de nuevo se hizo rey y jefe de Estado. Su hijo, el príncipe Ranariddh, quien al parecer no contaba con el apoyo de su padre, rivalizó durante años con Hun Sen por el control, antes de que Hun Sen lo echara en un golpe de Estado a fines de los años 90.

La suerte de los Khmer Rojos se había evaporado, al igual que su reaccionario apoyo extranjero. Mantuvieron unos miles de soldados y pareció tener cierto apoyo de masas. Pero acabaron siendo poco más que rebeldes errantes en el mejor de los casos, y bandoleros en el peor de los casos. Vivían contrabandeando, a través de Tailandia, opio, gemas y maderas preciosas ilegalmente taladas. Sin el apoyo del reaccionario gobierno tailandés, habrían desaparecido casi totalmente. Pero, a mediados de los años 90, hicieron un trato con Hun Sen. A cambio de su apoyo, él les permitió cierto resurgimiento e incluso cierto poder político, esta vez como sus socios tácitos en la reaccionaria “estabilización” de Camboya. Ieng Sary se rindió en 1996 y recibió un perdón real. Lo siguieron en los dos años posteriores, Khieu Samphan (segundo jefe de Estado de Kampuchea Democrática) y Nuon Chea (vicesecretario del partido), junto con muchos de los intelectuales entrenados en París que quedaban, los cuales habían formado el núcleo inicial de los cuadros y partidarios de Pol Pot.

El pueblo fronterizo de Pailin (al oeste de Battambang, en la antigua zona noroeste) y sus alrededores llegaron a ser su feudo, de la misma manera en que a gran parte de la Camboya provincial la gobiernan señores de la guerra. Antes de su nombramiento por el gobierno central, el gobernador de la región fue un alto comandante militar de los Khmer Rojos. El vicegobernador es hijo de Ieng Sary. Los soldados y la policía de la región son ex combatientes de los Khmer Rojos. Sus antiguas unidades y estructuras de mando siguen intactas pero ahora, en lugar de pijamas negras, estos 2.000 hombres llevan nuevos uniformes del gobierno. Ahora muchos de los hombres que andan en motos Honda son ex guerrilleros. La ex dirección del PCK gobierna vastas operaciones comerciales “legítimas” y de contrabando y su ciudad, Pailin, se jacta de tener un Casino Caesar International (con el fin de atraer a hombres de negocios tailandeses), decenas de burdeles, un banco e innumerables cantinas cuya clientela son los ex combatientes guerrilleros. En las colinas de la ciudad, viven Ieng Sary y Khieu Samphan, en villas con guardias98. Pol Pot murió en abril de 1998 poco después de que sus ex camaradas lo sentenciaron a cadena perpetua bajo arresto domiciliario. Invitaron a un reportero occidental a hacerle una breve entrevista poco antes de su muerte, en lo que básicamente fue un “oportunidad para tomarse la foto” con el objeto de probar que ya se habían desasociado de él. En la lucha interna que llevó a su arresto, Pol Pot mandó ejecutar al jefe militar del partido y 14 de sus familiares (luego, Pol Pot explicó que no fue intencional el asesinato de los bisnietos de Son Sen). El último líder histórico del PCK en la selva, Ta Mok, jefe de la zona sudoeste, quien derrocó a Pol Pot, trató de negociar su propia rendición en 1999 pero fue arrestado. Espera un juicio, si bien a manos de quién sigue en disputa entre el gobierno yanqui y Hun Sen. Es justo preguntar, qué ha hecho el Occidente con Camboya en la década desde que volvió a clavarle las garras.

La “industrialización” de Camboya supuestamente es el aspecto positivo de la situación. En enero de 1999, había 110 fábricas de costura legalmente constituidas con 72.000 obreros, y 39 fábricas más (110.000 trabajos nuevos) con autorización para iniciar operaciones pronto. Con las políticas de los yanquis y de la Comunidad Europea, Camboya puede exportar sus productos a esos mercados con aranceles reducidos. Pero el capital, por supuesto, es occidental: el Occidente recibe las ganancias y los camboyanos, el dolor. Hace poco, se redujeron el pago, de muchos obreros en la pujante industria de costura, de $40 a $30 al mes por una semana de 48 horas de trabajo. Incluso el pago de 80 centavos la hora de los obreros mejor pagados, se redujo a 50 centavos.

Camboya, al parecer, aún no tiene su propia moneda; los obreros reciben su pago en dólares. La crisis financiera asiática ha castigado severamente a Camboya, pues las monedas de Indonesia y Tailandia se han devaluado con relación al dólar, dejando a Camboya atrás en la competencia por la mano de obra más barata.

La otra “industria” importante del país y un patrón mucho mayor es la prostitución: explotadores nacionales y extranjeros cazan a cientos de miles de prostitutas/os, principalmente mujeres y hombres jóvenes desempleados del campo. Hay estimaciones de hasta 600.000, la mitad portadores del VIH. Camboya tiene la mayor tasa de crecimiento de SIDA en Asia.

Desde el extranjero, debido al escaso interés de los medios de comunicación controlados por los imperialistas, es más difícil conocer la situación del 85% de los camboyanos (de una actual población de 11.4 millones) quienes todavía viven en el campo. Un hecho ahora ampliamente conocido es que en un país donde una vez los campesinos sacaron muchas toneladas de pescado de una hectárea de agua, los peces ahora se están acercando a su extinción. Tonle Sap, el vasto lago central del país y mayor cuerpo de agua dulce del sudeste asiático, se está llenando de cieno debido a las desenfrenadas operaciones de tala al servicio del mercado de lujo del Occidente. Se informa que el país se desforestaría completamente en los próximos cinco años. Los casinos a la orilla del lago están eliminando los pueblos de pescadores y las pesquerías que quedan. Las instituciones de ayuda advierten de la amenaza de hambre en masa.

Camboya se ha convertido en un basurero del imperialismo a tales extremos, que los desechos tóxicos que no se permiten en ningún otro país los botan ahí. Hace poco, la seriedad de esta situación llamó la atención de la prensa occidental cuando estallaron motines por la muerte de unos obreros en un gigantesco basurero cerca del puerto sudoeste de Sihanoukville, donde una vez se descargaron armas chinas destinadas al Frente de Liberación Nacional vietnamita.

Se puede resumir la situación así: como consecuencia de la invasión yanqui y posteriores guerras, Camboya tiene la mayor proporción de personas lisiadas y con amputaciones que ningún otro país del mundo. Todavía no tiene ningún sistema médico verdadero. El sistema carretero y ferroviario destruido por bombarderos yanquis, jamás se reconstruyó nunca. Jamás se recuperaron los cultivos de arroz. La mitad de los niños del país se mueren de hambre o padecen desnutrición crónica, y la tasa de morbilidad de los niños de uno a cinco años de edad, es de las más altas del mundo.

También se puede resumir la situación así: políticamente bajo la batuta de la ONU, económicamente bajo la batuta del FMI, la inversión controlada directa e indirectamente por los Estados Unidos y Europa, gobierno de una coalición pro-imperialista de todos los partidos que hayan gobernado a Camboya en los últimos 50 años.

Por supuesto, nadie jamás describiría esta situación como genocidio ni exigiría juicios en su contra. Así es la vida bajo el imperialismo.

 

 
Notas:

(1) Por eso, el Congreso yanqui y la administración Clinton destinaron millones de dólares para la realización del estudio del “genocidio camboyano” en un momento en que recortaban partidas de investigación al por mayor. Uno de los más altos cálculos del número de muertes lo formuló Ben Kiernan, un importante investigador que una vez apoyó a Vietnam y que es ahora jefe del Programa sobre Genocidio en Camboya de la Universidad de Yale financiado por el gobierno yanqui. Kiernan restó algunos cálculos de la población camboyana del año de 1979 al año de 1975 y sugirió una cifra de 1.5 de millones de personas muertas por hambre, enfermedad y ejecuciones durante el gobierno de Kampuchea Democrática. Pero estas cifras son altamente problemáticas. Aquellos fueron años de guerra y por lo tanto las cifras no se obtuvieron contando cabezas; además, el gobierno camboyano pro-imperialista pre 1975 y el gobierno pro-vietnamita pos 1979 tuvieron sus razones para exagerar las cifras (en el primer caso) y minimizarlas (en el segundo caso). Además las cifras del gobierno de KD proporcionadas en diferentes períodos son todas contradictorias. Kiernan arbitrariamente decidió aceptar las cifras sin comprobar (e inéditas) de un investigador privado. Michael Vickery, quien usó las estadísticas de la CIA, fijó el número de muertes por diferentes causas en 800.000. Ver Ben Kiernan, The Pol Pot Regime [PPR] (Yale University Press, 1966), p. 457; en esta obra, las declaraciones de Vickery también están citadas y discutidas. En una entrevista de 1997, el dirigente del PCK, Ta Mok, dijo a la Far Eastern Economic Review (23 octubre 1997): “Es obvio que Pol Pot cometió crímenes contra la humanidad. No estoy de acuerdo con las cifras norteamericanas de millones de muertes. Pero cientos de miles, sí”.
No aceptamos el argumento reaccionario que absuelve una lista de crímenes declarando que la de otro bando fue más larga. Pero incluso en esos términos (las propias cifras de muertes) los yanquis llevan el premio de los más grandes criminales. Su guerra en Indochina se encuentra entre los más sangrientos crímenes que el mundo ha visto. Los imperialistas yanquis y sus aliados soltaron tres veces más bombas sobre Vietnam que durante toda la II Guerra Mundial. Mataron a por lo menos dos millones de vietnamitas y generaron diez millones de refugiados en aquel país. En Camboya, los imperialistas yanquis instalaron un gobierno títere en 1970 y después enviaron sus tropas. Los bombardeos de saturación con B-52 continuaron casi sin interrupción más de tres años. Medio millón de toneladas de explosivos y napalm devastaron al campo, provocando una hambruna sin precedentes. En esa guerra murieron un millón de camboyanos. No obstante, el Programa sobre Genocidio en Camboya no lo considera parte de su cometido.

(2) La afirmación original de que el PCK era maoísta vino de los soviéticos (Vladimir Simonov, Kampuchea: Crimes of Maoists and Their Route [Novosti, 1979]). Su motivo, por supuesto, fue descalificar, por asociación, al maoísmo y a la China de Mao. La URSS rechazó romper relaciones con el régimen de Lon Nol instalado por el imperialismo yanqui.

(3) Kiernan, quien tiende a darle un tinte maoísta al PCK, admitió: “Ni Pol Pot, ni Ieng Sary, Son Sen, Khieu Samphan, ni ningún otro líder del centro del PCK, se ha sabido que expresara simpatía por la Revolución Cultural mientras ésta ocurría” (PPR, p. 127). Otro prominente investigador escribió: “Aún no hay evidencia que vincule al partido camboyano con los radicales de China en el período 1965-1971” (Timothy
Carney, “Victoria inesperada”, en Karl D. Jackson, red., Cambodia 1975-1978: Rendezvous with Death [Princeton University Press, 1989], p. 24.)

(4) Entrevistas citadas en Kiernan, PPR, p. 148.

(5) “Resumen de la historia del Partido con notas aclaratorias”, documento de la zona este del PCK, en Jackson, p. 264.

(6) Los hechos son éstos:
A finales de 1967, Pol Pot organizó una escuela de entrenamiento del PCK en la selva noreste de Camboya. En nueve días de conferencias políticas, rara vez mencionó a China y nunca hizo mención de la Revolución Cultural que rugía entonces. `China es un gran país’, remarcó en un punto” (Kiernan, PPR, p. 127, citando una entrevista a un participante de esa escuela).
Justo después de tomar el Poder, en junio de 1975, Pol Pot hizo un viaje secreto a Hanoi y Pekín y algunos informes decían que se reunió con Mao. Nada se sabe acerca de este supuesto encuentro. Después de esto, China le dio una extensa ayuda económica (pero no militar) a Kampuchea Democrática.
Cuando Mao murió en septiembre de 1976, Kampuchea Democrática llamó a un período de cinco días de luto. Pol Pot, que recién se había convertido en primer ministro, dio un discurso por radio en que describió a Mao como “el más eminente maestro desde Marx, Engels, Lenin y Stalin”. Un mensaje al partido chino alabó la Revolución Cultural contra “el cuartel general contrarrevolucionario de Liu Shao-chi y Deng Xiaoping” (Kenneth Quinn, “Explicando el terror”, en Jackson, pp. 219-21; también Becker, pp. 277-8).
Kiernan cita fuentes de segunda mano que dicen que durante el año de intensa lucha dentro del Partido Comunista de China después de la muerte de Mao, los líderes del PCK expresaron su odio a la “Banda de los Cuatro”, los camaradas más cercanos de Mao y sus sucesores, cuyo arresto en 1976 anunció el golpe de Estado revisionista de Deng Xiaoping (PPR, pp. 155-6). No obstante, nada de esto está convincentemente documentado o tiene un contenido político claro y por lo tanto no puede ser usado como base de un análisis serio. Varios autores han tratado de ligar el régimen de Pol Pot a la “Banda de los Cuatro” (y sobre todo a Mao) sobre la base de supuestas similitudes entre las políticas del PCK y el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural china; refutaremos esa afirmación examinando y comparando esas políticas.
Lo que se sabe sin ninguna duda es esto: Después del golpe de Estado de Deng, cuando él estaba tratando de pasar por revolucionario y juntar apoyo de partidos comunistas que se habían acercado a China maoísta, Pol Pot y otros líderes del PCK fueron a Pekín y literalmente abrazaron a Deng en el aeropuerto. Pol Pot dio un discurso en que la existencia del PCK por primera vez se reveló públicamente. Al referirse a la historia de su partido, dijo: “Nosotros también aprendimos de la experiencia de la revolución mundial y en particular de la obra del Camarada Mao Tsetung, y la experiencia de la revolución china jugó un papel importante entonces” (Quinn, en Jackson, pp. 219-20). Pero se invocó a Mao sólo para estrechar manos con los traidores de su herencia. El discurso fue transmitido por la radio china pero no se retransmitió en Camboya.

(7) La mayoría de los documentos del PCK, capturados por los yanquis o Vietnam, están en lengua khmer, y aquellos que han sido traducidos no son de fácil acceso. Muchos discursos por radio (la mayoría de los medios de Kampuchea Democrática) fueron grabados y traducidos por el Foreign Broadcast Service, del gobierno yanqui. Al usar estos dos tipos de fuentes, hemos citado investigaciones primarias. Aparte de los cuatro documentos completos del PCK publicados en el citado libro de Jackson, la más extensa y disponible colección de documentos del PCK en inglés es: David Chandler, Ben Kiernan y Chantou Boua, editores y traductores, Pol Pot Plans the Future: Confidential Leadership Documents from Democratic Kampuchea, 1976-1977 (Yale University Southeast Studies Monograph 33, 1988), la cual se puede pedir por correo a: Yale University Press, Box 208206, New Haven, CT 06520-8206, EE.UU. Algunos documentos se pueden bajar de la página del Programa sobre Genocidio en Camboya de la Universidad de Yale cuya dirección es http://www.yale.edu/cgp.

(8) Citado en Elizabeth Becker, When the War Was Over (Simon and Schuster, 1986), p. 345. Sobre este punto, ver David Chandler, The Tragedy of Cambodian History (Yale University Press, 1991), p. 48.

(9) Citado en Chandler, p.87.

(10) Becker, p. 97.

(11) “Resumen de la historia…”, en Jackson, p. 257.

(12) Típicamente, Sihanouk puso los negocios yanquis nacionalizados en manos de sus compinches. Las reservas de oro de Camboya se trasladaron de los Estados Unidos a Francia y el presidente francés de Gaulle fue invitado para una entusiasta visita de Estado.

(13) Wilfred Burchett, uno de los pocos periodistas occidentales que informó sobre la guerra desde el punto de vista de los vietnamitas y quien estuvo enterado del pensamiento del PTV, escribió que en 1967 rechazó una solicitud de que escribiera sobre “una lucha armada a punto de ser lanzada contra Sihanouk”. “Era absurdo hablar de una `situación revolucionaria’ en Camboya en aquel tiempo” (Wilfred Burchett, At the Barricades [Londres, 1979], p. 324).

(14) Discurso de Pol Pot, 1977, citado en Chandler, pp. 166-7.

(15) Provatt nei Pak Kommyunis Kampuchea (Historia del Partido Comunista de Kampuchea), documento mimeografiado del que se dijo fue distribuido por Ieng Sary en 1974, citado en Kiernan, How Pol Pot Came to Power [HPPCP] (Verso/New Left Books, 1985), pp. 250-1.

(16) Becker, p. 148.

(17) Citado en Chandler, p. 224.

(18) Una zona donde los pilotos yanquis podían bombardear o rociar con metralletas cualquier blanco enemigo sospechoso sin permiso previo, que básicamente significaba a toda la gente, animales, casas y campos fuera de las zonas dominadas por el gobierno.

(19) Gobierno de Kampuchea Democrática, Expediente negro: Hechos y pruebas de actos de agresión y anexión por Vietnam contra Kampuchea, 1978.

(20) “El último plan”, en Jackson, p. 301.

(21) Kiernan, HPPCP, p. 362.

(22) Tung Padevat, agosto 1975, traducido por T.M. Carney y citado en Kiernan, HPPCP, p. 368-9.

(23) Discurso de Pol Pot, septiembre 1978, citado en Becker, pp. 162-3.

(24) Entrevista a Thiounn Prasith, citada en Becker, p. 163.

(25) Un análisis de la línea política y militar del PTV hasta fines de los años 70, se halla en: “Vietnam: Aborto de la revolución”, Revolución (órgano del Comité Central del PCR,EU), 1979.

(26) Chandler, p. 234.

(27) Timothy Carney, “La organización del poder”, en Jackson, p. 35.

(28) Citado en Kiernan, PPR, p. 163.

(29) Citado en Noam Chomsky y Edward S. Herman, After the Cataclysm: Postwar Indochina and the Reconstruction of Imperial Ideology (South End Press, 1979), p. 161.

(30) Aerograma de la embajada, 26 agosto 1975, citado en Kiernan, PPR, p. 92.

(31) Citado en Kiernan, PPR, p. 96

(32) Ambas citas de Chandler, p. 240.

(33) Tung Padevat, agosto 1975, citado en Kiernan, PPR, p. 94. Enfasis en el original.

(34) Aunque confiaba principalmente en sus propias fuerzas, Camboya recibió ayuda importante de China durante y después de la guerra. El primer cargamento de comida proveniente de China llegó menos de una semana después de la liberación. Para mediados de septiembre, China ofreció $1 mil millón de ayuda económica sin intereses, incluyendo $20 millones de regalo, la mayor ayuda que China había otorgado jamás a otra nación. Estadísticas de China Quarterly, citadas en Kiernan, PPR, p. 129.

(35) Entrevistas citadas en Kiernan, PPR, p. 148.

(36) “Examinar el control”, documento del PCK, citado en Kiernan, p. 147.

(37) “Agudizar la conciencia de la clase proletaria para ser tan afilada y fuerte como sea posible”, Tung
Padevat, en Jackson, pp. 271-9.

(38) “Sobre el control e implementación de la línea política para reunir fuerzas para el frente democrático nacional del partido”, 22 septiembre 1975, citado en Kiernan, PPR, p.16.

(39) Kiernan, PPR, p. 458.

(40) “Agudizar la conciencia…”, p. 278.

(41) Ver “Pongan atención a impulsar el trabajo de construcción del partido y a hacer la fuerza colectiva del pueblo aún más fuerte”, en Jackson, especialmente p. 296.

(42) Esta descripción de los vietnamitas que vivieron en Camboya por generaciones, de la misma forma que muchos camboyanos vivieron en Vietnam, podría haberse tomado de la propaganda fascista de Lon Nol, pero de hecho viene del Expediente negro del gobierno de Kampuchea Democrática.

(43) Becker, pp. 262-3.

(44) Manifiesto del Partido Comunista (Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1965), p. 35.

(45) “Examinar el control”, citado en Kiernan, PPR, pp. 98-9.

(46) Literalmente. Este plan y los documentos políticos relacionados están en Pol Pot Plans the Future [PPPF].

(47) Ver “Notas sobre la economía política de Cuba”, Un Mundo Que Ganar Nos. 1989/14 y 1990/15.

(48) “Selección del informe sobre las principales opiniones del camarada representante de la organización del partido en una asamblea de zona”, en PPPF, p. 25. Nótese que este plan se debatió en el partido un tiempo, aunque su existencia aún era secreta.

(49) Entrevista a Ieng Thirith, Becker, p. 247.

(50) “Informe sobre actividades del centro del partido según las tareas políticas generales de 1976”, PPPF, p. 197.

(51) Ibíd., p. 188.

(52) Ibíd., p. 206.

(53) Ibíd., p. 182.

(54) Mao Tsetung, “Sobre el problema de la cooperativización agrícola”, Textos escogidos (Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1976), p. 418.

(55) “Informes”, PPPF, p. 205.

(56) Ibíd., p. 207.

(57) Ibíd., pp. 184-5.

(58) Entrevista con Becker, p. 247.

(59) Entrevista con Becker, p. 245.

(60) Así Phim había purgado a los camboyanos que regresaron de Vietnam, que es un contra-argumento a la acusación de que él era un mero lacayo de Vietnam, pero parece que hubo una disputa entre la zona este y el centro del partido sobre cómo tratar a Vietnam.

(61) Se debe notar que este documento concluye que, a la luz de estos “enemigos ocultos” y “redes” dentro del partido, la existencia de éste debe quedar en secreto. “Los enemigos también quieren que salgamos para que puedan observarnos claramente, y para que puedan proceder a lograr sus objetivos de largo plazo. Con la aparición del partido se genera el problema de defender la dirección. En septiembre y octubre, también habíamos pensado salir, pero desde entonces los documentos han revelado que los enemigos han tratado de derrotarnos con todo método posible”. La conclusión: “diferir nuestra decisión sobre la aparición del partido”. El argumento de que revelar la existencia del partido pondría en peligro su dirección se hace menos convincente por el hecho de que en ese entonces, ya se había identificado públicamente a Pol Pot y a otros altos líderes del partido con el funcionamiento del gobierno. Lo que fue un secreto fue que supuestamente eran comunistas y la propia existencia del partido.

(62) Entrevista con Becker, p. 275

(63) Charles H. Twining, “La economía”, en Jackson, p. 145.

(64) Entrevista con Becker, p. 275.

(65) “Duch” se volvió un cristiano evangélico en 1992 y pasó los siguientes años trabajando con un nombre falso con la ONU y las ONG en el oeste de Camboya. En mayo de 1999, dio extensas entrevistas a Nat Thayer, escritor de la Far Eastern Economic Review (FEER, 13 mayo 1999.)

(66) Mao, “Puntos principales de la resolución adoptada en una reunión ampliada del Buró Político del CC del PCCh”, Obras escogidas, t. 5 (Ediciones en Lenguas Extrajeras, Pekín, 1977), p. 45.

(67) “Resumen de la historia…”, en Jackson, p. 251 ss.

(68) PPPF, p. 4.

(69) En eso, hay algunas cuestiones tácticas. No estuvo mal que China alentara a Sihanouk a actuar en contra de los Estados Unidos, en particular cuando Sihanouk daba ayuda material a la guerra antiimperialista. China también dio ayuda al PCK, mucho antes y en el momento de la liberación, y no hay ninguna evidencia que alguna vez presionara al PCK a cuadrarse con su política entre Estados. Luego, el PCK dijo que había concentrado su fuego político en Lon Nol, primer ministro de Sihanouk y sus preparaciones para un golpe de Estado, y no en el príncipe, durante el último año de ese período (Expediente negro).

(70) “Lecciones abreviadas”, PPPF, p. 220.

(71) Nat Thayer, Far Eastern Economic Review, 23 octubre 1997.

(72) “Pongan atención a impulsar…”, en Jackson, p. 296.

(73) Grabación de la BBC citada en Kiernan, PPR, pp. 393-4.

(74) Becker, pp. 431-2.

(75) citado en Becker, p. 440.

(76) Manifiesto del Partido Comunista, obra citada, p. 51.

(77) Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista (México, 1998), pp. 35-36.

(78) “El plan de 4 años del partido para construir el socialismo en todos los campos”, PPPF, p. 46.

(79) “El plan de 4 años del partido…”, p. 45.

(80) Mao, “Sobre el problema de la cooperativización agrícola”, obra citada, pp. 428-429.

(81) Maoist Economics and the Revolutionary Road to Communism: The Shanghai Textbook [Economía maoísta y el camino revolucionario al comunismo: El manual de economía política de Shanghai], Raymond Lotta, red. (Banner Press, Nueva York, 1994), pp. 24-25. Traducción del manual chino Fundamentos de economía política de 1975.

(82) Ver el prólogo de Lotta en Maoist Economics, p. xliii.

(83) Mao, “Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido”, Obras escogidas, t. 1 (1972), pp. 117-118.

(84) Discurso de Pol Pot, “Continuemos manteniendo firmemente en alto la bandera de la victoria del glorioso Partido Comunista de Kampuchea a fin de defender a Kampuchea Democrática, impulsar la revolución socialista y construir el socialismo”, citado en Becker, p. 198.

(85) El plan de 1976 dice: “Debemos darle al pueblo el 50-100% de sus necesidades materiales de 1977 en adelante” (“El plan de 4 años del partido…”, p. 111). Esto representa una indiferencia tan asombrosa sobre si las masas vivieran o murieran que no es difícil entender por qué el plan se guardó en secreto. El FMI y el Banco Mundial hacen cálculos similares, pero su lenguaje es menos franco.

(86) Textbook, p. 21.

(87) Chang Chun-chiao, “Acerca de la dictadura omnímoda sobre la burguesía”, UMQG No. 1989/14, p. 46.

(88) El plan de 1976 aplazó la producción de insecticidas y medicinas hasta el fin del período de 4 años. Aunque el plan menciona la movilización de la medicina tradicional, parece que no hicieron nada para hacerlo científicamente; más bien a menudo dieron remedios sin importar si curaran o mataran. China ofreció enviar a “médicos descalzos” para compartir su experiencia de combinar la medicina tradicional y la moderna, pero como con otras ofertas semejantes de China, el régimen no quiso dejar que fuereños entraran a las aldeas.

(89) Textbook, p. 109. La primera parte de la cita es de: “Resolución sobre algunos problemas concernientes a las comunas populares (10 de diciembre de 1958)”, en Documentos de la Sexta Reunión Plenaria del Comité Central, elegido en el Octavo Congreso, del Partido Comunista de China (Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1959), p. 33.

(90) Chang Chun-chiao, “Acerca de la dictadura omnímoda sobre la burguesía”, UMQG No. 1989/14, p. 53.

(91) PPR, p. 313. Las ideas del PCK sobre el partido se hallan en: “Agudizar la conciencia…”.

(92) Mao, “Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo”, Textos escogidos, p. 484.

(93) “Lección abreviada sobre la historia del movimiento revolucionario kampucheano encabezado por el PCK”, en Jackson, p. 219.

(94) El informe dice que la situación política entre los obreros fabriles es “demasiado complicada” y no permite que éstos queden en las zonas urbanas, y se refiere a “personas de las capas más bajas quienes recién han salido de las ciudades” como “un elemento demasiado diverso” en que confiar. La conclusión es que a ellos, como a las “capas superiores de la sociedad”, no se les debe permitir subir a la dirección de las cooperativas ni recibir derechos políticos. ¡Esto, a propósito, está en una sección que trata el peligro de “redes enemigas ocultas”! (“Informe sobre actividades del centro del partido según las tareas políticas generales de 1976”, PPPF, p. 208).

(95) Mao, “Sobre el tratamiento correcto…”, pp. 457, 459-460.

(96) “Resumen de la historia del partido…”, en Jackson, p. 264.

(97) Como dio a entender Brzezinski, del gobierno yanqui. Ver Becker, p. 440.

(98) Ver The New York Times, 24 julio y 28 diciembre 1998, y The Sunday Times (Londres) 19 abril 1998.

Extraído de “¿Qué salió mal en el régimen de Pol Pot?” de F.G.

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10 pensamientos en “Qué salió mal en el régimen de Pol Pot

  1. Rafael Domínguez Losada

    Muchos de vuestros trabajos son impagables; y perdonad este término mercantilista. Gracias infinitas por vuestra luz sobre tan importantes cuestiones; ejemplos que deberían cundir y no suceden con motivo de nuestra obscurecida humanidad.

    Responder
  2. RM

    Comencé a leerlo y no pude parar hasta terminarlo; muchísimas gracias por el tiempo dedicado a escribir este artículo.

    Abrazos.

    Responder
    1. culturaproletaria Autor de la entrada

      La única información que tenemos respecto al autor es la expuesta (F.G.). Si tienes más información al respecto haznosla llegar y se publicara. Nosotros, en absolutamente todos los artículos que publicamos, señalamos e indicamos la fuente.
      Salud.

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  3. Leon

    ¿Ha estado usted en Camboya? Es más… ¿ha estado usted en Camboya en 1974 y hoy en día? Apuesto a que no, a tenor de lo que dice.
    El Marxismo es una ideología caduca, vieja, retrógrada, anuladora del ser humano, imperativa, opresiva y analfabeta. Y cito la fuente: Lo ha vivido en mis carnes.
    Saludos,

    Responder
  4. Lenin

    Como Marxista tengo que decir que gente como ustedes que se dedica al revisionismo historico, me enferma, vallan a camboya, escuchen testimonios de la gente que vivio ese periodo, este es un articulo enfermizo

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