La VERDADERA historia de Mao Tse-Tung y la revolución comunista de China

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En los años 60 y 70, Mao Tsetung fue una de las personas más famosas en el mundo. Había dirigido al pueblo chino, en contra de todas las predicciones, a hacer una revolución. Para muchos millones que en esos días lucharon apasionadamente por la justicia y la liberación, la revolución china fue un faro. Y el propio Mao tiene fama en particular por negarse con impaciencia a parar la revolución a mitad del camino, por nunca contentarse, nunca dejar de luchar por un mundo sin divisiones en clases, en países, entre opresor y oprimido. Mucha gente -maestros, obreros, médicos, científicos, estudiantes y revolucionarios- de muchos países fueron a China para presenciar la sociedad socialista que se estaba construyendo bajo la dirección de Mao. Y muchos volvieron a casa, inspirados y esperanzados sobre la posibilidad de una sociedad verdaderamente liberadora.

En la propia China, las masas estimaron mucho a Mao, pues como líder de la vanguardia revolucionaria de China, el Partido Comunista de China, había dirigido a la victoria en una guerra de liberación de 22 años contra invasores extranjeros y reaccionarios chinos. Tras esa épica lucha, dirigió al pueblo a construir una nueva sociedad y una nueva vida en la China socialista y a avanzar más allá en la defensa de la revolución y la transformación de la sociedad durante la Gran Revolución Cultural Proletaria. Pero había aquellos que se opusieron a Mao, justamente en la dirección del Partido Comunista de China. Como Mao, se habían alistado en la revolución, y en el Partido Comunista, con una ardiente ira contra el tratamiento de China por el imperialismo. Como Mao, pelearon en la revolución por la liberación. Pero a diferencia de Mao, no tenían una visión que alcanzara el comunismo; sus objetivos no fueron más allá de construir una nación poderosa. So pretexto de construir una China fuerte y moderna, adoptaron programas y políticas que en lo esencial reforzaron las relaciones y las ideas capitalistas. Después de la muerte de Mao en 1976, estos “seguidores del camino capitalista” en el Partido Comunista tomaron el poder y derrocaron al socialismo y restauraron el capitalismo, un proceso en que arrestaron a cientos de miles y mataron a miles. Aunque el gobierno ha seguido llamándose socialista y comunista, desde entonces China ha sido un país capitalista. Han destripado los principios de Mao, lo que él representó, y los nuevos gobernantes de China han convertido a Mao en un icono nacionalista.

Hoy, hay dos generaciones de la población que han crecido en Estados Unidos que, en gran parte, no saben nada de Mao y China salvo el cuento oficial de la clase dominante y de los medios grandes. Lo que saben, en gran parte, NO ES CIERTO DE CABO A RABO. Dicen que Mao fue un despiadado “dictador ávido de poder” que cometió grandes crímenes contra el pueblo. Pera la VERDAD es que Mao Tse-tung fue un gran comunista revolucionario que dirigió a un cuarto de la población del planeta a liberar a China desde debajo de la bota de los opresores imperialistas, y que luego pasó a construir una sociedad socialista liberadora durante más de 25 años. Conocer la verdad sobre Mao es importante para todos: la revolución que dirigió fue un hito importante en la historia universal y todo mundo debe saber la verdad de tal revolución y tal personaje. Para aquellos que arden por cambiar el mundo, hay aún más en juego, porque las ideas y la práctica revolucionarias de Mao forman una parte crucial de los cimientos y el punto de partida para reconstruir un movimiento revolucionario hoy.

Esta es la VERDADERA historia de Mao Tse-tung y la revolución histórico-mundial que dirigió en China.

De niño, en el “hombre enfermo de Asia”

Mao nació el 26 de diciembre de 1893 y creció en una China a la cual habían invadido y ocupado Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Rusia, Alemania y Japón. Estas potencias coloniales controlaban la economía y la política de China. Trataban a los chinos como perros y los apresaban y usaban como “mano de obra culí” en las haciendas y minas por todo el mundo. Había tropas extranjeras en cada ciudad grande. Naves de guerra británicas y yanquis patrullaban las aguas, y países extranjeros controlaban los puertos, los sistemas de correos, del transporte de carga por barco y ferrocarril, y del telégrafo. Había un letrero en un parque en la gran ciudad de Shanghai: “No se admiten ni perros ni chinos”. China estaba tan oprimida que se consideraba “el hombre enfermo de Asia”.

Mao creció en una China en que la mayoría de la gente eran campesinos pobres que sufrían bajo el sistema del feudalismo. Los grandes terratenientes eran dueños de la mayoría de las tierras. Los campesinos sin tierra se veían obligados a trabajar para ellos y ganaban apenas para subsistir, y vivían constantemente endeudados y sujetos a la tiranía de los terratenientes y las condiciones de pobreza, hambre y enfermedad. Las familias vendían a sus hijos porque no podían darles de comer, y cientos de miles morían de hambre. La vida de la gente común en las ciudades no era mucho mejor. En las calles de Shanghai se recogían hasta 25.000 cadáveres cada año. Los británicos inundaban a China de opio, convirtiendo a más de 60 millones de chinos en adictos, mientras los capitalistas británicos y estadounidenses se enriquecían de este comercio de drogas. Piensen un minuto sobre los individuos que representan esas cifras, del grado de miseria y sufrimiento que representaban año tras año.

Mao también creció en un tiempo de levantamientos de campesinos. De 1901 a 1910 había casi mil luchas espontáneas, de decenas de millones de gentes. De estudiante, Mao estudió la rebelión de Taiping, en que campesinos tomaron las armas y establecieron un gobierno revolucionario (de 1850 a 1864). Aprendió que 20 millones de personas murieron cuando el gobierno chino, junto con Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, mandó tropas para suprimir la rebelión. De nuevo, piensen en esa cifra.

En 1906, cuando Mao tenía 12 años, China padeció guerras, hambruna e inundaciones. Cuando ocurrió la “insurrección de Junán”, Mao dijo que “afectó mi vida entera”. Miles de mineros y campesinos marcharon por la capital de provincia y saquearon las bodegas de cereales de los terratenientes. Los soldados suprimieron la rebelión y colgaron las cabezas de los rebeldes masacrados en las puertas de la ciudad como advertencia. Mao dijo: “Se discutió el incidente en mi escuela por muchos días. Me impresionó de manera profunda. La mayoría de los estudiantes simpatizaron con los ‘insurrecionistas’ pero solamente desde el punto de vista de un observador. No entendían que tenía relación alguna a su propia vida. Solamente se les interesaba como incidente emocionante. Yo nunca lo olvidé. Sentía que los rebeldes fueran gente ordinaria como mi propia familia y me ofendió profundamente la injusticia del tratamiento que se les dieron”.

A pesar del heroísmo y sacrificio, las rebeliones eran incapaces de solucionar el problema y realizar cambios fundamentales de la sociedad. Mao, tal como mucha gente de su generación, estaba resuelto a encontrar el camino hacia adelante. En 1909, a los 16 años, se fue del hogar a estudiar en una normal de maestros. Dijo: “Por primera vez, vi y estudié con gran interés un mapa del mundo”. Estudió la historia de otros países y a diferentes filósofos de muchos países. Leyó periódicos de todas partes de China. Por primera vez leyó “El Manifiesto Comunista” de Marx. En 1917, Mao formó la “Sociedad de Estudio del Pueblo Nuevo”. El grupo de jóvenes activistas se oponía al opio, fumar, las apuestas, beber, la prostitución, la corrupción y la opresión de la mujer. Mao decía que las mujeres deberían ser “personas independientes”, y que los hombres no podrían ser libres a menos que las mujeres también se liberaran. El grupo inició estudios vespertinos para los obreros en que Mao enseñaba historia, hablaba de “actualidades” y les leía los diarios. Un cartel de la clase decía: “Vengan a escuchar palabras claras… pueden vestirse como quieran”.

Las salvas de Rusia

En 1917, los bolcheviques conquistaron el poder en Rusia y establecieron un nuevo estado socialista. Esta revolución dirigida por Lenin envió ondas de choque por todo el mundo. Difundió el comunismo por todo el mundo y se conectó con las luchas anticoloniales y antiimperialistas en curso. Durante tantas generaciones, las masas chinas habían luchado, pero sin teoría, sin dirección y sin plan para alcanzar su liberación. Pero ahora, como dijo Mao, “Las salvas de la revolución de octubre nos trajeron el marxismo-leninismo”.

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Después de la I Guerra Mundial, las potencias imperialistas vencedoras trasladaron los derechos y privilegios coloniales de Alemania en China a Japón. El 4 de mayo de 1919, tres mil estudiantes de la capital de Pekín protestaron por la decisión. Se declaró ley marcial y la policía y el ejército comenzaron a hacer arrestos. Los estudiantes convocaron a una huelga general en las escuelas. Poco después, una huelga centrada en Shanghai, de 90 mil obreros, paralizó más de cien empresas y fábricas. Cuando Mao y otros miembros de la Sociedad de Estudio del Pueblo Nuevo se enteraron del “Movimiento del 4 de Mayo”, llamaron a una huelga y formaron una unión estudiantil en Junán. Durante 1919, este movimiento antiimperialista se granjeó amplio apoyo de todo el país y politizó a millones de personas.

Desde el principio, Mao criticó la manera en que las tradiciones feudales oprimían a las mujeres. El 14 de noviembre de 1919, una mujer se cortó la garganta mientras que la cargaban en un palanquín hacia una boda arreglada. Cuando Mao se enteró, publicó diez artículos que identificaban las condiciones sociales vigentes como causa de la tragedia. Dijo que las mujeres representaban una “fuerza revolucionaria de enorme potencial” porque “se llevan más opresión sobre la espalda que los hombres, pues los hombres padecen tres montañas de explotación pero las mujeres cuatro, pues los hombres también las explotan”. Mao tenía esta posición fundamental toda la vida: un ardiente deseo de eliminar toda cadena sobre la humanidad.

En 1921, Mao se unió a un pequeño grupo de marxistas y, juntos, formaron el Partido Comunista de China. Con la ideología del marxismo-leninismo podían empezar a abordar a fondo los problemas teóricos y prácticos de hacer una revolución en un país como China.

En 1921, Mao se casó con Yang Kaihui. Esta se integró al partido comunista. En 1927, el Kuomintang (KMT) la capturo y la asesinó por negarse a renunciar a su matrimonio con Mao y a la política revolucionaria. En los años 50, Mao escribió un poema en memoria de ella, que es de sus más famosos, titulado, “Oda a la flor del ciruelo”.

Oda a la flor del ciruelo

Viento y lluvia despiden a la primavera que parte,
la nieve que revuela, saluda su retorno.
Sobre el peñasco, donde inmensos carámbanos imperan,
se abre todavía una flor llena de gracia.

Llena de gracia, mas no pretende para sí la primavera,
se contenta con anunciar su presencia.
Cuando las flores de la montaña se abren plenamente,
se la encontrará en medio de todas ellas riendo.

Escrito por Mao Tsetung en diciembre de 1961, en memoria de su primera esposa, Yang Kaihui, a quien asesinó el reaccionario Kuomintang en 1927 por negarse a renunciar a la política revolucionaria y su matrimonio con Mao.

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Comienza la revolución

Durante esos años, de manera espontánea los campesinos se levantaban y confiscaban tierras y atacaban a los terratenientes y funcionarios corruptos. En 1925, Mao caminó de aldea en aldea en la provincia de Junán. Se hospedó con los campesinos y trabajó con ellos a cambio de comida y posada. Se sentó con ellos y les escuchó, investigó de primera mano qué vida llevaban. Ayudó a organizar uniones campesinas y reclutó a muchos campesinos para el partido.

Algunos líderes del partido querían dejar de lado a los campesinos por “atrasados y conservadores”. Mao luchó contra esa idea y dijo: “Sin los campesinos pobres, no habrá revolución”. En cuanto a los levantamientos de los campesinos, dijo: “Todos los partidos y camaradas revolucionarios serán sometidos a prueba ante los campesinos y tendrán que decidir a qué lado colocarse. ¿Ponerse al frente de ellos y dirigirlos? ¿Quedarse a su zaga gesticulando y criticándolos? ¿Salirles al paso y combatirlos?

El KMT era un partido que al principio fue nacionalista, organizado para luchar por una China indpendiente y contra la dominación imperialista. Pero en los años 20, Chiang Kai-shek se apoderó de él y lo convirtió en vehículo de los imperialistas, y la gran burguesía y los terratenientes de China. Contaba con el respaldo de Estados Unidos y Gran Bretaña sobre todo, que querían conservar la condición semicolonial de China. En 1927, el KMT lanzó muchas campañas para aniquilar al partido comunista y al movimiento revolucionario. En las ciudades, el KMT restringió reuniones políticas, la prensa, las organizaciones de obreros y el derecho de huelga. Mataron a miles de obreros; detuvieron a comunistas y sus simpatizantes y los ejecutaron en público. En esos años, no había un gobierno nacional unificado y estable. En algunas partes, los señores de la guerra (camarillas de militares y terratenientes) dominaban y en otras, el KMT (y este tenía varias facciones). Por medio de este derramamiento de sangre, Chiang Kai-shek estableció el gobierno del KMT en la ciudad de Nanking; lo reconocieron de inmediato las poten cias imperialistas del oeste como el único y legítimo gobierno de China.

Mientras tanto, en el campo los señores de la guerra llevaban a cabo matanzas de campesinos. Atacaron selectivamente a las mujeres rebeldes, cortándolas en trozos y quemándolas vivas. En una zona en solamente cinco meses, asesinaron a 4.700 campesinos, 500 de ellos mujeres: los decapitaron, los enterraron vivos, los estrangularon, y los quemaron y cortaron en trozos. Los terratenientes recuperaron las tierras que los campesinos habían tomado. Detuvieron a los líderes de los campesinos y obreros y los fusilaron. En la provincia de Junán en un año, mataron a más de 100.000 campesinos y obreros. El partido perdió al menos 15.000 miembros.

 

La revolución en el campo

Para 1928 habían exterminado a cuatro quintos del Partido Comunista, y este tuvo que pasar a la clandestinidad en las ciudades. Esta gran derrota requirió más análisis y avances en la teoría revolucionaria.

La estrategia para la revolución proletaria en la Unión Soviética había sido una insurrección en las ciudades, seguida de una guerra civil. Algunos dijeron que la revolución en China debiera seguir este modelo. Pero ante las derrotas en las ciudades tras las tentativas insurreccionalistas, Mao vio que ese camino no funcionaría en un país oprimido como China. Reconoció que la contrarrevolución estaba demasiado fuerte en las ciudades, y no importaba cuán heroicos, los intentos de parte de los trabajadores de tomar y controlar ciudades tendrían que fallar.

Mao argumentó que la revolución tenía que empezar en el campo y establecer y extender bases de apoyo donde la revolución podía establecer el poder político. La lucha militar contra el enemigo tenía que vincularse y entrelazarse con el proceso de llevar a cabo la revolución agraria y crear las semillas de una nueva sociedad liberada. Eso quería decir llevar a cabo la reforma agraria, establecer nuevas formas locales de poder popular, librar lucha contra la opresión de las minorías nacionales y las mujeres, y establecer una nueva cultura revolucionaria en la población. Con el tiempo la revolución podría cercar y conquistar a las ciudades y establecer el poder nacional. Con esta estrategia y objetivo, Mao dijo: “Sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo”. Y se formó el nuevo Ejército Rojo.

Mao desarrolló los métodos y principios para formar un ejército políticamente consciente y disciplinado. Cuando el Ejército Rojo marchaba hasta un pueblo, Mao organizaría de inmediato una reunión con los habitantes. Pero no siempre era tan fácil. En un pueblo, la gente huyó a las montañas y se escondió. Eso era normal. Todo mundo huía cuando llegaban ejércitos, porque así había sufrido por el entrenamiento en saqueos y violaciones que habían recibido los soldados de los ejércitos de los señores de la guerra y de los imperialistas. Pero Mao ordenó que sus soldados nunca entraran en las casas ni que se llevaran nada y luchó muy duro con cualquier idea en el Ejército Rojo que hiciera eco a la mentalidad de saquear y violar de los ejércitos feudales y burgueses, o de las pandillas de ladrones. Así que ¡el comportamiento de los soldados del Ejército Rojo era muy poco usual! Para el tercer día la gente del rumbo, al mirar desde sus escondites en las laderas, regresó. Mao les hablaba, exhortándoles a que regresaran. Distribuyó el dinero y tela que se había arrebatado a los terratenientes. Les explicó que este ejército de la bandera roja era el ejército de ellos, dedicado a los intereses de ellos y dedicado a la liberación de ellos. Los campesinos dieron de comer y alojaron a los soldados del Ejército Rojo y algunos se alistaron en el ejército revolucionario. Esta escena se repitió dondequiera que marchara por el campo el Ejército Rojo bajo la dirección de Mao.

Durante este período, Mao estudiaba la teoría militar por derecho propio, y la historia de la guerra revolucionaria de la Unión Soviética, y la de otras guerras, tales como las de China. A fines de los años 30, llegó a ser el primero en desarrollar una línea militar y un sistema de pensamiento marxistas globales en asuntos militares. La doctrina partió del concepto que una guerra revolucionaria depende de las masas y solamente puede tener éxito si cuenta con su apoyo y las alista activamente en la lucha.

Mao tenía unas ideas militares sumamente científicas. Dijo que como al principio el Ejército Rojo era mucho más débil que las tropas del gobierno, una victoria rápida fue imposible, y que al llevar a cabo batallas militares frontales solamente resultarían aplastados. Pero al evitar pruebas de fuerza decisivas y al librar una guerra de guerrillas, las fuerzas revolucionarias podían derrotar y debilitar al enemigo en batallas más pequeñas y, por un proceso prolongado, ganarse apoyo popular, aumentar su fuerza y la cantidad de tropas, y extender su control. Mao dijo que era necesario continuar con una política estratégica de guerra prolongada en el campo para cambiar poco a poco el desfavorable balance de fuerza. Para llevarlo a cabo Mao desarrolló muchos diferentes principios de la guerra de guerrillas, como: “Cuando el enemigo avanza, retrocedemos; cuando el enemigo se detiene, lo hostigamos; cuando el enemigo se fatiga, lo atacamos; cuando el enemigo se retira, lo perseguimos”.

La Gran Marcha

En 1932 Japón invadió a China. Los japoneses lanzaron una campaña de “matarlos a todos, quemarlo todo” en que mataron a 30 millones de chinos. En diciembre de 1937, las tropas japonesas entraron a Nanking y 50.000 de ellas libraron una orgía de violación, asesinato y saqueo. En cuatro semanas mataron a 300.000 personas. Decapitaron a bebés y violaron a miles de mujeres, jóvenes y ancianas. Pusieron en fila a miles de hombres y los fusilaron con ametralladoras. Usaron a grupos de chinos para prácticas de bayoneta. Rociaron a otros con queroseno y los quemaron vivos. Fue una guerra vil y brutal con el propósito de subyugar al pueblo chino, doblegarlo y quebrar su resistencia.

Los comunistas dirigieron al pueblo a combatir a los japoneses, mientras que Chiang Kai-shek rehusó movilizar a sus tropas, salvo para atacar a los comunistas. Las tropas del KMT de Chiang Kai-shek, apuntaladas por los imperialistas, lanzaron ataques masivos contra el Ejército Rojo. En 1933 un millón de tropas, tanques y aviones del KMT se movilizaron contra el Ejército Rojo. El 16 de octubre de 1934, obligaron a Mao y al Ejército Rojo a hacer una retirada estratégica desde Kiangsi y emprender una increíble GRAN MARCHA.

 

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El Ejército Rojo, dirigido por Mao, marchó más de 9.600 km por terrenos de lo más peligroso y arriesgado del mundo. Atravesó 12 provincias con 200 millones de habitantes. Cruzó 18 cordilleras y 24 ríos y ocupó 62 ciudades y pueblos. Combatió y derrotó a un millón de soldados del KMT, con un promedio de casi una escaramuza al día, e hicieron 235 marchas de día y 18 de noche. Mao llamó la Gran Marcha un manifiesto, una fuerza de propaganda y una máquina de sembrar. Dijo: “Ha sembrado muchas semillas que brotarán, echarán hojas, florecerán y darán fruta, y producirán una cosecha en el futuro”.

Después de tres meses de la Gran Marcha, en enero de 1935, el Ejército Rojo alcanzó Dsunyí, en la provincia de Kweichou. Aquí tuvo lugar una conferencia muy importante de los líderes del Partido Comunista que llegó a ser un punto de viraje crucial. Por primera vez, el partido se unió en torno a la línea de Mao sobre la estrategia política y militar, y su dirección general. Cuando el Ejército Rojo salió de Dsunyí, casi 4.000 campesinos de la zona se unieron a la marcha.

El 20 de octubre de 1935, un año después de salir de Kiangsi, la Gran Marcha terminó en la zona de Shensí del Norte. Empezaron la Gran Marcha con unos 100.000 elementos y terminaron con solamente unos 20.000. Si bien la Gran Marcha fue una retirada estratégica, no fue una derrota. El Ejército Rojo alcanzó su nueva base de apoyo con la dirección intacta y la voluntad política más fuerte que nunca.

Los comunistas fueron los mejores combatientes contra los invasores japoneses. En 1936 Mao había planteado que el KMT y los comunistas formaran un frente único contra los invasores japoneses. Pero mientras que Chiang Kai-shek, líder del KMT, guardaba sus armas y soldados para combatir a los comunistas, el Ejército Rojo libró el 75% de las batallas contra los japoneses entre 1937 y 1945. El Ejército Rojo libró 92.000 batallas, mató a un millón de tropas enemigas y capturó a 150.000 prisioneros.

Desarrollar la teoría comunista

Pero nada de eso podía haber sucedido de manera espontánea. Mao desarrolló la teoría para resolver los problemas de la revolución y guiar su curso. Hizo nuevas contribuciones importantes y necesarias a la ciencia del comunismo. En este período Mao abordó los problemas de estrategia para hacer la revolución en un país oprimido por el imperialismo, asuntos militares y filosofía. Las obras “Sobre la contradicción”, “Sobre la práctica”, “Sobre la Nueva Democracia” y muchas más hicieron contribuciones importantes a la comprensión de los revolucionarios por todo el mundo, y siguen siendo relevantes hoy. Además, es importante aprender del método y enfoque de Mao en torno a estos problemas. En todas estas esferas, Mao se basó rigurosamente en la teoría marxista, pero también descubrió que fue necesario romper con las convenciones en ciertos sentidos importantes.

A fines de 1939, Mao escribió un ensayo precursor: “Sobre la nueva democracia”. Al abordar las cuestiones específicas de China, demostró que como las potencias imperialistas la habían dominado por décadas, nunca había podido desarrollarse como país independiente y tenía una economía distorsionada y dependiente. El desarrollo imperialista había transformado algunas relaciones de producción muy atrasadas de China. Pero las relaciones económicas feudales y semifeudales -por ejemplo, los terratenientes poseían las tierras y oprimían a los campesinos- existían al lado de las relaciones capitalistas y estaban incorporadas a ellas; las instituciones políticas e ideas atrasadas que las acompañaban siguieron en vigor, mientras que las potencias imperialistas dominaban al país entero.

Mao concibió la revolución en China y otros países oprimidos como un proceso de dos etapas. La primera etapa es la revolución de nueva democracia. Esta revolución une a todos los que se puedan unir para expulsar al imperialismo y derrocar al feudalismo y al semifeudalismo y a la clase capitalista burocrática y al sistema de estado dependiente del imperialismo y al servicio de él. Hay que llevar a cabo importantes tareas democráticas en esta primera etapa, especialmente la reforma agraria basada en la consigna “la tierra para quien la trabaja”, así como otras demandas como acabar con la opresión de las minorías nacionales y de las mujeres. Aunque estas demandas típicamente aparecen en el contexto de la revolución democrática burguesa(1), y tienen el potencial de abrir la puerta al desarrollo capitalista, Mao dijo que si se librara la lucha como parte de la revolución comunista mundial, y específicamente si el nuevo estado creado por la revolución fuera una forma de poder político revolucionario dirigido por el proletariado mientras que se uniera con el campesinado, con una concepción y programa para avanzar relativamente rápidamente al socialismo, tal revolución también podría abrir la puerta a la transición socialista al comunismo. Mao analizó que en su primera etapa, tal revolución podía y debía unirse con sectores de los capitalistas así como los sectores educados opuestos a la dominación imperialista.

En oposición a algunos en el Partido Comunista de China, Mao sostenía muy firmemente que el proletariado tuviera que dirigir el proceso revolucionario general y llevarlo a cabo desde el principio con una clara concepción estratégica del socialismo y del comunismo. Así que si bien la revolución pasa por etapas específicas, es importante ver que es un proceso unificado que se orienta con un hilo rojo que recorre el proceso entero, guiado por el punto de vista, la ideología y la política del proletariado y su objetivo de un mundo comunista.
Guerra y victoria

Después de la Gran Marcha, Mao y sus tropas establecieron una base de apoyo en Yenán donde reconstruyeron el Ejército Rojo y el partido con el propósito no solamente de expulsar a Japón, sino derrotar al KMT y conquistar el poder nacional.

Miles de campesinos, obreros e intelectuales fueron a Yenán donde se estaban sembrando las semillas de una nueva sociedad socialista y se formaron grupos revolucionarios en torno a diversos aspectos de la vida. Había asociaciones de mujeres, jóvenes, campesinos, obreros, niños escolares y ancianos. Aun había una asociación de “holgazanes” que se reunieron para hablar de cómo podían hacerse miembros productivos de la nueva sociedad.

La movilización de las masas se puso a arrancar de raíz la brutalidad y pobreza del feudalismo. Se eliminaron los matrimonios arreglados, la costumbre de fumar el opio, el infanticidio, la esclavitud infantil y la prostitución. El conocimiento científico y revolucionario empezó a desplazar a la religión y superstición. Los terratenientes brutales ya no podían explotar vilmente a la gente (y con la derrota de los japoneses en 1945 y el comienzo de la guerra civil, se repartieron las tierras entre muchos campesinos que las trabajaban).

Entre los artistas e intelectuales de las ciudades grandes que fueron a Yenán estaba Chiang Ching, quien se afilió al partido en 1933 y llegó a Yenán en 1937. Enseñó arte en la Academia de Arte que se había establecido en Yenán y se afilió a los equipos de propaganda que fueron al campo para montar piezas teatrales para los campesinos. Mao tenía mucho interés en los escritores, poetas y artistas y apreció el papel que juega la cultura en moldear la opinión pública en la sociedad. Asistía a obras de teatro, conciertos y danzas en la academia. Conoció a Chiang Ching; se enamoraron y se casaron en 1939.

A algunos periodistas occidentales como Edgar Snow y Anna Louise Strong que fueron a Yenán les llamaba la atención la conexión que Mao tenía con la gente, su energía y el nivel elevado de su filosofía. Un historiador escribió: “Hay muchas fotos de Mao, en pantalones parchados, chaquetas gastadas y holgadas, con los bolsillos siempre abultados con libros y papeles. También hay muchos recuerdos de las largas entrevistas con él, a veces de toda la noche, de su pasión infatigable de explicar los pormenores más pequeños. Participaba en las fiestas, se reía de las piezas teatrales, en las fotos solía intentar no ocupar el centro del cuadro. Anna Louise Strong nos dejó un precioso cuadro de palabras de Mao bailando a su propio ritmo, y no es un buen baila’or, de niños que entran y salen corriendo de la cueva en que trabajaba. Tenía una especie de alegría pícara e infantil, pero puede convertirse en seriedad severa en un segundo…. Al hablar, tiene una manera de presentar un tema muy complejo para que pueda entenderlo incluso un hombre sin educación. Nunca habla por encima del nivel del público pero tampoco lo trata con condescendencia. Hay un flujo real de intimidad entre él y el pueblo. Parece estar siempre en contacto” (Han Suyin, “El diluvio de la mañana“).

Yenán se volvió un centro de un movimiento que se pusiera a extenderse y expandir las zonas liberadas por toda China. En 1945, había 19 bases rojas en nueve provincias, y en el territorio bajo la administración de los comunistas vivían unos 100 millones de personas.

En 1945, por fin derrotaron a los japoneses. De inmediato, Estados Unidos, que no había atacado a los comunistas mientras que luchaban contra Japón, cambió de tácticas. Hizo todo lo que pudiera para ayudar al KMT a derrotar a los comunistas. Envió a 90.000 marines yanquis para ocupar a ciudades importantes y proteger puertos, aeropuertos, centros de comunicaciones, minas de carbón y las vías ferroviarias para el KMT. Los asesores yanquis entrenaron a los oficiales del KMT y Estados Unidos le dio armas y vehículos modernos a Chiang Kai-shek. En los siguientes dos años, Chiang recibiría de Estados Unidos equipo y préstamos por valor de 1.5 mil millones de dólares (o aprox. 13 mil millones de los dólares de hoy). Pero el Ejército Popular de Liberación se impuso y en la primera mitad de 1949 derrotó a casi medio millón de tropas del KMT. El gobierno de Chiang Kai-shek se derrumbó en abril y el Ejército Popular de Liberación capturó otras ciudades importantes en los meses siguientes.
Una nueva China socialista

El primero de octubre de 1949, Mao, de pie en la Plaza Tienanmen de Beijing, anunció la formación de la República Popular de China. Habló ante una multitud de millones y declaró: “¡El pueblo chino se ha puesto en pie!

Mao había dirigido al pueblo chino en 20 años de lucha armada para derrocar a sus opresores y expulsar al imperialismo extranjero. Ahora, el pueblo tenía el poder para construir el socialismo, como una sociedad de transición con el objetivo de un mundo comunista libre de clases y de todas las relaciones e ideas opresivas que acompañan una sociedad de clases.

En ese día histórico, Mao compartió la alegría y celebración del pueblo, pero también entendía, como ha señalado, que: “La revolución china es grandiosa, pero después de su victoria, el camino será aún largo y nuestra tarea aún más grandiosa y ardua”.

 

Una nueva China socialista

Las masas chinas, especialmente en el campo, habían padecido tantas cosas horribles -pobreza y hambre sin fin, terratenientes tiránicos, mujeres degradadas y oprimidas en toda esfera de la vida, adicción a la droga, analfabetismo y falta de servicios médicos. No había ninguna manera para que las masas pudieran cambiar esto. Habían estado a la merced de un opresivo sistema económico y social, y una clase dominante que hacía cumplir todo esto.

La nueva China socialista heredó todas las cicatrices de la vieja sociedad. Pero ahora, el poder estatal estaba en las manos de las masas. Ahora el aparato del estado y el partido apuntalarían los esfuerzos del pueblo para quitar todos los vestigios de la vieja sociedad opresiva. El pueblo ahora pudiera abordar problemas de una manera completamente distinta.

El nuevo gobierno tomó medidas de inmediato para confiscar las empresas de los imperialistas extranjeros y los grandes capitalistas chinos, y confiscó la propiedad de los grandes terratenientes y la repartió a los campesinos.

Se aprobaron nuevas leyes para prohibir los matrimonios arreglados y para darles a las mujeres, así como a los hombres, el derecho al divorcio. Se prohibieron la venta de niños, una práctica cotidiana por la pobreza, además del trabajo infantil. Se redujo la jornada laboral de 12-16 horas a 8 horas.

Se realizaron muchas cosas inmediata y dramáticamente que mejoraron la vida del pueblo. Al mismo tiempo, se incorporó a las masas en el proceso de resolver los problemas de la sociedad. Por ejemplo, las drogas, el juego y la prostitución habían sido un problema enorme. Arrestaron a los grandes gángsteres, proxenetas y vendedores de opio, con nexos con la policía secreta del viejo gobierno reaccionario. Mientras tanto, dieron educación, vivienda, servicios médicos y trabajos a los adictos de drogas, las ex-prostitutas y los delincuentes de poca monta, y la oportunidad de ser parte del proceso de rehacer la sociedad.

Se transformó la vida social y política del pueblo, y millones se alistaron en las asociaciones de campesinos, sindicatos de trabajadores, organizaciones de mujeres, grupos de jóvenes, y asociaciones culturales, científicas, educativas y de otros profesionales intelectuales. Con tales organizaciones de las masas, el pueblo tuvo una manera de llevar a cabo decisiones importantes para transformar las varias esferas de la sociedad. En las ciudades, por ejemplo, “comités de gente residente en las ciudades”, que representaban a cientos de hogares, ayudaron a resolver disputas de familias y vecindades, combatieron las actividades criminales y se encargaron de los servicios sanitarios, prevención de incendios, ayuda para familias necesitadas, y programas de cultura y recreo. En las aldeas, fábricas y barrios pobres, se organizaron campañas de alfabetización.

Las asociaciones de campesinos basadas en los campesinos pobres y sin tierra tuvieron la encomienda de llevar a cabo la reforma agraria. Este fue un cambio radical económico así como social. Por ejemplo, por primera vez las mujeres recibieron tierras. En 1952, se había repartido casi la mitad de las tierras de cultivo, y 300 millones de campesinos pobres y sin tierra habían recibido tierras.

Nuevos avances en la economía socialista

Cuando la revolución llegó al poder, de inmediato confrontó la cuestión de cómo transformar la sociedad. Algunos dirigentes del partido -personas que habían marchado al lado de Mao en la revolución contra los terratenientes feudales, los capitalistas ligados a los intereses imperialistas y la dominación extranjera- ahora insistieron en promover el capitalismo sin restricciones. Dijeron que la agricultura no podía avanzar hasta que la industria pesada se desarrollara. Propusieron depender de la tecnología y préstamos extranjeros, y mantener la agricultura privada en el campo. Aceptaron el punto de vista dominante en el movimiento comunista internacional en cuanto al desarrollo económico socialista, que primero se tenía que construir fuerzas productivas modernas -fábricas grandes, maquinaria pesada, tecnología nueva, etc.- y solamente en ese momento se podían transformar de veras las relaciones entre las personas.

Pero Mao argumentó que era importante revolucionar las formas de propiedad y distribución y todas las maneras en que la población trabajaba en común para producir cosas -y sobre esa base promover el desarrollo de las fuerzas productivas más avanzadas. De esta manera, al llevar a cabo cambios y transformaciones revolucionarios en la población -primero con el reparto de la tierra, pero también esfuerzos para promover formas colectivas de trabajar, así como criticar y combatir a las ideas retrógradas de los siglos del feudalismo- se podían estimular cosas como técnicas agrícolas científicas, abrir nuevas tierras al cultivo y mejorar la conservación del agua.

Este es un ejemplo del análisis en desarrollo de Mao de que revolucionar el modo de pensar de la gente es fundamental para el proceso global de cambiar la sociedad. Poner el desarrollo de la industria moderna antes de la transformación de las relaciones económicas y sociales en la población daría origen a mayor desigualdad porque significaría darle prioridad al desarrollo de las fábricas más avanzadas, en otras palabras, aquellas que estaban en las ciudades más grandes. Eso aumentaría las diferencias y las desigualdades entre el campo y las ciudades y entre las zonas pobres y las más acomodadas, en lugar de restringirlas. Al contrario, Mao propuso una relación mucho más dinámica entre saltos en la conciencia y saltos en la producción -lo que más adelante sintetizó en su famoso lema: “Empeñarse en la revolución, promover la producción”. De manera crucial, Mao logró ganar en la lucha al interior del partido en ese entonces sobre qué línea y qué enfoque asumir ante estos asuntos fundamentales.

La dirección de Mao

La manera en que Mao abordó y resolvió este problema nos da una idea de cómo era Mao y cómo dirigió. Este enfoque pionero de construir una nueva economía socialista vino de un profundo estudio y una nueva conceptualización de las experiencias positivas y negativas de la construcción del socialismo en la Unión Soviética hasta ese momento; de investigar y hablar profundamente con las masas; y de aplicar los principios y el método comunistas a la situación concreta de China; y sobre esa base, de desarrollar un nuevo análisis de cómo avanzar.

En 1951, Mao viajó por el campo, hablando con campesinos y viendo de primera mano lo que pasaba. La revolución había confiscado la tierra de los más grandes terratenientes y la repartió a los campesinos más pobres con poca tierra o sin tierra. Pero solamente al desarrollar formas colectivas de trabajar la tierra, los campesinos podían aumentar la producción, así como radicalmente transformar las formas en que las personas se relacionaban entre sí.

MaoBandera

Se formaron equipos de ayuda mutua en que los campesinos compartían los animales y herramientas y se ayudaban los unos a los otros a trabajar las parcelas individuales. En 1952, más del 40% de los campesinos estaban en tales equipos. Pero aún no eran suficientemente grandes como para combatir sequías o inundaciones. No podían llevar a cabo mejoras técnicas mayores, y en muchos casos, los campesinos ricos dominaban los equipos.

Los campesinos hacían experimentos y desarrollaban formas creativas de revolucionar la producción, lo que requería una revolución en las ideas y transformaciones del pueblo, tal como combatir las ideas confucianas atrasadas sobre el papel subordinado de la mujer y reemplazar a las ideas de “yo primero” y el egoísmo con la actitud de “servir al pueblo”.

Por su cuenta, algunos campesinos empezaron a formar cooperativas más grandes y Mao siguió de manera detenida el proceso, lo alentó y dirigió al partido a movilizar a los soldados del Ejército Popular de Liberación a ayudar a dirigirlo. A mediados de 1956, más del 90% de los hogares campesinos estaban en tales cooperativas.

Así fue Mao: dirigió y libró la lucha de clases en el contexto de desarrollar una nueva economía socialista. Esta fue la dinámica entre la energía creativa del pueblo bajo el socialismo y el papel de la dirección comunista.

El Gran Salto Adelante

La visión de Mao del socialismo fue más allá de darle al pueblo comida, ropa y derechos básicos. Su objetivo fue una revolución que eliminaría las viejas relaciones opresivas económicas y sociales y que cuestionaría las ideas y los valores atrasados que se basaban en las relaciones opresivas y que las sustentaban. Una revolución en el modo de pensar y de actuar de la gente.

Con estos objetivos en mente, Mao, en 1958, lanzó un nuevo y audaz plan para el desarrollo económico socialista: El Gran Salto Adelante. Como elemento importante, se desencadenó un movimiento a nivel nacional para formar comunas de campesinos: colectivos grandes de personas en el campo que combinaban las actividades económicas, sociales, culturales, administrativas y milicianas.

Hoy, se vilipendia al Gran Salto Adelante de Mao como un experimento utópico irracional. Pero la verdad es que fue un avance real por lo que se refiere al desarrollo de las relaciones económicas y sociales más liberadoras.

Con las comunas, de 15.000 a 25.000 personas, fue posible llevar a cabo grandes proyectos de control de inundaciones y de reforestación, construir carreteras por todo el país o plantas de luz en pequeña escala, establecer escuelas secundarias, etc. Se establecieron centros de investigación para desarrollar nuevas variedades de trigo, arroz y otros cultivos con mayor rendimiento. Excavaron terrazas en las laderas de las colinas para abrir nuevas tierras de cultivo.

Las comunas tenían una nueva vida política, social y cultural y liberadora para el pueblo. Al encontrar soluciones colectivas para necesidades sociales, en lugar de dejar que cada hogar se las arreglara solito, fue posible que las mujeres participaran más plenamente en la causa común de crear una nueva sociedad. Por ejemplo, las comunas organizaban reparaciones colectivas de casas, comedores y guarderías comunitarios, y grupos de aficionados de obras de teatro.

En el curso de estas grandes transformaciones económicas y sociales, cuestionaban los viejos hábitos y valores, supersticiones, perjuicios y costumbres feudales. Se redujo la brecha entre la ciudad y el campo, y entre los trabajadores y los campesinos.

Hoy, se oye que el Gran Salto Adelante fue un desastre, que la gente pasó hambre por las medidas de Mao, que las comunas fueron una forma de esclavitud. Pero eso también es mentira.

Efectivamente había una gran hambruna en ese entonces y muchos murieron. Pero las dificultades de esos años fueron un fenómeno complejo: en 1959 China padeció los peores desastres climáticos en un siglo, de inundaciones y sequías, los cuales tuvieron un importante impacto en la producción alimentaria. La Unión Soviética, que había restaurado el capitalismo a mediados de los años 50, retiró a sus asesores técnicos y su ayuda de China.

Además, el gobierno de Mao cometió algunos errores. Por ejemplo, se dedicó demasiado tiempo en las zonas rurales a proyectos no agrícolas, lo que perjudicó la producción de alimentos. Los funcionarios locales exageraron los informes sobre la producción, por lo que fue difícil saber cuánto grano había en verdad y hacer planes con precisión. Pero Mao, con la dirección revolucionaria del partido, intentó abordar estos problemas con nuevas medidas. Por ejemplo, se disminuyó la cantidad de grano entregada al estado, se redujeron algunos proyectos no agrícolas a fin de poder producir más alimentos, se racionaron los cereales y se enviaron cereales de emergencia a las regiones necesitadas.

En los hechos y en la historia, los cambios verdaderamente radicales y transformadores de una sociedad pueden causar dislocaciones y dificultades iniciales, pero a la larga, pueden constituir verdaderos avances. Tales cambios encierran la ruptura con las viejas costumbres y los experimentos con lo nuevo, y cuestionar la tradición y lo convencional. Eso ocurrió con el Gran Salto Adelante. La verdad es que en 1970, por primera vez en la historia, China pudo darle a una población de 600 millones de personas una dieta mínima y seguridad alimentaria, un hecho que se debió a los avances económicos, sociales y políticos del Gran Salto Adelante.

Tener claridad sobre la naturaleza del socialismo

Cuando el socialismo fue derrocado en la Unión Soviética a mediados de los años 50, fue una desgarradora pérdida para todos aquellos que soñaban con un mundo mejor: el primer lugar que estableció una nueva sociedad socialista y realizó muchas cosas grandiosas en esta primera experiencia importante y precursora del socialismo. (Una documentación de estos logros se halla en “Pongamos las cosas en claro“, thisiscommunism.org) Bien, ¿qué quería decir que se podía revocar la revolución y que se podía restaurar el capitalismo?

Mao emprendió un estudio muy profundo de la experiencia de la sociedad soviética, aprendiendo de las hazañas positivas pero a la vez señalando y criticando fuertemente los errores en la concepción y la práctica que habían mantenido o aun reforzado las desigualdades en la sociedad y se habían alejado del objetivo de un mundo comunista sin clases. Analizó críticamente la experiencia de China hasta ese momento.

Desde luego, construir el socialismo supuso ponerse a eliminar todas las “cicatrices” que quedaban de la vieja sociedad opresiva, un proceso que no podía darse de la noche a la mañana. Construir el socialismo quería decir desbrozar continuamente y transformar las viejas maneras de hacer las cosas en la economía y la sociedad, así como las viejas y opresivas maneras de pensar que acompañaban todo ello.

Pero Mao bregaba con algo mucho más allá de eso y llegaba a entenderlo. Luchaba por un análisis nuevo y más profundo de la propia naturaleza de la transición socialista al comunismo. Lo que iba llegando a entender -lo cual, hasta ese momento, el movimiento comunista internacional no había entendido a fondo- es que la victoria de la revolución y el comienzo del desarrollo del socialismo no significan el fin de las clases y la lucha de clases. Como Mao explicara posteriormente:

La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. Durante la etapa histórica del socialismo, aún existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista, y existe el peligro de restauración capitalista. Es preciso comprender lo larga y complicada que es esta lucha”.

Mao estudió el hecho de que la gente que organizó y dirigió el derrocamiento del socialismo en la Unión Soviética fue justamente de los altos dirigentes del propio partido comunista. Miró por su alrededor y vio ecos del mismo problema. Vio a altos dirigentes del Partido Comunista de China que querían restaurar el capitalismo, tal como se había hecho en la Unión Soviética.

Sin cesar Mao buscó una manera de resolver este problema. De su análisis de la Unión Soviética, vio que una purga de tales dirigentes del partido no resolvería el problema. Aun si ciertos individuos no volvieran a la escena, si no se identifican correctamente los problemas fundamentales y no se lucha en su contra, otros individuos aparecerían en representación de la misma línea, para tomar su lugar. Mao buscó cómo movilizar a las amplias masas del pueblo para asumir de manera mucho más profunda y consciente la lucha sobre el rumbo general de la sociedad, para distinguir entre el camino capitalista y el camino socialista, para criticar a los dirigentes del partido que seguían el camino capitalista, y para tratar de llevarlos de regreso al camino revolucionario. Intentó muchas cosas para desencadenar el cuestionamiento y el espíritu rebelde de la gente, pero como posteriormente resumió, hasta ese momento, él y la dirección revolucionaria “no habían encontrado una forma, un medio de movilizar a las masas de manera abierta, en todos los terrenos y de abajo arriba para exponer nuestro lado oscuro”.

Se agudiza la lucha de clases en China

Las fuerzas conservadoras en el partido querían que el criterio de las ganancias decidiera las prioridades para las inversiones. Promovieron un sistema de educación que produjera élites privilegiadas profesionales y del partido. Promovieron obras culturales aún dominadas por viejos temas y personajes feudales. En esencia, su enfoque en cuanto a los trabajadores y campesinos fue “batir el yunque, ni pensar en abordar los grandes asuntos de cómo dirigir y transformar toda la sociedad y contribuir a la revolución en el mundo entero”.

En el contexto de todo eso, Mao hizo lo que es su más grande contribución: la teoría y la práctica de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado.

Para luchar contra las fuerzas de clase burguesas y derrotarlas en la sociedad socialista, se necesita la dictadura del proletariado. Aunque se revoluciona constantemente la sociedad socialista, las desigualdades y las diferencias que quedan en la sociedad seguirán siendo la base para relaciones e ideas burguesas y capitalistas, y la base para que el sistema capitalista vuelva. Mao llegó a entender que el mayor peligro no eran los explotadores y los opresores de la vieja sociedad, sino una nueva clase burguesa, nacida de las contradicciones de la propia sociedad socialista y concentrada en los niveles más altos del partido.

Los dirigentes del partido, a causa de sus posiciones de poder, controlaban recursos, tomaban decisiones y desarrollaban medidas que determinaran la dirección de la sociedad. Pues, cómo ejercieron el poder, y con qué objetivos, afectaría en gran medida si la sociedad avanzara al comunismo o regresara al capitalismo. Por ejemplo, ¿los dirigentes del partido apoyaban las medidas ir reduciendo y eliminando las desigualdades, o las reforzaban? ¿Alentaban la iniciativa consciente del pueblo en la lucha para transformar la sociedad? Todo eso concentró la lucha de clases en el socialismo. La superestructura de la sociedad socialista -las leyes, el arte, la cultura, el deporte, la ciencia y las instituciones políticas- no solamente reflejaba estas contradicciones de clase, sino podría afectarlas y sí las afectaría de manera significativa de una forma u otra.

Mao tenía que encontrar una manera de sacudir toda la sociedad; una manera de revolucionar el partido y toda institución de la sociedad; una manera de transformar cómo la gente pensaba y analizaba el mundo, e integrar a las amplias masas en la lucha de clases para mantener a China en el camino socialista.

La lucha por seguir en el camino socialista

En el verano de 1965, Mao viajó a las montañas Chingkang, donde en 1927 había dirigido a 800 soldados del Ejército Rojo a establecer la primera base de apoyo roja e iniciar la guerra popular. 1965 fue un momento peligroso. Los enemigos de Mao que querían restaurar el capitalismo acumulaban fuerzas y se preparaban para una lucha frontal para tomar el poder. En el poema, “Retorno a las montañas Chingkang”, Mao escribió:

  “Hace tiempo que abrigo el ideal de sobrepasar las nubes,
    y heme de nuevo subiendo las montañas de Chingkang
    Desde lejos vengo a la vieja querencia:
    El paisaje se ha tornado nuevo…

    Podemos asir la Luna en el Noveno Cielo,
    podemos atrapar tortugas en lo hondo de los Cinco Mares:
    Regresaremos entre risas y cantos triunfales
    Nada es imposible en el mundo
    si uno se atreve a escalar las alturas”.

En mayo de 1966, Mao lanzó la Gran Revolución Cultural Proletaria, llamando a la gente a “cañonear el cuartel general”. Llamó a los cientos de millones de las masas a levantarse y a derrocar a los altos dirigentes del partido y del gobierno que trataban de restaurar el capitalismo. Esta fue una revolución dentro de la revolución.

Mao estaba desencadenando a cientos de millones de individuos a fin de discutir y debatir la dirección de la sociedad y de responsabilizarse del futuro de la sociedad. Mao y la dirección revolucionaria del partido lucharon por ayudar al pueblo en general a reconocer, criticar y, cuando fuera necesario, derrocar a los altos dirigentes seguidores del camino capitalista, y retomar las partes del poder estatal en que los seguidores del camino capitalista ejecutaban líneas y medidas que se apartaran del objetivo del comunismo. Fue un proceso de revolucionar más la sociedad y de darle poder al pueblo mismo.

La Revolución Cultural y la dirección de Mao en ella probablemente constituyen el período más ampliamente tergiversado y mal interpretado de la historia de China. Los defensores del capitalismo llevan décadas promoviendo una sarta de mentiras que vilipendian a Mao y tachan a la Revolución Cultural de pesadilla.

“Nuevas cosas socialistas” y la mayor transformación de la sociedad

Como explicó Mao posteriormente, el blanco de la Revolución Cultural fueron “aquellos dirigentes seguidores del camino capitalista”. Pero el objetivo estratégico de la lucha fue ayudar a las masas a transformar su concepción del mundo, y por medio de ello, a transformar la sociedad hacia un mundo comunista.

Por ejemplo, los servicios médicos. En 1949, China tenía 12.000 médicos con formación en la medicina occidental en un país de 500 millones de habitantes. En 1965, había 200.000. Pero la mayoría de los servicios médicos aún estaban en las ciudades. Los nuevos médicos recibieron incentivos para trabajar en los hospitales de nivel de las ciudades y a dedicarse a su propia carrera. Mientras tanto, la mayoría de los campesinos, o sea, la inmensa mayoría de la población de China, tenían poco o ningún acceso a servicios médicos modernos. Esta orientación en los servicios médicos solamente contribuiría a ampliar las disparidades en la sociedad y a fortalecer la influencia de las tendencias capitalistas.

Mao y aquellos que se unieron en torno a su línea criticaron fuertemente la dirección que tomaba el Ministerio de Salud, y pidieron transformaciones radicales. Con su dirección, dedicaron mayores recursos a los servicios médicos en el campo, aunque a la vez los mejoraron en las ciudades. Un logro muy inspirador de la Revolución Cultural fue el movimiento de los “médicos descalzos”. Los jóvenes del campo y las ciudades fueron al campo y recibieron capacitación en servicios médicos básicos con el objetivo de satisfacer las necesidades de las localidades y tratar las enfermedades más comunes. Los médicos fueron a las zonas rurales; en cualquier momento determinado, la tercera parte de los médicos de las ciudades estaban en el campo. La expectativa de vida durante los años de la dirección de Mao pasó de 32 años en 1949 a 65 años en 1976.

En la educación, los dirigentes seguidores del camino capitalista sostenían que China necesitaba dedicar sus recursos principalmente a las “mejores” escuelas y a los estudiantes “más inteligentes” a fin de construir una China moderna. Proponían poner fin a las prácticas del Gran Salto Adelante cuando los estudiantes pasaron parte de su tiempo sembrando cultivos para la cafetería de la escuela o trabajando en pequeñas fábricas anexas a las escuelas. Los revolucionarios criticaron fuertemente esos argumentos, señalando que fue imposible seguir avanzando al comunismo a no ser que siguieran combatiendo y reduciendo las diferencias entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, entre los expertos y las masas de gente común.

Un resultado del llamado de Mao a transformar la educación fue que millones de estudiantes libraron una lucha contra el elitismo en la educación superior. Antes de la Revolución Cultural, las universidades fueron el coto de los hijos e hijas de los miembros del partido y otras fuerzas privilegiadas. Los jóvenes se competían entre sí en los exámenes para entrar en una jerarquía de escuelas cada vez más selectas. Por siglos, el sistema educativo feudal-confuciano de China había engendrado una pequeña élite privilegiada, divorciada de la gente común y del trabajo productivo de la sociedad. La Revolución Cultural abolió ese sistema de discriminación elitista y exámenes competitivos. Después de la escuela secundaria, los estudiantes fueron a vivir y trabajar en el campo o a trabajar en las fábricas. Después de dos o tres años, los estudiantes de cualquier origen o clase podían solicitar su admisión a la universidad; una parte de este proceso fueron las evaluaciones de sus compañeros de trabajo y de sus comunidades.

Nacieron semejantes “nuevas cosas socialistas” en cada sector de la sociedad a medida que las masas respondían al llamado de Mao a revolucionar la sociedad y a revolucionarse a sí mismas en el proceso.

Como elemento crucial de este proceso, el propio partido empezó a revolucionarse. Un gran sector del partido asumió la línea revolucionaria, profundizaron su conocimiento del objeto comunista y el período de transición socialista, y dirigieron las transformaciones en toda esfera. De entre las masas salieron nuevos líderes revolucionarios en medio de esta efervescencia y tumulto, y muchos de ellos ingresaron al partido. Las relaciones entre los cuadros del partido y las masas experimentaron olas de revitalización y transformación, elevando la conciencia, desencadenando la iniciativa de las masas y alentando un espíritu de aceptar críticas e impulsando el cuestionamiento mutuo entre los cuadros.

La pérdida de la China socialista y las lecciones para el futuro

A pesar de esas transformaciones, Mao advirtió que el triunfo final estaba lejos de amarrado. Señaló que “sería muy fácil montar un sistema capitalista”, debido a las presiones del imperialismo, los “vestigios” del capitalismo que aún quedaban (por ejemplo, las desigualdades entre ciudad y campo, las diferencias entre el trabajo intelectual y el manual, etc.) y que algunas poderosas fuerzas que aún estaban en la dirección del partido todavía no habían asumido plenamente la línea encarnada en la Revolución Cultural y que en muchos casos albergaban una profunda oposición a ella.

Cuando murió Mao en 1976, los seguidores del camino capitalista en el Partido Comunista de China, dirigidos por Deng Xiaoping, aprehendieron el momento para dar un golpe de estado. Arrestaron a cientos de miles, entre ellos los camaradas más cercanos de Mao, la llamada “banda de los cuatro” que incluyó a su esposa, Jiang Qing. Asesinaron a miles más. Mientras que Mao había dicho “servir al pueblo”, Deng se jactó de que “enriquecerse es glorioso”. El golpe de estado y la destrucción del socialismo convirtieron a China en el infierno que es hoy para la inmensa mayoría del pueblo, de nuevo dominada por el imperialismo, la explotación capitalista y la opresión feudal atrasada, con la acompañante extrema polarización económica y social.

Las causas del triunfo de los seguidores del camino capitalista son complejas: los grandes factores y sucesos internacionales y cómo estos se entrelazaron con la lucha de clases en China. Además, Mao y los revolucionarios alrededor de él cometieron ciertos errores que debilitaron su capacidad de resistir los embates de los seguidores del camino capitalista, en particular después de la muerte de Mao.

Hoy no hay países socialistas en el mundo. La pérdida de la China socialista en 1976 signó el fin de una etapa, de la primera ola de la revolución proletaria en el mundo.

Mao Tsetung fue un gran comunista revolucionario que dirigió a la cuarta parte de los habitantes del planeta a liberar a China desde debajo de la bota de los opresores imperialistas, y de ahí a construir una sociedad liberadora y socialista durante más de 25 años. Mao dirigió al pueblo chino a “hacer saltar la sociedad”, a transformar radicalmente sus condiciones de vida y a transformarse a sí mismo en el proceso. Buscó sin cesar cómo impedir que una nueva clase capitalista tomara el poder y dirigió al pueblo en esta lucha hasta su último suspiro. Con su dirección, esta fue la experiencia revolucionaria más avanzada en la transformación de la sociedad y de la gente, lo más lejos a que haya llegado la humanidad en la gestación de un mundo libre de explotación y opresión.

Conocer la verdad sobre Mao les importa a todos, pues la revolución que dirigió fue un hito muy importante de la historia universal y todo mundo ha de saber la verdad de tal revolución y de tal figura. Para aquellos que verdaderamente quieran cambiar el mundo, hay aún más en juego, porque las ideas y la práctica revolucionarias de Mao forman una parte fundamental de la base y un punto de partida para reconstruir un movimiento revolucionario hoy.

Notas:

(1) La “revolución democrática burguesa” se refiere al derrocamiento del feudalismo por la clase capitalista, que suele incluir ciertas reformas democráticas. Por ejemplo, la Revolución Estadounidense o la Revolución Francesa.

Por Li Onesto
Extraído de revcom.us

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Un pensamiento en “La VERDADERA historia de Mao Tse-Tung y la revolución comunista de China

  1. Angel

    Sin ánimo de incordiar a nadie me gustaría tener más información para contrastar en lo que algunos han denominado directamente ¨la gran hambruna de Mao¨.

    Responder

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